CAPITULO 7: SOBORNO
Temari se envolvió el pelo en una toalla y se puso el albornoz. El aroma a café recién hecho le llego desde la cocina y hacia allí se dirigió. Shikamaru estaba llenando dos tazas. Cuando levanto la vista, la chica habría dado cualquier cosa por ir mas cubierta. Recibió su taza y le dio un sorbo con cuidado, muy consciente del magnetismo existente entre ellos y de los múltiples motivos por los cuales no debía ceder a el.
-te quedan cinco minutos –manifestó shikamaru, mirando su reloj-. Para ser periodista, el tiempo no parece tener mucha importancia para ti.
-no iré a ninguna parte contigo –repitió temari-. Me quedare en casa, preparare algo de cenar y veré la televisión.
-me parece maravilloso, pero lo haremos en otra ocasión.
-no he hablado en plural –protesto temari con frialdad.
-un error involuntario por tu parte –comento shikamaru.
-dame un buen motivo por el cual deba salir contigo.
-en primer lugar, porque yo lo digo, y siempre logro lo que me propongo –shikamaru empezó a contar con los dedos de una mano. Temari iba a protestar, pero el continuo-: en segundo, tu hermano al fin se ha armado de valor para invitar a la chica de sus sueños al apartamento esta noche y me ha pedido que intente sacarte de aquí. Tres…
-él no haría algo asi –lo interrumpió temari-. Es mi hermano…
-pues lo ha hecho –replico shikamaru-. ¿Por qué no? ¿Qué tiene que ver el que sea tu hermano?
-él siempre me lo dice todo. ¿Por qué decírtelo a ti y no a mi? Todo lo que tenia que hacer era llamarme por teléfono.
-no te molestes, temari –shikamaru le quito la taza de las manos temblorosas-. Pensaba decírtelo, pero tu farsa de fingir ser su novia lo impidió. Le ofrecí decírtelo yo. ¿Cómo crees que logre que reconociera que era tu hermano? Hacia todo lo posible por no descubrirte, pero se derrumbo cuando encontramos a matsuri en la comisaria.
-¿matsuri? –repitió temari, asombrada.
-ayuda en la comisaria –explico shikamaru-. Trabaja como intérprete y traductora oficial para la policía. Muy atractiva para su edad, debo añadir.
-nunca me ha hablado de ella –manifestó temari con debilidad.
-tal vez temía que fueras a asustarla.
-muchas gracias –temari estaba furiosa-. Dime…
-me temo que no tenemos tiempo –shikamaru volvio a mirar su reloj-. Contestare todas… bueno, casi todas tus preguntas en el restaurante. Mientras, te quedan cuatro minutos antes de que yo empiece a vestirte.
Temari tendría la última palabra, aunque le fuera en ello la vida.
-dijiste que tenias tres motivos por los cuales debo acompañarte. ¿Cuál es el tercero?
-supongo que quieres oír que es el atractivo de tu cuerpo o tu aguda conversación –sonrió shikamaru-. Pero no se trata de eso.
-no me digas que estas interesado en mi cuenta bancaria –le indico temari con sarcasmo.
-ese seria el cuarto –acepto shikamaru-. Pero el restaurante al que iremos esta en la Style guide de los mejores restaurantes y preparan un soufflé que te volverá loca.
-¿quieres decir que debo salir contigo solo por el interés de una cena gratis?
-¿Por qué no?
-tiene que haber mas que eso.
-solo digamos que esta noche deseo contar con tu compañía.
El corazón de temari dio un vuelco. ¿Cómo lograba enfurecerla y excitarla al mismo tiempo? Su resolución se debilito. Era imposible negarse ante un hombre como shikamaru. Ni siquiera estaba segura de querer rechazarlo, en especial cuando la miraba como lo hacia en ese momento. Además, siempre podía pedir un taxi si la situación se le iba de las manos.
-de acuerdo, iré –acepto al fin.
-muy amable por tu parte –sonrió shikamaru-. Pero aun falta algo.
-¿de que se trata? –pregunto ella, impaciente.
-todavía no te has vestido.
-¡baka! –exclamo temari al ver su albornoz y salió corriendo.
Se puso la ropa interior más atractiva y sensual que tenia sin poder explicarse por que se preocupaba por eso, si sus intenciones eran rechazar a shikamaru. Después de ponerse unas medias casi invisibles, fue al armario. Tenia muchos vestidos bonitos… no en vano gastaba en ellos la mejor parte de sueldo… pero el que usara esa noche debía ser muy especial. Tenia que estar extraordinaria y a la vez dar la impresión de no haber prestado apenas atención a su apariencia. Quería aturdirlo, pero sin halagar su ego. Sacaba un vestido tras otro, arrojándolos sobre la cama. Era una búsqueda imposible.
-se acabo tu tiempo.
Temari se volvio y al hacerlo casi choco con shikamaru, que tuvo que sujetarla para que no cayera. Pero no la soltó cuando recobro el equilibrio, sino la acerco mas a el.
-estoy tratando de vestirme –murmuro temari, afectada por su cercanía.
-siempre he considerado que la ropa es un invento inútil –comento shikamaru, explorando bajo el body de seda de temari-. Solo se pierde tiempo al quitarla.
-pues esta noche no quitaras ninguna –le indico ella, apartándose-. Has estado insistiendo en que debo darme prisa. ¿Cuánto tiempo llevas aquí? –agrego, tratando de controlarse en una situación incontrolable.
-el suficiente para preguntarte si de verdad has comprendido que solo vamos a cenar.
-¿a que te refieres?
-a que te traeré aquí después, y no iremos a un crucero de tres años que te mantendrá alejada de una boutique.
Temari contemplo la pila de ropa sobre la cama. ¿Por qué siempre lograba que se sintiera tonta?
-estoy buscando un pendiente que he perdido –manifestó, molesta.
-¿era una perla? –pregunto shikamaru, tocándole el lóbulo de una oreja. Cuando ella asintió, le descubrió la otra oreja, apartándole el pelo-. Aquí esta.
Temari respiro para tratar de controlarse, pero fue inútil. Shikamaru volvía a acercarla con esa expresión que le hacia querer huir y arrojarse en sus brazos al mismo tiempo.
-querías que me diera prisa, ¿no es así? –pregunto con tono agudo.
-tal vez estaba equivocado –murmuro él, hundiendo el rostro en el cuello de temari, que se estremeció conforme una senda de besos ligeros avanzo hasta el punto sensible detrás de la oreja.
-shikamaru –susurro-. No salgamos esta noche. Quedémonos aquí –no podía creer que fueran sus labios los que pronunciaban esas palabras. Jamás habían sentido con alguien con lo que sentía con shikamaru. La atracción entre ellos tenía que ser especial. Shikamaru la deseaba. El mismo lo había dicho. Y había ido a buscarla a su apartamento. Ella también debía de ser especial para él.
Lo miraba suplicante, con una expresión que no aparecía en sus ojos desde los diecinueve años.
-por favor, shikamaru –continuo-. Tenemos mucho que aclarar. Ahora que ya no tengo por que mentirte, hay muchas cosas que quiero decirte. Quedémonos aquí esta noche.
¿Estaba equivocada, o sintió que se ponía tenso? Shikamaru se relajo de inmediato y bajo los brazos.
-tenemos que salir, cariño. Recuerda que debemos dejar el apartamento a gaara y matsuri.
Er una excusa razonable, pero, ¿Por qué le parecía que shikamaru la rechazaba? Algo iba mal. El nunca permitiría que los planes de otros interfirieran con los que él se proponía.
-pero…
-no hay peros que valga –sonrió shikamaru-. Y ya vamos tarde –de la pila de vestidos sobre la cama escogió uno de satén negro y se lo entrego-. No esta mal. Nada extraordinario, pero deja mas a la imaginación que los demás. Póntelo y date prisa. Tienes treinta segundos.
Temari sostenía el vestido como una muñeca mientras él salía de la habitación. Que hombre tan inaudito. Se había ofrecido a él en cuerpo y alma y la había rechazado. Pero seguía actuando como si le perteneciera. Arrojo el vestido al otro extremo del cuarto. Ella no era de la propiedad de nadie.
De la pila tomo una túnica de seda y se la paso por la cabeza. Era tan roja y se ajustaba a su cuerpo esbelto a la perfección. Se quito los pendientes de perlas y se puso unos diamantes que le habían costado un mes de salario. Las perlas eran para las chicas buenas que hacían lo que se les pedía. Se maquillo en pocos segundos. Maldito. Ya le demostraría. Se puso unas sandalias doradas y fue a la sala.
-estoy lista –anuncio-. ¿Qué sucede, no te gusta lo que ves? –agrego al ver la expresión burlona de shikamaru.
-lo siento. Solo me ha parecido que habías decidido salir en ropa interior.
-me he puesto un vestido que he escogido yo. Es este, o nada.
-¿de verdad?
-sabes a que me refiero –manifestó temari, impaciente.
-vamos, entonces, antes de que pesques una pulmonía –le indico shikamaru tomando su abrigo, yendo por el de temari al perchero de la entrada y abriéndole la puerta.
Temari jugueteaba con el cuchillo sobre la mesa mientras observaba la actividad en el restaurante. El ambiente elegante era muy diferente al de su primer encuentro con shikamaru en el establo, pero de alguna manera, la primera reunión había sido mucho mas relajada. ¿Se trataba de las mismas personas? Sentía por él una atracción como jamás la había sentido por otro hombre, pero era tanto lo que había ocurrido en las últimas horas, que ya no sabia que sentía él por ella. No obstante, shikamaru había insistido en llevarla allí y había averiguado la verdad con respecto a gaara; desde de todo, era probable que no la considerara tan perversa. Ojala pudiera convencerlo de que había sacado conclusiones erróneas y de que no era la periodista mentirosa que él creía. Lo observo con cuidado mientras hablaba con el camarero. Parecía mayor y mas cansado que cuando lo conoció durante la tormenta de nieve. Era cierto que estaba bajo una presión tremenda, pero había algo mas, una expresión en sus ojos que, cuando se volvio hacia ella, la inquieto. Había algo en el ambiente que no lograba identificar. Algo que él tenía en la mente. Y estaba segura de que tenía que ver con la forma en que la había rechazado en su apartamento.
-por la verdad –brindo shikamaru cuando el camarero les hubo llenado las copas. El brillo en sus ojos desmentía el tono ligero de su voz.
-signifique lo que signifique –replico temari desafiante, decidida a no dejarse someter. Algo definitivamente no iba bien-. No me has traído aquí para hacer un favor a mi hermano, ¿verdad?
-no –acepto él en voz baja.
El corazón de la chica latía tan fuerte que estaba segura de que él lo oiría. ¿Iría a acusarla de algo más, o pretendería conquistarla de nuevo? Sonrió un poco; tal vez todo saliera bien.
-¿Por qué sonríes? –pregunto shikamaru suavemente.
-solo me pregunto si es mi cuenta bancaria lo que te interesa.
-no enteramente.
El tono acerado de su voz la congelo y dio un sorbo a su vino.
-adelante –le indico con voz fría en un intento por no revelar sus emociones-. ¿De que me vas a acusas en esta ocasión? Quizá piensas que me apodere de algunos de los bienes de tu herencia mientras estuve en tu casa. ¿De eso se trata?
-haces que me sienta como un policía secreto.
-No, mas bien a Torquemada (1). Tengo entendido que se especializaba en sacar confesiones a personas inocentes. Me sorprende que no hayas dispuesto el potro de tormento. (2)
-lo lamento, no podría usarlo en usarlo en un sitio como este –comento shikamaru-. Era una broma, temari –agrego ante el silencio de la chica-. Se supone que debes reír.
-no tengo ganas de reír –declaro la chica despacio, para luego dar un sorbo su vino-. Esta noche no te funcionan las bromas.
Shikamaru con una mano sobre le mantel y ella ansiaba tocarla, decirle en voz alta lo que sentía por él, pero parecía que el aire entre ellos se había congelado.
-shikamaru, ¿Qué sucede? –pregunto, desesperada.
-¿tiene que suceder algo?
-sabes que si –insistió la joven, tratando de controlar su voz-. Algo va mal entre nosotros y lo sabes tan bien como yo. No se que esperaba al aceptar salir contigo, pero cuando no estábamos intentando estrangularnos…
-¿Qué? –la alentó shikamaru cuando se interrumpió. Pero no había comprensión en sus ojos. Su expresión era velada y temari no sabia que pensaba.
-nos llevamos bastante bien –manifestó al fin. Luego, con expresión suplicante, le dijo-: oh, shikamaru, sabes tan bien como yo que hay una atracción entre nosotros. No puedes negarlo. Al verte ahora con esa expresión, no se que pensar. Me haces recordar como me sentí cuando te conocí…
-cuando creías que era un canalla –dijo shikamaru sin enojo-. Te dije entonces que no confiaras en mí, ¿no es cierto?
-¿confiar? Claro que confió en ti. Se trata de… -se detuvo, poco dispuesta a revelar tanto a un hombre que podría herirla. Un hombre que la había hecho sentir más viva que nunca y que ahora la miraba como si fuera una desconocida-. Solo se trata de eso. No siempre se lo que estas pensando.
-eso nos coloca en igualdad de condiciones, cariño. Eres como una muñeca rusa. (3) por muchas capas que retire, siempre queda algo oculto. Y haces mal en confiar en mí.
-¿de verdad? –Murmuro temari-. No lo creo.
-por supuesto –insistió shikamaru-. Yo no confió en ti, y con el escándalo de las pensiones dando vueltas en mi cabeza, no puedo permitir el lujo de archivar tu recuerdo como el de la chica misteriosa con la que pase un fin de semana.
-cosa que habrías hecho en circunstancias normales –le indico temari con voz firme a pesar de que el corazón se le congelaba-. Solo adiós y muchas gracias. Ahora, sal de mi vida.
-por supuesto –confirmo shikamaru tranquilamente-. En ciertos momentos fue un fin de semana agradable. Pero no estoy buscando una relación larga y además somos muy diferentes. Tu eres una mujer de ciudad, temari. Te gusta el dinero, la buena ropa y….hizo una pausa-, y los buenos restaurantes. En cambio yo…
-eres mas simple –termino temari, insegura, volviendo a rellenar su copa.
-¿no crees que estas bebiendo demasiado?
-si –acepto temari con fiereza-. De pronto me ha dado una sed terrible –dio otro buen sorbo y dejo la copa sobre la mesa con extremo cuidado.
-¿para que me has traído aquí, entonces? ¿Qué es lo que quieres?
-para enterarme de todo lo que sepas del fraude en mi compañía. Tus contactos. Todo.
Hasta había llegado el romance. Temari se sintió como si hubiera caído en un pozo. Negó con la cabeza, decidida. Se miraron frente a frente como dos gladiadores a punto de entrar en combate. El orgullo profesional de temari estaba en juego y no lo arriesgaría. ¿Cómo se atrevía shikamaru a pedirle información que debía saber que ella consideraba confidencial? Había sido muy tonta al sentirse complacida de que la hubiera invitado a salir. Pero nunca le demostraría cuanto.
-bueno, ya que hemos acabado con esa parte de la conversación, ¿todavía puedo cenar, o la invitación estaba condicionada a que te dijera todo lo que quisieras saber?
Shikamaru saco de la cartera un papel que coloco frente a ella. Un cheque a su nombre por una suma generosa.
-¿tratas de sobornarme? –murmuro la chica.
-te pagara muchas blusas de seda.
Temari volvio a mirar el cheque y una vez mas relleno su copa. La velada se estaba convirtiendo en una pesadilla. Por un minuto pensó que shikamaru la detendría, pero él pareció cambiar de opinión. ¿Es que pensaba que será mas fácil sobornarla si la emborrachaba? Nunca había bebido mucho, pero esa noche comprendió por que muchas personas no quieren parar. Mientras bebía de su copa leía el cheque una y otra vez. La suma que le ofrecía serviría para comprar la fábrica de blusas. Al recordar la noche en que le vendo la mano, las lágrimas brotaron de sus ojos.
-es tuyo si me dices la información que quiero, temari –le indico shikamaru con frialdad-. Se que debes de tener muy bueno contactos dentro de la firma y quiero saber quienes son y de que te han informado.
-el dinero es lo único que te importa, ¿verdad, Shikamaru? –las lagrimas corrían libremente por las mejillas de Temari. Se puso de pie y se agarro de la mesa-. Sigues sin comprenderme y no puedes comprarme. Maldito seas y ojala te pudras en el infierno por esto. Nara Shikamaru.
Levanto su copa y se la habría volcado en la cara si no hubiera estado vacía. Con paso inseguro, se dirigió a la puerta. Por kami-sama, ¿Cuánto había bebido? Pero antes de que llegara a la salida, Shikamaru la agarro con firmeza por el codo y la guio hacia el exterior.
-aléjate de mi, o te juro que te pondré un ojo morado –lo amenazo. Trato de soltarse, pero la mano de él la apretó como una banda de acero.
Los camareros se apresuraron a tratar de interrumpir la escena, pero Shikamaru se mantuvo firme entre Temari y ellos, evitando los ataques de la chica con efectividad.
-todo esta en orden –les dijo-. La dama sufre las consecuencias de un largo viaje por avión. Es la corresponsal de boxeo –atrapo el brazo de Temari al vuelo-. Solo trata de demostrarme cual es el golpe mas efectivo -Temari trato de darle una patada en la espinilla-. También es experta en kung-fu –añadió mientras se la echaba sobre el hombro-. Lamento que no hayamos disfrutado del postre –dejo un billete en manos de un asombrado camarero y llevo a temari a un taxi que esperaba en la puerta.
-¿A dónde vamos? –pregunto el conductor.
-a losdestar –fue la breve respuesta de Shikamaru mientras colocaba a Temari contra su hombro y le sujetaba las muñecas con la mano libre.
-no vivo cerca de allí –manifestó Temari, pero el alcohol empezaba a nublar sus reacciones.
-no –acepto Shikamaru-, pero yo si.
-creía que Temari No Sabaku era la periodista fuerte que pondría a cualquier hombre bajo la mesa –comento Shikamaru al ayudarla por el vestíbulo alfombrado del edificio donde vivía.
-pues vuelves a equivocarte –manifestó Temari, atontada, apoyándose contra la pared mientras el sacaba las llaves del bolsillo. Al fin, Shikamaru abrió la puerta y la empujo al interior del apartamento-. En primer lugar, el alcohol no me hace feliz. Te obnubila la mente. No tienes idea de las historias que he obtenido manteniéndome sobria en un bar. En segundo lugar…
-¿si? –Shikamaru la observaba con atención.
-ya no soy periodista. He sido despedida… -se tambaleo y estuvo a punto de perder el equilibrio- … esta mañana. El mismo Baki lo hizo –intentaba distinguir que Shikamaru la estaba escuchando. ¿Por qué había dos Shikamaru allí?-. Baki es el que te dije que era mi marido. Por no querer hablar de ti, me despidió, se divorcio de mí, podrías decir. ¿Y sabes que? Yo… -un retortijón la hizo doblarse-. Me siento mal.
-aquí, rápido –Shikamaru le abrió una puerta. Temari entro en el baño apresuradamente, pero con el suficiente control como para echar el cerrojo. No permitiría que Shikamaru la viera en ese estado. Los minutos le parecieron horas. Jamás se había sentido mas desgraciada en su vida.
-Temari, déjame entrar.
-vete al diablo.
-tengo algo para ti –insistió él.
-¿otro cheque? Ya sabes donde puedes guardártelo.
-no es un cheque, Temari. Fue terrible que hiciera eso, pero era necesario. Puedo explicarlo –su tono de voz era paciente, razonable.
-aunque pusieras esa explicación en tu nota de suicidio no la leería.
-deja de decir tonterías, Temari. Te sientes mal, has bebido demasiado con el estomago vacio y debería haberte detenido. Abre esa puerta, o la derribare.
Había un tono en su voz que Temari no podía ignorar. Temari abrió, cansada de discutir. Shikamaru le entrego un vaso con agua.
-bebe esto –le indico antes de ir a abrir el grifo de la ducha-. Quítate la ropa –agrego.
-vete al infierno –exclamo Temari furiosa.
-de acuerdo –Shikamaru se encogió de hombros-. No digas que no te lo he advertido –antes de que ella se diera cuenta de lo que ocurría, la metió en la ducha y corrió la cortina.
-¡esta helada! –grito la chica.
-abre el grifo del agua caliente entonces –le indico Shikamaru.
-eres un cerdo, ¿lo sabias?
-de primera, según dicen –acepto él descorriendo la cortina y mirándola con el pelo y la ropa pegados al cuerpo.
El deseo de venganza se apodero de Temari. Lo agarro por la corbata y tiro de él hasta hacerlo entrar en la ducha. Su impecable traje gris se volvio negro.
-eres una bruja –manifestó Shikamaru recorriéndola con las manos.
-creo que es el mejor de los nombres que me has llamado –Temari se balanceo contra él mientras Shikamaru le quitaba el vestido y empezaba a enjabonarla. La sensación era intolerable para ella, pero la forma en que la había tratado todavía la mantenía furiosa. Tenia que vengarse.
Lo rodeo con los brazos por la cintura y lo acerco para, con un gesto feroz, tratar de golpearlo con la rodilla. Pero Shikamaru fue más rápido que ella y evito el golpe con agilidad antes de levantarla en vilo, oprimirla contra la pared y mirarla a los ojos.
-pequeña bruja –le grito por encima del ruido del agua de la ducha-. Y yo que empezaba a confiar en ti.
-¡confiar! –Exclamo Temari-. No conoces el significado de esa palabra. Trataste de sobornarme, maldito seas. ¿Sabes que es sentir eso? Descubrir que alguien a quien…
-¿alguien a quien que?
-solo alguien –Temari se mordió el labio-. Y descubrir que te tiene en tan baja opinión y cree que puede comprarte –sus pies estaban al menos a treinta centímetros del suelo y las manos de Shikamaru le hacían daño-. Suéltame de inmediato. No quiero volver a verte a ti ni a tu maldito dinero. –como si no la hubiera oído, Shikamaru se inclino y la beso en la boca. Temari se puso tensa, pero sus labios eran cálidos. Su corazón se hacia pedazos, pero no podía ignorar las exigencias de Shikamaru y respondió apasionadamente.
Al fin, Shikamaru la dejo en el suelo. Los brazos de Temari mostraban las marcas en el lugar en que él la había agarrado.
-lo siento, Temari. No era mi intención hacerte daño.
-no importa –Temari estaba al borde de las lágrimas. El frio la invadió y empezó temblar.
-toma –Shikamaru busco una toalla al otro lado de la puerta y la envolvió en ella-. Ve a prepararte una bebida caliente mientras yo me cambio. Hay algo que quiero discutir contigo.
La cabeza le estallaba a causa del vino cuando llego a la modernísima cocina, tan diferente a la otra. ¿Cómo pudo ser tan tonta? En la mente vio las duras facciones de Shikamaru y supo la respuesta de inmediato. Era demasiado para ella. Abrió el grifo del agua fría y bebió con avidez sin siquiera usar vaso. La resaca desaparecía, pero, ¿Cómo se recobraría de los efectos que Shikamaru causaban en ella? Estaba abrumada y avergonzada de si misma. ¿Cómo podía ceder ante un hombre que era capaz de tratar de sobornarla?
Tratar de golpearlo con la rodilla era la única posibilidad de venganza que se le había presentado y había fracasado en el intento. Había cedido ante él sin oponer resistencia cuando la beso. Lo odiaba, pero mas se odiaba a si misma. Sintió que un escalofrió le recorría la espalda. Shikamaru había llegado a la cocina y Temari sabia que la observaba. Con cuidado cerró y abrió la puerta de un armario al azar. Allí encontró el café y empezó a ponerlo en la cafetera.
-ya llevas diez cucharadas –le indico Shikamaru a su espalda, sobresaltándola.
-no importa, me gusta fuerte –manifestó con despreocupación fingida.
Shikamaru se acerco a ella. Temari sintió su aliento cálido en su cuello y luego la mano que se hundió entre su pelo para hacerla volverse hacia él.
-ninguna mujer había intentado hacerme lo que tu en el baño –le indico él muy suavemente.
-pues yo pensaba que hacían cola para intentarlo –la mano de shikamaru se apretó en su pelo, haciéndola jadear-. Trastes de sobornarme –se quejó-. Pensaste que haría cualquier cosa por dinero.
-¿y no es así?
-realmente tienes una muy baja opinión de mi.
-¿a que otra conclusión podía llegar después de tu comportamiento? –pregunto, apretándole el pelo con fuerza.
-me haces daño –protesto la chica con voz débil.
-tal vez ahora sepas como me siento –manifestó al soltarla.
-¿tu? –Pregunto Temari con sarcasmo-. Tú no sientes nada. De hecho, me sorprende que tu mano sangrara aquella noche cuando caíste. Me pregunto si llevas un anticongelante en las venas.
Shikamaru apretó los labios y Temari se preparo para su replica, pero él se limito a suspirar y la miro con paciencia-. Ve a vestirte –le ordeno-. No puedo pensar con serenidad viéndote así. Busca lo que necesites en mi armario y vuelve aquí. Tenemos que hablar. Yo prepararé el café.
-lo que necesito ahora es un ametralladora –le indico Temari, furiosa.
-¿para que? ¿Para herirte en los pies?
-preferiría dispararte al corazón –replico temari-. Pero no tienes –se volvió y salió apresuradamente de la cocina.
