.

.

Capítulo Siete
Fachada

Día 01 – 2300 horas:

Uchiha Sasuke fue visto merodeando en el área anteriormente ocupada por el Distrito Uchiha. Razones para estar ahí: desconocidas. Estuvo consciente de que era seguido. Se mostró irritado al notarlo, pero no fue beligerante. Permaneció en el Distrito Uchiha por treinta y cinco minutos. Se fue sin buscar entre los escombros—asumiendo que no estaba buscando algo. Su expresión permaneció controlada, aunque por momentos su Sharingan se activaba. No tenemos idea de qué pudo haber estado pensando.

Se encaminó a un pequeño complejo de departamentos; especulando que eligió quedarse ahí por la relativa proximidad con el campo de entrenamiento. Luego de una rápida conversación de diez minutos con la arrendadora, rentó una habitación vacante que ya estaba amueblada. No tuvimos una buena visión de la conversación. Luego de una hora su chakra se calmóasumiendo que ya estaba dormido. Cesó nuestra vigilancia a las 0100 horas.

Día 02 – 0500 horas:

Se le encontró entrenando al llegar. Incierto si estaba consciente de nuestra presencia. Enfocado principalmente en esgrima; asumido ya que muchas de sus técnicas están selladas. Realizó unos cuantos katon básicos. Continuó hasta las 1300 horas cuando regresó a su departamento; permaneció ahí. Cesó nuestra vigilancia a las 1600 horas.

Día 03 – 0800 horas:

El chakra esta activo, asumiendo que estaba despierto. No dejó su departamento hasta las 1000 horas cuando fue a la tienda de abarrotes. Incierto si estaba consciente de nuestra presencia. Regresó a su departamento. Permaneció ahí. Cesó nuestra vigilancia a las 1600 horas.

Notas Finales:

Por lo pronto su comportamiento es inconcluso. No ha mostrado ninguna hostilidad hacia otros, pero aparece evadir partes atestadas de la aldea y tiende a evadir salir siempre que es posible. La recepción de los aldeanos se ha combinado. Miedo entre algunos, resentimiento entre otros. Se sugiere continuar con la vigilancia hasta que algo más substancial se infiera.

Kakashi tiró el reporte de misión en su mesa con un sordo plop. Recargándose en su silla, deseó con desesperación uno de sus amados libros, pero por desgracia Shizune se había dado cuenta que estaban dificultando su progreso con la adorable montaña de papeleo sobre su mesa. Todavía seguía debatiéndose si sería abusar de su título para enviar a un pelotón de ANBU en busca de los trabajos de Jiraiya…

Independientemente, deseó simplemente cualquier tipo de distracción del actual desorden con Sasuke. Ibiki había concluido que Sasuke era difícil, pero que a la larga había compartido algo de información. Para muchos ninjas traidores, Kakashi vería la insubordinación como un mal signo, pero con Sasuke era simplemente un comportamiento normal. Lo que deseaba saber era si los pensamientos y las motivaciones detrás de semejantes acciones habían cambiado.

Luego de leer un reporte de misión del pelotón de ANBU atareado con vigilar a su antiguo estudiante, Kakashi siguió con el mismo dilema. Sasuke siempre había sido reservado, ¿pero era la razón detrás de eso diferente ahora?

Sonriendo detrás de su máscara al escuchar el toque en la puerta, Kakashi gritó, —¡Entren! —complacido de ver que su petición se había ido a la prisión muy rápido.

Había concluido que necesitaba alguien que viera más allá del comportamiento de Sasuke y por casualidad, tenía al shinobi increíblemente adecuado para la tarea.

—¿Quería verme? —preguntó la kunoichi, una banda de la hoja puesta con orgullo sobre su frente.

—Sí, ¿supongo que es seguro decir que te estás ajustando a Konoha bastante bien? He estado teniendo muy buenos reportes, escuché que eres una buena alcaidesa.

Subiendo sus lentes por el puente de su nariz, la kunoichi tuvo una sonrisa arrogante casi amenazante mientras posaba una mano sobre su cadera con altivez.

—Por supuesto que lo soy.

La sonrisa de Kakashi sólo pudo ensancharse, su ojo visible arrugándose. —Eso es tranquilizante, pero supongo que no es por eso que te mandé a llamar —su expresión tornándose grave, Kakashi preguntó, —¿Has escuchado el rumor del regreso de Sasuke?

Los ojos de la Kunoichi se entrecerraron con cautela mientras respondía, —Sí.

—Para ahora voy asumir que lo has confirmado como verdadero —dijo Kakashi, su duro ojo observando la forma en que ella se cruzaba de brazos casi a la defensiva. —¿Sólo quiero saber cómo te parece su chakra?

Ella apretó los labios, sus ojos parpadeando con inseguridad por detrás de Kakashi y mirando la panorámica ventana antes de regresarla lentamente de nuevo hacia él.

—Su chakra todavía es tan frío como antes, pero ya no… es tan caótico. Antes era un turbulento desorden de enojo, como si estuviera listo para arremeter contra lo que fuera que se metiera en su camino. Parece casi resignado a esperar ahora. Para qué, no sé, pero juzgando por la malévola sensación de su chakra, no pienso que sea algo bueno.

El ojo de Kakashi se entrecerró ligeramente—el único indicio del pánico que se disparó dentro de él en ese instante. ¿Qué podría estar esperando Sasuke? El que Naruto cumpliera con su promesa o algo más no estaba seguro, pero tampoco podía negar el mal presentimiento que lleno el fondo de su estómago.

—Gracias, Karin. Puedes irte.

Se quedó un momento, sus labios apretados fuertemente con aprensión antes de preguntar, —¿Qué está planeando hacer con él?

Kakashi suspiró. —Por ahora, simplemente continuaremos observándolo. ¿Por qué?

—No quiero verlo en mi prisión —dijo Karin duramente antes de girarse con brusquedad sobre sus talones. Con el pomo en su agarre, a un segundo de aporrearlo detrás de ella, Kakashi interrumpió su apresurada salida.

—¿Vas a tratar de hablar con él?

Kakashi notó su mano apretarse hasta que se le fue el color sobre el pomo, su espalda rígida. Finalmente dijo un férreo, —No —antes de aporrear la puerta detrás de ella.

Girando su silla para mirar la aldea, Kakashi dejó escapar un pesado suspiro.

—Ya has perdido a un grupo de compañeros, Sasuke. ¿Acaso alejarás a la larga a tu otro grupo también?


Sakura metió el último archivo de sus pacientes en los gabinetes alineados contra la pared detrás de la estación de enfermeras. Mirando el reloj, hizo una mueca al ver que ya casi era medianoche. Deseó poder decir que era inusual que su turno se excediera, pero parecía ser la nueva norma.

—Ya me voy a casa —llamó a la recepcionista quien ociosamente giraba una pluma entre sus dedos.

—¡Muy bien, duerme por las dos, de acuerdo! —respondió la vieja mujer con una sonrisa.

—Trataré —dijo Sakura con una sonrisa divertida y un despreocupado adiós de mano antes de dirigirse al elevador. Desde que la construcción había comenzado, el hospital estaba atascando por accidentes—un clavo en el pie aquí o un hueso roto ahí. Se estaba volviendo tedioso y cansino. Aun así, servía de buena distracción a todo lo concerniente a sus dos compañeros.

Al presionar el botón para bajar, Sakura apretó el asa de su bolso con ambas manos mientras esperaba a que las puertas cerraran. En el momento en que lo hicieron, sus hombros de inmediato se cayeron mientras se apoyaba contra la pared.

Supuso que las cosas podían haber sido peor. El hospital había sido uno de los primeros edificios en ser reconstruidos después de la invasión de Pein. Recordó sin nada de afecto el dolor de cabeza que había sido intentar mantener organizadas las cosas con tiendas de campaña dispersadas funcionando como el hospital, pero ahora casi parecía como si el ataque no hubiese ocurrido.

La aldea en su totalidad todavía estaba demasiado lejos de estar terminada, por supuesto, pero las cosas estaban llegando a un ritmo constante. Yamato había sido un salvavidas al proveer casas para muchas de las familias—familias amigas compartiendo con el fin de ayudar al usuario de madera en su esfuerzo. Ahora, todo había quedado en manos de los carpinteros enviados desde el País de las Olas y cualquier aldeano de Konoha lo suficientemente habilidoso para ayudar.

Empujando la puerta y entrando en la fresca brisa nocturna, Sakura estuvo feliz de notar la falta de ruido que vino junto con toda la construcción. Si había algo positivo en sus tardes turnos nocturnos, era el tranquilo camino de regreso a casa.

Al menos lo había sido hasta que divisó a Sasuke caminar hacia ella.

Sus extremidades de inmediato cesaron todo movimiento mientras el agarre de sus manos en el asa de la bolsa se endurecía hasta quedar blancos.

¿Qué está haciendo aquí? ¿Debería decir algo? ¿Debería ignorarlo? ¿Está él siquiera consciente de que estoy parada aquí? ¿Qué hace afuera a tan altas horas de la noche? Sakura no pudo apaciguar sus agitados pensamientos, mientras sus ojos permanecía fijos en Sasuke. Recuerdos de su viaje al Departamento de Tortura e Investigación rápidamente nadaron por su mente y por un momento juró sentir el mismo restringido y pútrido aire comenzar a rodearla.

¡Vamos! se dijo a sí misma. ¡Muévete, haz algo! ¡No sólo te quedes aquí parada como una idiota descerebrada!

Al final, Sakura no pudo recobrar control de su cuerpo mientras su corazón latía erráticamente en su pecho—confusión, curiosidad, miedo y anticipación combinados en el fondo de su estómago.

Inhalando una gran bocanada de aire por su nariz mientras Sasuke se acercaba cada vez más, Sakura medio esperó a que él sólo pasara de ella sin una segunda mirada. Su corazón su detuvo cuando él llegó a pararse a un brazo de distancia frente a ella.

—¿Podemos hablar? —preguntó, su voz nivelada y aparentemente en blanco, pero cuando Sakura tuvo el valor de mirarlo a los ojos frunció el entrecejo—sus propios ojos entrecerrándose con sospecha.

Un buen minuto pasó mientras lo observaba esperarla pacientemente a que dijera algo.

Chasqueó la lengua y todas las emociones repiqueteando sus crispados nervios rápidamente se evaporaron, dejando atrás todo menos un palpitante enojo.

Podrían haber pasado años desde que había hablado con Sasuke, pero sin importar que fuera pasado, presente o futuro, Sakura sabía que él no era el tipo de persona que pidiera permiso para algo como una plática y ciertamente no era el tipo de esperar por una respuesta.

—¡Tú IDIOTA! —gritó, su puño impactando contra la mandíbula de Sasuke al tiempo del insulto. Él salió volando hacia atrás, su angulada mandíbula transformándose en una más cuadrada y más bronceada mientras el henge se deshacía dejando a Naruto esparcido en la calle.

Acechándolo con rígidas zancadas, Sakura se detuvo para fulminar a su rubio compañero.

Naruto estaba sobando su mandíbula mientras se sentaba, sus ojos azules parpadeando nerviosamente hacia Sakura. Riendo con tensión, tartamudeó, —Lo s-siento, es s-sólo que pensé…

Sakura lo interrumpió con un enojado bufido.

—Simplemente no lo captas, Naruto —murmuró—su voz oscura pero arruinada con solemnidad. Sin embargo, antes de que pudiera pronunciar otra palabra irritada, una de las puertas del hospital fue abierta con un sobresaltado bam.

Mirando con una preocupada mirada fruncida sobre su hombro, Sakura estuvo sorprendida de ver a una aterrorizada enfermera parada en la entrada, ojos ensanchados ahora pegados en Sakura.

—¡Ven rápido! ¡Es Tsunade-sama!

Sakura giró bruscamente sobre sus talones y no desperdició ningún segundo al entrar corriendo de nuevo al hospital. Subiendo los escalones de dos a la vez, los pasos de metal resonando el frenético latido a través del poso de la escalera mientras el corazón de Sakura venía a coincidir con el tempo.

Abriendo la puerta hacia el tercer piso, Sakura corrió por el pasillo y esquivando por poco a un paciente siendo llevado en camilla. Llegando al final del pasillo, abrió la puerta de la habitación de Tsunade de un golpe.

Su corazón se detuvo mientras sus ojos localizaban a Shizune parada a un lado de la cama de Tsunade con lágrimas cayendo por sus mejillas.

¡Tsunade-samaaaa! —lloró Shizune mientras envolvía a su mentora con ambos brazos.

La respiración de Sakura se aceleró mientras la puerta se cerraba con un suave click detrás de ella. Con su labio inferior temblando, sintió como si el peso del mundo se hubiera quitado de sus hombros.

—Shizune —habló con voz ronca Tsunade, —Eso duele.

Mientras sus propias lágrimas de júbilo caían por sus mejillas, Sakura se dejó caer al piso.

—Gracias a Dios —airó, limpiando las lágrimas de sus ojos mientras una sonrisa encontraba sus labios.


.

Ya quería sacar este capítulo desde hace uuuuuf. Haha.

.

¡Muchas gracias a todos aquel ser que lee esta historia! ¡Son unos verdaderos dulces de leche! (:

.

En fin, ¿Alguien quiere una galleta o un sasupeluche de día de muertos?

.

Sasuke-glamour off!