N.T. Hola a todos! Como siempre gracias a todos los que dejásteis reviews en el anterior capítulo. A todos os contesté por privado y a Isse de Luna, ya te contesté por twitter a tu pregunta ;) Os dejo un nuevo capítulo traducido de esta maravillosa historia de Nalasan :)

K&S


Capítulo VI

Diciembre 1849, Bailey Hall

"Dígame, Lord Smythe, ¿por qué es que usted no está casado ya?"

Kurt levantó la vista del plato de pechuga de pollo en salsa de hongos que estaba a punto de depositar en la mesa de la comida. Habían terminado sirviendo el quinto plato de lo que prometía ser una relajada cena tardía. Pero al ver a Lady Catherine disparar una sonrisa provocativa a Lord Smythe después de hacer esa pregunta, Kurt tuvo la sensación de que la parte tranquila de la cena había terminado.

Lord Smythe, sin embargo, ni siquiera se molestó en levantar la mirada de su plato cuando respondió en un tono que sonaba decididamente indiferente, "No estoy seguro, Lady Catherine. ¿Por qué no lo está usted?"

Sir Henry miró hacia arriba a eso y sonrió burlonamente a Lady Catherine. La expresión de ella no se inmutó, y sólo el rubor ligero en el cuello indicaba que se dio cuenta del insulto implícito. Pero en lugar de hacer lo que a Kurt le parecía más sabio y dejar pasar el tema, ella continuó, "Sólo creo que... es inusual que un hombre como usted, que dice tener tantas admiradoras y es sin duda suficientemente rico como para no tener que considerar la dote de su esposa, nunca haya pensado en proponérselo a alguien".

"Ahora Lady Catherine, sea razonable," Lord Huntington respondió con una sonrisa condescendiente en su cara mientras que él pinchaba su tenedor, "Sebastian aún no tiene veinticuatro años, y como usted ha señalado, no hay ninguna razón para que se case. ¿Por qué debería renunciar a la vida cómoda de soltero sólo para atarse a una chica tonta con hoyuelos?"

"¿Quieres decir que tú lo hiciste, Arthur?" Sir Reginald le preguntó, lo que provocó que Lady Isabella hiciera un ruido exageradamente indignado y lo golpeara juguetonamente con la servilleta.

Lady Catherine, sin embargo, no se distrajo por ellos. En su lugar, ahora apuntó su mirada de desaprobación a lord Huntington, "¿No le parece un poco hipócrita, Lord Huntington, considerar a las mujeres como parias sociales, si no logramos asegurar el afecto de un hombre a los veinte años, mientras que ustedes los hombres piensan que es ridículo casarse antes de cumplir los cuarenta años?"

"Olvida el verdadero problema aquí, Lady Catherine," Lord Smythe respondió, finalmente levantando la vista de su plato y dando una falsa dulce sonrisa a Lady Catherine, "La diferencia no radica entre hombres y mujeres, o jóvenes y de mediana edad. La diferencia es que yo podría encontrar a alguien que querría casarse conmigo".

Esta vez, Lady Catherine no pudo pasar por alto el insulto dirigido a ella. Ella miró a Lord Smythe, una expresión de odio en su cara bonita. Lord Smythe le devolvió la mirada, su falsa sonrisa almibarada constante en su indiferencia fingida.

Kurt llamó la atención de Jeff, y Jeff levantó sus hombros en un encogimiento de hombros a medias, lo que indicaba que no entendía el comportamiento de Lady Catherine más de lo que Kurt lo hacía. Desde ese baile hace dos semanas, había estado actuando decididamente hostil hacia Lord Smythe, o más precisamente, aún más hostil que de costumbre. A Lord Smythe no parecía molestarle su hostilidad, de hecho, más bien parecía divertirle. Pero mientras las conversaciones similares entre ellos habían ocurrido antes, el nivel de resentimiento parecía crecer con cada noche, y al parecer se había alcanzado un nuevo máximo en este instante.

Lady Isabella, que parecía perderse la repentina tensión en el aire, se reía y contribuía con sus pensamientos sobre el tema: "Bueno, estoy de acuerdo con Catherine. También pienso que es absolutamente malvado de vosotros, los hombres, el dejarnos a las chicas esperando horriblemente durante tanto tiempo sólo porque vosotros queréis disfrutar de vuestra vida un poco más. ¡Como si no fuera infinitamente más divertido tenernos alrededor!"

Kurt puso los ojos en blanco, decidiendo que si lady Isabella era la encarnación de la diversión, él estaría contento de pasar su vida en el aburrimiento. Desde el baile, el tiempo había permitido más actividades al aire libre, pero Lady Isabella había todavía adquirido el hábito de quejarse de la vida limitada en Bailey Hall a cada oportunidad que se le brindaba. A estas alturas, todo el mundo parecía molesto por sus quejas, y nadie se molestaba en responder nada de su contribución.

Desde que la temporada de caza estaba llegando lentamente a su fin, los caballeros y las damas habían decidido pasar el resto del mes, la Navidad y el comienzo del Año Nuevo en la casa de Longleat, la finca de los Huntington. Fue idea de Lady Isabella. "No es que no adore absolutamente la vida tranquila en el campo," ella había sinceramente asegurado a Lord Smythe que tuvo problemas en reprimir una sonrisa condescendiente, "Pero usted simplemente debe admitir que vive muy lejos de cualquier vida sofisticada, y realmente debemos visitar a amigos para Navidad. Y de vuelta en casa, podemos invitar a nuestros vecinos, los Russels y los Elliot - ¡oh, será muy divertido!" Lord Smythe no se opuso a sus planes, y así se había acordado salir para Longleat para el final de la semana.

Dado que esta era la última noche antes del día de salida, Kurt y los demás lacayos ya habían comenzado a empacar. Kurt estaba encantado ante la perspectiva de pasar la Navidad en soledad, lejos, muy lejos de Lord Smythe y sus amigos. Pero viéndole a él y a lady Catherine dispararse miradas el uno al otro de esta manera abiertamente hostil, le hizo preguntarse si iban a terminar matándose entre sí bajo el árbol de Navidad. No es que tampoco fuera a ser una gran pérdida.

Lady Emily, que miraba una y otra vez entre Lord Smythe y Lady Catherine, con buen humor intentó introducir un nuevo tema en la conversación, "Oh Catherine, ¿no te lo dije? Acabo de terminar ese libro que me recomendaste, y tengo que decir estoy muy enamorada de el." Afortunadamente, Sir Robert, que rara vez mostraba algún interés en los temas sugeridos por Lady Emily, también parecía dispuesto a cambiar de tema, y él le preguntó, "¿Puedo preguntarle qué libro Lady Catherine le recomendó a usted, lady Emily?"

Agradecido por los esfuerzos de Sir Robert, Lady Emily respondió rápidamente, "Se llama Mansfield Park, pero el nombre del autor se me escapa." Ella reflexionó por un momento, y luego negó con la cabeza, "Alguna autora, sin embargo. No muy leída, me temo." Lord Henry sonrió a su hermana de una manera bastante condescendiente, "Una de estas novelas horriblemente sentimentales que las mujeres leen, ¿supongo?"

Kurt pensó que esto era un poco hipócrita, dado el hecho de que él se había dado cuenta de que la pila de libros en el escritorio de Lord Henry se componía principalmente de novelas góticas y sensacionalistas escritas por Ann Radcliffe, pero ocultó su expresión y se movió para ayudar a Jeff con el plato de pescado sin dejar de escuchar con atención la conversación. Lady Isabella le regañó, "No la interrumpas, Lord Henry. Emily, querida, ¿estabas diciendo sobre ese libro...?"

"Oh Isabella, simplemente tienes que leerlo también," Lady Emily dijo, y Kurt pudo oír palmear sus manos con entusiasmo, "Es tan romántico y desgarrador."

"Estoy de acuerdo en que es desgarrador," Kurt escuchó la voz seca de Lord Smythe,"Especialmente la parte final donde ella se casa con su primo horrible."

Kurt miró a Jeff, que levantó su ceja izquierda ante él, obviamente sorprendido de escuchar a Lord Smythe admitiendo haber leído la novela. Kurt no estaba particularmente sorprendido de eso - teniendo en cuenta la velocidad a la que Lord Smythe parecía devorar literatura, no era de extrañar que no pudiera ser exigente ya. Difícilmente debía haber algo que quedara en la biblioteca sobre lo que no hubiera puesto sus ojos críticos.

Ante el comentario de Lord Smythe, Lady Emily dio un pequeño grito indignado, "¡Oh Lord Smythe! Ahora ha echado a perder el final."

A una señal del señor Moore, Kurt se dio la vuelta y comenzó a moverse en silencio alrededor de la mesa, de forma rápida y silenciosamente recogiendo los platos sucios mientras Jeff seguía con el siguiente plato. Lord Smythe parecía arrepentido, pero Kurt se dio cuenta de que Lady Catherine estaba mirándole de nuevo con una expresión decididamente hostil, y que realmente le hizo preguntarse qué pasó esa noche durante el baile que hizo que lo despreciara tanto. No es que por lo general le resultara extraño que la gente despreciara a Lord Smythe, por el contrario, parecería ser la reacción natural del ser humano. Era la repentina intensidad de odio de lady Catherine lo que le sorprendía.

"¿Entonces, usted desaprueba que se casara con el hombre que amaba?" Lady Catherine le preguntó. Lord Smythe miró hacia arriba, la falsa sonrisa en sus labios, y asintió "Ya que el hombre no es digno de su afecto, y mucho menos del amor de otra persona, lo hago."

Lady Catherine resopló de una manera muy poco femenina ante eso "¿Supongo que preferiría que aceptara que ese señor Crawford, que resulta ser rotundamente un villano al final?"

La sonrisa en el rostro de Lord Smythe empezó a parecer tensa alrededor de los lados, "Creo, Lady Catherine, que si la mujer que amaba no hubiera aceptado su oferta primero y luego más tarde aplastado sus esperanzas y sueños, su desesperación podría no haberlo impulsado a convertirse en un villano".

Cuando Kurt tomó con cuidado el plato de ella, Lady Catherine respondió, "No puedo creer que estemos hablando del mismo libro, Lord Smythe. Ese hombre era malo desde el principio."

"Sinceramente, dudo que cualquier hombre sea "malo desde el principio"," Lord Smythe respondió. Lady Catherine no parecía darse cuenta del plato que Jeff había puesto delante de ella, porque ella todavía estaba con el ceño fruncido hacia Lord Smythe cuando ella contestó, "Un hombre capaz de cometer los pecados que él comete nunca puede haber sido bueno, Lord Smythe. Él puedo no haber actuado así antes, pero creo que la novela tiene algo que decir al mostrar lo podrido que es y siempre ha sido."

Lord Smythe levantó su ceja ante eso, "Así que, Lady Catherine, ¿usted no cree que un ser humano pueda cambiar? ¿Que podemos volvernos buenos o malos en cualquier momento, en función de nuestras propias decisiones tanto como en lo que otras personas nos hacen?"

Lady Catherine estaba sentada repentinamente erguida, mirando a Lord Smythe directamente a los ojos y pronunciando sus siguientes palabras con toda claridad, "Yo creo que algunas personas son malas, mientras que otras son buenas, y creo que es nuestro deber expulsar a los que son corruptos y libertinos. Creo que la afirmación de que nuestras decisiones están determinadas por las acciones de otras personas es una excusa cobarde, y cualquiera que lo utilice no puede llamarse a sí mismo un hombre de verdad. Y..." sus ojos se estrecharon mientras ella se quedó mirando a Lord Smythe, "No creo que los pecados que cometemos alguna vez puedan ser redimidos."

El silencio que siguió se podría cortar con un cuchillo. Kurt y Frank habían dejado de recoger los platos; Nick y Jeff habían dejado de servir el pescado. Todo el mundo estaba mirando, ya sea a Lord Smythe o a Lady Catherine, conteniendo la respiración y esperando la respuesta de Lord Smythe.

Lord Smythe estaba devolviendo la mirada a Lady Catherine, con los ojos buscando algo en su mirada. Luego, lentamente, una sonrisa se empezó a extender en su rostro, y él levantó su copa.

"Brindo por eso", dijo. Su voz sonaba indiferente de nuevo, pero la expresión de sus ojos era fría. "Brindo por la visión del mundo más estrecha de miras que alguna vez me he encontrado." Apuró el vaso y lo puso abajo con tanta fuerza que por un momento Kurt creyó que se agrietaría en su puño apretado. Sin embargo, esto pareció ser el signo para que todo el mundo empezara a moverse de nuevo - Jeff apresuradamente dejó el pescado delante de Lord Huntington, Kurt fue a buscar el último plato al sitio de Lady Emily, y Lord Henry, Sir Reginald y Lady Emily empezaron a hablar al mismo tiempo.

Lord Smythe y Lady Catherine no se hablaron el uno al otro a lo largo del resto de la cena, y la conversación entre los invitados permaneció civilizada hasta el final del último plato. Kurt se sintió revivir. No es que a él le importaran personalmente las disputas entre Lord Smythe y Lady Catherine mucho, pero sabía que no sólo hacían que Nick frunciera el ceño a Lord Smythe, sino que también desconcertaban a Jeff, que odiaba cualquier tipo de disputa por principio.

Sir Robert fue el primero en dejar la cuchara después de haber terminado su sorbete. Se limpió la boca con la servilleta, la dobló con cuidado y la colocó al lado de su plato. "Bueno", dijo él, empujando su silla hacia atrás y levantándose de su asiento, "Esta fue una noche muy agradable, pero me voy a ir a la cama. Buenas noches."

"No puedes estar hablando en serio, Robert", dijo Lord Smythe, mirando con incredulidad a su amigo. "Todavía no son ni siquiera las once."

"Eso es cierto, pero como vamos a viajar mañana temprano, creo que me retiraré a mi habitación para dormir lo suficiente," Sir Robert respondió. Sus ojos buscaron en la habitación por un segundo antes de que aterrizaran en Kurt, y él sonrió amablemente, "Kurt, ¿puedo pedirte que vengas conmigo un momento? Tengo un par de peticiones relativas a los equipajes."

Kurt lanzó una mirada rápida al Sr. Moore para pedir permiso para salir del comedor, y cuando el señor Moore asintió alentadoramente, dejó rápidamente la jarra de vino y respondió, "Por supuesto, señor."

"Eres un aguafiestas, Robert," Lord Smythe dijo, sonriendo, decepcionado, "Pero supongo que no hay razón para tratar de convencerte de que te quedes, ¿verdad?"

Sir Robert simplemente sonrió y dejó que su mano descansara por un momento en el hombro de Lord Smythe, apretándolo casi cariñosamente mientras caminó junto a él, "Buenas noches, Sebastian."

Lord Smythe suspiró y respondió, "Buenas noches, Robert" antes de que él se girara hacia Lord Huntington, que estaba ansioso por conseguir su atención preguntándole a que concierto de Navidad le gustaría asistir, mientras Kurt se apresuraba detrás de Sir Robert, que rápidamente tomó las escaleras hacia arriba a su dormitorio.

Cuando Kurt cerró la puerta detrás de él, Sir Robert estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia la noche oscura, con una expresión pensativa en su rostro. Kurt esperó un momento, pero cuando Sir Robert no mostró signos de reconocer su presencia, él educadamente se aclaró la garganta, "¿Usted quería informarme sobre el equipaje, señor?"

Sir Robert levantó la vista, sobresaltado. Le tomó un momento para sacudir sus pensamientos, pero luego asintió. "Sí, quería. Me gustaría pedirte que sólo empacaras algunas de las ropas de viaje más ligeras y el atuendo para la noche, pero que dejes el equipo de caza y el resto de la ropa aquí."

"¿Así que va a volver con nosotros después de Navidad?" Kurt le preguntó. Sir Robert asintió, sonriendo casi con pesar. "Si la experiencia me ha enseñado algo, es que la Navidad en casa de Lady Isabella deja a la mayoría de sus huéspedes con prisa por irse después." Él suspiró y comenzó a encogerse de hombros saliendo de su frac. En una fracción de segundo, Kurt estuvo detrás de él para ayudarle, doblando con cuidado la chaqueta sobre el brazo y empezando a deshacer los gemelos. "Confío en que estaremos de vuelta a mediados de enero," Sir Robert añadió.

Kurt asintió, evitando cuidadosamente mostrar la decepción en su rostro. Había tenido la esperanza de que estuvieran lejos más tiempo, tal vez incluso hasta finales de febrero o principios de marzo. Ciertamente, no le habría importado evitar la compañía de Lord Smythe durante un tiempo. Pero entonces, pensó mientras se movía para poner el chaleco de Sir Robert de nuevo en el armario, eso significaba casi un mes de soledad en Bailey Hall. Y eso sin duda no era nada de lo qué quejarse.

Cuando se dio la vuelta para ayudar a Sir Robert a quitar su cuello, se dio cuenta de la mirada observadora en los ojos del otro hombre mientras él dijo, "Kurt, ¿puedo hacerte una pregunta?"

No seguro acerca de a dónde iba esto, Kurt asintió de nuevo. Sir Robert lo miró inquisitivamente, "Me he dado cuenta de que no has sido tratado muy favorablemente por Sebastian o Reginald."

Kurt tragó nerviosamente, inseguro en cuanto a qué responder a eso. Sir Robert, aparentemente, no estaba esperando una respuesta, ya que siguió, "Me imagino que debe ser difícil para ti, tenerte que enfrentar a esto cuando entras a ocupar un nuevo puesto, y yo sólo quiero saber que no te lo tomas muy a pecho, Kurt. Nada de todo esto tiene realmente algo que ver contigo".

Kurt pensó en todos los insultos, todas las observaciones hirientes apuntando a su dirección, y respondió con cuidado, "A veces, eso es... difícil de creer, señor."

"Estoy seguro de que lo es, pero Sebastian es un buen hombre", dijo Sir Robert. De alguna manera, Kurt sintió que él estaba hablando más para sí mismo ahora, que dirigiendo sus palabras a Kurt. "Es uno de mis mejores amigos, y elijo mis amigos con cuidado. Él es... él ha perdido su camino un poco, eso es todo. Y va a pasar, estoy seguro. Por ahora, siento que se esté desquitando contigo".

Kurt se dio cuenta de que mientras que Sir Robert estaba defendiendo a Lord Smythe, él no había dicho ni una palabra acerca de Sir Reginald. Al parecer, Sir Reginald no tenía excusa, él era sólo simplemente malvado. Sir Robert le sonrió cuando le entregó su camisa, "Sebastian tiene un buen corazón, y él es un patrón justo, Kurt. Espero que él trate de demostrar esto un poco más en el futuro. Pero estoy seguro de que te sentirás como en casa en Bailey Hall en poco tiempo".

Kurt estaba casi absolutamente seguro de que nada en este mundo jamás sería capaz de convencerle de que Lord Smythe tenía un corazón, y mucho menos uno bueno. Pero Sir Robert le miraba con tanta convicción, que Kurt sólo pudo responder, "Estoy seguro de que lo haré, señor."

Cuando él recogió los zapatos de Sir Robert, él pensó que Lord Smythe realmente no se merecía a Sir Robert como amigo.

K&S

Tal vez fuera el sonido constante de las gotas de lluvia que golpeaban contra la ventana pequeña, o el ruido que el viento hacía, agitando las hojas y ramas de cada árbol en el parque exterior. O tal vez fuera el hecho de que Jeff seguía roncando, a pesar de que Kurt le había sacudido medio despierto ya dos veces. Tal vez fuera la oscuridad que de alguna manera parecía más pesada que de costumbre, pero cualquiera que fuera la razón, Kurt se encontró incapaz de conciliar el sueño.

No tenía ni idea de qué hora era, pero debían ser más de las dos de la mañana. Gimió y enterró su rostro más en la almohada, tirando de la manta más cerca alrededor de sus hombros. Los caballeros se habían ido a la cama relativamente temprano, al menos para lo que era habitual en ellos, y Kurt estaba bastante contento de tener la oportunidad de dormir un poco antes de levantarse temprano, preparar el desayuno y luego empacar el resto del equipaje de Sir Reginald y Lord Henry. Pero por más que lo intentaba, simplemente no podía dormir.

Se desplomó en su espalda, mirando hacia la oscuridad y pensando en la noche. La conversación entre Lady Catherine y Lord Smythe, Sir Robert tratando de tranquilizarlo, cómo Jeff había dejado caer un plato en la cocina y recibió un tremendo regaño del Sr. Moore...

De repente, Kurt se sentó de golpe en la cama, recordando que en realidad había algo que olvidó por completo. Cuando estaban llevando los platos a la cocina, Harriet, que parecía muerta de cansancio, dijo que aún tenía que apagar el fuego en todas las habitaciones del ala oeste. Kurt, sintiendo lástima por ella, prometió que él se ocuparía de los fuegos después, y la acompañó para que fuera a la cama.

Y había recordado su promesa y mirado en todas las habitaciones de la primera y la segunda planta, a excepción de... "La biblioteca", Kurt maldijo entre dientes. Se olvidó por completo de la biblioteca. A toda prisa, él apartó la manta y salió de la cama. Por un momento consideró cambiarse a su uniforme, ya que si alguno de los caballeros o, peor aún, el Sr. Moore lo atrapaba vagando alrededor de la casa en camisón, él nunca iba a escuchar el final de ello. Pero ahora él estaba realmente preocupado y simplemente no tenía tiempo para ponerse su uniforme, por lo que se conformó con los pantalones y una camisa, atando apresuradamente los cordones de sus zapatos y encendió una vela. Jeff siguió roncando a través de todo el ruido que Kurt estaba haciendo, y Kurt estaba bastante seguro de que lo encontraría todavía profundamente dormido cuando regresara.

Rápidamente, se apresuró a salir de la habitación y fue a través de los pasillos de la casa. Él no tomó las escaleras del servicio: para ahorrar tiempo, utilizó los corredores del ala norte, de puntillas pasando ante las habitaciones de Lord Smythe y luego de Lord Huntington y Lord Edmund, subiendo otro tramo de escaleras hasta que finalmente llegó a la biblioteca.

Cuando abrió la puerta, se sintió aliviado al ver que el fuego se había extinguido, y sólo el menor atisbo de brasas moribundas era visible en la oscuridad. Por supuesto, no pasó nada, por supuesto estaba preocupado por nada. No era probable que un fuego establecido con cuidado por las criadas de la cocina pudiera salirse de control, pero en realidad, nunca se sabe. Una ventana abierta, una pequeña corriente en esta habitación llena de libros y papel, y la casa podría ser arrasada por las llamas en poco tiempo.

Comprobó el fuego una vez más y con cuidado apagó las cenizas. Satisfecho y aliviado, él hizo su camino de regreso a su habitación, sólo para darse cuenta frente a la habitación de lord Huntington que ahora él podría haber usado las escaleras de los sirvientes. Pero, de nuevo, eran casi las tres de la mañana, y los caballeros y damas por igual habían bebido mucho vino. No era sólo improbable, era casi imposible que Kurt se encontrara con alguno de ellos en medio de la noche.

Pero, sin embargo, tomó mucho cuidado de no hacer ruido mientras pasaba de puntillas más allá de sus habitaciones.

Él estaba a mitad de camino por el pasillo cuando de pronto, oyó un ruido sordo, seguido de cerca por un fuerte ruido, y se detuvo en seco. Atentamente, escuchó hacia la fuente del ruido, que parecía haber venido de detrás de una de las puertas de las habitaciones privadas de Lord Smythe. Con cuidado, pasó de puntillas yendo hacia el final del pasillo, hasta que oyó otro ruido. Era una especie de alboroto, seguido por lo que sonaba como una maldición ahogada, que, si no había perdido su orientación completamente, venía de detrás de la puerta de la alcoba de Lord Smythe.

Poco a poco, Kurt se acercó a la habitación, protegiendo la luz de la vela de la puerta frente a él. Ahora podía ver que había un pequeño rayo de luz por debajo de la rendija de la puerta - por lo que Lord Smythe estaba todavía despierto. Con cuidado de no hacer ruido, Kurt se inclinó más a la puerta, tratando de determinar si debía llamar y ver si Lord Smythe necesitaba ayuda - tanto como él lo despreciaba, su patrón podía haberse herido a sí mismo, después de todo. Pero, por otro lado, Lord Smythe investigaría por qué Kurt estaba merodeando frente a su habitación en medio de la noche, y la única explicación que Kurt tenía que ofrecer no sacaba exactamente a la luz el ser un siervo confiable.

No obstante, su preocupación ganó sobre su resentimiento, y él acababa de decidir llamar cuando oyó una voz apagada preguntando, "¿Crees que eso despertó a alguien?"

La mano de Kurt se detuvo, los nudillos sólo a centímetros de distancia de tocar la madera. No era la voz de Lord Smythe la que oyó. Era la voz de Sir Reginald.

"Nadie tiene sus habitaciones lo suficientemente cerca para oír nada de aquí dentro", la voz seca de Lord Smythe respondió. Él enfatizó su punto no molestándose en bajar la voz en lo más mínimo. "¿Puedes por favor tratar de no pisar los pedazos?"

"Siento lo de ese jarrón," Sir Reginald respondió, y hubo otro sonido alborotado. "Supongo que era una reliquia muy valorada que ha estado en la familia durante siglos, ¿no?"

"Reginald, me importa un comino el jarrón," Lord Smythe respondió.

Kurt se dio cuenta que estaba presionando su oreja contra la puerta, y tan inapropiado como su comportamiento era sin duda, no se atrevía a irse. ¿Qué, en nombre de la razón, estaba Sir Reginald haciendo en la habitación de Lord Smythe - a las tres de la mañana, cuando todos ellos deberían estar durmiendo? Kurt no podía realmente encontrarle sentido a ello - si los dos todavía estaban despiertos, podrían haber ido a la sala de dibujo y, a juzgar por su manera de pasar las noches anteriores, podrían haber pedido un poco de vino y una baraja de cartas.

Así que Kurt, confundido por lo que exactamente estaba pasando ahí, mantuvo la oreja pegada a la madera, consciente de que si alguien lo atrapaba en esta posición, casi sin duda le costaría su puesto, y sin embargo, tenía demasiada curiosidad para saber lo que estaba pasando como para largarse ahora.

Por extraño que pareciera, Sir Reginald no respondió a la declaración de Lord Smythe. Hubo silencio por un largo momento, antes de que Kurt oyera el crujido de la cama y el susurro de las sábanas. Frunció el ceño, perplejo, preguntándose lo que estaban haciendo allí. ¿Estaban caminando sobre la cama ahora para evitar pisar las piezas de porcelana? ¿Y por qué no habían llamado a alguien para limpiar el desorden que Sir Reginald aparentemente había hecho? Ciertamente, Lord Smythe no tenía escrúpulos para levantar a algunos de los siervos, no importaba la hora. ¿Por qué estaban tratando de ser tan sigilosos?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido siguiente, y casi perdió el equilibrio cuando oyó un fuerte gemido que vino de detrás de la puerta, seguido de un bajo y gutural, "¡Maldita sea, Sebastian!" Otro gemido siguió, esta vez más fuerte, y la cama crujió de nuevo.

Kurt se mordió el labio inferior con fuerza para evitar hacer ningún ruido, y él sintió el calor que subía a sus mejillas. De repente tuvo una idea muy clara de lo que estos dos estaban haciendo allí - después de todo, él era lo suficientemente mayor como para saber exactamente lo que este tipo de ruidos significaba. De vuelta a Chawton, el lacayo Claus recibía visitas nocturnas por una de las criadas de la cocina, y desde que su habitación estaba al lado de Kurt, Kurt se volvió más familiarizado con los sonidos de las actividades nocturnas de lo que nunca hubiera querido. Pero escucharlos saliendo de una habitación en la que al parecer Lord Smythe y Sir Reginald estaban solos era algo para lo que Kurt no estaba preparado.

En vez de girar y alejarse como debería, presionó la oreja con más fuerza a la puerta, y ahora que realmente se concentró, podía escuchar el sonido del crujido de la tela contra la tela, y la rápida respiración de dos personas.

Por un momento, sólo pudo escuchar estos nuevos sonidos que se ajustaban muy bien con la imagen que lentamente estaba llegando a su mente, antes de que la voz jadeante de Sir Reginald se pudo escuchar de nuevo, "Apuesto a que Arthur no se atreve a entrar en tu habitación tan tarde en la noche, ¿verdad?"

Lord Smythe respondió con una risa baja, y aunque su voz era más ronca de lo habitual, no sonaba tan afectada como la de Sir Reginald cuando él respondió, "No me digas que todavía estás celoso de Arthur. No después de visitar a su encantadora esposa tres veces la semana pasada".

Los sonidos de crujidos pararon por un momento, y Sir Reginald sonó muy culpable cuando preguntó, "¿Cómo te diste cuenta?"

"Soy una persona observadora, y, la verdad, vosotros dos no sois muy discretos," Lord Smythe respondió. "¿Supongo que pensaste que follarte a la esposa de Arthur te daría algún tipo de ventaja sobre él?"

"Por favor, Sebastian, sabes que Isabella no significa nada para..."

Fue interrumpido por la risa fría de Lord Smythe, "Por favor, Reginald. No podría importarme posiblemente menos lo que Isabella y tú hacéis juntos. Aunque me resulta divertido que Robert y Lady Catherine sean probablemente las únicas personas verdaderamente virtuosas en esta casa. Aunque, por supuesto, en el caso de lady Catherine, se debe a que su objetivo en la vida es ser más santa que todos los apóstoles juntos".

"Pero tú me pediste que viniera a ti esta noche, ¿verdad?"

"Sí, Reginald" Lord Smythe suspiró, "Te pedí que vinieras."

"Así que te importo yo más de lo que te importa Arthur, ¿cierto, Sebastian?"

"¿Quieres una respuesta sincera a eso, Reginald? No creo que me importéis mucho ninguno de los dos. Pero tú al menos estás en silencio mientras lo estamos haciendo. Arthur es terriblemente ruidoso, y preferiría no ser atrapado por alguien en mi propia casa. Así que eras la mejor opción".

La voz de Sir Reginald sonó tan quejica que Kurt frunció el ceño involuntariamente, "¿Por qué dices esas cosas, Sebastian?"

"Porque es la verdad, y porque tú preguntaste" Lord Smythe respondió, con voz cada vez más impaciente. "Cierra la boca y date la vuelta ahora, ¿lo harás?"

Kurt se dio cuenta de que su boca estaba colgando ligeramente abierta, y rápidamente la cerró. Ahora no tenía dudas acerca de lo que los dos hombres estaban haciendo aquí, y la realización de lo que esto significaba en realidad le golpeó con una fuerza para la que no estaba preparado. De repente, una imagen muy vívida de dos cuerpos, dos cuerpos masculinos, moviéndose juntos, presionándose uno contra otro con fuerza, haciendo los sonidos que estaban llegando desde el otro lado de la puerta, se alzó ante los ojos de Kurt, y rápidamente se alejó de la puerta.

Más tarde, él no estaba muy seguro de por qué decidió volver a la biblioteca, o no recordaba cómo él apagó la vela y la dejó en un cajón en el pasillo, pero lo siguiente que él supo es que estaba sentado en uno de los sillones en la biblioteca, mirando hacia la oscuridad y tratando de procesar lo que acababa de descubrir.

Lord Smythe y Sir Reginald no eran sólo amigos. Los amigos no se visitan en sus dormitorios en mitad de la noche. Los amigos no tienen conversaciones competitivas sobre quién prefiere a quién. Los amigos no hacen lo que estos dos, a juzgar por los ruidos que Kurt escuchó, estaban haciendo en estos momentos.

Obviamente, Lord Smythe no se limitó sólo a invitar a amigos para permanecer en Bailey Hall. Los dedos de Kurt se enroscaban alrededor de los apoyabrazos de su sillón cuando se dio cuenta de que al menos dos de los hombres no eran amigos de Lord Smythe. Eran sus amantes.

Ahora, muchas cosas que Kurt no entendía antes de repente empezaban a tener sentido.

La rivalidad extraña entre Sir Reginald y Lord Huntington, la observación de Lord Smythe "Ellos pueden ser bastante exigentes…a veces", el baile, el abrazo entre el Lord Smythe y Lord Huntington... Kurt casi se rio cuando recordó la pregunta de Lady Catherine de esta tarde, "¿Por qué no se ha casado, Lord Smythe?" Bueno, parece que Kurt había encontrado la respuesta a esa pregunta. Y ahora él seguía preguntándose si esta era también la razón por la que Lady Catherine había estado actuando de manera hostil hacia Lord Smythe. Porque esa noche en el baile, ella comprendió algo que Kurt todavía tenía problemas para procesar.

Tomando una respiración profunda, Kurt dejó caer la cabeza contra el respaldo de la silla y trató de ordenar sus pensamientos. Lord Smythe, su patrón, el dueño de Bailey Hall, no estaba al parecer interesado en las mujeres como amantes, sino que tenía algún tipo de relación con Sir Reginald y, si Kurt había entendido correctamente su conversación, con Lord Huntington.

El concepto de amor entre dos hombres no era desconocido para Kurt. Hubo un pequeño escándalo en Chawton una vez, cuando el sobrino de la señora Wilbourne, la esposa del propietario del pub, fue arrestado y acusado en Londres de cometer actos de grave indecencia con otro hombre. Los cargos fueron retirados al final, pero los aldeanos, que no habían oído hablar de él ni nunca habían visto al joven antes, no pararon de hablar de ello durante semanas.

Kurt no tenía todavía catorce años en ese momento, pero recordaba que su padre había visitado el pub con mucha más frecuencia de lo habitual, como para demostrar su apoyo a la familia. También recordaba que nadie había hablado abiertamente acerca de qué exactamente estos hombres habían hecho mal. Todo el mundo se apresuró a insultar y hablar de la condenación eterna, pero Kurt, no sabiendo lo que los "actos de grave indecencia" en realidad significaban, finalmente, había preguntado a su padre. Su padre no había estado cómodo con el tema tampoco, pero él había explicado vacilante a Kurt que algunos hombres no sienten ninguna atracción hacia las mujeres. En cambio, preferían a otros hombres como compañeros sexuales. Y mientras que su padre no expresó su opinión personal sobre el asunto, dejó muy claro lo que tanto la Iglesia como el estado pensaban sobre tales actos.

Desde entonces, cada vez que Kurt entró en contacto con el tema (que no era muy a menudo), recordó el resentimiento y el odio de las otras personas, no sólo hacia los dos hombres, sino también hacia su familia. Pero hasta ahora, el tema había sido algo con lo que Kurt no tenía una conexión directa, sino algo que, si es que había sucedido, sucedía en algún lugar lejano, en Londres o en París. Después de haber escuchado a su patrón y su amante sólo a unos pocos pisos de distancia de sus propios dormitorios, forzó a Kurt a enfrentar el tema como el nunca había hecho antes.

Mordisqueándose el labio inferior, Kurt miró hacia la ventana. Ahora que sus ojos se habían adaptado a la oscuridad, podía distinguir las estanterías y el alféizar de la ventana. No es que él condenara a nadie. Él sabía que la iglesia afirmaba que era un pecado, y que el Estado lo consideraba ilegal. Pero su relación con la iglesia era difícil ya, y él tenía problemas creyendo que un padre celestial que estaba listo para perdonar pecados como el robo, la prostitución o el asesinato fuera a castigar a alguien por enamorarse de la persona equivocada.

Cuando su padre le había hablado de ello, él no lo hizo sonar como si alguien tuviera mucha opción en estos asuntos, y de haber observado el desarrollo de algunas relaciones, Kurt sabía que a veces enamorarse traía más dolor que alegría. Él recordaba a John, el mozo de cuadra, y su obsesión desesperada con Lady Janet, o Abigail, la criada, y su enamoramiento no correspondido al Sr. Johnson, el maestro de los herederos de Shaftesbury. Ninguno de ellos eligió enamorarse, y ninguno de ellos fue capaz de cambiar nada acerca de sus sentimientos. ¿Por qué debería ser diferente entre dos hombres -o dos mujeres?

Para el propio Kurt, el amor se había mantenido mayormente como un concepto abstracto hasta la fecha. Sí, él había mirado a las chicas a su alrededor, sabiendo que se esperaba que un día se enamorara, o al menos se casara con una de ellas. Y le gustaba su compañía, y mucho. Pero al oír a los otros chicos del pueblo hablando de sus aventuras sexuales, o escuchando involuntariamente a Claus y su ayudante de cocina, se preguntó por qué nunca había sentido ningún deseo sexual hacia una chica.

Cuando pensaba en Lord Smythe y Sir Reginald juntos, él tenía que admitir que, aparte del hecho de que ambos eran seres humanos horribles, él no encontraba la idea de dos hombres siendo amantes para nada terrible. Sin embargo, el conocimiento de la aventura de Lord Smythe y Sir Reginald traía tantas complicaciones con ello - tantas complicaciones para las que Kurt no se sentía preparado.

Él enterró su rostro en sus manos, sabiendo que su creciente dolor de cabeza se debía igualmente a la falta de sueño y a su descubrimiento. En pocas palabras, se preguntaba si él era el único en esta casa que sabía acerca de esto. Lord Huntington era obviamente consciente de lo que estaba pasando, y lady Catherine parecía serlo también. Sir Robert podría tener una idea, pero Kurt no estaba seguro de lo mucho que realmente sabía. En cuanto a los sirvientes, no podía imaginar que el Sr. Moore o la Sra. Seymour tuvieran alguna idea de lo que estaba pasando.

Y luego... estaba Nick.

Era alguien que Kurt no había considerado hasta ahora en absoluto. ¿Qué sabía Nick de todo esto? Él había pasado toda su vida en Bailey Hall. ¿Podrían las preferencias de Lord Smythe haber escapado a su atención? Kurt pensó en algunos momentos que empezaban a tener más sentido ahora: Nick negándose a especular sobre la rivalidad de Sir Reginald y de lord Huntington, Nick tratando de distraer a Kurt de mirar fijamente a Lord Smythe y a Lord Huntington abrazándose el uno al otro -

"Él lo sabe", murmuró Kurt. "Definitivamente sabe sobre esto."

Por un momento, él se preguntó si podría decirle a Nick lo que él presenció. Él tenía el deseo desesperado por hablar con alguien sobre ello, sólo para aclarar su cabeza, para escuchar la opinión de alguien de su confianza. No estaba seguro de qué hacer con este conocimiento recién adquirido, y realmente podría necesitar algunos consejos. Pero hasta ahora, Nick había sido extremadamente leal a Lord Smythe, y Kurt no estaba seguro de cómo iba a reaccionar cuando Kurt le dijera acerca de lo que sabía - o lo que él asumía. Y luego- ¿y si estaba equivocado? ¿Y si Nick no era consciente de la verdadera naturaleza de las 'amistades' de Lord Smythe?

De repente, se dio cuenta de la clase de poder que este conocimiento le daba sobre Lord Smythe. Sólo el más mínimo rumor de sus preferencias sexuales difundido entre los sirvientes y los habitantes del pueblo, por no hablar de sus amigos de clase alta, podría arruinar su reputación para siempre. Kurt ni siquiera necesitaría una prueba de ello - una vez que el rumor estuviera ahí fuera, la gente vería, la gente pensaría sobre lo que ya había presenciado bajo una nueva luz, y muchos de ellos iban a sacar las mismas conclusiones a las que Kurt había llegado en este momento. Contuvo el aliento cuando se dio cuenta que en realidad estaba en su poder destruir a Lord Smythe completamente.

Pero al mismo tiempo, sabía que él nunca podría hacer una cosa así. Porque tan horrible como Lord Smythe era, y por mucho que Kurt lo despreciara y realmente quisiera derramar la sopa hirviendo sobre su regazo a veces, él nunca podría arruinar la vida de otro ser humano.

Al final, él no estaba seguro de cuánto tiempo había pasado en la biblioteca. ¿Media hora? ¿Una hora? ¿Más? Finalmente, se dio cuenta de que tenía que volver a su habitación, ya que no tardaría mucho hasta que tuvieran que levantarse de nuevo. Él lamentó haber dejado la vela detrás mientras tanteaba su camino fuera de la biblioteca y por el pasillo, esta vez tomando las escaleras del servicio. En parte porque allí encontraría el camino incluso en la oscuridad, en parte porque no quería correr el riesgo de encontrarse con Sir Reginald cuando el hombre regresara a su habitación.

Así que hizo lentamente su camino por las escaleras, su mente aún a mil con pensamientos acerca de lo que acababa de descubrir, y lo que esto significaba: para él, para Lord Smythe, para su relación con Nicholas, para su vida en Bailey Hall.

Porque, le gustara o no, ahora era parte de un gran secreto, un secreto que tenía el potencial de destruir a Lord Smythe y a todos a su alrededor.

Kurt estaba todavía acostado despierto en su cama cuando Nick golpeó contra la puerta para que él y Jeff se despertaran.