(Narrado por Rukia)
Estamos a dos días de hacer los exámenes en Tokio y estoy estresada, ansiosa y he decidido tomarme el día para hacerle un detalle a Ashido, con el cual cumplo 4 meses de relación. No me imaginé que tendría a un novio tan dulce, detallista, atento, y que me complementara tan bien como él. Poco a poco Ichigo va siendo guardado en un cajón, espero y en Tokio terminar de sellar el capítulo. Quiero hacerle algún detalle, pero sigo sin saber qué. Al salir de clases veo a una chica cargando un pastel y pienso inmediatamente en hacer uno, así que compro los ingredientes en una tienda cercana y rápidamente voy a preparar el pastel antes de que termine el día.
- ¡Wow! ¡Ha quedado perfecto! – Digo después de tres horas de prepararlo. Es un pastel de chocolate con fresas y merengue. Está decorado con un corazón y dos letras acomodado de forma "I Love you" con el corazón en medio.
Lo coloco en una cajita a cuadros color blanco y rojo con un moñito color plateado. Después de eso voy a darme una ducha rápida, me pongo un pantalón de mezclilla, una blusa de tirantes color blanco, en juego con un sueter color azul turquesa y unos zapatos sencillos del mismo color. No necesité peinarme, hoy mi cabello me ama y se acomodó con tan solo una cepillada, me di unos toques de maquillaje, un poco de rímel, brillo, y enseguida corro a por el pastel e ir a su casa. Cuando llego, toco el timbre y me recibe su mamá.
- ¡Rukia! Hola querida. Ashido está en el jardín. Pasa. – Me recibe la mamá de Ashido.
- ¡Gracias Señora! Permiso. –
Antes de llegar al jardín, escucho a Ashido platicar con una voz bastante familiar. ¿Ichigo?
- … Yo amo a Rukia, ¿sabes? Y hubiera dado lo que sea para estar con ella. Lástima que no hay segundas oportunidades. Me porté como un total idiota. –
- ¿Y porque en vez de decirle tus sentimientos por ella decidiste condenarte? Desde lejos se notaba tu interés hacia ella –
- No quería lastimarla cuando en ese entonces sentía una profunda obsesión por ella. Creí que me tomaría como un pervertido o enfermo, no sé. –
- Bien, ya sabes entonces las cosas… Yo pronto…- Ya no quería entrometerme más en la conversación y enterarme de cosas que no debía. Así que decidí a ir con ellos y calmarme.
- ¡Hola amor!... Ichigo, buen día. – Enterarme de sus verdaderos sentimientos hacia mí hace sentirme de una manera entre feliz y culpable. Ahora entiendo él porque tanta insistencia en hablar conmigo. Pudo más mi orgullo por sobre todas las cosas. ¡Basta Rukia! Que no te descubran que les escuchaste.
- ¡Rukia! Me preguntaba dónde estabas. ¡Feliz cuarto mes! – Llega hacia mí Ashido y me abraza.
- Yo, am… Traje un pastel para celebrar… - Lleva la caja a la mesa del jardín y abre el pastel.
- ¡Oh por dios! ¿Tú lo hiciste? – Yo asiento apenada y el simplemente está maravillado. Ichigo solo se limita a observar con una expresión fría, intentando ocultar su rabia al presenciar este momento.
- Traeré platos y cubiertos. ¡Sientate Rukia! Regreso en un momento. – Ashido sale y me he quedado sola con Ichigo. En cuanto me encuentro con sus ojos miel, se me eriza la piel y mis latidos aumentan considerablemente y enseguida dirijo la mirada a otro lado. No quiero que cause estragos en mi Ichigo.
- Felicidades en… Rukia. – Estuvo a punto de llamarme enana. Extraño ese apodo.
- Gracias, Ichigo – Jamás me había percatado que esa mirada que Ichigo siempre me dirige es de amor. Siento ahora fluir sus sentimientos y que llegan a mí, es como si Ichigo me gritara "Te quiero Rukia" con tan solo una mirada.
- Aquí está, chicos, permíteme rebanar esta belleza de pastel y compartirlo – Llega Ashido con los cubiertos y los acomoda – Antes de partir el pastel, quiero agradecerte Rukia, por tantos bellos momentos que he pasado a tu lado. Espero y estar cumpliendo la promesa de hacerte feliz. Te amo – Se acerca a mí y me besa.
Es la primera vez que me dicen "Te amo". Me siento feliz, nerviosa y un poco culpable con Ichigo.
- Claro que cumples la promesa, tonto. – Y sonrío. Tengo que ocultar lo que de verdad siente mi corazón para no cometer un error. Ya tomé mi decisión hace cuatro meses y no puedo lastimar a Ashido.
Estuvimos platicando, comiendo pastel los dos y por un momento nos olvidamos de los problemas y recordamos los tiempos en los que nos juntábamos. Pasó el tiempo y llegó la hora de irnos.
- Ashido, ¿mañana te espero en la estación a las siete en punto? –
- Espero y sí. Necesito arreglar unos asuntos. Si no, te localizó allá. Ichigo, acompáñala, mi madre necesita que le ayude – Ichigo asiente.
- Está bien. Hasta mañana – A partir de ese momento, empiezo a tener el presentimiento de que algo está mal o algo malo pasará.
- Hasta mañana, Rukia. Te amo, no lo olvides. – Me abraza y me dice esas palabras en voz baja.
- Yo también, Ashido. Hasta mañana. -
Iba caminando junto con Ichigo sin cruzar palabra, pero creo que sabíamos los dos lo que sentía el otro. Al llegar a donde cada quien seguía su camino, nos despedimos.
- Bien… me voy desde aquí… suerte en tu examen de mañana. Tengo que ir a estudiar también –
- ¿Si ingresarás a la universidad? – Pregunté alegremente. Me sorprendió por el hecho de que él no tenía planes para seguir sus estudios.
- Si… Amm… Estudiaré… Administración… en Kioto – No me convenció del todo esta respuesta, pero preferí no preguntar.
- Que bien. Bueno, Byakuya me espera. Hasta luego –
- Hasta luego –
Probablemente esta ha sido la conversación más incómoda que pudiera haber tenido con Ichigo, y con ello me he dado cuenta que el sigue haciendo de mis sentimientos algo lindo. Llego a casa, tomo un baño y no puedo dejar de pensar en esa conversación. Al salir, mis padres llaman desde Italia para arreglar los fondos para ir a Tokio para el examen. Llegue a cama agradecida de tener un día tan ocupado, y al sentarme, reviso el celular y recibo un mensaje de Ashido.
- Mi hermosa Rukia, gracias por este tiempo tan hermoso. Te debo tu regalo. -
Ashido es lo mejor que me ha sucedido en este tiempo, y tantos son los momentos que he atesorado a su lado, que han hecho desear no salir de la preparatoria.
Estoy a 20 minutos de partir a la estación. Me encuentro con mis maletas listas esperando un taxi, y con el celular en mano por si Ashido me llamaba.
- Rukia, ya llegó tu taxi. – Byakuya me avisa.
- Bueno, hermano, nos vemos en dos días. Te quiero – Lo abrazo y estoy conmovida. Estoy a punto de llorar.
- Yo también te quiero. Ten mucho cuidado, llámame cuando lo necesites, estudia mucho, y que te vaya muy bien. No llores Rukia, solo son dos días – Me limpia las lágrimas que ruedan por mi cara.
- Disculpa, es la emoción. Daré lo mejor de mí –
Pongo mis maletas en el taxi y me despido de Byakuya. Camino a la estación repasé un poco la guía. Al llegar, estuve durante cuarenta minutos esperando a ver si Ashido llegaba, pero no lo hizo, así que yo me fui sola a Tokio. Comencé a preocuparme
- Ashido, ¿Por qué no llegas?... – Intento marcarle – ¿Hola? Oh, el buzón… Soy Rukia, ¿Dónde estás? Estoy muy preocupada, en cuanto puedas llámame. Te quiero… - Cuelgo – Creo que no llegara. Son las siete y cincuenta y cinco. Si no tomo el tren de las ocho y diez llegaré tardísimo a Tokio… - Me dirijo a comprar los boletos y no paro de ver a todos lados que llegue mi amado.
Al abordar el tren, me pareció por un momento ver a Ichigo, pero entre tanta multitud lo perdí de vista. Pasé el viaje estudiando y preguntándome si ese chico era Ichigo. ¡Vamos Rukia! Solo estás delirando, él se irá a Kioto.
Llegué bien a Tokio. A pesar de haber ido en varias ocasiones, me sigue pareciendo un lugar maravilloso. Pasé la noche en el hotel, y a primera hora de la mañana estaba lista para irme a la universidad a realizar el examen. En la asignación de grupos creí nuevamente ver a Ichigo, pero no estaba segura de que fuera él. No dejaba de preguntarme si estaba Ashido en Tokio, o si hizo el examen.
- ¿Hola? Soy Rukia. ¿Qué paso? Estoy muy preocupada, espero y hayas llegado al examen… -
- ¡Grupo 14! ¡En tres minutos comienza el examen! –
- Suerte, te quiero. -
No dejaba de marcar y mandarle mensajes de voz. Estaba realmente preocupada, y en la primera oportunidad me regresé a Karakura. Al llegar a la estación, Ashido estaba esperándome.
- Ashido. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no fuiste al examen? ¿O si lo hiciste? –
- No fui Rukia. Tenemos que hablar, ven, vamos. - Dicho esto y de esa forma me hacen revivir ese mal presentimiento que tenía hace dos días.
- ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Pasó alguna cosa? Ashido responde. – Estoy muy preocupada y no puedo controlar este mal presentimiento.
- No estoy bien, pero tranquila, vamos. – Vamos a un taxi y me ayuda a subir las maletas. La ansiedad por saber que está sucediendo comienza a consumirme. Sea lo que tenga que pasar, quiero que pase ya.
Llegamos al parque que está cerca de mi casa y me ayudó con las maletas. Fuimos a una banca, nos sentamos y nuevamente pregunto qué pasa con esta situación tan extraña.
- ¿Qué pasa Ashido? ¿Por qué tan misterioso? –
- Rukia, gracias por todo lo que hemos pasado juntos. – Me toma de la mano y la besa – Eres la persona más especial que he conocido, eres una novia excelente, de hecho la mejor novia del mundo… Lamentablemente… tenemos que terminar… esta relación… Yo… lo siento. –
- ¿Que? ¿Porque? ¿Algo hice mal? – Estaba desconcertada, no me podía creer que esto fuera a pasar. Las lágrimas empiezan a rodar por mi cara.
- No Rukia, no es lo que crees. Mira, mi familia está pasando por una situación económica muy difícil. Mis estudios dependen tan solo de una beca, y en Tokio no me la ofrecen. Hace cuatro días me llegó la carta de aceptación de una beca en Alemania y… me voy en tres semanas… -
- ¿Que? ¿Por qué no me dijiste antes? – No paraban las lágrimas. ¿Por qué tenía que pasar esto?
- Porque no quería echar a perder lo que llevabas estudiado para tu examen. Seguramente si te decía te arruinaría el examen universitario – Me seca las lágrimas y me abraza – Yo tampoco quería irme, pero también deseo superarme. Si deseas esperarme, yo iré por ti cuando terminemos la universidad.
- ¿Y si llega alguien más a tu vida? –
- Rukia, yo te amo, y te lo dije. No sé qué pase el día de mañana, pero disfruta esta etapa que vendrá. Me mantendré en contacto contigo. Haré lo posible por mantener esto vivo. –
- Entiendo Ashido. No quiero estropear tu sueño. Pero… todo esto es muy repentino… -
- Perdóname por decirlo de esta manera –
- Entonces, ¿no estarás para la graduación? –
- No. Tuve que arreglar mi certificación antes, ya que los cursos allá comienzan más pronto –
- Perdóname por llorar tanto – Me seco las lágrimas – Ya, no más llorar, quiero disfrutar estas semanas que nos quedan juntos, hay que aprovecharlas al máximo. – Le abrazo y siento la calidez de su ser. Esos abrazos que me hacen sentir plena. Después lo besé, con esas fuerzas y esa intensidad con la que le quiero.
Las siguientes tres semanas fueron un tanto nostálgicas para mí. Saber que los días transcurrían y cada vez faltaba menos para la graduación y para la despedida entre Ashido y yo, me hacían odiar a Cronos. A pesar de haber terminado la relación aquel día, seguimos tratándonos como si nada hubiera pasado, como para tratar de asimilar mejor las cosas. Al mismo tiempo me encontraba ansiosa por saber los resultados del examen universitario.
Estas tres semanas estuvieron llenas de emociones. Despedidas con compañeros, reuniones entre amigos, regalos, lágrimas, risas y demás sentimientos encontrados. Hoy es el día en el que Ashido parte a Alemania, y lo acompañamos algunos chicos de la clase, maestros, su familia, Ichigo y yo. Todos nos despedimos de él, y como era de suponerse, estaba llorando.
- Ojalá te vaya bien. Me llamas en cuanto llegues, por favor. – Luzco como mamá preocupada por su hijo.
- Está bien Rukia. Te adoro, no lo olvides. –
- Claro que no, tonto. Gracias –
"Vuelo 735 con destino a Múnich, pasajeros favor de pasar a la sala 13… "
Esas son las palabras de despedida. El verlo alejándose hace de mí ser un mar de nostalgia y al mismo tiempo no dejo de repetirle "Gracias". Después de esto sé que tengo que dar lo mejor de mí y si el destino así lo desea, estará conmigo.
- Rukia… ¿Vamos juntos a casa? – Me pregunta un pelinaranja avergonzado.
- Claro Ichigo –
Salimos del aeropuerto y caminamos un largo camino a casa. Platiqué con él todo ese rato, reímos, platicamos de nuestros planes y disfrutamos un buen tiempo en compañía del otro. Supe que termino con Bambietta, debido a los estudios, ella se irá a otro lado a estudiar e Ichigo no deseó acompañarle. Él espera no cargar a "La lista de Kurosaki" en la universidad, y mencionó que no tiene planeado hacer eso de declarársele a la primer chica que se le confesara.
- … Y tu hermano jamás se enteró de la botella que nos bebimos hace aquel día… - Dice Ichigo Riendo.
- Claro idiota, imploraba a todas las deidades de que no se enterase. Si no, eras hombre muerto Kurosaki – De pronto se quedó parado y sacó algo de su bolsillo.
- Rukia, toma. Es una carta de Ashido. Quería que te la diera después de que se fuera –
- Gracias, Ichigo. –
- Y toma, enana. – Me da una caja que saca de su mochila – Este es el regalo que te debo de cumpleaños, navidad y año nuevo. ¿No pensarías que lo olvide? ¿O sí? –
- No… Ichigo… -
- Bueno enana yo de aquí me despido. Te veré hasta el día de la graduación – Dice sonrojado –
- ¿Por qué hasta ese día? –
- Acompañaré a mi padre a la compra de suministros para la clínica. Últimamente ha habido bastante trabajo –
- Quien diría que terminarías estudiando administración. –
- ¡Bah! Yo no soy médico… Mi padre necesita más un administrador para su clínica que otro doctor –
- Bueno, yo seré la que le ayude –
- Claro, Rukia. - Se ha formado el silencio incómodo y mis latidos comienzan a aumentar. ¿Es que Ichigo siempre provocará esto en mí? – Bueno, ve a casa, si no llegarás tarde y tu hermano se molestará.
- Tienes razón… Bueno, nos vemos el día de la graduación, y saludos a tu padre –
- Claro, yo le digo –
Desde ese día, Ichigo Kurosaki no deja de provocarme suspiros, ni de mandarme mensajes. "Hey enana ¿Qué haces?" "Hey enana, sonríe" y esa clase de mensajes tontos, que no son propios de Ichigo Kurosaki. He estado bastante ocupada con algunos trámites para la renta de un departamento y pasé de largo la caja que el cabeza de zanahoria me había regalado. Estaba revisando las ofertas de renta de departamentos mientras bebo un poco de café con leche, hasta que dejo caer mi mochila y con ello cae la caja sacando su contenido.
- ¡Diablos!... ¿Este es el regalo de Ichigo? ¿Montones de papel? Hmmm… veremos, ¿Qué es todo esto?... cartas… más cartas… ¡Oh que ternura! ¡Un Osito! Creo que lo hizo él, tiene marcas de costuras - Me río un poco – Bueno, ¡Esta es la de Ashido! Primero leere esta….
- "Rukia, cuando hayas leído esto, yo estaré fuera de aquí. Nuevamente te agradezco todo este tiempo a tu lado, que realmente he atesorado… Te amo, eso tenlo por seguro, y te lo he demostrado, pero probablemente no te haya amado tanto como lo hace Ichigo Kurosaki… Espero que en mi ausencia el idiota logre conquistarte nuevamente. Sé que lo amas… Se feliz con el"… Se feliz con… ¿Q-brrrrr? -
En cuanto leo esas palabras se me atora el café y empiezo a toser… ¿Qué Ichigo que?
Bien, este es el penúltimo capítulo del fic. Como les dije, iba a ser un poco mas largo que los otros por esa cuestion de las palabras límite. ¿Que pasará ahora con Rukia e Ichigo? ¿Ashido la dejará ir así como así?
