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La alianza
Crowley había vuelto a su guarida. El Gul prisionero seguía atado donde lo dejó. Con un ruidoso suspiro, el demonio extrajo el puñal que le había clavado en la pierna.
-¿Dónde me había quedado? Ah, si. El Purgatorio. ¿Dónde está?
El Gul estalló en llamas, incinerándose totalmente ante sus ojos. Crowley retrocedió, sorprendido, solo para toparse con un hombre negro, vestido elegantemente, quien lo miraba muy serio.
-Oh. Rafael – el demonio sonrió, nervioso – Hola. ¿A que debo el dudoso honor de tu visita?
-Crowley, basura inmunda. Das lastima y pena – dijo el arcángel – Sin embargo, necesito de tu ayuda.
-Oh, ¿y como puede este ilustre servidor complaceros, poderoso enviado Divino?
-Deja ya el servilismo, pusilánime – Rafael miró alrededor con desprecio – He oído que buscas el Purgatorio.
-Así es.
-Yo también. Necesito encontrarlo.
-¿Puedo preguntar para qué necesita el Cielo al Purgatorio?
-La energía de sus almas me dará la victoria que requiero para ganar la guerra que se está llevando a cabo allá arriba. Tú me ayudaras a encontrarlo.
-Vaya. Ya veo. Noticia de último momento: los Winchester destruyeron al que sabía cómo encontrarlo.
Rafael suspiro, impaciente.
-No seas idiota – dijo – Hay otra forma de averiguar su ubicación.
-…Y supongo que me las vas a decir para que pueda buscarla para ti, ¿correcto?
Rafael asintió. Se cruzó de brazos.
-Presta atención. No voy a repetir lo que te diré.
-Te escucho. Soy todo oídos…
Luego de limpiar el desastre en la casa de Bobby y deshacerse de los cuerpos de los vampiros, los hermanos Winchester charlaban mientras trabajaban en su coche, en el taller.
-Lo único que lamento de esta aventura es que seguimos donde estábamos – comentó Dean, las manos en el motor del Chevrolet – Crowley sigue vivo y tú sin tu alma.
Sam, apoyado en un costado del auto con las manos en los bolsillos de su pantalón, pensó en el asunto.
-No es tan malo, ¿sabes? Digo, no tener alma – dijo – Me siento… ¡Bien! Es decir, creo que me siento mejor sin ella.
-De ninguna manera – Dean se limpió las manos llenas de grasa con un trapo. Miró a su hermano – Vamos a buscar esa alma tuya y la vamos a colocar donde debe estar. ¿Ok?
-Creo que no seria buena idea.
Castiel había aparecido de repente. Los dos hermanos lo miraron.
-¿Por qué?
-Ha estado fuera de su cuerpo por un año, encerrada junto a Miguel y Lucifer en el Infierno – explico Cass – los cuales han debido venir atacándola y torturándola en todo ese tiempo.
-Espera, espera… ¿Insinúas que devolverle el alma a Sam seria malo? – Dean no podía creer lo que estaba oyendo.
-Podría ser trágico. Los recuerdos del Infierno podrían volverlo loco. En el mejor de los casos, lo matarían.
Sam suspiró. Dean frunció el ceño.
-¿De modo que debo dejar a mi hermano sin alma? No, ni de broma, Cass. Hallaremos una forma. Siempre lo hacemos.
Castiel no replicó nada. Miró al menor de los Winchester un rato.
-Hay más.
-¿Qué? ¿Más malas noticias? Escúpelas.
-Rafael. Quiere encontrar el Purgatorio también. Se ha aliado con Crowley. Tenemos que detenerlos…
Ésta historia continuara…
Y llegamos al final de mi primer Fanfiction de "Supernatural". ¡Espero les haya gustado! En el proximo, veremos las consecuencias de la alianza entre Crowley y Rafael. ¡Los Winchester se tendran que enfrentar a nuevos peligros y un gran mal surgira al final de todo! No se la pierdan.
Gracias a todos por sus comentarios. ¡Me anima mucho a seguir escribiendo historias sobre nuestros dos cazadores de demonios favoritos de la televisión! Atentos a los relatos que siguen, que creo que los sorprenderan...
FEDERICO H. BRAVO
