Hola chicas!

Sé que es muy raro, no, rarísimo que una historia abandonada, hace años, actualice. Pero es que no me pude resistir, necesitaba hacerlo. Gracias a la ayuda de mi mini-lluvia de ideas empecé un poco a escribir lo que sería el capítulo y ha surgido esto. Sé que no es mucho pero tenía que escribir y, por lo menos, no quedarme con esa espina de que nunca más se volvió a saber qué pasó. Quizá me salí del contexto, de la trama, de lo que ustedes se esperaban, di muchos detalles, o simplemente demasiado largo para no explicar nada. Sea lo que sea comenten si leen esto. Si es que, por casualidad, alguna de mis antiguas lectoras sigue pululando por FanFiction y se quedó con las ganas, si leéis esto, podéis pegarme chicas. He sido mala, me lo merezco. T.T

Espero no decepcionarlas y seguir con la historia. No prometo que actualizaré pronto porque no quiero ilusionar pero intentaré seguirla.

En fin, os dejo esto para matar un poco el gusanillo.

Espero haber mejorado en mi forma de redactar y en cómo desarrollo la historia.

Con mucho cariño, una renovada Tryssi.


Chapter 7: Enfrentamientos.

Severus Snape. Ése es el nombre del hombre que ahora mismo, está ordenando sus pociones, mucha información e ingredientes, pues a algún idiota se le ocurrió la genial idea de entrar en su despacho y desordenar todo su trabajo realizado durante meses con mucho ahínco. Claro está en su conocimiento el poco agrado que causa a los alumnos, pero eso es a causa de que son unos simples críos que todavía no se han enfrentado a lo que realmente es pasarlo mal. Si le estuviera permitido, ya habría dado unos cuantos escarmientos, empezando por quien hizo esto en su despacho aunque tampoco era tan descuidado como para dejar información realmente relevante aquí, en un colegio de Magia y Hechicería con profesores y alumnos con bastantes conocimientos como para no cuidarse las espaldas de cualquiera.

Estando en sus cavilaciones, y refunfuños, de repente, oye una gran aglomeración de gente.

Parecido al sonido de cuando era crío y salía a la calle a jugar haciendo carreras de sapos para ver quién era el mejor. Extrañamente parecido.

Frunció el ceño, dejó su tarea, y salió de su despacho de muy mal humor.

Al acercarse cada vez más a ése ruído, vitoreo y aglomeración de alumnos, pudo divisar cómo todos ellos animaban con mucha ahínco, diversión y expectación lo que sucedía en el centro de aquel círculo. Lo único que podía ver eran chispas y colores.
Por lo visto, una pelea de lo más oportuna. Se vería obligado a quitar muchos puntos a cada uno de ellos e imponer un severo castigo a los implicados.

Sonrió sádicamente mientras sacaba la varita y pronunciaba un perfecto "Wingardum Leviosa" para que todos aquellos alumnos se dispersaran y pudiera ver lo que pasaba en el centro.
Sin emoción o señal de ello en su rostro, fríamente, pudo observar como el señor Potter y Malfoy tenían más que señales de haber tenido una ardua batalla.

-Eres un capullo. No te mereces lo que tenías.- pronunció rabioso un cicatrizado moreno mientras, rápidamente, antes de que el rubio lograra realizar cualquier movimiento, le lanzó un hechizo no verbal haciendo que Malfoy no pudiera mover las piernas debido a que el hielo las inmovilizó.

El platinado, rió a pesar de estar inmóvil y totalmente expuesto -Tenerme así te hace feliz? Para tu información fui yo a quien tuve a esas supuestas puritanas en mi cama, no intentes marear la perdiz y hacerlas víctimas de todo esto. Ellas solas buscaron mis sábanas. Tú no vas a cambiar eso y apuesto que volverían arrastrándose si se lo pidiera- Harry estaba seguro de que nunca en su vida le había escuchado a Draco Malfoy hablar con tanta malicia y tanta sorna.- Apuesto 50 galeones de oro a que tú ni si quiera la tocaste eh, cara rajada, tenías que haber visto cómo gemía bajo mis caricias y cómo se retorcía. Qué cuerpazo. Una Dios...-

Sin pensarlo dos veces, Harry, harto de oír todo eso, estaba a punto de lanzarle un hechizo para mandarlo a mejor vida. Para su desgracia, Hermione no estaba para defenderlo ni nadie podría detener al pelinegro. Pues toda la ira acumulada le cegaba. Malfoy sólo sería un hijo de puta menos del qué preocuparse.

Tendía la varita en el aire y el hechizo a medio pronunciar. Después de unos largos segundos, pensó en que no es capaz de realmente herir a nadie. Qué imagen daría si llevaba más lejos todo eso? Malfoy lo tenía más que merecido pero él no era ningún asesino y tampoco empezaría ahora. En un último momento, se retractó y bajó la varita.

Malfoy, quien mantenía la vista fija en los del contrario sólo sonreía con los brazos abiertos durante todo el titubeo de Potter, estaba seguro que ése cara rajada, era demasiado noble para hacer nada que estuviera fuera de su moral. Tantos años de estúpido comportamiento ético y heroíco se los había tragado con patatas. En el lugar de Potter, Malfoy no se lo habría pensado. Y de eso no había duda.

Una sonrisa sarcástica salió de sus labios y dijo con sorna;- Cobarde. Un verdadero mago no desafía y desenbucha su arma para no usarla como es debido. Guarda tu juguete y no hagas más el ridículo.- De cierta manera, lo único que buscaba era refugiar su orgullo en vista de que estuvo a punto de ser calcinado. Quería herirle hasta el último momento a ese imbécil que se creía mejor que él. Ése que ahora mismo lo miraba con lástima y una increíble misericordia.

Le daban ganas de vomitar. Maldito gilipollas. Hubiera preferido que le lanzara mil crucios antes que haber quedado en el lugar en el que se encontraba. Maldecía a ese mamón por no tener los suficientes huevos de ser un hombre y terminar con ello en vez de volver a lucir ese comportamiento tan agilipolladamente idiota que tanto odiaba.

Harry, serio, sólo se limitó a mirarlo y decir; - Creo que eres la primera persona que conozco, que debe odiarse tanto, como para preferir morir antes que ver quién eres realmente.-

-8888888-

Ginny, últimamente, pasaba muchas horas en la biblioteca, pues los Éxtasis estaban muy cerca y no podía permitirse suspender. Estaba dispuesta a sacar buenas notas para no tener que pasar el verano entero en el colegio por un par de asignaturas. Llevaba varios días sin dormir, dando vueltas en la cama, resolviendo problemas y pensando en cómo realizar los hechizos correctamente. Ron, no paraba de atosigarla preguntando que qué le pasaba, pues no lucía muy buena cara y ella sólo evadía su pregunta diciéndole que estaba cansada de estudiar para sus Éxtasis.

Dejó su pluma a un lado y suspiró quedamente.

No era mentira, pero tampoco del todo verdad. Hacía menos de una semana de lo ocurrido y Hermion no le dirigía la palabra o sólo le contestaba con monosílabos, y aún no le había dicho nada a Harry, la sola idea de enfrentarlo y decirle la verdad le daban náuseas, pero tampoco ha estado igual con él, éstos días ha preferido evitarle, aunque si no lo hacía ella, lo haría la castaña y no estaba dispuesta a perder aún más su dignidad y respeto por sí misma. No pensaba ser tan cobarde.

Estaba ensimismada en sus pensamientos cuando, de repente, ve de reojo como alguien se sienta a su lado con varios libros de Aritmancia avanzada.

-Así que chica infiel, mala amiga e hipócrita. Menuda joya estás hecha. Pero oye, que yo también creo que soy mala persona y no por ello pienso tirarme de la torre de Astronomía.- Decía un chico pelinegro de ojos claros mientras mantenía una sonrisa burlona.

A Ginny, no le hizo una pizca de gracia que ése tipo se metiera en sus pensamientos de esa manera y mucho menos que se burlase. Aunque nunca lo había visto antes, estaba segura que no era un alumno pues ninguno tenía un nivel tan avanzado como para hacer tal cosa.

Lo miró ceñuda, recogió sus cosas, y estaba dispuesta a irse sin mediar palabra pero él en un rápido movimiento la agarró de la muñeca y la acercó bruscamente sin girarla, sólo para que su boca quedara a la altura de su oído.- Sólo estaba bromeando, no era para que te lo tomaras así, y que sepas que a mí nadie me deja con la palabra en la boca.- Dijo cambiando totalmente la cercanía y la simpatía con la que le había hablado antes.- Escúchame bien, niñata, necesito que hagas un par de cosas por mí. Ya que sé tu secreto con tu noviecito no querrás que lo cuente, verdad? Y ya que tan bien conoces a Malfoy, me vendrás de perlas.- dijo autoritario y sin vacilar mientras Ginny, furiosa, hizo que la soltara viéndose un par de lágrimas surcar sus mejillas rojas de la ira y humillación y él sólo se limitaba a sonreír.

Esto sólo era el principio de su infierno.

-888888888-

Silencio.

El peso de la mirada de Potter sólo le recordaba que; sería él, un Slytherin, quien tendría el honor de matarlo con sus propias manos. Ese maldito gilpollas con complejo de héroe. Cómo le cabreaba.

-Basta!.- Se escuchó de repente.- Qué está pasando aquí?- Miró a Malfoy con un destello que éste no supo identificar y luego a Harry.- Señor Potter, exijo una explicación coherente y más vale que me convenza. Sino, le aseguro, que no saldrá de ésta ni aunque se gradúe ah y por supuesto, su varita queda confiscada desde ya por uso indebido y 500 puntos menos para su casa debido a la gravedad del asunto. Y otra cosa, Potter, por muy protegido del Director que usted sea, me encargaré personalmente que esto no quede impune y reciba su merecido castigo - Todo esto, Snape lo dijo con su ya típico tono de voz neutro y aparentemente frío.

Harry, postrado en el sitio, miraba fríamente a Draco y teniendo en cuenta lo muy orgulloso y ufano que se sentía por ultrajar, mentir, engañar y hacer pedazos a su mejor amiga; Qué mejor manera de agradecerle que ayudarle?

-Pues verá, profesor Snape, Malfoy lo empezó todo. Él, lo único que hacía era regodearse de cómo había humillado a Hermione acostándose con ella, sólo para sacarme información. Me empujó y dijo que yo ya no podía hacer nada al respecto. Que lo volvería a hacer si era necesario. No tuve más remedio que defender el honor de Hermione quien ahora mismo no está presente.- finalizó Harry tranquilamente.

- Es decir, que usted fue quien desenfundó primero la varita.- se limitó a decir con su porte firme e indiferente sin ni si quiera haber mirado a Draco en el trascurso de la historia de Potter.

Malfoy, sólo podía sonreír por el rumbo que estaban tomando las cosas. No sólo el profesor que los había pillado había sido Snape, sino que también estaba seguro que el único que saldría perdiendo era Potter y su casa, y además de eso le había dicho lo que él había hecho y se sentía tan ufano de haber realizado. Pues seguramente Snape aprobaría su comportamiento por ser tan endomoniadamente malévolo e inteligente.

-Potter, prepárese.- Sentenció.- y usted Malfoy.- dijo mientras deshacía el hechizo.- venga a mi despacho. Dio media vuelta y bajó a todos los alumnos que habían sido testigos de todo el espectáculo pero ninguno se había atrevido a decir nada por miedo a las represalias. - Ah y ustedes no quedarán impunes, 50 puntos menos para cada casa y otros 50 para quien no de 20 vueltas al campo de Quiditch.

Harry, devastado, ya no sabía en qué creer ni qué había sucedido. Al parecer, Ginny, sólo le había engañado como Malfoy había hecho con Hermione. No estaba seguro de eso, pero tendría que comprobarlo, Malfoy podría haberlo dicho para enfurecerle aunque a decir de verdad no tendría que dudar. Por Dios, es Malfoy. Ella no se rebajaría de ésa manera...O...sí?


Bueno, qué tal chicas?

Os ha gustado, no os ha gustado...Creéis que debería cambiar algo, que me tendría que haber quedado en el limbo y no haber vuelto porque esto es una birria y nunca debió de salir del ya derretido cerebro mío...Es decir, lo que queráis. Matadme a tomatazos si queréis, pero sólo os pido que me lo digáis TODO.

Un beso a mis futuras lectoras, si es que hay.

Tryssi.