Capítulo 7
El libro de los Kuroichi
Nota: Souris es un ratón francés, pronuncia la g en vez de la r.
Por la mañana, Tsubasa se levantó con más ánimo del que costumbre. Esperaba ansioso ver de nuevo a Sanae y besarla, aquella mujer era lo más importante que le había pasado y haría todo lo posible por protegerla de los Kanda. Cuando el chico bajó, se fijó en que en el suelo de la cocina estaba, esperándolo, un perro dálmata y un ratón.
Tsubasa: ¡ Mancha, Souris! ¿ Dónde habíais estado estos cuatro últimos días?
Mancha: Verás Tsubasa. Nos hemos metido en un pequeño lío.
Souris: Pego tganquilo, tampoco es que nos pegsigan una manada de lobos gabiosos por habegles gobado un libgo impogtante.
Mancha: ¡Souris!
Souris: Miegda, cgeo que la he cagado. Otga vez.
Tsubasa: ¿Qué libro?
Mancha cogió en la boca el libro que tenía a su lado y se lo entregó. Tsubasa leyó el reverso: Libro de los Kuroichi.
Tsubasa: ¿A quién se lo cogisteis?
Mancha: Eeeeeehhhhh, a… a los… Kanda.
Tsubasa: ¡¿Qué?! ¿A los Kanda?
Souris: Sí, pagece que ese libgo ega muy inpgtante paga ellos, pogque nada más cogeglo, se nos echagon encima y tuvimos que escondgnos en una caja que había al lado de gío, allí no podían segignos el gastgo.
Mancha: Pensamos que algo así te interesaría, porque tiene el olor de tu familia materna.
Tsubasa: Muchas gracias chicos. Descansad, os lo merecéis.
Mancha y Souris se fueron a la habitación de Tsubasa y se tumbaron en la cama, cansados después de tantos días esquivando a los Kanda y durmiendo poco por si les encontraban y acababan con ellos. Tsubasa se sentó en la silla de la cocina y se puso a leer el libro mientras desayunaba. En las amarillentas y antiguas páginas ponía:
Los Kuroichi, escrito por la familia Shingo.
En el año 1500, Sabuto Kuroichi sufrió una maldición a manos de un hechicero desconocido. Este hechizo consiste en convertirse en lobo cuando se desee durante el día, pero por las noches de luna, el individuo no puede volver a su forma humana hasta la mañana siguiente. Las ventajas de este maleficio permiten ver la verdadera forma de todos los seres a los que ve; entender a los animales; tener fuerza; habilidades; astucia; velocidad lupinas y los cinco sentidos altamente desarrollados. Los individuos hechizados, son a la vista de los seres humanos, lobos; pero desde el punto de vista de los animales, siguen teniendo apariencia humana. Si un Kuroichi se enamora, debe controlar sus hormonas, sobre todo la testosterona, ya que pueden provocar síntomas incómodos : Dolor en la zona púbica; gruñidos roncos; deseos de morder y de recibir cariño de la persona amada. Jamás se ha encontrado al mago responsable del hechizo de esta familia ni a ninguno de sus descendientes, por lo tanto tampoco se ha podido encontrar la manera de romper el hechizo. Aunque eso no ha impedido intentar a todos los miembros de la familia Kuroichi encontrar el remedio de acabar con este maleficio. Hoy en día los descendientes directos de Sabuto y Tokimi Kuroichi son Tocko Kuroichi y Tsubasa Ozora, estos últimos miembros de la familia tampoco han encontrado la manera de acabar con el hechizo.
Cuando Tsubasa terminó de leer la introducción del libro, de dio cuenta de que llegaría tarde si no salía ya. Cogió su cartera y se transformó en lobo para llegar lo antes posible a casa de Sanae. Cuando llegó, Tocko, Yuri y Sanae ya se dirigían al instituto.
Tocko: Vaya, por fin llegó Don Sueños Profundos.
Tsubasa: Lo siento, es que me distraje leyendo un libro muy interesante.
Yuri: ¿Y cúal era?
Tsubasa: Harry Potter.
Sanae: ¿Desde cuando te gustan los libros de fantasía?
Tsubasa: Desde esta mañana, me lo trajo un amigo y me puse a leerlo mientras desayunaba.
Tocko: Démonos prisa, o llegaremos tarde.
Al llegar al patio del instituto, Tsubasa le habló del libro a Tocko antes de que éste se fuera a charlar con Yuri.
Tocko: ¿Dónde tienes ese libro?
Tsubasa: En mi casa, ven esta tarde a las ocho y ye lo enseño.
Cuando Tocko y Yuri se fueron a un lugar apartado para hablar, Sanae se acercó a Tsubasa.
Sanae: ¿Qué tal dormiste?
Tsubasa: Muy bien, ayer pensé mucho en ti.
Sanae(colorada): Yo también.
Sanae le acarició la mejilla al chico, pero cuando lo hizo, Tsubasa empezó a dar pequeños gruñidos roncos.
Sanae: Tsubasa, ¿estás bien? ¿Por qué gruñes así?
Tsubasa: Tranquila, es que me encanta que me acaricien la mejilla.
Sanae: Ah.
Durante las dos primeras clases, Tsubasa no dejaba de mirar a Sanae. Pero también se fijó en que Kanda tampoco dejaba de mirarla, lo que producía una enorme y feroz rabia por dentro. Después del entrenamiento de fútbol, Tocko y Yuri volvieron a salir y dejaron que Tsubasa y Sanae regresasen solos a sus casas de nuevo. Cuando llegaron al cruce en el que se separaban sus caminos, los dos se despidieron con un largo y tierno beso. Sanae caminaba tranquilamente pensando en su amado, cuando de pronto, el perro gris de días atrás apareció ante ella. Sanae trató de asustarle tirándole la cartera, pero el animal la esquivó y corrió hacia ella, se le abalanzó y la tiró en el suelo quedando él encima. El perro no dejaba de gruñirle, pero no le hizo un solo rasguño. En ese momento, otro perro de color blanco empujó al gris y ambos rodaron por el suelo. Sanae reconoció inmediatamente al animal, era Borja. Los dos perros peleaban sin parar, pero lograban herirse el uno al otro. Entonces, Borja le mordió al perro gris en la pata, y éste retrocedió cojeando. El perro gris(Kanda),miró con odio a Borja(Tsubasa).
Kanda: Ésta me la vas a pagar muy caro, humano. Diles a tus mascotas que la próxima vez que yo o unos de los de mi manada les veamos, les daremos una lección.
Tsubasa: ¡Fuera de aquí, chucho sarnoso!
Kanda se alejó cojeando. Sanae, agradecida, corrió a abrazar el cuello del lobo blanco.
Sanae: Me has salvado otra vez, ¿cómo podré compensártelo?
En ese momento Tsubasa empezó a sentir el deseo de besarla y estrecharla entre sus brazos, pero sabía que eso era imposible. Si lo hacía, tendría que transformarse delante de ella, pues no llevaba tanto tiempo con Sanae como para contarle el secreto de su familia. Incapaz de controlar sus deseos de darle cariño a su amada, comenzó a lamerle delicadamente el cuello. Sanae se extrañó por el comportamiento del animal, ¿por qué le lamía de esa manera?
Sanae: Tsuba… Borja, ¿Qué haces?
Tsubasa empezó a gruñir roncamente mientras pasaba su lengua por la piel del cuello de la chica. De repente, una persona pasó velozmente a su lado y cogió por la nuca a Tsubasa.
¿?: ¡Ven aquí, idiota!
Sanae se quedó sentada en el suelo, aún con la saliva del lobo en el cuello. Mientras se secaba las babas y recogía su cartera, pensaba en lo sucedido, ¿Por qué ese perro gris no dejaba de acosarla a ella y al perro Borja?¿Por qué Borja aparecía siempre cuando estaba en peligro?¿ Y porque le lamió el cuello de esa manera? Sanae pensó que ya le habían pasado demasiadas cosas en tres días como para pensar en ellas en ese momento, así que decidió dejarlas pasar durante ese día. Mientras, en casa de los Ozora, Tsubasa no dejaba de oír los gritos de su madre y de su primo.
Natsuko: ¡¿Pero cómo se te ocurre hacer algo así en tu forma de lobo?!
Tocko: ¡Ya está! ¡Estamos muertos, acabados, derrotados, humillados…!
Tsubasa: Calma, sólo le he lamido el cuello, cualquier perro lo hace.
Tocko: ¡Pero de la manera en la que lo hacías tú!
Natsuko: Tsubasa, ya te advertí sobre las hormonas. Van a acabar por hacer que pierdas el control.
Tsubasa: Tranquilos, no pasará nada. Pero hay algo que sí me preocupa, Kanda volvió a atacar a Sanae.
Tocko: ¿Y qué hiciste?
Tsubasa: Le dí un buen mordisco en la pata. Pero, cuando llegué, Kanda estaba sobre Sanae y sólo le estaba gruñendo, no le hizo ningún daño.
Natsuko y Tocko se miraron, esa actitud era preocupante en los Kanda. Si sus sospechas eran ciertas, el asunto estaba muy mal.
Fin
