• Los personajes de Naruto no son de mi propiedad.
• Advertencias: Posible violencia, lenguaje soez y sexo explicito.
• Género: Drama/Aventura/Romance.
• Categoria: M.
La furia en mi.
Shikamaru analizó bien el perímetro, el cuál parecía estar completamente solo para sorpresa de los presentes. Dio una señal y avanzaron en los grandes pájaros que Sai había invocado. Volaron por los aires unos minutos hasta finalmente llegar al lugar donde se encontraba el portal que los llevaría directamente a la luna.
Volaron por un rato más hasta que aterrizaron en el amplio y solo lugar.
—Parece ser que no hay nadie — apuntó Sai mientras observaba todo el sitio con detenimiento.
—No se confíen, el buque de energía todavía está en funcionamiento. Si hay muchas marionetas, encárguense de buscar el buque y destruirlo — ordenó Shikamaru mientras también analizaba el sitio, tratando de mostrarse alerta ante cualquier cosa. En esos momento, le encantaría tener los ojos de un Hyuga ahí con ellos. Soltó un suspiro. Se preguntaba internamente sobre el estado de Naruto. Esperaba que su terquedad y sus revoltosos sentimientos no fueran un problema para la misión, o de lo contrario se encargaría de regresarlo a la aldea, aún que sabía que esa misión sería igual de difícil que derrotar a Toneri.
—Si destruimos el buque habría una posibilidad de quedar atrapados aquí, ¿no es así? —preguntó Lee, curioso y un tanto asustado.
—En efecto, por eso debemos ser rápidos. Nos separaremos para buscar cualquier pista o cosa que nos ayude. Si alguien encuentra el buque destrúyanlo de inmediato y huyan, yo sabré cuando huir también — su aburrida mirada paro en la pelirroja de lentes —. Tú, vienes conmigo.
Karin asintió de inmediato.
—De cualquier manera te mandaré un ave si encontramos el buque o cualquier otra cosa que sea de utilidad — aviso Sai hacia su capitán, quien solo asintió vagamente antes de comenzar a caminar con Karin a su lado.
—Nos vemos.
Los otros dos asintieron e imitaron a Shikamaru y a Karin, yéndose por el lado contrario del lugar.
Karin y Shikamaru caminaron juntos en completo silencio, cada quien buscando pistas en el amplio lugar. No tardaron en introducirse en el gran y lúgubre castillo, el cual tenía una temperatura bastante más baja de lo normal. Karin pudo ver vaho salir de sus labios e inevitablemente un escalofrío recorrió por su espalda, el cual no solo se debía por el frío, sino por lo que el lugar le transmitía. La sensación que el sitio le transmitía era difícil de explicar, era casi tan perturbador como lo fue el chakra de Sasuke por un tiempo, por eso mismo era difícil de comprender. Se sentía pesadez, incomodidad e incertidumbre a pesar de que el lugar se veía relativamente tranquilo.
Además, el hecho de ser compañera de Nara a solas era incomodo por sí solo. Sabía que el chico aún no le tenía la confianza absoluta, y eso estaba bien ya que antes fueron enemigos, comprendía su desconfianza, sin embargo, no podía dejar de sentir incomodidad ante su mirada profunda que le decía sin vergüenza alguna "No confió en ti".
Aunque, bueno, había recibido peores miradas en su vida.
Siguieron un largo rato, solo escuchando el ruido de sus respiraciones y sus pisadas sincronizadas, hasta que de pronto se encontraron con una enorme figura que hizo sobrecoger a Karin del susto.
Shikamaru frunció sus cejas y caminó lentamente hacia dicha figura, la cual media muchísimos metros de altura. Era una gran estatua, la cuál era muy perturbadora de ver. El cuerpo de la imponente figura parecía estar hecha de una resistente piedra y la complexión se asemejaba a una babosa gigante ya que no tenía piernas, solo dos largos y atemorizantes brazos.
Definitivamente era algo desagradable y escalofriante de apreciar.
Karin tragó saliva con fuerza, tratando de evitar que sus piernas comenzarán a temblar como gelatinas.
—Me recuerda a la estatua del diez colas — comentó atemorizada la pelirroja, escuchando de fondo el eco de su voz.
Shikamaru asintió estando de acuerdo con la comparación.
—No son nada iguales, pero transmiten lo mismo; miedo — por qué si, a él también le estaba atemorizando un poco la extraña figura —. Creo que no es solamente una simple estatua, seguramente tiene alguna otra utilidad. ¿Sientes algún chakra en ella?
Karin suspiró y cerró sus ojos, tratando de concentrarse. Frunció su ceño y su nariz para después hacer un mohín con su boca.
—No.
Shikamaru hizo un gesto pensativo.
—Toneri debe de estar vinculado con esta cosa, seguramente así lo controla y lo usa a su antojo. Espero que podamos destruirlo junto con el buque, aún que ciertamente lo creo imposible si Toneri está vinculado cien por ciento a él.
Karin quedó en silencio al caer en cuenta que todo eso no se lo estaba diciendo a ella, sino que estaba hablando consigo mismo. El chico quedó un rato más, admirandola e incomodando a un más a la chica que se preguntaba ¿Qué de entretenido tenía mirar esa abominación? Justo cuando estuvo a punto de rogarle a su compañero que se fueran de una vez, un fuerte y ensordecedor crujido se hizo presente en el lugar.
Sus ojos se abrieron grandemente al ver el causante de dicho sonido.
La estatua estaba comenzando a temblar un poco y los largos brazos estaban tratando de moverse pesadamente y con dificultad. La monstruosidad había despertado y lo comprobaba aún más el hecho de oírla gruñir.
—¡Corre! — gritó con fuerza Shikamaru antes de correr con todas sus fuerzas. Karin no tardó en seguirle, ambos huyeron despavoridos mientras escuchaban el desagradable sonido de la estatua arrastrarse por el rocoso suelo.
Ambos sabían que no había nada que ellos pudieran hacer, simplemente no estaban a la altura de esa monstruosidad. Aun así, Shikamaru intentó capturarlo con alguno de sus jutsus, lo cual fue imposible ya que corriendo se les dificultaba bastante la cosa.
Se dieron por vencido y no trataron de derrotarlo, simplemente no era posible en esas condiciones. Justo cuando pensaron en que esa cosa lograría aplastarlos, un ave de Sai llego justo a tiempo para levantarlos por los aires, todo antes de que la estatua arremetiera contra ellos.
Todo eso, fue visto por una persona que se escondía entre las sombras y sonreía de lado.
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Ino miro a su compañero con infinita preocupación. Si pudiera, estaría mordiendo sus desarregladas uñas ante la ansiedad que le daba ver a Naruto portarse de esa manera. Realmente nunca lo había visto tan… sombrío. Le daban escalofríos, lo admitía. Por mucho que confiara en el siempre amable y entusiasta rubio, en esos momentos sentía inseguridad ante la mente inestable de su compañero.
Kiba no estaba mejor. Después de la pequeña riña que ambos tuvieron en el prostíbulo, ninguno de los dos parecía querer hablarse. Habían continuado con su viaje, más específicamente al lugar de encuentro. Iban con las manos vacías, para desagrado de los tres. Ahora las cosas eran más complicadas ya que Toneri tenía en su poder los orbes. Si antes todo el asunto les parecía difícil ahora les parecía prácticamente imposible.
—¿No quieren detenerse a comer? —cuestionó suavemente en un intento de aligerar el ambiente. Ninguno de los dos dio una respuesta, y eso logró irritar a la chica rubia —¿Saben qué? Estoy harta. Si no quieren hablarse y seguir comportarse como niños pequeños, por lo está bien, pero no por eso dejaré que mi estómago ruja como león — aminoró sus pasos y saltó del árbol donde estaba saltando para aterrizar perfectamente en el pasto del lugar.
Con el sueño frunció, se quitó la mochila de su espalda y saco un ramen instantáneo. Pudo ver de reojo el cómo sus compañeros bajan también, resignados y algo avergonzados por el comportamiento que habían tomado.
Ino sonrío triunfante y encendió una pequeña fogata.
—¿Tienen agua en las cantimploras? —cuestionó al ver que la suya estaba prácticamente vacía.
—No —dijo Kiba en un suspiro mientras que Naruto solo negaba tenuemente —. Vi un riachuelo a unos kilómetros, no está lejos. Iré a por agua, ya me dio hambre y sed — se estiró perezosamente antes de tomar la cantimplora de Ino, la suya y seguidamente estirar su brazo hacia Naruto —. Dámela, la llenare por ti.
Naruto lo miro dudoso por unos segundos hasta que finalmente aceptó, cediendo su cantimplora al Inuzuka quien la tomo como si nada.
—Ya vuelvo — anunció para luego irse brincando entre los árboles.
Cuando los dos rubios estuvieron en completa soledad, Ino aprovechó para hablar con el rubio. Quería hablar con él, pero no delante de Kiba, ya que el no dudaría en meter su cucharota y nuevamente podría haber una riña, y esta prometía ser más grande que la anterior.
Después de prender el fuego, se acercó lentamente a Naruto, quien se encontraba sentándose en el suelo. Tomó asiento frente a él mientras este lo no le dirigía ni una sola mirada. Se veía cansado, irritado y decaído. Resumiendo; se veía fatal.
—Ayer te embriagaste, ¿cierto? — no tenía por qué preguntar, ya que ella sabía perfectamente que así era, pero necesitaba que él lo aceptara primero para así empezar con una conversación coherente. De lo contrario, no sabría por dónde empezar.
Naruto estuvo dudando por unos segundos hasta que finalmente asintió.
Ino suspiro con cansancio.
—Bien, parece que debo enviarte a la academia ninja de nuevo, pero como me caes bien te refrescare la memoria. Recuerda, Naruto, tenemos prohibiciones Shinobi; no abusar del dinero, no pasarse con el alcohol y no abusar de las mujeres — enumeró con sus dedos.
Naruto sonrío de medio lado y sin poder evitarlo recordó a Jiraya, quien siempre rompía esas tres reglas y aun así era el mejor ninja de todos, era un Sanin. Era consciente de esas prohibiciones, sabía que hasta su madre aprovechó sus últimos momentos de vida para dejarle en claro que no debía de romper esas reglas, sin embargo, el día anterior fue absolutamente necesario abusar del alcohol. Sabía que había cometido un error al usar a esa mujer para satisfacerse "emocionalmente", y se arrepentía demasiado, pero ya no había vuelta atras. Lo hecho estaba hecho y nada más podía hacer, solo podía quedarse con el recuerdo de Hinata.
Se golpeo mentalmente.
—Conozco las prohibiciones, no tenías por qué recordármelas.
—Pues me pareció necesario ya que parece que tienes una jaqueca horrible. Se nota que jamás habías probado una copa en tu vida — río ante eso y después negó. Alargó su brazo y tomo su mochila para hurgar en ella y sacar una caja de pastillas —. No es mucho, pero me ayuda con mis dolores de cabeza cuando me excedo usando mis jutsus.
Naruto tomo las pastillas y asintió.
—Gracias.
—No hay de que — la rubia sonrío de lado, pero su gesto desapareció segundos después para ponerse sería —. Entiendo que te sientas confundido y decaído, Naruto, pero debes comprender que estamos en una misión y que debes de dejar de lado tus inseguridades y asuntos personales fuera de esto. Sabes que Shikamaru no dudará en enviarte a casa si sigues así, debes parar.
Naruto apretó sus puños y su mirada se sombreo.
—Lo intentó, pero es imposible no pensar en ese asunto todo el día. No paro de recordar a Hinata y nuestra platica antes de su partida. ¿Realmente estoy enamorado? ¿Realmente es amor? ¿De verdad quiero algo con ella? No estoy seguro y esto me atormenta. Las palabras de Hinata me… dañaron hondamente. Quiero hallar una respuesta a todo este loco asunto, pero…— se quedó sin aire, no supo qué más decir. Suspiro con fuerza y escondió su rostro entre sus rodillas flexionadas y sus brazos.
—Si te molesta tanto es por qué realmente te importa, ¿no?
—Por supuesto.
—No apresures las cosas, todo se irá aclarando cuando tú puedas pensar claramente y no con todo ese malestar — le dio unas palmadas en su hombro —. Cuando todo esto acabe y volvamos con Hinata a casa, invítala a comer ramen, tus dudas se aclararán después de esa cita— le guiñó el ojo y después se levantó, escuchando a Kiba llegar segundos después, gritando que tenían que hervir el agua antes de usarla.
Mientras tanto, Naruto solo se sintió más pensativo.
Terminaron de comer sus respectivos vasos de ramen instantáneo y después siguieron con su camino. Corrieron por al menos dos horas más. Los tres se encontraban exhaustos, pero al menos el ambiente ya no era tan tenso como antes. Incluso Kiba y Naruto habían intercambiado algunas palabras.
Ino no pudo más que alegrarse al ver que la plática que había tenido con Naruto había rendido frutos. Realmente esperaba que tomará enserio todo lo que había dicho, de lo contrario sus sentimientos los harían fallar en la misión de encontrar a Hinata y arrestar a Toneri. Debía de tener la cabeza fría, así como ella trataba de tenerla, ya que a ella también le afectaba dolorosamente la partida de Hinata.
Llegaron al punto de encuentro y rápidamente se introdujeron a la habitación, encontrándose a un herido Sai recostado sobre la cama del hostal. Mantenía sus ojos cerrados y a su lado se encontraba Karin, administrándole chakra con la palma curadora.
Ino abrió con fuerza sus ojos y mostró una profunda preocupación al correr en dirección a la cama. Se arrodilló al lado de esta y tomo la mano de Sai delicadamente, esperando que este abriera los ojos o algo parecido. No funcionó.
—¡¿Qué rayos pasó?! — preguntó desesperadamente a Shikamaru.
El Nara se mostraba sereno a pesar de estar cubierto de tierra y raspones. Cerró sus ojos y suspiro, cruzando ambos brazos encima de su pecho.
—Estábamos en la luna y de repente una estatua gigante nos atacó a Karin y a mí. Pudimos escapar gracias a Sai, pero después aparecieron innumerables marionetas en el lugar. Nos atacaron también y lastimaron a Sai con el fin de evitar que gracias a él pudiésemos escapar. Fue cuestión de suerte salir ilesos de eso.
—Pues parece que Sai no tuvo suerte — susurró Kiba con el ceño fruncido —¿Es muy grave? —preguntó refiriéndose al estado del pelinegro.
—Algo hizo que perdiera la mayoría de su chakra, de no ser por Karin entonces Sai hubiese entrado en coma seguramente.
Ino miro aterrada a Shikamaru y sus ojos no pudieron evitar llenarse de lágrimas ante la preocupación que sentía. Perder a Sai… no, por supuesto que no estaba dispuesta a perderlo. Bajo la mirada y observó su mano unida suavemente a la de él. Su mirada se deslizó a Karin, quien estaba demasiado ocupada en su labor de curar a Sai.
—Gracias —le susurró a la pelirroja, quien solo sonrío de medio lado, visiblemente cansada.
Naruto frunció el ceño, sintiéndose enojado.
Maldito fuera Toneri.
—¿Dónde está Lee? — preguntó un poco alarmado después de percatarse de que su presencia faltaba en la habitacion.
—No se preocupen, él se quedó cerca de la zona en la que se encuentra el portal de la luna. Quiso quedarse a inspeccionar el lugar, el sospecha que Toneri está ahí, o tal vez la marioneta que usa de el mismo, quién sabe. El caso es que le prometí que lo seguiríamos en unos días.
Los demás asintieron, aliviados por el bienestar del cejas pobladas.
—¿Qué pasó con los orbes? — cuestionó Shikamaru.
Los tres chicos bajaron la mirada ante esa pregunta.
—Toneri se lo compro a un maldito vejestorio —masculló Naruto, luciendo enojado y afectado ante eso.
Shikamaru suspiro con cansancio.
—Que problemático —murmuró, y por primera vez todos estuvieron de acuerdo con el ante su expresión. Si de por sí Toneri era un digno rival, con los orbes sería cómo enfrentar a otro Madara. Esperaban que no, realmente esperaban que no fuese así, sin embargo no podían descartar la idea.
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Respiro pesadamente y sin poder más, se dejó caer de rodillas. El sudor salía de su cuerpo copiosamente y su corazón latía con mucha velocidad. Su cabello estaba empapado y si ceño estaba fruncido pues el fuerte solo le calaba demasiado. Llevaban así horas, tantas que ya no sabía cuántas iban, había perdido la cuenta.
Quería parar, se sentía asquerosamente sucia. Podía sentir su ropa pegarse completamente a su cuerpo debido a que el sudor la había empapado toda. Sus pies le dolían y sus manos no dejaban de sangrar. Estaba segura de que incluso tenía algunos cortes profundos en su costado.
—¿Te cansaste, Hyuga? — pregunto algo burlón el Uchiha, haciendo enfadar a Hinata.
Sabía muy bien con qué fin se burlaba de ella, sin embargo, no podía evitar sentirse enojada cada vez que él se mofaba de todo su esfuerzo. Antes hubiese caído desmayada ante tantas horas de entrenamiento, así que eso ya era algo.
Hinata respiro hondamente antes de erigirse y tomar posición de batalla.
Sasuke no evitó sonreír tenuemente de lado, observando las temblorosas piernas y brazos de la Hyuga. Era obvio que no daba para más, y que si seguían así ella no tardaría en caer rendida al suelo, pero aun así no estaba decepcionado con su rendimiento. Llevaban así desde las nueve de la mañana y ya eran las cinco de la tarde.
A primera estancia le parecía bastante débil. Era paliducha, bajita, escuálida y de apariencia infinitamente inofensiva. Físicamente no parecía kunoichi, sin embargo, pudo apreciar tiempo después que el parecer débil también era un gran arma en contra de algún enemigo, pues Hinata no tenían nada de débil, no desde que comenzó a entrenarla.
Justo cuando pensó en darle un último golpe de gracia, Mizuki llegó y se posicionó rápidamente frente a él, impidiendo cualquier movimiento. La miro con confusión y aburrimiento a pesar de que ella lo miraba con reproche.
—Realmente te gusta hacer sufrir a las personas — la anciana río con la garganta —. Deja que yo me encargue de la pequeña Hinata de ahora en adelante.
Hinata agradeció mentalmente a la anciana.
—Vamos, querida, debes descansar por qué en un rato comenzaremos con el verdadero entrenamiento — Mizuki sonrío —. Comenzaremos con ese pergamino que Orochimaru-kun te regalo, ese que no paras de leer cuando tienes tiempo libre.
Hinata se sorprendió al verse descubierta. Pensó que era lo suficiente discreta como para que ellos o se dieran cuenta de que leía una y otra vez el mismo pergamino.
—De acuerdo.
Después de comer, dormir un poco y tomar un baño, Hinata estuvo lista para seguir entrenando. La anciana la miro con impresión unos segundos para después negar con una sonrisa resignada. Solo había descansado tres horas a pesar de que había entrenado horas y horas sin parar. Sin duda esa niña no iba a rendirse.
—Préstame el pergamino, comenzaremos con el — extendió su huesuda mano en su dirección, esperando pacientemente que la chica le cediera aquel valioso pergamino.
Hinata apretó un poco dicho papel. Comenzó a tener miedo al poder que estaba a punto de desatar. No quería dañar a nadie, jamás se lo perdonaría. Por eso mismo había querido marchar sola, para no dañar a nadie. Rezaba internamente el que nada malo fuera a pasar, pues no quería hacerle daño a Mizuki ni a Sasuke.
Finalmente terminó por extender el pergamino a Mizuki, quien lo tomó con delicadeza para seguidamente desenvolverlo y leerlo. Conforme lo leía, se impresionaba un poco más y las cosas comenzaban a cuadrar de poco a poco.
—Dios, debes de estar atemorizada —apuntó sin despegar su vista del pergamino —. Por eso es que lo repasas tanto y no lo sueltas.
Hinata bajó la mirada.
—Confieso que no soy una experta en sellos, pero tampoco soy una completa novata. Puedo retirar el sello, pero tal vez necesites unos días de reposo después de eso.
—¿Reposo? —cuestionó alarmada e inconforme.
La anciana asintió.
—Todo depende del poder que contengas en tus ojos. ¿Qué es lo que sellaron? Para ser un sello de esa magnitud, debió de ser por algún poder importante, uno más fuerte que el Byakugan.
Hinata asintió.
—Tenseigan —susurró, provocando que los ojos de la anciana se abrieran más de lo normal.
—Ya veo…— musitó, aun sintiéndose muy impresionada. Había escuchado de ese poder ocular, era más bien como un mito o una leyenda. Había escuchado a ninjas jóvenes y viejos hablar de dicho poder, pero ellos siempre dejaban en claro que jamás habían presenciado dicho doujutsu. Llego a pensar por un tiempo que dicho poder no existía, que solo era un cuento más a pesar de lo muy ligado que estaba el asunto con la creación del mundo Shinobi. Cerró sus ojos y suspiro —. Estoy segura de que te dolerá como los mil demonios, pero es un precio que estás dispuesta a pagar con tal de obtener el poder, ¿verdad?
Hinata no dudó en asentir, demostrando lo determinaba que se encontraba.
No queriendo desperdiciar más tiempo, tomo a Hinata del brazo y la llevo a la cueva donde estaban durmiendo, todo ante la vista interesada de Sasuke.
Se encargó de recostar y poner cómoda a la Hyuga, ya que el proceso podía ser tardado y sería incomodo si lo hacían en alguna otra posición. Se tomo la libertad de atar sus dos brazos y piernas para que no tuvieran ningún tipo de movilidad, ya que estaba segura de que le aventaría alguna que otra patada o puñetazo al momento de quitar el sello. Se acomodó al lado de Hinata y puso la palma de su mano sobre sus ojos delicadamente mientras que con la otra hacia múltiples sellos, manteniendo en todo momento sus ojos cerrados y su ceño fruncido.
Hinata no sentía miedo, tenía una infinita confianza a Mizuki, sabía que dolería pero que no moriría en el intento, y eso era lo que realmente contaba. Dejo que la anciana la atara con unas duras y rasposas cuerdas, todo sin decir ni una palabra. Su acción solo le comprobó que si dolería hasta el alma.
Después de unos minutos, pudo sentir un leve calor en sus ojos, era algo tibio, nada desagradable. Todo permaneció bien por una larga parte de tiempo, hasta que comenzó a sentir un desagradable y punzante hormigueo en ambos ojos. Unas punzadas comenzaron a hacerse presente en ellos, anunciando que el verdadero dolor estaba a nada de llegar.
Y llegó, haciéndola retorcerse sobre la superficie plana, haciéndola gritar y llorar lágrimas de sangre. Apretó sus manos tan fuerte que se ocasionó cortes, su cuerpo se convulsionó con tanta fuerza que se lastimó la espalda, pero aun así nada dolía más que sus ojos. Incluso sus gritos de dolor habían lastimado su garganta pero ella no pudo sentirlo en ese momento. Solo sentía dolor, mucho, mucho dolor.
"¡Me lo merezco!" Se gritaba una y otra vez con sufrimiento. Se lo merecía por no haber cuidado de su hermana menor, por no haber sabido cómo ser una hermana mayor. Se suponía que debía de haberla cuidado, ella a Hanabi, no Hanabi a ella.
Maldijo en voz alta, más bien en gritos. Maldijo el nombre de Toneri una y otra vez sin dejar de sentir un dolor semejante al que pensaba que se sentía cuando te arrancaban los ojos de manera cruel y brusca.
Sus gritos siguieron un largo, muy largo rato.
Sus gritos siguieron aún después de dejar de sentir dolor. Con esos gritos y esas lágrimas pudo desahogarse un poco más. Se permitió llorar con fuerza la muérte de su hermana, se permitió maldecir por primera vez a una persona, se permitió odiar.
Odiaba a Toneri, lo odiaba.
Después de unas horas los gritos de la Hyuga cesaron, anunciando que había quedado profundamente dormida. Mizuki la desamarró, observando con un poco de culpa las marcas que se había hecho debido a las cuerdas que la sostenían. Sus muñecas inclusive sangraban un poco debido a el forcejeo.
Se encargó de limpiar con suavidad cada rastro de sangre de su rostro y extremidades, dejándola completamente limpia de aquel liquido carmesí que perturbaba la bella imagen que transmitía el rostro dormido de Hinata. Por qué si, Hinata transmitía paz cuando dormía, todo lo contrario a cuando se encontraba despierta. Sus facciones eran dignas de una persona sin sentimientos y su mirada transmitía solamente sentimientos oscuros.
Era triste ver un alma tan bella corrompida por el odio y el sufrimiento. No pensaba en justificar a Hinata por cómo se estaba dejando llevar, sin embargo podía comprenderla a pesar de no haber pasado nada similar a su situación. Hinata cargaba un gran pesar consigo, haciéndola cada vez menos brillante. Conocía a las personas como ella, conocía a las personas con alma pura y única como la que tenía ella. Sabía que ella fue un ser de luz en su momento al igual que también sabía que ahora no quedaba nada de lo que ella era antes, nada que ellos pudiesen ver.
Si aún quedaba algo de lo que fue Hyuga Hinata, solo ella podía sacarlo a relucir nuevamente.
La cobijó con una manta y puso una almohada bajo su cabeza, teniendo mucho cuidado en no lastimarla aún más. Cuando despertara se encargaría de revisarla completamente ya que sospechaba que había tenido uno que otro golpe en la cabeza y eso era preocupante.
—Por fin dejó de lloriquear — Sasuke anunció su llegada con esa frase. Se situó al lado de ambas, recargando su peso contra la pared de la cueva —. Insoportable.
Mizuki rodó los ojos y negó con la cabeza.
—Si, eres insoportable.
Sasuke la miro de mala manera pero no dijo nada y lo dejo pasar.
—¿Cuándo despertará?
—Despertará por pequeños lapsos de tiempo, pero eso no significa que estará en condiciones para tus entrenamientos, ni siquiera estoy segura de que esté en condiciones para hacer cualquier cosa cotidiana — tomo unas vendas que estaban a su lado y se encargó de cubrir sus ojos con ellas —. Probablemente se recupere por completo en cuatro días, tal vez en una semana. Todo dependerá de cómo reciba el Tenseigan en su cuerpo.
Sasuke asintió y cerró los ojos.
—No sé nada sobre el Tenseigan e intuyó que tú tampoco — abrió con lentitud sus ojos —¿Cómo la entrenaremos sin saber ni un coño del doujutsu?
—Estaba pensando en que podrías ir por unos pergaminos con Orochimaru-kun. La isla está más cerca de tierra firme que de costumbre. Puedes ir y venir sin problemas.
Sasuke bufo con cansancio. Él no era un mandadero, sin embargo no había nada mejor que hacer ahora que Hinata estaba incapacitada.
—Volveré en unos días —sin decir una palabra más, comenzó a caminar hacia la salida de la cueva, dejando en completa soledad a Mizuki.
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Hiroshi dio una reverencia al altar de su nieta y después comenzó a caminar en dirección a la mansión. Todos los días y a la misma hora asistía a ese lugar. Le mostraba respetos a su nieta y hablaba con ella un largo rato hasta que era hora de volver a casa. Además, le pedía todos los días por su hermana y que cuidara de ella. También visitaba a Neji a veces, hablaba con él y le pedía lo mismo, que cuidara de su prima.
Las cosas en la mansión eran un gran alboroto. El consejo no paraba de hacer reuniones respecto a la fuga de Hinata y la muerte de Hanabi. Siempre discutiendo lo manchado que estaba la reputación del Clan ahora que Hinata había salido de la aldea, siendo catalogada como una auténtica renegada. Además, el Byakugan estaba en peligro con Hinata fuera. Si ella moría, los secretos del poder ocular serían descubiertos.
Y no solo eso, sino que estaban muy preocupados por el futuro del clan. Con Hanabi muerta y Hinata siendo una criminal, ¿Quién tomaría las riendas del clan una vez que Hiashi muriera?
Todo era un caos en el clan, como también en la mente de su hijo.
Después de la partida de Hanabi, Hiashi actuaba más distante de lo que ya era. Se la pasaba encerrado en su despacho he incluso una vez lo sorprendió ebrio. Recordaba haberlo llevado a su habitación mientras este murmuraba el nombre de Hanabi y Hinata.
Estaba muy, pero muy afectado y no solo por la muerte de su hija menor, sino porque se sentía responsable por lo que le pudiese pasar a su hija. Hiashi la "obligó" a irse de la aldea a buscar venganza, la orilló a una muerte segura sin oportunidad de elegir.
Hiashi se sentía un asco, y Hiroshi lo sabía.
Caminando por los pasillos de la mansión, Hiroshi se encontró con una imagen que le estrujó un poco su viejo corazón. Kô permanecía parado frente a la puerta de la habitación de Hinata, contemplándola con los ojos caídos.
Suspiró quedamente y se acercó silencioso hasta el muchacho.
—Kô.
Kô se sobresaltó sorprendió al ser llamado sin aviso. Se paro derecho y se viro hacia Hiroshi para hacer una reverencia hacia él.
—Disculpe, no lo había visto, Hiroshi-sama — susurró avergonzado.
Hiroshi negó con simpleza.
—No pasa nada.
Kô asintió, aliviado.
—Si no necesita nada, pasó a retirarme — justo cuando iba a hacer una reverencia de despedida, el mayor lo detuvo con su voz y una pregunta que lo dejó tanto helado como triste.
—¿Crees que vuelva? — cuestionó, observando con tristeza la puerta que Kô observaba con anterioridad.
Kô abrió la boca y después la cerró al no saber qué decir. Después de unos momentos pensando, se dispuso a contestar la pregunta del anciano.
—No lo sé — respondió con sinceridad —. Lo único de lo que estoy seguro es que Hinata-sama hará hasta lo imposible por cumplir con su propósito. Ella es fuerte, valiente y determinada. Tal vez no vuelva, pero si cumplirá con lo que prometió — después de eso, hizo una reverencia, dejando en soledad al anciano.
Recargo su cuerpo contra la pared, sintiendo debilidad.
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Naruto pudo sentir la suave brisa acariciar parte de su rostro y alborotar sus cortos cabellos. Bajo la mirada y suspiro para después levantarla, mostrando seguridad y determinación.
No quería, realmente no quería volver a introducirse en ese lugar, pero tenía que hacerlo. Si quería disipar un poco todas las dudas que tenía entonces tendría que ser valiente en esa situación. Debía recordar que él no se detenía por nada y que jamás se rendía. No podía rendirse respecto a sus sentimientos, debía de Hatake la verdad.
—¿Estás seguro? — cuestionó una insegura Ino mientras veía a Naruto en la orilla de aquel "lago". Estaban solos, los demás habían ido a explorar en equipo todo lo que restaba del lugar y a Naruto se le había ocurrido la gran idea de volver al lugar donde habían estado meses antes. No estaba segura si era buena idea, pero si Naruto quería hacerlo no podía protestar.
Naruto solo asintió una vez y después de unos segundos saltó y se sumergió en el agua, sin decirle ni una palabra más a Ino. Nado un rato por las raras aguas color verde, hasta que finalmente una de esas burbujas lo atrapó.
Se dejó llevar.
Recordó cuando salvó a Hinata de los malhechores que la insultaban por sus ojos. Recordó cuando Hinata había escrito su nombre cuando Iruka les preguntó el nombre de la persona con quien querían pasar el último día en su vida. Recordó a Hinata regalándole una pomada después de su enfrentamiento con Kiba. Recordó a Hinata luchando contra Pein, la recordó diciéndole que lo amaba. Recordó las palabras de aliento que le había dado cuando estuvo a punto de caer en las garras de la oscuridad que la guerra le había echado encima.
La recordó diciéndole que…
"—Ojala...ojala nunca me hubieses defendido de esos niños, ojala jamás hubiese tejido esa bufanda para ti... ojala nunca hubiese salido corriendo de casa para confesarte mi amor... quisiera nunca haber estado enamorada de ti, Naruto."
"—Déjame ir, Naruto-kun —pidió con voz quebradiza —. Siempre me has tenido encadenada a ti, déjame ir."
"—Ese genjutsu te lavo el cerebro, Naruto-kun. Tu amas a Sakura, yo solo soy tu compañera de generación, tu compañera de guerra y de misiones. Ni siquiera somos amigos."
"—Adiós, Naruto-kun."
Una cegadora e insoportable luz se instaló en sus orbes, haciéndolo fruncir el ceño y quejarse por lo bajo. Un potente dolor de cabeza hizo mella en él y por inercia levantó su mano hacia dicha zona para palparla. Antes de que terminara de espabilarse, un fuerte tirón en sus solapas hizo que abriera abruptamente los ojos y que finalmente pudiera ver con claridad.
Frente a él está un enojado Shikamaru, uno que lo tomaba fuertemente del cuello de su camisa. Jamás lo había visto con esa expresión, incluso podía notar una leve hinchazón en la sien de su cabeza. Abrió la boca, dispuesto a preguntar qué rayos pasaba y de paso pedirle a Shikamaru que dejara de asfixiarlo, más no pudo cumplir con su plan.
—¡Por fin despiertas! — le soltó un poco común gritó, haciendo confundir a Naruto aún más que antes. Shikamaru, al ver la latente confusión que transmitía el rostro de Naruto, no pudo evitar sentir más enojo hacia su persona —. Una semana. Una maldita semana inconsciente, estúpido. ¡¿Acaso sabes lo atrasados que estamos por tu culpa?! — empujó con fuerza al rubio, haciéndolo caer de espalda en el duro suelo de la cueva donde se encontraban acampando.
Naruto aun lo observaba con perplejidad. Realmente no entendía que carajos pasaba a su alrededor, no sabía dónde demonios están y mucho menos el por qué Shikamaru estaba tan molesto. Trató de que su pérdida mente hiciera memoria, sobre esforzándose de sobre manera al tratar de recordar. Después de unos segundos, abrió grandemente sus ojos y su tez se volvió pálida, semejante al tono de Sai, sin exageraciones.
—Tardamos más tiempo en despertarte del genjutsu que la vez pasada. Ese parecía más fuerte, más poderoso y no podíamos sacarte de él. Duraste una semana inconsciente. De no ser por Ino, quien te estuvo administrando chakra, seguramente estarías moribundo —masculló aún enfadado.
Naruto no supo qué decir. ¿Tanto tiempo habían perdido? No podía ser, tenía que levantarse y…
—Ni se te ocurra — lo recostó con rudeza en el suelo —. Estás demasiado débil, no has comido nada y has bebido muy poca agua. Si te levantas caerás de inmediato — explicó para después tomar su mochila y sacar de ella una cantimplora.
Naruto tomo dicho envase y de lo zampó todo, bebiendo el líquido con una sed insaciable. Su garganta seca se refresco y sus labios rasposos recuperaron el color poco a poco. Su espalda dolía, su cabeza le martilleaba y sus ojos aún no se acostumbraban por completo a la luz. Necesitaba seguir durmiendo, descansar un poco más… sin embargo, él quería levantarse de inmediato y reanudar la búsqueda de Toneri. Tenían que encontrarlo antes que Hinata.
—¿Dónde estamos? —cuestionó con voz ronca y apagada.
—Estamos en el interior de la luna, lejos del castillo de Toneri — respondió ido. Agacho su mirada y negó con la cabeza —. No hemos encontrado ni una pista de su paradero.
—¿Cómo iban a encontrar pista sí estuvieron cuidándome todo este tiempo? — a pesar de la mirada de reproche de Shikamaru, Naruto terminó por sentarse lentamente —. ¿Dónde están los chicos? — cuestionó, alarmado al no ver ni un indicio de sus presencias.
—Fuera de la Luna, buscando a Toneri por separado. No sabía cómo más buscarlo contigo inconsciente, así que nos turnamos estos días para volver y cuidarte. Dime, ¿Qué coño te hizo pensar que era buena idea meterte nuevamente en ese lago? La última vez casi no salimos de no ser por Sakura. Por suerte Ino estuvo contigo y pudo sacarte por sí sola del lugar. ¿En qué diablos pensabas?
—En Hinata — respondió rápidamente y con toda la sinceridad del mundo, por qué así era, todo lo hizo al estar pensado en Hinata. Quería revivir los sentimientos que había descubierto la primera vez que entró en ese genjutsu, quería sentirlos tan latentes como la primera vez. Deseaba saber de una vez por todas que era lo que realmente sentía, por eso había vuelto al lago.
La mirada de Shikamaru mostró tristeza y resignación. El chico de coleta suspiró sonoramente y pasó una de sus manos por su cansado rostro. Deseaba tanto dormir y no despertar hasta que el asunto dejara de ser tan jodidamente problemático, sin embargo ahí estaba, cumpliendo con lo prometido. Él tenía la culpa, él le había pedido a Kakashi la misión así que no tenía que seguir quejándose. Pero era imposible, simplemente no podía dejar de ser problemático si los sentimientos de Naruto seguían entrometiéndose en la misión. Así que, con mucho pesar, ya sabía que era lo que tenía que hacer ahora.
—Naruto — mencionó en un suspiro —, ve a Konoha, no te necesito más en esta misión. Has traído más problemas que soluciones y eso no es lo que nos hará encontrar a Toneri.
—Estás demente si crees que volveré a Konoha — soltó, adusto.
—Solo hago lo que creo mejor para el equipo, y claramente tú ya no puedes seguir con la misión. Has lo que te digo, soy el capitán — frunció el ceño, guardándose las tremendas ganas de darle un puñetazo en la cara al terco Uzumaki.
Naruto apretó su mandíbula, sintiéndose enfadado con el Nara. No podía hacerle eso, simplemente era cruel aun sabiendo que el verdadero motivo por el que él estaba en la misión era para poder encontrar a Hinata sana y salva. Le aterrorizaba profundamente la idea de ver a Hinata tal y como terminó su pequeña hermana. Realmente estaba asustado, hace mucho que no sentía esa sensación en su cuerpo.
Por eso mismo debía de seguir. No podía solo irse a casa y hacer como si nada hubiese pasado, dejándole el trabajo a los demás. Por supuesto que no, no podía hacerlo.
—Solo haces lo que es mejor para ti —retiró con rudeza las mantas que cubrían su cuerpo y se levantó como pudo, sintiéndose un poco mareado ante el abrupto movimiento que fue levantarse. Se sostuvo contra una pared, tratando de estabilizar su mareada cabeza. Sintió la mano de Shikamaru en su hombro, pero la retiró bruscamente pues enserio estaba enfadado con el chico —. Me iré, la buscaré por mi cuenta — aviso y comenzó a caminar fuera de la cueva, siendo seguido por un enojado Nara.
—He dicho que vuelvas a la alde…— tomo su hombro en un intento de detenerlo, pero nunca se imaginó que este lo iba a distanciar con un fuerte puñetazo que lo hizo tambalearse un poco. Llevo una de sus manos hacia la mejilla afectada y después elevó su impresionada mirada.
Naruto lo miraba con enojo.
—Más te vale no meterte en mi camino — dicho esto, el rubio desapareció del incrédulo Shikamaru.
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La llegada de Sasuke demoró solamente una semana. Para cuando él había llegado Hinata ya estaba consciente, aún no podía levantarse pero al menos los punzantes dolores habían desaparecido.
No fue fácil convencer a Orochimaru de que le diera dicho pergamino que contenía los secretos y habilidades del nuevo poder ocular que Hinata tenía, sin embargo logró persuadirlo, prometiéndole que le regresaría el pergamino intacto. El regreso no fue nada complicado, si bien tuvo que cuidarse de algunos Anbu de Konoha que pudo ver, no fue ningún problema ocultarse.
El viaje fue más bien aburrido y casi se arrepintió de haber salido de la isla. Estar sin hacer nada en la isla y viajar a las instalaciones de Orochimaru por un pergamino… ¿Qué diferencia había?
Pasaron al menos dos días para que finalmente Hinata pudiera levantarse de la improvisada cama y que pudiera andar sin necesidad de ayuda. Mizuki le había dicho que no tenía por qué apurarse, que podía esperar unos días más antes de entrenar, pero la Hyuga era bastante terca, así que, sin importarle las advertencias de la anciana, le pidió que comenzara a entrenarla lo más pronto posible.
Ambas repasaron un sinfín de veces el pergamino, leyendo de inicio a fin y hasta al revés. Lo habían estudiado con meticulosidad y hasta se lo habían aprendido de memoria, bueno, más bien Hinata había hecho todo eso.
Entrenaron por varios días, mejoraron su chakra gracias a que estaba en modo teseigan e incluso era mucho más veloz y algo más fuerte gracias a dicho chakra. Todo fue demasiado agotador para la Hyuga, y mucho más por el hecho de que la fuerza de Mizuki era bastante comparable a la de Sasuke, y eso que no estaba usando todo su potencial.
Estaba impactada y le tenía un gran respeto a la anciana.
Finalmente había llegado el último entrenamiento, y con ello su último día en la isla flotante. Bueno, solo ella sabía aquello pues aún no les decía sus intenciones a Mizuki y a Sasuke. No sabía cómo podían reaccionar o que le dirían así que le ponía nerviosa avisar. De hecho, pensaba seriamente en irse sin avisar.
Se posicionó frente a Sasuke, quien la mirada de la misma forma que venía haciéndolo desde el principio: indiferencia. De cierta forma agradecía que el azabache la mirara así aún después de haber contado su historia. De verdad le gustaba más que la mirara de esa manera a que la hubiese mirado con lástima.
Sasuke la miro con detenimiento, observando cómo había evolucionado en tan poco tiempo. Se veía más confiada, menos débil y más determinada. Sus ojos no demostraban miedo ni tampoco demostraban petulancia. Solo estaban ahí, cubriendo esas dos cuencas. El vacío de sus ojos le recordó al vacío que él mostró en su adolescencia. Sintió algo parecido a la pena y comprendió el por qué Orochimaru le asignó precisamente esa misión. Él era el único que podía entender a la Hyuga, nadie más lo haría tan bien como él. Él era el único que no la detendría, pues sabía que lo que ella sentía era imparable. Él era el único que no cuestionaría ni criticaría sus decisiones. Solo él podía ayudarla y admitía que hacerlo no le resultaba molesto. Había sido bastante fácil tratar con una persona como ella, hasta el grado de sentir algo parecido a la comodidad cuando estaban juntos.
Hablaba solo lo suficiente, no decía nada que él no quisiera responder y su comida era muy buena. Definitivamente se había acostumbrado a ella y no le molestaría pasar más tiempo con su compañía, sin embargo ella quería partir ya y su trabajo había terminado.
Al ver que Sasuke había quedado inmerso en sus pensamientos, no dudó en atacarlo. Si una cosa le había enseñado la anciana Mizuki, era aprovechar cada momento que la situación le diera. Corrió hacia él y trató de aceptarle un puñetazo, sin embargo, este desapareció tan rápido como ella llegó hasta él. Activo su Byakugan con dificultad al aún no estar acostumbrada a su nuevo poder. Busco por cada rincón, paso su mirada por cada árbol y arbusto pero no pudo divisarlo.
Entonces…
Alzó su vista con rapidez y a duras penas pudo esquivar el puño de Sasuke. Su fuerza dejó un enorme hueco en la tierra y hasta el suelo tembló por el duro impacto.
No tuvo tiempo ni para respirar pues él volvió con todo hacia ella, dándole una fuerte patada en el abdomen, sacándole todo el aire y haciéndola volar. Por suerte, pudo caer de pie. Sus pies derraparon un poco hasta que finalmente paró de deslizarse. Respiro con dificultad y miró con el ceño fruncido a Sasuke.
Esa pelea era enserio, Sasuke no iba a contenerse esa vez y le agradecía.
—Sigues siendo débil — se irguió prepotente. Mentía, sabía que eso era mentira, pero quería hacerla enojar. Ella tenía que sacar su verdadero poder, sabía que estaba deteniéndose, sabía que aún tenía miedo de lo que era capaz de hacer con esos poderes tan desconocidos para ella.
Hinata ni se inmutó.
Se lanzó hacia él con sus puños de león ardiendo con más intensidad y que antes. Su chakra era de un color morado fuerte y la intensidad era más grande. Se lanzó con todas sus fuerzas y tiró puñetazos y patadas, todas siendo esquivadas por Sasuke, pero la diferencia era que ahora lo hacía con dificultad. Se había vuelto más rápida y hábil, todo gracias a ellos.
Sasuke saltó hacia atrás, quedando a una distancia prudente de la Hyuga.
—Te matará en un respiro, no necesitará mucha fuerza para hacerlo. Eres fácil de cazar, Hyuga.
¿Realmente creía que sus insultos harían mella en ella? Por supuesto que no, Hinata ya había recibido muchísimos insultos en toda su vida, y todos provenientes de su familia, de su padre… débil, estorbo, desgracia… si creía que él podía ser capaz de lastimarla con indultos, realmente estaba equivocado.
Hinata se mantuvo serena, no se sintió herida ni mucho menos y siguió con su serie de patadas y golpes.
Lucharon con taijutsu mucho tiempo, se aceptaron golpes entre ellos, golpes que les abrieron heridas e hicieron que jadearan de dolor. La batalla entre ellos era un espectáculo digno, uno que solo Mizuki presenciaba desde su lugar.
Mizuki observó todo con una sonrisa ladeada, estaba feliz de los resultados que Hinata había tenido a lo largo de esos meses, sin embargo, ella sentía que aún no era tiempo de su partida. Aún faltaba mucho por aprender y por mejorar, pero Hinata era demasiado terca y desesperada. Ella quería irse lo antes posible.
Hinata tomó un kunai y lo movió con destreza mientras que la espada de Sasuke bloqueaba cada impacto. Hinata se sorprendía ante la neutralidad del rostro de Sasuke ante la batalla. Finalmente, uno de sus movimientos hizo que Sasuke soltara su espada y que ella pudiera rasguñar su mejilla con el filo del kunai. Pudo ver cómo los ojos de Sasuke se tornaban rojos y pudo percatarse a tiempo del Genjutsu del que estuvo atrapada solo unos segundos. Lo deshizo con facilidad y se mantuvo más alerta que antes.
Sasuke aún sentía que el potencial que Hinata tenía no era explotado, ni siquiera había usado el tenseigan. Quería descubrir cuanto poder podía tener ese ojo y más importante aún, quería comprobar si él era capaz de detenerlo.
Se hizo hacia atrás e ignoró la sensación del espeso líquido bajando por su mejilla.
—Tu hermana murió por tu debilidad.
Y finalmente, dio justo en el clavo.
Hinata alzó la mirada con rapidez y miró con los ojos temblorosos al Uchiha. Hizo una mueca y su rostro se contrajo en una mueca de dolor.
Era cierto, su hermana murió por ella, por su debilidad. Si ella hubiese actuado a tiempo…Toneri.
Apretó sus puños con fuerza y su entrecejo se frunció.
—Lo sé — dijo simplemente para lanzarse de nuevo contra él.
Se lanzaron fuertes puñetazos, incluso Sasuke la mandó al suelo con fuerza, pero Hinata siempre se levantaba, logrando irritar al Uchiha.
Sasuke pensaba que ella era capaz de dañarlo, sin embargo ella seguía conteniéndose y eso le molestaba mucho. Tenía las maneras y el poder necesario, quería verla usándolo con todas sus fuerzas. No quería una simple lucha de taijutsu, ya no estaban en la academia.
—Tan débil, que tu hermana tuvo que protegerte y murió en el proceso. Patética.
—¡Cállate! — bramó furiosamente. No lo soportaba, no quería recordarlo, no quería que su cabeza repitieran sin descanso esas palabras. No quería permanecer en vela al escucharlas una y otra vez en su cabeza. Quería olvidar, quería que esas voces dejaran de atormentarla. Quería que Sasuke se callara.
—Cállame — sonrío petulante mientras miraba todo el enojo que Hinata estaba empezando a sentir. Observó complacido él como pequeños trozos de piedras se elevaban un poco.
Hinata corrió hacia él y brincó por los aires para después bajar y darle un fuerte puñetazo que lo hizo caer de espaldas y que el polvo se elevara. Pero Sasuke mantenía su misma expresión estoica, una que logró enfurecer aún más a la pacífica Hinata.
Desapareció delante de ella y reapareció justo detrás para asestarle una fuerte patada que la hizo deslizarse por el suelo. Tosió sangre, pero se recompuso con facilidad y se levantó del suelo. Nuevamente corrió hacia Sasuke, pero esta vez con toda la intención de usar una de las técnicas que él mismo le había enseñado.
—¡Cuchilla de rayo!
Sasuke frunció el ceño y esquivó aquel ataque que tanto le había costado a Hinata aprender. Sin embargo, ahora lo dominaba con una experta.
Esquivo con dificultad los ataques que Hinata mientras pensaba aún sobre cómo hacer enfurecer a la Hyuga.
Mizuki solo negaba con la cabeza.
—Este Sasuke, siempre siendo un cabrón.
—¡Chidori! — el chidori impactó de lleno en el brazo de Hinata, el cual hubiese sido severamente herido si la cuchilla de rayo no hubiese estado en su brazo. Aun así, los pies de Hinata derraparon hasta que su espalda topó con el tronco de un árbol.
Hinata estuvo a punto de rendirse, tirar la toalla y lanzarse a lo inseguro sin importar las consecuencias, pero…
—Tu hermana murió por ti, ¿realmente seguirás siendo una inservible?
—No — susurro aún en su lugar.
—¿Vas a seguir compadeciéndote por los demás? ¿Seguirás siendo la chica suave? Pff, tu hermana dio todo por tan poco.
—¡YA BASTA! — gritó tan fuerte que su garganta se irritó. Él gritó fue tan desgarrador que Mizuki abrió sus ojos con fuerza ante la impresión. Él gritó resonó en los oídos de Sasuke, quien no pudo evitar sonreír de medio lado.
Los ojos ahora azules de Hinata se llenaron de lágrimas mientras que su corazón se destruía un poco más.
Flash Back.
La miro y lo supo.
Su hermana había aprendido bien de su familia, era toda una Hyuga a comparación a ella, así que ella sabía dominar perfectamente bien sus emociones. Sabía controlar sus gestos y controlar sus palabras.
Pero… conocía a esa pequeña. Sabía el pequeño gesto que hacía cada vez que algo la molestaba, cuando algo le confundía, cuando algo no le parecía bien, cuando tenía alguna queja, cuando se alegraba, cuando estaba triste, cuando estaba asustada…
Su hermana estaba asustada.
Recordó aquella época en la que su hermana solía escabullirse por su cama en las noches de tormenta. Recordó él como ella exclamaba aterrorizada ante un monstruo falso en el armario. Recordó a la pequeña Hanabi, solo Hanabi.
Agacho la mirada para verla directamente a los ojos y le sonrío cálidamente.
Ella seguía siendo su hermana, sin importar qué su padre las hubiese separado desde temprana edad. Sin importar que el clan las hubiese hecho competir entre ellas, ella seguía siendo su hermanita y jamás la dañaría. Si tenía que perder contra ella, lo haría todas las veces. Si tenía que cederle su lugar y ser sellada, lo haría también. Haría todo por ella, porque la amaba.
—Ganaremos está guerra, protégete tu hogar, Hanabi-chan.
Hanabi la miro con genuina impresión, pero poco después su mueca cambió a una sonrisa y unas mejillas sonrojadas.
—Confió en ti, Hinata-oneesan.
Hinata también mostró sorpresa ante el raro comportamiento de su hermana, pero aun así sintió alegría y más determinación. Protegería por siempre la sonrisa de Hanabi.
Fin de flash Back.
Una bola negra apareció frente a Hinata y dicha bola comenzó a resplandecer en todo su alrededor hasta que se volvió un delgado rayo que se dirigió hacia Sasuke. Por suerte, el pelinegro pudo esquivarlo a duras penas, saliendo dañada la manga de su camisa, la cual fue completamente arrancada. En el suelo se abrió una gran grieta y el ruido ensordeció un poco a los presentes.
Mizuki saltó encima de un árbol cuando miró que la técnica por poco la alcanza a ella. Miro con enojo a Sasuke, quien solo se mantenía analizando a Hinata.
Ambos pensaron que el ataque de ira de Hinata seguirá hasta destrozar todo a su paso, sin embargo no fue así.
Hinata se dejó caer de rodillas mientras que su técnica se deshacía y sus ojos volvían a la "normalidad". Las lágrimas no dejaban de fluir mientras que los jadeos eran cada vez más fuertes. Hinata apretó con fuerza la piel que resguardaba su corazón mientras que rasguñaba la tierra con su otra mano.
Dolía, ardía, lastimaba, era increíble el dolor.
¿Por qué? ¿Por qué la sonrisa de su hermana tuvo que extinguirse así? ¿Por qué ella?
Ella era quien más merecía vivir, ella era perfecta para la vida. Ella era fuerte, era aguerrida, buena persona, excelente hermana… ella era perfecta para la vida.
Pero también era…
—Tonta — masculló temblorosamente —. Tonta, tonta, tonta —golpeó con su puño la tierra que estaba bajo ella mientras observaba con las lágrimas que quedaban marcadas en el suelo.
Ahora no tenía de donde aferrarse para no caer en un vacío. Ya no tenía a su hermana, ya no tenía a su primo… ahora solo se tenía a ella y eso le desagradaba.
Le desagradaba su propia presencia, su propia existencia la irritaba.
No quería más, quería liberar todo ese odio, todo ese rencor y todo ese sentimiento de culpa.
Se levantó con rapidez y corrió hacia la cueva en la que habitaban, todo ante la vista triste de Mizuki y la apenada de Sasuke.
Tomo sus cosas, sus pocas pertenencias y caminó en dirección a la orilla de la isla.
—¡Hinata-chan!
Lo ignoro, ignoro la voz de Mizuki y sus pasos acelerados. Siguió caminando con dirección hacia posiblemente su propia muerte. Ya no importaba si ganaba o perdía, ya no.
—¡No puedes irte así!
Si podía, era su decisión. Lo que estaba a punto de hacer era su sedición.
—Alto.
Se detuvo solo porque Sasuke se posicionó delante de ella. Él era la persona que menos quería ver en ese momento. Si no se sintiera tan mal emocionalmente seguramente le hubiese asestado un fuerte golpe en la nariz. ¿Por qué? ¿Por qué había hecho eso?
—Sabes que aún no estás lista.
—No me importa —susurro, lo rodeo y siguió caminando. Sin embargo, Sasuke la detuvo nuevamente, pero esta vez poniendo el mango de una espada frente a ella.
—Llévatelo.
Hinata lo miro sorprendida unos segundos, pero finalmente accedió. Le haría falta.
Y ahora sí, no la detuvieron. Ella siguió caminando hasta perderse por completo de las vistas de Mizuki y Sasuke.
—Morirá.
—No seas tan negativo — dijo con simpleza la anciana sin dejar de ver por donde la Hyuga se había ido —. Es especial, ella hará lo que tenga que hacer.
.
.
Habían pasado dos largas semanas y aún no encontraba ni una señal de vida por parte de Hinata. Busco por mar y tierra, incluso por debajo de las rocas. Simplemente parecía como si hubiese desaparecido de la faz de la tierra.
Estaba muy nervioso, muy preocupado. Quería que eso acabara de una vez y que Hinata pudiera regresar a la normalidad, pero… sabía que no era tan fácil. Hinata no se recuperaría de una herida como esa de la noche a la mañana. No, eso era bastante delicado, bastante doloroso.
Una venganza te carcome por dentro y se roba toda tu luz, así como le pasó a su amigo Sasuke. ¿Qué pasaría con Hinata? ¿Se repetiría la historia de Sasuke una vez más?
La piel se le hizo de gallina.
No. No quería tener que pelear con ella para obligarla a volver a casa. No quería que las aldeas comenzaran a buscarla o que su cabeza valiera oro. No quería vivir con esa angustia de nuevo.
Trago saliva y se recargó en el tronco de un árbol.
Estaba cansado, hambriento y sediento, así que cuando vio una cueva a unos cuantos metros de él, pudo agradecer al cielo. Camino hacia la cueva, todo haciéndolo con sumo cuidado, tal y como venía cuidándose desde que dejó a su equipo. Podría decirse que… ahora él también era un renegado.
Llegó a la cueva y pudo sentir la humedad impregnar su cuerpo. Estuvo a punto de tumbarse en cuanto entró, sin embargo…
Sus ojos se abrieron con impresión y su respiración se cortó.
No podía ser…
—Hinata...
Continuará...
N/A: Hola, pequeñines. ¿Como estan? Espero que muy bien. He estado bastante bloqueada últimamente, de verdad que me estresa mucho tener estos bloqueos de escritora. Espero que este capítulo haya compensado la espera. ¡Nos leemos!
Respondiendo review:
Guest: Lo siento, en estos momentos no escribo sobre ese tipo de parejas, mas bien escribo multishipper con Hinata jaja. Gracias por tus comentarios:)
Valeria561: La verdad es que me encanta hacer sufrir a Naruto, por mas que lo ame. Puede que Hinata no haya sufrido demasiado por la indiferencia de Naruto, pero aun asi me irritaba que el no se diera cuenta de los sentimientos que ella le tenía. Gracias por tu comentario:)
kioh: Otra persona a la que le gusta ver a Naruto sufrir XD bienvenida al club jajaja. Naruto siempre estuvo demasiado ocupado con Sasuke como para notar a Hinata, esa es la realidad de las cosas. Gracias por tu comentario:)
uzumaki yosep: Sip, me gusta hacer sufrir a Naruto, creo que ya todos lo notaron XD Gracias por tu comentario:)
Valerie Hyuga Senju: Gracias por tus comentario, Valerie. De hecho, estuve un poco insegura con respecto a la profundidad de los sentimientos de ambos. Estuve dudando realmente si los habia podido plasmar bien en mis escritos. Nunca había tratado con un Naruto tan... depresivo y escribir sobre este Naruto me pone nerviosa. ¿A ti también te gusta ver a Naruto sufrir? Bienvenida al club si es asi XD Muchas gracias por tu comentario:)
eliuska20: No te mueras por favor, que ya subi un nuevo capitulo XD Gracias por pensar asi de mi, me alagas mucho. Gracias por tu comentario:)
Konata811: Aún falta que Sasuke tenga más interacción con Hinata, así que posiblemente puedan crear un pequeño lazo;) Gracias por tu comentario:)
