Capítulo VII

Mi nombre es Máximo…

Aunque Hermione no podía aceptar el hecho de que Harry y Ron tuviesen que ir al Coliseo, no le quedo otra opción que resignarse a seguirles la corriente y rezar para que no los mataran en el proceso.

Después de que dejaron a Hermione en las habitaciones de Próximo, los muchachos se dirigieron hacia el patio de la escuela, en donde se estaban reuniendo todos los demás gladiadores. Harry y Ron fueron a reunirse con Máximo, Haken y Juba para escuchar a uno de los guardias de la escuela gritar instrucciones que debían de seguir en el pequeño camino de la escuela al anfiteatro. Antes de irse, Máximo les pregunto en voz baja para que ni el germano ni el numidia los oyeran:

-¿Lo consiguieron?

-Si. Si lo conseguimos. Ella está a salvo con Próximo- le respondió Harry.

-Me alegro- les dijo Máximo con una leve sonrisa-. Aunque estoy seguro que Próximo no.

Harry y Ron no pudieron reírse con el chiste de Máximo porque en eso, cientos de guardias salieron de varias puertas de la escuela al tiempo que aquél que les estaba gritando instrucciones les gritaba: "¡Muy bien gladiadores! ¡Es hora de irnos!"

Todos los "alumnos", salieron por las puertas de la escuela a pie, para descubrir un camino trazado para ellos que los llevaba hacia el Coliseo. En ambos lados, había muchísima gente esperando darle a los gladiadores muestras de su apoyo. Hombres, mujeres e inclusive niños, estaban ahí vitoreando a los guerreros en su paso, mientras que una línea de soldados impedía que se cruzaran en su camino. Harry podía ver varias prostitutas intentando acercarse a los gladiadores para darles sus propias muestras de "cariño". Mientras Harry miraba para todos lados, pudo ver que detrás de ellos iba Próximo vestido con una túnica de color blanco puro, acompañado de una toga púrpura y a su lado, iba Hermione.

Harry tuvo que aguantar la tentación de ir donde ella debido a que los soldados lo vigilaban a él también. Ron también la vio y se dirigió a Harry con la misma expresión de extrañeza que su amigo tenía:

-¿Qué rayos hace aquí?

-Creo que le pidió a Próximo que le permitiera acompañarlo- dijo Harry mirando a Hermione de reojo.

-¿Está loca o qué?- dijo Ron exasperado-. Después de nuestra pequeña aventura de hace unas horas estoy seguro de que la estarán buscando.

-Probablemente pensó que no se quedaría en la escuela esperando noticias de nosotros- le dijo Harry.

Algo iba a contestar Ron pero se vieron interrumpidos por la impactante visión del Coliseo irguiéndose imponente delante de ellos. Los guardias hicieron a entrar a los gladiadores a unos portales flanqueados por barrotes para que el público pudiera ver a los contendientes y hacer sus apuestas o gritarles sus muestras de apoyo. Harry y Ron se quedaron juntos en uno de los portales con Haken, mientras que Máximo y Juba fueron trasladados a otro. Harry no se había fijado cuando salieron de la escuela que Máximo estaba vestido con una coraza de cuero que tenía dos caballos de color plata en el pecho que lo hacía ver más intimidante que de costumbre. Pero esa imagen desapareció cuando vio a Máximo platicar con un muchachillo de unos 12 años castaño y de pelo largo vestido con una túnica púrpura. Después de un momento, ese muchachillo se fue y le dio a Harry la impresión de que Máximo se escondió para evitar que algo o alguien lo viera desde afuera.

Mientras tanto Próximo, acompañado por Hermione (quién estaba vestida un poco más decente que antes, gracias a su varita), fue donde el anfitrión del espectáculo, Casio, para acordar el espectáculo en donde participarían los gladiadores. Antes de hablar con él, Próximo se volvió con Hermione y le dijo con aquella voz severa:

-Esto es estúpido… Tú no deberías de estar aquí.

-Usted me dijo que me llevaría. No pienso quedarme en la escuela sin saber si mis amigos viven o mueren en este lugar.

-A estas alturas, te deben de estar buscando para regresarte al prostíbulo.

-No me reconocerán- declaró Hermione con toda la firmeza y confianza que podía reflejar en su voz-. Y si estoy con usted, seguro que no se atreverán a hacer algún escándalo.

Próximo gruñó un poco y después le levantó un dedo amenazador a la chica…

-Te quedarás callada. No hablarás a menos que yo te lo diga. Pero si lo hechas a perder y tratan de arrestarme por tu culpa, te juro que soy capaz de darte de comer a las bestias que tienen aquí. ¿Me expliqué bien?

Hermione cabeceó en señal de entender lo que dijo Próximo y siguieron caminando hasta llegar con Casio.

El anfitrión parecía un hombre con tendencias homosexuales, ya que estaba vestido con una túnica y toga de color dorado. Caminaba con cierta gracia y tenía los ojos delineados. Todo esto, acompañado por una peluca de rizos pelirrojos. Próximo le gritó a aquél hombre con aquella habitual aspereza:

-¡Casio! ¡Me niego!

-¿A qué te niegas?- le contestó extrañado el hombre con una voz aguardentosa.

-¡Me niego a poner a mis hombres en este espectáculo! ¡Es una locura!

-¿Cómo que una locura? Si tú tienes el mejor espectáculo… ¡Tienes la Batalla de Cartago!

-¡La "Masacre" de Cartago mejor dicho!

En cuanto Hermione oyó eso, se puso completamente pálida…

-Es igual… Es de todas formas el mejor espectáculo.

-¡Si van a sacrificar a mis mejores gladiadores entonces exijo que me paguen el doble!

-Se te pagará lo estipulado en el contrato o de lo contrario lo anulamos- le cortó Casio con desdén-. Y si no te gusta… regresa a la cloaca de donde saliste.

Habiendo dicho eso, Casio entró por una puerta para tomar su lugar como anfitrión. Cuando se alejó, Hermione se le acercó a Próximo temblorosa y le preguntó:

-¿Próximo?… ¿Qué paso en la Batalla de Cartago exactamente?

-Las legiones de la República Romana destruyeron al ejército de Aníbal- le contestó Próximo secamente, evidentemente furioso, mientras miraba la puerta por donde entró Casio.

Hermione tragó saliva y cerro los ojos con miedo mientras hacía la siguiente pregunta:

-Y los gladiadores… ¿Interpretarán a las legiones romanas verdad?

-Interpretarán a los bárbaros- le contestó Próximo con la misma sequedad de su voz.

Hermione palideció todavía más y entonces, sin pensarlo, se puso frente al anciano y le puso sus manos en la túnica mientras le dirigía una mirada de súplica para decirle:

-¡Por favor se lo ruego! ¡Tiene que haber una forma de evitarlo! ¿Qué podemos hacer?

-Rogarle a los dioses que sobrevivan…

Harry, Ron y el resto de los gladiadores fueron llevados hacía los sótanos del Coliseo. Un complejo sistema de pasillos, jaulas y elevadores en donde se encontraban los gladiadores y las bestias, esperando a ser subidos a la arena para presentarse ante el emperador y el pueblo de Roma y pelear hasta morir. Allí, uno de los guardias les gritó a todos los recién llegados que se pusieran sus armaduras (o bien, cotas de malla) y escogieran sus armas y casco.

Tanto Harry como Ron, se colocaron encima unas cotas de malla y una especie de faja de cuero para protegerse el estómago y la espalda baja. Después cada quién tomó su casco (el de Harry era un casco de hoplita griego y el de Ron un casco de estilo germano, que cubría la nariz y parte de los ojos.). Cada quién tomo una espada corta y una lanza para luego ser puestos en fila junto con Máximo, Haken y Juba.

-¡¡Cuando salgan afuera…- les gritó uno de los gladiadores veteranos vestido de murmillo-… saluden al emperador gritando Morituri te saludant (Los que van a morir te saludan)!! ¡¡Siempre véanlo de frente y no le den la espalda!! ¡¡Ahora vayan y mueran con honor!!

Inmediatamente de que se fue el gladiador, las puertas de metal se abrieron y todos los gladiadores salieron por ellas siendo recibidos por un gigantesco rugido por parte de los espectadores. Toda la comitiva se dirigió al centro de la arena para darles un breve momento de admirar la grandeza del Coliseo. Después de eso, todo el anfiteatro calló para escuchar a Casio.

-¡¡Damas y caballeros!! ¡¡Bienvenidos sean todos a las jornadas de 150 días de combates en la arena ofrecidos por el César!!

Un gran rugido se oyó por todo el edificio, mientras los gladiadores gritaban: Ave Caesar! Morituri te saludant!, para luego ser callados por Casio…

-¡¡En las áridas llanuras de Zarma, se reunieron las tropas del bárbaro Aníbal, quienes ya llevaban tiempo sembrando la destrucción en todos los territorios romanos!!

¡¡Vuestro emperador… está orgulloso de presentarles a las hordas bárbaras!!

Un nuevo rugido atravesó el Coliseo, clamando por la sangre de los enemigos de Roma… En ese momento, Máximo les habló a todos los gladiadores:

-¿Alguno de ustedes ha estado en el ejército?

-Yo- contestó Haken-. Serví a tu lado en Vindobona.

-Tú me puedes ayudar entonces… En cuanto a los demás, sea lo que sea que salga por esas puertas podemos vencerlo si trabajamos juntos. ¿Están de acuerdo?

-¡Si!- contestaron todos en una sola voz.

En aquél momento, Casio terminó su discurso…

…orgulloso de presentarle a las tropas de Escipión el Africano!!!"

En ese momento, las puertas se abrieron dando paso a dos carros de guerra manejados por hombres y mujeres de algún lugar de África, bellamente adornados con armaduras y cascos dorados y pieles de leopardo. La batalla empezó…

Algunos gladiadores se separaron del grupo, pero Máximo les gritó a todos: "¡¡No se separen!!". Aunque desafortunadamente para uno de ellos, esa sugerencia llegó tarde. Ya que fue atravesado por una flecha que una de las mujeres guerreras. Harry y Ron se juntaron con el grupo de gladiadores en el centro. En aquel momento, Ron recibió una flecha que para sus suerte fue a parar directamente a su enorme escudo.

Máximo les gritó a todos: "Concéntrense en el centro y no se separen". Todos obedecieron a Máximo y se juntaron en el centro con sus escudos en alto. Máximo les volvió a gritar: "Firmes" mientras que los carros con cuchillas se acercaban más a ellos… "Firmes". Las cuchillas se acercaban más… "¡¡FIRMES!!". Finalmente, las cuchillas rozaron los escudos sin hacerle daño a alguno de los gladiadores. En ese momento, los carros dieron vuelta, listos para cargar contra los esclavos, pero Máximo gritó nuevamente: "¡¡EN FILA ESCALONADA!!" haciendo que todos colocaran sus escudos en forma de rombo justo a tiempo que pasaba uno de los carros, haciéndolo voltearse al piso.

Mientras tanto… en un pequeño palco del edificio, reservado para los dueños de los gladiadores, observaban expectantes Próximo y Hermione. Próximo, veía atentamente todos los movimientos de sus gladiadores comandados por Máximo, mientras que Hermione se mordía el labio temerosa mientras veía a Harry y Ron siguiendo las órdenes de Máximo.

Abajo, Juba y Ron neutralizaron al conductor del vehículo rápidamente. Ron tirándolo al suelo con uno de sus puñetazos y Juba matándolo con la punta de su casco. Máximo les ordenó entonces que movieran el carro para que atravesase la ruta del otro, mientras que él tomaba uno de los caballos y se dirigía a la persecución del otro vehículo. Momentos después, el otro carro había caído y sus tripulantes también eran masacrados. Pero cuando pensaban que ya habían vencido, otros dos carros salieron de las puertas listos para destruir a aquellos gladiadores con suerte. Juba le lanzó una espada a Máximo y este se lanzó a la carga contra los carros. Una vez cerca, Máximo cortó los cuellos de los dos guerreros que manejaban los coches, haciendo que perdiesen el control y les diera oportunidad al resto de terminar con ellos. Lo habían conseguido… ¡Habían vencido!

En aquél palco, Próximo reía con satisfacción al ver el extraordinario giro de la situación, complacido por la victoria de sus gladiadores mientras que Hermione gritaba como loca de la alegría de ver a sus amigos sobrevivir de tan espectacular manera.

Pero la celebración duró poco para todos ellos porque en ese momento la Guardia Pretoriana salió de las puertas que se encontraban debajo del palco del emperador y se ponían alrededor de los guerreros. Próximo y Hermione se quedaron expectantes y antes de que la muchacha pudiera preguntarle algo a Próximo, este le ordenó que se callara y pusiera atención…

-¡Tiren sus armas!- ordenó el lictor de los pretorianos.

Todos tiraron sus armas y esperaron…

-Español… El emperador desea conocerte- le dijo a Máximo, quién no se había quitado el casco.

-Estoy al servicio del emperador- le contestó tranquilamente Máximo.

En aquel momento, Harry y Ron vieron como el emperador salía acompañado por el líder de la Guardia Pretoriana. Cuando todos los presentes vieron al César salir a la arena para felicitar a los gladiadores, todo el estadio rugió en aplausos. El emperador era un hombre casi tan alto como Máximo, excepto por unos 5 centímetros. Tenía un rostro juvenil, pero pálido. En su labio superior, parecía que lo tenía rajado. Pero algo vio Harry en sus ojos que no le gustó. Eran unos ojos llenos de avaricia, llenos de odio…

Todo mundo estaba arrodillado cuando el emperador llegó donde los guerreros. En ese momento, llegó aquel niño que vio unas horas antes, a unirse con el emperador. Harry alcanzó a distinguir en esa pequeña fracción de segundo antes de ponerlos de pie, que Máximo dejaba en el suelo una punta de flecha…

-Tu fama te es bien merecida gladiador- empezó a decir el emperador con una voz melodiosa-Este pequeño- dijo abrazando al niño-, dice que eres Héctor resucitado… ¿O acaso era Hércules?- le preguntó al muchacho.

Máximo se quedó impasible…

-¿Porqué no te quitas el casco y nos dices tu nombre?- le preguntó amablemente el emperador-. ¿Tienes un nombre no?

Máximo se le quedó viendo al emperador por unos segundos y solo le contestó (de una forma entre pacifica y llena de ira):

-Mi nombre es Gladiador- y diciendo esto se dio la vuelta para abandonar la arena.

La cara bonachona del emperador, cambió a una cara de disgusto y dejando al niño a un lado, avanzó hacia delante y le gritó:

-¿Cómo te atreves a darme la espalda?

Pero Máximo siguió avanzando hasta que el emperador le gritó: "¡Esclavo!"

Máximo se quedó quieto y sin voltear a ver al emperador…

-Quítate el casco y dime tu nombre.

Máximo no lo soportó más. Después de dirigirles a Juba y a Harry miradas fugaces, Máximo se llevó las dos manos al casco y se lo quitó para luego volverse lentamente al emperador, quién adoptó una expresión de asombro…

-Mi nombre es Máximo Décimo Meridio. Comandante de los Ejércitos del Norte, General de las Legiones Félix. Servidor leal del verdadero emperador Marco Aurelio. Soy padre de un hijo asesinado y marido de una esposa asesinada. Y yo he de tener mi venganza… en esta vida o en la siguiente.

El emperador se le quedó viendo a Máximo por unos segundos, sin dar crédito a lo que sus ojos habían visto. Estaba asustado por verlo a él, ahí con vida y desafiándolo como si fuese su igual. El emperador bajó la vista y en ese momento el líder de la Guardia Pretoriana gritó a sus hombres: "¡Desenfunden!". En ese momento, todas las lanzas de la Guardia Pretoriana estaban apuntándoles listas para la orden letal.

Hermione gritó con todas sus fuerzas: "¡¡NO!! ¡¡HARRY!! ¡¡RON!!". De repente, a los gritos de Hermione se sumaron los de todo el anfiteatro gritando: ¡¡QUE VIVA!! ¡¡QUE VIVA!!

El emperador estaba contrariado y furioso. En ese momento, se levantó un dedo hacia los labios pidiéndole a su pueblo que guardase silencio para que el César diese su veredicto. Entonces, se volvió donde los gladiadores, en especial con Máximo y levantó el brazo derecho para dar su sentencia. Pero los gritos de todos los romanos (y de Hermione) gritaban más y más fuerte: "¡¡QUE VIVA!! ¡¡QUE VIVA!!". El emperador levantó lentamente su pulgar hacia arriba, haciendo que todos aplaudieran y gritaran: "¡MÁXIMO! ¡MÁXIMO!". El emperador salió rápidamente de la arena, furioso con el líder de los Pretorianos siguiéndole.

Finalmente, todos los gladiadores salieron de la arena escoltando a Máximo hacía los sótanos del Coliseo. Mientras sus compañeros de lucha, al igual que toda Roma, se unían en una sola voz: "¡Máximo! ¡Máximo! ¡Máximo!".


Sé que a todos los están siguiendo está historia los hice esperar muchísimo. Por ello les pido disculpas por la tardanza. La Facultad de Derecho me ha tenido muy ocupado y sin tiempo para dedicarle a este invento que sé que está teniendo éxito entre algunos.

A su debido tiempo, seguiré subiendo más capítulos nuevos de esta emocionante historia en cuanto pueda hallar el tiempo en mi propia vida. Por ahora les dejo este capítulo junto por mi agradecimiento por leerlo, y por dejar reviews (a las pocas personas que han dejado).

Aaron.

P.D. Fe de Erratas:

En los capítulos anteriores, puse "100 días de espectáculos". Hace poco volví a ver la película y resulta que en realidad eran 150 días.

Gracias a todos por seguir leyendo.