Todos los personajes le pertenecen a JK Rowling. La historia es producto de mi inspiración.
Siento mucho haberme atrasado un par de días en la actualización, aquí hay todo un jaleo por algunas visitas y no he tenido tiempo para ir hasta algún lugar donde halla internet, además necesito algo de tiempo para corregir alguna detalles del capítulo aunque siempre existen algunos imprevistos. En fin, espero que disfruten de este nuevo capítulo.
Buena lectura!
La verdad se impondrá a la mentira, las amenazas y denigraciones. (Una pequeña reflexión mi grupo en la Universidad donde por fin podemos ver nuestro futuro de una mejor manera) A LUCHAR SIEMPRE.
Amor Verdadero
Capitulo Siete
"Leyendo"
Un mes aproximadamente había transcurrido desde aquella conversación entre Harry, Hermione y Minerva, dando como resultado que está última aceptará la protección hacia Draco Malfoy para así evitar más torturas e ingresos de mortifagos hacia el castillo. La directora, astutamente le había informado al profesor de pociones, Severus Snape, que la conexión vía red flú había sido suspendida por "órdenes del ministerio", por cuestiones de seguridad. Además del bloqueo de algunos pasillos que serían más vulnerables al momento de un ataque, desde ese día, las visitas al rubio habían desaparecido por completo aunque el hostigamiento por parte del profesor de pociones había aumentado considerablemente, pero nada comparado con aquellas golpizas de antaño.
Por otra parte, Harry y Hermione seguían con su oculto noviazgo hacia su mejor amigo Ron, muchas veces teniendo que disimular alguna mirada o sonrisa, teniendo especial cuidado en las muestras de cariño, ya sea por vía de abrazos, besos en la mejilla o simples roces. Un verdadero martirio para ambos que solo durante la mañana y por las noches podían actuar como una pareja y no como amigos.
Quién había sufrido por las decisiones de la directora, sin duda alguna era Trent, quien había recibido estrictas instrucciones de no practicar y no sacar de sus casillas a Severus Snape, instrucciones que muy a su pesar tuvo que acatar por la tranquilidad de su madre. Aunque siempre que podía intentaba ejercitarse livianamente en la sala común de Gryffindor, de esa forma no hacía ningún daño y no sé metía en problemas.
-Estoy francamente aburrido – masculló Trent sentado frente al escritorio de su madre. Era domingo y esperaba la hora de la cena – Si sigo así toda la práctica no valdrá nada.
-Trent – le regaño la directora sin levantar su mirada del libro que leía – Son las nuevas condiciones y las aceptaste. Deberías ir junto a los demás, así hablarás de otros temas.
-No es buena idea – meditó este cruzándose de brazos – Harry y Hermione intentan quedarse solos y Ron insiste en saber en qué pasos está su hermana, y el resto de Gryffindor está metido en sus cosas. No, definitivamente no es buena idea. – concluyó moviendo la cabeza negativamente. Minerva suspiro y siguió leyendo. Ante eso, él sonrió y le miró fijamente, rió – Nunca me acostumbraré a su fase de poeta, es extraño. – comentó.
-Bueno, le gustaba mucho la… - se detuvo abruptamente desviando su mirada del libro hacia su hijo que estallo en carcajadas – Trent, no hagas eso. Te dije que estaba prohibido – le reprendió pero este siguió riéndose de buena gana.
-L-Lo siento – masculló sonriendo tomándose el estómago que comenzaba a dolerle – Nunca mencionaste que no podía, además no corro peligro ni nada de eso. – Se explicó – No volverá a ocurrir, lo prometo – añadió al ver el semblante serio de su madre – En fin, seguiré tu consejo, iré a ver en que puedo distraerme.
En silencio hizo abandono de la oficina para emprender rumbo hacia su sala común, a sabiendas que nada sorprendente iba a ocurrir, aparentemente la falta de practica había causado en él una suerte de descontrol que provocaba que su mente colapsará, es por ello que cuando no practicaba prefería permanecer solo y en silencio, alejado de cualquier cosa que pudiese perturbarle.
En cuanto estuvo frente a la dama gorda dio la contraseña e ingreso hacia el interior de la sala común, donde para su sorpresa solo se encontraba Hermione sentada en el sofá leyendo un libro de transformaciones.
-No te había visto en todo el día – comentó ella cerrando su libro para dejarlo a un lado
-Estuve por allí – dijo este sentándose a su lado - ¿Y Harry y Ron? – Preguntó al no verles por ninguna parte.
-Ron está en la enfermería – informó Hermione moviendo su cabeza de forma negativa – Siempre le hemos dicho que coma despacio y no tragué, tiene indigestión y saldrá mañana, y Harry fue a visitar a Hagrid. Yo preferí quedarme y leer un poco.
-Entiendo – susurró pensativo cerró los ojos y suspiro. Apenas si paso un minuto cuando escuchó un claro "Se ve cansado, estará enfermo", fue automático y casi al instante respondió – no estoy enfermo, solo estoy algo cansado – abrió los ojos para darse cuenta que la castaña le observaba sorprendida. Guardo silencio esperando alguna reacción, silencio.
-¿Cómo sabías? – Preguntó a medias sin quitarle la vista de encima, Trent le devolvió la mirada extrañado si tenía alguna posibilidad de burlarle, no debía fallar.
-¿Dé que hablas? – inquirió haciéndose el desentendido. Sin embargo su nerviosismo no le ayudaba en nada. Solo en ese momento pudo comprobar el comentario de Harry, técnicamente es imposible mentirle a Hermione Granger. Con poco éxito intento ahogar un suspiro.
-Leíste mi mente – sentenció la castaña – usaste oclumancia – susurró, Trent negó e intento salir de allí pero un jalón hacia abajo le obligó a sentarse nuevamente – lo hiciste, no lo sigas negando – insistió.
El muchacho suspiro abatido y simplemente atino a acomodarse mejor en su asiento, guardo silencio por unos minutos intentando ordenas sus pensamientos, solo debía decir lo esencial sin desvelar su verdadero origen, le sería difícil pero al menos debía intentarlo. Observó a su compañera y pudo ver que le esperaba pacientemente, aquello le tranquilizo.
-No use ningún tipo de hechizo – comenzó Trent fijando la mirada en la entrada de la sala común – desarrolle esta habilidad a los seis meses de vivir con mis padres adoptivos, al principio fue extraño y llegué a asustarme al escuchar voces en mi cabeza – sonrió – cuando se hizo evidente y mi padre se dio cuenta, me ayudo a dominar esta habilidad hasta el punto de que puedo elegir que mente leer o no. Aunque debo admitir que solo una vez pude leerle la mente a mi padre.
-¿Y por qué leíste la mía? – preguntó Hermione impresionada
-No fue intencional – mascullo en una disculpa – no siempre puedo mantener control y para ello requiero práctica, estos días no he tenido tiempo y he estado ocupado en otras actividades – mintió, aquella información no debía conocerla la castaña – y también es una de las razones por las cuales estas semanas me he mantenido alejado del gran comedor, es un desastre oír todos esos pensamientos, es estresante.
-¿Lees cualquier mente? – volvió a preguntar
-Depende – confesó Trent – debes intuir que existen mentes más fuertes que otras y la verdad es que así es – le miró y sonrió – no me mal intérpretes, estar falta de práctica hace estragos, en sí, mi habilidad aumenta pero no tengo control sobre ella.
-Debo entender que has leído mentes con toda intención ¿Cierto? – le observó la castaña curiosa. Leyton solo atino a sonreír avergonzado - ¿Quién?
-Draco – murmuro – fue los primeros días de clases durante el almuerzo.
-Es una distancia considerable – susurró ella sorprendida. Meditó y Trent supo, sin necesidad de leer su mente, que había unido cabos – por ello te sentiste fatigado en defensa el primer día, leíste los pensamientos del profesor – concluyó sin despegar su mirada de él.
-No fue fácil – admitió él sonriendo levemente – requiere de gran concentración, supe de sus intenciones al momento de nombrar a Draco, sin embargo y por obvias razones no pude hacer nada – confesó apenado – sin ser soberbio pensé que me llevaría más tiempo entrar.
-Entiendo – susurró Hermione asimilando aquella información, le parecía irreal que aquel muchacho pudiese leer la mente de las personas.
-Bueno Hermione – sonrió este levantándose del sofá – se acerca Harry, iré a mi habitación. Nos vemos mañana. – dijo
-Trent – le llamó Hermione antes que este desaparezca por las escaleras. Él se giró sonriendo levemente, la pregunta sobraba - ¿Sabes qué…?
-Sí, lo sé – sonrió él entrecerrando los ojos – pero no porque lo "leí", es demasiado obvio. Aunque me lo afirmaste, aquello es mejor. No te preocupes, ya mañana recobraré el control de lo contrario me volveré loco. – bromeó. – Hasta mañana.
-Hasta mañana – sonrió ella.
Apenas si pasaron dos minutos desde que vio a Trent, cuando escuchó el retrato de la dama gorda abrirse para dejar pasar, efectivamente, a Harry. Se acercó hasta ella y se sentó a su lado, observó hacia todos lados y cuando constato que estaban completamente solos, la besó. Rió contra sus labios por la extraña situación, a simple vista estaban solos y su mejor amigo no estaba en un perímetro que se considerase peligroso para su integridad física.
-Te amo – susurró ella mirándole a los ojos, él sonrió y acarició su mejilla suavemente – Hay que decírselo a Ron, ya ha pasado un mes.
-Lo sé – murmuro este pensativo. Ya hace mucho habían querido confesarlo a su mejor amigo pero siempre se habían arrepentido a pocos minutos, les aterrorizaba la reacción de él, se encontraban técnicamente entre la espada y la pared, eso sin contar con el riesgo ya existente si su relación llegaba a oídos de Lord Voldemort - ¿Qué te parece en la próxima salida a Hogsmeade? – preguntó, solo quedaba una semana para ello, sería un tiempo prudencial
-Estoy de acuerdo – dijo Hermione pensativa – sería mucho más cómodo. Solo espero que lo tome de la mejor forma, no quisiera lastimarlo.
-Si sé lo ocultamos por más tiempo, sería hacer un daño peor – comentó Harry. Beso su mano y se fijó en el reloj de pared – vamos a cenar. – Ánimo él – ya es un poco tarde, y mañana hay clases.
-Vamos – sonrió ella.
Con una sonrisa en el rostro salieron junto de la sala común camino hacia el gran comedor, estarían técnicamente solos, ya que el pelirrojo estaba en la enfermería, Ginny aprovechaba que su hermano estaba enfermo para pasar tiempo con el rubio, aunque aquella situación se hacía más frecuente ahora que el Slytherin estaba a salvo de las torturas, y el resto de Gryffindor estaba demasiado ocupado en sus asuntos como para prestarles atención, por supuesto, siempre y cuando ambos no fueran tan evidentes.
Intentaron no serlo, hablando de cualquier cosa y riendo, aunque hubo veces en que las miradas fueron más fuertes y los susurros les obligaban a acercarse aún más. Gestos que para el resto de los alumnos no fue nada extraño pero que para ellos, significaba mucho más que simples miradas y murmullos. Y aquellos momentos Harry y Hermione lo disfrutaban ciento por ciento, debían disfrutar al máximo los instantes donde la paz parecía reinar y la presencia de Lord Voldemort les era insignificante, un mal rumor, un mal sueño.
-Comienzo a ponerme celoso de Momo – comentó Harry en apenas un susurro, su novia rió mientras se llevaba su jugo de calabaza a los labios – debería hacer un cambio con él.
-Sería interesante – rió nuevamente – por desgracia no se permiten chicos en las habitaciones y el osito no es humano. Lástima.
-Harry – le llamaron. Sin desearlo ambos pegaron un respingo, por un instante se habían olvidado que estaban en el gran comedor, el aludido se giró encontrándose con Trent – Disculpa, te llegó está carta a la habitación, la lechuza rehusaba a irse, supuse que sería importante. – se explicó tendiéndole el sobre hacia el moreno quien lo recibió extrañado.
-Gracias, Trent – murmuro él comenzando a abrir el sobre. Hermione observó como el muchacho se iba del gran comedor haciendo un gesto negativo mientras se revolvía el cabello con su mano – Remus – suspiro desdoblando el pergamino, se acercó más a su novia para que solo ella pudiese escuchar.
Harry:
Si lees está carta en compañía de Ron y Hermione procura que solo ellos y nadie más se enteren de esta información, ya que no estoy autorizado para comunicarme contigo. Hay nuevos antecedentes que debo comunicarles y que por obvias razones no puedo explicitar por medio de una carta. Por favor, les sugiero que a medianoche nos encontremos en la sala de prefectos, sean puntuales.
Hasta entonces. Remus.
-¿Qué habrán descubierto? – Preguntó Hermione en apenas un susurro
-Espero que le identidad de aquel mago – susurró el moreno doblando la carta y guardándola en su pantalón – todo indica que las respuestas a todo este embrollo las tiene él. Por lo pronto, debemos esperar hasta medianoche. – Le miró y sonrió levemente – Momo tendrá que esperar tu regreso.
-Podrá soportarlo – dijo ella retomando su cena. Ambos rieron y continuaron cenando como si nada hubiese pasado.
Por un instante el moreno pudo percatarse que la profesora Mcgonagall no se encontraba en la mesa de profesores, aquello le extraño ya que por lo general era la última persona en abandonar dicha mesa. Optó por no darle importancia y seguir en lo suyo, tenía que prepararse para su charla con su amigo y las nuevas noticias que traía consigo, le preocupaba e intrigaba que aquel mago tuviese algún tipo de relación con los padres de su novia, después de todo aquello le parecía demasiado cercano y peligroso.
Para ese entonces, la directora ya le daba alcance a su hijo que le esperaba al inicio de las escaleras hacia la sala común, él había apreciado la inquietud de su madre y con un simple gesto le hizo ver que nada malo ocurría, sin embargo la preocupación maternal había surgido y frente a eso, Trent poco y nada podía hacer.
-¿Te encuentras bien? – le preguntó Minerva tomándole la temperatura
-Estoy bien – sonrió este tranquilizándola – fui a dejarle una carta a Harry. Aparentemente se trataba de un asunto importante – menciono encogiéndose de hombros – Bueno, me iré a dormir. Buenas noches. – se despidió
-Buenas noches – murmuro ella viendo al muchacho subir las escaleras lentamente.
Un día había llegado a su fin.
Por lo menos para la directora del colegio, ya que Harry y Hermione habían esperado con ansías la medianoche para desplazarse hacia la sala de prefectos, teniendo contraseña en mano lograron ingresar sin ningún tipo de problemas y se sentaron a esperar a su amigo. Les resultaba extraño la carta que habían recibido durante la cena, les daba la sensación que Remus Lupin estaba siendo silenciado por otras personas, su carta era breve y escueta, si bien existía el riesgo que alguien la interceptará el cuidado era particularmente extraño.
-Espero que hayan descubierto algo útil – menciono Harry recostándose en el sofá. A su lado Hermione permanecía intranquila – Oye, tranquila – sonrió tomando su mano entre la suya – tengo plena confianza en que todo saldrá bien. Sea cual sea a la situación a la cual nos estemos enfrentando, lo haremos juntos siempre ha sido así.
-Siempre juntos – susurró ella. Iban a besarse pero el chirrido de la puerta les hizo separarse de inmediato, hasta el momento nadie sabía de su relación y debían mantener las apariencias, expectantes comprobaron que era Remus. Ante esto, Hermione fue la primera en reaccionar para acercarse al licantropodo y saludarle – Qué bueno verte, Remus – sonrió
-Lo mismo digo – sonrió el auror mientras le estrechaba la mano al moreno. Ambos jóvenes volvieron a sentarse mientras Remus cogía una silla y se colocaba frente a ellos, hubo un breve silencio que solo él se atrevió a romper – Durante este mes, hemos recabado mucha información, está vez nos tomamos el atrevimiento de ingresar a la consulta de tu padre, Hermione – menciono observándole – buscamos algún nombre, intentando saber porque los mortifagos creyeron que él conocía a aquel mago. Si hace unos días dije que la muerte de tus padres fue un error, pues creo que aquello puede definirse como accidente - murmuro cabizbajo – Tú padre conocía a aquel muchacho – contó, Harry y Hermione le observaron sorprendidos – Aparentemente en el edificio donde tu padre poseía su consulta, él vivía allí en aquel piso. Según la información que tenemos, él y tu padre hablaban de vez en cuando. Esa noche de ataque, él se marchó del departamento y no hay forma de ubicarle.
-¿Sabía que iban a atacar a mis padres? – Preguntó Hermione incrédula
-No – negó este – él se fue después, si te soy sincero lo más probable es que Minerva le esté protegiendo.
-Lo está haciendo – habló Harry – por lo menos eso nos dio a entender la primera semana, cuando le pedimos una protección hacia Draco – hace un par de semana, él le había enviado una carta a su amigo contándole la situación ocurrida con Severus, Lucius y Draco – lo que no logro comprender es que si realmente le protege entonces porque la Orden no está al tanto.
-No lo sé – murmuro él preocupado – Es absurdo estar buscando a alguien a quien se supone estamos protegiendo.
-Un segundo – dijo Hermione pensativa. Ambos hombres le observaron levantarse y caminar por la sala con los brazos cruzados, parecía intentar atar cabos de la mejor manera - ¿Es claro, no? – Les miró pero no obtuvo respuesta, suspiro – Tú lo has dicho, Remus. Si la Orden no protege a este mago pero si la profesora, eso solo puede significar una cosa.
-Qué solo ella le protege – susurró el hombre lobo. Aquello, sin duda era lo más lógico que había escuchado en semanas – Si es así ¿Por qué? – Inquirió pensativo.
-¿Qué otra cosa sabes de él? – Preguntó ahora Harry aquella cada vez se enredaba más
-No mucho – explicó él rascándose la barba que comenzaba a crecer – Solo que es hombre y de aproximadamente dieciocho años.
-¿Dieciocho años? – Le miró Hermione intrigada, él asintió – eso quiere decir que poder ser alumno de algún colegio. – razono
-¿Draco? – Menciono Harry pensativo – es una opción, recuerda que está protegido por Minerva y además…
-No puede ser él – interrumpió la castaña – recuerda que él estuvo encerrado en su casa, es imposible – dijo convencida caminando inquieta por el lugar
-Creo que lo primordial – comenzó Remus uniéndose a los paseos de la castaña – es saber por qué se protege tanto a este muchacho y cuál es su importancia. Si realmente tiene una.
-Va a hacer muy difícil saberlo – dijo el moreno revolviéndose el cabello, aquella situación le desesperaba. Cada vez que tenían más antecedentes menos sabían – Minerva se rehúsa a darnos información, es difícil leer su mente en cuanto a saber lo que trama.
-¿Leer su mente? – Preguntó Hermione en apenas un susurro. Rápidas imágenes pasaron su mente en apenas un segundo tal y como una película en retroceso, rápido hasta llegar una semana atrás.
-¿Estudiaste en tu casa, tan pequeño? – Había preguntado al muchacho que solo se limitó a sonreír
-Desde que llegué a casa de mis padre adoptivos – confirmó él encogiéndose de hombros – Por supuesto, yo prefería jugar y hacer travesuras, mi madre pese a ser muy cariñosa también era estricta, algunas veces mi padre me guardaba las espaldas para que pudiese jugar una hora más. Aunque siempre nos descubrían y terminábamos regañados ambos – rió – Mi madre siempre decía que tenía a dos niños y no un esposo y un hijo
-No puede ser – susurraron Harry y Hermione, está última en apenas un susurro por su descubrimiento, sin embargo el moreno estaba exaltado con la mirada fija en el mapa del merodeador – Lucius, ingreso desde Hogsmeade – anunció este incorporándose de su asiento – va camino hacia Slytherin.
-¿Dónde está Draco? – Preguntó Remus a su lado ya con su varita en mano. Observaron el mapa buscándole, apenas si tardaron cinco segundos que estaba en sala de los menesteres junto a Ginny – diablos. Iré a interceptar a Lucius – anunció él saliendo raudamente del lugar.
-Hermione – habló Harry acercándose hacia su novia que aún permanecía de pie en medio de la sala – ve a la sala común, yo iré por Ginny.
-Iré contigo – reclamo ella sosteniéndole a la mirada a su novio – Por favor.
-De acuerdo – suspiro este no muy convencido – Vamos.
En un abrir un cerrar de ojos ya se encontraban corriendo por los pasillos para encontrar a Draco y Ginny, que ya se desplazaban hacia la sala común de Gryffindor, aquel destino les hizo tranquilizarse solo hasta que se percataron que Lucius les iba siguiendo la pista, ya muy alejado de Remus quien parecía perdido. Corrieron con todas sus fuerzas hasta llegar a una esquina donde les encontraron.
-¡Ginny! – Exclamaron ambos chicos – Ginny, debemos irnos. Ahora. – apresuro Hermione
-¿Qué sucede? – Preguntó esta confundida por la actitud de sus amigos, Draco les observó de igual manera. Una mirada preocupada del moreno hizo enmudecer al rubio
-Lucius, está en el castillo y sabe que estás aquí – contó Harry observando preocupado el pasillo desierto – Remus, le persigue pero llegará en cualquier momento.
-Ginny, entra – dijo Draco sin mirarle. Su resignación se veía reflejada en su rostro, completamente entregado a aquel destino ya marcado. La aludida negó fervientemente y se aferró a su brazo decidida – Es inevitable, apenas si quedan tres semanas. – masculló
-No voy a dejarte – habló decidida – me niego a dejarte a merced de tu padre.
-Entiende – dijo Draco sonriendo – no puedo ocultarme y ambos sabíamos que la protección de la directora no iba a perdurar mucho tiempo. Aléjate, no quiero que te hagan daño. – susurró. Quizás su hubiesen estado solos, hubiese acariciado su mejilla o incluso atrevido a besarla. Sabía que aquella noche la tortura sería cien veces peor, Lucius estaba informado de todo y sabía de la protección.
-Hay que irnos – apremió Harry tomando delicadamente el hombro de su amiga. Conocía sus sentimientos y sabía lo difícil que aquella despedida momentánea pero cruel, significaba – Ginny – le llamo endureciendo su tono de voz – no hay tiempo.
-Te buscaré, lo prometo – susurró la pelirroja soltando el brazo de Draco.
Se alejó un par de pasos para quedar al lado de Hermione, estaban a punto de emprender marcha hacia el retrato de la dama gorda cuando un rayo azul impacto contra la pared produciendo un feroz sonido. Harry y Draco cayeron al suelo entre los escombros, buscaron a las chicas entre el polvo encontrándolas arrodilladas al pie de las escaleras a salvo, el ojiverde rodo hasta quedar de frente con el pasillo y vislumbrar una silueta que se aproximaba hacia ellos.
-¡Hermione, Ginny ingresen a la sala común! – exclamó Harry con el corazón latiéndole a mil por hora. Apuntó con su varita la silueta e iba a lanzar un hechizo cuando un rayo azulino paso por su costado, se giró y vio a su novia también apuntando hacia esa dirección - ¡No, Hermione! ¡Suban!
-¡Harry! – exclamó ella.
De pronto el moreno se vio el suelo aturdido por el empujón que su novia le había dado, al segundo escuchó la voz de Remus y Lucius enfrentándose, Draco intentando sacarle de ese estado ausente y Ginny intentando reanimar a Hermione quien permanecía inmóvil en el suelo. Su mundo se vino abajo de solo pensar que ella estaba muerta.
Luego… todo se volvió rojo.
Se incorporó de golpe empuñando su varita y se encamino hacia donde estaban Lucius y Remus, estaba punto de lanzar su primera maldición en contra de aquel mortifago cuando de pronto, alguien se interpuso entre él y su blanco.
Trent Leyton le observó y negó intentarlo hacer retroceder al moreno que se negaba a obedecer, forcejearon durante unos segundos hasta que logro arrebatarle su varita, guárdala en su bolsillo y antes que el ojiverde intentará lanzarse a combatir, solo bastó un fuerte puñetazo de Trent para que Harry cayera al suelo nuevamente al tiempo que le cogían con fuerza por la camisa.
-Solo está inconsciente – susurró Trent – aún respira y solo tiene una herida en su brazo por donde paso la maldición. Si no quieres que pierda sangre, llévala a la enfermería AHORA! – exclamó él haciendo reaccionar al moreno, quien se incorporó nuevamente y corrió hacia su novia donde efectivamente aún respiraba.
Espero a que Harry llevará a Hermione hacia la enfermería en compañía de Draco y Ginny, para luego ir en ayuda de Remus, entre la nublé de polvo pudo visualizar al licantropodo en suelo sujetándose el abdomen que comenzaba a sangrar, Lucius se encontraba a un par de metros de él sin dejar de apuntarle con la varita, corrió hacia ellos dispuesto a luchar. A pocos metros pudo percatarse de la presencia de otra persona que luchaba un par de metros más alejados del hombro lobo, su sangre se congelo y aumento la velocidad.
Sin que Lucius le viese, le arrebato la varita dejándole inconsciente, paso de Remus y continúo su marcha hacia las otras personas, tres contra uno. Inmovilizó al primero y peleó contra el segundo en un combate que no le costó demasiado esfuerzo, desarmándole sin problemas y dejándole inconsciente, estaba recogiendo su varita cuando un quejido le hizo girar bruscamente, buscó con su mirada hacia ese punto encontrándose con su madre sujetándose el brazo. Sin contemplación hizo que el mortifago se golpeará rudamente contra la pared quedando fuera de combate, raudo se acercó hasta la directora que estaba apoyada en la pared.
-¿Estás bien? – Preguntó en apenas un susurro. Ella asintió - ¿Segura?
-Sí – murmuro Minerva – ayuda a Remus, esta inconsciente y está perdiendo demasiada sangre. Profesores y más aurores vendrán enseguida.
-Bien – dijo él no muy convencido de dejar a su madre con cuatro mortifagos, que si bien estaban inconscientes aún representaban un peligro, sobre todo con Severus Snape dando vueltas por allí – Promete que irás a la enfermería a curarte
-Lo prometo – aceptó – Ve.
Se giró y regreso a auxiliar al licantropodo que ya había perdido el conocimiento, hizo aparecer una camilla y le tumbó sobre ella para luego hacerla levitar y dirigirse hacia la enfermería, apenas si llevaba un par de metros cuando escuchó las voces de profesores y aurores llegar hasta el lugar, apuró el paso, no tenía una excusa efectiva si le preguntaban qué estaba haciendo en aquel lugar, le dejaría aquel papel a su madre, después de todo ella tendría una buena explicación para aquel desastres en el pasillo. Movió la cabeza intentando alejar los pensamientos de los alumnos que ya comenzaban a llegar hasta allí, seguramente alertados por todos los hechizos y estruendos producidos en aquella batalla. Tal y como le había ocurrido a él, estaba durmiendo cuando un estruendo le hizo sobresaltarse, y sin poder evitarlo hizo un "mapeo de mentes" que dio a favor a Draco y más tarde de Harry, se alarmó al no escuchar la mente de Hermione que te golpe se bloqueó y que solo pudo deshacer cualquier mal pensamiento al momento de verle en el suelo con solo una herida en el brazo.
-Enfermera – habló en cuanto abrió la puerta e ingresar junto a Remus
-¡Remus! – exclamó Harry ayudando acomodar a su amigo sobre una cama, al lado de Hermione que estaba siendo atendida por la enfermera. Ginny se encontraba sentada en una silla frente a la cama de su hermano, este último mantenía fija su mirada en el rubio que permanecía pie quieto en una esquina
-Los aurores han llegado y ahora deben estar hablando con la profesora Mcgonagall – informó él – al parecer Lucius no fue el único que ingreso al castillo, la profesora luchaba contra tres mortifagos
-¿Cómo está? – Preguntó Ginny preocupada
-Bien, eso creo – murmuro Trent rogando internamente porque aquello se haga realidad – Si no les importa, quiero asegurarme que todo esté bien – se excusó
-Podrías llevarte al hurón…
-Draco se queda – sentenció Ginny ante el comentario de su hermano. Trent les observó por unos segundos, esperando por cualquier intención que pudiese significar un enfrentamiento, Draco estaba tranquilo y sus pensamientos se evocaban hacia su padre y las posibles consecuencias que ese enfrentamiento les traería. Ron, si bien quería matar al rubio su preocupación estaba hacia Hermione. No, no había problemas. – Trent, ve, estaremos bien
-De acuerdo – asintió y salió de la enfermería
Corrió por el pasillo rápidamente hacia la oficina de su madre donde seguramente ya habría terminado de hablar con los aurores y profesores, ingreso a la oficina donde efectivamente ya todo estaba organizado. En cuanto ingreso, cerró la puerta con un hechizo y se acercó hasta ella donde y sin previo aviso, le abrazo.
Por un instante pudo sentir y comprender los sentimientos de Harry al verse sin su novia, él solo tenía a su madre, ya la muerte de su padre significo un duro golpe para él y perderla a ella también le terminaría por destruir su mundo.
-Debo curar tu herida – susurró deshaciendo el abrazo. En un sencillo movimiento de varita hizo aparecer utensilios de primeros auxilios y pociones, destapo algunas y las vertió en un vaso – toma, te servirá para aliviar el dolor, siéntate – ofreció. Unto algo de alcohol sobre algodón y comenzó a limpiar la herida que afortunadamente no había sido tan profunda – Remus y Hermione están siendo atendidos por la enfermera, aunque estoy pensado ir y dejarle alguna poción a Remus, perdió mucha sangre.
-La enfermera se hará cargo, ya suficiente te has involucrado – le miró elle severamente. Él apenas si sonrió, sabía que se había arriesgado demasiado luchando contra aquellos mortifagos – Los aurores y profesores piensan que solo Harry, Hermione, Remus y Ginny están involucrados, no hice mención del señor Malfoy, debes saber que esto se filtrara y será portada de diarios mañana, sería sospecho que tu aparecieras.
-No saben de mi existencia – menciono este – bueno, al menos no mi paradero
-Están cerca – masculló Minerva preocupada - los aurores han investigado y hecho conexiones, con esto pensarán que lo que buscan está aquí.
-Porque no decir buscaban a Draco – inquirió recibiendo una dura mirada de su madre – lo siento, estoy algo nervioso… - dejando a un lado el algodón y caminar un poco – de solo pensar que tú podrías… Llegué a pensar lo peor.
-Yo también – murmuro Minerva recibiendo una mirada intrigada por parte de su hijo, se aclaró – Cuando me avisaron que había una explosión y que habían ingresado mortifagos, llegué a pensar que te habían encontrado, ni siquiera se me paso por la mente que pudiese ser Lucius buscando a Draco. Solo pensé en ti.
Ambos sonrieron y Trent en silencio volvió a hacer las curaciones, estuvieron así hasta que un sutil vendaje envolvió el brazo de Minerva. El muchacho estaba colocando las cosas en su lugar, cuando un involuntario bufido salió de sus labios, y bastó cinco segundos para que Minerva se diese cuenta del porque aquel gesto de su hijo.
-Minerva ¿Estás allí? – Pregunto la voz de Severus. Trent estuvo a punto de sacar su varita pero ella se lo impidió - ¿Puedo pasar?
-Tranquilo – susurró ella tomando la mano de su hijo con suavidad – será mejor que te escondas, no debe verte aquí, sería demasiado sospechoso. Sabrás si intenta algo.
-Pensé que estaba prohibido – bromeo este entrecerrado los ojos. Su madre sonrió a modo de advertencia – de acuerdo, estaré aquí bajo cualquier emergencia.
-Bien – sonrió ella luego miro la puerta y dijo – Pasa Severus.
-Minerva – habló este al mismo tiempo que Trent se ocultaba tras una puerta secreta, se concentró y comenzó a realizar su trabajo – acabo de enterarme lo sucedido cerca de la sala común de Gryffindor. ¿Se encuentra bien? – le miró
-"Cínico" – masculló Trent más que molesto – "está furioso porque ahora todo el mundo mágico se enterará del ingreso de mortifagos"
-Estoy bien, solo tuve un rasguño – se aclaró la profesora mostrándole el brazo ya vendado – quien saco la peor parte fue la señorita Granger y Remus.
-¿Qué hacía Lupin, aquí? – Preguntó Severus abandonando cualquier tono amable
-"Intuye que pudo venir a dejar información, rayos mi madre tenía razón, están cerca" – se dijo preocupado
-Yo lo llame – mintió y Trent lo supo, habían supuesto la alternativa correcta.
-Y los mortifagos – inquirió él intrigado
-Los aurores se hicieron cargo y les llevaron a Azkaban, donde merecen estar – comentó mirándole fijo. Trent hizo una mueca preocupado, su madre se estaba dejando llevar por sus sentimientos – Te agradecería vigiles los pasillos el resto de la noche, no podemos descuidarnos.
-Por supuesto – asintió este incomodo – así lo haré. Con permiso.
Con una evidente mueca de desagrado hizo abandono de la oficina dejando a solas a Minerva y Trent, este último saliendo desde su escondite, se acercó hasta su madre y le abrazo cuidosamente, sabía que estuvo a punto de explotar y dejar salir todo aquel dolor ante la muerte de su esposo. Hasta ahora Trent, no se había dado cuenta cuán difícil era para su madre soportar ver todos los días al asesino de su esposo, libre y sobre todo vivo, respirando aquel aire que ya nunca más Albus Dumbledore volvería a sentir.
-Todo el daño que ha causado, lo pagará – susurró él sin deshacer aquel abrazo – Quizás no sea lo mismo pero me tienes a mí – comentó riendo
-Eres lo único que me queda – masculló la directora contra el pecho de su hijo
-Qué bueno – suspiró torciendo el gesto en una sonrisa – Pensé que me dirías que te habías fijado en alguien más. No me molestaría, es decir, si eres feliz, yo también lo seré y por supuesto papá también.
-Trent – susurró Minerva moviendo a cabeza ligeramente de un lado hacia el otro. Él rió y beso la frente de su madre.
-En fin – murmuro él – todo es normal, está desconcertado porque la situación se le salió de las manos, aunque tiene sospechas por la intromisión de Remus – se explicó refiriéndose a Severus - ¿Sabes porque estaba en el castillo?
-No lo sé – negó ella preocupada – tengo la intuición que la Orden averiguo algo importante sobre ti y él vino a informar a Harry, lo cual es bastante probable.
-¿Quieres que averigüe por ti? – Inquirió Trent y para su sorpresa su madre asintió – Bien, iré a la enfermería por si él despertó.
-Yo iré en un par de minutos – anunció ella a su hijo – Debemos contrastar las versiones
-De acuerdo – asintió él caminando hacia la puerta.
Con menos prisa emprendió marcha hacia la enfermería procurando no encontrarse con Severus o el celador, varias veces tuvo que ocultarse por algún pasillo a causa de la estricta vigilancia de profesores y algunos aurores por el lugar, en pocos minutos estuvo de vuelta en la enfermería donde se apreciaba un tenso ambiente.
En la primera cama se encontraba Remus aún inconsciente al igual que Hermione, dejando a Harry entre medio de ambas camas, aunque más preocupado por su novia que por su amigo, a tres camas de distancia se encontraba Ron de brazos cruzados con un semblante molesto, su mirada se alternaba entre su mejor amigo y Draco, este último sentado en un esquina junto a Ginny.
-¿Cómo están? – Inquirió Trent sentándose cerca de la castaña para la molestia de Ron, él simplemente hizo caso omiso a cualquier pensamiento asesino. Vio en Harry la preocupación y angustia que circulaba su rostro, y entendió aquel miedo por perder a la mujer que amaba.
-Remus, sigue inconsciente, perdió mucha sangre – masculló el moreno observando al licantropodo – y Hermione duerme, la enfermera le dio de beber una poción. Trent, muchas gracias. – habló él en apenas un susurro, intentaba no llamar la atención de su pelirrojo amigo – perdí el control. De solo pensar que Hermione hubiese muerto… - calló, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo
-Tranquilo – sonrió este – lo importante es que está bien y que pronto se recuperará. Por cierto, los mortifagos fueron capturados por los aurores – comentó, detrás suyo escuchó a Draco incorporarse y caminar hasta ellos - y ahora algunos profesores están vigilando los pasillos en caso de ser necesario.
-Voldemort se habrá enterado – meditó el moreno posando su mirada en Draco, quien asintió en silencio – Esto se complica.
-Seguramente la Orden pensará que aquel mago está en Hogwarts – menciono Draco de pronto. Trent se tensó y Ron les observó curioso – será su única explicación para que mortifagos hayan entrado al castillo.
-Es lo más probable – murmuro Harry pensativo – seguramente la profesora Mcgonagall pedirá explicaciones a Remus de su presencia aquí.
-¿De qué diablos están hablando? – Preguntó Ronald mirando fijo a su mejor amigo. El aludido camino hacia su cama y explicó.
-Los mortifagos buscaban en casa de Hermione información sobre un mago – contó Harry a su amigo – mago que estuvo en contacto con el señor Granger en el edificio donde tenía su consulta médica, aquella conexión dio pie para les atacarán. Por supuesto, no encontraron nada y aún siguen en la búsqueda al igual que la Orden.
-"Lo saben todo" – pensó Trent fijando su mirada en el suelo, recabando la mayor cantidad de información, estaban muy cerca
-Debo suponer que aquello es falso, que ese mago efectivamente este aquí – murmuro el pelirrojo, su amigo asintió - ¿Entonces? ¿Qué hacía Lucius Malfoy aquí? – Preguntó ahora dirigiendo su mirada hacia Draco
-En poco menos de tres semanas, me convertiré en mortifago – habló Draco cansinamente – condición que no deseo y eso mi padre lo sabe. Me obligó a prometérselo durante las vacaciones, torturándome todas noches por medio de maldiciones y golpes – hizo una pausa y se permitió sonreírle a la pelirroja. Ron gruño por lo bajo – Aquella carta… le explicaba a Ginny cautiverio. Pensé que al regresar al castillo, la tortura iba a cesar pero me equivoque, a los pocos días, Lucius ingreso y siguió haciéndolo durante la primera semana de clases hasta que Minerva intervino – contó sorprendiendo al pelirrojo – Después de mucho insistir me dio protección que no ves, solo aguanto hasta esta noche.
-¿De qué forma te protegió?
-Severus le dejaba entrar – sonrió él – utilizaba la chimenea para ingresar y Minerva prohibido el uso de ellas dentro del castillo. Aunque no funciono.
-¿Tú lo sabías? – Preguntó de nuevo, esta vez dirigiendo su mirada hacia Harry, quien asintió pesadamente - ¿Sabías la relación entre mi hermana ese mortifago? – exclamó furioso, hizo un amago de levantase de la cama pero Harry se lo impidió - ¡Suéltame! ¡No me toques!
-Yo le pedí que guardara silencio, Ron – habló Ginny acercándose a su hermano – no es su culpa.
-¡No te acerques! – Escupió este furioso - ¡No puedo creer que estés enredada con ese asesino!
-¡No es ningún asesino! – explotó Ginny furiosa. Trent se incorporó y se acercó hasta la cama del pelirrojo, sus pensamientos estaban demasiados agitados volviéndole impredecible. Si algo había aprendido de sus años de práctica, es que cuando las emociones nublaban la razón, todo podría pasar - ¡No lo conoces!
-¡Ya me imagino cuanto tú lo conoces! – gritó de vuelta el pelirrojo. Observó al rubio que intentaba calmar a su hermana - ¡No te acerques a ella! ¡Si vuelves a colocar una mano encima de ella te mató! – le amenazó a punto de incorporarse.
-No pienso hacerlo – habló este colocando su cuerpo delante de la pelirroja. Ron ya estaba de pie al lado de su cama – Es mi amiga y la razón por la cual me rehúso a ser un asesino.
-¡Eres un asesino! ¡Al igual que padre! – volvió a decir Ron. Estuvo a punto de abalanzarse hacia el rubio cuando una voz les hizo paralizarse. El tono severo y disciplinado, les hizo girarse y observar a la directora parada cerca de la puerta. Trent suspiro aliviado y el pelirrojo pareció volver a sus casillas.
-Me pueden explicar lo que sucede aquí – habló ella mirando a cada uno de los involucrados.
-Lo siento – susurró Ronald acostándose de nuevo sin dejar de mirar a su hermana molesto – no volverá a ocurrir
-Eso espero, señor Weasleys – le miró Minerva. – Ahora, necesito explicaciones. Primero ¿Por qué Remus se encontraba aquí? – observó a Harry quien se mostró indeciso
-Minerva – susurró una voz, todos se giraron y comprobaron con alivio que se trataba de Remus, que había recuperado el conocimiento – Yo puedo responder a esa pregunta
-Remus – vocifero Harry aliviado al ver a su amigo consciente. Se acercó hasta él sonriente - ¿Cómo estás?
-Me siento débil – murmuro este - ¿Cómo están ustedes?
-Bien – dijo Harry sonriendo levemente – solo Hermione resultó herida – observando a la castaña dormir tranquilamente. Remus le devolvió la sonrisa
-Remus – le llamo Minerva mientras se acercaba hacia el hombre lobo. Este le miró - ¿Podría explicarme que hacía aquí?
-Es sencillo profesora – comenzó el licantropodo. Trent se mantuvo quieto ya comenzando con su trabajo – Me enteré que Lucius y otros mortifagos habían encontrado la forma de ingresar al castillo y buscar a Draco – le observó y vio que este asintió – por desgracia llegué tarde y ya estaba comenzando a atacar a Draco, Ginny, Harry y Hermione.
-"Está mintiendo" – se dijo Trent – "Las suposiciones de Snape son acertadas, vino a entregar información pero no a mi madre, sino a Harry. La carta" – meditó él recordando la carta que le había entregado durante la cena.
-¿Y ustedes? – Habló Minerva ahora a los jóvenes - ¿Qué hacían por los pasillos a estas horas?
-Le envié una carta – aclaró Remus antes que cualquiera de ellos hablará – les advertí de la presencia de Malfoy.
-Intentábamos ocultar a Draco, profesora – vocifero Harry recibiendo una mirada asesina por parte de Ron, sin embargo una mirada de advertencia por parte de Ginny le hizo guardar silencio. Solo allí pudo entender que mentía – por desgracia, Lucius nos encontró y comenzó a atacarnos, Hermione se interpuso y le pegó un hechizo que iba dirigido hacia mí. Remus le dio alcance a Malfoy batiéndose a duelo. En ese entonces, llegó Trent – le miró – y nos ayudó a salir de allí, trajimos a Hermione y al poco tiempo Trent llegó con Remus.
-Comprendo – murmuro ella mirando de reojo a su hijo quien se cruzó de brazos, confirmando lo que ella ya antes sabía, le mentían – señor Leyton, puede esperarme fuera.
-Por supuesto – susurró este saliendo de la enfermería
-Por el momento no deberán preocuparse por Lucius – comentó dirigiéndose hacia Draco y Ginny – está en Azkaban y esperemos no salga de allí.
-Y Severus – habló Harry con rabia - ¿Por qué sigue protegiéndole? Es un asesino que no lo pensó dos veces antes de matar al profesor Dumbledore, dejó entrar a mortifagos al castillo y está noche Hermione o Remus pudieron morir.
-Sabes mi posición, no voy a volver discutirla – sentenció Minerva girando sobre sus talones y salir de la enfermería. Allí su hijo le esperaba
-Miente – susurró este comenzando a caminar – Remus vino a hablar con Harry y Hermione acerca de las investigaciones en la Orden, ya saben que estuve viviendo un tiempo en el mismo edificio del señor Granger, seguramente también los mortifagos lo averiguaron y esa noche fueron hasta su casa a sacarle algún tipo de información. Lo probable es que él no dijo nada porque los mortifagos no saben mi nombre. Intuyen que tú me proteges, no saben por qué ni el interés de Voldemort por mí y por supuesto no saben mi paradero.
-Saben mucho más de lo que imagine – reflexiono Minerva preocupada – y con Severus aquí, es cada vez peor. Eso y además que la Orden debe estar sospechando que estás aquí.
-Sería prudente irme – menciono él deteniendo el paso cerca del acceso hacia la oficina de su madre, ella por supuesto se negó
-Ya es tarde – negó ella angustiada – debemos mantenernos juntos… aquí estas seguro y puedo vigilar a Severus.
-De acuerdo – musitó Trent – Ya es muy tarde, me iré a dormir… estoy cansado – sonrió
-Buenas noches.
Trent asintió y se encamino a la sala común donde varios alumnos se encontraban despiertos, después de todo, aquel embrollo se había suscitado a pocos metros de allí, si incluso varia casas ya se había enterado de lo sucedido. Paso de los murmullos y subió las escaleras hasta llegar a la habitación de los chicos, evidentemente allí no había nadie, seguramente todos intentando recabar información con otros compañeros, él por su parte necesitaba dormir un par de horas, ya pasaba de las tres y se sentía demasiado débil. Definitivamente su período de no práctica le había pasado la cuenta y ahora utilizarla de un momento a otro, había significado un desgaste inmenso.
Ya mañana se tendría que lidiar con la atención del mundo mágico, el inminente enfrentamiento entre Ron y Draco o Ron, Harry y Hermione e incluso entre los hermanos Weasleys, Severus Snape también formaba parte de aquella situación y él debía permanecer alertar, siempre cuidando sus pasos y cualquier pensamiento que significará un daño inminente hacia su madre. Si debía y estaba preparado para enfrentar todo eso y mucho más.
Continuará…
Un capítulo menos jejjeje… espero que hayan disfrutado de la lectura y que pasen a dejar cualquier tipo de comentario, critica u otro motivo, siempre serán bienvenidos y además estaré respondiendo todos sus comentarios ( y sino), es porque se me olvido :D Lo sé, lo sé, tengo mala memoria para algunas cosas, muchas veces tengo que volver a releer capítulos enteros porque hay ciertos detalles que mi mente no retiene con facilidad. Aunque posiblemente y ahora que estoy de vacaciones me dedique por completo a escribir ya que los días se me hacen eternos en mi casa, la costumbre de estar fuera por estudiar en otra ciudad técnicamente todo el año me causa efecto. En fin, estaré esperando sus comentarios con ansías.
Les deseo un Feliz Año Nuevo a TODOS. Sigan adelante con sus sueños y convicciones por muchos obtaculos que estén frente a nosotros y SIEMPRE SIEMPRE recuerden que es mejor molestar con la verdad que complacer con adulaciones (no recuerden de quien era ese dicho, si lo encuentro lo pondré).
Hasta la próxima!
