OHAYO!
Aquí reportándome con ustedes! :D
Disculpa la demora (otra vez) pero estuve de vacaciones y no llevaba mi computadora. Esta vez el capítulo me salió más largo de lo normal, así que espero que lo compense un poquito :3
Agradezco los reviews recibidos del capítulo pasado :D todos respondieron correctamente el nombre de la película (creo que lo puse demasiado fácil jeje)
La primera respuesta que recibí fue de MARIAN :D querida te debo un oneshot, me dices de que pareja la quieres, género y si habrá acción –w– "If you know what I mean" (se arrodilla como caballero) estoy a tu merced (?) y para que no haya malentendidos, pueden checar la fecha que se encuentra arriba de cada review, ya que es el día en que lo publicaron ;)
Sin más preámbulos, difruten la lectura ;)
VERDE OLIVO, VERDE AQUA
.
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.
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CELOS
"Hey, ya llegué al aeropuerto
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Holaaa!
Que bueno! :D Que tal el viaje?
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Sin quejas :v
Sigo pensando que no fue buena
idea no decirle a Eren
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Solo espera hasta mañana ;) créeme
que le agradara mucho volver a
verte, confía en mí si?
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Ya que, al fin y al cabo tu eres el
genio
Pero si algo sale mal te pateare el
trasero -_- te lo juro
.
Ok n-nU
Nos vemos mañana entonces :D
en la entrada de la escuela
.
Ok :v"
¿Que era peor que el calor intenso?
El calor intenso en el verano. No importa la poca cantidad de ropa que trajeras o si estabas simplemente sin nada encima, seguías sudando cual vil cerdo.
–¿Exactamente que estamos esperando aquí afuera?–comentó Emma, con una mano agarrando una sombrilla y con otra echándose aire con unos apuntes ya revisados–esto es un calor húmedo, mi cabello se va a esponjar...
–Nadie te obliga a estar aquí conmigo–comentó Caro, amarrando su cabello en la pequeña cola de caballo que se le hacía–y papá me dijo que pasaría por mi para dejarme en el trabajo. Según no quieren que camine todavía tanto por el tobillo.
–¿Qué tal esta?
–Mucho mejor, pero aun esta algo hinchado. Aun no puedo correr–contestó la azabache. Ya había pasado casi un mes desde su torcedura. Había pasado como tres días sin moverse mucho, unos días más con muletas y fue suficiente para que pudiera caminar sin ningún problema, pero la hinchazón aún no se le quitaba del todo.
–Creo que mejor entro–comentó Emma, cerrando su sombrilla–sufre tu sola con el calor...
–Gracias–comentó Caro con una leve sonrisa–nos vemos mañana.
Emma se despidió de espaldas con la mano mientras que se dirigía hacia el edificio. Caro apoyó sus manos en la barda, sintiendo el calor en contacto con su piel.
Distinguió que un carro Mercedes negro entró al estacionamiento. Tensó levemente los nudillos.
"Juraría que es el carro de Levi... no, es imposible que sea el, ya me volví paranoica..."
Sin embargo, el carro negro se iba acercando, y a una buena distancia donde sus ojos podían distinguir claramente, reconoció el rostro del azabache.
La ojicastaña comenzó a caminar lo más rápido que pudo hacia adentro del edificio, pero no pudo llegar muy lejos cuando la voz de Levi retumbó en sus oídos.
–Carolina... ¿A donde vas?
Quedó en la misma posición por unos segundos, pero la curiosidad pudo más que ella, por lo que volteó hacia Levi.
–La pregunta correcta sería ¿Qué estas haciendo aquí?
–Gregor no podía venir por ti y me pidió el favor...
–Ah...
Un silencio se presentó entre ellos dos, la gente entraba y salía, pasándolos de largo. Un leve tic se visualizó en la ceja del azabache.
–¿Y bien? ¿Que esperas?
–¿Que cosa?
–Deja de hacerte la que no entiende que el papel no te queda–exclamó Levi con un tono algo molesto–sube al auto ya.
–... No gracias, caminaré.
Levi se acercó hacia Caro, quien al ver esto tragó saliva de nerviosismo. Sin embargo, aunque quería moverse y salir corriendo, por alguna razón no lo hacía. Finalmente, el ojiverde agarró fuertemente su brazo y la jaló más cerca de él.
–Je ne ai pas le temps pour vos crises de merde putain (No tengo tiempo para tus berrinches de mierda)–susurró, provocándole un escalofrío a la ojicastaña–je vous donne cinq secondes pour obtenir sur, mais je veux le faire par la force et un scandale même ici, il a été clair, vous fait? (Te doy cinco malditos segundos para subirte sino quieres que lo haga a la fuerza y se haga un escándalo aquí mismo ¿te quedó claro?)
–... J'ai compris, j'ai compris... (Ya entendí, ya entendí...)–respondió Caro, zafando su brazo, dejando leves marcas rojas de los dedos–putain de nain... (Maldito enano...)
La azabache aceleró el paso antes de que Levi le pudiera decir algo o lanzarle una mirada asesina. Antes ella y el eran de la misma altura, y aunque no había crecido demasiado, se había vuelto más alta. Eso si lo disfrutaba, ya que a el azabache le caía de la fregada que le resaltaran su altura.
Abrió la puerta y se dejó caer en el asiento, dejando que su piel disfrutara del aire acondicionado. Levi hizo lo mismo, cerró la puerta y arrancó.
La azabache golpeteaba suavemente su pie en el suelo, mientras miraba a la ventana y para en frente. Lo único que se oía era el suave sonido del aire acondicionado. Habían pasado solo un par de minutos, pero para ella se le habían hecho eternos.
–¿Qué tal te fue?–la voz grave de Levi interrumpió el silencio. Caro lo miró de reojo, elevando levemente una ceja ¿Estaba tratando de hacerle plática?
Como no volvió a hablar, la azabache lo ignoró y siguió viendo por la ventana.
–Putain grossier (grosera de mierda)
–¿DISCULPA?–exclamó Caro bastante molesta. Solo no le daba un golpe por que iba manejando.
–Si no quieres que te diga así responde cuando alguien te pregunta algo.
Suspiró cansadamente, hundiéndose más en el asiento del carro, respondiendo entre dientes–... Me fue bien, gracias...
Levi la miró de reojo, dando una afirmación con la cabeza. El carro paró en un semáforo rojo.
–¿Por que el short?–volvió a comentar. Caro frunció el ceño, no sabía si era extrañeza por la manera en como se estaba comportando el ojiverde o por curiosidad, por lo mismo.
–¿Por que quieres saber?
–No acostumbras llevar prendas miniatura por la calle–respondió, arrancando de nuevo–ni playeras sin mangas...
–Hace un calor de mierda ¿que querías? ¿Que usara abrigo, gorro y bufanda?
–No es necesario tu maldito sarcasmo, solo preguntaba...
–¿Pero para que preguntas algo tan obvio? ¿No se supone que eres inteligente?...
Levi se quedó en silencio. Caro sonrió de lado, sintiéndose victoriosa.
–Je voulais juste avoir une conversation normale*...–respondió Levi entredientes, lo suficientemente alto para que Caro lo oyera.
La azabache lo volteó a ver, extrañada, y... ¿algo conmovida?... Quien sabe...
El carro paró en frente del restaurante donde ella trabajaba. La azabache desabrochó el cinturón, y no se movió por unos segundos.
–Es tu culpa que no sea así–respondió, abriendo la puerta y cerrándola fuertemente, metiéndose al restaurante. Levi se quedó ahí por unos segundos más, para finalmente volver a arrancar.
*"Solamente quería tener una conversación normal..."
...
–¡Muy bien muchachos! ¡Eso es todo por hoy!–exclamó el entrenador después de sonar el silbato–¡Nos vemos el Lunes!
Los chicos en uniforme de deportes se acercaron a las gradas, dejándose caer y quejándose del calor y el sudor. Eren tomó su botella y le dio un gran trago. El huesillo de su garganta subía y bajaba, dejando pasar el refrescante líquido por la tráquea, en verdad tenía sed.
–¡Hey! ¡Eren!–exclamó una voz conocida para él, volteando hacia la esquina de la cancha de césped que daba con el edificio de la escuela. Mientras se secaba el sudor con su playera, subió su mano, saludando a Armin. Notó entonces que una chica rubia más baja que el en ropa civil lo acompañaba. Su cabello lo traía amarrado por atrás y tenía un fleco que cubría buena parte de su cara.
–¡Mira quien vino de visita!–exclamó de nuevo el rubio con una sonrisa, señalando a la chica.
Al principio no entendió bien, por lo que decidió caminar hacia ellos. Unos pasos más adelante le ayudaron para poder distinguir los ojos azules y la mirada neutral de la chica y darse cuenta quien era. Al reconocerla, paró por un momento su andar, para después salir corriendo hacia ellos.
–¡AAAAAANNIIIIIIIIEEEEEE!–exclamó Eren como un niño, abalanzándose sobre la llamada Annie, quien ni se inmutó.
–Hola Eren...
–¡No puedo creerlo! ¡En verdad estás aquí!–el castaño comenzó a dar vueltas sobre su propio eje con Annie en brazos. Los pies de la rubia se balanceaban en el aire–¿Pero como? ¿Cuando? ¿A que hora? ¿Por que no avisaste? ¿¡Te mudaste de nuevo para acá!?
–En avión, ayer, a las 6 de la tarde más o menos, Armin me dijo que fuera una sorpresa, y no, solo vengo de visita–respondió–hueles y siento tu sudor encima de mí...
–Ah si si, lo siento–finalmente la dejó en el piso. De por si Armin era bajo, ella era más baja que él. A lado de Eren parecían un elfo y un troll uno a lado del otro–¿Faltarás entonces tres días de clases?
–Yo ya terminé las clases la semana pasada. Papá me dijo que si quería podía venir a visitar a la abuela y de paso a los que no he visto desde que nos mudamos–contestó la ojiazul, peinando con sus dedos su fleco–voy a estar hasta el próximo Lunes aquí.
–¡Perfecto! Hay suficiente tiempo para hacer lo que se nos ocurra–dijo sonrientemente el ojiverde, pasando sus brazos por los hombros de ambos rubios.
–¿Podrías al menos bañarte? Apestas, en serio.
–Bien, bien. Espérenme en la entrada entonces–dicho esto, salió corriendo a las gradas, agarrando sus cosas y dirigiéndose rápidamente a los vestidores–¡No tardo!
–Te dije que le agradaría la sorpresa–comentó Armin, comenzando a caminar ambos sin prisa.
–Estoy empapada de su sudor, pero supongo que valió la pena–respondió Annie, chocando su codo con el brazo del rubio–¿Y que tal? ¿Ambos con novia?
–Yo no, pero a Eren le gusta una chica. Es universitaria...
La ojiazul afirmó levemente con la cabeza y elevó una ceja–Suena interesante. Cuéntame más.
–Mejor escúchalo por parte de Eren. Te apuesto que será lo primero que te comentará...
Siguieron platicando por varios minutos en la entrada, cuando vieron que Eren se acercaba corriendo hacia ellos, ya cambiado y bañado–Listo, un récord de diez minutos aproximadamente.
–Bueno ¿entonces a donde vamos a comer?–preguntó Armin–muero de hambre.
–Igual yo.
–Pues...–Eren se quedó pensando un momento. En su rostro se dibujó una sonrisa, indicando que tenía una idea–¡Hoy es Viernes! ¡Síganme!
Los otros dos se miraron, para después encoger los brazos y seguir al castaño.
...
Caro dejó la bandeja en la barra, suspirando levemente de cansancio y acomodándose su cola de caballo abajo de la nuca. Por ahora no había ninguna otra mesa que servir.
Lo que pasó en el carro de Levi se le vino a la mente. No podía negar que algunas veces se sentía algo mal por ser cortante con el, pero simplemente no podía evitarlo. Hacía unas horas le había echado en cara que era culpa de él del por que actuaba así. Aunque tal vez ni la había escuchado... o tal vez si. Tal vez si le decía de frente cual era el problema, se podría sentir ella misma mejor. Así le había pasado cuando se lo había comentado a Eren, y eso había sido solo por que nunca se lo había dicho a nadie.
La puerta se abrió. Caro enderezó la cabeza, visualizando al nombrado en sus pensamientos acompañado con dos rubios, un chico y una chica ¿Podrían ser acaso hermanos?
–¡Caro!–exclamó Eren al verla. Los latidos de la nombrada aceleraron, devolviéndole el saludo con la mano y una sonrisa. Una compañera suya se disponía a moverse a la mesa, pero Caro la detuvo con su mano.
–Si no te importa yo los atiendo...
–Ah cierto–comentó la chica, guiñándole el ojo a Caro–todo tuyo.
–Déjame en paz–contestó la azabache burlonamente, pero no pudo evitar que el calor se le subiera a su rostro. Se acercó a la mesa, sonriéndole al castaño y a los que ella pensaba que eran hermanos.
–Hola ¿Que tal?–les dijo, dejándoles las cartas en la mesa.
–Caro, te presento a dos amigos míos–dijo, acercándose un poco a ella–el es Armin, y ella es Annie...
–Mucho gusto–dijo Armin, mientras que Annie solo dio una media sonrisa.
–¡Oh, a ti ya te había visto en fotos!–respondió Caro, dirigiéndose al rubio–También Eren a hablado de tí...
–¿Foto?
–El regalo de cumpleaños que me dio Mikasa.
–Ah cierto–respondió Armin, riéndose levemente.
–Perdón pero ¿ustedes dos son hermanos? Solo curiosidad...
–¿Annie y yo? No, solo amigos–dijo Armin–¿en serio nos parecemos?
–Un poco, me pareció.
–Mala suerte para mí–comentó finalmente Annie, haciendo reír a los otros tres.
–En serio es un gusto conocerlos, ya que Eren habla de sus amistades–comentó Caro, arañando suavemente el cabello de Eren–ahorita les vengo a tomar su orden...
Los tres afirmaron, y Caro se metió a la cocina. Varios minutos después regreso con los aperitivos de la mesa y tomó la orden.
Mientras la esperaba y atendía otras mesas, no podía evitar mirar de reojo hacia la mesa de los tres. La rubia, Annie, le daba curiosidad, e intriga. Eren le había hablado de sus amigos. Había mencionado a Armin y uno llamado Connie, y también dos chicas: Sasha y Mikasa. Pero nunca una llamada Annie. Además no traía el uniforme como ellos dos ¿Sería de alguna escuela en la que no llevan uniforme? ¿O era también universitaria como ella?
"Es bastante baja de estatura, más que Levi..."
En una de esas que volteó, se dio cuenta que ella también la miraba. Al ir a dejar la orden, sintió la pálida mirada azul sobre ella. Ya detrás de la barra, descansando un poco, disimuló mirando para otro lado, se dio cuenta que en efecto volvía a mirarla. No sabía si era por que su mirada era así o si estaba frunciendo el ceño ¿Acaso había hecho algo que no le había agradado?
En una de esas, vio que la rubia se movió de lugar para sentarse a lado de Eren, a quien le susurraba algo al oído. Se rió de una manera algo nerviosa y su rostro y orejas se veían algo colorados...
Los nudillos de Caro se apretaron, sintiendo un escalofrío en su espalda. ¿Que demonios había sido eso? ¿Estaba tratando de coquetear con el? ¿Eren lo estaba permitiendo? ¿Justo en frente de sus narices?...
Se cacheteo mentalmente. Debía relajarse, no había ninguna razón del por que ponerse así...
–Hey Caro, la orden de la mesa cinco esta lista–dijo otra compañera suya, tocándole suavemente el hombro.
–¿Eh? Ah si si, gracias.
Se acercó a la plancha de la cocina y puso en la bandeja los platos. Volteó y vio de reojo nuevamente hacia la mesa. La rubia esa estaba a lado de Eren aun, y... un momento... ¿La había escaneado con la vista? ¡Si, si lo había hecho! ¿¡Que demonios le pasaba!?
Annie volvió a acercarse a Eren, le dijo algo que de nuevo hizo que su rostro se colorara. Armin se había reído por el comentario, y Eren le revolvió el cabello, riéndose también.
¿Que se supone que había sido tan gracioso?...
–Eh, señorita, nosotros aun no pedimos–la voz de una señora interrumpió sus pensamientos, dándose cuenta que en efecto ella y su pareja aun tenían las cartas, y ella ya estaba poniendo los platos servidos.
–Ah, me confundí–respondió nerviosamente, tomando nuevamente los platos–una disculpa...
Estaba actuando como una adolescente. Bueno, técnicamente aun era una, una adolescente mayor. Entonces ¿quiere decir que tenía celos? ¿Celos de Eren?
Jamás había sentido celos... no, un momento, si los había tenido. Cuando le gustaba Levi, tenía celos algunas veces de Hanji y Petra, sobre todo de la ultima... ¿Era lo mismo en esta situación?
No podía negarlo, le gustaba Eren, de verdad. Ese tiempo le había ayudado para poder organizar sus sentimientos. Ahora había intentado buscar el momento de decirlo, o darlo a notar, ella y Eren ya habían salido juntos como unas tres veces... ¿Cuál era la razón por la que se estaba tardando?... ¿Quien de los dos era el que se estaba tardando?
–Caro–la voz de Eren la trajo de nuevo a la realidad. Sonrió a su presencia–ya nos vamos a ir ¿te puedo pagar aquí mismo?
–Claro–sacó la nota de su mesa y se la mostró. Eren sacó de su cartera un poco de dinero y de los bolsillos un poco más.
–Acostumbramos pagar lo de cada quien...–le aclaró al ver que la azabache lo veía con extrañeza.
–Oh... por un momento creí que ya te creías "Rico McPato"–Eren se rió del comentario. Caro sonrió suavemente, dándole el cambio–Bueno, nos vemos mañana...
–Ah, sobre eso... ¿Te importaría si lo cambiamos para la próxima semana?–comentó Eren. La expresión de la azabache cambió a una mas seria, tratando de disimular sorpresa.
–... ¿Por que razón?...
–Mañana saldré de nuevo con Armin y Annie. Queremos que ella conozca a Sasha, Connie y Mikasa–explicó tranquilamente el ojiverde.
–Ah... ¿Es de otro lugar?...
–De hecho si–respondió Eren con una sonrisa–hace mucho que no la veía. Llegó de visita hoy a la escuela, ni te imaginas la sorpresa que me lleve.
–Ah... que bueno... Jamás habías hablado de ella...
–Si, creo que se me olvido–respondió el castaño, rascándose levemente la nuca–Entonces ¿no te molesta entonces? Si no puedes otro día además del Jueves que sea doble sesión...
–... Si, esta bien–respondió Caro con una media sonrisa, volteándose para hacer cualquier cosa. Eren se acercó a ella y le dio un rápido beso en la mejilla, para después irse.
Caro oyó que la puerta se abría, al voltear los tres ya se estaban encaminando, a donde sea que fueran.
Tocó con sus dedos el sitio donde Eren la había besado, sintiendo colorado su rostro.
¿Quien se estaba tardando? ¿El o ella?
...
Sábado al mediodía. No tenía nada que hacer. Ya que Eren había cancelado la tutoría estaba en su casa sin hacer nada.
No tenía trabajo en el restaurante, no tenía proyectos, no tenía ganas de seguir con su tesis, Gregor estaba trabajando, Astrid también había salido, la casa estaba en orden, no había ni siquiera nada que limpiar.
"Eren anda todo divertido con la enana rubia. Maldito desgraciado..."
Agarró el cojín más cercano y con el golpeó su rostro, dejándose caer al mueble.
–¿¡Que diablos sucede conmigo!?–exclamó al aire solitario de la casa. Se quedó ahí por un rato más, hasta que decidió tomar su teléfono y llamar a Emma. Sonó dos veces antes de que contestaran.
–¿Hola?–contestó una voz grave.
–¿Jean?
–Si
–¿Y Emma?
–Subió a su cuarto por algo. Me dijo que contestara.
–Ah... ¿Tienen una cita?
–No precisamente–contestó el castaño–no teníamos nada que hacer. Íbamos a ponernos de acuerdo si íbamos a algún lugar o nos quedábamos.
–Si gustan pueden venir a mi casa–contestó Caro–yo tampoco tengo nada que hacer...
–¿No te verías con el niño hoy?
–Eren solo es un año menor que nosotros. Y no, hoy no...
–Hey Emma, vayamos a casa de Caro ¿no?–dijo del otro lado al oír pasos por las escaleras. Se oyó un poco más de conversación, para después Jean volver a tomar el teléfono–Llegamos en un rato. Emma pregunta que si pizza esta bien.
–... Pizza, lasaña y rollo de canela si no les importa–respondió–acá se los pago.
–Ok, ahorita nos vemos–Jean colgó, dejando caer su cabeza en el mueble.
–¿Que te dijo?–preguntó la pecosa tomando su bolsa.
–Llevemos suficiente dinero–contestó–creo que otra vez esta nerviosa por algo...
...
Emma y Jean llegaron cerca de una hora después. Caro les pagó lo que habían traído extra y pasaron a la casa.
–Muero de hambre–comentó, abriendo la caja de la pizza. Antes de que pudiera agarrar un trozo, Emma le golpeteó la mano.
–Antes de comenzar, dos condiciones–la ojicastaña frunció el ceño de intriga–no te perderás en las harinas, y nos contarás que fue lo que pasó...
–... Trato hecho–contestó la azabache, agarrando un primer trozo y dándole un mordisco. Terminada la primer rebanada, comenzó a comentar lo que había pasado el día anterior. La lasaña y la pizza se acababa más rápido de su plato que en los de los otros dos, y eso que era la única en hablar.
–¡Y canceló! ¡Jamás había cancelado una tutoría!–exclamó Caro, dándole una mordida a su rollo de canela–creo que lo que mas me molesta es que nunca me haya contado de esa tal Annie–le dio otro mordisco. Emma mordía en silencio su postre, oyendo a su amiga, apoyada en el brazo de Jean, quien también disfrutaba del pan dulce–¡Hiblemede abahehio y ahoha Ewen holo pawa biebo bo eba! (Simplemente apareció y ahora Eren solo pasa tiempo con ella)
–Que asco, al menos traga primero antes de hablar–comentó Jean, quien recibió una patada de la ojicastaña en su pierna–¡Desgraciada! ¡Eso dolió!
–Ese era el punto...
–Apenas la acabas de conocer ayer–comentó Emma, ignorando la disputa entre su novio y su amiga–además no sabes si en verdad te estaba viendo...
–¿Que no oíste nada de lo que dije? ¡Me escaneo! ¡Por que tendría que escanearme! ¡Yo no le hice nada!
–Tal vez sabe que le gustas al niño–respondió Jean–y de seguro a ella también le gusta...
Caro solo rodeó los ojos, sin embargo, no podía pasar por desapercibido el comentario. Tal vez podría ser eso cierto.
–¿Ya ha tenido novias?–comentó de nuevo Jean. Caro lo miró al oír su pregunta.
–Pues... sinceramente no se...
–Tal vez la tal Annie sea una ex-novia–el comentario fue como una aguja que se enterró en el pecho de la azabache, su reacción lo decía todo. Emma pisó fuertemente el pie del castaño, quien exclamó de dolor–¿¡Que demonios traen hoy, mujeres!?
–Eso no puede ser posible–respondió Caro en lo bajo–los ex-novios no se vuelven a llevar bien... demasiado bien...
–¿Quien dice que no? Puede haber excepciones–contestó Jean, sobándose el pie–Un claro ejemplo es Marco. Había salido por casi tres años con Mina, terminaron pero se llevan muy bien ahora, podría asegurar que incluso mejor de cuando salían...
–Pero Marco es Marco–respondió Emma–y Mina también. Ambos son como dos soles radiantes, no le ven lo negativo a nada ¿no es así Caro?
La azabache no contestó. Su pensar se centraba en saber si Eren ya había tenido alguna novia-que era lo más seguro-y si Annie era una ex-novia.
"Donde hubo fuego, cenizas quedan"
¿Será que se llevaban muy bien por que Eren aun sentía algo por ella? ¿Y ella viceversa? ¿Podría ser posible que se intentaran dar una oportunidad?
Su cabeza dio vueltas. Tomó otro trozo del rollo de canela y comenzó a mordisquearlo. No se le ocurría otra cosa en ese momento.
...
Lunes en la tarde. Después de terminar el trabajo de ese día Levi decidió ir a un bar que le agradaba antes de irse a su casa.
Un whisky en las rocas con botana le ayudaría a relajarse después de haber iniciado la semana...
–¡A un jardinero se le perdió su gnomo del jardín!–exclamó una voz femenina, siguiéndole una estruendosa risa.
... A menos que se aparezca Hanji Zoe.
–Y a un circo de segunda se le escapó un adefecio–respondió, dándole un fuerte codazo al cuerpo que se apoyaba encima de el–quítate de encima Zoe, estas gorda.
–Tengo huesos pesados, que es algo totalmente diferente–contestó divertida, sentándose al lado del azabache. Hanji era amiga de Levi desde la preparatoria, había decidido estudiar medicina, y a pesar de estar en lugares diferentes por sus carreras, se procuraban, hasta esos días.
–¿Por que esa cara larga? ¿El pitufo perdió su casita de hongo?
–Tus chistes son viejos cuatro ojos, al menos búscate nuevo material...
La castaña volvió a reírse, llamando la atención de las personas–Ya ya lo siento. Hablando en serio ¿Como has estado?
–Te vi la semana pasada, no creo que haya cambiado algo de mi vida.
–Nunca se sabe... Martini seco por favor–la castaña apoyó su codo en la mesa y su barbilla en la palma de su mano, preguntando otra cosa mientras le servían su bebida–bueno entonces... ¿Como ha estado Caro? Hace mucho que no la he visto...
Grave error. Al ver que el ceño del ojiverde se frunció más mientras le daba un gran trago a su whisky hasta dejarlo solo con los hielos, se dio cuenta que había hecho mal en preguntar.
–Hey amigo, dame un whisky en las rocas por favor...
Cuando el camarero le trajo la bebida, le pasó el vaso vacío y puso el lleno frente al azabache–Esta vez no te lo tomes tan rápido.
–Beberé como se me pegue la maldita gana, Zoe.
Hanji hizo girar un poco su silla para poder cruzar la pierna derecha–¿Traen algún problema ustedes dos?
–Traemos un problema desde hace años... mas bien ella...–Levi agachó la cabeza y acarició fuertemente la nuca–Puta madre Zoe, pudiste haber preguntado cualquier otra cosa...
–... Escúpelo...
Levi se volvió a erguir y cruzo los dedos de sus manos abajo de su barbilla, inhaló y exhaló fuerte y lentamente.
–Simplemente no la entiendo. No se que mierdas le hice el punto es que me odia. No soporta estar en un mismo lugar que yo, me responde y siempre me habla con ese puto sentido sarcástico que tiene. Intento hablar con ella normalmente, pero eso tampoco me lo permite... Creí que era alguna forma de ser que tomó con los hombres cuando creció, a excepción claro de Gregor, al fin y al cabo es su padre. Pero cuando vi la forma en como hablaba y se comportaba con Jaeger, me di cuenta entonces que solo es así conmigo...
–¿Quien es Jaeger?
–Un alumno que tengo en la escuela donde doy clases. Por coincidencias del destino Caro le da tutorías de matemáticas... es claro que ese mocoso quiere algo más con ella. Según supe de parte de mi mamá ya han salido algunas veces...
–¿Según tu mamá?...
–La mocosa no me habla ¿que estas sorda? No me dirige la palabra a menos que sea necesario o que yo le saque a fuerza las palabras–interrumpió para darle un trago al whisky. La castaña solo lo esperaba en silencio, con el semblante relajado–Ah, pero si es Jaeger es todo lo contrario. La puta sonrisa no se le quita de la cara. Hasta una vez le hizo unos dulces de asqueroso chocolate–interrumpió de nuevo para esta vez agarrar unos cacahuates tostados y masticarlos–Y eso es solo por parte de ella. El mocoso se atrevió a amenazarme, diciéndome que no me metiera en su camino. Soy maestro y respeto a mis alumnos dentro y fuera de la escuela, pero si no hubiera sido así, te juro que le hubiera partido la boc...
–Levi ¿estás enamorado de Caro?–la pregunta fue repentina y cortante como un cuchillo. Levi miró los ojos castaños detrás de los lentes de su amiga.
–¿Por que mierdas preguntas algo así? Es mi hermana, eso sería...
–Es tu hermanastra. No son de sangre, no habría ningún problema–Zoe se acomodó los lentes empujándolos suavemente en su nariz–y te lo pregunto por que es claro que estas celoso, pero no se en que sentido...
El azabache se quedó en silencio, acercó el vaso y volvió a tomar del whisky.
–Dices que este muchacho, al que llamas Jaeger, te amenazó...
–En realidad... yo lo amenacé primero...
La castaña dejó escapar una risa más discreta entre dientes. Podría ser escandalosa y extrovertida, pero tomaba seriedad cuando fuera necesario.
–¿Donde esta la maldita gracia?
–Mi intuición me decía que algo no cuadraba–respondió, tomando de su martini–ya te he visto en acción como maestro, tus alumnos siempre te respetan–tomó el palillo de la copa y desencajó la aceituna para meterla a su boca–¿Entonces? ¿Ya pensaste bien?
–¿Que cosa?
–Tu respuesta ¿Que sientes por Caro? ¿Cariño, necesidad de proteger... amor, deseo...?
–No seas pendeja Zoe
–No estoy siendo, estoy hablando seriamente...
–... No tengo idea...–respondió Levi, dándole el trago final a su bebida–Lo único que se... es que no soporto verla con el mocoso ese...
–El maestro modelo ha hablado–dijo sarcásticamente la castaña, recibiendo un fuerte puntapie en su pierna.
–Tu presencia es molesta, mejor me voy–esa era la manera de despedirse de Levi hacia Hanji. Tomó dinero suficiente para poder pagar los dos vasos.
–El segundo va por mi cuenta, lo necesitabas–respondió la de lentes con una sonrisa. Levi asintió levemente con la cabeza, pagó su whisky y botana y se paró, acomodándose el saco y dirigiéndose a la entrada.
–Levi–exclamó Hanji, haciéndolo voltear levemente–habla con ella, pregúntale frente a frente la razón de su molestia hacia ti...
–... Ya veré...
...
Había estado comiendo mucho en esos dos días. Demasiado, más de lo normal. Saliendo del trabajo aprovechó a caminar hacia su casa, y después de una hora trabajando con su tesis, decidió ejercitarse. Calentamiento, caminadora, pesas y estiramiento, para después tomar una ducha.
Secando su cabello con una toalla, decidió checar su teléfono. No había ningún mensaje. Lo metió con cierta fuerza a su bolsillo, refunfuñando y maldiciendo todo, sobre todo a Eren. Desde que había salido del trabajo le había mandado un mensaje saludándolo, pero no lo había contestado. Las palomitas azules le indicaban que ya incluso había leído el maldito mensaje ¡La había dejado en visto!
Salió de su cuarto con un pants arriba de los tobillos, una playera sin mangas y con el cabello ya peinado.
Gregor y Astrid habían salido al cine así que estaba sola. Ellos la habían invitado pero les dijo que seria para otro momento. No tenía muchas ganas de ir, además era bueno que salieran como pareja.
Prendió la tele para ver que había. Aún tenía unas inmensas ganas de comer algo, pero se mantuvo firme. Encontró la repetición de un programa que le gustaba así que lo dejó ahí. Ya sabía lo que iba a pasar pero era entretenido verlo de todos modos.
Unos diez minutos después oyó que tocaban la puerta. Obviamente no eran Gregor y Astrid, llevaban apenas como una hora de haberse ido. Caminó hacia la puerta para ver quien era, pero al notar la silueta-el tamaño-rodeó los ojos y dio media vuelta para regresar a la sala.
–Ya te vi–exclamó la voz masculina.
Caro paró por un momento sus pasos, para después continuar su camino. Oyó entonces el sonido del cerrojo siendo manipulado, para después ser abierta por Levi. Un Levi visiblemente molesto.
–¿Pensabas dejarme esperando afuera, maldita mocosa?
–Tienes tus propias llaves, no se para que demonios tocas la puerta...
–No vivo en esta casa, lo hago por respeto...
–... Como sea ¿Que quieres?–exclamó Caro mientras se sentaba en el sofá frente a la tele–Papá y Astrid no están. Lárgate.
Levi entró a la sala, le arrebató el control de la mano y apagó la tele.
–¡Estaba viendo eso!
–Tu y yo vamos a hablar–le dijo el ojiverde, ignorando el reproche de la menor. Se sentó en frente de ella, y al ver que intentaba escaparse, la tomó de las piernas y la sujetó firmemente.
–¡Imbécil! ¡Me estas lastimando!–exclamó Caro furiosa, trataba de patalear pero era imposible. Levi tenía bastante fuerza–¡Ya déjame!
El azabache estaba en silencio, esperando a que se calmara.
–Levi, por favor es en serio, me estás lastimando–dijo Caro ya mas tranquila.
Al ver que en verdad estaba haciendo muecas de dolor, el azabache la soltó. Caro subió sus piernas al sofá, sobándose donde se encontraban las marcas rojas de los dedos en su piel.
–Estas loco...
–¿Por qué dijiste que era mi culpa?–soltó entonces, ignorando el comentario de Caro, quien lo vio algo extrañada.
–No se de que hablas...
–El viernes, cuando te fui a dejar a tu trabajo... dijiste que era mi culpa que ya no nos lleváramos bien...–la azabache se acomodó torpemente el cabello, evitando la mirada verdosa–... Caro ¿que es lo que pasó?...
Ella no contestó. Se quedó en silencio por un rato, sin moverse. Buscaba la manera de como explicarlo sin hacer malentendidos.
–¿Recuerdas... cuando fuimos a ver al cine "Titanic"?...
Levi asintió con la cabeza. La azabache suspiró cansadamente.
–Ese día... cuando salimos...–mordió su labio. Pensaba si era buena o mala idea continuar. Sin embargo, al ver que Levi tenía una mirada relajada y esperando pacientemente a que respondiera, decidió seguir–... cuando salimos...
Fue interrumpida por un sonido que se oía muy bajo. Sintió el bolsillo de su pants vibrar, dándose cuenta que era su celular. Lo sacó, viendo que en la pantalla estaba el nombre de Eren.
–¿Cuándo salimos que?–insistió el azabache. Caro desviaba su mirada al teléfono y a Levi. En verdad quería contestar.
–Espera… voy a contestar…
–Puedes llamar después, estamos en algo importante.
–Esto también es algo importante…–las palabras salieron de su boca sin ni siquiera pensarlas. Levi agarró la mano donde Caro tenía su teléfono, viendo quien llamaba. Arrebató entonces con fuerza el dispositivo y colgó.
–¡Oye! ¡No tienes ningún derecho a hacer eso!
–¿En serio tan importante es para ti?–preguntó Levi con un tono molesto–¿¡Tan importante es el maldito mocoso ese!?
–¡Y si fuera así que tiene!–exclamó Caro, empujándolo con fuerza, haciéndolo por un momento perder el equilibrio. Esto incitó a que se parara de donde estaba sentado–¡No hay ninguna razón por la que te tenga que importar!
–¡Si me importa! ¡No soporto verlos juntos y la forma en como lo tratas! ¡Como me tratabas a mi!...
El silencio inundó la habitación. Caro se paró del sofá lentamente, con un semblante confundido y melancólico. Dolido.
–Eso es lo que me molesta de ti…–dijo finalmente con una voz temblorosa. Levi suavizó su semblante ante esa respuesta, tomándose por sorpresa un golpe por parte de ella en uno de sus hombros–¡Odio esa parte de ti! ¡Tu mismo no te pones de acuerdo con lo que haces y lo que dices!
–… Caro…
–¿¡Tanto quieres saber que paso entre nosotros!?¡Pues te lo diré!–los ojos de Caro se pusieron acuosos, talló sus ojos fuertemente antes de continuar–¡Ese día dije que te amaba! ¡La estúpida niña de trece años que era no vio ningún problema con eso! ¡Pero tu me rechazaste de una forma tan grosera, como si te diera asco!–para lo último, le comenzó a dar golpes en el abdomen. Aunque dolían, Levi no se movió ni un centímetro–¡Esperaba cualquier cosa Levi! ¡Esperaba una disculpa tuya, o al menos que me pidieras una jodida explicación del por que me había confesado! Pero tu… tu…–los golpes fueron mas continuos, y las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas–¡ACTUASTE COMO SI NADA HUBIERA PASADO! ¡IGNORASTE POR COMPLETO ALGO QUE ME HABÍA GUARDADO DURANTE MESES Y QUE FUE DIFÍCIL PARA MI DECIRTELO! ¡Y AHORA SALES CON QUE TE IMPORTA QUE TRATE A EREN COMO TE TRATABA A TI! ¡NO ES JUSTO! ¡NO ES JUSTO PARA MI! ¡MALDITO DESGRACIADO!
Sus piernas no pudieron mas y se dejo caer al suelo. Su cuerpo temblaba, no por tristeza, sino de ira. Varios instantes siguió así, ocultando su cara bajo su cabello, para después comenzar a relajarse. Fue como si una mochila llena de piedras caía finalmente de sus hombros, liberándose. Finalmente, después de cinco años, había aclarado el malentendido.
Levi se agachó a la misma altura de Caro, tomó su rostro entre sus manos y con sus dedos limpió sus ojos y mejillas. Tenía el ceño fruncido, pero su mirada se veía suave al mismo tiempo.
–Perdóname… perdóname si te hice sentir mal aquella vez…–respondió, apoyando su frente con la de ella, quien no se opuso.
–Entonces si te acordabas…
–Cuando me dijiste eso, sinceramente no supe que hacer, y esas palabras fueron lo primero que se me ocurrieron. Ni siquiera me di cuenta que expresión había puesto, pero cuando saliste corriendo me di cuenta que había hecho algo mal… No sabía como verte después de eso, sinceramente… no tenía ese tipo de sentimientos hacia ti, te veía como una hermana que no tuve oportunidad de tener… y, con el paso de los años, hubo veces en que me arrepentí de haberte rechazado…
Caro no sabía que decir. Entonces durante esos años siempre había tenido ese tema en su cabeza. Ambos.
–Entonces… ¿Por qué jamás me lo volviste a comentar?...
–Creí que estaba haciendo lo correcto. Pensé que si actuaba como si nada hubiera pasado entonces ya no habría problema. No se por que demonios jamás me imaginé que esa era la razón de tu enojo hacia mí…
–… Si, ahora que lo dices, fue algo idiota de tu parte…
El ojiverde sacudió sus cabellos, recibiendo una sonrisa discreta de la azabache. Una sonrisa sincera. Parecía que podrían a volver a esos viejos tiempos.
–… ¿Todavía me quieres de esa forma?...–preguntó Levi repentinamente. Ella tensó levemente su quijada, le sorprendía la pregunta, pero si sabía la respuesta.
–No…
–¿Quieres… a Jaeger… verdad?
–… Si, así es…
Levi exhaló con enfado, llevando su mano entre sus cejas y sobándose el entrecejo–No se que es lo que le ves… es un vago…
–No lo es, por alguna razón lo quiero ¿no?
Oía las palabras que decía. Estaba expresando abiertamente que quería a Eren….
"Yo soy la que se esta tardando"
–Voy a salir–dijo de repente, parándose del piso. La mano de Levi la detuvo agarrándole el brazo.
–Ya esta anocheciendo.
–No importa–respondió tranquilamente, zafándose del agarre. Levi también se paró, para ver como Caro salía de la casa y cerraba la puerta atrás de ella. El sonido de su teléfono se escuchó, lo había olvidado. Eren estaba llamando de nuevo. Levi se dejó caer en el sofá, exhalando con enfado.
–Vaya que me arrepentí demasiado tarde…
…
Pasó cuando el semáforo se puso en verde para los peatones. La ojicastaña trataba de recuperar el aire. Al salir de la casa había corrido y se había detenido un par de cuadras atrás. Entró al parque del deja vú, caminando lo más rápido que podía.
–¿Caro?–por un momento creyó que la voz la había imaginado, pero al mirar al frente, lo primero que vio fue a Eren acercándose a ella.
–Eren… justo iba a verte…
–Iba para tu casa–respondió el castaño–te llamé un par de veces, pero como no respondiste…
–Ah, una de tus llamadas no la alcancé, y la otra… ahora que me estoy acordando mi teléfono se me quedó en la casa… y hablando de eso…–la azabache se elevó de puntillas para llegar a su cabeza y darle un coscorrón.
–¿Y eso por que fue?–preguntó el castaño más sorprendido que molesto por la acción de la chica.
–¡Me dejaste en visto!
–… ¿Eh?...
–Te mande un mensaje y jamás me lo contestaste… y no puedes negar que lo leíste, ya no se puede negar nada con las palomitas azules…
–Pero si te lo respondí.
–No es cierto.
–Claro que si, mira–Eren sacó su teléfono y movió sus dedos en la pantalla. Iba a decir algo, pero rápidamente cerró la boca.
–Ah…
–¿Qué?
–No, no importa…
–¡Muestra!–exclamó en el momento en que jalaba su brazo hacia ella para ver la pantalla. En efecto, Eren le había escrito una respuesta, pero…
–… No lo mandaste…
–… Al parecer no…
–… Eres un idiota…
–Me lo merezco, en verdad creí que te lo había mandado–el castaño rascó levemente su nuca–estaba distraído de seguro y no me di cuenta.
–… distraído con Annie–susurró la azabache, soltando el brazo de Eren, quien parpadeó un par de veces al oír su comentario.
–¿Qué tiene que ver Annie?
–… que… de seguro estabas tan distraído con ella que ni te diste cuenta que no me mandaste el mensaje…
Algo dentro del castaño hizo que se estremeciera, de ilusión. Movió su cabeza para que estuvieran a la misma altura y poder ver su cara colorada, la cual evitaba contacto visual.
–¿Estas… celosa?...–Caro no respondió–¿Caro?–Eren acercó un dedo suyo a una de sus mejillas y la comenzó a picar–¿Si lo estás?
–¿¡Y que creías!?–contestó en un tono nervioso–Estaba… coqueteando contigo el otro día, y no hiciste nada para evitarlo… y cancelaste la tutoría del Sábado…
El silencio que había durado unos segundos se cortó con una risilla grave escapando de la garganta del ojiverde, topando las frentes de ambos.
–… ¿Qué te parece tan gracioso?...
–No estaba coqueteando conmigo, simplemente me dijo unas cosas…
–¿Qué cosas?
–Su opinión de ti.
–¿¡De mi!? ¿Pero yo que le hice?...
–Nada, pero como sabía que me gustas quería conocerte–al ver la cara de interrogación de la ojicastaña, Eren se aclaró la garganta–Annie es una amiga de la infancia, al igual que Armin. Nos tenemos mucho aprecio y nos cuidamos entre los tres a nuestra manera. Annie por su parte le interesa saber con quienes estamos relacionados…
–… Y ¿qué dijo de mí?...
"–Annie ¿pasa algo?–preguntó Armin, viendo que la rubia se quedaba mirando para cierto lugar del restaurante.
–¿Ella es?–comentó, llamando la atención del castaño–¿La que nos presentaste es quien te gusta?
Eren sonrió de oreja a oreja–Si, es ella…
–Ohhh–la chica seguía con su mirada azulada a la azabache, viéndola atender las mesas.
–Es universitaria entonces…
–Si.
–… Tiene lindo cabello–comentó, elevando el dedo pulgar.
–¿Ya comenzaste con tu examinación?–preguntó en tono de burla el rubio a lado de ella.
–No puedo evitarlo, además mi propósito no es criticarla ni nada por el estilo…
–Al menos se un poco más discreta al ver a la gente…
Annie entonces se paró y se sentó a lado del castaño, acercándose un poco a él para decirle algo–Es bonita…
–S-sí…–contestó con una risa algo nerviosa, sonrojándose de la cara. Siguieron platicando por un rato, sin embargo, se dio cuenta que Annie había volteado a ver a Caro un par de veces más.
La azabache llevó las órdenes, por lo que comenzaron a comer. Annie volvió a acercarse a su amigo.
–También tiene lindo trasero.
–¡Annie!–exclamó en lo bajo, casi atragantándose con el primer bocado. Armin comenzó a reírse, pero Annie mantenía su rostro neutral.
–Pero es la verdad, no se pueden negar los dotes de una persona–contestó tranquilamente la rubia–¿O acaso lo vas a negar?
Eren no contestó. Simplemente dejó caer una leve risa y revolvió los cabellos de su amiga"
–Y luego de eso seguimos comiendo–finalizó su relato el castaño, con el rostro algo colorado. Sin embargo, no se comparaba en nada al de la azabache, la cual parecía un tomate.
–… Trasero…
–N-no te lo tomes a mal–comentó Eren, rascándose nerviosamente la nuca–siempre dice lo que piensa…
–… Entonces… ¿solo son amigos?
–Si, solo amigos.
–… Y, la razón por la que cancelaste lo del Sábado…
–Hace varios años ella se mudó de la ciudad–respondió el castaño–como ya terminaron sus clases vino de visita durante el fin de semana. Habíamos tenido contacto y todo pero no es lo mismo mensajes y llamadas que en persona. Por eso quise aprovechar el tiempo de su visita. De hecho hoy se fue… creo que vi tu mensaje mientras estábamos en el aeropuerto de hecho…
–Oh… Me siento… algo tonta ahora… y luego Jean me metió ideas de que a lo mejor era una ex novia…
–Wow–contestó el castaño riéndose levemente–te hice imaginar cosas ¿eh?
–Un poco, no lo voy a negar… sabes, empiezo a creer que este parque tiene algún tipo de encantamiento en mí o algo parecido–comentó Caro. Eren elevó una ceja, sin entenderla muy bien–aquí siempre me pasa algo relacionado con mi vaga vida amorosa.
Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Eren, acercándose unos centímetros más–Entonces, formo parte de tu vaga vida amorosa…
–Si, así es…–susurró Caro, dejando caer su frente en el pecho de la persona de enfrente–Me gustas Eren, en verdad… y quisiera que intentáramos algo juntos…
Oyó como el corazón del castaño palpitaba rápidamente. Lo miró de reojo, viendo como trataba de ocultar un poco el sonrojo que se había apoderado de su cara.
–Se supone que yo era el que diría eso.
–Que pena, ya te gané…–respondió con una sonrisa.
–Ya se hizo de noche ¿te acompaño a tu casa?–preguntó el trigüeño, aclarándose la garganta. En efecto, ni siquiera había notado el momento en que había llegado y se había ido el atardecer.
–Si no te molesta.
–Para nada.
Ambos comenzaron a caminar el uno al lado del otro. Acercó su mano a la de Caro, quien al percatarse, no dudó en corresponderle y entrelazar sus dedos. Eren le había ayudado bastante a no dudar, era hora de ponerlo en prática.
¡Y aquí termina el séptimo capítulo!
¿Que tal les pareció? ¿Merece algún review? :3 ¿Qué pasará ahora que Eren y Caro son novios? (por que eso fue lo que paso al final pero no se si se dio a entender correctamente n-n)
No tengo nada más que decir, asi que un saludote del tamaño del mundo y espero verlos pronto :D
SAYONARA!
Miss Writter 04
