Annabeth despertó luego de varias horas para mi alivio. Si hubiera sido por mi hubiera permanecido con ella en la enfermería pero entre los hijos de Apolo y los hermanos de Annabeth se las arreglaron para dejarme sentado fuera de la enfermería solo como perro.
No fue hasta una hora después que despertó que pude entrar a verla.
-Hey- me dijo
-¡No sabes cómo me asustaste!- le reclamé elevando la voz.
Sonrió ante mi reacción
-¡Y te da risa!-
-Tranquilo sesos de alga estoy bien- dijo levantándose de la cama y colocando sus brazos alrededor de mi cuello.
-No es cierto pudo haberte pasado alg...-me interrumpieron sus labios y la verdad ante sus besos soy débil, así que no me molestó que me interrumpiera.
Puse mis manos en su cintura y comenzamos a retroceder hacia la cama (afortunadamente la enfermería estaba vacía) mientras la intensidad de nuestro beso se incrementaba al igual que mi calor corporal. Sus dedos comenzaron a juguetear con mi cabello, eso me encantaba ya que cuando lo hacía empujaba mi cabeza hacia la suya lo que me permitía tenerla más cerca.
Bajó una de sus manos por mi espalda y la metió bajo mi camiseta del campamento. Debo agregar que mi abdomen está muy trabajado y me encanta su tacto en mi piel.
Cuando chocamos contra un lado de la cama me senté en la orilla de esta y Annabeth quedó casi a mi altura, nos separamos para buscar aire.
-Deberíamos irnos Percy- dijo ella con la respiración entre cortada.
-Deberiamos- respondi.
Pero ambos continuamos el beso. Mordí el labio inferior de Annabeth (juguetonamente claro) per entonces alguien abrió de golpe la puerta de la enfermería y nos sobresaltó haciendo que enserio mordiera a mi novia y que de su labio saliera un poco de sangre.
-Ups...lo siento chicos-. Era Jason, con una pequeña mueca de disgusto la cual no me pasó desapercibida.
Annabeth le daba la espalada mientras lamia su labio y sus mejillas se encendían por la situación en la que nos había encontrado el romano.
-Eh...yo...venía a ver como estabas Annabeth, pero creo que ya estas mejor-. Ella volteó a mirarlo aún un poco sonrojada.
-Nosotros...eh...estábamos-. Intenté defender el honor de mi novia. (¿Les eh dicho que soy un romántico?)
-Está bien Percy-dijo ella restándole importancia- Jason yo...-
De repente la alarma se escuchó y los tres nos miramos preocupados.
-¿Y ahora que?- dije malhumorado mientras salíamos corriendo de la enfermería.
Cuando llegamos al comedor todos los campistas enfundaban sus armas, espadas, arcos, lanzas y escudos preparados para usarse.
-¿Qué sucede?- gritaban algunos
-¿Quién nos ataca?-
Nos abrimos paso hasta donde se encontraba Quiron junto con los líderes de cabaña y los romanos.
-¿Qué ocurre?- preguntó Annabeth.
-Nada cariño-le respondió el centauro.
-¿Nada?- pregunté- Pero ¿y la alarma?-
-Simulacro- me respondió secamente el señor D.
-¿Simulacro?- pregunté algo confundido.
-Si señor Johnson ¿Sabe lo que es un simulacro?-.
-Si pero...-.
-Nada de peros, fue un simulacro y punto-.
-¡Todos a sus actividades! ¡Esto fue un simulacro!- dijo yéndose hacia la casa Grande.
Todos obedecieron y despejaron el comedor, mientras Quiron nos guiñaba un ojo.
-La verdad es que Dionisio accionó por accidente la alarma-. Susurró mientras contenía una sonrisa.
Para la hora de la cena el campamento estaba normal salvo el bunker de Leo. Quiron, Clarisse y Chris encontraron a los Stoll en el bosque de color verde, si es enserio lo del color verde, al parecer tenían escondidas bombas apestosas en esas cajas que se activan con el calor o el humo, intentaron salvarlas pero para cuando entraron al bosque les explotaron en la cara. Por la peste Enebro (juniper) y sus amigas castigaron a los hijos de Hermes atacándolos con bolas de musgo y ahora parecían dos duendes por todo el campamento.
Los romanos nos observaron realizar nuestras ofrendas a los dioses y a pesar de que los invitamos a nuestras mesas prefirieron comer a un lado de nosotros en una fogata.
Al final terminamos comiendo todos juntos alrededor de la fogata, mientras algunos compartían historias de batalla de ambos campamentos.
Quise sentarme a lado de Annabeth pero sus hermanos no me dejaron, se sentaron juntos a su alrededor dejándola fuera de mi alcance. A veces los hijos de Atenea son sobreprotectores, especialmente Malcom (creo que no le agrado mucho desde que salgo con su hermana).
La cena casi había terminado cuando de pronto Rachel dio un pequeño grito y sus ojos se volvieron verde brillante y su voz cambió.
Esto solo significaba... PROBLEMAS
