FUERA DE LA LEY

DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en la siguiente historia no me pertenecen. En este caso, la BBC es la que se lleva los beneficios.

Conjunto de siete viñetas para la comunidad "Retos a la carta"

TABLA: Pecados.

FANDOM: Robin Hood – BBC.

PERSONAJE: Varios.

TEMA 7: Pereza.

ADVERTENCIA: Contiene spoilers de las dos primeras temporadas. Leer con precaución.

PALABRAS: 625.

RESUMEN: Djaq también tiene derecho a descansar.

PECADO 7 – PEREZA

Djaq

Guerrera y delicada

Djaq agita elegantemente su espada, cortando el aire implacable y feroz. Un gruñido ronco surge de su garganta y ataca a un enemigo invisible, sabiéndose victoriosa. Lleva casi una hora apartada del resto del grupo, entrenándose para la batalla, y se siente agotada y frenética al mismo tiempo. A lo lejos, puede escuchar las voces graves de los hombres del campamento y, una vez más, le parece estar un poco apartada de ellos. Porque ella no es inglesa, ni cristiana. Ante todo, porque es una mujer.

No es que sea difícil convivir con ellos. No lo es en absoluto. Todos son buenos hombres y la tratan con un respeto que muy pocos le demostraron antes. La tratan como a un igual, como un miembro más de la banda, y eso significa que no existen ninguna clase de favoritismos por su condición de mujer. Y Djaq lo agradece enormemente, porque si algo le ha molestado siempre es que los demás le dijeran lo que podía o no podía hacer por el simple hecho de no haber nacido siendo un varón. Ella siempre se sintió capaz de hacer las mismas cosas que cualquier otro hombre, y lo ha demostrado con creces. Primero, en Tierra Santa. Después, en Inglaterra, donde llegó como un esclavo y terminó siendo una guerrera respetada y querida por los pobres.

El sueño de Robin. A veces le parece un poco absurdo. No es fácil cambiar las cosas, y Djaq sospecha que el mismísimo Robin lo sabe. Aún así, él lucha y ella está encantada de hacerlo a su lado. No ha encontrado a muchas personas como él, tan honradas –a pesar de ser un ladrón- y tan entregadas a la causa. En ciertos aspectos, lo admira y, ante todo, lo aprecia. De la misma forma que aprecia el carácter huraño de John, la eterna charla de Much, la aparente falta de moral de Allan y los largos silencios de Will Scarlett. Realmente hay muchas otras cosas de Will Scarlett que le gustan, pero no es momento de pensar en ello. No mientras entrena sin descanso en un lugar perdido del bosque.

A Djaq le gusta su vida. Es mejor que la vida en la guerra, o la vida de esclavo, pero algunas veces se siente muy cansada. A veces, recuerda sus días de ociosa alegría en su hogar de Tierra Santa, tomando dátiles junto a otras chicas de la casa y coqueteando con los hombres únicamente con el poder de su intensa y oscura mirada. A Djaq también le gustaba estar sin hacer nada. Tumbarse sobre suaves cojines durante horas y horas, vestir finas telas de seda y charlar sobre cosas sin importancia. Hace muchos años que no hace nada de eso.

En su nuevo mundo no hay tiempo para la pereza. La vida es una pelea constante en la que conviene estar siempre alerta por lo que pueda pasar. En raras ocasiones tiene la libertad de relajarse y disfrutar del aroma fresco y salvaje de la naturaleza o el sonido armonioso del bosque. Y le gustaría hacerlo. Tumbarse sobre un montón de hojas secas, escuchar su crujido y buscar trozos de cielo entre las copas de los árboles. Es una lástima no poder hacer todas esas cosas, sentirse unida al hogar que ha encontrado en el bosque, verlo como algo más que un escondrijo.

Djaq agita la cabeza y deja caer los brazos. Está cansada. Supone que Much ha debido cocinar algo y siente que tiene hambre, así que ha llegado la hora de volver al campamento y a su rutina. Sí. Echa de menos la vida tranquila de su infancia, cuando era una delicada joven con sueños y aspiraciones, pero no cambiaría su vida de guerrera por nada en el mundo.