Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece, es pertenencia de su respectiva autora, Akira Amano.

Advertencias: Universo Alternativo (UA), si no se ha entendido, este fic es Yaoi. Pareja principal R27. Duración del fic: 7 capítulos.


Yunmoon Projects

Presenta:

Cuenta regresiva

Capítulo 7 – Uno

.

::


Reborn Arcobaleno, 14 años.

Reborn… había tenido una vida difícil.

Desde el comienzo, sus padres no se amaban, de hecho, ellos no deseaban casarse, él fue el culpable de que esa boda se llevara acabo, desde que sus padres tuvieron relaciones sin protección y él fue el fruto de ese error.

Su padre se ausentaba todo el día y poco después de su nacimiento su padre comenzó a tener amantes, fue probablemente en su cuarto cumpleaños cuando su madre se entero de todo, los días se volvieron peores, sólo los escuchaba discutir y gritarse, él mismo se había comenzado a acostumbrar a eso. Pero no dejó que sus problemas en casa le afectaran en la escuela, Reborn eran un alumno destacado, con buenos promedios, buena complexión atlética y las chicas, aunque apenas eran niños, siempre decían lo lindo que era.

El tiempo pasó de esa forma, Reborn decidió ignorar a sus padres, hasta que cumplió seis y no pudo seguirlo ignorando, su padre le había golpeado culpándolo de todo, de casarse con la 'bruja' de su madre y todo eso. Su madre tomó una decisión, el divorcio. Su padre quedo encantado con la idea y sin hacerse del rogar decidió darle una súper pensión con tal de no verlos jamás. Reborn notó que su madre se veía decaída y aunque trato de ayudarla ella simplemente decía: 'Estoy bien'. Gracias a la ayuda de sus abuelos maternos su madre fue con un psicólogo y finalmente tomó la decisión.

-Escuche que Japón es precioso, mamá aprendió japonés cuando trabajaba en la embajada… Te tomara un tiempo, pero Reborn es listo, así que sin duda lo lograras, ¿de acuerdo?-.

Asintió, entendiendo un poco lo que su madre le decía y después de dos semanas se mudaron. Japón era bueno, justo como su mamá le había dicho. Pero no podía relacionarse con nadie porque no sabía que carajo decían. Fueron años muy estresantes, hasta que al cumplir los nueve ya dominaba la mayor parte del japonés y entablar una conversación ya no se le dificultaba. Sus compañeros le temían, por su mirada, pero a la vez lo admiraban, ni que decir de las chicas, se volvió popular pronto y la pubertad dio comienzo para él a los once. Su primer beso llegó por esa edad y su casi primera relación también.

Su madre parecía contenta, así que Reborn se sentía bien, al parecer viajar no había sido tan descabellado como había pensado en el momento. Su cumpleaños numero doce fue como cualquier otro, lo celebro únicamente con su madre, después de recibir su regalo y descubrir que se trataba de un libro le sonrió, su madre siempre le daba regalos anticuados, pero los atesoraba.

Todo habría seguido igual, todo debió de seguir igual.

Pero no fue así.

Su madre había llegado un día cualquiera, lo había visto y le había tomado de la muñeca mientras lo jalaba, Reborn estaba al teléfono ese día, así que colgó rápidamente y siguió a su madre.

-¿Pasa algo? ¿Mamá?-.

Si que pasaba algo, los medicamentos en exceso habían provocado que su madre se drogara hasta el punto que apenas conocía lo real de la fantasía. Fue, probablemente, el peor día de la vida de Reborn. Apenas pudo salir de ese cuarto una vez su madre cayó dormida, fue al baño y se metió en la tina, desnudo, abrió la llave del agua caliente y dejó que saliera, sintiendo como su cuerpo hervía. Sabía, por algunos libros, que cuando calentabas agua a gran temperatura esta eliminaba la suciedad, deseaba limpiarse.

Tenía ganas de vomitar.

Nunca le dijo nada, no le reclamo, pero tampoco vivió tranquilo. Siempre trataba de que su madre no se pasara con los medicamentos, ni que bebiera, porque cuando eso sucedía su madre siempre deseaba hacerlo, Reborn era débil con ella, era su madre, la amaba, pero no así.

No así.

Fue cerca de las vacaciones de verano, cuando tenía trece años, cuando su madre llegó llorando y pidiéndole perdón, Reborn le dijo que no había nada que perdonar, siempre le había perdonado. Su madre se encerró en su habitación y el pelinegro se quedo afuera, esperando impaciente a que abriera la puerta. Después de cuatro horas se preocupo enserio, se levantó del suelo y tocó la puerta varias veces, no le quedo de otra que romper el cerrojo y una vez dentro sintió como el alma se le iba del cuerpo.

Su madre…

-¿Mamá?-.

Camino hacia ella y la movió, pero ella seguía inerte. No respiraba, se veía pálida, tocó su brazo y retrocedió rápidamente, no tenía pulso.

Estaba muerta.

Se dejó caer al suelo sobre sus rodillas y miró, esperando que estuviera mal, que su madre despertara. Pero nunca sucedió, su madre nunca volvió a abrir los ojos.

Cuando él volvió en si, se encontraba en una cama de hospital, se sentó en la cama y miró a todos lados, cerca de su cama, en una silla, se encontraba sentado un hombre. Este se levantó y le sonrió.

-Veo que estas mejor, Reborn-kun-.

El pelinegro no dijo nada, estaba alerta, no podía confiar en un desconocido, aunque este tuviera una sonrisa tan convincente y amable.

-Mi nombre es Timoteo Vongola. ¿Te encuentras bien?-.

-¿Dónde estoy?-.

-Estas en el hospital, llevas durmiendo dos días. Sufriste un enorme shock, lamento lo de tu madre-.

El niño bajo la cabeza, pero enseguida la alzo.

-¿Qué pasara ahora?-.

-Actualmente, quien tiene tu custodia es el gobierno. Pero pronto se le notificara a tu padre y tu custodia irá a parar a él-.

Reborn sonrió, un poco arrogante, más de lo que habría deseado.

-Ese hombre no va a aceptarme. Ni yo tampoco deseo hacerlo. Prefiero quedarme en un orfanato para siempre-.

El chico volvió a recostarse, pero Timoteo le sonrió y coloco una mano sobre su cabello negro.

-Levántate, tienes que estirar las piernas, no es bueno para ti estar durmiendo tanto tiempo-.

Timoteo lo sacó del hospital, con ayuda del hombre, Reborn no fue a parar directamente a un orfanato ni con su padre, sino que podría quedarse con el viejo, esperando que alguien lo adoptara. Entonces fue presentado a Iemitsu Sawada.

El hombre le hablaba acerca de su familia, de su esposa, quien la describía como si fuera una sirena o una ninfa, su adorado hijo, al que decía que era igual que su esposa, lo lindos que eran y lo mucho que los amaba. Reborn sonrió, desearía conocer a personas así. Poco después le contó un poco a Iemitsu acerca de lo que había pasado, de lo que su madre le había hecho y de como había muerto, y luego se entero que el rubio deseaba adoptarlo.

Timoteo le dijo que Iemitsu era un buen hombre y que su familia era encantadora y cálida. Así que, sin más, Reborn acepto ser parte de la familia Sawada.

.

Y entonces, Iemitsu le llevó a su casa. Reborn estaba nervioso, debía de admitirlo.

Nunca tuvo una buena familia, ¿cómo debería de ser la de Iemitsu?

Estaba un poco asustado que su nueva madre fuera… fuera como la que él había tenido, que abusara de él… que…

Ya no quería pensarlo, deseaba creer que su madre había sido buena hasta la muerte, no deseaba manchar más su nombre, no podía hacerlo.

Cuando llegó a la residencia del rubio se quedo tieso, no se sentía preparado para eso, no podía mirar si quiera esa casa, se sentía… demasiado lejana y ajena para él.

-Todo va ha estar bien Reborn. Nana es una buena mujer, una buena madre, Tsuna es un buen hijo, un buen chico… ¡Te aseguro que te enamoraras de esos dos! Son tan lindos… ¡Pero Nana es mi mujer!-.

Iemitsu rió ante ello, Reborn tan sólo pudo hacer un amago de sonrisa, estaba demasiado nervioso como para sonreír sinceramente, sarcásticamente o maliciosamente. Iemitsu lo guió colocando una mano sobre sus hombros, Reborn sintió el latido de su corazón contra sus oídos, no podía, realmente no podía hacerlo, estaba asustado, lamentaba ser tan cobarde, pero la realidad era que estaba asustado.

-No puedo… olvídalo… no puedo-.

-Claro que puedes-.

Dijo Iemitsu abriendo la puerta y metiéndolo con un ligero empujón, cuando Reborn sintió el impulsó se sintió encerrado, sin escapatoria. Caminaron a la sala, por fuera el chico parecía tranquilo, pero por dentro era un caos, estaba demasiado confundido y asustado como para hablar o detener sus pasos. Pasos ligeros se escucharon por la escalera y ambos voltearon hacia ese lugar.

-¡Papa! ¡Volviste demasiado temprano! ¿Qué tenemos aquí? ¡Oh~ es un chico!-.

Reborn…

Quedo sin habla. Nana era una mujer hermosa, tenía el carisma de una madre, su sonrisa brillaba como un Sol, sus ojos grandes le mostraban paz y pureza. Era casi como ver una flor bailar, era sorprendentemente hermosa, cálida, tranquilizadora y radiante. Le irradio tanta confianza que incluso sonrió.

-Nana… él es Reborn, a partir de ahora vivirá aquí-.

-Mucho gusto, Nana-san… yo… soy hijo de un amigo de Iemitsu-san… Mucho gusto-.

-Oh~ ¡Eres un encanto! Ve arriba, toma la habitación que esta al fondo, segunda puerta a la derecha… dormirás ahí por este día. ¿Sí?-.

-Entendido-.

-Ve Reborn… tendrás el placer de dormir en mi cama, mientas hablo con Nana-.

-Oh cariño, déjalo. Reborn-kun parece agotado. ¡Corre y descansa!-.

Reborn aceptó la orden, subió las escaleras y se dirigió a la alcoba, se metió en las sabanas y se quedo dormido. Nana llegó temprano en la mañana y le levantó, le indico donde estaba el baño y donde habían colocado sus cosas, al parecer iba a tener habitación propia.

Fue a su habitación, Nana se disculpo por lo poco que estaba equipada, pero le prometió que en cuanto abrieran las tiendas iría a comprar lo necesario. Después de ducharse y cambiarse bajó a la sala, Iemitsu se encontraba ahí, sentado tomando el desayuno, se sentó a un lado del hombre y lo miro.

-¿Cómo pasaste la noche?-.

-Bien-.

-Ya veo… Hoy saldré con Nana a comprar lo necesario, el uniforme, ropa, objetos personales… muebles, tú sabes-.

-No es…-.

-Es necesario, porque ahora eres nuestro hijo-.

Reborn se sintió por primera vez, desde hace mucho tiempo, en casa.

-Tsu-kun-.

Escuchó la voz de Nana a sus espaldas y cuando volteo...

Reborn sintió un flechazo que se adentro desde sus ojos y llegó a su corazón.

-Su nombre es Reborn… se quedara con nosotros a partir de ahora. Reborn-kun tiene la misma edad que tú, hacedle sentir en casa, ¿ok?-.

Reborn lo miró, sus grandes ojos… quemaban, fue como si tuviera chocolate derretido, su rostro, lindo, hermoso, pronto tomó una sonrisa, era tan hermoso, sin duda las palabras de Iemitsu se quedaban cortas, ese niño no sólo era lindo, era maravilloso y hermoso. Cautivador, relajante, armonioso... era casi como tener un tranquilizante y a la vez un estimulante. Era irreal y a la vez sabía que era algo real, no podía creer que existiera alguien así.

-Mucho gusto, Reborn… Mi nombre es Tsunayoshi… ¡Encantado de conocerte!-.

Fue…

Amor a primera vista.

Todo en Tsuna lo hechizo, sus ojos, su pelo, su piel, su aroma, su sonrisa, su voz, sus movimientos, todo.

Y entonces…

La cuenta comenzó.

.


::

.

Epilogo – Cero

.

::


Fue una relación que surgió con el simple hecho de mirarse.

El comienzo fue por los ojos.

Reborn tenía una mirada que devoraba, Tsuna tenía una mirada que quemaba.

Luego fue por sus bocas.

Tomar la boca de Tsuna era como sentir un orgasmo bucal, era cálido, relajante… excitante. Cuando la boca de Reborn se acercaba a la suya era como sentir una llamarada, era cálido, excitante… desbordante.

Paso por sus cuerpos.

El contacto de piel contra piel… es probable que haya sido la mejor parte carnal. Reborn tenía miedo al contacto, pero con Tsuna todo fluyo, fue como si supiera lo que hacía… como si el cuerpo de Tsuna lo guiara hasta la gloria del placer. Tsuna no deseaba el contacto, pero cuando sintió el calor de Reborn fue algo que surgió por puro instinto, fue tímido al principio, pero después fue como si su cuerpo supiera lo que quería, donde lo quería y como lo quería. El contacto… fue mejor que nada.

Y al final fue en su corazón.

El calor que entró por sus ojos bajo lentamente, recorrió sus bocas, paseo por cada centímetro de su cuerpo y finalmente viajo por sus venas hasta depositarse en su corazón.

Cada vez que se miraban, cada vez que se besaban y cuando hacían el amor sentían un calor explotar en su interior.

Reborn… nunca había estado más feliz de la abrupta decisión que había tomado su madre.

Tsuna nunca había estado más feliz de las absurdas decisiones que tomaba su padre.

El final de la cuenta, sólo fue el preámbulo para el comienzo de su relación.

.


Y así llegamos a CERO.

Espero les haya gustado este fic, es uno de mis favoritos… bueno, creo que todos (XD).

Gracias por todos los reviews y espero que Mizuki-chan haya disfrutado cada capitulo. ¡Que todos los hayan disfrutado!

Shao~ shao~