"Esperanza"

Desde esa mañana sus manos no dejaban de estar frías. La inesperada visita de la noche anterior la había dejado incomoda.

Con un paso titubeante se dirigía a su habitación. No podía ver con exactitud que había frente a ella.

Llevaba una gran torre de libros que se había propuesto leer en su tiempo libre. Temía tropezar con sus propios pies o con su ropa.

Su largo cabello gris le tapaba la vista de vez en cuando, y al no tener sus manos libres solo soplaba en esa dirección.

Se detuvo por unos segundos y suspiro. Siguió caminando cuando chocó con algo y casi pierde el equilibrio, de no ser porque unas manos sostuvieron los libros manteniéndolos en su lugar.

-¿Aiz?- Los ojos grisáceos de Nevra se asomaron por arriba de los libros. -Déjame ayudarte- Cargo gran parte quitándole mucho peso de en cima a la joven.

-Gracias, Nevra.- Sonrío aliviada.

-¿Leerás todo esto?-

-Sí... Mi primer intento por saber de mí no pareció funcionar, así que decidí no rendirme y continuar- Sonrío para sí misma tímidamente, los primeros días se mostraba callada y ahora que se sentía en confianza expresaba libremente lo que pensaba, moderándose claro está.

-Woah, pero es mucho. No te excedas, todos tenemos la esperanza de que recuperes tus recuerdos y sabemos que así será-

Aiz asintió en agradecimiento.

-¿Quieres que te ayude a leer algunos de estos?-

-No es necesario pero si quieres no te detengo-

-¿A dónde te dirigías?-

-A mi habitación, anoche hice un espacio en el escritorio-

-No creo que todo esto quepa en el escritorio- Miro los libros que llevaba.

-Esperanza, Nevra, esperanza.-

Al llegar la de orbes azules abrió la puerta, para que el vampiro pasara. Una vez ahí dejó los libros y Aiz los acomodo.

-¿Y cuál es el plan?-

-Leer, leer y leer. Si quieres irte...-

-No, está bien, ¿con cuál comenzamos?-

-Con el que gustes.- Aiz tomó uno, y se sentó en el suelo, clavando sus ojos en la lectura y dejando desconcertado a Nevra.

Era una chica diferente a las demás, muchas ya lo tendrían contra la pared -viceversa en realidad-.

Sonrío y tomo un libro, sentándose al lado de ella.

. . .

Iban a buen paso, entre los dos habían leído al rededor de diez libros. Nevra se había cansado y estaba acostado en la cama de Aiz, con su cabeza colgando de una orilla mirando a la peligris.

-¿No tienes hambre?- Pronuncio el azabache.

-Un poco... ¿Crees que Karuto ya haya preparando la cena?-

Nevra miró el cielo a través de la ventana tratando de saber la hora.

-Sí, yo creo que ya, ¿vamos?-

-Claro- Se levanto de la silla a la que se había pasado a leer, Nevra hizo lo mismo y caminaron a la puerta.

Cuando salieron escucharon un impacto en la ventana y otro dentro de la habitación de Aiz.

Dirigieron su vista al interior, encontrando un avecita de colores pasteles.

-Por el oráculo- Dijo Nevra sorprendido acercándose al familiar y tomándolo en sus brazos.

Valkyon, quien pasaba cerca se asomó preocupado al haber escuchado.

Aiz miró por la ventana, y vio otra ave en lo que era un pequeño pedazo de techo. No la iba a dejar ahí, si lo hacía moriría.

Trago en seco por lo que iba a hacer, se agarro firmemente de la ventana para después extender su mano para tratar de alcanzarlo, no podía salir, estaba en el segundo piso, apenas y había una pequeña parte en donde pisar y corría el riesgo de resbalar.

Sintió como su agarre resbalaba, aferro el pájarillo contra ella para protegerlo y cerró sus ojos con miedo de caer.

Pero no sintió nada, abrió los ojos y se dio cuenta que Valkyon la sujetaba.

-Nunca he estado más feliz de verte- Dijo alegre y respirado de nuevo.

-No hagas ese tipo de locuras, no queremos perder a alguien de la guardia-

-¡Gracias Valkyon!- Le abrazó con euforia de saber que seguía con vida.

-¿Qué está sucediendo?- El elfo de cabello azul apareció por la puerta y miro anonadado a Nevra sostener el lovigis como si fuese un bebé, a Aiz cargando otro mientras abrazaba a Valkyon y a este mismo tomándola de la cadera.

-Hay que ir a ver a Purreru- Dijo Aiz mirando a Nevra. El chico asintió y ambos salieron en dirección al mercado, dejando a Valkyon y a Ezarel solos.

El de ojos verdes miro a su amigo con un gesto neutral, aunque el albino sabía que en su interior era lo contrario.

-Puedo explicarlo.