Notas: Vaya, esta vez sí me tomó tiempo actualizar, perdón por eso. En fin, espero disfruten este capítulo.
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Capítulo 7: Primeros Indicios.
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Lo que ocurrió en ese primer día derrumbó la última de las barreras que separaban a ambos halfas, dejando un cómodo y plácido ambiente de compañerismo. Vlad presionó a Daniel durante días siguientes hasta que fue capaz de controlar sus nuevas reservas de energía. Después comenzó a espaciar las sesiones y a tratar de permanecer en la casa Fenton tan solo lo necesario, con la excusa de no querer levantar sospechas. Cuando los resultados del entrenamiento fueron innegables Daniel se vio forzado a contarles a sus padres que estaba teniendo lecciones, a Vlad le pareció gracioso como nadie consideró la posibilidad que estas lecciones no fueran con Frostbite.
Al estar Jazmine de visita por las vacaciones, Vlad se vio forzado a salir de la casa Fenton. No se quejaba pues gracias a la Tregua Navideña, la Zona Fantasma era mucho más pacífica y reconfortante que el mundo humano durante estos días. Fue en esos días que se percató de lo mucho que estaba conviviendo con Daniel en los últimos meses y de lo mucho que esto le había cambiado, al punto que extrañaba la contagiosa alegría del otro halfa. Así que pese al riesgo de ser descubierto, visitó a la familia Fenton en navidad, usando su invisibilidad y ocultando su energía.
Les observó interactuar maravillándose a sí mismo de no sentir lo que acostumbraba al ver a Jack junto a Maddie pues al escuchar la risa de Daniel todo cobraba otra dirección, en formas que le eran nuevas e inesperadas. Vio a Daniel tensarse y supo que había sido descubierto, con una última mirada regresó al laboratorio y atravesó el portal luchando para no mirar hacia atrás mientras volaba hasta una isla abandonada que le era familiar, este fue el lugar donde se refugió después de que consiguió escapar del vacío del espacio. Se recostó sobre el césped espectral tratando de apagar cualquier pensamiento o sentimiento que la familia Fenton – en especial Daniel – despertaba en él. Debió quedarse dormido pues se sorprendió cuando algo le golpeó en el hombro.
"¿Te desperté?" escuchó la voz de Daniel quien recogía el aparato similar a un boomerang, "Ah, esto… lo usé para encontrarte."
"¿Qué haces aquí?" preguntó Vlad al muchacho, quien solo esbozó una leve sonrisa mientras comenzaba a sacar cosas de la mochila que llevaba, le entregó un contenedor con comida y tomó uno para él.
"Ya no está tan caliente como antes," Daniel comenzó a hablar sobre la comida que traía consigo, dejando al halfa mayor momentáneamente sin palabras. "También traje un poco de chocolate."
Mientras comían Vlad tan solo podía responder vagamente a los comentarios del muchacho comiendo con animosidad, llevaba ya un tiempo sin probar comida humana. Aunque en su forma fantasma los alimentos, agua y oxígeno no fueran de primera necesidad había aprendido que al cambiar, su cuerpo humano le pasaría la factura con intereses. Agradecía que Daniel entendiera esto y le haya llevado víveres para algunos días.
"Debo regresar," Daniel se puso de pie poniendo los contenedores vacíos en su mochila. "No te alejes mucho, te traeré más comida después…"
"No es necesario, con esto es suficiente." Antes que Daniel pueda replicar, agregó: "Además, debes disfrutar estas festividades con tu familia, no conmigo." Cuando el otro detuvo sus acciones dedicándole una mirada de extrañeza, Vlad supo que falló en ocultar su tristeza.
"Tú también eres mi familia." Declaró Daniel y le entregó un paquetito envuelto en papel morado. "Feliz navidad."
La afirmación y la gran seguridad con la que Daniel dijo eso le impactaron en lo más profundo de su ser, no estaba seguro si el muchacho entendía por completo la extensión de lo que dijo o de lo mucho que esto significaba para Vlad. Aceptó y abrió el paquetito encontrando un pequeño colgante del emblema de los Packers. Daniel comenzó a contar la historia de cómo compró el colgante, hablaba y hablaba recordándole de momento la forma en que Jack siempre daba vueltas antes de llegar a un punto, tenía un leve sonrojo en sus mejillas que en Phantom se veía tan adorable que aumentó la sensación de alegría que Vlad tenía, poniendo sus emociones al flor de piel y sin poder contenerse le atrajo en un abrazo.
"Gracias." Murmuró, esperaba que Daniel se zafara de su abrazo pero esto no ocurrió. Al contrario, sintió los brazos del otro sostenerle.
"Solo es una baratija…"
"No por el colgante," continuó. "Por todo. Por… la oportunidad."
"Espero, no la desperdicies."
Así de cerca como estaban, podía sentir la energía del otro fantasma vibrar contra la suya de una forma inusual pero conocida para Vlad. Preocupado, trató de inhalar el aroma del menor pero Daniel deshizo el abrazo antes de que corrobore que no estaba imaginando cosas. Vlad respondió al pequeño gesto de despedida mirando a Phantom alejarse. Apretó en la mano el colgante de los Packers, el simple objeto ahora era más valioso para él que todas las posiciones que alguna vez tuvo. Una señal tangible de que Daniel ya no le consideraba un enemigo, eso que tanto quería desde que conoció al muchacho, recibir afecto y admiración, como parte de una familia. Y con eso bastaba para hacerle sentir que tal vez no todo en él estaba perdido.
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Había una sensación de calma antes de la tormenta, que era inquietante para Danny. Sus padres estaban de buen humor, trabajando incansablemente en mejorar sus equipos; también ahora que él ya no cargaba con toda la responsabilidad descansaba mejor por las noches. Con la llegada del nuevo semestre tenía nuevas oportunidades de mejorar sus calificaciones y gracias a que Lancer le apoyaba en sus cuartadas, su tiempo en detención disminuyó. Las primeras nubes de tormenta aparecieron dos semanas después de que iniciaron las clases. Ese día despertó sin apetito y durante la clase de gimnasia comenzó a sentir punzadas de dolor en la boca del estómago. La entrenadora Tetslaff indicó a la clase dar varias vueltas de calentamiento alrededor del campo, eso hizo que sus molestias fueran intensificándose tanto que se detuvo a pesar de los gritos de la entrenadora. Sentía nauseas junto a un fuerte deseo de cambiar a su forma fantasma.
"¿Ocurre algo, Danny?" Sam preguntó deteniéndose junto a él.
"Creo que enfermaré." Comentó, tocándose el abdomen como si así pudiese detener la batalla que sus intestinos libraban dentro de él. "Espero Tetslaff me deje descansar un rato o volveré a ver mi sándwich."
Gracias a sus habilidades extrahumanas más su continuo entrenamiento, la clase de gimnasia no era un reto así que aún adolorido y apunto de devolver el almuerzo realizó las actividades, tratando como siempre de mantener la apariencia de Nada-atlético-Fenton. Afortunadamente fue la última clase del día, después se dirigió a casa, saludó a sus padres y subió a su habitación la cual estaba inusualmente ordenada cosa que le hizo reír, Vlad a veces refunfuñaba sobre el desorden y acaba limpiando. Danny no protestaba pues la idea de Vlad Masters limpiando era demasiado hilarante como para ponerle un alto. Ahora a solas en su cuarto al fin cedió ante el deseo de cambiar de forma.
"Mucho mejor…" suspiró, siendo Phantom el dolor desapareció.
Se recostó en el aire un rato disfrutando de la sensación única que le daba el flotar. Vlad no estaba allí, quizás en uno de sus viajes o cualquier cosa en la que ahora ocupaba su tiempo. Danny no exigía explicaciones, en parte porque no estaba seguro que Vlad quiera decirle y también porque confiaba que no era nada que le dañaría. Al fin aterrizó en su cama y dejó que el cansancio le hiciera dormir. El sonido de su celular fue lo que le despertó, se sorprendió de estar ahora en su forma humana y fue un alivio que ya no tuviera molestias. Tucker le invitó a jugar videojuegos, Danny no tenía tareas, aún era temprano y no había fantasmas así que partió hacia la casa de su amigo. Por practicidad fue volando, como era su costumbre entró directo a la habitación de Tucker, sin darse cuenta de su error hasta que fue demasiado tarde al escuchar chillido.
"¡Danny Phantom!" se escuchó en coro. Danny se encontró con Lester y Norman, miembros del club de tecnología al que pertenecía Tucker.
"No me esperaba esto," dijo el moreno. "¿Qué haces por aquí, Phantom?"
"Tuck, no mencionaste que tendrías visitas," murmuró Danny mientras los otros dos muchachos aún parloteaban de la emoción y agradeciendo a Tucker por haber invitado al héroe.
"Claro que lo hice." Tucker dijo en el mismo tono. "Pero tú no prestaste la suficiente atención cuando dije con quienes jugaríamos."
"¡Vamos a jugar Doom!" Exclamó Lester con gran emoción. "Tucker siempre dice que sabes jugar. Porque no te quedas, seremos sólo nosotros. Ninguno tomará fotos o video, lo prometemos Phantom."
El halfa vio la mirada llena de ilusión de los otros amigos de Tucker, aun cuando ya era de conocimiento popular que el genio tecnológico convivía con Phantom, esto tenía letreros de 'Mala Idea' por todos lados. Lo mejor sería que se fuera y regresara como Fenton. Estaba a punto de negarse, cuando Tucker le cerró las opciones.
"A propósito… Danny llamó hace un rato, no podrá venir. Nos falta un jugador ¿Qué dices Phantom te quedas?"
El chico fantasma miró a su amigo con sorpresa. Así que él también quería que Phantom se quedara a jugar videojuegos, o más bien sólo quería usarle para ganar puntos de popularidad. Aunque sea entre otros nerds. Que más daba, se encogió los hombros y asintió. Los otros dos literalmente lanzaron un grito de emoción. El juego fue divertido e incluso por ratos olvidaba que se suponía era Phantom y no Fenton, cosa que su mejor amigo amablemente le recordaba dándole una patada. Pidieron una pizza, colocaron pause al juego y mientras comían Tucker estaba bastante divertido de verle mortificado ante las preguntas que le hacían.
"No sabía que los fantasmas podían comer." Observó Norman, Danny de momento se frenó. Él podía hacerlo porque era mitad humano pero no estaba seguro si los otros fantasmas toleraban la comida humana de la misma forma.
"A algunos les gusta." Respondió al final.
Rió de sus bromas un rato más, desgraciadamente su agradable velada fue interrumpida por aquel malestar estomacal y tuvo que dejar de lado su pedazo de pizza. El único que notó que algo malo pasaba con él fue Tucker, sin decir nada corrió al baño. Cerró la puerta detrás de él y se llevó una mano a la boca del estómago, justo por debajo de donde su núcleo pulsaba acelerado. Tenía muchas nauseas. Eventualmente no pudo resistirse más y devolvió todo lo que había comido más una sustancia que él suponía era ectoplasma pero que se veía tan oscura que casi era negro. Los fuertes espasmos en su interior se hicieron insoportables haciéndole gemir y tener nuevas arcadas.
"¿Danny, estás bien?" escuchó la voz de Tucker en la puerta. No pudo responder porque de nuevo se vio obligado a sacar el contenido de su estómago, el dolor cada vez más intenso. "Voy a entrar…"
"No, Tucker…" balbuceó pero era tarde, su amigo ya estaba junto a él.
"Oh cielos, ¿Qué rayos es eso?" Preguntó Tucker sonando entre asqueado y preocupado.
"Ectoplasma… creo." Danny respondió cuando se recuperó de las arcadas.
"Creo que debo hablar a tu madre para que venga por ti," el moreno opinó "Nunca había visto que la pizza te provoque malestar, aun siendo Phantom."
"No sé, Tuck." Respondió con sinceridad. "Tal vez fue algo que comí antes, no le digas nada a nadie. Iré a casa. Ya estoy mejor, no te preocupes.
"Nunca había visto que enfermaras de esa forma, Danny." Insistió su amigo con preocupación. "Les diré alguna excusa a Norman y Lester."
Asintió con la cabeza y permaneció un rato sentado en el suelo sin atreverse a volver a su forma humana. Reunió energía para limpiar el baño pues el ectoplasma se veía y olía asqueroso. Sus amigos siempre respetaban cuando él decidía guardar algo en secreto así que estaba seguro que nadie sabría lo que ocurrió en el baño. Estuvo agradecido que cuando llegó a casa sus padres, como siempre, no se percataran de que algo malo le pasaba. Flotando de forma descoordinada llegó a su habitación, dejándose cae en la cama sin querer mirar a su inquilino que un pestañeo estaba junto a él, escaneándole con la mirada.
"¿Estás enfermo?" la pregunta de Vlad estaba cargada de incredibilidad.
"Debí haber comido algo en mal estado." Danny le restó importancia.
"¿Vomitaste? ¿Tienes fiebre? ¿Dolor en… algún lado?" había algo extraño en la forma casi angustiada en que Vlad le cuestionaba. Sintió la mano del mayor sobre su frente como si estuviera corroborando su temperatura, al mirarle vio genuina preocupación en sus ojos azules oscuros.
"Tranquilo Fruitloop," dijo riendo un poco, era raro ver a su antiguo enemigo tan preocupado por él. "Sólo me duele un poco el estómago. Estaré bien."
"Bien, entonces descansa, Tejón."
Con una última caricia en su frente Vlad regresó a su colchón. Danny le miró de reojo, se dio cuenta de que no convenció al mayor con la teoría de que era sólo una indigestión. Aunque aparentaba estar perdido en su lectura, aún podía ver el ceño fruncido de preocupación.
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Estaba sentado en la misma piedra de siempre desde donde observaba a Daniel realizar sus ejercicios, una pequeña sonrisa se pintó en sus labios al verle usar el energía azul en esos movimientos llenos de gracia y presión. Estaba orgulloso de verle exponer sus mejorías tanto aquí como en el campo de batalla, aunque Vlad reconocía que solo merecía la mitad del crédito pues varios de estos movimientos Daniel los aprendió en las prácticas de karate con Maddie. Había superado sus expectativas, dominando en meses cosas que a él le llevó casi un año conseguir.
"Con más fuerza, Daniel." Indicó al muchacho, al notar que sus ataques se hacían flojos. Daniel frunció el ceño en concentración e impuso mucha más intensidad en sus patadas, el ectoplasma azul perdiéndose en aire. Después de un par de puños más, Vlad hizo una seña para que supiera que habían terminado.
"Al fin," el jovencito gimió con cansancio tirándose en el pasto. Le vio hacer una mueca de dolor y una de sus manos se movió a su estómago.
"¿Tienes dolor?"
"Sólo un poco."
"Tal vez, debes ver a un médico." Dijo Vlad, la reacción de Daniel no se hizo esperar.
"La comedia no es lo tuyo," rodó los ojos.
Era ya el quinto día que Daniel tenía estos problemas, al principio Vlad decidió aceptar la teoría de que era una indigestión pero ahora comenzaba a corroborar que aquello que sintió en Daniel para navidad no era su imaginación. Los síntomas aparecían únicamente por las noches y cedían al cambiar a su forma fantasma, lo que permitía que el muchacho escondiera su problema de todos. Cuando se dio cuenta que los ataques fantasmas, sobre todo los nocturnos, comenzaron a disminuir supo que no había marcha atrás y sus planes serían pospuestos hasta nuevo aviso. Después de volver a la casa de los Fenton, Vlad ya no perdió más tiempo y se dirigió a la Zona Fantasma. Usó su tele transportación para cortar camino pero aun así tuvo que volar por la zona árida y mientras más avanzaba más desolado era el ambiente, hasta el punto en el que no se encontró con nadie durante unas dos horas de vuelo. Ni siquiera había plantas, era simplemente un vació abrumador, sin nada qué usar para orientarse. Incluso él que conocía bien el camino había tardado en encontrar la ruta adecuada.
El pequeño oasis al que llegó era casi de película: tenía un cuerpo de agua con varias palmeras alrededor y una casa hecha de madera sobre uno de esos árboles. Sin necesitar el permiso del dueño entró a la casa siendo recibido por una peculiar sala, los muebles rústicos y algunas plantas colgaban del techo en sus macetas como su fueran adornos. Miró a su alrededor en busca del fantasma que allí habitaba pero el lugar estaba vacío. Sabiendo que tarde o temprano regresaría tomó asiento en una de las sillas. No tuvo que esperar mucho.
"Si vienes por el antídoto, aún no está listo." El fantasma de piel gris azulada traía consigo una canasta con varias plantas, sus ojos rojos mirando al halfa con fastidio.
"¿Cuánto más, Kryogen?" Vlad gruñó con frustración, había pasado ya mucho tiempo y el fantasma aún no le entregaba resultados. "En realidad, hay algo más."
"Una cosa a la vez, Vladimir." El otro atravesó la sala e hizo una seña con la cabeza para que le siguiera. Vlad se adentró a lo que parecía ser un laboratorio. Kryogen comenzó a triturar las hojas. "Si no es por el antídoto… ¿Qué te tiene tan preocupado?"
"Danny Phantom está teniendo… problemas." Declaró esperando que su voz no reflejara lo mucho que esto le aterraba.
"Ah," el fantasma sonrió sin despegar su mirada del preparado de hojas que hacía. "Entonces los rumores son ciertos, tu compañero está ascendiendo."
"No quiero precipitarme." Plasmius decidió ignorar la insinuación de Kryogen, a estas alturas estaba acostumbrado a las peculiaridades del fantasma. "Necesito que le revises."
"¿Cuánto tiempo lleva?" El fantasma encendió un objeto similar a un mechero de Bunsen con fuego que salió de un dedo y colocó las hojas trituradas en un matraz que contenía un líquido ámbar.
"Sentí el cambio en su energía para navidad pero los síntomas aparecieron esta semana, él lo niega pero sé que le duele mucho." Respondió, el otro fantasma rió entre dientes.
"Es igual de terco que tú, ¿eh?" Apagó el fuego cuando estuvo feliz con el resultado y vertió el contenido en un frasco mientras preguntaba. "¿Cuál es su elemento? ¿Tiene fiebre?"
"Hielo." Vlad contestó. "No, aún no le he visto con fiebre."
"Completamente esperado si lleva apenas un mes." Kryogen tapó el frasco y lo movió un poco observando la sustancia amarillenta con satisfacción. "La fiebre debe está por comenzar, a diferencia de ti que casi de incineras… él será una paleta de hielo, tendrá hipotermia."
"¿Qué puedo hacer para ayudarle?"
"Tráele cuando comience la fiebre o hipotermia," Kryogen le lanzo el frasco, Vlad lo atrapó mirando su contenido con recelo. "Usa tus poderes para ayudarle a controlar la temperatura o si no una cucharada de esto cada cuatro horas."
"Te lo agradezco mucho." Dijo mientras el otro fantasma ya comenzaba a reunir otras hojas para su siguiente preparado.
"Si, si…" Kyrogen hizo un gesto despreocupado con la mano. "Ahora, fuera de mi vista."
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Danny estaba seguro que Vlad actuaba raro, tal vez en serio estaba preocupado, se dijo. Ese sábado, a pesar de que Jazz estaba en la casa Vlad permaneció allí, le agradecía pues eso significaba que cuando el dolor le atacara no estaría solo y aprovechando que estaba allí le pidió ayuda con una tarea, feliz de que sus síntomas no haya comenzado pese a que ya eran las ocho de la noche. La alarma del Fenton Finder se activó casi en paralelo con su sentido fantasma. Danny sin pensar se transformó dispuesto a salir pero Vlad le detuvo del brazo.
"¿Qué haces?" gruñó Danny "Debo ir a ver quién es."
"No en tu estado." Vlad declaró sin soltarle. "Además se siente muy poderoso. Quizás 13, incluso 14. Deja que tus padres se encarguen."
"¿Estás loco? Si es así de fuerte, no puedo dejar que ellos vayan solos…"
Dicho esto luchó para zafarse del agarre, Vlad realmente no quería dejarle ir. Esto le pareció extraño pues aun cuando no estaba de acuerdo con que Danny jugara a ser héroe nunca había hecho algo para detenerle. Estaba a punto de usar algún ataque para liberarse pero sus ojos se cruzaron y vio miedo en los ojos del mayor.
"Estaré bien," aseguró. El otro dudó pero fue suficiente para que Danny al fin pueda salir de allí dejando a un muy preocupado Vlad detrás.
No esperó a sus padres, Danny voló guiándose de su sentido fantasma para localizar al atacante. Lo encontró en el centro, sentado imponente sobre la estatua de Danny Phantom, como si fuera una especie de burla. El fantasma era enorme, como una especie de dragón humanoide que tenía grandes garras y lanzaba fuego incluso desde sus ojos rojos. Le recordó a Aragón, sobre todo por la banda plateada que llevaba en una de sus patas. El fantasma gruñó al notar que tenía en frente al halfa gritando lo que sonaban a amenazas, provocaciones e incluso insultos en Esperanto.
"Sabes, mi Esperanto no es tan bueno." Danny dijo luego de esquivar unas llamas. "¿Te parece si lo dices de nuevo?"
El otro fantasma continuó atacándole, el halfa tenía que admitir que era fuerte. A diferencia de otros fantasmas que solía enfrentar, este era obviamente de un nivel mucho mayor al suyo por lo que tenía que luchar con todo lo que tenía. La cola del dragón le golpeó haciéndole caer desde varios metros hasta estrellarse contra el suelo. Vio al otro tomar aire para lanzar sus llamas pero un rayó le golpeó desde un lado haciéndole trastabillar.
"Aléjate de él," la voz de Maddie Fentón resonó en el lugar, que a estas alturas estaba vacío.
"¿Estás bien?" Jazz llegó junto a él. Danny asintió con la cabeza viendo cómo sus padres disparaban al fantasma quien continuaba lanzando gritos en Esperando. "¿Qué es lo que dice?"
"No logro entender mucho, usa varias palabras que no conozco," dijo a su hermana. "Pero estoy seguro que dice: destruir halfas."
Movió el brazo que golpeó contra el pavimento para corroborar su funcionalidad antes de regresar a la pelea. Valerie apareció en su planeador uniéndose a Danny para un ataque aéreo mientras los Fenton disparaban desde tierra. El fantasma debió percatarse que estaba rodeado y reconociendo a los humanos como sus blancos más débiles dirigió su siguiente ataque a ellos. Danny voló a todo lo que daba apenas llegando para colocar un escudo frente a ellos.
"Es muy fuerte. Quiero que salgan de aquí," dijo Danny a sus padres con voz autoritaria.
"Con más razón debemos estar aquí." Maddie se opuso.
"Podré contra él," Danny aseguró. "Sólo necesito que no estén aquí o podrían salir heridos en el fuego cruzado. Tú también Cazadora."
"Ni de chiste," se negó la cazadora roja. "No puedes decirme que hacer, Phantom."
Ignorando la insistencia de sus familiares, Danny regresó a la batalla. Había intentado de todo tipo de ataques, incluso los de hielo que parecía neutralizarse con las flamas del dragón. Sólo quedaba una técnica que podría vencer a este fantasma. Cuando tuvo oportunidad tomó aire y lanzó su ataque más poderoso: el Ghostly Wail. Pensó en aplicar lo que había aprendido de Vlad y reunió su energía de elemento para mezclarlo con el ectoplasma. Su ataque fue dos veces peor dejando literalmente congelado todo a su paso incluido al fantasma dragón. Apenas pudo ver el momento en que Valerie realizar la captura con un termo pues él acabó en el suelo en su forma humana y con un dolor abdominal tan fuerte que no podía moverse, tenía que cambiar a Phantom para aliviarlo pero su energía estaba agotada.
"¡Danny!" sintió a su madre junto a él, tratando de entender que ocurría. "¿Qué fue eso? ¿Estás bien?"
"Mamá, creo que hay que sacarlo de aquí," Jazz observó pues con el fantasma había capturado la gente al fin salía de sus escondites.
"Tienes razón." Dijo Jack, al ver que Danny estaba inmovilizado, prefirió cargarle para llevarle a la camioneta Fenton. El muchacho aún gemía de dolor, encogiéndose y poniendo sus manos de forma protectora sobre su abdomen. "¿Danny?"
"D-denme…" tartamudeó el halfa. "Un. Minuto."
La familia de inmediato se dispuso a abandonar el lugar antes de levantar sospechas. Jack manejaba a todo lo que podía sin importar cuantas leyes de transito rompiera para llegar al laboratorio. Aunque no podían llevar a Danny a un doctor, ellos tal vez podrían hacer algo para ayudar.
"No se preocupen," murmuró Danny, estando recostado el dolor iba disminuyendo y pudo inventar alguna excusa. "El poder que usé es el más fuerte, drena mi energía. Esto es un efecto secundario."
"Nunca había visto que el Ghostly Wail te deje tan mal." Jazz frunció el ceño.
"Es porque apliqué un extra…" rió para evitar que ellos sospecharan que mentía.
A cada que la camioneta se movía bruscamente, Danny gemía tocándose el estómago. Afortunadamente llegaron rápido a la casa, Danny luchó para moverse sin ayuda. Ellos no estuvieron muy convencidos con la excusa que dio – menos Jazz – pero aceptaron dejarle descansar. Entró a su cuarto, tropezando hasta llegar a su cama, sintió nauseas así que tomó el bote que había dejado específicamente para este propósito y devolvió su comida junto con ectoplasma. El dolor le atacaba y por más que trataba de transformarse sus energías estaban en cero. Saltó cuando una mano se posó en su espalda dando suaves masajes.
"Ayúdame," pidió con voz adolorida, apoyándose en la mano que le sostenía. "No puedo cambiar… mis energías se acabaron por el Ghostly Wail."
"¿A quién te enfrentaste?" preguntó Vlad.
"No sé, nunca le había visto."
El adolescente dio un par de arcadas más, de reojo vio al mayor cambiar a Plasmius y con delicadeza le tocó el pecho transfiriéndole la energía que Danny necesitaría para volver a su forma fantasma. El efecto fue inmediato, el anillo de transformación le recorrió aliviando sus molestias. Conforme con el resultado Vlad quiso retirar su mano pero el menor se lo impidió cubriendo la mano que brillaba con energía violeta con la suya que emitía energía verde. Ambos se estremecieron ante el contacto, mirándose a los ojos sorprendidos de cómo sus energías se conectaron transmitiendo alivio y paz.
Vlad tenía que admitir que no esperaba el agradable sentimiento que le inundó, sonrió levemente y dejó que Daniel tomara cuanta energía desee. Se removió un poco para encontrar una posición cómoda sin romper su unión. De alguna manera terminó sentado en la cama con Daniel apoyando la cabeza en su regazo. Podía sentir el pulso del nucleó frió por su palma brillante que continuaba sobre el pecho del menor, disfrutando la cercanía de otro fantasma de una forma que nunca había experimentado, no en sus veintitantos años como híbrido.
"¿Qué tan poderoso era?" preguntó luego de un rato.
"El escáner marcó 13.5" Daniel cerró sus ojos verdes siendo arrullado por la transferencia de energía, Vlad se sorprendió de ver que no era el único que estaba disfrutando esto. "Hablaba esperanto, entendí que me quería destruir."
"Te has ganado demasiados enemigos, Tejón." Vlad murmuró al aire.
Permanecieron uno minutos así, en silencio cada quien tratando de asimilar lo que esta cercanía les hacía sentir. Daniel en ningún momento intentó alejarse sino que al contrario, a cada minuto se apoyaba más a él. Vlad soltó un respingo cuando sintió que le tocaban en el pecho, sus energías buscándose de forma inmediata. Estaba seguro que el menor no comprendía lo que hacía, Vlad llevaba ya muchos años viviendo como fantasma así que reconoció este sentir. Esa forma en que su ser vibraba con electricidad normalmente sólo era causada por una persona. Reconocer esto le hizo sentir miedo, tratando en vano de no alertar al muchacho que dormitaba, rompió el contacto y se incorporó.
"¿Pasa algo malo?" Daniel preguntó, mirándole prepararse para salir. No es que Vlad tenga a donde ir sino que necesitaba alejarse del otro halfa. Física y emocionalmente.
"Tengo asuntos que atender." Su respuesta salió un poco más fría de lo que pretendía, el otro asintió con la cabeza reacomodándose en la cama.
"Si esto no es enfermedad ¿Qué es?" la voz temerosa de Danny apenas se escuchó, como Vlad no respondió, insistió. "No me salgas con No sé porque veo que ya tienes idea de qué es lo que me pasa."
"Pues…" Los ojos rojos se veían inseguros, luego negó con la cabeza. "No te angusties, no es… malo, en sí. Solamente parte de nuestra compleja condición de híbridos. Nos vemos, descansa."
Antes que Danny pueda preguntar más, Plasmius desapareció en un humo violeta. Estando a solas en su habitación, recapituló lo que ocurrió entre ellos y repentinamente cayó en cuenta de qué acaba de pasar. Se sintió avergonzado por haberse portado de esa forma tan íntima con Vlad y más por lo mucho que lo disfrutó, lo mucho que deseaba que esa conexión no se acabara nunca. Gruñó y se cubrió con las cobijas para descansar un poco, tratando de olvidar lo que pasó.
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Notas: Kryogen es un personaje de mi creación.
Si, como pueden ver en este capítulo, Danny no planea decirle pronto a nadie sobre de que Vlad está viviendo en su habitación.
Espero no haya quedado tan confuso. Muchas gracias por leer.
¿Comentarios?
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EDIT 01-12-15: Cambié un pequeño detalle, el nombre de Danny en las partes de Vlad ahora es Daniel. Será así por unos capítulos.
