Capítulo 7

La niña y el soldado

¨Verdades a Medias¨

El ojivioleta dio unos pasos más y se perdió entre la multitud rumbo a la que probablemente sería una larga sesión de trabajo. La albina miro alrededor despreocupadamente buscando al extraño que tan grata atención había dejado en la pequeña pero no vio a nadie que se destacara, se volvió a su hija y la miro con extrañeza.

Ya se fue-dijo la niña con una sonrisa encogiéndose de hombros, pues algo muy dentro le decía que lo volvería ver.

Oh bueno, será en otra ocasión-respondió la mayor con tono juguetón convencida de que no eran más que las ocurrencias de una niña de 5 años-si lo vuelve a ver preséntaselo a tu asombrosa mama

Si mutti-asintió la ojivioleta alegremente tomando la mano de su madre-estoy segura que te va a agradar.

Julchen se agacho un acomodándole un poco el abrigo, saco un pequeño gorro color blanco con unas pequeñas borlas y lo puso en la pequeña cabeza.

Será mejor irnos-dijo el rubio encaminando a todos hacia la salida-

El grupo camino por la estación hasta llegar a la calle donde tomarían un taxi, todo se veía bastante bien para bastaron algunos pasos más y la imagen que se encontraron era algo desoladora, el gesto soberbio que siempre adornaba su rostro abandono momentáneamente la cara de la ojiroja se le hizo un nudo en la boca del estómago al ver Berlín así, la antes orgullosa capital alemana apenas era una sombra de lo que fuere, era evidente para todos que la reconstrucción de Alemania era más lenta que la de Austria, si bien esta había sido casi destruida por los constantes bombardeos al final de la guerra y aunque la mayoría de los edificios cercanos a la estación se veían funcionales aun había grandes terrenos llenos de escombros y construcciones derruidas en espera de su demolición. Julchen respiro hondo y trato de disimular su molestia, con solo unos pasos se sentía transportada a un paraje lejano que le era familiar y desconocido a la vez, mucho había cambiado, la poderosa capital alemana se había dividido entre las 4 potencias vencedoras y cada cual manejaba su pedazo como mejor le parecía haciendo que la reconstrucción fuera lenta y nada homogénea.

Mein Got-exclamo en un susurro sintiendo un leve mareo- se ve peor de lo que imagine.

Suban debemos registrarnos en el hotel si queremos terminar a tiempo-señalo el castaño abriendo la puerta del taxi que acaba de detener, sacándola de sus pensamientos depresivos- iremos un poco apretados pero no hay opción.

Vamos Schwester-dijo el otro palmándole el hombro-no te preocupes, nos quedaremos en los distritos que los americanos controlan.

Afortunadamente-respondió ella con deje de sarcasmo subiendo al asiento del copiloto y colocando a la niña sobre sus rodillas.

Gracias a una buena negociación de Roderich convencieron al taxista de ignorar el sobrecupo y llevar al grupo en un solo viaje aunque quizás los más perjudicados eran ellos, pues estaban bastante justos de espacio sobre todo en el asiento trasero donde prácticamente se luchaba por cada bocanada de aire ya que las ventanas por algún extraño motivo estaban trabadas a la mitad. Luego de unos sofocantes 15 minutos llegaron a un hotel en el distrito Sch%F6neberg que antes eran unos pequeños departamentos, era algo modestos pero el precio era bueno y el hospedaje decente según las recomendaciones de un conocido de Roderich, además les quedaba cerca de su destino.

El grupo se registró en el "hotel" ocupando una habitación como era el plan original ya luego se distribuirían entre las dos camas, el sofá y el viejo catre que les había facilitado el dueño por un modico cargo adicional.

Maldito usurero-se quejó enérgicamente la ojiroja dejando sin mucha delicadeza sus maletas en un rincón-ni que fuera el Hotel Europa ja.

Calma tuvimos suerte de que ya nadie tenga que dormir en el suelo- señalo Elizabetha tratando de clamar a su amiga-no dejes que eso te arruine la mañana.

Mutti, ¿que es el Hotel Europa?-pregunto inocentemente la menor jalando la mano de su madre para llamar su atención.

Era un Hotel muy lujoso, donde solo iba gente importante-respondió la albina tocando cariñosamente la cabeza de Hana- aquí entre nos, yo me hospede ahí un par de veces-añadió con una sonrisa traviesa.

Si y casi te echan por escandalosa-señala la húngara sanando un gruñido de molestia a la ojiroja.

Todos se echaron a reír y subieron al cuarto, dejaron las maletas en un tapete barato que estaba en la entrada, luego bajaron y almorzaron algo ligero en un pequeño restaurante cerca del Hotel y emprendieron la marcha hacia el objetivo de todo el viaje.

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Llegaron hasta el viejo cementerio de Friedhöfe von dem Halleschen Tor cuya reja oxidada luchaba por no desprenderse de sus arcaicos armazones de metal. Un pequeño chirrido se escuchó cuando su mano empujó la puerta, de delgados barrotes verticales, para penetrar por ella. El lugar estaba vacío, las miradas viajaron alrededor y lo único que encontraron fue el lúgubre paisaje, simplemente adornado por los débiles rayos platinados que se filtraban por la espesura de los árboles. Apenas entraron el grupo fue recibido por un deprimente desfile de tumbas mohosas la mayoría cubiertas de vegetación o con lapidas hundidas o ladeadas en el terreno desnivelado donde se alzaba el cementerio. A los hermanos Belschmit se les hizo un nudo en la garganta, recorrieron el camino que pese a los años transcurridos estaba claramente dibujado en sus mentes. En el extremo sur del cementerio cerca de la derruida muralla devorada por una espesa enredadera, se encontraba una sencilla lápida de mármol negro con la foto de una elegante dama en el centro y debajo las palabras "Hanna Beilschmidt , amada esposa y madre". Julchen respiro hondo y junto con Ludwig se dispusieron a retirar las afiladas ortigas que asfixiaban la tumba de su amada madre, con un pequeño azadón se arrancaron las malas hierbas que había alrededor. Una vez la tumba quedo limpia y despejada Julchen saco entonces una pequeña caja de peltre, dentro había un viejo reloj de cadena con el cristal roto, la albina lo analizo unos instantes colocándolo en la cruz que coronaba la afije.

Él hubiera querido descansar junto a ella-soltó la rubio con algo de amargura aun no estando seguro de haber conocido al cien por ciento aquel hombre-supongo.

La amaba Lud- señalo la albina mirando a su hermano-no había suficientes palabras para expresar cuánto.

Los germanos guardaron silencio unos minutos sin apartar la vista de la tumba, pese a los esfuerzos de Roderich y Ludwig les había sido imposible localizar el cuerpo de su padre, seguramente descansaba en alguna fosa común, sin nombre, títulos ni frases de despida como tantas otras almas que vieron con incertidumbre el final de la guerra y como el imperio que les habían prometido se derrumbaba ante sus ojos. Lo único que recuperaron fue aquel reloj de plata grabado que el mismo Adolf Hitler le había regalado como premio a su lealtad durante los primeros años de si régimen. Julchen sonrío con un deje de amargura, recordando como su viejo amaba ese objeto encargándose el mismo de su meticulosa limpieza y calibración que rayaba en lo obsesivo. La albina suspiro quizás esa era una de las pocas cosas que los tres tenían en común, con una ademán llama a la niña que ajena a los menesteres de los adultos recogía unas pequeñas flores blancas con las que complementaba el pequeño ramillete que su mama había comprado una horas antes. La rubia ceniza se acercó cuidando de no tropezar en el suelo algo fangoso desprovisto de vegetación.

Permíteme presentarte- dijo la mayor ante la mirada algo confundida de menor-estos son tus abuelos Friedrich y Hanna

Mu...cho gusto-dijo la niña nerviosamente haciendo una leve reverencia ante la efige, no entendía porque pero sentía que era importante estar ahí-Großeltern

Mutter, vater – dijo ella en tono solemne agachándose a la altura de Hanna tomándola de los hombros-esta es mi asombrosa hija Hanna María, tiene 5 años es linda e inteligente como yo les aseguro que será una gran Beilschmidt- añadió mirando el cielo-así que les pido la cuiden también.

Los presentes guardaron un minuto de silencio, sintiendo como el circulo se cerraba de alguna manera, todos había sido testigos de la tragedia a su manera y pese a que sus pensamientos y juicios sobre el progenitor de los hermanos fueran encontradas, estaban felices de estar.

Vater Abschied-dijo Ludwig en un susurro, sintiendo a la italiana tomar su brazo y mirarlo dulcemente-Abschied

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Luego de ir al cementerio, el grupo regreso al "hotel", Roderich y Elizabetha decidieron quedarse uno para recuperarse de la falta de sueño y la otra para empezar a desempacar, mientras los hermanos germanos decidieron dar un paseo por las que no hace mucho fueran su calles predilectas, de esas que son los primeros caminos y senderos que se dibujan en nuestra memoria y que ni siquiera el tiempo o la realidad cambiante pueden borrar...ahora por ejemplo había concreto y hormigón en lugar de granito, los edificios que sobrevivieron a la guerra se estaban reparado y reacondicionado como oficinas, bibliotecas , escuelas etc.

Hacia tanto que el rubio y la albina no caminaban por esas calles que no pudieron resistir el impulso de recorrerlas un poco más de lo que había acorado en un principio, pese a ir acompañados por Hanna y Feliciana, los mayores no podían evitar abstraerse a ratos en su mundo de recuerdos, comentando a ratos cosas como recuerdos aquello" o "ahí solía estar lo otro"...primero trataron de hacer un recorriendo un poco más turístico para sus acompañantes pero esto resulto difícil ya que la mayoría de los edificios y monumentos más importantes se habían destruido durante los bombardeos a Berlín y los que no estaban demasiado lejos como para ir a pie y lo que menos querían era entrometerse en la parte de la ciudad que la URSS controlaba.

Aunque les daba gusto ver como su patria se recuperaba luego de haber quedado casi totalmente en ruinas, resultaba cada vez más obvio que muchos remanentes de la edad de oro de Alemania se perderían para siempre. Lo mejor era no pensar en eso, había demasiadas cosas que la albina quería olvidar y tal vez eso sería lo mejor, quizás algún día volvería a Berlín.

En su camino una alegre tonada llamo su atención, así como los tenues gritos de niños ahogados en las paredes de una construcción algo vieja donde la albina podía jurar antes era una licorería, de esas a las que los jóvenes oficiales se escapaban para comprar aun trago o cigarrillos a horas indebidas.

¿Acaso eras uno de esos cadetes rebeldes?-inquirió el rubio-no te dieron ninguna sanción disciplinaria.

¡Claro que no!-respondió la otra escandalizada, sonriendo socarronamente-cuando se es tan asombrosa como yo una se da habilidad para no ser atrapada kesesese...quieres echar un vistazo.

El local en cuestión no había cambiado mucho a no ser por la pintura nueva y la gran ventana que se había agregado al frente y que ahora servía de aparador, a la tienda la coronaba un gran letrero que decía juguetería segundo aniversario, la albina río por lo bajo ante la mirada algo extrañada de Ludwig, a quien la experiencia le había enseñado a no husmear demasiado en los despotriques adolescentes de su hermana, de seguro lo bombardearía con un montón de anécdotas inapropiadas como siempre, así pues se dispuso a seguir su camino pero se detuvo al voltear a su otro costado y notar que no había nadie, Feliciana y Hanna estaban frente a la tienda maravilladas por el aparador rebosante de muñecos y demás juguetes.

A la tierra que fueres-dijo la albina encogiéndoos e de hombros-haz lo que vieres kesesese.

El rubio las miro resignado, dando un leve asentamiento con la cabeza en señal de aprobación, apenas hizo esto la ojivioleta y la pelirroja entraron a la tienda velozmente. El rubio rio un poco.

Ojala fuera así de rápida para todo-exclamo el rubio con fingida molestia-esa esposa mía, es algo especial.

Kesesese, Bueno por eso la amas tanto, ¿no?-respondió la otra dándole un leve golpe en el estómago recibiendo un gruñido por parte del rubio-a mí me gustaría que Hanna fuera así más seguido jaja...así podría lucir a un más mis asombrosas habilidades maternas jajaja

Hermana...-suspiro el otro siguiendo a la mayor que entraba en la tienda con aire triunfal-me pregunto si no eres tú la que realmente se moría por entrar

Apenas cruzaron la puerta y era difícil moverse pues el lugar estaba atestado de niños de todas las edades y complexiones corriendo de un lado a otro alegremente, seguidos de cerca por sus padres deseando encarecidamente con la mirada que su prole no rompiera nada costoso. Ludwig se adentró cuidando de no pisar a nadie y comenzó a buscar a los suyos deseando lo mismo, rápidamente encontró a Feliciana que estaba embelesada con la vitrina de las muñecas más finas de la tienda con vestidos elegantes, caras realistas y lazos por doquier.

Ve, a que es muy linda ¿verdad?-exclamo ella mirando al rubio con ojos de corderito señalando una muñeca con tocado victoriano llena de encajes-quiero una niña si Lud.

Feli por favor-respondió apenado el ojiazul con la peliroja colgando del brazo sonriendo despreocupadamente.

Hanna se separó un poco de la mayor casi sin darse cuenta mirando atentamente la inmensa variedad de juguetes con los que la tienda contaba, los cuales iban desde trenes a escala hasta aviones, coches y caballos, así como las muñecas y peluches más bonitos que había visto jamás.

La albina seguía de cerca a la niña, la ver dad estaba algo avergonzada hacia años no entraba en uno de esos lugares y cuando lo hacía, bueno, nunca se acercaba mucho a la sección de niñas cuyos juguetes siempre considero muy sosos y aburridos. Todo ese valle color rosado con ribetes y coronas eran terreno desconocido para ella, pero trataba de abrirse a la experiencia. Quizás así podía conocer más a su hija.

¿Que te gusta?-soltó la albina sacándole un susto a la niña que de tan abstraída no había notados u presencia-escoge algo vamos.

No...No quiero nada solo estoy viendo-respondió la ojivioleta apenada-estoy bien así mutti.

O vamos-le refuto la mayor con una sonrisa cómplice- conozco esa mirada, escoge lo que quieras y tu asombrosa madre te lo regalara para celebrar tu primera visita a Alemania jaja.

La niña la miro y sonrío, poniendo luego una cara seria que Julchen encontró divertida, y se dispuso a buscar algo especial que conmemorara para siempre sus primeras "vacaciones familiares". Luego de varios minutos de ver esto y aquello, sin que nada convenciese a la pequeña, llegaron donde exponían los juguetes más clásicos, con toques altamente artesanales expuesto sobre dos mesas con manteles blancos, sobre ellos había una cinta que decía juguetes del mundo, la niña miro encantada los distintos colores y patrones de los objetos ahí expuestos, aunque algunos le parecieron extraños y otros no tanto, hubo uno que llamo su atención quizás por la simpleza de su forma en contraste con lo elaborado de su diseño, a simple vista no podía decir si era una muñeca o una especie de palitroque, pues tenía una forma parecida a un huevo y no tenía extremidades, pero si un rostro finamente pintado de mejillas rosados y ojos oscuros con largas pestañas, con una especie de chal rojo brillante que daba forma al rostro, mientras un elaborado estampado circundaba la figura a modo de vestido y dos pequeñas manos se dibujaban juntas apenas debajo del chal.

La niña tomo el objeto fascinada por su rareza notando que tenía una línea que lo partía en dos a la altura de la barriga. La albina y el rubio también quedaron sorprendidos por el interés de Hanna en dicho objeto, pues había muchos juguetes en la tienda más modernos y sorprendentes que aquella figurilla de madera. El vendedor un hombre mayor de aspecto apacible se acercó a la niña y llamando su atención.

Es una matrushka, una mujercita muy especial-dijo el abriendo la figura ante los ojos atentos de la niña mostrándole como esta tenía otra figura igual en su interior-pues no es una sola-añadió repitiendo el proceso sacando otras cinco más de la primera muñeca conformando un total de 6-

Es muy bonita-dijo Hanna tomando la primera muñeca con cuidado-Así se llama,

Es una muñeca tradicional rusa creo-indico el vendedor volviendo a colocar una dentro de la otra hasta quedar con la original dándosela a la niña que la recibió con ojos felices-Se supone que es una madre y sus hijas creo...le dicen matrioshka si mal no recuerdo-añadio el hombre rascandose la barbilla-lo siento, pero el folklore ruso no es mi fuerte jaja.

Una matruo...shka-dijo la niña emocionada sonriendo ampliamente, mientras la levantaba un poco para verla mejor-es perfecta.

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La albina sintió sus tripas revolverse así que se acercó a la puerta para tomar aire, encendió un cigarrillo y dio exhalo el humo con calma, no podía negar que eso lo había incomodado y que le resultaba muy desagradable el pensar que su hija tuviera alguna suerte de lazo invisible con esa cultura le molestaba, pero lamentablemente así era y ella no quería verse como una madre irracional o incongruente al contradecirse en algo tan simple como la compra de un juguetes pero que podía decir.

¨No te comprare ese Bicho porque odio a los rusos y tu padre era el peor cerdo de todos

Claro que no, se arrancaría la lengua y se la tragaría antes que decir algo así... la solución era mucho más sencillo, solo tenía que ingeniárselas para disuadir a la niña de comprar otra cosa y listo. La albina sonrío satisfecha con su resolución y tiro el pitillo de cigarro al suelo y lo piso para apagarlo completamente antes de regresar a la tienda, levanto la vista por inercia y fue entonces cuando lo vio.

A través de la calle frente a un hotel que se veía lujoso, ahí estaba el, su larga bufanda se ondeaba con la tenue brisa, quien había destruido su vida años atrás, estaba ahí, justo ahí, la vaga esperanza que albergaba de estar equivocada, desapareció cuando este volteo un poco, no había duda era él, aquella sonrisa era inconfundible, Julchen se estremeció sintió como sus fuerzas abandonaban sus piernas y la sangre su rostro, jamás pensó volver a ver a ese hombre y menos aún en ese lugar.

La ojiroja se quedó estática como privada de sí misma, no sabía que hacer lo único que se le ocurría era huir alejarse lo más posible de ese hombre, alejarlo de Hanna. Ludwig extrañado por su reacción salió a su encuentro y la Miro preocupado.

West no me siento muy bien-dijo ella dificultosamente con voz baja moviéndose lentamente calle abajo-voy a tomar un poco de aire nos

Espera ¿te acompañamos de vuelta al hotel?-pregunto este con confusión-que te pasa

Nada-respondió ella tratando de disimular su nerviosismo-solo quiero dar una vuelta, nos vemos en una hora en el parque al que íbamos de niños ¿está bien?-agregó olvidándose por completo de que tal vez ya ni siquiera existiera.

El rubio no tuvo tiempo de refutar pues su hermana ya se había subido las solapas del abrigo y había seguido su camino. El joven se debatió mentalmente en ir por las otras dos y seguirla, pero prefirió no hacerlo pensando que la visita a Berlín podía haber despertado a más de un fantasma en ella, cuánta razón tenía. Lo mejor sería dejar la sola un rato, ya luego pediría explicaciones.

"Ellos no pueden verse...el no debe verla"-pensaba con desespero-"no pueden...no deben"- se repetía una y otra vez con pasos cada vez mas firmes.

"Ya nunca olvidaras"- las palabras malditas del ruso resonaban en su cabeza como cuando estaba en prisión haciendo eco en su cerebro-"Nunca"

Julchen empezó a caminar cada vez disimulado menos nerviosismo, cuando llego al final de la cuadra acelero su paso, no se dio cuenta de en qué momento empezó a correr despavorida por las calles ante las miradas extrañadas de algunos transeúntes, la brisa fría le golpeaba la cara y su zapatos se empaparon al pisar los charcos que se formaban en la cera, no tenía rumbo fijo solo quería alejarse lo más posible...sabía que nadie la seguía pero no importaba...cuando se dio cuenta sus pasos finalmente la llevaron hasta el lugar que menos esperaba...su hogar de la infancia o lo que quedaba de el. Sobre una colina se alzaban los restos de la que un día fuere una de las casas más magnificas de Berlín, ahora como muchas otras era apenas un remanente de su antigua gloria una simple construcción de piedra con el techo agujerado y los cristales rotos...abandonada aun antes de que la guerra acabara y sin nadie que lo reclamara o le importara había sucumbido completamente presa de los elementos y los ladrones perdida entre la alta maleza, su hogar.

La albina no tuvo que esforzarse mucho para apartar la puerta y poco le importo clavarse unas algunas astillas al hacerlo. El primer vistazo rápido le reveló que el interior estaba apenas en mejor estado que el exterior era evidente que la casa había sido saqueada y que de los constantes bombardeos que sufrió Berlín había terminado de destrozar los pocos muebles que aún quedaban en pie. Era algo tan lamentable ese lugar se le hizo de pronto tan pequeño y vacío. Podía casi imaginarse a su padre atrincherado en esas paredes hasta el final, cuando probablemente lo obligaron a resguardarse en algún bunker dejando atrás las valiosas posesiones que había adquirido a lo largo de una vida llena de orgullo y autosatisfacción.

"Fritz, no hay nada valioso aquí ahora ¿verdad?"-pensó con un sonrisa algo sarcástica la albina admirando las paredes mohosas a través de los países desgarrados y raídos de la pared.

Se sintió algo estúpida por haber ido a ese lugar como buscando inconscientemente la protección de alguien...no sabía quién, iba a marcharse pero sin saber porque empezó a explorar aquel lugar tan conocido y desconocido a la vez. Camino otro tanto y se topó con un puerta que se aferraba a sus últimos tornillos, la albina miro reconoció la estrecha escalera que conducía al sótano donde su padre guardaba su colección de vinos, bajo por las mismas palpando la pared fría para no trastabillar y caer, saco su encendedor del bolso y se dispuso a iluminar un poco el ambiente sin soltar del todo la pared. No le sorprendió nada encontrase con el lugar completamente vacío con apenas unos trozos de periódico y cartones esparcidos por el suelo, pero a unos metros de la destartalada caldera sus manos percibieron algo extraño, algunos ladrillo de la pared estaban sueltos, la albina sonrío era algo tan clásico del viejo, conocía a su padre y sabía que no se iría de este mundo sin dejar nada. Removió la cubierta del escondite revelando una caja de madera de unos 50 cm de ancho, la saco con cuidado y la coloco en su rodillas, era casi como si el objeto hubiera esperado esos años a ser encontrado. El contenido de la caja la sorprendió un poco, su padre nunca había sido un hombre sentimental, hubiera esperado reportes o libros pero ahí estaban recuerdos de una vida entera que ella juraba ser la única en atesorar. Un álbum de fotos grande lleno de fotos familiares, de bodas, bautizos y de una que otra vacación ajena al trabajo de su progenitor, estaban todos quizás era el unció que su podré conservo con las fotos de Ludwig, pues cuando el menor de los hermanos se marchó su padre hizo quemar todos sus retratos incluso su acta de nacimiento y prohibió a todos nombrar a su hijo traidor. Julchen sonrío un poco en una de la imágenes estaba ella, Lud y su padre con un brillo de orgullo en su ojos junto a los dos jóvenes engalanados con el uniforme luego de graduarse de la Napola, la albina recordó que esa fue la última foto que se tomaron juntos, se sorprendió que su viejo conservara todo eso cuando ni ella ni Lud la habían hecho. Siguió inspeccionando la caja encontrando un diario, algunas postales y otros objetos curiosos que la albina recordaba vagamente eran de su madre, a un costado estaba un pequeño encendedor grabado y un pisa corbatas de plata algo desgastado con el águila del tercer Reich en un extremo. Julchen se estremeció cuando saco el último objeto del fondo de la caja era su primer uniforme de oficial, pulcramente doblado con insignias y todo, casi como si el tiempo no hubiera pasado por él. Una lagrima corrió por su mejilla abrazando inconscientemente el objeto, su padre amo a su familia hasta el final...pensó en sus hijos hasta el final, el hombre que como ella que participe de la muerte de miles de personas por un gobierno beligerante, había salvaguardado un parte de su corazón en aquella caja, él no era un monstruo del todo. Y la albina estaba feliz de confirmarlo.

Viejo tonto-dijo ella con voz entrecortada dándose permiso de llorar libremente en mucho tiempo-el más tonto...

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Mientras Hanna y Felicia contemplaban el parque o al menos la parte intacta del mismo, Ludwig miraba a todos lados nerviosos aun extrañados por el comportamiento de su hermana, no estaba nerviosa estaba simplemente aterrada, ya habían pasado 20 minutos de la hora pactada y comenzaba a oscurecer. El cielo estaba ligeramente nublado y presagiaba lluvia, lo mejor seria hacer algo.

Espérenme aquí-ordeno el rubio-me adelantare un poco a ver si veo a mi hermana.

Ve, ten cuidado-respondió la italiana sentándose cómodamente en una banca cercana-aqui te esperamos.

El rubio asintió y comenzó a caminar la vieja senda que cruzaba el parque, esperando encontrarla rápido a la albina y si aun estaba alterada como antes confiaba en esa leve distancia le permitiera horearse un poco para no tener que dar explicaciones a menso que asi lo quisiera. Cuando estaba a punto de cruzar el parque la encontró y fue hacia ella. Con paso firme y acompasado. Ella por su lado estaba como ausente, tenía las medias y los zapatos enfangados, así como el borde de su abrigo presentaba un clara marca de humedad.

Ella al verlo sonrio un poco mostrandole la decolorada caja, el ojiazul la escudriño unos minutos revisando su contenido. Sus definidas facciones se tensaron apretando un poco su entrecejo revelando su desconcierto, pues él siempre había pensado que su padre lo había repudiado hasta el final de su días, incluso llego a escuchar que en un arranque habia destruido su acta de nacimiento. Una sensación agridulce lo invadió al saber que su progenitor había querido tanto a su familia, también una gran tristeza creció en su pecho al pensar que siendo tan grandes sus afectos como para guardar tales objetos mientras us mundo se derrumbaba, quizás hubiera podido hacer más para evitarles tanto dolor sobre todo a Jul, tal vez si su padre hubiera roto más a menudo su estoico y escrutiñador silencio por mas palabras de aliento su hermana no hubiera cometido tantos errores.

"El hubiera no existe"-Pensó el músculos joven con una sonrisa cansina dando una última mirada a la caja.

Quizás la manifestación mas grafica de su amor estaba en esa caja que como ellos había sobrevivido una guerra y cargaba memorias invaluables de sueños e idelas pasado y futuros.

Él está aquí...-soltó la albina de repente en un hilo de voz sacando al menor de su reflexiones.

¿Quien?-pregunto el rubio poniendo el objeto bajo su hombro, el tono de su hermana lo preocupaba-que te ha paso Schwester?

El padre de mein Mädchen-explico ella con un tono casi fúnebre mirando a su hermano menor-Ese bastardo...el ruso ese...lo vi frente a la juguetería, estoy segura

¿Por eso huiste?-con angustia en su potente voz- el también ¿te vio?

No...No lo creo, aunque así hubiera sido sabes que soy genial tapando mi rastro-Respondió la otra sonriendo tratando de que el pánico no se apoderara nuevamente de su cuerpo-pero debemos irnos west, ese tipo es un monstruo...podría tratar

Que lo intente-interrumpió el ajiazul con voz potente-tu no estás sola ni Hanna tampoco.

Hanna... donde esta ella-exclamo la ojiroja mirando alrededor notando la ausencia de la niña, sintiendo como si la angustia aumentaba.

Al otro lado del parque...

La pequeña rubia de ojos violetas estaba sentada en la banca del parque meciendo sus pies de un lado a otro a modo de mecedora con su nueva adquisición en su regazo. Esperaba que su tía volviera pronto o sino su tío de seguro la regañaría por haberla dejado sola aunque fuera solo por unos minutos. La pequeña se acomodo un poco su gorro rosado con sus manis enguantadas sintiendo la fresca brisa de la tarde golpear su rostro infantil.

Que bien esta aquí-dijo está contemplando el cielo con una sonrisa-ojala mutti vuelva pronto

Previet, Hana-dijo una voz detrás de ella- ¿Estás sola de nuevo?

Señor Iván-exclamo la niña volteando emocionada al reconocer aquella "juguetona" voz-¡Si!, digo ¡no! estoy con mi tía Feli pero se sintió mal y fue a buscar agua, yo espero aquí a que mi tío y mi mutti regresen.

Ya veo-dijo él con las manos en la espalda en pose relajada- es una muñeca muy linda- añadió mirando al objeto sobre las piernas de la niña.

Danke, es una ma...matrushka mi mutti me la regalo-respondio ella con orgullo y luego sonrio mientras una pregunta se asomaba a su mente-Usted... es de rusia ¿verdad?-pregunto con un leve deje de nerviosimo

Da-respondiosin mas-

O entonces usted conoce su historia-prosiguio ella con ilusión en su voz acercandole el objeto al mayor- ¿me la podría contar?

El ruso miro divertido a la niña, cada vez le parecía más interesante, era raro encontrar este tipo de objetos de tan buena calidad en las ciudades y más aún en manos de una niña alemana, que por algun motivo parecia ser inmune a su intimidante presencia. Rio por lo bajo y asintio, su madre solía contarle esa vieja leyenda a él y a sus hermanas durante su infancia en el campo muy lejos de todo antes de que la garra los arrastrara a todos a sus abismos.

Había una vez un viejo carpintero llamando Serguei que vivía solo en las montañas,da-comenzó el rubio cenizo con un tono de voz tan dulce que se sorprendió así mismo a la vez que una sonrisa llena de tranquilidad se dibujaba en sus marcado rasgos-el podía fabricar toda clase de cosas hermosas, luego de una nevada salio al bosque abuscar madera, estaba a punto de regresar sin haber hallado nada bueno cuando encontró el tronco más bonito que jamás había recogido-añadió el ojivioleta recostándose un poco en la banca junto a la niña que le veía expectante-el anciano tomo el pesado tronco y se lo llevo a casa, al llegar no supo que fabricar con el, luego de pensarlo mucho decidió hacer algo especial una muñeca, da.

Oh, ¿esa es mi matrioshka?-pregunto la niña levantando orgullosamente su nuevo juguete.

Así la nombro el carpintero pero la historia no termina aquí- prosiguió Iván-La muñeca le hacia compañia, todas las mañanas el viejo la saludaba, pero resulta que el tronco era mágico y cierta mañana le hablo, el anciano estaba muy contento pues ya no estaría solo, da-El rubio cenizo callo un momento pensando las palabras correctas en aleman para continuar su historia-...vivieron felices varios años, hasta que un día ella le dijo se sentía sola, y deseaba tener un hijo- "Pero entonces -respondió Serguei- tendría que abrirte y sacar la madera de dentro de ti, y sería doloroso"

El ruso suspiro profundamente como si sintiera una leve caricia en esas palabras.

"las cosas importantes siempre suponen pequeños sacrificios -respondió la dulce Matrioska"-continuo Iván suavizando el tono de su voz- Serguei abrió a Matrioska y extrajo cuidadosamente la madera de su interior para hacer otra muñeca, pero un poco más pequeña-el rubio tomo la muñeca de la niña abriéndola poniendo un al lado de la otra-esta es Trioska, da.

¿Tiene su propio nombre?-resalto la ojivioleta complacido pasando una mano enguantada sobre la nueva muñeca-

Todas lo tienen-añadió el ruso divertido- esta es Oska-explico sacando otra muñeca- En fin, todas las muñecas sintieron en algún momento la necesidad de ser madres y el buen Serguei tuvo que complacerlas, pero estas eran cada vez más y más pequeñas-siguió sacando mas y más muñecas hasta que quedó una la cual apretó en su mano-pronto se dio cuenta de que el pedazo de madera restante era muy pequeña y ya no podrían hacerse más muñecas, entoces fabricó un pequeño muñeco da y antes de terminarlo, le dibujó unos enormes bigotes y le dijo: "Tu nombre es Ka y cómo Eres un hombre no puedes tener un hijo o una hija de dentro de ti"

Despues -continuo el ruso- tomo al pequeño ka y lo puso dentro de su madre, a su madre dentro de la suya y asi hasta que todas quedaron dentro de matrioshka.

La niña miro encantada como el ruso apretaba la pequeña figura entre sus dedos para luego colocarla junto a las demás

Es un cuento muy bonito-dijo la niña con rostro emocionado-me gustan mucho los cuentos con nieve, me encanta la nieve.

Entonces deberías venir a Rusia algún día-dijo el otro en tono de broma-ahí... nieva siempre-añadió con un tono levemente oscuro-todo se cubre con la nieve

"La sangre en la nieve luce especialmente hermosa"-pensó el mayor ensanchando su sonrisa a una más perversa y sádica, mirando de reojo a la niña que entretenida guardaba una muñeca dentro de la otra llamándolas por su nombres.

Es hora de retirarme este paseo ya duro demasiado- soltó de pronto poniéndose de pie, tratando de ocultar esa aura oscura que emanaba como un maldición-fue bueno verte de nuevo, Da svidaniya,

A...adios- Respondio la niña un poco extrañada-Señor...¿somos amigos...verdad?-pregunto algo apenada tomando la mano del mayor.

Ese suave tacto estremeció al ruso, no estaba acostumbrado a la inocencia, sin embargo se sentía cálido.

No debe ser divertido tener como amigo a alguien tan viejo como yo-respondió el ruso soltando el agarre-de seguro debes tener mil amigos en casa.

No... No es así-dijo la más pequeña con un poco de tristeza-los niños de mi edad no quieren ser mis amigos...

El rubio la miro un momento, conocía esa sensación muy bien.

Es mejor tener a los mejores a tu lado-dijo este -por eso malysh-ka seré su amigo.

Gracias Señor Iván-exclamo ella-es muy bueno.

Vanya-le corrigio sin enternder porque le decia eso-Puedes decirme Vanya.

La niña sonrió ampliamente dando de brincos agitando las manos en señal de despedida. El rubio asintió acomodándose su gorro de piel negro y enfilándose rumbo al hotel donde la reunión de seguro estaría por continuar...un sentimiento extraño se agolpo en su garganta...como el vacío que antecede a la nada...Sacudio su cabeza un poco para librarse de la sensación y retomo la máscara que siempre usaba, su sonrisa ensanchada saboreando lo que seguramente vendría.

"Bueno" "Eres muy ingenua malysh-ka"-pensó retorciendo los huesos de su mano derecha-"No te imaginas lo malo que soy".

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Media hora después ya todos estaban de vuelta en el hotel, naturalmente el alemán había reñido a la pelirroja por haber dejado sola a la niña, pero no pasó a mayores pues cuando la encontraron ella estaba muy animada. La pequeña les conto que nuevamente se había encontrado con su amigo del tren y como él le habia contado la historia de su nuevo juguete.

Vanya-explico ella animosamente- dijo que seria mi amigo.

Ludwig y los demás se alegraron de oír eso pues sabían que la pequeña era muy tímida y se le dificultaba relacionarse con extraños, asi que ese era un cambio muy bueno.

Aunque eso le agradaba a Julchen quien se notaba visiblemente incomoda, todo el ánimo y buen humor de la mañana parecían haber desaparecido e insistio en irse directo al hotel, queria descanzar y no pensar en cosas desagradables.

Apenas llegaron a su cuarto todos cenaron en el pequeño restaurante de al lado, la comida no era tan buena como el cafe pero era pasable. Al regresar al hotel y apenas la niña se durmio, Jul insistio en que debian regresar lo mas pronto posible a Viena sorpenddiendo a todos salvo A Lud cuya falta de comentarios revelo que estba de acuerdo.

Ya hicimos lo que debiamos hacer-dijo la otra tratando de sonar convincente-no hay caso en quedarnos mas ¿no lo creen?

Las miradas de extraneza no se hicieron esperar, sobretodo por parte del castaño quie la conocia los sufificente como para poder detectar los pequeños rasgos de nerviocismo en su orgullosa cara. Aun asi el austriaco prefirio no decir nada, sabia que forzar a la albina a decir algo que no queria solo la pondria a la defensiva y propiciaria una pelea.

Tendre que ver si podemos cancelar nuestro boletos y cambiarlos por otros-dijo finalmente el castaño ajustando su gafas como asiendo un calculo mental de lo que dicho imprevisto ocasionaria-Lud y yo podemos ir a la estacion en la mañana y ver que pasa.

No se preocupen-añadio el rubio-iremos los dos aprimera hora para que ustedes no tenga que levantarse en caso de que no podamos arregalr el asunto a esa hora.

La albina suspiro aliviada asintiendo a su hermano quien le devolvio el gesto. Le dolia la cabeza solo queria bañarse rapidamente y dormir un rato, incluso el catre que estaba en una esquina era suficiente. Apenas coloco una sien en la almohada cayo profundamente dormida.

A la mañana siguiente hicieron lo acordado pero como era fin de semana no pudieron encontrar boletos suficientes hasta el tren de las 10 pm. El viaje de vuelta fue bastante tranquilo aqunel la ojiroja se la pasado charlando y jugando con su hija como en el viajde ida, habia algo de tensión en el aire, a medio camino el tren sufrio una aberia y tuvieron que estar varias horas en una pequeña estacion de polonia, cuando porfin llegaron a casa los dos hermanos solo querian descanzas de aquellas "vacaciones".

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Viena Noviembre de 1950

Ya habían pasado un par de dias desde que el grupo regreso a Viena pero los ánimos de la albina no se arreglaban del todo, tenía la presión algo alta y casi no podía dormir...Recorría los viejos pasillos de la casa con su ya característica falda plisada y blusa color azul con mangas levemente abombadas, su taconoes resonaban en el suelo de madera cada que daba una vuelta en su meditativo recorrido de la sala a la cocina. Pese a las consoladoras palabras de su hermano, la verdad era que no podía terminar de relajarse, claro que disimulaba lo mejor posible ante su hija, cada vez se convencía mas y más de que debía poner tierra de por medio entre ella y cualquier cosa relativa a Rusia solo así estaría tranquila.

Durante la siguiente semana comenzó a considerar que debía hacer, desde hacía un tiempo comenzó a mantener una correspondencia más activa con sus dos mejores amigos de la infancia Antonio y Francis, en su desespero incluso llego a considerar pedirles asilo, Antonio había emigrado a Francia fin de escapar de los conflictos que afectaban a su país.

La albina suspiro con pesadez probablemente estaba siendo demasiado impulsiva pero era la mejor solución que se le ocurría...entonces una memoria llego a ella como un relámpago.

"Le Chetau"-pensó con el rostro iluminado recordando la pequeña villa que su padre había comprado poco antes de la muerte de su madre y si mal no lo recordaba jamás la puso a su nombre-"el viejo solía ir de vez en cuando, quizás este mejor que la casa de Berlín."

Eso sería perfecto, podría ir junto con Hanna a un lugar más seguro lejos del alcance del ejército rojo y ella no tendría que preocuparse por ser una carga para su amigos. La casa probablemente estaría mal pero confiaba en que no fuera nada irreversible. Le dolería mucho dejar a su hermano pero confiaba en que fuera lo mejor y quizás así él se decidiera a crear un nuevo hogar junto a su esposa Julchen sonrió un poco más tranquila por la solución que había encontrado y al no estar Ludwig en casa se dirigió al estudio del austriaco, si alguien sabía algo de lo vienes de su familia y lo que quedaba de ellos ese era Roderich.

5 minutos después...

Que hiciste que?-exclamo la albina golpeando con enojo el escritorio del castaño.

He vendido la casa de tu padre en Francia-repitió el castaño con calma, sin dejarse perturbar en absoluto por esa mirada furiosa.

No tenías ningún derecho a hacer eso-Las palabras de la joven sonaban cortantes de ira, púes en la última semana, perdiera el control de su vida.

Aunque era cierto que le debía mucho, a Julchen detestaba que pasaran de ella como si fuera nada, su orgullo no le permitiría quedarse callada ante algo así.

Esa casa no era tuya-dijo ella tratando de no exaltarse más.

Ludwig me dio un poder sobre sus bienes-respondió el sabiendo que la albina explotaría en cualquier momento-Ademas, no había otra solución, el necesitaba el dinero y tú misma dijiste que quería borrar cosas de tu pasado no?

Eso no tiene que ver-refuto ella-además no creíste conveniente avisarme de la venta de la casa de mi madre.

Porque te alteras tanto-dijo el castaño-nunca te gusto esa casa.

Pero la necesito, contaba con ella maldición-estepo la albina apretando el labio inferior- esperaba ir ahí lo antes posible...ya no puedo estar aquí...debo irme

A Francia-inquirió el otro alzando una ceja-pensabas llevarte a Hana allá.

Julchen alzo la frente altaneramente volteándole el rostro, mientras cruzaba los brazos.

-Frau en Francia tu apellido aun es conocido-explico el con algo de molestia en su voz- cuanto crees que tardarían en llegar rumores a los oídos de Hanna-continuo el ajustando su gafas-¿Sabes lo que significaría para ella que su madre hizo todas esas cosas horrendas? Además la alejarías de la única familia que ha conocido -añadió castaño empleando un tono bastante más suave, intentando calmarse a sí mismo y regulando su agitada respiración-por favor recapacita por una vez en tu vida trata de ver el panorama completo

Esa fue la gota que derramo el vaso ¿quién era el para juzgarle? Nadie tenía por qué analizarle de ese modo. Ella era un apersona capas de saber lo que le convenía a ella y a su hija y lo que no. Le estaba haciendo entrar en cólera. Ni siquiera Ludwig luego de que le contase lo que hizo en la guerra se había atrevido a juzgarla con tanta seguridad, afirmando algo tan sumamente complejo y delicado para ella. Sentía como le palpitaban las sienes y como le ardían las mejillas, el atrevimiento del castaño le había erradicado unas ganas incontrolables de gritarle y de agredirle,

-¡Fahren! ¡Tú no sabes nada sobre mí desgraciado-exclamo ella con ojos gélidos juntó su frente con la del aristócrata-no te creas que eres mi dueño solo porque me hiciste unos favores, que de haber sabido te cobrarías así, jamás los hubiera aceptado-añadió con saña- y si te preocupa tu puto dinero no te apures ya veré la forma de regresarte hasta el último centavo, wucherzinsen

De pronto una ráfaga castaña irrumpió en la oficina y se paró frente a la albina con desafío. Julchen toco por inercia su mejilla no lo podía creer, la húngara la había abofeteado y la miraba con una ira acusadora.

-¡Tú eres el desgraciada ¿y sabes por qué?-solto la hungara tanto o mas frustrada que la albina-le hiciste muchísimo daño.

¡Verfluchen¡! porque siempre apoyas en todo a este bastardo -exclamo Julchen torciendo los labios con molestia-siempre has sido asi.

Eres de lo peor-estepo la ojiverde con las mejillas rojas de rabia- como siempre no te enteras de nada...no tienes ni idea de lo que él ha hecho por ti.

Basta las dos-ordeno Roderich interponiendose entre las dos mujeres-no admito este tipo de cosas en micasa.

Julcehn lo miro aun con enojo en su ojos luego vio a la hungara, despues dio media vuelta con airosa actitud y salio por la puerta sin decir palabra. Apenas se alejo unos metros del pasillo cuando sintio que una mano la sujetaba con fuerza deteniendo su paso.

¿que haces?-dijo con un tono cancino e irritado.

¡Vas a venir conmigo!-ordeno la ojiverde con rostro decidido- y te diculparas, por primera vez en tu vida te vas a humillar delante de él como tantas veces lo ha hecho él delante de ti y ni te has percatado.

Estas loca si crees que voy a hacer algo asi-respondio la otra soltándose del agarre dedicandole una feroz mirada de advertencia- no es mi culpa que lo tengas en un pedestal...

Y que según tú es de lo que debería enterame-respondio la otra con visible molestia.

No tengo porque decírtelo—solo piensa un poquito y lo sabrás.

Pues si tan mal lo hice sentir, ve con él a consolarlo ya que tanto lo adoras-añadio con saña perdiendose en pasillo que daba a la escalera principal.

La húngara guardo silencio mientras su "amiga" se iba, hacia años que no se enfrentaban asi que por un momento olvido los similares que eran sus caracteres primerios,una mueca de tristeza se dibujó en su rostro al pensar en las palabras de Julchen quien inconsientemente acababa de dar en la yaga.

"No sabes cuánto"-pensó con amargura volviendo a entra al estudio-"Nunca los has sabido"

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Mientras en un lujoso hotel recientemente reconstituido de Berlín...

Había un gran movimiento oficial de distintas nacionalidades y rangos se paseaban por los corredores en espera de la que sería de las últimas reuniones de su eje fragmentado. Muchos de estos hombres habian descidio desestresarse de la forma mas antigua.

Desde hace algún tiempo el salón principal se había convertido en una suerte de burdel fino clandestino,en aquel lugar imperaba la codicia, la risa y la falsa compañía, sitio idóneo para conseguir una puta costosa, las mujeres cantaban tango brindando su expertos servicios a quien se dejara, no era nada indigno, una forma más de hacer el dinero circular al fin y al cabo. Normalmente se quedaría en el bar de su hotel cerca de la estación pero sus superiores insistieron que participara en la pos reunión. Uno de sus camaradas ya bastante en tono le hizo una señal y lo invito a sentarse cerca de la barra, en la que varias botellas del vodka y whisky más finos de la casa se hallaban abiertas y listas para su consumo. Iván sonrió inocentemente quitándose la gorra y dándosela al pequeño rubio Letón que lo acompañaba como un sombra, este asintió temblorosamente tomando el objeto y colocándose junto otro rubio de gafas y ojos azul verdoso que como él siempre acompañaba al sargento a donde fuere mas por contención que por devoción.

¿Dónde está Toris?-pregunto despreocupadamente el ojivioleta tomando una de las botellas mirando levemente a los aludidos-no lo he visto en un rato, da

Él se fue con la señorita Natalia-se apresuró a responder el estoniano- quizo ayudarla terminar el interrogatorio.

Así que con Natalia- dijo sin darle mucha importancia llenando su vaso dandole un sorbo grande como acostumbraba-siempre tan diligente lista continuando mi labor para que yo no me retrase, da.

Los dos rubios escucharon el leve tronido de los huesos de la mano derecha del mayor, quien movia los dedos aburrido, ese crujir los estremecio un poco a sabiendas de lo que esas poderosas manos podian hacer.

El rubio cenizo volvio a llenar su vaso y les dio la espalda como si no dos soldados tomaron el estoico silencio del mayor como una señal de poder sentarse en algún lugar sin perderlo de vista claro esta, los años de trabajar bajo su mando los habían enseñado a leer entre las líneas que aquella sonrisa ocultaba. Estaba molesto odiaba que le interrumpieran mientras "trabajaba", de hecho desde que lo habían reasignado a un puesto mas burocratico disfrutaba bastante de los brutales interrogatorios de sospechosos capturados por la Policia Secreta, de hecho sus gruesos guantes de cuero ocultaban un puño ligeramente hinchado y enrojecido después de haberse estrellado de lleno con la quijada de un tipo, con más fuerza de la necesaria, él se veia asi mismo como alguien muy imparcial pues jamás discriminaba edad o género en estos arrebatos, era casi como si necesitara sacar toda esa energia posible de su sistema en cualquier oportunidad a fin de hacer el aburrido y monotono trabajo de oficina más tolerable. El sexo y la violencia habian sido siempre sus principales fuentes de relajacion pero ultimamente habia hallado mas placer en la segunda que en la primera.

El joven Letón tembló ante dicha imagen, aun no se acostumbraba y quizás nunca lo haría, ese par de hermanos simplemente lo aterrorizaban mas aun cuando el ruso colocaba la peasada mano en su cabeza abarcandola casi en su totalidad. Su compañero de lentes rio nerviosamente, el camarada Branginski necesitaba una pequeña distracción, dos tres de ellas serian suficientes. Conocía a Iván hacia años y honestamente podía decir que desde hacía algún tiempo no le importaban mucho las mujeres, al menos ya no emocionalmente hablando...De hecho cuando así era su deseo no discriminaba jamás entre simples mucamas o despampanantes actrices de revista... y lo distintas que eran unas de otras hacían casi imposible establecer un patrón definido en los gustos del ruso.

Luego de sus primeras dos botellas botellas, un par de profesionales se acercaron al joven oficial probablemente engañadas por su viril presencia que destilaba autoridad y su sonrisa infantil que a la distancia destilaba falsa inocencia. No necesitaron insistir mucho, le ruso se levanto asombrandolas un poco por su enorme tamaño, este tomo a una de las chicas de la muñeca y casi la arrastro consigo haciéndole a su compañera una señal de que lo siguiera, esta asintio y tomo su bolso encaminaose a la recpeción pero rápidamente el rubio de gafas se interpuso en su camino.

"No traten de desvestirlo por su cuenta"-indico el joven con sepulcral seriedad-no hagan nada que no se les ordene y todo estara bien-añadió y volvió a sentarse junto al otro rubio que daba un sorbo a su bebida nervioso.

La mujer hizo un mohín de extrañeza y se apresuró a seguir al rubio cenizo, olisqueando la buena pasta que obtendría de él, completamente segura de que su años de experiencia le permitirían lidiar con lo que fuera.

¿Eso...está bien?-pregunto el más pequeño con preocupación.

Tiene que sacar "eso" de su sistema-dijo el otro tratando de sonar lo mas seguro posible-mejor aqui que en el trabajo.

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Al mismo tiempo en el estudio de Roderich Edelstein. Pese a que la pelea habia pasado en el cuarto aun se respiraba un aire tenso.

Roderich-dijo la ojiverde armándose finalmente valor para romper el silencio- yo te quiero mucho...te amo Rod.

El rubor se intensificó en su cara ante cada palabra, en tanto la de Roderich no se inmutó ante lo escuchado. Volvió su posición al frente del escritorio ignorando olímpicamente las palabras de la chica. Elizabetha ya no estaba segura de lo que significaba. Solo supo que no iba a tolerarlo, no por falta de valor, sino por temor. Tanto tiempo viviendo con él y todavía no estaba seguro de todas sus reacciones. Eso la mataba. Las lágrimas resbalaron de sus ojos, estaba dolida, dolida por ella misma. De nuevo se reñía internamente por insistir en lo mismo, ¿Qué ganaba con decirle que lo quería, que ganaba con aferrarse por enésima vez a la vaga esperanza de ser por fin correspondida?

Te amo-repitio con la cara ensombrecida ero con la misma dolorosa convicción-pero es ya lo sabes

-Elizaveta…Eli lo siento-dijo Roderich finalmete con autentica tristeza dibujada en cada uno de sus finos rasgos-eso fue un error, lo entiendes...no volverá a pasar...-añadió con seriedad y ternura quitando algunos de los cabellos que cubrian su cara-eres como una hermana para mí.

¿Un error?-inquirió la ojiverde con la voz algo quebrada-¡como puedes decir eso! aquella noche me acariciaste... y yo a ti-añadio la joven-Eso fue real

Eli, no puedo seguir así-respondió acariciando levemente su mejilla-debes olvidar eso por tu bien, es lo mejor.

¿No puedes? o ¿no quieres? hasta hace poco reconsiderabas seriamente la posibilidad ¿no?-cuestiono ella tratando de ocultar la frustración-es por ella...sigues enamorado de ella...después de cómo te trato, volverás a intentarlo...Rod porfavor entiende que no significas nada para ella.

El autriaco aparto el rostro y sin decir nada salio del estudio las ultimas discuciones conesas mujeres que tanto apreciaba lo habia agotado. Ella lo miro irse y no atrevio a seguirlo se sintió como maldita por escupir esa carga de veneno que ni siquiera sabía tenia, se estaba portando como una idiota celosa y ruin, idiota no, enamorada siempre lo había estado. Elizaveta Héderváry estaba enamorada de Roderich Edelstein y el abismo emocional que se habia abierto entre los era un fuego que la calcinaba.

La hungara cerro los ojos y supiro ondamente preguntandose cuando habia empezado a sentirse así. Rapidamente fugaces recuerdos de su infancia en Hungria y su llegada a Austria la invadieron...ahi lconcio a su nueva familia asi ocmo amigos que atesoraria todoa la vida ahi lo conocio a él. Desde siempre se sintió atraída por él, su música, su rostro todo le pareció precioso. De niña al quedar huerfana se volvio bastante arisca, era como casi tan masculina como Julchen siendo muchas veces confundida con un chico, era asi mas por defensa que por rebeldia como su amiga. Pero fue la influencia indirecta del castaño el que la hizo acercarse a su lado femenino, el cual su amiga parecía despreciar, ella era feliz siendo "un niño mas". Cuando empezo a crecer mas y su cuerpo a desarrollarse noto que la admiración que sentia por el joven castaño era especial, asi pues buscando complacer en secreto al austriaco puso todo de su parte para convertirse en su mujer ideal, educada, linda, presentable, buena cocinera, conversadora versátil y muy culta. Asi su relación con el castaño fue más cordial por lo que estaba segura que era cuestión de tiempo antes de conquistar su corazón. O al menos eso pensaba hasta que los vio juntos...opuestos como el día y la noche, sus dos mejores amigos, juntos como pareja con todo lo que es implicaba, si bien su tristeza fue grande no dijo nada, los felicito y se mostro algre al ser la confidente de ambos en su relacion secreta. Si esa era lo que sus amigos querían los respetaría, se haría aun lado, verlos juntos y felices seria más que suficiente. El verlo a él complacido estaba bien. O eso pensaba hasta que el destino le dio una oportunidad.

Cuando supo del término de su relación por Roderich se sintió sinceramente triste por él, pero más que la tristeza en su corazón imperaba una incontenible alegría y no pudo evitar sonreír secretamente ante la desconocida imagen de un castaño, solo triste y vulnerable. Esa fue la primera vez que se dio cuenta que no era tan buena y desinteresada como pensaba. Eso la asusto. Pasaron los mese y ella siguio a su lado soloamnete la joven sabia que fuera de la perfecta cubierta el joven sufria mucho.

Una noche penumbrosa aprovecho para escabullirse en el estudio del castaño, hacía poco más de un año que no tenía noticias de Julchen, frente a sus amadas partituras, su música reflejaba lo que sus palabras no, una onda tristeza aquejaba su corazón y había llegado al punto en el que ya ni su maravilloso piano terminaba de librarlo de su malestar interior.

Ella lo vio ahí tan triste y solo, hablo con él lo consoló y le ofreció su apoyo incondicional como siempre, el la miro agradecido, nadie salvo ella podía conseguir tal sinceridad del castaño. Estaba apunto de irse a dormir cuanod sintio la mano del otro atrapar al suya.

ich dich-le pareció oír-no me dejes Eli.

Las circunstancias fueron sus cómplices y por primera vez en muchos años fue sincera consigo misma, aprovechando aquel instante y sin pensarlo le dio todo...su primer beso, su primer rose, su primera noche, todo eso conservando inocentemente la leve esperanza de que aquel enlace fuera algo más que un mero encuentro carnal, que de alguna forma su amor por fin había alcanzado a Roderidh y podrían estar juntos. Él era el amor de su vida, el hombre que ella había elegido, por él estaba en esa casa en tiempos tan hostiles sin alejarse de su lado. Pero de nada servío...Roderich sentía cariño por ella, y segun descubrio no era inmune a su encantos, la deseaba, pero no la amaba...la quería a ella, siempre la había querido a ella.

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La ojiroja estaba furiosa, no es que le molestara que le riñeran, quería una explicación que obviamente ni el austriaco ni la Húngara le dirían, eso la hacía sentir como una tonta de alguna forma, necesitaba calmarse subiría al ático como hacia antaño y se fumaria media cajetilla de seguro y como no quería dar mal ejemplo se quedaría ahí un rato. Y después bajaría.

Ya en el ático y después de su tercer cigarrillo quiso sentarse, pero no había donde, todo el lugar estaba lleno del polvo y telarañas. El lugar más prometedor estaba frente a la ventana donde había apenas un par de cajas una encima de la otra, ella se sentó sobre la más grande y con un leve empujón de cadera hizo la otra a un lado, el ruido de esta la caer llamo su atención, chasqueo los dientes y se dispuso a levantar su contenido, un cuadernillo de pasta dura, algunos papeles, sobres y estampillas. Aun con el cigarrillo en los labio los tomo y los metió sin gran reparo en la caja pero fue un fajo de sobres atado con una cinta roja, entonces un nombre llamo su atención. Sin quererlo un decolorado telegrama rebasbalo y pudo verlo con claridad.

Vash Zwingli-Berna

¨Porfavor, su vida esta en tus manos, no se a quien mas recurrir¨

Esta sola linea detono su curiosidad y comenzo a leer uno tras otro de aquellos rectangulos de papel amrillento, todo tenian frases similares, deseperadas triste y molestas, pero sobretodo completamente determinadas.

¨Pagare lo quesea no hay tiempo que perder, si tu no me ayudas nadie lo hara¨

Lo mas penosa no era la cantidad de cartas escritas varios destinatarioa sino que la gran mayoria habian sido devueltas la remitente o repsondidas solo una vez.

Unos meses despues dos personas completamente diferentes dentro de una humeda celda en Bergen Belsen, esta reunión a primera vista tenia queser fruto de la realidad de aquellos tiempos locos que los envolvian a todos.

No tienes pinta de defensor público-dijo ella con la desesperada necesidad de hacer un chascarrillo a costa de otros.

Soy tu abogado-respondio el en un gruñido sentandose frente a ella hojeando los papeles de su peso-ahora revisemos tu caso.

Que seriedad-siguio la albina sin prestarle mayor atención.

En retrospectiva ahora todo tenia perfecto sentido, siempre le pareció raro un suizo ejerciendo tan lejos de su país. Pero debido a su precaria situación las razones del rubio eran la última de sus preocupaciones, solo un tipo consiguiendo unas monedas en tiempos difíciles llego a pensar, pero no, desde la primera vez que hablaron le quedo claro que era alguien serio, formal y bien capacitado, que hablaba desenbueltamente y sin los nervios que caracterizarian a otros jovenes de su misma profesión. No pudo evitar preguntarse que rayos hacia tan lejos de casa. Y la respuesta estaba ahí en sus manos. La vieja foto de generación al fondo de la caja junto con un empolvado y maltrecho anuario de un prestigioso internado de Europa solamente lo confirmaban, así como una coleccion de suplicantes cartas y telegramas empaquetados en grueso fajo que fácilmente llegarían a 30.

Mein Got-dijo Julchen sujetanso las palpitantes sienes como si una parte de su ser se negara a creer lo que sus ojos veian-acaso mi criterio siempre fue tan malo.

Al final el austriaco había estado detrás de todo, ahora la albina se sentía miserable, todo ese tiempo había subestimado el cariño del castaño, no solo había ayudado a su hermano menor a salir del radar de las SS arriesgando su propia vida, sino que le había conseguido un abogado muy competente y comprometido con su profesión que la había salvado de una muerte segura y no conforme con eso había cuidado de una niña que no solo no era suya ignorando sus turbios orígenes, dándole un techo y comida durante años, vistiéndola y procurándola como un padre. Julchen apretó los dientes con frustración, la húngara tenía razón,.

Realmente soy una maldita-exclamo ella en voz baja dejandose caer en una de las cajas apiladas en el polvoriento ático.

Su orgullo y su quizas anticuada escla de valores le impedia dejar que las cosas siguieran así.Que rayos podria hacer para enmendarse.

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Roderich se estiro sobre su mullida cama con base de caoba labrada que si bien era una antiguedad estaba en tan buen estado como la mayoria de los muebels de la mansión.Resopló con molestia sobándose el puente de la nariz. Aquella discusión lo habia dejado agotado y molesto, por otra parte la nueva confesión de Elizabetha lo había entristecido jamás imagino que su debilidada hiciese tanto daño a alguien tan querida para él. El castaño se quito los lentes y se dispuso a descanzar se sentía tan agotado.

Hacia años que no teniamos una charla de verdad-penso conuna sonrisa algo burlona mientras se quitaba lo zapatos.

Entrecerro los ojos un poco y estab apunto de caer dormido cuanod escucho unos golpes asu puerta tan quedos que por un momento qllego a pensar que eran producto de su imaginación, del culaquier forma fue aver y mucho fue su sopresa al encontrarse con la estoica figura de la albina parada frente a su habitación. El autriaco no pudo evitar aprpadear un par de veces creyendo en primera instancia que aun estaba soñando, pues a diferencia de la usual aura defensiva que la rodeaban cerca de el, la expresion de la albina aunque dirigida al suelo reflejaba un suerte de disculpa silenciosa que solo un ojo bien entrenado podria notar, ademas se le notaba bastante mas relajada que hacia unas horas.

Jul, que pasa-dijo finalmente el castaño sin poder ocultar su desconcierto-estas...

Pero el castaño no pudo terminar la frase pues en un segundo la albina lo empujo haciéndolo entrar en la habitación, este la miro aún más sorprendido, pero antes de poder protestar. Julchen se abalanzo sobre él y se apodero de sus labios y comenzó a desvestirse.

Jul,que rayos haces-pregunto e castaño confundido con un leve sonrojo en la cara oculto tras sus gafas

Solo calla-susurro ella en su boca.

Lo entendía muy bien, al final del día nadie hacia nada por nada, tal vez Roderich en medio de toda su anticuada caballerosidad y galanteria jamás se atreveria a pedir una recompensa como esa, pero ciertamente respondía. Por otra parte el orgullo de la albina no podía permitirse recibir un solo gramo de amabilidad mas gratuitamente, necesitaba retribuir de alguna forma toda esa bondad, incluso aunque esta hubiera sido por razones impuras eso no cambiaban la ecuación, una deuda era una deuda. Y ella Pagaria.

Podrias hacermelo-dijo ella suavemente

La cara del moreno era un poema, nunca se imaginó a la albina diciendo esas palabras, si bien cuando eran novios la chica siempre fue impulsiva, jamás habían salido palabras tan eróticas de aquella pálida boca, la asertividad de la mujer era exitanteo. Y sus suposiciones no estaban del todo erradas, pues si bien una buena parte del hombre dentro de Roderich deseaba un acercamiento entre ambos, después de la desagradable charla de la tarde estaba seguro de que lo detestaba.

Si te ríes te manto-soltó de pronto la ojiroja reclamando todo la atención del otro desabotonándose la blusa a ritmo pausado y seductor aunque totalmente inconsiente-no he estado desnuda con un hombre en mucho tiempo-advirtio dando los primeros signos de inseguridad que al castaño le parecieron facinantes.

Una par de botenes separabana ala joven de su objetivo cuando sintió como algo la empujaban y le daban vuelta, esta vez era el castaño el que se apoderaba de sus labios.

No me provoques porfavor -dijo este apartando la mirada por unos segundos, solo para redirigirse al con mayor intensidad-soy un hombre sabes, si la mujer que me gusta se me ofrece así como rayos podría resistirlo

¿Era un juego, una fantasía? No estaba segura, solo se dio cuenta que ya estaba de frente al austriaco, contemplando de nueva cuenta sus ojos detrás de esas estorbosas pero necesarias gafas. Nunca lo admitiria frente a él pero tenia ojos bonitos.

Roderich no dejaba de verla, admirando su belleza. Era una mujer muy hermosa, de labios tan delgados, finos, rosados, incitando a lo prohibido. Y qué decir de su mirada, ardiente como el fuego mismo, como el atardecer, como la sangre. La niña que se habia entregado a el tantos años atras, era ahora una mujer, un oscuro pensamiento lleno su cabeza...Lujuria...No podia evitarlo más. La necesitaba, la deseaba, la amaba.

Y en cuestión de segundos, sus labios ya estaban sobre los de la chica, las manos del amyor se deslizaron hasta el cierre de su falda, buscando el deshacerse de éste.

Julchen le desabotonaba el saco color azul, mientras que en su cabeza lo único que pensaba era que hacia lo correcto, lo mejor para ella y para su hija. El las quería a ambas no tenía nada de malo gratificar sus buenas acciones, con lo único que disponía.

-Julchen...-susurro mas para si mismo como uan autoconfirmación, sabiendo que algo habia detras de aquella ¨muestra de buena voluntad¨, pero que por conveniencia decidio dejar aunlada ya luego se devatiria con suagudo raciocinio.

El austriaco se posicionó en medio de las piernas de la prussiana, sintiendo su suave piel, deslizando las yemas de sus dedos sobre esas caderas, subiendo por la cintura, llegando hasta ese par de pechos tan bien proporcionados liberandolos de la prisión de sujetador. La ojiroja dejó escapar un leve gemido ante el tacto, esas manos de dedos tan largos, delgados y ligeramente cayosos, las manos de un verdadero artista, como añoraba de joven el tacto de esos dedos.

-Rod…necesito…de ti-dijo la albina tratando de que su palabras no sonaran muy forzadas, convenciendose aún mas de que una verdad a medias no es mentira-te necesito.

-te amo…-respindio el otro besanod sus senos.

La pelvis del hombre chocaba contra la intimidad de la chica, estaba muy ansioso, en plena erección. Ninguna mujer en su vida fue tan importante como ella. Julchen era la única capaz de hacerlo reaccionar así.

Una gota de sudor recorrió la palida mejilla de Jul, el momento había llegado y estaba espectante ya antes había tratado de masturbarse y no le había ido del todo mal al principio pero apenas sus dedos acariciaban dentro de su vulva, su cuerpo se tensaba y no podía seguir por un rato quedanod insatisfecha. Esperaba poder lógralo en esta ocasión gracias a la correcta estimulación de su compañero, pero al finl ella solo podía esperar...hacia tanto que no dejaba su placer en manos de un hombre.

Las piernas de la ojiroja se enredaron en las caderas del hombre, mientras que sus manos iban a la espalda de Roderich, acortando la distancia casi inexistente entre ambos. El castaño iba a penetrarla cuando noto contrariados que los ojos de la menor estaban firmemente cerrados con un deje de angustia dibujado en su cara y un leve temblor la invadio al center si miembro rozar sus muslos. El finalmente austriaco sonrió resignado, por un moment habia olvidado toda la penuria y humillación acontecidas hacia pocos años habia dejado una profunda marca emocional que la aparente seguridad de la albina disimulaban muy bien.

Aún es muy pronto-soltó el de pronto para sorpresa de la albina- tenemos mucho tiempo para ver si funciona o no ¿no te parece?

Ella no puedo evitar estar aliviada de momento, pero se sitio apenada pues la gran excitación de Roderich era evidente y el que hubiera renunciado a su propio placer por su comodidad la dejo sorprendida. La albina se mordio el labio de nuevo hacia las cosas a su conveniencia.

Eso parece doloroso-dijo ella acariciando el gran bulto en el pantalón del otro-puedo ayudarte

No es nada-respondió el otro secamente- me hare cargo-añadió tomando sus gafas y encaminándose al baño.

Déjame hacerlo- le pidió girándose un poco, con cuidado y coquetería, abrió su boca y beso la punta del miembro, para luego chupar para meterlo por completo o casi todo.

Roderich gimió algo sorprendido pues hasta donde recordaba Julchen siempre había dicho que hacer eso era degradante y como él no era fanático de los placeres orales tampoco jamas habia incurcionado mucho en le tema, pero debía admitir que jamás una mamada le había resultado tan deliciosa, tan relajante, jamás se imaginó que la ojiroja tuviera una boca digna de los dioses, usaba la lengua, los dientes, lubricaba su miembro mientras él jugaba con sus hebras platinadas marcándole el ritmo. Roderich siguió embistiendo su boca, sintiendo que en cualquier momento iba a llegar.

Jul-dijo entre cortadamente apartando a mujer cuyo pecho se manchó con la semilla blanca del otro -fue muy bueno-añadió casi inconscientemente

Julchen volteo el rostro apenada ignorando el semen que se escurría por sus senos, un deje de molestia se había dibujado en su rostro, recordando al maldito maestro que le había adiestrado como a un can entrenado en aquellas artes.

No me dejes-suplico ella al notar como el otro se levantaba de la cama tratando de darle espacio-quédate

El castaño sonrió, tomo una toalla y limpio cuidadosamnete el liquido blaco, una vez acabo dejo la toalla a un lado, la cubrio con las mantas y echo a su lado. Ninguno de los dos dijo nada uno por medio de que al hacerlo la magia acabara y otro por que simplemente no tenia nada que decir. Asi continuaron unos minutos se quedaron dormidos.

GLOSARIO:

Friedhöfe von dem Halleschen Tor : es un famosos cementerio de berlin donde se cepultaron grandes personalidades del siglo XIX y XX, durante la guerra se destruto un parte y estuvo apunto de cerrer pero la lata demanda hizo que eso no pasara.

Großeltern: Abuelos en alemán.

Mutter, vater: Madre, Padre en alemán.

mein Mädchen: mi pequeña en alemán.

Danke: gracias en alemán.

malysh-ka:pequeñita en ruso.

Vanya: es un diminutivo afectusos del nombre Iván.

Was sonst noch: ¿Que cosa hiciste?

Frau: mujer

verdammt Wucherzinsen: Maldito usurero

verfluchen: maldición

ich dich: Te quiero