CAPITULO VII: UNA ÚLTIMA NOCHE DE AMOR

Itachi regresó hasta su casa, misma que estaba sola y a pesar de darse cuenta de ello, no le interesó en lo más mínimo. Se metió a su cuarto y paseándose en él como león enjaulado, sentía por primera vez una especie de desesperación, ya que no podía quitarse de la cabeza, la mirada de Shune y sus palabras suplicantes, al pedirle que no matara a su amigo.

De una u otra forma él sentía que el aire, se había vuelto pesado para poder inhalarlo; sin embargo, en realidad era la presión que había en su pecho, la que le no permitía respirar normalmente y lo que lo sacaba, de su serenidad habitual.

Mientras tanto en el poblado…

Dende llegó hasta donde Ryoga estaba tirado en el suelo y apenas, podía sentírsele el pulso y respiración…

Ryoga… – lágrimas recorriéndole incesantemente las mejillas – Por favor, no te mueras! – con éstas mojaba la cara del chico, que no recuperaba el sentido. Por su lado Shune, encima del estómago de su mamá, que herida y todo, le tomaba fuerte la mano

Me alegra que estés bien hija mía! – regalándole con dificultad una sonrisa

Por favor mami… no te mueras! – obviamente, ella también lloraba a mares – Papi ya viene y el doctor te curará; sólo aguanta por favor!

Ese… fue… el chico… de quién te… enamoraste!? – le pregunta

No te preocupes por eso ahora! – le responde

Escúchame bien Shune… – tragando saliva – Jamás te arrepientas de amar a nadie que arriesgue su vida, por salvar la tuya! – suspirando para poder continuar, mientras que su hija se sorprende de escucharla decir eso – Por muy mala que sea una persona, sí salva tu vida sin pensarlo o por que se lo hayas pedido y sin que éste, te pida algo a cambio; es que aún hay bondad en esa persona… – las lágrimas de los ojos de Shune se vuelven más agresivas, nublando por completo la vista de ésta, arrojándose a los brazos de su madre

Pasaron los días y poco más de una semana, cuando la mayoría de los que salieron heridos en aquella batalla, ya se estaban recuperando; incluso Mikoto y Jin, que fueron los más lastimados; a excepción de Ryoga, que todavía no despertaba; sin embargo, sus signos vitales ya eran más estables.

A pesar de que sabían que debían de dar aviso, a los ANBU de la Aldea de la Hoja, acordaron no hacerlo; ya que era su forma de pagarle el que les ayudara, a pesar de haber dejado a Ryoga, en el estado en el que lo hizo.

Por su parte, Shune se sentía con el corazón destrozado. Ya había asistido al lago en más de un par de ocasiones, esperando poder encontrarse con su Ángel de Hermosos Ojos Negros; no obstante, éste nunca apareció, lo que la hizo suponer que no volvería a verlo y no dejaba, de dibujar su rostro una y otra vez en su cuaderno, para plasmas los pocos recuerdos que quedaban de él, en su cabeza.

Al siguiente por fin se decidió a visitar la casa, donde él vivía y muy cuidadosa de que nadie la siguiera, buscó por donde estaba segura que era el camino; sin embargo, no halló ningún indicio de una vivienda por esos rumbos.

Itachi en las noches la visitaba en su casa y la veía dormir por unas horas, antes de que ella o cualquier persona, se diese cuenta de su presencia, en ese lugar.

A veces mientras ella dormía, él pasaba su mano a centímetros de ésta; siguiendo la forma de su cuerpo imaginando, como lo hizo la primera vez que la amó; pero pareciera que ésta lo sentía de alguna forma, porque siempre se despertaba agitada, al tiempo que pronunciaba su nombre; lo que todas las veces, a él le parecía que lo nombraba con miedo; por lo tal motivo, siempre se quedaba en silencio y entre las sombras, para que no le descubriera; hasta que ésta última noche…

Itachi… – con la voz algo quebrada, Shune murmura – Mi Ángel de Hermosos Ojos Negros! – viendo hacia la ventana, que dejaba apenas entrar la luz de la luna llena – Quisiera verte! – comenta al fin, sorprendiendo al chico que se oculta en la oscuridad

Ella se levanta y abre ligeramente la cortina, para mirar a través del cristal, esperando que él estuviese vigilando su ventana; no obstante, no es así. De pronto el Bermellón se da cuenta de que la vestimenta que ella porta esa noche, es la ropa que él le obsequió, cuando se conocieron; sorprendiéndolo y a la vez, haciéndolo sentir tan bien, ya que ella por lo visto no lo había olvidado y continuaba pensando en él, tal como él mismo lo hacía con ésta.

Shune caminó hacia su cómodo y de su grabadora, enciende el reproductor de CD's y la canción se empieza a escuchar suavemente (para no despertar a sus padres) y regresando hacia la ventana, la cual abre para que la brisa nocturna acaricie su cara, mientras al son de la pieza comienza a cantar…

There'll be no strings to bind your hands

Not if my love can't bind your heart.

And there's no need to take a stand

For it was I who chose to star.

I see no need to take me home

I'm old enough to face the dawn…

Just call me angel of the morning, angel

Just touch my cheek before you leave me, babe

Just call me angel of the morning, angel

Then slowly turn away from me…

Al escucharla interpretar tal canción, pareciera que ella no sólo la cantaba para él, sino que también deseaba con todas sus fuerzas que él la escuchara; porque es como si ella dijera las palabras que él, no le puede expresar y para que supiera, de esa forma que todavía le amaba incondicionalmente, muy a pesar de su pasado…

Maybe the sun's light will be dim

And it won't matter anyhow.

If morning's echo says we've sinned

Well, it was what I wanted now.

And if we're the victims of the night

I won't be blinded by the light…

Éstas últimas palabras, reflejaban completamente el sentir de ella, por la situación con él, algo que lo estremecía, ya que en su vida había oído de alguien ni mucho conocido alguna persona, que amara de esa forma tan completa, en cuerpo y alma y aunque no quisiera reconocerlo, se sentía afortunado de que él fuese esa persona para ella…

Just call me angel of the morning, angel

Just touch my cheek before you leave me, baby

Just call me angel of the morning, angel

Then slowly turn away

I won't beg you to stay with me…

Through the tears, of the day

Of the years, baby…

Just call me angel of the morning, angel

Just touch my cheek before you leave me, baby

Just call me angel of the morning, angel

Just touch my cheek before you leave me, darling

Just call me angel of the morning, angel

Just touch my cheek before you leave me, darling…

Fue entonces que él apaciblemente caminó hacia ella, que suspiraba al tiempo que una lágrima recorría despacio su mejilla izquierda, siendo el mismo lado por el que él, la abrazó y sin decirle nada. A pesar de que sintió como es que ella se estremeció de temor, comenzó a besarla por el cuello, mejilla hasta que sus labios se encontraron; para compartir el deseo mutuo que todavía sentían el uno por el otro, de una forma tan pasional y a la vez tan tierna, que permanecieron frente a la ventana, iluminados por la luz de la luna, por unos minutos.

Itachi introduce su mano por debajo de la playera y acariciarle lentamente la pancita e ir subiendo poco a poco su mano, hasta llegar a los senos de ella, que al percibir esa caricia, suspira sin dejar de besarlo y acariciarle el cabello.

Por fin el Bermellón la gira y quedan frente a frente, por lo que ella aprovecha y de un jalón, abre su abrigo y lo abraza con fuerza por unos instantes, antes de que él, la levante ligeramente y vuelvan a besarse.

Ella nuevamente entre laza sus piernas en el cuerpo de él; así que el chico camina lentamente y la deposita en la cama, por lo que por un rato, sin decirse nada, se acariciaron y besaron, mientras las cosas entre ellos comenzaban a calentarse un poco más…

Aún sigues pensando que soy un Ángel? – ella se le queda viendo directamente a los ojos en silencio y antes, de que él pueda decir otra cosa más, ella le besa tan intensamente e introduciendo su lengua de forma tan erótica, que por un momento a él, parece ya no importarle sí lo sigue pensando o no, ya que una vez más, la haría suya

Itachi… – murmura y ahora es él quien la mira, esperando lo que ella está por decirle y es cuando de nuevo, puede percibir que ésta le mira de la misma forma que siempre lo ha hecho, desde que se conocieron. Sonriendo levemente, vuelve a besarla con mucha pasión hasta que ésta, le muerde el labio inferior; por lo que decide que ya es tiempo

Se levanta y comienza a desvestirse y Shune, hace lo mismo sin que él le diga algo. Una vez desnudos, Itachi se acerca lentamente hacia ella, abriéndole las piernas y llegar directamente a su feminidad, misma que está ya lista para recibirlo.

Él se introduce en ella sin quitarle los ojos de los de su amada, que le mira igual; pero al sentirlo dentro de sí, levemente cierra los ojos aspirando profundo, cuando el comienza a empujar una y otra vez, con más firmeza y rapidez, provocando tanto en él como en ella, ese placer, que los había embelezado desde la primera vez que se amaron.

Pronto él comenzó a sentir como su cuerpo se erizaba y le hacía gemir de placer, tanto como a ella; que no había pronunciado más palabra, al morderse los labios, para no gritar que lo amaba más que su propia vida y que deseaba, nunca separarse de él.

Sus manos se entrelazaron al sentir el clímax alcanzado al fin. Ambos respiraban agitadamente; pero aunque él estaba sobre ella, no dejaban de mirarse y permanecer en silencio, mientras sus corazones continuaban agitados; aún así, el Bermellón comenzó a besarla suavemente, sin salir de ella y permaneciendo en esa posición por un par de minutos más.

Después de un rato de no dejar de besarse y acariciarse, el uno al otro con suavidad, por fin terminan abrazados; él a espaldas de ella, aunque muy juntos el uno del otro, sin que ella soltara los brazos de éste, paseando su mano y con su vista, perdida en la ventana…

En qué piensas? – al fin el Akatsuki le pregunta; no obstante, ella no le responde y él pone su barbilla en el hombro de Shune, buscándole la mirada

Quisiera que esto nunca terminara… – viéndolo ligeramente de reojo y sin dejar de acariciarle el brazo; pero las palabras de ella parecen tener otro sentido; entonces ella se gira para poderse ver mejor a los ojos y tomándole la barbilla – Amémonos una vez más! – le dice y él sólo se le queda viendo por unos momento, antes de contestarle

Aún me amas?

Ella duda un poco en contestarle, por lo que Itachi gracias a la oscuridad y con su Sharingan pudo ver claramente, la confusión en los ojos de ésta y de como es que predominaban, el miedo y la decepción; de la misma manera que su madre lo sentía, aquella noche en que mató a todos los de su Clan; además del recuerdo en la cabeza de su amada, de cómo él lastimó a su gran amigo Ryoga…

Aún no puedo decirte que ya no te amo… – pensaba ella, sin dejar de mirarlo – Sólo quiero estar contigo… sólo ésta última noche más! – cosa que con pudo él claramente ver y escuchar por su Sharingan

Shune le tomó por la mejilla y le besó profundamente, que hizo que éste sintiera como en un momento, su corazón se partía con el mismo beso de le estaba dando; peor que si un kunai o espada, estuviese atacando directamente en su pecho. De cualquier forma, al ser la última vez que estarían juntos, le haría saber que nadie jamás, la volvería a tocar o amar, como él lo hacía en ese momento.

Empieza otra vez por besarla mientras acaricia un seno, para después bajar su mano lentamente por su cintura y jugar un poco con su sexo, para mantenerla en el borde del éxtasis, sin llegar a él. Shune al igual trata de acariciarlo; pero él, con su otra mano, la aprisiona por ambas muñecas y así, tener el control de lo que hacen; ya que ésta vez no sólo iba amarla, sino completamente a dominarla y poseerla para siempre.

Pronto y antes de que ella se diera cuenta, algo la mantenía sujeta por las muñecas a la cama y no era la mano de Itachi; por que él le acariciaba ambos pechos, al tiempo que los besaba y con la lengua, jugaba con sus pezones, de una forma tan distinta que le quitaba el aliento. Sin dejar sus senos, él bajó hasta su ombligo y le chupeteaba todo el rededor de éste, que la hacia gemir y entre cortar su respiración. Fue entonces cuando lentamente arrastró sus dedos por ambos costados de su cuerpo, hasta llegar a su cadera, al igual que él poco a poco, iba bajando hacia sus muslos; ya que sentía como los labios de éste se posaban sobre ellos.

A pesar de que trataba de soltarse, no podía hacerlo; porque por más que buscaba y trataba de entender, sólo eran sus manos las que estaban sujetándose a los barrotes de su cabecera; pero no podía soltarlos por alguna extraña razón, además de sentir como sus ganas, se alejaban de ella con las caricias de su Ángel.

Él abre lentamente las piernas de ella y con su lengua, pretende hacerle sentir un placer que jamás volverá a experimentar. Primero una pase rápido de ésta por su feminidad, la contrae, haciendo que él sonría maliciosamente al ver la reacción de ella. Prosigue por hacerlo de nuevo, sólo que ésta vez despacio tanto de ida como de vuelta, haciendo que ella gima al tiempo que pronuncia su nombre, cosa que lo complace. Así continúa jugando con ella y su feminidad, con lengua…

Oh Itachi… no…! – era algo nuevo e increíblemente delicioso, que no podía soportar – Itachi… aaaaah! – gemía y gemía, tratando de no desfallecer

Te gusta no es así!? – la malicia se le notaba completamente en el tono de voz, como en todo el rostro

Dios… Itachi! – por más que quisiera no lograba organizar sus pensamientos – Itachi… Dios… oh! – él no dejaba que jugar con ella, mientras ésta se encorvaba de gozo, al no lograr hacer algo más

No serás nunca de nadie más! – pensaba al verla de esa forma y como la hacía sentir – Lo quieres? – aún en el mismo tono de voz

S… sí! – mordiéndose los labios y apretando los ojos, para que se introduzca de una vez en ella

Aún no! – le dice y de una forma muy ágil, la pone de espaldas a la cama y arrodillada en la misma, pero aún sin poder ella soltar los barrotes de la cabecera

Itachi se coloca por detrás de ella y besándole la espalda, al tiempo que con una mano le acaricia los senos, al tiempo que con los dedos de la otra, no deja de divertirse tocando toda su feminidad…

Itachi… – respirando más agitadamente es lo único que puede decir

Di que me amarás siempre!

Te… te amaré… sólo a ti… siempre! – entre gemidos y suspiros logra contestarle. Ella lo siente tan cerca de sí misma que sólo quiere tenerlo dentro y acabar con ese placer, que parece que va a matarla – Hazlo… hazlo ya!

Pero no; para él aún no es suficiente, ya que sí es la última vez que estarán juntos y después, de hacerlo sentir como le rompía el corazón; él también le quebraría el suyo, haciéndola recordar cada noche, el placer que estaba sintiendo en ese momento y que jamás, se volvería a repetir; aunque en un futuro volviese a estar con algún otro hombre.

De alguna forma, ella pudo soltarse e incorporarse, para tomarlo de la cabeza y besarlo, de forma tan pasional, que él tuvo que recostarla nuevamente en la cama, sólo que otra vez, boca arriba para verse directamente a los ojos y observarla respirar rápidamente. Finalmente Shune logró abrazarlo, atraerlo hasta ella y así, que él entrara en su ser, como lo había estado deseando por todo ese rato y continuar amándose, por el resto de la noche, hasta quedarse dormidos.

Una vez que el alba empezó hacerse presente. Sin decir una sola palabra, el Akatsuki dejó la cama y ya listo para abandonar la habitación, se acerca a ésta que todavía dormía apaciblemente. Se pone en cunclillas, a un lado de la cama…

My angel of de morning… I just touch your cheek before I leave you, baby! – le expresa en voz baja y mirándola un par de segundos, le besa la frente y abandona la habitación y es cuando ella, abre sus ojos al fin, dejando salir el llanto de saber que él jamás volverá

Entre tanto Itachi, regresa a su casa, sabiendo que Shune había roto su corazón, a pesar de esa noche de amor; aunque se culpaba así mismo, por haberla dejado robárselo en un principio. Sin embargo, eso le ayudó a reconcentrarse en su meta primaria, porque no dejaría de nuevo que nadie, le hiriera tanto como ella lo hizo; ya que aunque sabía bien que todavía lo amaba, también le temía y la decepción que veía en su mirada hacia él, era algo que no podía soportar, debido al gran amor que todavía sentía por ésta; muy a pesar de que no se arrepentía, de ser quien era o de haber hecho lo que hizo, para alcanzar sus sueños…

Es tiempo de retomar el camino… – con su Sharingan encendido, expresa decidido y con la mirada muy fija en el objetivo. En ese momento asalta su mente, el rostro de su estúpido pequeño hermano; cruzando su puerta decidido a matarlo y sin pensarlo, arrojó un kunai que justo se encaja en el paisaje, que la chica le obsequió…

Finalmente sin más ni más, abandona la casa para reunirse una vez más con Kisame; mismo que se da cuenta de que su amigo, ha vuelto ha ser el mismo de siempre…

Fin...??

La canción es de Juice Newton - Angel Of The Morning.

H

ola!

Bueno T.T éste es el último capítulo de mi fic...T.T; asi que dejenme reviews, plis!

Amiga Kikey: Gracias por seguirme y dejarme tus comentarios. Espero en general te haya gustado! Saludos y de nuevo muchas gracias por tus reviews n.n.!

Como sea ojalá que lo hayan disfrutato y por fin me dejen saber qué les pareció!?

See us people!

Tschüs!