The contract

(El contrato)

Escrito por: Lady Miya
Traducido por: Mi.

Esta es una traducción autorizada del fanfiction "The contract" Escrito por "Lady Miya"Todos los derechos a ella y a JK.

Nota de autora:Habrá bastante sexo y torturas. Este es un Hermione/Voldemort, pero habrá interacción de algunas otras parejas, aunque no será muy relevante (SS/OC, RL/?, HP/GW).

Este es un fic oscuro. Siempre habrá alguien que no estará contento. Sí te gustan las historias felices, esta no es para ti.

Nota mía: Muchas gracias por comentar, espero les guste este nuevo capítulo. ¡Perdón por demorarme en actualizar!

ADVERTENCIAS: Como ya saben queridos lectores, esta historia está catalogada para mayores de 18 años, el siguiente capítulo contiene alguna que otra escena violentas/depresivas/y un tanto sucias.


Capítulo 7

Voldemort llegó alrededor de las siete al hotel, y su buen humor de la mañana ya había desaparecido. Las cosas no resultaron tal y como él quería. Los Finns eran personas bastante tercas. Lo único que él quería era adueñarse de una parte de Finlandia, la magia en ese lugar era increíble. Lo único que él quería hacer era quedarse con las cosas más poderosas del país, nada más.

Sin Embargo, Los Finns no habían estado interesados. Por lo visto iba a tener que quedarse más de lo previsto en el país. Lo único que quería hacer ahora, era sacar a cenar a la niña que tenía por esposa, luego leer un buen libro y dormir. Por lo que tenía entendido, mañana le esperaba un atareado día.

— Discúlpeme, Señor Smith — Se volteó a hablar con la recepcionista.

— ¿Sí? — Preguntó con una sonrisa fingida. Él siempre había sido un buen actor.

— Llamaron desde la estación policial. Necesitan el pasaporte de su esposa-

— ¿Qué? — Gruñó

La recepcionista se asustó un poco, Voldemort tomó una bocanada de aire y se calmó.

— Lo siento — Murmuró — Voy a solucionar inmediatamente eso.

Voldemort llegó rápidamente a la habitación, tomó los pasaportes y se apresuró a llegar a estación policial. Media hora tuvo que esperar para poder sacar a su esposa de la oficina de interrogaciones. Sus ojos se abrieron de sobremanera cuando ella salió de la celda. Sus labios estaban hinchados y rojos, tenía un ojo morado y su brazo estaba lleno de sangre. Voldemort no sabía si reír o enfurecerse.

Tenía muchas ganas de asesinar a alguien, pero como estaba replete de Muggles, decidió interpretar el papel del buen esposo.

— Princesa — Susurró mientras la abrazaba. Hermione sólo suspiró — ¿Quién te hizo eso?

— Él era tan malo — Respondió Hermione mientras fingía llorar. Claro que él notó que era mentira, pero cualquier otra persona no hubiese sido capaz de notar la diferencia entre su llanto verdadero y el fingido, al fin y al cabo él era su esposo — ¡No supe que hacer!

— Vamos a casa, después de limpiar tus heridas podemos salir a comer algo — Con sus brazos en los hombros de la chica salieron del edificio. Cuando ya estaban lo más lejos posible, la apretó lo más fuerte que el contrato permitía — ¿Qué diablos estabas pensando? — Siseó furioso.

— No fue mi culpa — Siseó de vuelta e intentó soltarse de su abrazo — ¡Malfoy fue el que empezó todo! ¡Él me insultó!

Voldemort frunció el ceño — Él es un sangre pura, tu una sangre sucia, él tiene todo el derecho de insultarte, ¿Qué fue lo que dijo?

— ¡Dijo que yo me case contigo porque nadie más querría tocarme!

Él soltó una sonrisa sarcástica — Bueno, él tiene razón, nadie te tocó antes que yo.

— Maldito imbécil — Gritó, se liberó de sus brazos y comenzó a correr al hotel, cuando ya estaba a punto de llegar, su esposo la tomó fuertemente de los brazos y la levantó del piso.

— ¡Déjame ir! — Le gritó furiosa.

— No hasta que te hayas calmado — Siseó mientras la apretaba mas fuerte — Cuando lleguemos al hotel, tenemos que dar la impresión de una pareja feliz así que deja de contradecirme.

Ella siguió moviéndose.

— Deseo que dejes de moverte — Le ordenó.

Hermione se tranquilizó.

— Muy bien — La bajó de sus brazos — Escúchame bien, no puedo curarte con magia, puesto que sería extraño y no queremos que sospechen de nosotros. No podrás salir de la habitación y si alguien pregunta porque, tú solo tienes que decir que tu cara está toda morada y no quieres que nadie te vea así.

— ¿Sólo por qué tu mortífago no puede mantener sus pensamientos en su cabeza me estás castigando?

— Hablaré con el Malfoy también, pero fuiste tú quien empezó la pelea ¿Por qué lo hiciste? ¡Tú eres una niña! — No quiso decir eso en realidad, él sabía que había mujeres y niñas que podían llegar a ser muy agresivas. De joven había recibido bastantes golpes por parte de jovencitas. Sin embargo, él no veía a su esposa como alguien agresivo.

— Si pudiese… cortaría tus ojos con una navaja.

Él se mostró calmado, eso no le había impresionado para nada — ¿Eso es lo mejor que puedes decirme?

Hermione solo le observó molesta — Eres un… — Pero en vez de terminar su oración, comenzó a avanzar nuevamente al hotel.

— Deseo que te calmes — Le ordenó nuevamente.

Ella dejó de caminar y lo esperó. Él tomó sus manos entre las del y comenzó a guiarla al hotel. Aún estaba molesto, pero de alguna forma u otra se iba a vengar. Ella iba a rogarle de rodillas que la perdonase.


No se hablaron por toda la semana. Hermione se quedaba en la habitación y Voldemort se iba temprano en la mañana y volvía tarde en la noche. Cada cuanto, un mortífago entraba a la habitación y le daba un poco de comida. Si es que alguien del hotel pensaba que eso era extraño, no dijo nada. La persona que limpiaba la habitación, solo la miraba con ojos de simpatía, no hablaba. Hermione creyó que no hablaba inglés.

Al segundo día de castigo, Hermione ya estaba aburrida. Su cara aún mostraba las heridas de la pelea con Draco, claro que no tanto como ayer, pero aún se veía su ojo morado. Comenzó a hacer ejercicios, recordando lo que Remus le había enseñado hace unos meses atrás, después comenzó a hacer yoga y Pilates.

Como castigo también, Voldemort no le dejó ningún libro. Vio un poco de televisión, aunque como eran programas finlandeses, no entendía nada, con suerte encontró unas películas en inglés, y por primera vez en el día se sintió un poco feliz.

Una semana ya había pasado, y Hermione intentó abandonar la habitación. Su rostro dolía tanto y necesitaba algo para el dolor. Intentó escaparse pero desafortunadamente para ella, la habitación estaba asegurada con cualquier hechizo de magia negra imaginable. Cada vez que intentaba abrir la puerta, una fuerza increíble la lanzaba a la cama.

A la tercera semana de matrimonio, por fin sucedió algo fuera de la rutina. Hermione estaba viendo televisión, un programa sobre una súper heroína que le pateaba el trasero a todos los chicos malos (Desafortunadamente era falsa, o si no ella ya la habría contratado para patear el trasero de su 'querido' esposo) cuando la puerta se abrió bruscamente.

— Nos vamos — Siseó Voldemort enojado mientras que con un movimiento de varita quedaba todo empacado.

— ¿Por qué? — Preguntó Hermione sin quitar los ojos de la pantalla, si él podía estar una semana sin hablarle, ella también podía.

Voldemort enojado se acercó a la televisión y la apagó — ¡Porque yo lo digo!

Hermione se volteó a mirarlo — ¿No vas a trabajar?

El se volteó y la tomó del brazo bruscamente.

— ¿Por qué tan apurado, amor? — Se burló la chica — Pareciese como si los Aurores estuviesen tras de ti.

— Cállate — Le ordenó y la llevó a la recepción. El hombre que estaba ahí los miró sorprendido.

— Queremos retirarnos del hotel — Dijo Voldemort fingiendo simpatía.

El hombre asintió con la cabeza y prosiguió a sacarlos de la lista de invitados del hotel, segundos más tarde, estaban en la calle. Hermione frunció el ceño cuando notó que no había nadie. Las calles estaban prácticamente vacías.

— ¿Van a algún lado? — Una voz familiar dijo.

Hermione miró a su derecha y suspiró. Remus Lupin estaba frente a ellos con más de la mitad de la orden y les estaban apuntando con sus varitas. Cuando Voldemort soltó a Hermione para sacar su varita, esta salió corriendo y abrazó a Remus. La orden parecía sorprendida y Hermione quiso golpearse a sí misma. ¡Aun tenía el glamour en ella!

— Soy yo — Dijo mientras recuperaba el aliento — Hermione.

La cara de Remus se adornó con una sonrisa y la apretó entre sus brazos. Hermione estaba tan feliz porque él estaba con ella.

— ¿Estás bien, Hermione? — Le preguntó, mientras que tiernamente acariciaba la herida que llevaba en su cara.

— Estoy... bien... — Respondió la chica mientras intentaba mantener la imagen de Remus en su cabeza. Cuando sus padres desaparecieron ella y Remus se hicieron muy amigos. Siempre se sentía a salvo cerca de él.

— ¿Te rindes? — Le preguntó Kingsley a Voldemort.

— No — Fue la respuesta que este dio, sonriendo arrogantemente, segundos más tarde alrededor de veinte mortífagos aparecieron — Puedo asesinarlos a todos, pero tengo cosas más importantes que hacer, ahora, ¿Me entregan a mi esposa?

Remus la apretó más a su cuerpo — ¿Y por qué deberíamos entregarte a Hermione?

Voldemort rodó los ojos — Confía en mi lobo, si pudiese deshacerme de ella, lo hubiese hecho hace un tiempo atrás.

Hermione ahogó un sollozo y se apretó más a Remus. La tensión en el aire era increíble, y ella sabía que si no volvía con su esposo habría pelea.

— Él tiene razón — Susurró y salió de los brazos de Remus. Le besó la mejilla y se separó de ellos — Dile a Harry que estoy bien.

Los miembros de la orden miraron sorprendidos como Hermione volvía al lado de Voldemort. La chica casi se pone a llorar cuando vio la sonrisa satisfecha que el lord tenía en su cara. Como lo odiaba. Cuando llegó a su lado, él la tomó en sus brazos, pero no como lo había hecho Remus anteriormente, sino que de una forma posesiva. Los labios de Voldemort besaron la frente de la castaña, ella podía sentir la mueca que estos tenían.

De un momento a otro, escuchó el primer hechizo. Ella había sido una tonta, claro, él, Lord Voldemort no se iría sin pelear. De un gritó ordenó a sus mortífagos continuar con la batalla y desapareció con ella en sus brazos.

— Me pregunto — Dijo suavemente el Lord, mientras le acariciaba la cara — Si es que tú tuviste algo que ver en esto.

— ¿En qué? — Preguntó Hermione sin abrir los ojos.

— ¿Tu le dijiste a la orden que estaba aquí? — Su voz sonaba calmada. ¿Cómo podía estar tranquilo, si afuera había gente muriendo por su culpa?

— ¿Cómo? si me tuviste encerrada en la habitación toda la semana — Murmuró.

— Bueno, saliste ese día en el que peleaste con Malfoy. Tu eres una chica inteligente, se que algo hiciste.

Hermione suspiró — ¿Algo cómo qué? — Su estomago dolía, quería estar entre los brazos de Remus.

— Oh... no lo se... ¿Algo como mandar una postal a tus amigos sangre sucia tal vez?

Los ojos de Hermione se abrieron rápidamente, los de Voldemort brillaban con locura.

— ¿Creíste que no lo iba a saber? Cuando escuché que la orden estaba acá me puse a investigar. Fui a la policía y ahí una mujer me dijo que tú le querías mandar una postal a tu 'abuelo'.

Hermione comenzó a sudar frío, tenía un mal presentimiento. Estaban en unas mazmorras, sintió algo viscoso en su pie y bajó la mirada. Ahí estaban los cuerpos sin vida y sin cabeza de los Creevey.

— No — Susurró. Su mente trataba de olvidar lo que había visto. Esto no podía estar pasando, no ahora. No por su culpa. ¡No otra vez!

Él la afirmó entre sus brazos — Tal vez no pude conquistar Hamina, pero al menos me deshice de una familia entera de sangre sucia.

Los ojos muertos de los Creevey la miraban. Aun se notaba el dolor que en ellos había. Hermione gritó.


Tal vez exageró un poco.

No le sorprendió para nada que su esposa se hubiese desmayado. Incluso algunos mortífagos lo hacían. Tal vez era por algo en sus mentes que los hacía débiles, pero claro, no todos eran fuertes como él.

Tomó a la niña en sus brazos y la llevó a la habitación nueva. Mientras estuvieron en Hamina, sus mortífagos habían decorado una habitación nueva para ellos, la de ahora tenía más colores (Verde y plateado), un cómodo sofá negro, una biblioteca llena de libros y por supuesto, una cama.

Puso a la chica en la cama y se fue. Ella estaba inconsciente y él no la pensaba despertar.

Notó que algo andaba mal, cuando llegó en la mañana cansado y enojado, y la encontró durmiendo en la misma posición en la que él la había dejado. Sus ojos estaban abiertos pero muertos.

Una revisión rápida al cuerpo de la chica confirmó sus miedos, estaba en un estado de shock. Su mente no era capaz de lidiar con la culpa y el miedo que le causaron la muerte de los sangre sucia.

Una hora más tarde, comenzó a sentir dolor de cabeza, cada vez que no la ayudaba a mejorarse su cuerpo sufría de horribles migrañas. Nada quitaba el dolor. Trató con pociones, hechizos, nada, la magia solo aumentaba el dolor, el único momento de paz que tenía era cuando intentaba ayudar a Hermione a salir del shock. Esa era la magia del contrato. Él estaba obligado a mantenerla saludable y había fallado, ahora estaba pagando el precio de sus acciones.

Durante las siguientes dos semanas, la alimentó, la bañó, incluso la ayudó a ejercitar sus músculos, como ella aún estaba obligada a hacer todo lo que él le ordenaba, no fue tan difícil. Ella hacía lo que él decía, pero no había vida en sus ojos, ella era un títere del que él ya se estaba cansando.

Odiaba todo. No. la odiaba a ella. La odiaba por ser débil, por convertirlo en una especie de nana. Hace años que no odiaba a alguien con tanta pasión. Lo que más odiaba de la chica, era que no podía hacer nada para deshacerse de ella. Si la dejaba sola, los dolores de cabeza comenzaban nuevamente, y cuando estaba en la habitación cuidándola, tenía que mirar esos ojos vacios. Como si un dementor le hubiese sacado el alma. Nada servía, ni hechizos, ni pociones. Por lo visto si la había destruido.

Pero lo peor era la noche, la niña sufría de pesadillas. Gritaba, lloraba y pedía ayuda. Él la hacía callar con magia, y eso la silenciaba, pero nada lo salvaba de las vueltas que se daba. Su cuerpo ya estaba lleno de heridas, pero no iba a dormir en el sofá, él era Lord Voldemort, ninguna chiquilla lo iba a sacar de su cama.

Luego de unas tres noches sin poder dormir, la amarró a la cama, Hermione luchó contra las amarras hasta que sus muñecas y sus tobillos comenzaron a sangrar, como esto le producía dolor, las migrañas volvieron. Lo único que le quedó por hacer fue desatarla nuevamente.

Cuando llegó la segunda semana, se empezó a desesperar. Comenzó a vagar por las calles de Londres, confundido y enojado. Los dolores de cabeza se hicieron cada vez más largos y más dolorosos. La niña se había quedado dormida cuando él abandonó la mansión. Él había deseado que ella dejase de moverse a la hora de dormir, pero por lo visto el contrato no funcionaba cuando estaba durmiendo. Necesitaba desahogarse de alguna manera, y la mejor manera de hacerlo era ir a Londres a asesinar Muggles. Eso era lo que él hacía cuando estaba aburrido. Algunas personas hacían puzles, otros ejercicios, a él le gustaba asesinar. Aparte, Londres estaba lleno de Muggles.

Estaba en los últimos días de Julio, en su quinta semana de casado. La noche estaba calurosa, estaba a punto de irse cuando notó a un grupo de adolescentes fumando algo extraño y riendo. Sus ojos viajaron a una niña que era muy parecida a su esposa, se rió de algo que uno de los chicos dijo y Voldemort se puso furioso, recordó como en la mañana la chica le había vomitado cuando él le estaba ayudando, quiso golpearla, pero el contrato se lo prohibía.

Estaba tan metido en sus pensamientos que no vio a la castaña ponerse de pie. La muchacha se despidió de sus amigos y se fue del lugar. El la siguió silenciosamente. La niña era un poco más alta que Granger, pero su cuerpo era pequeño igual que el de ella, la chica se acercó a un lugar oscuro. Perfecto, pensó Voldemort, en la oscuridad puedo pretender que es mi esposa.

La castaña paró en medio de la calle a buscar algo en su cartera cuando el Lord la tomó de la cintura y la llevó a un rincón, le puso un hechizo silenciador para que no gritase mucho.

Oh, como gritaba. Al principio él había pensado en dejarla viva, pero perdió todo su control al imaginarse que ella era Hermione.

Aunque aún seguía con dolor de cabeza, se sintió feliz y aliviado al ver el cuerpo sin vida en la calle. Cuando a la habitación, la chica aún seguía dándose vueltas en la cama. Él se acercó a ella y la abrazó y por primera vez en semanas, Hermione durmió tranquilamente.

Xxx

El pensó que su gentileza la haría despertar del shock, pero lo único que hizo fue que ella se aferrase a él por las noches, y eso la hacía odiarla aún más.

Luego de leer en sus libros de magia oscura, decidió que tenía que traer a alguien en que ella confiase. Claro, ella confiaba en Potter, pero ni en un millón de años le pediría ayuda al mocoso ese. La única persona que le quedaba era Remus Lupin. Voldemort no sabía casi nada del lobo, lo único que alguna vez escuchó era que era uno de los tantos líderes de la orden del pajarraco. ¿Cómo convencer al hombre lobo, de ayudarlo?

Cuando su esposa decidió abrazarse nuevamente a él. Decidió secuestrar al maldito lobo. Él era demasiado orgulloso como para pedirle a uno de sus mortífagos ayuda. Lord Voldemort no tiene problemas, menos con su esposa.

Gracias a sus contactos, sabía la localización de casi todas las personas de la orden, la última vez que alguien vio a Lupin fue en un pueblito al norte de Escocia. Voldemort viajó a ese lugar solo, a la segunda noche de búsqueda lo encontró comprando.

Por lo visto, Remus Lupin estaba comprando comida. La luna llena había sido hace unos días y el lobo se veía cansado. Su ropa estaba sucia y por lo visto no había lavado su cabello en días. Voldemort lo siguió, cuando Remus entró a la casa, el Lord atacó, antes que pudiese lanzar un hechizo, el ex profesor de defensa lo encaró.

— ¿Qué estás haciendo aquí? — Le preguntó Lupin, un tanto sorprendido.

— Estoy a punto de secuestrarte — Siseó Voldemort.

— La orden ya sabe que estás acá — Respondió Remus.

— No planeo quedarme. Tú vendrás conmigo.

— ¿Por qué? — Preguntó Remus confundido.

Voldemort sabía que se veía cansado y desesperado. Como odiaba a la niña esa por hacerlo débil.

— Algo le pasó a mi esposa. Ella te necesita. Mientras la ayudes no te heriré — Era una oferta generosa, después de todo, estaba desesperado.

— ¿Cómo puedo confiar en ti? — Le preguntó el lobo.

— Serías un imbécil si lo hacer — Respondió el Lord con una mueca burlesca.

Lupin se quedó en silencio por unos minutos — Promete que no me harás daño.

— Está bien. Prometo no dañar a Remus Lupin mientras este ayudando a mi esposa — Juró Voldemort. Una luz mágica sello su juramento — ¿Vámonos?

El hombre lobo asintió con la cabeza mientras el Lord los aparecía en suhabitación. El dolor de cabeza se quitaba lentamente.


Remus Lupin había tenido varias misiones en su vida. Cuando lo mordió Greyback, su misión fue la de sobrevivir. Cuando lo aceptaron en Hogwarts, su misión fue la de adaptarse. De una manera sorprendente, logró hacer tres amigos. ¡Incluso tuvo novias! Desde ese momento, su misión ha sido proteger a sus amigos.

La misión no ha sido del todo exitosa. Se sintió morir cuando Lily, James y Peter murieron. Durante los siguientes trece años de su vida fue un hombre lobo muy infeliz.

Luego, Sirius volvió y Remus descubrió que él era el único amigo que le quedaba. Se sintió tan feliz cuando descubrió que el mundo mágico había juzgado erróneamente a Sirius. Desde ese momento volvieron a vivir juntos. Cuando llegó la noticia que Voldemort había vuelto, Remus comenzó a preocuparse. Sirius quería vengar a James y a Lily, pero él solo quería mantener a su único amigo vivo.

Después de la muerte de Sirius, Remus se encontró nuevamente solo... y ahí apareció Hermione. Él la había conocido en su tercer año de Hogwarts cuando fue su profesor, luego de unas semanas con ella, descubrió que en realidad no la conocía en absoluto. Un día ella lo encontró llorando en la habitación de Sirius, él se había sentido muy avergonzado. Generalmente no lloraba, al otro día la evito y ella hizo lo mismo, hasta que un día llegó a su habitación con un libro de Runas que no entendía muy bien y le pidió ayuda.

Cuando Ron murió, ella llegó a su lado. Él la ayudó lo más que pudo y cuando ella le confesó que quería aprender a pelear, Remus había estado más que feliz de ayudarla. Se volvieron grandes amigos.

Remus había estado furioso cuando escuchó que Dumbledore había aceptado que ella se casase con Voldemort, pero por lo visto ahora si podría completar su misión, podría ayudarla.

Se aparecieron en una oficina pequeña. Remus le entregó a Voldemort todas las armas que cargaba consigo. No estaba muy seguro de eso, pero él le prometió mágicamente que se las devolvería cuando Hermione se recuperase.

Lupin sabía que el Lord podía engañarlo fácilmente. Si Hermione ya estaba mejor, él no recuperaría su varita. Sin embargo, decidió creer en él. Aunque fuese el mago más temido de la época, no se veía nada de bien.

El Señor Oscuro, guió a Remus a una habitación, la primera cosa que este escuchó fueron sollozos. Estos venían de la cama que estaba en el centro de la habitación. Esperando lo peor se acerco a ellos.

— Está dormida — Murmuró Voldemort — Pesadillas.

Remus se sentó al lado de ella, la sabana esta caída y desde ahí podía ver todos sus pechos, pero ellos eran amigos. De un momento a otro, Hermione soltó un grito desgarrador. El hombre lobos sintió como se le rompía el corazón.

— ¿Hermione? — Le preguntó mientras le acariciaba las manos — Soy yo, Remus.

La chica abrió lentamente sus ojos, estos estaban vacios. Rápidamente recordó su evaluación de Defensa contra las Artes Oscuras, cuando no fue capaz de enfrentar a Boggart. Los otros se rieron cuando ella les dijo que McGonagall le había reprobado todas las clases. Ellos no entendieron. Remus sí. El mayor miedo de Hermione es el fracaso. Lo que sea que Voldemort haya hecho, gatilló ese miedo.

Remus se dio cuenta que pasaría una gran temporada sin varita.


Paloma: Muchas gracias por comentar y por leer. Saludos y no te preocupes, me puedo demorar en subir los capítulos, pero terminaré de postear la historia.

Ainums: Muchas gracias por leer y por comentar, saludos que tengas una muy buena semana.

Rowena: Jeje… esperemos que le den su merecido… aunque como es un sangre pura. Saludos y muchas gracias por leer y comentar.

Esquizoide: Muchas gracias a ti por leer y comentar. Saludos y que tengas una semana muy productiva.

Like: Muchas gracias por leer y comentar. Saludos espero tengas una buena semana.

Smithback: haha a mi me pasa lo mismo, se lo que viene pero igual me emociona traducirlo. Saludos que tengas una buena semana. Y ¡Gracias por leer y comentar!

Pauliitah: ¡Hola! Muchas gracias por leer y comentar. Pues, con el asunto de Draco… creo que Voldemort prefiere culpar a su esposa que a sus mortífagos sangre pura. Tú sabes Hombres. Saludos y muchas gracias por leer y comentar. Que tengas una muy buena semana.

Amia Snape: Hola… pues, ¿Castigo a Draco? No lo creo, el es un sangre pura muy valioso, en cuanto a tu otra pregunta… si quieres que él te torture… todo tuyo. Saludos y muchas gracias por leer y comentar. Que tengas una semana muy divertida.

lecaosma: jeje sí, pasará bastante tiempo, ambos son unos cabeza dura… muchos saludos y gracias por comentar y leer. Que tengas una muy buena semana.

dani155: Muchas gracias por leer y comentar. Saludos y que tengas una buena semana.

xxxxInu girlxx93839: Si que se lo merecía… eso de andar golpeando mujeres no se hace. Muchos saludos y gracias por leer y comentar. Que tengas una semana genial.

bess20: Pues, a mí también me encanta… pero hay que decirlo. Es un imbécil en esta historia. Saludos que tengas una muy buena semana. Muchas gracias por leer y comentar.

The darkness princess: Pues, es su personalidad jajaj… saludos y muchas gracias por leer y comentar. Que tengas una buena semana.

Kirtash R: Muchas gracias por todo lo que pusiste… buen año (Un poco atrasado… pero nunca es tarde para desear buenas cosas a la gente) saludos y muchas gracias por comentar y leer.