Los personajes de "Gorillaz" no me pertenecen, son creaciones de Damon Albarn y Jamie Hewlett.

El personaje de "Kelly" es propiedad de axeprincess22, a excepción de su nombre.


BALLET GORILLAZ

Mentira y alcohol


-¡Noodle, luces muy hermosa!

Caroline se le abalanzó, como ya era costumbre, para saludarla. La japonesa usaba un vestido rosa tenue bastante corto con amarre en la nuca y unos plataforma setenteros. Rápido se puso al día en el café, había extrañado el ambiente del lugar, en especial a Cristian. Magda ejercía su trabajo independiente, era la quien más tiempo llevaba ahí, por lo visto Noodle no le agradaba mucho. Caroline y ella limpiaban las mesas y Kristeü secaba platos guiada por el gerente. Luego de Noodle, era la que menos tiempo tenía de maid con tres meses trabajados.

- ¿Y cómo siguió 2D?—.Preguntó la morena.

- Bien, bien. Está un poco débil, pero ayer fue a la consulta y todo salió bien. Russel-san y yo lo acompañamos.—Explicó concentrada en su trabajo, más que la contraria.

- Oh pobrecito. Pero sí sobrevivió a un giro de trescientos sesenta grados y el impacto de un auto, estoy segura que puede con esto.

- ¡Hey, nenas! ¿De qué están hablando por aquí?—.Cristian se les acerco cruzado de brazos y a paso de modelaje, se sentó en una silla cercana cruzando las piernas con finura y elegancia.

- Del accidente del novio de Noodle.

- ¡Caroline!

Exclamó ruborizada por dicho comentario. Pronunció palabras inentendibles en su idioma natal y continuó en lo suyo lejos de su compañera y el gerente.

- Bien... ¡Ahg! No hemos terminado de abrir y ya tienen la entrada llena de cáscaras de banana.—Exclamó Cristian hacia los monos de la seguridad.

- Yo los recojo Cris... Hmm Noodle es tan cerrada a veces. ¿Por qué actúa así? ¡Ah! ¿Crees que en serio tenga algo con 2D?

- ¿2D? ¿Es el de pelo azul, no? Ese muchacho luce como un bombón, qué envidia.

- Ay por favor Cristian, ¿No estabas saliendo con el modelo italiano y musculoso?

- Hmph. Ese tonto y yo terminamos.—El gerente rodó los ojos y finalmente murmuró.—Por cuestiones de tamaño.

Caroline soltó una risotada.


Una falda hawaiana, collar de flores y su oficina ambientada con objetos playeros. Se talló los ojos removiendo sueño y lagañas, luego bostezó ampliamente. Se estaba mirando en un espejo y tras haber completado su costumbre de los jueves por la mañana al abrir sus oscurecidos ojos vio a esa fastidiosa entidad junto a su reflejo.

- ¿Cuánto tiempo piensas seguir esta mentira? Te ves patético.

- No pedí tu opinión.

- De todas maneras.—El Boogieman bostezó.—Repito que das pena, Murdoc.

- ¿Ahora ves por qué siempre ignoro tus comentarios de mierda? No tengo tiempo para esto.

Murdoc encendió la radio y el micrófono del escritorio, se apoyó en el mismo respirando hondo y un aviso de "ON AIR" alumbró el lugar.

- Hello, guys! Aquí el bajista más emblemático del mundo ¡Murdoc Niccals! Sí... Hey, sí me han visto por allí en algún lado, ya saben, se trata de una broma de mal gusto. Un sujeto con apellido de ave intenta destruirme y ¿Qué creen? El bastardo hizo una réplica de mí. No se dejen engañar, esa réplica vive muy encabronada de verdad. ¿Qué dónde estoy? ¡En Punto Nemo, por supuesto! ... No, no. Yo, ya casi termino en el infierno ¡Ya saben! Cosa de todos los días. Creo que estoy en una celda de mala muerta, no puedo ver ni mi culo en este lugar.—El Boogieman negaba de lado a lado con la narración de Murdoc, quien lo maldijo con la sola mirada.— Espero no terminar ciego... ¡No hay ron!—. De repente un ruido de un gabetero estremeció el sitio; el satanista sacó una botella del exclamado contenido y bebió sin compasión de ella.— Oh sí, ron... Estoy... Estoy bien.


Una hora antes.

Apenas unos rayos de sol se colaban dentro de la habitación y como recién estaba amaneciendo era natural oír a las aves rapeando. Un azulejo sacó una pistola ya harto y se dio un tiro en la pequeña cabeza. Inevitablemente la avecilla cayó contra un vidrio del ático de la banda virtual más emblemática del mundo.

Antes de ello, Noodle y 2D dormían plácidamente, ella abrazada a él con sutileza. Sus labios se curvaban en una sonrisita, como las de las postales amorosas. Ella se amañó a los delgados brazos del peliazul ¿Cuándo? ¿Cómo? Sólo pasó. Parecía una gatita pequeña y él, disfrutaba el calor que emanaba el cuerpo de Noodle, por eso la afianzaba firmemente contra su cuerpo que helaba fácilmente. Después de todo el otoño ya estaba presente en la ciudad.

Así dormían cuando el ave suicida cayó y despertó al vocalista. Abrió los párpados exaltados y lo primero que hizo fue verificar el estado de su compañera de habitación. Luego suspiró tranquilo y se dejó caer a peso muerto a un lado, apartando el contacto con la guitarrista. Hoy volvía a la escuela de manejo.

- Carajo…

Se estregó la vista y se levantó, mareado y perezoso fue hasta uno de los gaveteros y sacó un sweter gris, unos jeans ajustados y una bufanda que le combinara. Entonces se llevó las manos a los bordes del pijama. Y ahí se detuvo y miró a Noodle, verificando efectivamente que dormía. Haciendo el silencio que más pudo se deshizo del pantalón de dormir y quedó portando una ropa interior verde limón.

Y qué tonto fue 2D al golpearse el dedo chiquito del pie con una de las patas del gavetero. Retuvo un grito de infierno, sin dejar de mirar a la chica que afortunadamente seguía dormida. Irónico que solo le bastó un suspiro muy leve del cantante para que Noodle despertara y en menos de un segundo le apuntó con una filosa katana.

Y a ella le hirvieron las mejillas.

- ¿T-Toochi?

- Eeeehh…

El nervioso peliazul se llevó las manos temblorosas a su ropa interior.

- ¡Y-Yo sólo m-me cambiaba, Noods!

- Hmm…

La guitarrista ocultó el rostro de porcelana japonesa en su almohada. 2D aprovechó a cambiarse prontamente y saliendo del lugar bajo una extraña tensión se despidió

- Adiós Noodle.

Ella murmuró una despedida en japonés sin despegar la almohada, pensando en el color verde limón.


Una hora después.

Por más que trató de seguir dormida la siempre estridente voz de su tío no se lo permitió. Frunció el ceño… ¿Qué tantos disparates decía ese bajista? Lissel curiosa se levantó, se puso unas pantuflas de moscas muertas (Nada literal) salió de su habitación y fue hasta la "oficina" de Murdoc. Ahí se quedó tras la puerta, oyendo al satanista.

- Y así fue como le hice el amor a Cameron Díaz… ¡Bien! Aquí va un tema que sé que recordarán. — La canción 19-2000 sonó a todo volumen en toda la oficina y afuera de ella. Lissel vio por un pequeño espacio entre la puerta y el marco de esta al Boogieman ahí dentro y a Murdoc mirándolo de una forma escabrosa. La canción terminó y la pequeña evaluó todo lo que ahí ocurría. —Sí, sí, sí… Cuanto tiempo ¿No? Esos idiotas, quién sabe como estén. Bah ¡Lo importante es que yo, Murdoc Niccals, estoy vivo! Jajajajaja no lo sé esto de la ceguera me tiene jodido, justo ahora solo un rayo de luna me deja ver a medias… El fondo de una botella… ¡Más ron! —.Exclamó sacando una botella de dicho contenido. Liss, qué empezaba a entender la situación impuso en sus ojos una rabia infantil hacia su tío. — Ahh, bebida de bastardos, es lo único bueno que pude sacarles a esos piratas de Plastic Beach. Ya saben lo que sucedió, estoy preso, aquí, en esta mierda y…

- ¡No! —. Gritó Lissel entrando de inmediato en la oficina y Murdoc espabilado apagó el micrófono en un acto de reflejos. — ¡No es verdad! ¡No estás preso, ni ciego! ¡Y estoy segura que no le hiciste vaya a saber qué a Cameron Díaz! ¡Además, el único idiota aquí eres tú!

- Shut up Lissel!

Un sonido en seco.

La sobrina del satanista se llevó ambas manitas a una de sus mejillas.

Murdoc creyó que lloraría como toda mocosa por la bofetada y armaría un escándalo. Sí, ella lloró como si fuera una fuente, pero su llanto era apenas audible, era pasivo, bajito, muy discreto. ¿Qué niño lloraba así de oprimido? Oh sí… él. La mano verdosa le ardía y sintió desde esa palma una culpa horrenda más, para variar pero eso no evitó que la rabia lo consumiera.

-… ¿Cómo puedes mentirles? Son tus seguidores… —Murmuró de soslayo ella, con una voz ahogada.

- No es problema tuyo. Deja de meter las narices donde no te incumbe, mocosa. Lárgate, maldita sea.

Lissel salió de la oficina de inmediato, entre rabiosa y entristecida, dejando a Murdoc y al hasta ahora silencioso Boogieman en el lugar.

Cuando Noodle despertó, dos horas luego de haberse ido 2D fue el llanto de varios pajaritos la causa; vio en un vidrio estampado a un azulejo muerto, al que un par de canarios con sombrerillos de policías cubrieron con una manta blanca. El pánico de los pájaros impidió continuar durmiendo a la japonesa pues un halcón voló en picada y se llevó entre sus fuertes patas al ave fallecida.

Ella entonces, se puso un sweter de lana, unos shorts de jean y unas medias abrigadoras con dibujitos del famoso cuadro de "El Grito". Noods ni se peinó, agarró su guitarra y una cajetilla de cigarros, con expresión seria cuando en verdad tarareaba un ritmo suave entre sus labios. Incluso dejó la máscara, el parche de gasa, el pirata, el visor… Todo lo que ocultara su ojo.

Subió al tejado del West London, el viento del frío otoñal la recibió. Observó las hojas anaranjadas y marrones de los árboles que caían desperdigadas por todas partes y prendió un cigarrillo. Cerró los ojos e inhaló profundamente de este. Dejó su guitarra acústica en el tejado y a pasos muy lentos, definitivamente dudosos, se encaminó hasta una cuerda gruesa amarrada con afán (un amarre propio del bajista de la banda) y con sus orbes esmeralda siguió el largo de esta hacia arriba, que mantenía sujeta a la isla flotante del molino… su isla.

Un escalofrío se extendió por la espina dorsal de la guitarrista, una que no despejó la expresión helada en el rostro de ella. Sí alguien viera la escena sólo era una mujer contemplando una isla flotante. Quizá el humo del cigarrillo soltaba más que eso, oh sí, mucho más: una caída en picada, quizá. Un plan que salió mal.

Y una traición… Quizá.

Eso cruzó por la cabeza de ella cuando apretó ambos puños.

Noodle se sacó el cigarrillo de la boca y escupió a un lado, luego lo volvió a meter. El cielo ya estaba tornándose gris. Ella se aproximó a la guitarra, se sentó junto a ésta y la tomó con soltura y empezó a tocar una tonada baja con ella, una que tarareaba y en las cuerdas de la guitarra apenas rozaban los dedos en intervalos de eternos segundos.

Bajo su cuerpo, dentro de la estructura un fragoso Murdoc medio alcoholizado maldijo al Boogieman. Todavía en calzoncillos se largó en su Winnebago y la entidad supuso que no volvería en bastante rato.

Dicho ente demoníaco que daba alusión de penar en el West London (motivo que ya originaba historias urbanas en los otros apartamentos y calles) buscó a la pequeña Liss, con intenciones fijas de habladuría y/o cotilleo.

- You're good, Lissel?

Preguntó cuando la encontró tumbada en el sofá de la segunda planta, usando unas gafas oscuras y en apariencia mirando a la nada.

- Es un…

- No eres como ellos. Guarda silencio. —Lissel vaciló.

- ¿Qué quieres decir?

- Que la vida te puso unas dificultades muy injustas… Demasiado… Depender de Hannibal y ahora de Murdoc…

- ¡Suficiente! Iré… Iré por Noodle. Eres un odioso.

Exclamó llena de enojo dejando al sujeto con las palabras en la boca en aquella sala, desapareciendo escaleras arriba. Era un momento en el que el Boogieman pareció un meme.

En el ático la pequeña encontró desordenadas las sábanas sin la nipona, la llamó en repetidas ocasiones pero no recibió ninguna respuesta. Así que se acostó en la cama del lugar, una sensación… acogedora. ¿Era su idea o dónde Noodle estuviera se sentía así? Acogedor. Un calorcito de esos a los que se amaña. Eso pensó.

En el abrumador silencio sus oídos distinguieron el sonido tenue de una guitarra acústica. Sonaba bonito, pensó. Un ritmo suave y débil… La chiquilla fue al baño apurada ¿Cómo no se dio cuenta? Había una escalerilla en el tejado. Procuró ser silenciosa y asomó su cabeza. Desde allí vio a la guitarrista tumbada en dirección a la asombrosa isla flotante, que vio más enorme y espléndida que nunca. Era algo de ensueño combinado con la composición de su amiga, nostálgica y despechada entre el cigarrillo.

Pero hermosa.

Maravillosa.

El ambiente frío la obligó a retroceder sí no quería pescar un resfriado. Sin embargo, la imagen libre, con el cabello revuelto a causa del viento y murmurando letras inentendibles junto a la guitarra de Noodle le hicieron desear ser como ella.


El lugar se hallaba tan oscuro como una cueva. Gracias a ello resultaba imposible determinar su tamaño, podía ser una habitación reducida o una muy amplia. La iluminaba una vela sombría. En ella quizá en medio había una mesa redonda cubierta con un mantel carmín; había algunas barajas, diversas plumas, una copa con agua y una copa con un contenido rojo. Solo eso era visible por la vela, no era suficiente para saber sí habría paredes o no, solo podían suponerse. En las penumbras parpadearon unos ojos grandes y de un verde intenso, con gracia.

Él estaba ahí, a la espera de quien poseía esos ojos tan verdes, calmado pero serio.

La vela iluminó a una mujer de color pasada de los cuarenta o cincuenta en apariencia, de muy baja estatura y de proporciones rellenas pero no gordas, una tela envolvía la cabellera y usaba collares y pulseras resaltantes, de infinidad de colores.

- ¡Russ, tanto tiempo! —.Fue a abrazarlo y ello le suavizó el ceño al afroamericano.

- ¿Cómo estás, Aba?

- Oh bueno, el trabajo se ha triplicado por la época, pero siempre tendré tiempo para mi Russ. —Dijo muy alegre halando una mejilla del baterista. —Ya extrañaba tus visitas.

- Sí… Aba yo…

- Vienes a una revisión. Ya te tocaba. Vamos, vamos.

La mujer fue hacia un lado de la mesa y de la oscuridad una silla se alzó justo detrás de ella, aludiendo que venía de la nada y lo mismo pasó para el neoyorquino.

- A ver las manos, querido.

Las manos de Russel podían cubrir la mitad de la mesa, pero las retuvo a centímetros de alcanzarla. La pequeña señora colocó las de ella encima, que se vieron sumamente pequeñas, eran como un meñique del afroamericano. Cerró ella los grandes ojos y Russ lo hizo igual.

- Hmm… Grasas en orden… Algunas discordias con tu hígado… Riñones… Distanciamiento… Autos… Aparatoso… Disco… Money… Fuck… Dog… She… Decaer… Gloria de aire… Amor.

- ¿Amor? ¿Dijo usted amor?

- Ojojojo ¿Te emociona, querido?

- En mi otra visita dijo suicidio. Por eso cambié mi alimentación, pero… en realidad hablaba de ella ¿No es verdad? —. Indagó impaciente.

- ¿Ella?

- ¡Aba, tú sabes de que hablo!

- No grites, muchacho, en noventa años no he perdido mi audición y no pienso perderla ahora. Ahora dime, ¿Cómo van las cosas? La última vez eras el triple de enorme que ahora.

- ¡Aba, no cambies de tema!

- ¡Basta, Russel!

Las palabras de ella fueron suficiente.

- Sabes que no trabajo con presiones, muchacho ¡Y sé en qué estás pensando! No aceptaré nada de dinero. —El baterista crujió los dientes y la peculiar anciana suspiró. — Te diré algo: hay dos caras de la moneda, dos caminos y dos destinos; ella será ella, pero esa ella será más ella, el correcto de ella es la ella que encarpetas. Suerte en descifrarlo Russ, un abrazo.


Había recogido las mesas con Kristeü, cada plato lavado por las trompas de elefantes y secado con lamidas de Momo y Maco estaba en su lugar. Ella y la rubia terminaban de cambiar sus vestuarios, en silencio. La ucraniana no era de muchas palabras, quizás porque no dominaba del todo el idioma. Noodle la miró de reojo antes de salir del cambiador y acomodarse un parche de gasa en ojo herido. En definitiva esa pechonalidad podía ahogar a alguien.

En la caja de pago, como siempre a esas horas el de rasgos españoles tenía inconvenientes al contar el dinero, mascullando maldiciones por lo bajo, ya que algunos clientes acostumbraban darle "free Money" unos billetes verdaderos, pero con la invención de llevar pequeñas alas adheridas a los bordes, una vez Cristian intentaba guardarlo estos emprendían vuelo. Una broma estúpida que desesperaba al gerente, en la que ella solía ayudarlo a recuperar el dinero con facilidad.

- ¡Ahg! ¡Qué bromistas de mal gusto! —.Berriaba él—. Noodlelita ¿Podrías…?

La guitarrista dio un salto alto y ágil y de inmediato tomó tres billetes en el aire.

- ¡Perfecto! Gracias nena. ¿Ya te vas? ¿Por qué siempre tan apresurada?

- Sí Noodle, es viernes. —Agregó Caroline saliendo de los vestidores, seguida por Kristeü y Magda. — Iremos a bailar y tú…—La morena la tomó por los hombros. —Obviamente vendrás con nosotros.

Bailar; sonaba bien, ¿No?

En el auto de Magda Gringwall, que convencida por la intensidad de Cristian y Caroline entró en los planes, emprendieron marcha hasta un antro no muy lejos del café. En la entrada la resguardaban un par de osos polares muy intimidantes, pero la sonrisa brillante de la japonesa les hizo enarcar una ceja confundidos al mismo tiempo.

Bailar. ¿Hace cuánto no lo hacía?

La música era agradable y activa, lo primero que hizo fue aceptar una bebida alcoholizada por parte de Cristian y no tardó en salir a la pista de baile. El modo de bailar de Noodle era muy natural, alegre y espontáneo, muchos no lo pasaron inadvertido y pronto se hizo un círculo en el que ella protagonizaba el centro. Haló entonces un par de desconocidos a seguirle el ritmo y pronto aceptó unas bebidas de sus acompañantes. Unos minutos más tarde, el gerente se acercó a ella que bailaba con la morena, prescindido de un grupo de hombres que presentó. Había entre ellos un morocho bien parecido, que no le quitó la vista de encima.

Luego, unas cuantas bebidas más.

Algunas veces el jefe de 2D le ordenaba llevarse uno de los autos para las pruebas de manejo para lavarlo los sábados por la mañana. 2D sacaba provecho de eso. Esa noche aparcó en un puesto de hamburguesas, escuchando un partido de fútbol en la radio que en verdad no le importaba, estaba muy aburrido y la hamburguesa no era tan buena. Recordó que Noodle trabajaba hasta la noche, aunque no sabía la hora, sin embargo tenía la curiosidad de saber el lugar. De hecho ni siquiera sabía en qué demonios trabajaba.

La llamó unas diez veces y no contestó. ¿Le habría pasado algo? No, ella Noodle, por favor.

Una vez más recordó lo de la mañana de ayer. Afortunadamente a ella no le afectó y prácticamente le ordenó seguir durmiendo con ella. La verdad no debía ser para tanto, puesto que antes de los eventos de "El mañana" lo vio en paños menores en diferentes ocasiones. Pero esa Noodle era como su hermanita y ahora le costaba verla como tal; no era la misma, en lo absoluto. ¿Por qué mierda todo había cambiado tanto?

Un tema de los Rolling Stones lo animaron a subir el volumen y dejar de pensar en la nipona. Condujo sin mucha atención en las calles frías y solitarias de Londres. En una esquina de las mismas una mujer en ropas ligeras a pesar del frío de esa noche captó su atención y no lo pensó mucho en detenerse y dejar que la mujer subiera a hacerle un pequeño favor.

Entre tanto, la soltura de las estrechas caderas de Noodle, el contorno de sus hombros pálidos y desnudos y el movimiento de sus piernas no dejaban de avivar a varios hombres del antro. Llegó entre dejarse llevar, a los brazos del morocho que no le quitaba el ojo de encima y ahora que parte de su confianza se debía al licor consumido, el sujeto aprovechó para tomarla descaradamente del trasero.

- ¡Hey, hey! ¿Qué crees que haces? Suéltala. —Exigió Caroline cuando vio dicha acción.

- Relájate muñeca. ¿No ves que lo disfruta? —. Dijo aludiendo la tonta sonrisa de la guitarrista entre sus brazos.

- Está borracha, imbécil.

- Sólo déjamela un rato…

Murmuró aquello afianzando a una embriagada Noodle y la libertad que hasta ahora ella sintió se esfumó cuando el morocho trató de escabullir los dedos de ambas manos debajo del vestido de la japonesa. Lo siguiente fue que el tipo terminó estrellado contra la barra del lugar, inconsciente.

- Creo que debemos irnos…

Entre el gerente y las maids ayudaron a salir a Noodle, aunque Kristeü tampoco estaba en las mejores condiciones. La pelirroja del grupo fue a por el auto y bastó un descuido de la morena y Cristian para que Noodle se le atravesara a un auto exclamando…

- ¡Toochi!

El vocalista había dejado a la prostituta unas calles atrás y conducía por el frente del antro cuando de la nada su compañera de banda apareció. Por fortuna alcanzó a frenar de golpe antes de otro accidente y tanto él como quiénes trabajaban con ella, gritaron.

- ¡NOODLE!

Esta se dejó caer en el capó risueña. El peliazul bajó del auto con el corazón traslocado y los del café también se acercaron a ella, quien estaba en las más perfectas condiciones… Fuera de su estado de ebriedad, por supuesto.

- Joder Noods… ¿Qué mierda…?

De repente Caroline se obligó a ahogar un grito y a dar brinquitos urgidos, golpeando el brazo del gerente con insistencia.

- Qué bien que te detuviste… ¿Qué? ¡¿Qué?! ¿Qué tienes, Caro?

- ¡Es él! ¡Cristian, es él! ¡Es…!

- ¡Toochi!

La embriagada chica se abalanzó a los brazos del chico de Crawley, que la sostuvo anonadado. Entonces el olor a alcohol fue evidente para él.

- Se pasó un poco con los tragos…

- Fue mi culpa, le di muchas bebidas a esta niña y ese animal que intentó tocarla, jum.

- ¿T-Tocarla? ¿Le hicieron algo?

- Oh no, Noodlelita supo darle su merecido, pero por poco. Creo que lo mejor es que te la lleves, 3D.

- ¡Es 2D! —.Exclamó la morena temblando de emoción. —D-Disculpa, soy Caroline, súper fan de la banda… eres más guapo en persona. —Murmuró lo último.

- Sí, igual… E-Ehh adiós…

Tomó a la guitarrista y la acomodó en el lugar del copiloto. Aún no se creía el estado de ella… ¿Habría escuchado bien? ¿Un tipo intentó propasarse con ella? Podía creer una situación así de él mismo, de Murdoc y hasta de Russel… Pero Noods…

- Toochi… Tengo calor…

La vio ahí; las mejillas sonrosadas, el cabello revuelto y perlada por el sudor, parecía cansada y el licor contribuía a una actitud propia de niñita consentida. Y podía jurar que hasta que a él le dio calor. Ella se removió inquieta en el asiento una y otra vez mientras él trató de concentrarse en la vía.

- Noods, quédate quieta.

Pidió, puesto que se movía y decía tonterías hasta distraerlo, así que no le dio más atención y cuando volvió a hacerlo tuvo que frenar el auto.

- Carajo…

Se deshizo ella del amarre que ejercía el vestido en su cuello y fácilmente pudo descubrir su torso del mismo, para cuando él frenó Noodle se bajó el vestido hasta las rodillas. Reveló un conjunto blanco con lacitos rosas y pequeños. Todo el rostro del vocalista ser tornó como una fresa.

- Noodle… ¡Noodle, joder, vístete!

- No… Así está mejor…

Y ella se acomodó en el asiento y en cuestión de segundos quedó irremediablemente dormida.

Perfecto.

Llegado a West London rogó que nadie estuviera merodeando por el apartamento. Él se despojó de su abrigo y cubrió con éste el cuerpo semidesnudo de la guitarrista, que era muy ligera. Iría subiendo por el segundo piso cuando palideció y se quedó de pieda por encontrarse de frente al Boogieman, el ente que acosaba a Murdoc… Le tomó unos segundos recordar que éste no poseía capacidad de habla y subió creyéndose victorioso al ático, con el ser enmascarado siguiéndolo con la mirada.


¡Finalmente, actualización! Pido disculpas. Cómo he dicho anteriormente, ésta página tiene algo en mi contra. Tenía el capítulo listo para subir y por razones desconocidas se borró todo ._. Y no, no es la primera vez ¡Me ha sucedido muchísimas veces! Pero bueno, ya puedo guardarlo en Word... Así qué habrá un poquito más de Ballet Gorillaz por aquí c:

Aviso: Ya tengo escritos varios capítulos :DD

Y nada... La banda ha regresado. Sus nuevas canciones han sido inspiración pura para mí, magia, me ha encantado. Es una pena que el fic no vaya a tener relación con la 4ta fase... A no ser...

Stop the dams está plasmada en cada pedacito, en especial las escenas de Noodle. Amo esa canción.

Busted and blue me ha inspirado para con 2D.

Por ahí me di de cuenta de varios errores en capítulos anteriores. (Hasta escribí mal el apellido de Jamie iniciando un cap XDD) Me disculpo por eso y mi salvajismo con algunas aclaratorias, procuré no tener errores en este. Sí los hay, qué vergüenza.

¡Y me gradué! De la secundaria, hace exactamente una semana. Estaba de los nervios, las cosas han estado duras por aquí, pero la inspiración sigue encima de mí. Mi mente crea y crea historias una y otra vez ¡¿Por qué no hay una continuidad con lo que ya tengo publicado, inspiración?!

Hasta la próxima actualización.

MioSiriban