Debo decir que ya no tenía pensado continuar, pero, finalmente, me animé de nuevo por el comentario que me dejó yusha. Así que muchas gracias y este va dedicado para ti si lo lees. Espero que sea de vuestro agrado.


CAPITULO 7- Hatake Kakashi

-chisame...

- Vaya, descubrió el pastel- comentó la aludida irónicamente

-N-No sabía que habías vuelto...-murmuró el peliblanco acercándose al árbol. Naruto intervino pues había algo en aquella conversación que no entendía.

- Un minuto! ¿Pero tu no te llamabas Chitose?- le pregunto a ella.

-Si

-Pero si te acaba de llamar Chitose

-También

-¿Por qué te marchaste?- interrumpió Kakashi a su alumno pues quería respuestas propias.

-¿por qué lo hiciste tú?

- No contestes a mi pregunta con otra y respóndeme- dijo levemente exasperado y tirando del pie de ella, obligándola a bajar y poder hablar de frente y claramente. Chisame cayó con la gracia que la caracterizaba.

-No me gusta estar aquí...

-En ese caso.. ¿por qué has vuelto?

-Tengo cosas que hacer por aquí...

-¿Matar ANBU's entra dentro de la rutina?- interrumpió Naruto irónicamente, aunque solo consiguió que todos le mirasen mal.

-Eso fue un extra o un desliz, como sea, se intentó interponer en mi camino, ya lo he dicho cientos de veces. Además... no te metas en asuntos que te quedan grandes jovencito...

-Y cual es ese camino tan importante que te obliga incluso a asesinar gente inocente?

-Eso es cosa mía Kakashi... no te metas tú también no me gustaría que terminaras mal siendo un inocente...

-No podrías matarle ni con miles de años de práctica.- exclamó de nuevo el rubio arto de tanta ironia.

-Narutin, Narutin- comenzó Chisame con tono paciente pero amenazante girándose para enfrentarlo de cara – haz el favor de estarte calladito o te veras a ti mismo destrozando la aldea que tanto amas. No te lo tomes como una advertencia sino como un echo.- Naruto entendió a la perfección aquellas palabras cuando volvió a sentir removerse a Kyuubi dentro de él. Aquella terrible sensación ceso enseguida cuando Kakashi poso su mano sobre el hombro de ella.

-Dijiste que nunca lo usarías para tus propios fines.

-Los tiempos cambian, Kakashi y el tiempo cambia a las personas.

-Siempre decías que eras inflexible con tus decisiones

-Por aquel entonces tenía 15 años y era más idiota... además ahora se cosas que antes desconocía- explicó apartándose un poco y mirándole desafiante. Podía apreciarse un brillo especial en sus ojos, ahora destapados, de complicidad, como si intentara explicarle algo sin palabras y el entendió a la perfección la mirada de aquellos ojos ciegos que hablaban con palabras mudas.

- No puedo creer que sigas con esa tonterías.

-No sigo Kakashi, ya he terminado- afirmó muy segura de si misma.

-Las venganzas no tienen futuro, el odio genera odio.

-Eso lo dices porque, en su momento, tu no tenías de quien vengarte a menos que asesinaras a toda la aldea, que ironía, ¿no es de lo que me acusas que pretendo hacer?

- No saques las cosas de contexto. Sabes perfectamente que podría haberlo echo y me aguante.

-Egocéntrico. No podías entonces y no podrías ahora- se burló la chica. Hubo unos momentos de silencio, pues todos los allí presentes conocían las habilidades del hombre peliblanco mas también eran conscientes de que pese a conocer más de 1000 técnicas distintas su declaración no tenia cabida. Rememorando los comienzos de la conversación, continuó hablando esta vez dirigiéndose a Naruto- en cuanto a tu pregunta, para ti soy Chitose.

-No creo que ella hiciese algo así- comentó el Sensei esperando que se enfadara. El comentario anterior le había dolido no solo por el contenido de este, sino también porque fuese ella quien lo dijera. Acababa de darse cuenta que en aquellos últimos 5 años había cambiado su comportamiento y su forma de pensar, sin embargo, veía cierto arrepentimiento e el brillo apagado de sus ojos, que fue rápidamente tapado por el rencor y la ira al pronunciar las siguientes palabras.- No ensucies su nombre.

Ella explotó.

-Tú no sabes nada! Así que no hables de ella como si la conocieses de toda la vida.

- No la conocí, tienes razón. Pero me baso en lo que tú me contaste de ella. Y no me la describiste como tu eres ahora!- exclamó en el mismo tono que ella, aunque había comenzado pausado y tranquilo, intentando hacerla reaccionar-¿qué te ha pasado?

-¡Nada! Estoy bien...yo...soy así, soy así...

-Chisame, escúchate a ti misma. Estas delirando...-le murmuró cerca. La aludida estaba encogida sobre si misma, con las manos tapándose los oídos y repitiendo continuamente la misma frase; "soy así".

Repentinamente comenzó ha reírse sin motivo aparente, acto seguido se levantó despacio dejando los brazos caídos, aún riéndose y con un tono extraño y tenebroso en la voz medio canturreó.

-Ha sido una buena idea marearla, pero inútil mientras me tenga a mi, intentad acechadla, y no saldréis con vida de aquí...- y desapareció fundiéndose con el suelo dejando como recuerdo su clásico montoncito de arena. Súbitamente, Kiba, se exaltó al ver como su amigo se retorcía de dolor en el suelo.

-Naruto, ¿Qué te pasa?

- Es el sello, no para de dolerme desde que la mujer rara se ha puesto a reír, pero parece que ay se pasa...- explicó levantándose del suelo- creí que esta vez no lo contaba- después mirando hacia Kakashi que seguía observando la arena depositada en el suelo añadió- ahora, Kakshi-sensei, será mejor que nos expliques que esta pasando porque llevamos una semana preocupados y no sabemos nada de ella.

- La conocí cuando tenía 12 años. Durante la guerra fuimos tanto aliados como enemigos y cierto es que es mejor tenerla como aliada pues como enemigo es terrible. Cuando todo terminó fuimos buenos amigos y ella seguía viniendo a Konoha para vernos a todos hasta que hace 5 años, se marchó sin dar explicación alguna y no había vuelto ha dar señales de vida hasta hoy.

- Pues parece que la tenías muy idealizada, ¿no?

- No, ha cambiado mucho, podéis preguntárselo a quien queráis y os lo confirmará. A menudo se le iba mucho la cabeza y hablaba sola, sobretodo la época en la que la conocí...hacía mucho que no la veía tan ida...

-¿Pero que pasa?¿Está loca o algo?

-Al principio también pensé que era esquizofrenica o que tenia doble personalidad. Sin embargo se le pasó con el tiempo.- les explicó el peliblanco mientras caminaban por las calles de la ciudad. Tras un breve silencio continuó narrando- Aunque no me extrañaría que estuviese loca, porque no ha tenido una vida fácil...de echo, ninguno de los de nuestra generación la ha tenido.

-¿Y quien es Chisame?-inquirió el moreno del clan Inuzuka

-Chisame es ella

-¿Y Chitose entonces?

-Chitose era su hermana gemela, que murió a los cinco años, por algún motivo que desconozco, en los términos ninja o cuando se presenta a desconocidos usa el nombre de ella. No tiene un sentido muy lógico.

-Que rarita es para hacer estas cosas...

-No se...siempre se ha dicho que los gemelos, especialmente los mellizos, desarrollan un lazo emocional muy profundo- comentó de nuevo el castaño respondiendo a su amigo.-¿Y porque murió la hermana?

- Ambas nacieron con un defecto genético, solo que les afectó de diferente modo, a Chitose la mató y a Chisame solo la dejó ciega- narró mientras giraba en una esquina. Ya había anochecido y después del día que había tenido prefería marcharse ya. Se despidió rápidamente de los dos alumnos y después de dar por zanjado el tema, siguió la calle y se marchó. Los dos chicos siguieron su ejemplo y volvieron a sus respectivas casas todavía con los nervios a flor de piel.

La mañana llegó tras la noche igual que desde el inicio de los tiempos, y al igual que en cada equinoccio, el verano dio paso al otoño provocando la caída de las hojas y que el suelo se tiñera en tonos marrones y naranjas. .

En el despacho de la Hokage, el ambiente se había tensado repentinamente, pero no solo por el tiempo, sino porque a primera hora de la mañana la chica de cabello negro había entrado por la puerta principal con las manos y la ropa que portaba manchadas de sangre. Nçadie frenó su paso, pues su semblante era sombrío y su mirada fría y firme. Llegó ante la puerta del despacho principal y la abrió sin siquiera llamar, dando a entender que no le importaba el rango en el que se encontraba. Tsunade, como se le corresponde a una Hokage la enfrentó sin flaquear.

-¿dónde han quedado tus modales?—preguntó al rubia altiva. La otra mujer no contestó, simplemente, se quedó allí ante ella, desafiándola con los ojos desenfocados debido a su ceguera; la suprema no cedió- Ya me ha dicho Kakashi lo que has hecho.

- No he hecho nada...

- tienes razón, más bien, lo que dijiste; y una vez más, sigo sin entenderte...¿A que has venido aquí de nuevo?

-En un principio me movía la venganza, mas ahora ya no estoy segura, dime Tsunade, tu debes acordarte...¿Quién saqueó la zona Sur de Suna cuando tenía 10 años?

-No lo se pero si eso evita que mates a alguien, puedo mirar los archivos para decírtelo...

-Preferiría verlos yo misma, quiero cerciorarme de que no pretendes engañarme- añadió en el mismo tono y sentándose en la pequeña butaca en frente del escritorio. Tsunade, tras prensar en los pros y los contras de llevarla contestó.

-Vamos ahora si quieres- dijo finalmente sin dejarse avasallar por la voz que tenía y los ojos que no miraban a ningún punto de la otra. Se levantó, después del asentimiento de su interlocutora y abrió la puerta señalando hacia fuera incitándola a salir delante de ella.

Ambas caminaron por varios pasillos y escaleras hasta pararse frente a una puerta de hierro vieja y oxidada.

- Debes recordad Chisame que todo lo que se encuentra tras esta puerta es alto secreto.

- Descuida...

La Hokage sacó de entre sus ropajes una llave vieja y oxidada, igual a la puerta. La metió en la cerradura y cuando la giró, esta, con un leve "crack" se rompió.

-Creo que la suerte no esta contigo hoy- le murmuró la rubia a la otra mostrándole la llave partida- Tendrás que esperar a que hagan una copia nueva.

La otra no dijo nada, tan solo se acercó a uno de los muros y lo rascó con un dedo comprobando así que este era antiguo y que estaba echo de piedra y barro. Después, apartó suavemente a Tsundade y después de hacer unos sellos, posó las manos sobre la puerta que tras recibir el chakra se estrujó acompañado de un crujido y se abrió lentamente hacia dentro mostrando tras de si una escalera que bajaba hasta por debajo del nivel del suelo.

- no se porque has intentado engañarme Tsunade, todos saben que esta puerta esta sellada y que tan solo puede abrirse conociendo los sellos adecuados o en su defecto, aplicando más chakra del que soporta el sello para mantener cerrada la puerta- contestó tranquila y sin ese tono amenazante y tétrico. Tsunade optó por ignorarla y pasar delante de ella prendiendo la antorcha para iluminar el camino.

A pocos metros, hallaron los enormes estanterías que contenían los cientos de documentos de la guerra.

-Lo que andabas buscando debería de estar por las estanterías del medio, ya que estás aquí, búscalo tú misma- comentó Tsunade mientras se sentaba en un banco que había a la izquierda de la entrada.

-Bien, pero no te quejes después si leo más de lo que debería

-No te preocupes, es agua pasada, además probablemente sepas más de lo que hay escritos en esos documentos. Al igual que yo y que muchos de los aldeanos de esta villa, viviste la guerra de primera mano, sabes bien lo que ocurrió y lo que no. Esta sala está sellada solo para las nuevas generaciones, para que al leer lo que ocurrió no piensen en repetirlo de nuevo...

Ella no contestó; no era necesario. Comenzó a buscar por el primer manuscrito que encontró y así durante varios minutos hasta que el silencio producido en la sala incomodó a la rubia sin saber porque.

-Chisame,¿qué te ha pasado? Nunca te habías comportado así, es decir, cuando te conocí tenías un carácter más alegre y entusiasta.

-cuando me conociste tenía 12 años- añadió mientras seguía buscando.

-Si, pero la última vez que te vi eras igual, y de eso no hace más de 4 o 5 años.

-Estos últimos años he descubierto cosas muy interesantes pero a ti no te incumben.

-Yo creo que sí, si te dedicas a asesinar a mis ninjas- comentó con sorna la Hokage

- La sangre que baña mis manos y mi ropa no es de los ninjas de Konoha; y si te refieres al ANBU que maté...si te sirve de consuelo, fue un buen ninja, aunque no tenía opciones de ganar.

- Ni me sirve de consuelo ni me interesa saber a quien has matado! Deja de ser tan creída, das pena.- Chisame no contestó, continuó buscando entre los documentos sin hacer apenas ruido, tan solo como fondo se oía el crepitar del fuego de las antorchas que iluminaban la sala.

Después de lo que parecieron siglos, el golpe de una carpeta al cerrarse de golpe llamó la atención de Tsunade.

-¿Has encontrado lo que buscabas?

-Si...-contestó Chisame tenebrosa dejando caer la carpeta al suelo y desapareciendo y dejando en su lugar su habitual montoncito de arena. Tsunade se acercó a la carpeta y la abrió por la página en la cual había sido cerrada. Al leer el documento se percató de que trataba exactamente lo que le había preguntado. Se trataba de los nombres de aquellos ninjas de Konoha que habían entrado ha asaltar Suna, por el sur y que habían entrado en las casas de los habitantes para asesinarlos despiadadamente. La mayoría de los ninjas que aparecían en aquella lista habían muerto en extrañas circunstancias a excepción de un par, y de entre ellos le llamó la atención especialmente uno de los nombres allí apuntados.

"HATAKE KAKASHI"