Hola. Bueno la verdad confesaré que no quería publicar hasta adelantar algunos capítulos que he estado reescribiendo y reescribiendo una y otra vez para que la historia quede tal y como quiero que quede aún con todas las posibilidades que se han desarrollado en capítulos que no publicaré porque no se apegan a la trama original y son versiones alternativas de los capítulos que voy publicando y que provocarían un final distinto, lo cual quiero evitar para no traicionar la premisa original que tenía para esta historia y que quiero mantener.
Si se preguntan porque no he publicado contestaré que se debe a que regresé a la escuela, y sí, los adultos también vamos a la escuela si queremos continuar con los estudios superiores.
Oh cielos, este es el último capítulo antes de que aparezca Naruto y como tal se acercará el final!
Los problemas reales mostraran su fea cara a partir del próximo capítulo.
La oquedad se mantenía ajena a sus vidas como las estrellas del firmamento a la tierra en el inmenso espacio.
Las horas acumuladas se hacían mañanas, tardes y noches compartidas. Esas casi dos semanas la droga estaba presente más por obligación que por ansiedad en demasia, para no dejar el habito, después de todo les era inevitable no sucumbir a la abstinencia por mucho sexo y alcohol que hubiera.
Se mudaron al departamento de Sasuke, al menos el piso que él hacia llamar como suyo, era amplio, medio lujoso, decorado como por alguien más, un profesional y destrozado por la vida de un soltero que lleva muchas mujeres solo a la cama. Hinata notó la pantalla plana, el grandioso equipo de sonido, la cocina cuyo frigorífico estaba vacío salvo por cerveza, la amplia cama y el sofá de embestiduras de piel que le era fascinante, -lo hicieron ahí un par de veces el primer día. La ropa en el suelo. Sí tenían hambre pedían comida a domicilio, sí tenían que salir a algo iban juntos, solo unas cuantas veces él no se lo permitió por su propia seguridad o alguna excusa así de hueca, Hinata desconfió pero al volver tenía tanta hambre de ella que sus sospechas se vieron infundadas.
Una tarde sola mandó pedir comida china a un restaurante cercano con servicio a domicilio, el repartidor de ojos demasiado rasgados -alguien que de inmediato sería un estereotipo racial para discriminar, tocó el timbre inocentemente en el cumplimiento de su trabajo y Hinata salió a recoger su orden con una playera pegada con adornos de metal además de la ropa interior de abajo.
-Su or… den… -se quedó estupefacto el chico cuando Hinata abrió la puerta recorriéndola de tramo a tramo. Ella inclinó la cabeza como signo de incomprensión sonriéndole. Era su broma.
-Y… ¿cuanto va a ser? –se rió un tanto por dejarlo boquiabierto, en cualquier otra circunstancia podría ser el inicio de una película porno pero para la Hyuuga estaba más que claro que jugar con un niño como ese sería aburrido, le pasaron así pensamientos libidinosos por la mente solo que los abandonó tal y como llegaron. Pagó, le cerró la boca con la mano y lo despidió jugando con él. ¿Que pasaría la próxima vez que Sasuke quisiera comida china resultando volver el mismo chico? De seguro se le iría el susto en decepción a la garganta si él abría la puerta. Se rió para sí misma, sería digno de mirar.
En la sala colocó la comida en la mesa a espera del Uchiha, según lo que le había dicho no tardaría en llegar, se sacó la ropa y prendió la tele viendo un documental en NatGeo sobre Australia que acababa.
Para cuando Sasuke regresó Hinata se había amodorrado de lado entre durmiendo medio prestando atención a la pantalla donde ya había comenzado otro programa. Notó la comida aún tibia, la despertó. No era su estómago el que estaba hambriento.
-Dijiste las siete...- le reclamó enderezándose en los codos con el cabello apenas cubriendo su espalda, el aroma a shampoo y jabón se despedía de cada poro de su blanca piel intensificándose con el más leve movimiento, era embriagador. Por cómo estaba recostada la censura era perfecta para su desnudez, algo como una pose para un desnudo en carbón u óleo.
-Lo siento –se quitó la chaqueta dejándola, -No esperaba tardarme tanto- llegó a uno de los extremos del sofá con Hinata rodándose para mirarlo mientras este ponía una rodilla en el asiento y la abría de piernas rodeándose con ellas, descendiendo, deleitándose la pupila. Cuando llegaba a dejarla sola corría de regreso más que necesitado. Sin embargo se detuvo besándola quitándose la playera para buscar algo en su ropa. Hinata se rió.
-No me digas a estas alturas te piensas cuidar…- se burló con el revés de los dedos de una mano en la boca para tratar de no reírse, cosa que no pudo cubrir.
-Si claro- sacó una de las clásicas bolsas transparente de cierre hermético abriéndola con brillosos ojos de su chica enfrente mientras dejaba caer el polvo blanco que contenía en su ombligo. Se acerco con un tubo y lo inhaló provocando demás a la Hyuuga. Fin cumplido.
-¿No te estás olvidando de alguien?- se cruzó de brazos Hinata viéndolo con la nariz a penas enrojecida.
-No, ¿de quién?- siguió bajándose los pantalones socarrón con Hinata quitándole la bolsa para aspirar también.
Continuaron besándose mientras volvían a hacerlo con un documental de pingüinos en la televisión que irónicamente estaba pasando el ciclo de reproducción del pingüino emperador.
-¿Que estabas viendo?- se rió incomprensible un tanto antes de meterse a su cuerpo.
-Algo sobre… pingüinos… mnh… creo…-
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El jueves de la primera semana la llevó a un mall en la moto, le había prometido que las próximas veces la llevaría consigo, le había hablado al sujeto con el que se veía de ella y trataba de concretar una cita. Parecía demasiado formal para tratarse de un adicto y un amigo, pero no le buscó más pies al gato, lo juzgaría ella cuando pasara. Aparcaron en el estacionamiento y subieron tomados de la mano, juntos. Al abrirse las puertas del elevador de cristal fueron el centro de miradas indiscretas, los acosaban provocando docenas de comentarios de todos tipos, resultaba imposible no mirarles, andaban con el aspecto de seres humanos tan perfectos que solo entre ellos podrían juntarse. Pálidos, de oscura vestimenta. La clase de personas con semejante hermosura que se pierde la seguridad al estar solo parados a su lado o se queda la sensación en a su paso de que desfilan en pasarela. Sasuke con la chaqueta de cuero, hombros perfectos y alineados, torso, músculos marcados, Hinata con cintura de avispa, anatomía de pintura, botas de hebillas y prominente plataforma, se paseaba a su lado maquillada de negro calculándosele unos diecinueve por la estatura que el calzado le proporcionaba. Cuando se miraban parecía que el aire era gélido salvo el conducto entre sus ojos negros y los exóticos platinos de ella. Un solo beso derretía el ambiente para mal de los espectadores, ¿eran estrellas de cine? ¿él era estrella de rock? ¿Que eran que lucían tan excelsos?
No obstante las mangas externas que la chica llevaba no eran solo moda, ocultaban las marcas de su antebrazo por las inyecciones que se metía. Ellos andaban sin hacer mucho rollo metidos en sus propios asuntos, más era imposible no ser notados.
Sasuke la sacó de casa por varias razones, salir a despejarse un rato, presumirla y comprar ropa que tanto ella necesitaba, podía pasársela usando sus camisas o playeras con las bragas andando por el departamento pero si ni siquiera a el le agradaba andar así optó por llevarla de segunda excursión de compras.
La primera la había llevado usando los mismos jeans y el pañuelo después de una parada en un hotel para tomar una ducha, ahí le compró las botas de hebillas, la falda tableada a cuadros roja, las medias separadas de rayas blanquinegras horizontales y los accesorios que portaba, así como otro conjunto y más y más accesorios que se les pegaban a ambos. Él se compró otro par de jeans, unos de cuero, otro cinturón que le gustó de piel con estoperoles, adornos de cadenas colgantes y hebilla de cráneo con dos pistolas a los lados. Lo miraba frío, hasta que Hinata salió del probador con un liguero, un corsé de varilla, encajes y un fuete.
-¿Tu mandaste poner esto con lo mío? –fingía molestia al dirigirse a él. Este se quedó mudo mirándola, a un lado una mujer sorprendida de unos treinta y algo no sabía si dirigirse a ellos por haberse combinado sus prendas con las de ellos o marcharse para evitar que la miraran como una pervertida. Prefirió irse.
-No - caminó Sasuke hasta meterse al probador con ella excitado. –Pero ya que lo traes puesto…- la besó cerrando la cortina del mismo pegándola a la pared que no era espejo.
Tuvo que pagarle a la que atendía el negocio por su silencio para que nos los interrumpieran, el único problema fue, de hecho, que adentro ninguno guardó silencio. Al final solo le dio más dinero por las molestias ocasionadas y los dos salieron por la puerta principal con la mirada de algunos clientes sobre ellos pero que se les resbalaban. Lo que sí era prominente era la innegable atención que atraían tanto por la pose con la que andaban como por sus rostros. La teoría más aceptada por la mayoría era estrella de rock con una groupie… no por nada se veía tan pequeña a su lado sin las botas.
No obstante la realidad era otra.
Una tarde noche de las primeras arrojaron el dinero al aire rodando en él entre besos y caricias, efectivo no les faltaba. Droga procuraría Sasuke que tampoco.
Pasaron a una de las tiendas de música del mall, encargados hombres y mujeres no pararon de observarlos cuando Sasuke la llevaba a los audífonos para que escuchara el disco de una de sus bandas favoritas, y para sorpresa del Uchiha Hinata lo conocía. De hecho pasó a la octava canción diciendo que esa era su favorita y que pese a ser suave Sasuke tenía en el iPod. Compraron el disco y algunos otros con las mismas miradas crecientes sobre ambos. Tuvieron que hacer un pacto, si ella no se ponía celosa de que otras chicas lo miraran el tampoco golpearía a nadie que la mirara. A menos que se quisieran pasar con ella…
No es que no deseara a otras mujeres pero por alguna razón tenía que ser la Hyuuga de pequeña estatura, envidiable cuerpo e inocencia perdida la que lo hubiera enloquecido. Entonces lo percibió, pagando los discos el cajero no le quitó la vista de encima a Hinata no por su escultural cuerpo sino por el rostro de muñeca que se cargaba, como una pequeña delicada hada o sílfide que se hubiera metido a la tienda donde trabajaba ya que con esos ojos no podía tratarse de algo humano. Hinata sin embargo leía al reverso de un disco que acababa de marcar el código para cobrarlo las canciones que contenía. Temas oscuros, guitarras poderosas, Sasuke le tomaba más importancia a los instrumentos mientras que ella prefería voz melódica del vocalista en cuanto a música, pero en géneros llegaban a coincidir. Si los grupos de él hablaban de demonios los de ella tenían en las portadas de sus álbumes algún arquetipo oscuro como un corazón en espinas o una muñeca de porcelana rota vestida a la Inglaterra Victoriana. No miraba al encargado, Sasuke por su parte si notó los ojos del empleado que pasaban de la chica a sus asuntos y de la caja a los labios de la joven. Molesto jugó con la maravilla que sus ojos veían tomándola de la cintura para besar su sien. Hinata esbozó una sonrisa ignorante por voluntad propia del chico enfrente besando a Sasuke, una, dos veces. El otro cobró resignado pasando saliva tratando de dejar de verla y les entregó su compra. Sasuke pagó en efectivo y se marcharon sin el cambio. Aquel chico no llegaba siquiera a ser digno de mirarla, eso le causó risa al Uchiha, no por nada aquella alma de físico sensacional había acabado convirtiéndose en su chica.
Compraron y Sasuke llamó la atención de las encargadas de la tienda de ropa donde usó su encanto para darle celos a Hinata, la cual al verlo salió con el primer conjunto para sentarse en las piernas del Uchiha dejándose besar ganándose el odio de las otras mujeres. Él era suyo.
Apurando el asunto Hinata escogió algunas prendas más para irse rápido. Salieron, pasaron por donas y café sentados en una mesa cerca de las escaleras hablando de cosas banales hasta caída la tarde y bajaron al estacionamiento volviendo a casa. Un día fuera como una pareja de novios normal. Hasta que los amantes regresaran a su departamento para beber, hacer el amor y drogarse.
Fin del cuento de hadas...
Escucharon los discos, platicaron y rieron en cama durante un rato antes de volver a preparar la jeringa atándose la circulación de los brazos. Sasuke y Hinata eran delicados por muy adictos que fueran pero eso se les había ido por el drenaje al empezar a compartir la misma jeringa.
Algunas cosas que a Sasuke no siempre le gustaban de Hinata incluía su gusto por algunas cosas más finas, como su interés por música que por muchos es llamada para eruditos, solo que si un momento sacaba un comentario con alguna palabra de otros estratos al otro podía estar igual de malhablada que él. Y eso lo mantenía interesado viéndola bailar puesta una canción de una banda americana entre rock punk indie con el cabello azúleo alocado usando su playera con apenas ropa interior abajo en pasos de baile golpeados en solitario sobre la felpuda alfombra.
La veía robándole sonrisas, en su departamento tenía a la Hinata leyendo, escuchando música con él, viendo películas juntos, riendo, drogándose y parchando donde caían. La atrajo sujetando su muñeca con la canción acabando, le había puesto repetir. Colocó las rodillas una entre por su entrepierna y la otra rodeando una. Cantaba la canción, no era una que el llegara encantarle la banda pero si le gustaba verla cantar como si la vida aún tuviera significado por esos pequeños detalles antes de volver a besarse volviendo a abrir otra botella de whisky.
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Entonces una mañana Hinata se paró antes para bañarse cepillándose el cabello con una mirada curiosa.
-¿Qué pasa?- se paró también viéndola vestirse como si fuera a salir. La joven se veía ausente, distraída.
-Quiero perforarme el labio- señalo la comisura derecha del labio inferior subiéndose los jeans. Al Uchiha se le paró el corazón al oírla.
-¿Y donde piensas ir?- La tenía a su lado viviendo en el mismo departamento como un perro en su nuevo hogar, no contaba con que la chica tuviera su temperamento negándose a renunciar a sus alas.
Hinata sonrio por verlo temer, arriba llevaba solo la lenceria de encaje negra que tanto le había procurado el Uchiha.
-No creo conveniente volver con Shino pero te agradecería sí me dijeras sí conoces algún otro sitio- recalcó. Bravo, Shino le había tatuado y perforado el cuerpo desde el inicio, Deidara le mostró el negocio en primer lugar.
Sasuke se levantó. De todas formas Deidara solo se tatuaba ahí.
-Puedo hacertelo yo mismo-
-¿Cómo?- Hinata desconfió. Pero haciendo uso de la retórica contandole que un par de veces ayudó a su rubio compañero a perforarse el cuerpo Hinata le dio una última advertencia. -Son los labios que besas, son tú responsabilidad- Y para el término de la mañana Hinata yacía sentada en la cama en flor de loto con Sasuke enfrente haciéndole la perforación. No era un experto pero Deidara le había dado instrucciones precisas en el pasado de como no arruinarlo. La medida, que evitar y casi un rezo al atreverse y lo hizo. Hinata contaba con su nuevo arillo en el labio.
-Lo rojo pasará, te lo aseguro- la beso antes de dejarla.
-SÍ tú lo dices- se recosto sonando medio convincente, aún no satisfecha del todo -¿Que pasará cuando quiera tatuarme algo? ¿También lo sabes hacer?-
Sasuke regreso a la cama instigado. Su personalidad dura era siempre su fuerte.
-¿Que te piensas tatuar?-
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Para el crepúsculo Hinata fumaba de regreso en casa con los audifonos puestos del iPod del Uchiha con este bebiendo sentado en el sofá. Se había tatuado una S gótica en las venas de la muñeca, Sasuke decía que se haría una H ese mismo día pero como volvieron al departamento ella no le creyó.
Fumaba para no pensar en que haberse tatuado había sido una mala idea. ¿Hinata lo quería más que el a ella? Preguntas taladraban su mente.
-Necesito pedirte algo- movía la pantalla tactil de su móvil activando la función de cámara.
-¿Que?-
El azabache tomó su muñeca y le sacó una foto a su tatuaje, luego tomo otra asegurándose de que saliera su cara la cual tenía una mirada entre renuecia sujeta a animadversion. Vio la foto tomada guardandola y cambio la función a grabar poniendo el teléfono en la mesa para que los enfocara.
-¿Que piensas hacer?- le dirigió una mirada seria, luego acusatoria.
-Tomarte, ahora- declaró encaramandose en el sillón para aproximarse a ella aún renuente y enojada pues se dio color de lo que planeaba hacer.
Aún así Hinata abrió las piernas para recibirlo, tocandose primero por encima, besándose apasionadamente.
La ropa se les fue haciendo innecesaria quitandosela con ansiedad.
-¿Realmente quieres burlarte en su cara?- le susurro al oído para que no saliera en la grabación.
-Mírame
-Ah,... haa!- comenzó a penetrarla con fuerza haciendose de una pierna en el hombro en fatales embestidas.
Hinata trató de contener sus gemidos tratando de callarse en un intento inútil por no servir para sus planes pero se rindió pronto con la intención caída, la energía con la que Sasuke la tomaba era tanta que no pudo contener la voz.
-Ha, Haa, ah!... Mnh... Haa...- salía más que clara su voz corrompida por el placer que nublaba sus ojos.
-Kjh, mnh... mph- gruñia por igual un Sasuke exhaltado empujandose en Hinata. Se lo haría esa vez solo para tenerlo en el móvil como otra prueba de haberle ganado a Shino en tenerla.
-Haa...- se exhalaba.
Hinata estrujaba la tela de la ropa de Sasuke rendida. Subía y bajaba a su bestial ritmo, su cuerpo le pertenecía totalmente, la había invadido para poseerla, para recordarle que era suya, que sabía como hacérselo volviendola loca. Gemia en su oído sujetando su cabello onix con fuerza, prendida de él. Llegó a lastimarla un tanto pero no se lo dijo, gritaba.
Sus cuerpos mezclados se retorcian en éxtasis...
Para cuando Sasuke término y Hinata se recuperaba tardandose más que el Uchiha el ya estaba vistiendose con móvil en mano. Tenía prisa sí quería tatuarse ese mismo día igual que Hinata.
Aunque la Hyuuga quiso decirle algo se limito a hacerse ovillo suspirando.
¿Cuantas veces no Shino le había casi rogado que se quedara con él, besandola, abrazandola mientras ella tenía en las manos su corazón y lo rechazaba?
Innumerables.
Lo quería aún, aún como un amigo, más Sasuke para ella se había vuelto todo. No le dijo nada y cerró los ojos al escucharlo dejar el piso. Acabó resignada y hasta triste.
Dijo que no se acostaria con nadie más salvo con ella, cumplía su palabra, ella también, pero hacerle eso a un amigo que ella había querido lo consideraba llegar muy lejos.
Se paró desnuda poniéndose la ropa interior sin importarle aún escurrir fluidos excepto la de arriba yendo por cocaína para inhalar. La prenda se humedecio.
De rodillas sentada en la mesita de la sala corto tres hileras, prendió la música apagando la luz quedándose con la luminosidad que entraba por las ventanas. Una canción medio movida, melancolica y triste sonó.
I fatally hit the ground...
Hinata cantó también.
Reprimio una lágrima por la conducta del Uchiha en contra de alguien a quién ella apreciaba dejando de cantar la estrofa y entonces bajo con el tubo entre los dedos y empezó a dirigir la droga a su cerebro.
¿Cómo, llegó a preguntarse, había llegado a amarlo tanto como para permitirle nombrarla toda suya ante los demás?
No debió haber insistido en tatuarse, pero ya lo había hecho. No había vuelta de hoja.
Inhalo la segunda línea entre notas de una canción de redención.
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Cuando se estaciono era noche estando a punto de cerrar el negocio, se oía el sonido de una rasuradora encendida cuando entró al establecimiento sonando la campana golpeada por la puerta.
-Estamos por cerrar... Hey- lo recibió el de gafas oscuras al reconocerlo, -Sasuke. ¿Que te trae por aquí?- se paró en frente.
El Uchiha lo miró medio distante.
-Un tatuaje- respondió sin más. Después de todo ellos eran fríos en su relación por mucho que se trataran como viejos camaradas.
-¿A estas horas?- inquirio sin esperar una respuesta. -Tenías que ser tú... Pasa- le indicó yendo a cerrar la puerta, lo atenderia y sería lo último que haría, no podía recibir a nadie más. Su personalidad era más fría que la de su cliente. Apagó el letrero neon de abierto y regresó con él. El Uchiha ya había pasado por la cortina de cuentas, adentro se oía a volumen bajo una canción de un género que no identificó fuera de la preferencia del tatuador pero sí había oído esa canción antes. Cursi, melosa y era rock...
-¿Sasuke?- lo sacó de concentración al haber estado con oído atento a la letra de la canción.
-Lo siento- se giró ido -es que creo... que conozco esa canción- camino.
Shino lo miró raro.
-Lo dudo, ese género no es lo tuyo- lo siguió, la canción la había puesto no porque le fascinara sino porque recordaba específicamente a la chica que representaba. Ella había cantado en su cama esa canción... En la ducha también, haciendo de un cepillo un microfono.
El azabache mientras se alistaba veía que la foto de Hinata seguía en el mismo sitio un poco marcada por huellas digitales, el tatuaje en la chica era tocado por las yemas de los dedos de Shino casi todos los días.
¿Donde podría estar? ¿Con quién? ¿Haciendo?
Y una negrura intensa se poso en los ojos de Sasuke por ir a lo que iba.
-Y bien, ¿que quieres que te tatue?- le preguntó sentado preparandose para su trabajo.
-Una letra H gótica en la muñeca- se giró yéndose a sentar también para que empezara.
-¿Te muestro varios diseños?-
-No, confío en tí- le dijo sacandose el teléfono para mostrarle la foto que le había tomado a Hinata, donde no aparecía su cara. -Algo como esto-.
-S -miró preparando la tinta negra para trazar en su piel. -¿Sobre las venas?- lo miró.
-Sí
-¿Sabes que sí te preguntan yo no te lo tatue?-
-Lo sé -volvió a responder.
-Entonces comienzo, pero no vayas a regresar luego para que lo tache sí tu relación termina mal
-Sí claro... -desvío los ojos irónico, -Como sí eso fuera a ocurrir...-
Shino comenzó y pasados extenuantes minutos llevaba la mitad. Sasuke miró la hora, iba bien conforme al tiempo, sentía la aguja entintar su piel pensando en Hinata, su malestar al ver que él no se había tatuado con ella en el mismo lugar, la perforación que le había hecho, su cuerpo palpitante bajo el suyo. No podía soportar la idea de saber que Shino había pasado por ella también.
Al inicio el otro hombre le había preguntado por la chica.
-¿Te gusta como para tanto?
Y él le había respondido.
-No tienes idea...
-Es raro verte enamorado
-Yo no me extrañaria -soltó, -Somos muy parecidos
-¿Fríos?
-No. Decadentes
Por mucho que se creyera seguro detrás de sus gafas oscuras Sasuke supo que vio hacia sus venas las marcas de jeringa.
Shino no dijo más por un tiempo. Cuando acabó se puso de pie.
-Sasuke Uchiha caído por una chica...- meneo la cabeza. El azabache vio su piel, la H se veía bien, le quedaba, lo miró un rato con la Hinata que había bailado el día anterior y la que había perforado ese día en mente. A continuación sacó la cartera para pagar, un billete que pagaba de más el trabajo del tatuador.
-¿Es mí chica sabes?- clamo tomando el móvil de nueva cuenta en las manos buscando la segunda foto que le había sacado. -Y tengo que admitir que fue toda una coincidencia que fuera la misma...- hablo. Shino iba a preguntar de que estaba hablando por el tono que había empleado cuando giró notando la pantalla del teléfono que Sasuke sostenía para que lo viera.
La cara ahí, la chica del tatuaje de S con una perforación en el labio inferior reciente era la misma musa que había sido su inspiración para hacer aquella mariposa de la pared.
Era ella, el mismo vio como una empleada suya le había teñido los mechones de morado y verde en el cabello.
Sus ojos.
Una letra H, tenía que ser...
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-¿Sí me englobaras a mi con un tatuaje que sería?- levantaba la cabeza boca abajo en su cama después de haberlo dejado hacerle el amor una segunda vez esa noche con la lámpara prendida y ella surcando con las yemas de los dedos su tatuaje de tigre en el brazo, provocandole querer besarla de nuevo desnuda en su lecho. ¿Por qué nunca se cansaba de su cuerpo? ¿Por lo prohibido que representaba siendo menor de edad?
Veía sus ojos, su cara, su cabello.
Así de cerca y sin embargo tan lejana. Tan prohibida.
Un amigo con él que se acostaba, no eran nada. Y él rendido bajo sus caderas...
-Sería algo así como una luna, creciente, con botones recién abiertos al rocío de la noche, estrellas brillando y... Una mariposa azul volando...
Hinata lo miró curiosa.
-¿Una mariposa?
-Sí, volando... 'Lejos'... -no alcanzó a admitir.
Recordaba que le había sonreído con ternura.
-¿Me harías un tatuaje así sí te lo pidiera?
-Sí -admitió viéndola iluminada por la luz tenue de la lámpara de noche. Dorada. Inalcanzable, ¿que no hubiera dado por tenerla a ella, a su corazón?
¿Como ganarse su amor?
-Yo mismo lo diseñaria
-Eso sería grandioso. Te pagaré -se había levantado subiendose a su torso con una pierna a cada lado medio cubierta por la sábana -Te pagaré y te pagaré bien, lo que me pidas- lo montó dirigiendo su miembro que volvía a endurecerse con solo tocarlo la pelinegra hacia su entrada. -Solo que con efectivo. Ah...- lo incrusto cerrando los ojos para disfrutarlo. -Sí me acuesto contigo es porque me gusta hacerlo, eres bueno -lo había halagado, -Pero no estoy cambiando favores por sexo-
-Ah- sintió a Hinata moverse, tenía la facultad de leerle las emociones arriba de él, fina, especial, ardiente. Intensa... -Hi... Hinata... Ah, no... tienes que... haa...-
-Mnh... mnh, no... Sí tengo qué... Debo...- clamo.
-No sí eres... mi inspiración, para dibujarlo... ¡Ah!- se corrió en ella. Hinata extendió la cabeza hacia atras y lo vio suplicar. -Por favor...- respiraba, sin los lentes puestos unos ojos dulces eran portados por su rostro. Siguieron respirando con Hinata arriba mirándolo.
-Oh Shino... -había acariciado su cabello, -que caballero- lo beso también.
-Lo tendría listo el viernes- acompleto, -ven cuando quieras -le había dicho. En el fondo quería engancharla para volver a verla esa misma semana.
-¿En serio? - se había recargado en su torso.
-Sí
-¿Y volveras a invitarme otro café? -le cuestionó el pretexto de ese día oradandole lo último del cartilago en la oreja que le faltaba para luego invitarla a ir a su departamento, tal y como la primera vez que había ido con limpia mirada y curiosidad por su casa y quizás también por su destreza en la cama.
Shino no supo cómo contestarle.
-Sí tú quieres venir...
-¿Y podré hacerte esto de nuevo?- acariciaba en círculos su abdomen por un tatuaje extraño de escarabajo verde volviendo a erguirse.
Shino sonrojo.
-Sí
-Entonces el viernes -lo remontó de nuevo volviendo a moverse. -El viernes...
-Ah...
-Vuelve a invitarme...
-Ah...
-Y yo... volveré... a dejar... que me seduscas... haaa... ¿Ok?...
-¡Hinata!
-Tomaré eso... como un Sí...
.
-Hinata...-, ese nombre era susurrado de nuevo por Shino al reconocerla.
-Fue una sorpresa ver que habías sido tú el que la había tatuado, pero no te equivocaste, te deshace bajo sus caderas, es cierto, ¿adivina quién le enseñó?-
Shino sentía la sangre irsele toda a galope a la cabeza, se sujetó para no caerse, se mareaba, ahí en la mesa estaba su pesado pisapapeles de cráneo bajo unos recibos.
Sasuke y Hinata... Su Hinata...
Su musa,
Y ella se había tatuado la S del nombre de Sasuke en la muñeca, no de Shino, de Sassuke, de lo contrario ella hubiera regresado a su negocio a pedirle que la tatuara. No, era ella, nadie más tenía esos ojos, esa mirada, nariz, labios ni mechones pintados que le había pagado... Era ella, Hinata.
-No sigas mirando esa foto, ¿quieres?
El pisapapeles era platino, de pesado metal. Los pensamientos se arremolinaban dando vuelvas ante sus ojos, las lágrimas de impotencia se le querían salír.
-¿Tienes tiempo? -le había preguntado a la escolapia que se había perforado los oidos por primera vez en su negocio.
La clase de niñas que con una cerveza se dejaban acariciar de todo a todo.
-¿Como para qué?
-No se, ¿como para ir a tomar un café... conmigo?
Captada la indirecta una sonrisa daba la pauta para continuar y quizás incitarla a algo más profundo que solo tocarse un poco.
-¿Ahora?- había sonreído entre nerviosismo y emoción. -¿Dónde que este abierto?
-En mi piso...
Soltó la sugerencia.
-Oh...
.
Había visto una y mil veces la próxima vez que se vieran, prepararía café, le pondría las dos cucharadas de azúcar y crema que le gustaban y besaria su mano anhelante hasta que ella le permitiera acercarse dejandole besarla tímido para hacerse de su sabor retirando su ropa.
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Ahora esa chica estaría montando a Sasuke...
De un momento a otro el pisapapeles estuvo en su mano y luego en el aire hasta estrellarse en un aparador haciendo añicos el vidrio del mismo.
No le había apuntado a Sasuke, este permanecía inmóvil sabiendo lo que había hecho, no por nada había dejado el billete en la mesa desde antes. No esperaba menos de alguien que había sucumbido ante Hinata, ahora ella era suya, no la quería en la mente de ningún otro salvo en la suya, por eso masacro los sentimientos de Shino, aquel que además había tatuado ese pedazo de cielo en Hinata que parecía que cuando ella acabara de romperse se haría de noche, de sus trozos creceria un rosal y aquella mariposa encontraría la libertad.
El alma de la chica misma.
-Vete... -murmuro Shino como automata. -¡Vete! ¡Largo! ¡ Lárgate! ¡Fuera de aquí! -gritó. Sasuke salió con dignidad altivo por la cortina de cuentas, cruzó la sala de espera y dejó el negocio de Shino, su trabajo estaba hecho.
Esté soltó por fin su llanto, se quitó los lentes y arrancó la foto y el diseño de la pared furioso.
No eran más que amigos que se acostaban a veces...
Solo que él cometió el error de enamorarse de ella, aún y cuando Hinata misma se lo había advertido la primera vez que la beso en su casa.
-¿Esto no nos vuelve nada no es cierto?
-Sí -le había asegurado dispuesto a mentirle para llevarla a la cama, no sabía que después de probar su cuerpo, el de una adicta, tan hermosa y tan profana, lo volvería a él adicto a ella.
-Sí estamos de acuerdo entonces sigue -besaba su cuello, -Después de todo yo no sería buena para estar contigo...
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Cuanta razón había tenido.
¿Por qué no la escuchó?
¿Por qué no lo dejo todo como una sola noche?
¿Por qué demonios tuvo el descaro de volver a su negocio para que la siguiera perforando hasta acabar con su cordura?
.
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Para cuando Sasuke llegó el departamento estaba a oscuras, no se oía nada, era un silencio sepulcral.
Miró la bolsa de cocaína en la mesa, su novia había inhalado.
Se dirigió a la habitación y la encontró acostada, desnuda, recién bañada y despierta.
Creyó que dormía hasta que su voz sonó.
-¿Obtuviste lo que querías hacerle? -le preguntó.
-Sí, lo obtuve - respondió.
Pasado un momento de silencio e inmovilidad volvió a hablar.
-¿Por qué lastimarlo así? -inquirio de lado con la cabeza en la almohada.
-¿Por qué? ¿Acaso te importaba tanto?- gruño.
Hinata se sentó despacio negando con la cabeza.
-Creí que era tu amigo...-
-Yo no tengo amigos -le recordó.
Sasori se había alejado después de la muerte de Deidara, ¿cómo podían seguir viéndose después de lo que pasó? Sasuke le había quitado a su compañero, su hermano, su amigo de la infancia, su aprendiz, casi su amante... ¿Cómo podían seguir viéndose?
-Solo me quedas tú -le mostró el tatuaje de H recién hecho, por Shino.
Hinata se quedó estática en la cama.
-¿Y ahora soy solo tuya? -volvió a hacer otra pregunta.
-Sí. Sí quieres serlo-
Hinata miró hacia la ventana, todas esas tazas de café, esas pláticas juntos, esas noches en su piso, perforaciones, servicios y atenciones, desde una arracada hasta prostitución... y no, no se comparaba con Sasuke, no con su abdomen, la marca de su disparo, su historial criminal, su deseo de muerte, sus adicciones, y la confianza que tuvo al decirle lo que había hecho y como repercutio aquello tirándose al vicio. No.
Nadie era como Sasuke.
-Quitate la ropa -pidió un segundo después. -Ya has ganado, quitatela toda, quédate igual de vulnerable que yo... Quiero verte- clamo.
Sasuke la miró intenso enterrados en sombras cuyas pocas luces eran las que los mostraba vivos.
Se empezó a desvestir. Se quitó chaqueta, playera, pantalones, calcetines y ropa interior quedándose de pie en el entrada.
Hinata lo recorrió con los ojos tramo a tramo un instante y luego volvió a hablar.
-Ven, acuestate-indicó. El azabache lo hizo y se quedó boca arriba mirandola verlo con tanta atención. La joven tocó su tatuaje de H diciendo -¿Entonces también eres mío ahora?, ¿solo mío?-.
-¿Lo soy?
La joven respiro tendido, Sasuke trató de tocarla pero Hinata le alcanzó la mano y la puso en uno de sus pechos, luego en su cara, sintiendo con cariño su contacto antes de subir a el y besar su torso justo a la altura del corazón.
Hinata lo montó, lo miró a los ojos.
-Sí soy tuya entonces reclama la victoria -lo tomó con ambas manos entre los dedos y lo llevó a la base de su espina. Ubicado colocó las manos sobre el abdomen del pelinegro y descendió con todo incrustandose en él.
-Aah...- se había encogido de hombros por la sensación arrancandole un gemido al Uchiha.
¿Cuantas veces no había montado a demás hombres imaginando que seguía en ese desván apestando a mariguana con Sasuke debajo?
-Estamos juntos Sasuke, somos pareja -comenzó a moverse en un baile rítmico donde sus sexos encontrados se derretian al contacto de fogosa fricción entre ellos. Sus ojos se humedecieron. -No... desconfies... de mi... hay un solo hombre... al que quiero... hacerle esto... ahora, y ese... eres tú...
-Hinata...
-Te amo Sasuke... Ah... Y eso no va... a cambiar...
-Te amo... ah...
-Lo sé... mnh... solo... tienes que amarme... así como yo... te amo...
-Ah... haaa...- alargaba las sílabas que de su boca la peliazul le arrancaba.
-Ahora dime... ¿como quieres que te lo haga?...
Sasuke llevó su mano hasta el rostro de Hinata, la acaricio.
-Sigue así... Ah...
-¿Así? -volvió a tomar impulso asentandose con una misteriosa energía erótica.
-¡Ah!... así... sí... así... ah... Hinata... -suspiró -¿Que hice para... encontrarte en mi camino?... aaah...
-No... lo se... mnh... mmm... ah... También me pregunto yo... haa... como fue... que nos hayamos...
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Hinata siguió montandolo deshaciendolo bajo sus caderas hasta exprimirlo un par de veces más esa noche, cayó rendida en su pecho.
Después de todo ella se había vuelto suya y fusionados sus cuerpos ella lo sentía más que nunca suyo como ninguna otra lo llegó a tener.
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Sasuke había hayado a la primera mujer de toda su vida a la que le podía ceder el lugar de arriba sí se movía como ella lo hacia.
Hacer el amor, ¿quién lo creía posible para ellos entregandose todos al fuego cual carbón?
Y era aún mejor cuando los dos, hirviendo como lo hacían, se amaban con tanta pasión...
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No puedo dejar de escribir lemon en cada continuación...
¿Están de acuerdo con eso?
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