Todos con sus respectivas bebidas tomaron y rieron en medio de la oscuridad, pues solo su mesa estaba iluminada, eso hacia un ambiente bueno; el sonido de la campanilla de la puerta corto el momento de golpe, alguien con una sudadera con el gorro puesto había entrado, su rostro no se veía debido a eso.

-Lo siento, está cerrado, se me debió haber olvidado cerrar la puerta, por favor vuelva otro día. – dijo Tadashi cuando se percató de que se trataba de Hiro. -¿de dónde vienes?-

-De ningún lado, solo fui a caminar. – dijo mientras lo pasaba de largo siendo bastante obvio que escondía algo en su sudadera. Tadashi lo jalo del brazo para confrontarlo, pero por el movimiento Hiro soltó una lata de pintura en airosos que rodo por el piso.

-¿Qué es esto?- pregunto Tadashi mientras recogía la pintura.

-Es un airosos, lógica. -contesto el menor quitándole la lata de las manos.

-¿Has estado saliendo a grafitiar?- Cuestiono el mayor.

Los chicos por su parte se quedaron callados en la mesa, no había forma de salir de la discusión que se estaba formando.

-Deberías estar orgulloso, pase de un delito mayor a uno menor, felicidades…eres un perfecto hermano. – contesto Hiro con bastante sarcasmo.

-Yo nunca he dicho que soy perfecto, yo solo…Hiro, solo quiero que seas feliz y la gente feliz no hace este tipo de cosas. –

-Tú no sabes que me hace feliz, a ti solo te interesa quedar bien con todo el mundo, demostrarles que eres mejor que yo. –

-No comiences con eso de nuevo. -dijo Tadashi bastante enojado.

-Tienes miedo de estar detrás de mí, pues sabes que don perfecto, no importa a donde vayas, te aseguro que te seguiré y te aplastare en cada competencia, en cada examen y en cada universidad en donde quieras que estés. – amenazo el menor, el sonido seco de un golpe resonó dentro del vacío café, Hiro cayo de lleno contra el suelo ante la bófeta que le había plantado Tadashi.

-Tadashi no… -se escuchó decir a la rubia que corrió para detenerlo, aunque este último estaba tan sorprendido como los demás, era la primera vez que reprendía a su hermano de esa manera. Rápidamente se incoó para levantar a su hermano, al quitarle el gorro de la sudadera, la bofetada que le había dado era lo de menos, un ojo morado, la nariz sangrante e hinchada y una herida en la mejilla, hacían ver lo anterior como una caricia.

-¿Qué fue lo que paso, quien te hizo esto? –

-No es nada…me caí de la patineta. – Tadashi abrazo a su hermano.

-¿Por qué no me cuentas?- dijo casi llorando el mayor.

-¿Y Baymax?-

-¿Qué?-

-Baymax…tú lo hiciste para mí, ¿no lo recuerdas? Eso lo vuelve de mi propiedad, lo quiero ahora. –

-¿De que estas hablando?-

-Una vez cuando éramos pequeños, me enoje contigo porque nunca estabas, me sentía tan solo, ese día me dijiste que me preparabas una sorpresa y que solo tenía que ser paciente, era Baymax, ¿verdad?-

Tadashi estaba seguro que esa información debió sacarla de sus diarios, así que rompió el abrazo y se separó de Hiro. El menor de los Hamadas dijo un tímido "auch" asiendo que el robot inflable saliera desde su compartimiento.

-Hola, soy Baymax tu asistente médico personal, oí un sonido de angustia, ¿tienes algún problema?- Hiro se puso de pie y le contesto.

-Me caí de la patineta. –

-En una escala del uno al diez ¿Cómo calificarías tu dolor? -

- 3. – dijo con decisión el pequeño.

El gentil robot se acercó y levanto a Hiro, lo sentó sobre la mesa más próxima y siguió con el cuestionamiento.

-¿Te duele cuando lo toco?-

-Solo un poco. – dijo mientras el regordete invento aplastaba su nariz.

-Puedes llorar si quieres, llorar es una respuesta natural al dolor. –

Hiro comenzó a reír fuertemente para luego pasar a un llanto descontrolado, era bastante obvio que las heridas no le molestaban para tanto, Baymax continúo tratando a su paciente, acerco su unidad de recarga donde se encontraba todo su equipo médico y prosiguió a curarlo.

-Amigo…Tal vez deberíamos irnos, ya es un poco tarde y si no descansamos... – Le dijo Wasabi.

-Sí, entiendo, gracias a todos, los veo mañana. – Respondió Tadashi.

Los chicos se despidieron de Hiro y fueron acompañados por el mayor que por fin cerró la puerta con llave tras la partida de sus amigos. Desde el umbral vio como Baymax cuidaba con dulzura a su hermano y como este se veía con el ánimo restablecido.

-Baymax ¿te quedarías conmigo viendo televisión? - pregunto Hiro.

-¿Ver televisión calmaría tus cambios de humor?-

-Absolutamente. –

El robot le dio la mano a Hiro y este lo comenzó a guiar por las escaleras, apenas dio unos pasos volteo para dirigirle unas palabras a su hermano.

-Tadashi…para mi tu si eres perfecto, yo solo…yo solo quiero crecer para ser como tú. –

El mayor de los Hamadas agradecía estar en medio de la oscuridad, de esa forma su hermano no podía ver las lágrimas que corrían por su rostro. Ambos personajes subieron las escaleras para ver la televisión. Tadashi se quedó un rato más abajo, solo pensando en si hacia lo correcto, al fin se decidió ir arriba y pudo contemplar a Hiro completamente dormido con Baymax que cuidaba de él. Había inventado al robot para que su hermano no estuviera solo, cuando todo ese tiempo que invirtió en hacerlo lo pudo haber pasado con él, ahora se daba cuenta de cuánto daño le había hecho con su ausencia.

La noche no fue agradable para Tadashi, el sentimiento de culpabilidad se hacía cada vez más y más grande al pasar las horas, sin saber cuánto tiempo había pasado divagando en su cama, termino por sacar su celular para ver la hora, "6:40 am". Ya era demasiado tarde para tratar de seguir durmiendo por lo que decidió bajar a la cocina a tomar una buena taza de café. Era un domingo por la mañana, por lo que no era raro ver desde la barra de la cocina a su tía y hermano plácidamente dormidos en la habitación, Baymax por su parte estaba dentro de su unidad, al final no supo quién fue el que lo desactivo, pero realmente no importaba, mientras sacaba las cosas que necesitaba para elaborar la bebida se topó con un frasco de vitaminas "especial para hombres" que Cass le había comprado, hace rato que las había dejado de tomar, pero con lo que hoy se avecinaba "algo de complejo B no me caería mal" pensó, tomo un vaso y lo lleno con agua del grifo, estaba a punto de meterse dos pastillas a la boca cuando se percató de su inusual forma, un romboide con una pequeña palabra escrita, las miro más de cerca, que él recordara sus vitaminas tenían forma ovalada y dos letras "F M", "Relax " esa minúscula palabra lo hicieron encolerizar, comenzó a sacar todas las tazas y vasos de la repisa hasta dar con el frasco que contenía los tranquilizantes de Hiro, con la torpeza adquirida del enejo abrió el tarro y ahí estaban sus vitaminas. ¿Cómo, o más bien cuándo? Era la pregunta que pasaba por la mente de Tadashi, la tía Cass se estaba encargando de darles las pastillas desde que discutieron, ¿habría sido desde ahí?, no necesito pensar demasiado para recordar que fue desde mucho antes, de hecho, desde la primera toma, el recordaría la forma y el color tan peculiar, y si, jamás se las había dado, todo este tiempo Hiro había estado tomando simples vitaminas. Aquel día mientras él se preparaba para ir a la escuela, no era coincidencia de que estuviera viendo televisión, no lo había escuchado bajar, tampoco encenderla. Su hermano lo estaba manipulando; estaba tan enojado, voltio a ver a la habitación donde su familia aun dormía, ni con todo el escandalo se habían despertado, "bien, ya es hora de que tome su medicina", Tadashi tomo una pastilla más y mientras las hacia polvo pensaba "esta es por mentirme, la segunda por nuestro diario y la tercera…" ¿seria demasiado tres?, no, sería más que suficiente, no quería que su hermano lo siguiera al encuentro que tendrían en la tarde, además un día de un buen sueño no le caería mal. Termino por depositar el fino polvo en un sobre de tesina al cual trato de no abrir demasiado para que no se viera sospechoso, lo regreso de vuelta a su envoltura y este a su caja cuando sintió una mano en su hombre que casi lo mata del susto.

-Cariño, ¿Qué haces despierto tan temprano, y en domingo? - dijo la peli castaña con un gran bostezo.

-Solo caliento un poco de agua, un té de manzanilla te vendría bien, se nota que ayer fue un día duro. – dijo mientras que servía tres tazas con agua caliente.

-Y esa…¿es para tu hermano?-

-Sí, así es. –

-OH, ya hicieron las fases. -Su tía le dio un gran abraso. – Sabia que harían lo correcto. –

-Si…así fue. -mintió con nerviosismo. -Ya sabes, no podríamos estar peleados por siempre.- dijo mientras llevaba todo lo necesario a la mesa.

Cass se sentó junto a su sobrino mientras este ponía el sobre en el agua y agregaba el endulzante. En ese momento el menor de los Hamadas apareció más dormido que despierto como era la costumbre. Tadashi comenzó a preparar la bebida para su hermano, este solo lo veía sacar la tesina del sobre y ponerle una enorme cucharada de miel.

-Es para ti Hiro. -dijo mientras estiraba el brazo para darle la taza.

-Gracias. -contesto sin mucha importancia, el chico solo contemplaba la bebida, pero ante las miradas expectantes de su tía y hermano decidió darle un gran trago.

-Y bien ¿Cómo me quedo? - pregunto Tadashi, más por curiosidad de saber si su hermano sentía el sabor del medicamento.

-Bien, esta rico. – respondió sin mucha importancia. El mayor de los Hamadas se quería arriesgar un poco más.

-Tía Cass, ¿recuerdas lo que nos había dicho de los sobres de té?-

-Suelo decirte muchas cosas, ¿Cuál de todas?- pregunto la castaña.

-Lo de que se concentra el sabor en los sobre y que si los sorbíamos se quedaría más tiempo el sabor en nuestras bocas. – acto seguido Tadashi saco el sobre de su taza y se lo metió en la boca succionándolo lo que más pudo.

-Es verdad, y también sacas los nutrientes. - la Tía Cass tomo el suyo e imito a su sobrino.

Por su parte el menor no se decidía si hacer lo mismo o dejarlo pasar.

-Vamos Hiro, te gustara, el tuyo en una tesina, de hecho, puedes mascarla. – dijo Cass.

El pequeño por fin tomo el sobre y se lo metió a la boca, hizo una pequeña mueca ante el sabor amargo y acto seguido se lo saco, dándole un trago enorme a su bebida.

-Esta bastante amargo. – se quejó Hiro.

-A de ser porque es de frutos rojos, suelen amargarse con el tiempo, bueno, el café no se abrirá solo…ustedes dos desayunen antes de ponerse a hacer sus cosas. – ordeno Cass mientras bajaba al Lucky Cat.

-¿Cómo te sientes?- Pregunto Tadashi.

-Bien, supongo…ya no me duele el rostro.-

-Bien…- un breve silencio llego, pero Hiro continúo hablando.

-Me sentía…algo ansioso, pero no sé porque, ya no recuerdo que era lo que me preocupaba. –

-¿Enserio? Eso suena bien, ¿ya no estás enojado? -

-¿Por qué lo estaría?- Hiro comenzó a cabesiar mientras sus ojos se cerraban. – qué raro, tengo tanto sueño. –

-Bueno, ya sabes lo que dicen, los adolescentes deben de dormir más horas, y tú en poco tiempo serás uno. –

-Pubertad… -

-¿Qué?-

-El diagnostico que dio Baymax fue pubertad…estaba tan triste ese día. -

-¿Por qué dejaras de ser un niño? – pregunto Tadashi tratando de no reírse, pues su hermano parecía estar más dormido que despierto.

-No, porque le explique a Baymax que tú te habías ido, que no habías sobrevivido al incendio y el me contesto "con la alimentación y ejercicio adecuado…debió de haber tenido una larga vida".- dijo mientras trataba de sostener su cabeza.

-¿Él te dijo eso?-

-Si, luego no dejaba de decir "Tadashi está aquí" pero tú…tú no… - Hiro comenzó a resbalarse de la silla cuando su hermano lo tomo en brazos, camino dispuesto a dejarlo en su cama.

-Bien Hiro, es hora de dormir, mañana todo estará resuelto, te lo prometo. –

-No…no puedo dormir. – decía ya entre sueños.

-¿Por qué no?-

-Tengo una cita. –

-Vaya…mi pequeño hermanito menor ya tiene novia, ¿Cómo se llama?- cuestiono el mayor con la risa contenida, dejo a Hiro en su cama, lo cubrió con sus colchas y cuando estaba dispuesto a irse lo escucho responder.

-Abigail…Abigail Callaghan. – Aquellas palabras hicieron regresar a Tadashi.

-¿La hija del profesor, te enamoraste de ella? –

-No…tengo que verla hoy a las cinco. – contesto el menor en un profundo estado de sueño.

-Pues no creo que se pueda, tienes que descansar. –

-No lo entiendes, me necesita…tengo que salvarla. –

-¿Salvarla de qué?- Hiro ya no respondió a la pregunta de su hermano, esta vez había caído completamente en manos de Morfeo.

Fuera lo que fuera no debía de ser de mayor importancia, además seguramente era el efecto del medicamento hacía divagar a su hermano, antes de irse le pidió a Baymax que lo escaneara en caso de que drogarle hubiera causado un efecto mortal, pero todo estaba bajo control, solo estaba noqueado y según las predicciones del robot Hiro no despertaría hasta el día siguiente. Por lo que con toda tranquilidad tomo sus cosas y junto con Baymax se dirigieron a la casa de Fred, la reunión seria a la una, efectivamente, todos estaban ya ahí, en cuestión de minutos ya todos estaban cambiados y listos para usar el escáner mejorado de su invento, desde el jardín de la mansión se pudo llevar el proceso sin problemas, el robot de armadura blanca a punto a los lejos y dio una serie de coordenadas, mientras Wasabi y Gogo se las ideaban con una computadora para dar con una vista satelitar del lugar.

-Amigos no van a creerlo, pero es una isla propiedad de Alister Krei. – dijo Wasabi que no creía que el rubio adicto a los comic hubiera tenido razón.

-Bien, los dos perdieron, páguenme. – dijo la rubia quien estiraba la mano para recibir los billetes de Wasabi y Gogo.

-¿Ustedes hicieron una apuesta?- pregunto Tadashi.

-Así es, yo dije que Freddy tenía algo de razón mientras que ellos apostaron a que estaba totalmente equivocado. – Dijo con orgullo la chica quien contaba el dinero.

-Amigos, eso duele. – dijo Fred medio ofendido y medio divertido por las ocurrencias de los demás miembros del equipo.

-Lo siento Fred, yo te creo, si te conforta saberlo yo hubiera apostado por ti. –

-Gracias amigo, hablando de "creer" ¿Dónde está Hiro?- pregunto Fred.

-Digamos que está tomando una larga siesta. – dijo el pelinegro.

-OH DIOS MIO, ¡Lo mataste! - respondió aterrorizado el rubio.

-Claro que no Fred…solo le di algo para que durmiera. –

-Lo drogaste…- Dijo Gogo mientras se levantaba incrédula de la que estaba escuchando.

-Solo…un poco. –

-¡TADASHI! Eso no se hace, la sociedad tiene reglas. -Lo regaño Wasabi.

-Vamos, no tenia de otra, no se quedaba quieto y seguía actuando raro. – El mayor de los Hamadas no sabía si contarles lo que había descubierto del medicamento, pero eso no sería relevante para nadie, por eso decidió guardárselo. – Hiro lo necesitaba, estaba poniéndose muy nervioso. –

-¿Él estaba nervioso o el té estaba poniendo nervioso?- pregunto Gogo.

-Hasta aquí, no vamos a hablar de mi hermano, el punto es atrapar al ladrón y no lo lograremos estando aquí parados, ¿alguna idea de cómo llegar a la isla?-

-No se preocupen, podemos usar el helicóptero familiar. – dijo Fred.

El equipo de 6 estaba siendo trasportado por el mayordomo a las instalaciones Krei, cerca del punto soltaron unas cuerdas para bajar del helicóptero, seria peligro aterrizarlo, por lo que uno por uno fueron bajando, primero Fred que en realidad salto como si nada gracias a los resortes de su traje, luego Gogo que para nada le temía las alturas, siguió Honey quien fue muy precavida, Tadashi mando primero a Baymax ya que su peso le daba cierta inestabilidad al trasporte y eso hacía que Wasabi entrara en pánico.

-Wasabi, vamos, Baymax esta haya abajo, si llegas a caer él te atrapara. –

-No quiero, está muy alto. –

-Bien, vamos los dos juntos. –

-¿y si se rompe la cuerda?-

-Wasabi vamos, no tenemos todo el día. - dijo Tadashi quien lo jalo en un intento de que soltara el asiento, pero desafortunadamente al mayor de los Hamadas se le olvido que la puerta estaba abierta y que no se había asegurado a la soga, así que ambos jóvenes cayeron, no tuvieron ni tiempo para gritar cuando Tadashi fue alcanzado por Fred en el aire y Wasabi fue atrapado por Baymax tal y como se lo había dicho.

-Casi me matas. -le reclamo el joven.

-Lo siento, no pensé bien las cosas…Fred, eres mi héroe, por poco y no la cuento. –

-Tadashi, por eso estamos aquí, para salvar el día, vamos. -Dijo mientras corría al edificio abandonado, el helicóptero se alejaba por el horizonte, Wasabi lo vio como el último vestigio de la cordura del grupo, al bajar la mirada pudo notar un letrero que decía "cuarentena".

-¿Cuarentena, saben lo que eso significa?-

-Cuarentena, aislamiento forzoso para prevenir propagación de enfermedades, contaminación o muerte. – Contesto el robot en forma neutral.

-Escucharon, ese letrero tiene una calavera. –

-Vamos Wasabi, guarda silencio. –

Los chicos se encontraron con una puerta, Wasabi de mala gana tuvo que abrirla con su laser, los pasillos estaban iluminados con focos rojos de las luces de emergencia, caminaron con precaución tratando de encontrar al hombre kabuki, pero lamentablemente el escáner de Baymax se veía obstaculizado por la estructura del lugar. Fue Honey quien encontró una puerta semi abierta, era una habitación completamente iluminada y parecía que recientemente se habían llevado a cabo una remodelación.

-Chicos, creo que esto es lo que buscamos. – el grupo de jóvenes entro en aquel lugar.

Fin del capitulo

Pasaran quizás una semana o dos para que vuelva a escribir, si alguien esta leyendo mi fanfic no se preocupe, es solo porque tengo la versión de prueba de Word y mi fecha se expirado, solo un poco de tiempo para que la persona que se encarga de ponerme los programas me ponga uno permanente, si se preguntan porque no lo hago yo, pues simplemente soy mala con la tecnología, es un milagro que use una computadora, de verdad. Bye