CAPÍTULO VII – Reivindicándose en vacaciones.

A casi un mes de noviazgo, Ted era una completa víctima de sus instintos lobeznos y sus hormonas adolescentes. A 5 meses de sus 16, el adolescente estaba experimentando sensaciones que nunca había sentido, explorando territorios mágicos y descubriendo placeres físicos que para su edad resultaban retadores y fascinantes.

Aunque no había descuidado los estudios, seguía metido en coordinación de la tercera prueba y en el Quidditch, varias cosas se le escapaban de la mente por la concentración que dedicaba a los encuentros a solas con su novia. Por ejemplo, escribirle a los Potter y a su abuela, sus cartas habían disminuido a una cada 10 ó 12 días en vez de cada domingo, sus visitas a Hagrid y Buckbeak ya no eran diarias, su estancia en la biblioteca se daba sólo si era muy necesario y el tiempo que pasaba con sus primas se había vuelto casi nulo. Este último detalle empeoró su relación con Victoire cuando olvidó, por primera vez en 15 años, el cumple de la rubia y no tuvo excusa válida que lograra convencerla de perdonar su olvido.

Hufflepuff logró el primer lugar en la tercera prueba de las casas, dado que esta prueba se había centrado en presentar una propuesta teórica de encantamientos que resolvieran una situación en la que la justicia, astucia y el bien común eran básicos, los Hufflepuff se lucieron por mucho ante las demás casas, seguidos de Gryffindor, Ravenclaw y nuevamente al final, Slytherin. Para la cuarta prueba tendrían tiempo de preparación suficiente y se presentaría después de las vacaciones de Navidad, mismas que llegaron tan rápido que los chicos pronto se encontraron empacando baúles y mascotas para ir a visitar a sus familias.

- Te voy a extrañar, son muchos días que no vamos a estar juntos, ¿me escribirás?

- Claro, aunque si he de ser sincero, vacaciones en mi familia significa fiesta casi todos los días, es que los Weasley son un chorro, así que si sólo te llegan unas cuantas cartas no te enojes conmigo, pero seguro no voy a tener mucho tiempo, me van a echar en cara que los he tenido muy abandonados y mi abuela se pone muy sentimental en estas fechas y no quiere que la deje sola ni un momento. Pero es un hecho que voy a extrañarte, ya te compensaré en enero esta separación… ya verás.

- Mmm… no lo dudo, estaré esperando que cumplas lo que dices. ¿Me acompañarás mañana hasta el Expreso?

- Sí, quedamos en ver a Harry en Cabeza de Puerco a la hora que sale el Expreso, así que te acompaño, veo que te subas y alcanzo a mis primos en el pub.

- Tenía ganas de conocer ese auto de tu padrino del que tanto me has contado, es de los pocos autos muggles encantados y legales que puede andar volando, ampliándose por dentro o desapareciendo por ahí.

- Ventajas de ser Jefe de la Oficina de Aurores… el abuelo Weasley era dueño del Ford Anglia que está aquí en el bosque ¿sabías?, una vez mi padrino y mi tío Ron llegaron en él al colegio y luego el auto se volvió salvaje, es una larga historia. Harry también tiene una moto voladora, pero él siempre preferirá transportarse en su Saeta, el aire es su elemento, creo que es la tercera o cuarta que tiene y la verdad es que la escoba está genial.

- Tu Nimbus Xtreme también es muy buena.

- Es excelente, por eso no la he cambiado, ya lleva conmigo casi 4 años y siempre me ha traído buena suerte.

- Bien pues volviendo al tema, no hay remedio, mañana me voy y dejaré de verte dos semanas… ya ni manera. Buenas noches Ted, tengo que terminar de empacar.

- ¿Segura que ya vas a meterte a dormir, no quieres dar una última vuelta por el piso siete ya que estamos por aquí?

- Ted estuvimos toda la tarde juntos… "muy juntos", ni siquiera cenamos, te pasas de goloso galán.

- Bueno es que ya tú lo dijiste, no te voy a ver en dos semanas, necesitaba cargar baterías para sobrevivir a tu ausencia.

- Claro, resultas muy romántico cuando te conviene Lupin, pero por hoy ya tuviste suficiente. Ven, dame un beso de buenas noches y vete a dormir.

Al día siguiente Ted se despidió de sus amigos y acompañó a su novia a tomar el Expreso de Hogwarts. Después de una efusiva despedida, tomó su equipaje y se dirigió a Cabeza de Puerco donde sus primos y Harry ya lo esperaban.

- ¡Vaya Don Juan, hasta que llegas! Tú no te preocupes, tenemos todo el tiempo del mundo para esperarte, total tu abuela no está vuelta loca de ganas de verte, granuja desconsiderado.

- También me da mucho gusto verte Harry… no exageres no tardé tanto, pero bueno ya estoy listo, vayamos a casa.

- Primero los llevaré a ustedes tres a El Refugio y luego te llevo a ti con tu abuela, hoy en la noche hay cena en la Madriguera así que desempaquen rápido ¿eh? Las fiestas empiezan desde hoy.

- ¿Vas a tener vacaciones tío Harry?

- Seudo-vacaciones Dominique, voy a estar dando mis vueltas al Ministerio y trabajando en casa, pero sí, intentaré pasar estos días en familia, tengo que aprovechar que este orate va a estar con nosotros para verlo, con eso que ya ni escribe.

- Pues tendremos que aprovechar todos para verlo porque ya ni nosotras tenemos ese gusto.

- ¿Todavía no me perdonas verdad? Ya te he dicho de mil maneras que lo siento Vicky, que me dejes compensarte y que no volverá a pasar, pero ni tu regalo quieres aceptar.

- ¿Me estoy perdiendo de algo grave? Porque suena grave…

- A tu ahijado se le olvidó el cumple de mi hermana.

- ¿Cómo? Eso es… no lo puedo creer Ted, ¡vaya que te tienen muy concentrado en otras cosas!

- Si tío, en un "par de cosas" sobre las que caen ciertos cabellos rojizos.

- Bueno ya, cometí un grave error, pero ya te pedí disculpas, no puedo echar el tiempo atrás, no puedo remediarlo, así que déjame enmendarlo.

- Tendrás varios días para esforzarte primo, a ver si lo logras.

- Gracias por los ánimos enano, espero que sí, pero no lo veo fácil.

Después de avanzar unos kilómetros sobre la carretera de la entrada a Hogsmeade, el auto de Harry se desmaterializó y se apareció minutos después en la carretera de las afueras de Tinworth muy cerca de "El Refugio", donde Bill y Fleur esperaban ansiosos a sus hijos. Ted y su padrino ayudaron a bajar el equipaje y las mascotas, saludaron a los Weasley Delacour y regresaron al auto, esta vez con dirección a casa de Andrómeda Tonks. Nuevamente el auto avanzó un poco de manera terrestre pero minutos después elevó por los aires, protegido por un encantamiento Desilusionador-Motor, Harry quería unos minutos de charla con su ahijado antes de aparecer directamente en la casa de su abuela.

- Oye pedazo de animal, ¿cómo pudiste olvidar el cumpleaños de la güera?

- ¿Bueno a caso el mundo nunca va a perdonarme eso? Lo siento, se me fue, estaba muy metido con lo de la prueba de las casas, tenía entrenamiento, deberes y novia… además sí me acordé ese día, pero en la tarde y para cuando fui a felicitarla ya no había remedio, estaba muy enojada.

- ¿Y cómo no? siempre has sido el primero en felicitarla y llevarle su regalo.

- Ya se me ocurrirá algo en estos días para contentarla.

- ¿Sigue sin gustarle Nataly verdad?

- Y ahora menos porque dice que me la paso fajan… ehh, que me la paso mucho tiempo con ella.

- ¿Y sí?

- ¿Y sí qué?

- Sí pasas mucho tiempo… a ver, cómo lo decimos a esto, "socializando", no, no, muy formal, ehh, "intercambiando puntos de vista"… mmm… muy vacío el concepto, tal vez… ¡sí grandísimo caliente, te la pasas fajando con ella!

- ¡No! bueno un poco, lo normal… ¡Ay mira quién habla!

- Óyeme escuincle yo tengo 33 años, Ginny es mi esposa y tengo tres hijos con ella, además de ti… creo que me he ganado a pulso el derecho ¿no?

- Y yo tengo 15 años, es mi primera novia formal y está hecha un forro la niña, así que también tengo derecho.

- ¡Ya! Está bien, no te puedo discutir eso, sólo te pido que por lo menos no descuides ese tipo de detalles como el cumple de Vicky y menos a tu abuela, Andrómeda cree que la has cambiado por otra mujer.

- Exagera un poco ¿no crees?

- ¡Es tu abuela! A esa mujer le debes todo lo que eres Ted Lupin, ella puede exagerar lo que se le dé la gana y tú no se lo vas a discutir, ¿estamos?

- Sí, sí, estamos, ¡vale! pero no me regañes, no me gusta que me regañes.

- A mí tampoco me gusta hacerlo, pero no voy a permitirte que preocupes a Andrómeda, a mí podrás hacerme tonto si me dejo, pero a esa mujer jovencito le besas los pies cuando llegues a casa ¿está claro?

- Sí, bastante, ya… juro solemnemente reivindicarme con la abuela… y con Ginny que seguro también está molesta… y con los enanos porque no les he escrito en un mes…

- Ya, tampoco te pongas de mártir. Hemos llegado, prepara tu mejor sonrisa, tu abrazo más fuerte y tu beso más tronado que tu abuela está parada en el jardín esperando a que aterricemos.

Harry descendió, estacionó el auto en los jardines de la casa de Andrómeda Tonks y bajó con su ahijado para llevarlo ante la ansiosa anciana.

- Señora bonita, aquí te dejo a tu tesorito, sano y salvo, nos vemos en la noche para la cena.

- Gracias Harry… ¡Teddy tesoro dame un abrazo mi niño!

- Hola abuela, aquí me tienes para ti solita, completamente tuyo.

- ¿Estás bien hijo? no he tenido noticias tuyas en 10 días, fue por Harry que me enteré que salías hoy de vacaciones y que él iría por ti.

- Ehh, si abue estoy bien, he tenido muchos deberes, ya te contaré. Pero ya estoy aquí contigo, no te preocupes. Harry ¿A qué hora tenemos que llegar a la Madriguera?

- A las 8, así que mejor me voy porque tengo que ayudar a Ginny con los niños. Por cierto, recuerda que mañana venimos por ustedes como quedamos Andrómeda, para ir al Callejón Diagon, que Ted pase a Gringotts y a comprar los regalos de Navidad.

- Gracias Harry, nos vemos en la cena.

Durante la cena de esa noche, tal y como lo esperaba, Teddy tuvo que escuchar los reclamos de toda la familia por su notable ausencia. El chico había acostumbrado a sus primos y tíos a estar siempre en contacto con ellos, por lo que la escases de noticias suyas en el último mes y medio resultaba notoria. Después de mil y un disculpas finalmente aceptadas, la velada fue tan entretenida como era de esperarse y el ambiente de fiesta fue total. Las exquisiteces culinarias de Molly Weasley (ayudada por Kreacher), dejaron a los comensales en un estado de plena satisfacción. Para lograr la digestión antes de irse a dormir, los niños se fueron al jardín trasero a jugar un rato y a perseguir gnomos, los adolescentes se trasladaron a platicar al jardín delantero y los adultos se quedaron en la estancia principal.

- Debemos irnos George, Roxanne se ha quedado dormida.

- Angelina hoy dejamos a mi pulga con sus abuelos y Freddy podría irse con sus primos James y Al… de modo mi reina que nos queda la casa para nosotros solitos, ¿qué dicen abuelos y tíos? se unen a mi noble causa de "me urge una noche a solas con mi esposa".

- Claro que sí cuñado, no te preocupes. Freddy ha compartido habitación con James siempre que hemos requerido unirnos a esa noble causa tanto tú como yo.

- Y por mi nieta no se diga más, vamos a llevarla a mi habitación Angie querida, esta noche sus abuelos velaremos sus sueños.

- ¡Má! ¿No se podrían quedar Hugo y Rosie también?

- ¡Ronald! Los niños se quedaron el fin de semana pasada.

- Bueno Hermi, sólo estaba preguntando. Por justicia divina deberíamos mandárselos a todos juntos al tío Charlie un día de estos, a los 13, desde Ted hasta Roxanne.

- Pues no me suena a amenaza en realidad hermanito, adoro a mis sobrinos y le pese a quien le pese soy el tío consentido de todos, cuando quieran me los pueden mandar de vacaciones y yo me hago cargo hasta de la pulga y sus pañales.

- Muy listo Charles, sabes que por lo menos yo no mandaría de vacaciones, solas a Molly y a Lucy a un lugar donde sacan a pasear por las tardes a dragones como si fueran cachorros.

- Bueno Percy, eso es falta de confianza, yo las protegería de cualquier cachorro travieso.

- Pues yo si voy a tomarte la palabra, de verdad te voy a mandar a Hugo y a Rosie un día de estos para poner a prueba tu paciencia.

- ¿Quieres saber la verdad Ron? La única Weasley que me ha confiado a sus hijos y los ha dejado conmigo en Rumania ha sido Ginny y creo, sin ofender cuñado, que después de tener a los tres Potter un fin de semana completo y haber sobrevivido, puedo con cualquiera de los demás, esos tres juntos son dinamita pura, mis respetos hermanita.

- Exageraciones tuyas Charlie, mis nietos no son tan terribles.

- No papá, no es que sean muy traviesos, es que son muy intensos, esos tres no son normales de verdad, salen con cada cosa, sobre todo Albus, es tu copia exacta Harry.

- No puedo negártelo, Al es tal como me recuerdo, menos huraño tal vez, pero sí, sacó mi carácter.

- En cambio mi ahijado James pinta para coqueto, fiestero y rompe reglas, ese sí que es todo un Weasley.

- Siempre lo he dicho Ron, la cigüeña se equivocó, James iba a tu casa pero se detuvo en la mía.

- Y qué me dices de mi sobrina Lily, ¡Uy cuidado cuñado! con esa vas a pagar todos tus pecados, es igualita a su madre y yo la he tenido 32 años de hermana y sigue siendo la segunda mujer que me hace temblar cuando se enoja, la primera obvio es mi madre.

- Por eso no la hago enojar George, a mí me ha tenido doblegado desde hace 18 años y efectivamente veo la repetición de la historia en mi princesita.

- Ya dejen de hablar mal de mis angelitos, los tres son un encanto y tú Potter no te pongas de mártir "doblegado", que si has pasado 18 años a mi lado es porque todos esos años he sabido darte lo que te hace feliz ¿o no?

- Sin sacar a relucir intimidades Ginny por favor, que en esta mesa salvo Harry, los demás hombres somos tu padre y tus hermanos y tú seguirás siendo siempre nuestra hermanita.

- Eso lo hemos tenido siempre muy claro Bill, creo que Harry no la ha tenido fácil con tanto cuñado, aunque siempre lo han querido como a un hermano, creo que nunca ha perdido el temor de morir en manos de un Weasley al más mínimo error.

- Pues más le vale no cometerlo nunca.

- Tranquilo Percy, a decir verdad, si he de temerle a algún Weasley… es a tu hermana.

Al día siguiente después de desayunar, los 5 Potter y el pequeño Freddy fueron a buscar a Ted para ir al Callejón Diagon. La primera parada la hicieron en el Caldero Chorreante para saludar a Neville y a Hannah, luego pasaron a Gringotts para que Harry autorizara que su ahijado sacará dinero de su bóveda y después pasaron un par de horas haciendo compras navideñas. Finalmente llevaron a Freddy a Sortilegios Weasley para entregarlo a su padre. La hora de la comida estaba programada en casa de Andrómeda, Kreacher estaría ahí haciéndose cargo de preparar los platillos favoritos de sus 4 maguitos consentidos.

- ¿Ginny estás segura que un libro ayudará a que Vicky me perdone? Creo que ese estuche de maquillaje inagotable le hubiera gustado más.

- No es un libro cualquiera Ted, "Mi querida hada madrina" es una novela clásica que toda bruja británica adolescente suele leer y en ella están escritas verdades muy interesantes para las chicas de su edad. Mi madre me lo regaló cuando cumplí 14 años y créeme, fue uno de mis mejores regalos en ese entonces. Dado que Fleur no es británica no ha seguido la tradición y Vicky no lo tiene, pero cuando lo lea te lo va a agradecer, yo sé lo que te digo.

- ¡Vale! Si tú lo dices. Lo que me resultó difícil fue comprar los regalos de los enanos sin que se dieran cuenta, si no es porque George se los lleva a la parte trasera de la tienda para enseñarles el Crup (mascota parecida a un terrier) que les va a regalar a Molly y a Lucy, no hubiera podido escoger sus obsequios.

- Ted, ¿Estás seguro que no van a volar la casa con lo que les compraste? Aún no hemos planeado remodelarla.

- Ah no te preocupes, nada de lo que escogí para ellos explota, bueno tal vez Lily siga decorando las paredes, pero tú te has vuelto una experta en encantamientos removedores de color y texturas ¿no?

Tal y como Ginny predijo, el regalo de Ted logró aminorar el enojo de Victoire, al grado que decidió aceptar también la vuela pluma de tinta rosa y olor a chicle que el chico le había comprado para su cumpleaños y que se negó a aceptar en su momento, de modo que, limando estas asperezas, todo parecía indicar que las celebraciones se realizarían en santa paz. La cena de Navidad de ese año se llevó a cabo en Valle Godric y además de la familia estuvieron invitados amigos muy queridos como Hagrid, Kingsley, Neville y Hannah, Luna y su esposo Rolf. Después del delicioso banquete que terminó hasta llegada la madrugada y que en esta ocasión estuvo a cargo de Kreacher, Andrómeda y Ginny, los 9 primos menores fueron acomodados por sus padres en las habitaciones de la casa, para que adultos y adolescentes continuaran celebrando hasta casi amanecer.

Hacia las 2 de la madrugada el sueño pudo más que Dominique y Louis que se quedaron dormidos en el recibidor, dejando solos a Ted y Victoire.

- ¿Quieres dar un paseo por el pueblo? Es muy bonito, a mí me gusta mucho dar caminatas con Harry por el vecindario.

- Son las 2 de la mañana Ted, ¿no será peligroso?

- ¿Peligroso Valle Godric? No Vicky, para nada. Vamos al parque que está aquí a dos cuadras, agarra tu abrigo.

- Así estoy bien, no hace tanto frío.

- No hace tanto frío aquí, pero en el parque… como quieras, no pretendo contradecirte en nada, no voy a arriesgarme y que te enojes de nuevo conmigo.

Los chicos caminaron un par de cuadras hacia el parque del vecindario. La calle no estaba vacía, ya que algunos vecinos continuaban en sus respectivas celebraciones y el poblado aún tenía movimiento pese a la hora. El par de adolescentes se sentó en los columpios y platicaron de los regalos que habían recibido de la familia y amigos.

- Una caja de chocolates no es un gran regalo como para una novia ¿no?

- Pero le gustan los chocolates, si le gustaran las calabazas le hubiera mandado dulces de calabaza ¿es lógico no?

- ¡Hombres! A veces no basta con ser lógico Ted, hay que ser… romántico y los hombres siempre terminan regalando chocolates.

- ¡Ya! Bueno, lo importante es el detalle y yo le mandé a Nataly un detalle navideño. Además ella me mandó una foto suya, es también un detalle y no tengo inconveniente con eso.

- El libro que me regalaste, mis amigas me han dicho que es muy bueno, mañana mismo empezaré a leerlo.

- Ginny me lo recomendó, ella lo leyó cuando tenía 14 y dice que fue un muy buen regalo, espero que te guste.

- ¿Y también te aconsejó acerca de los chocolates?

- No, para el regalo de Nataly no le pedí consejo.

- Pero en teoría ese era el regalo más importante que entregarías ¿no?

- No, ella no estaba molesta conmigo y tú sí.

- ¡Así que era plan con maña! bueno, te funcionó. Oye tenías razón, debí traer mi abrigo, ya estoy sintiendo frío, mejor regresamos.

- A ver, permíteme…

El chico se paró frente al columpio de la rubia y le colocó su abrigo sobre los hombros, luego intentó ponerse en cuclillas para poder abrochárselo pero perdió el equilibrio y para evitar caerse, apoyó ambas manos en los muslos de la joven. Este movimiento hizo que Ted dejara caer sus rodillas al piso, quedando hincado, con el cuerpo ligeramente apoyado sobre Victoire y con su rostro a escasos centímetros del de ella. Los grandes ojos azules que tenía enfrente llenaron por completo su visión y su mente, por un momento enmudeció, nada existía en su cabeza excepto esa intensa mirada, nada en su razón lo hacía percatarse que lentamente seguía acortando la distancia de sus rostros, entre sus labios. Un nudo en el estómago y el parpadear de la azul mirada lo volvieron a la conciencia, tragó saliva y se separó. Parado frente a ella le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

- Ehh bueno, mejor acomódatelo tú o yo voy a terminar haciendo que ambos nos caigamos.

- Sí, gracias Ted, vamos.

Victoire se abrochó el abrigo y no hizo nada por evitar que Ted caminara con su brazo sobre sus hombros. El chico intentaba parecer relajado pero estaba seguro que ella se había percatado de lo extraña que había sido la situación del columpio y ella se repetía a sí misma que nada había pasado y que se estaba imaginando cosas. Lo único cierto es que ambos habían sentido un par de revoloteos en el estómago que los dejó bastante inquietos.

Ninguno de los dos concilió un sueño profundo cuando finalmente cada quien se envolvió en sus sábanas. Ella estaba muy preocupada porque sabía que el haber tenido tan cerca a Ted logró ponerla nerviosa y no podía evitar reconocer que, por fracciones de segundos, sintió un arrebatado deseo de besarlo. Él por su lado tuvo la peor de las noches. Después de casi una hora de intentar convencerse a sí mismo que ese tipo de situaciones no eran recomendables y podían resultar peligrosas, cuando finalmente concilió el sueño, su sueño no resultó del tipo que se tiene para evocar a la familia o a los amigos... Estaba recostado sobre el húmedo y verde césped, sobre su pecho desnudo sentía el roce ligero de unos rubios cabellos, ella estaba montada sobre él y él aferraba sus manos a sus finas caderas, se incorporó un poco, la jaló hacia su pecho y la besó, sus labios se perdían en los de ella, en su cuello, en sus senos. Con la respiración agitadísima Ted abrió los ojos y casi saltó sobre su cama. Cuando recuperó el aire y tuvo conciencia del momento, notó enseguida la humedad entre sus sábanas… No era posible, no podía permitirse eso, no con Vicky. Estaba en problemas, estaba sintiendo algo que no podía ser y aún faltaba una semana de convivencia diaria, faltaba una semana para regresar al colegio y concentrarse de nuevo en otras cosas, en otra mujer.

Al otro día Ted puso el pretexto de querer estar con su abuela para no ir a casa de los Potter, sabía que lo conocían muy bien y que lograrían percatarse de que algo le sucedía con tan sólo mirarlo a los ojos, así que todo el día se concentró en convencerse que el tiempo que restaba de vacaciones no se quedaría a solas con Victoire, tendría que disimular su angustia ante los Potter y se propuso evitar a como diera lugar el volver a tener ese tipo de sueños con la rubia. Con esas tres acciones sobrevivió una semana y varias reuniones más, hasta que finalmente el tiempo de regresar al colegio llegó.