¡Ajajajaja me tarde demasiado otra vez! ¡Por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa! Bueno ya enserio, la verdad es que lamento tardarme pero esto de hacer historia lleva un proceso largo para mi por que me gusta entregarles calidad (Cosa que espero estar haciendo bien, si no diganme) Y ya se que quieren mas acercamientos entre estos dos pero todo a su paso, ¿Ok?
Para quien pregunto si el titulo de cada capitulo era el tiempo que Chichi llevaba en ese mundo se equivoca xD Luego vera que es.

Disclaimer: Dragon ball Z y sus personajes no me pertenecen, todos ellos son creación de Akira Toriyama. Esta historia se hizo sin fines de lucro y por el simple gusto de escribir.

Por: Irazue Zira...


V.- 00:07 Horas


07:00 horas

-¿Me extrañaste hermanito?

Una risa que la mayoría habría calificado como menos que malévola y burlona salió de sus labios al tiempo que se acercaba al claro en el cual estaba su hermano Kakaroto. Había aterrizado a unos cuantos metros de ahí, más alejado del claro para no crear un meteoro en el lugar, y al llegar a donde habían estado reunidos él y Kakaroto desde el momento que empezaron la búsqueda de esas esferas asquerosas encontró a su hermano menor recargado en un árbol con temple mal humorado, se veía algo ansioso lo cual le hizo sonreír con malicia.

-¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua Freezer?

Mas risas siguieron a esta frase, Kakaroto por su lado no compartió el sentimiento cerrando los ojos e intentando concentrarse en enfocar su atención en donde estaba, y no en la ubicación de cierta molestia que había dejado haya atrás. Raditz quien estuvo riéndose de él se detuvo con él entre cejo fruncido y volteo para cuestionarlo con voz huraña.

-¿Pero qué rayos te sucede? No sueles ser tan tranquilo.

-Estoy cansado.

Aclaro Kakaroto, aunque Raditz no le creía ni cinco, no era común que su hermano estuviese tan tranquilo o que aun no lo hubiese golpeado (como mínimo gritado) por estar burlándose de él, estaba distraído por algo, o quizás si estaba cansado. Pero qué cosa seria lo suficientemente fuerte como para cansar a esta bestia que… La mirada desconfiada de Raditz que había estado recorriendo el cuerpo de Kakaroto se enfoco en su pierna, y entonces vino algo de comprensión, aunque aun así quedaban cabos sueltos.

-¿Qué demonios te paso en la pierna? ¿Tropezaste con una roca y te abriste un hoyo?- Pregunto el irónicamente, Kakaroto que había estado viendo hacia el otro lado volteo y bajo la cabeza.

-Tuve una pelea y me encontré con algunas dificultades, ¿Tienes más liquido curativo?- Pregunto de pronto recordando la razón por la cual aun estaba tan herido, generalmente el solía tratarse las heridas con su propio liquido que estaba dentro de la nave, aunque la vez pasada se lo había acabado curando a la chica cuando el mismo la lastimo.

-Sí, tome algo de la maquina en los cuarteles de Freezer antes de venir aquí, aunque debo decir que me decepcionas Kakaroto.- Comento Raditz cruzado de brazos y con una media sonrisa.

-¿Ah sí?- Pregunto distraídamente el menor.

-Sí, uno pensaría que ya no eras tan débil, ¿Quién diría que un terrestre te haría una herida de ese tipo?

-No fue un terrestre, fue el Namekiano de mierda que se escapo la vez pasada.- Explico Kakaroto sintiendo su ira resurgir, cuando estuviese sano esa babosa verde con turbante ya vería, volteo hacia Raditz con la intención de explicarle las cosas con seriedad, sin embargo su hermano se limito a reír a rienda suelta al tiempo que le daba un golpe (palmada) en la espalda.

-¿Fue el Namekiano? ¡Kakaroto eres un súper idiota! Se supone que eras más fuerte que él, o al menos así lo recordaba yo.

-¡Lo que sucede es que se fusiono con otra esencia y aumento su poder de pelea de una manera colosal!- Kakaroto pensó que Raditz seguiría riendo, mas, para su sorpresa se puso algo serio.

-¿Fusionar? ¿Estás diciendo que había dos Namekianos desde antes?- Raditz volteo para encontrarse con la típica cara de idiota que ponía Kakaroto cada vez que no estaba siguiendo una idea (enarcaba un ceja y entre abría un poco la boca), rodo los ojos- A veces olvido lo estúpido que eres, vi cierta información en un informe de un soldado de Freezer acerca de los Namekianos. Aparentemente pueden fusionarse entre ellos para hacerse más poderosos, aunque el costo de esta fusión es no volver a separarse nunca, aun así es extraño, ¿No lo sentiste con tu rastreador?

-Lo perdí en batalla, además incluso antes de la pelea no registraba sus poderes de peleas, al parecer el listillo bastardo tiene una forma para hacerse indetectable ante nuestros radares.-Explico el menor de brazos cruzados.

-¡Bah! Aun así debiste poder vencerlo solo, si mal no me equivoco la ocasión pasada tuviste dificultades por que eran varias moscas las que te estaba molestando.

Explico Raditz refiriéndose a los antiguos guerreros que intentaron pelear con ellos dos, mientras hablaba había ido hacia la nave y luego regreso con una botella de liquido curativo en las manos, se lo aventó a Kakaroto quien lo atrapo con ambas manos, se sentó en el suelo y luego se descubrió mejor la herida, al verla bien Raditz si bien se confundió también logro sorprenderse bastante. ¡Eso no es posible, esa herida no pudo cerrarse sola ¡ Miro incrédulo como Kakaroto abría la botella de liquido y se la echaba en la herida curando considerablemente parte de ella, y reduciendo el tamaño a una marca irritada de unos cuantos centímetros en comparación a la anterior.

-¿Cómo…dijiste, que te hirió?- Pregunto Raditz con voz incrédula mientras su cabeza cerebro hacia teorías a una velocidad impresionante, sin embargo todas sus teorías terminaban en una herida mortal, entonces, ¿Cómo es que seguía vivo?

-Utilizo un ataque especial y concentro toda la energía de su cuerpo en la punta de sus dedos, luego me ataco.

-¿Cómo es que sigues vivo? Pareciera que te atravesó la pierna por completo.- Apunto Raditz enarcando una ceja y cruzándose de brazos, Kakaroto se tenso un mili segundo antes de voltear a verlo con semblante serio.

-Se ve peor de lo que en realidad es, la pelea no fue muy lejos de aquí por lo cual pude usar mi propio líquido antes de que fuese demasiado tarde.

Explico Kakaroto esperando que Raditz dejara de cuestionarlo sobre algo que incluso el desconocía, ¿Cómo había echo esa humana para regenerar un hoyo de ese tamaño? El pensar en esto lo hizo recordar a la chica abandonada en una cueva a kilómetros de ahí, Kakaroto recordó el irremediable crujido de su pierna y que no la ayudo con esa herida, negó con la cabeza intentando alejar ese pensamiento de su mente (¡Por que ella estaba bien!), en ese momento tenía otras cosas más importantes de las cuales preocuparse y pensar en el estado de aquella mujer no era productivo en ningún sentido.

Termino de tratarse la herida y observo a su hermano que tenía el ceño fruncido y la vista perdida en algún punto de su mente, estaba sospechando lo sabía, pero no podía hacer nada más que mantenerse firme en lo que decía y esperar a que Raditz perdiese el interés en lo que en realidad le había pasado. No es como si estuviese preocupado, en cuanto pierda la curiosidad estaré a salvo. Se paro ahora con menos dificultad y volvió a recargarse en el árbol, iba a decir algo cuando Raditz hablo de manera repentina.

-Entonces, ¿Algo nuevo acerca de la esfera?

-Nada.

-Vaya que eres inútil.

-¿Por qué regresaste antes de tiempo?- Raditz paro un momento sorprendido antes de responder, por alguna razón la voz de Kakaroto sonaba mas resentida y agria de lo normal, lo cual era extraño por que usualmente le hablaba con calma o indiferencia, pero ahora se mostraba claramente fastidiado. Extraño…

-Por qué…termine la misión antes de lo establecido, y decidí volver para hacerte compañía.- Respondió el mayor con sarcasmo ante lo cual Kakaroto se limito a rodar los ojos con una clara mueca de fastidio, volteo a ver hacia el otro lado ignorando que Raditz siguió hablando- Como sea me impresiona ver lo estúpido y descuidado que…

Ya esta, ¿Por qué no simplemente te quedaste en la nave de Freezer para siempre? No era algo que deseara de verdad, odiaba la forma en la cual se comportaba su hermano, pero…Raditz le había dado tanta estabilidad (e inclusive protección) durante tantos años, que no lograba imaginárselo muerto o desaparecido, por mucho que a veces lo deseara. No había sentido esa estabilidad con nadie más que… No, solo estuvo aquí unas semanas, es imposible que la asocies de la misma manera. Así es, Raditz era su hermano, por eso no era raro pensar que no le sería fácil verlo desaparecer, sin embargo esa chica...

-¿! Pero que te pasa el día de hoy¡? Estas muy…raro. – Kakaroto se había sorprendido por el repentino grito, Raditz estaba lo suficientemente cerca para notar cualquier detalle. No vaciles.

-Nada, solo estoy…

-¿Qué es…ese olor?- Pregunto Raditz frunciendo la nariz, Kakaroto retrocedió un paso sintiéndose nervioso mientras Raditz olisqueaba el aire.

-¿Qué?

-Apesta a… humano.- Comento él con desconfianza, se acerco a Kakaroto y retrocedió luego de realizar algo bastante inusual, después de todo su hermanito tenía fama de odiar a los terrícolas- ¡Eres tú!- Lo miro cuestionativamente y Kakaroto se obligo a inventar una rápida mentira.

-Mate uno recientemente.- Soltó enseguida, en esencia era verdad, aunque una bola de energía hacia ese niño no impregnaba el olor de esa forma, no. Ese olor era de ella, pero Raditz no tenía por qué enterarse de esto.- Mate uno y se me paso la mano un poco, me tarde dos horas en quitarme la sangre de encima.- Explico seriamente, Raditz ante eso dejo toda la tensión de lado sonriendo y negando de lado a lado.

-Bueno eso suena más como tú mismo, aunque evita hacerlo, ese olor que te cargas es repugnante.- Dicho esto se medio la media vuelta y miro a su alrededor estirándose- Bueno, será mejor que busque algo de comer.

Kakaroto observo como Raditz salió volando hacia algún lugar y al verlo desaparecer finalmente pudo respirar tranquilo. Había olvidado esos días en los cuales temía a su hermano, eso solo le paso cuando era niño, y desde que creció el temor se había vuelto mas bien en fastidio, ahora era una molesta mezcla de ambos sentimientos.

Se dejo caer en el tronco donde estaba bajando la cabeza, suspiro y luego miro en dirección hacia donde estaba la chica, ella no moriría. Era resistente y había demostrado en varias ocasiones tener una especie de don para la supervivencia, eso contando con su suerte debía ser suficiente para que dejara de pensar en lo que le estuviese pasando. ¿Entonces por qué no puedes dejar de pensar en la condición que la dejaste?

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Si Chichi debía escribir el peor escenario de su vida hasta hora, estaba más que dispuesta a contemplar, frio, hambre, sed, dolor, una pierna rota aplastada por una roca de una tonelada y una oscuridad más profunda que el color de Míster Popo. Kakaroto se había ido, hacia una hora y ella a pesar de sus vanos esfuerzos no pudo quitarse la roca de encima debido a la posición en la cual se encontraba, lo cual era malo. Si seguía así podía gangrenarse el resto de su pierna y dudaba que las semillas del ermitaño lo curaran todo.

En realidad había pensado en comer una semilla del ermitaño antes de quitarse la piedra pero luego realizo lo tonto que habría sido eso tomando en cuenta que si lo hacia el hueso se sellaría de manera deforme y no le serviría de nada. ¿Entonces qué? ¿Vas a quedarte aquí como estupida esperando a que el idiota ese decida aparecerse o matarte? Valla inútil que resultarías ser. Chichi debía admitir que las cosas se le habían salido de control, pero simplemente no pudo predestinar lo que iba a sucederle y todo sucedió demasiado rápido.

Entonces estas en esta maldita cueva inestable de la cual quitas la mas minúscula roca y te despides para siempre… ¡Joder como pude ser tan estupida! Desearía pararme y volver cenizas todo lo que me rodea para buscar las Dragon Balls de alguna forma! Chichi se quedo enfurruñada donde estaba repasando lo último que pensó y entonces una idea, loca, supremamente descabellada pero a la vez ingeniosa logro hacerla reaccionar. Cenizas…desintegrar… ¡Ya se! No tenía que quedarse así por miedo a que el movimiento de la roca enorme que la aplastaba tirara la cueva, tenía que desintegrar la roca que la aplastaba.

Eso francamente no sonaba mejor a lo que ella había pensado antes, ¡Pero era la única solución! ¿Cierto? Así es, así que ármate de un par y hazlo de una vez… La verdad era que Chichi no podía evitar estas insegura, después de todo los Kame Hame que había hecho antes simple mente le habían explotado en la cara y no fueron muy poderosos, pero quizás la suprema necesidad de ser libre la ayudaría en esta ocasión. Respiro hondo y exhalo, se concentro profundamente. Enfoca toda tu energía en las manos…

Intento uno, pero apenas salió un resplandor débil de sus manos que no logro hacer nada en absoluto, frustrada se golpeo en la frente con la roca que la aplastaba apretando los puños, ¿Por qué no puedo hacerlo? Era toda una inútil, en comparación con otros luchadores no era nada…pero debía intentarlo. Chichi pensó, que en una pelea, solía ser más directa, fuerte y abrasiva cuando estaba enojada o influenciada por una emoción fuerte, así que recordó.

Recordó como no aprovecho cuando su padre o Goku intentaban entrenarla en el pasado, recordó como siempre menosprecio los entrenamientos de los demás guerreros, recordó como había actuado de manera patética e inexcusable al enterarse de la muerte de Goku y la pérdida de su hijo, recordó como siempre culpaba a Goku, recordó cuando Son Gohan murió aplastado entre las manos de un Ozaru gigante, recordó el sufrimiento de todos los humanos que se habían recluido a sí mismos a vivir bajo el suelo, recordó la mirada suplicante y asustada de Hiro antes de morir y sobre todo, fue consciente de que absolutamente todas esas cosas habían sucedido por su causa.

Esta vez, una sensación ardiente y electrizante se junto en sus manos, tan mortal como maravillosa que la extasió al punto, en el cual no supo apreciar la cueva ahora llena de luz a su alrededor, flasheando energía azul de manera impresionante- Kame…- La energía se drenaba de su cuerpo juntándose en sus manos, en su mente estaba la determinación de destruir la roca, al menos para liberarse y arreglar todo ese desastre…si arreglar ese desastre-…hame- Chichi cerró los ojos, mantuvo en su mente todas aquellas emociones que la ayudaron a drenar su Ki de esa forma, apretó los dientes con una mirada fiera y como una bomba nuclear sintió la explosión empezar desde su estomago, expandiéndose a todas partes de su cuerpo- ¡Haaaaaaa!

La diferencia fue notoria, y por un momento Chichi temió el destruir la pared de piedras a la mitad y morir por eso, pero no ocurrió de esa manera. La enorme cantidad de energía desintegro la piedra, si. Pero al tiempo en que choco con ella hizo retroceder a Chichi hasta chocar con una pared, lo cual logro que perdiera la postura de sus manos y cesara el ataque, la cueva comenzó a temblar un poco y la guerrera temió haberla fastidiado pero no sucedió así, y se encontró a unos cinco metros de la pared de piedra, tirada en el suelo, adolorida, con la pierna punzándole y sangrando un poco pero definitivamente libre.

Se mantuvo en el suelo respirando pesadamente durante unos minutos, definitivamente había echo un Kame Hame mejor que los anteriores intentos, y a pesar de que la energía fue más de la que imagino, haciéndola retroceder estaba satisfecha, como guerrera y como persona. Entonces Chichi se dio cuenta, de que haber logrado hacer esa técnica después de tanto esfuerzo y entrenamiento era como la mejor recompensa que había tenido hasta ahora, ¿Así se sentiría siempre Goku? No había manera de saberlo con certeza, por el momento solo pudo respirar pesadamente aun en el suelo, cuando decidió que ya había haraganeado demasiado se enderezo sentándose con dificultad.

-¡Aggh!- Ahora que su cuerpo se había enfriado, la herida le dolía de horrores y punzaba como una patada en el culo. Chichi hizo una mueca de dolor al tiempo que se tocaba la pierna por la cual volvía a circular sangre. No le gustaba mucho el aspecto de su pie.

Estaba amoratado de algunas partes y volteado anormalmente hacia adentro, un pedazo blanquecino de hueso sobre salía por un costado, rezumando sangre y para peor Chichi no sentía los dedos de los pies. Ok cálmate, no es tan grave. Solo tienes que acomodar el hueso y comerte la semilla. Cierto era que no podía comerse la semilla así como así por que su hueso soldaría de manera incorrecta y Chichi habría dado lo que sea por evitar tener que hacer lo que iba a hacer, tardo al menos diez minutos preparándose psicológica y mentalmente para ello, entonces tomo su pantorrilla entre sus manos e imperiando un grito lleno de agonía giro el pie hasta su posición original.

El eco de su grito pareció durar una eternidad y las punzadas de dolor siguieron agobiándola incluso minutos después de haber reacomodado su hueso roto, Chichi dejo de apretar su pierna y después de reponerse alargo su mano temblorosa hacia el saco de semillas del ermitaño que estaba detrás de su espalda atorado en el cinturón de su Gi de combate, tomo una de las semillas y la mastico antes de tragarla.

El alivio inmediato le permitió destensar su cuerpo y por un momento se sintió dispuesta a saltar de alegría y alivio, de hecho lo hizo. Energizada y mas esperanzada que antes rio como histérica, como no lo había hecho en mucho, mucho tiempo…y realizo que esa pequeña risa que desde hace tanto no experimentaba era lo que había necesitado para sentirse más tranquila. Una vez que se fue su pedacito de éxtasis decidió observar que tan lejos la había alejado su ataque de la salida obstruida de la cueva y fue entonces cuando Chichi se dio cuenta de que podía ver.

Así era, contrario a donde le había caído la roca, cuya oscuridad era impenetrable. Este sitio nuevo donde estaba, era ligeramente iluminado con un resplandor blanco muy suave. Al inicio Chichi se confundió pero al voltear hacia arriba en busca de la fuente de luz se encontró con algunas piedras creciendo en forma de picos hacia abajo, brillando ligeramente. Supuso que era algún tipo de formación natural que se daba en esa cueva y agradeció que proporcionara algo de luz en lo que sopesaba sus acciones.

Definitivamente no podría hacer otro Kame hame Ha así de poderoso a menos que se enfureciera terriblemente, para su mala suerte en ese ataque influyo mucho lo inútil y frustrada que se sentía por la herida en su pierna y siendo honesta aun cuando el Kame Hame que hizo fue increíble no era lo suficientemente fuerte para desintegrar la pared de rocas, lo cual quería decir que solo las botaría y la cueva se derrumbaría. Si quería salir necesitaba hacer algo que desintegrara las rocas, y lamentablemente en esa pared solo había un pequeño hoyo del tamaño de su cara que no le permitía ver hacia afuera.

Entonces necesitaba buscar otra salida. Aunque el simple hecho de haber volado varios metros hacia atrás era sorprendente, quizás aquella montaña tenía varias cuevas conectadas, quizás esas cuevas habían sido hechas por animales, así que debía tener cuidado, mientras tanto explorar no le vendría nada mal, al recargarse en la cueva Chichi pudo sentir que sus paredes contenían humedad y si estaba de suerte, encontraría alguna fuente de agua entre los túneles que se formaban dentro, en cuanto a la comida no debía preocuparse. Se había comido una semilla que uso solo la mitad de su efectividad para curarla, por lo cual podrían pasar hasta cinco días antes de que necesitase alimento.

Chichi siguió caminando por los túneles de la cueva estando atenta de los sonidos desconocidos para correr en caso de que fuese necesario, el suelo era irregular, rugoso y en ciertas áreas mas seco que en otras, al igual que en ciertas áreas mas iluminado que en otras, había tramos muy oscuros y muchos otros en los cuales la luz era más fuerte, por lo cual para no quedar siempre a oscuras y poder volver a la pared de piedra en caso de no encontrar otra salida Chichi rompió uno de los pedazos de roca mineral más grande y luego procedió a clavar su navaja en ella para usarlo como una especie de antorcha.

Sin embargo a medio camino después de haber confeccionado su linterna casera se detuvo. ¿Qué sentido tenía intentar salir si no tenía idea de a dónde demonios ir? Definitivamente regresar hacia donde estaban las naves Saiyajins, incluso cuando cavia la posibilidad de que Raditz tuviera las esferas era muy peligroso, por no decir casi sádico, además nada le aseguraba que ellos tuviesen las esferas ahí, esa opción entonces quedaría descartada. ¿Entonces, por que te molestas en buscar una salida sin no sabes a donde ir o a quien buscar?

Sabía que buscar, pero no sabía cómo ni por medio de que o quien buscarlo. Chichi estaba harta de tomar decisiones a tontas y a locas errando y lastimándose en el proceso por lo cual le habría gustado al menos en esa ocasión estar segura de lo que hacía. ¿Pero cómo demonios podría adivinar lo que va a sucederme?

Adivinar… ¡Claro! ¡Cuando no sabes donde esta algo, Uranai Baba puede encontrarlo! Chichi se golpeo en la frente al olvidar ese importante personaje, sin embargo volvió a entristecerse al pensar que la bruja podría estar muerta y si estaba viva sería tan difícil de encontrar como las Dragon Balls, intentar eso tampoco tenia ningún sentido. Sin embargo, recordó que el maestro Karin o incluso Pikoro-sama podían saber algo sobre la ubicación de la bruja o las esferas, por lo cual por ahora la opción más factible habría sido volver con ellos. Aunque ya debía ser tarde y Chichi comenzaba a sentirse mareada por la disminución de oxigeno en los túneles.

Tendría que volver a la pared de piedras donde estaba el hoyo de ventilación, esperaría un poco ahí para reponer fuerzas y continuaría su búsqueda, si tenía suerte encontraría una salida alterna que la ayudaría a ser libre, y de esa forma comenzaría la siguiente fase de su estrategia para regresar las cosas a la normalidad.

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Goteo. Goteo. Goteo.

Kakaroto se sentó en el suelo por quinta ocasión ignorando los molestos goteos que le desesperaban, causa de la lluvia que había afuera. En realidad estaba muy molesto, la llegada de su hermano había destruido completamente sus planes a futuro. ¿Y cuáles eran tus planes a futuro? Encontrar las Dragon Balls y ser libre, pero Raditz estaba ahí para ayudar y de hecho el trabajo con él se hacía más rápido, así que la llegada de su hermano (como en muchas ocasiones) debía hacerlo sentir mejor, pero lo cierto era que lo había fastidiado, ¿Y todo por qué?

Kakaroto no podía pensar en una razón, no quería hacerlo. Gruño los dientes moviendo su pie contra el suelo en un vaivén involuntario y constante a la espera de algo. El no tenía por qué estar ahí, haciendo semejante estupidez, no era niñera ni mucho menos guardián de nadie, la supuesta "búsqueda" que estaba haciendo en esos momentos mantuvo a Raditz tranquilo, pero si el mayor se enteraba de que estaba haciendo el tonto por ahí no estaría muy complacido que digamos, por otro lado Kakaroto apenas podía mantenerse tranquilo.

¿Dónde demonios esta? Tiene una pierna rota, la pared de piedras sigue intacta y las cavidades de la cueva no son tan angostas, ¡No pudo haber ido lejos!

Aunque mantenía la mirada cerrada y parecía estar tranquilo el fastidio y nerviosismo lo atormentaban preguntándose qué estaba pasando. Aun había mucho que deseaba preguntarle a esa mujer, y muchas cosas que ella ocultaba, pero aun cuando la chica era una potencial fuente de información para llegar a la ultima esfera su hermano no podía saberlo, por que terminaría hartándose de su inutilidad y por ende matándola. Además es una humana muy testaruda, no nos diría la verdad aunque la torturásemos, es la clase de persona que está dispuesta a dar la vida antes de doblegarse ante otros.

Kakaroto, en el fondo más profundo de su ser, deseaba poder ser como ella. Poder oponerse a todo y a todos, ser libre y entrenar en otros planetas o galaxias donde nadie lo molestara, sin embargo tenia responsabilidades con sus compañeros y, debía admitirlo, el pasar tiempo con ellos creo ciertos lazos difíciles de romper, no de amor ni de amistad, solo el vinculo de la sangre Saiyan que los unía, incluso ese bastardo de Vegeta le comprendía a veces…aunque en muy contadas ocasiones.

Kakaroto escucho pasos a la lejanía, muy lentos, además pudo olerla junto a la humedad del aire y la sangre… su sangre. El pensar eso lo hizo sentir ligeramente indispuesto, estaba acostumbrado a ver sangre y fluidos alienígenas de otros tipos pero prefería evitar pensar en ello si podía, pues le parecía algo desagrable. Repentinamente algo hizo clic dentro de la mente del joven Saiyajin, ¿Qué no estaba esa mosca lastimada? No, no puede ser… ¿Acaso será tan estupida como para intentar escapar en la condición en la que se encuentra?

-¡Aggh estupida roca!

Algo le dijo que si, al menos con escuchar su voz podía estar seguro que se trataba de la misma mujer, sin embargo el pensar en lo idiota que era al tomar la decisión de caminar con una pierna rota le dio deseos de golpearla al instante, molesto fue incapaz de contenerse un momento más, tenía ya demasiado tiempo malgastado ahí y si seguía por esos lares su hermano sospecharía algo. Lo que me recuerda, que venir aquí por esta es estúpido y molesto…

-¡Estupida!- Los pasos se detuvieron y Kakaroto casi pudo imaginar la cara de imbécil que ella habría puesto, esa mueca de sorpresa y miedo (en algunas ocasiones) que ella ponía cuando él estaba presente.

-¿Qué?

-¡Solo a un imbécil se le ocurre explorar una cueva a oscuras con la pierna completamente rota! Debí haberte hecho el favor de matarte si tanto querías estar lastimada.

El silencio incomodo que nació ante sus gritos se extendió al menos por un minuto en el cual el guerrero Saiyajin apretó sus puños y dientes sintiéndose irritado, ¿Iba a ignorarlo después de molestarse en ir hasta allá y arriesgarse con su hermano por ella? La sola idea de eso le daba ira, estuvo a punto de mandar todo al demonio a irse pero la chica hablo confusa.

-¿Por qué te importa?

El silencio que siguió a eso fue a un mas incomodo que el anterior, el Saiyajin retrocedió un paso tragándose un reclamo que seguramente no tenía sentido, sintió un retorcijón y sus mejillas se encendieron de ira, ¡Ella no estaba en posición de preguntarle nada! Y él no iba a contestarle lo que quería, después de todo seguía siendo una sospechosa. Apoyándose en este fundamento fue capaz de encontrar la calma nuevamente y las palabras cedieron un paso limpio y sin titubeos, por alguna razón ignoro el primero de sus pensamientos y le contesto.

-Se que conoces la ubicación de la ultima esfera del Dragon, y vas a decirme donde esta tarde o temprano, mientras tanto no tiene sentido que mueras.

-Ya veo…- Su voz sonó mas baja que antes.

Kakaroto pensó que la enorme pared era desagradable, pero deshacerse de ella significaba que la chica podía liberarse en el momento que quisiera y eso no iba a permitirlo, ella tenía que quedarse ahí mientras él veía como hacerla hablar, por el momento lo único que podía conectarlos era el pequeño hoyo en la esquina de la pared que ella misma había causado. Ignoro lo ridículo que se sentía mientras tomaba lo que iba a dar y termino por aventarlo por el hoyo escuchando como rodaba hacia el otro lado.

-¿Qué es esto?- Se escucho su voz genuinamente confundida mientras tomaba el paquete envuelto en sus manos, Kakaroto se limito a cruzarse de brazos.

-Son comida y medicinas, te ayudaran con tu herida. – Explico el intentando sonar desinteresado, grande fue su sorpresa al recibir una respuesta igual de desinteresada que su explicación.

-No lo quiero.- El joven Saiyajin observo atónito como el paquete rodaba de regreso hacia donde estaba el por medio del agujero en la pared, al instante sintió molestia, ¡Que mujer más difícil y fastidiosa!

-¡No estoy haciendo preguntas! Tómalo y cállate de una vez.- Dicho esto lo regreso con la mano lista por si ella lo regresaba nuevamente, pero no fue así, en lugar de eso le pregunto otra cosa.

-¿Cuál es tu problema? ¡Primero me encierras aquí, me abandonas con una herida grave sin explicar nada! ¿Y ahora llegas a "ayudarme" con comida y medicinas? Es decir, ¿Qué tan estupida crees que soy? ¡Sé que no vas a ayudarme y si lo hicieras no necesito tu ayuda!- Ahora sus gritos hacían eco en las paredes de la cueva, aun cuando tomo con la guardia baja al Saiyan no lo detuvo de replicar.

-No tengo por qué darte más explicaciones, ya te he dicho las razones por las cuales me es necesario mantenerte viva, si yo fuera tu agradecería que me tome la molestia en traerte eso para que curaras tu pierna.- Pensó que eso sería suficiente, pero la chica era persistente de un modo muy irritante que estaba haciéndolo perder el control.

-Si eso es así, ¿Por qué no me entregaste a tu hermano? ¿Por qué encerrarme en esta cueva y dejarme prácticamente morir?

-¡Por que estoy tratando de protegerte!- Exploto finalmente con un grito que la acallo dejando escuchar solo la lluvia que arreciaba al cielo fuera de la montaña.- ¡Intento protegerte de la mejor manera que conozco! Entonces ¿Por qué te rehúsas a aceptar lo que te he traído?

El silencio se inserto nuevamente, Kakaroto estaba muy molesto y solo cuando llego la calma y se disipo esa molestia se dio cuenta de lo que el mismo había dicho. Sintió la urgente necesidad de retractar sus palabras o corregirse pero su boca no obedecía y supo que si intentaba decir algo enseguida terminaría por balbucear incoherencias, apretó los puños molesto por que las cosas dentro de sí mismo fuesen tan complicadas e intento ignorar el incomodo calor interno que sentía antes de responder algo que lo sacase del aprieto.

-¡P-Por mi muérete si quieres, yo me largo de aquí!

No le salió tan molesto como le habría gustado que saliera, más bien dubitativo. La lluvia se sintió helada en contraste con sus mejillas que seguían cálidas, o su hirviente sangre de molestia. La formaba en la cual el solía actuar, su modo de ser y todo estaba empezando a flaquear en ciertos puntos que no le agradaban ni convenían, Kakaroto no podía poner en orden el curso de sus pensamientos y se encontraba teniendo sentimientos encontrados que no había sentido nunca como en ese momento, gruño ligeramente al recordar lo que dijo pensando que se volvería loco si no lograba poner en orden sus prioridades.

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El silencio acompañado de el arrullante sonido de millones de gotas cayendo contra el suelo fue lo único que hizo eco dentro de la cueva durante varios minutos, de manera serena y calmada, dando así tiempo a que la razón y el pensamiento cedieran al primer impulso que tuvo su cuerpo luego de haberle escuchado; pensar.

Aunque claro incluso ceder a esa acción fue difícil para Chichi, por minutos simplemente se quedo ahí, asimilando, masticando y digiriendo lo que había sucedido, lo que había pasado, lo que había escuchado…

Pro… ¿Protegerme? Chichi removió algunos mechones de pelo que se habían cruzado en su rostro tapando su vista al momento en el cual bajo la cabeza estática por lo que él dijo, el dolor volvió a hacerse presente pero esta vez en forma de punzadas, lastimándola por el enigma que empezaba a formarse en su mente, ¿Era un Saiyajin como Kakaroto capaz de desarrollar la capacidad de preocuparse por alguien? ¿O por algo? Hasta ahora ella lo había pensado imposible, vaya impensable y ahí estaba… No, debe ser un truco.

Si, o quizás… Chichi se dejo caer en el suelo confundida, si era honesta se sentía más segura pensando que otra vez la estaban engañando, manteniéndose alerta y disminuyendo sus posibilidades de morir, por otro lado estaba Goku…o bueno, Kakaroto ¡Joder son la misma persona, que importa el nombre! A veces se comporta mas como uno y a veces mas como otro así que no hallo de qué forma llamarlo. Si todo fuese tan simple… Chichi negó calmando los aclamos desesperados y esperanzados de su corazón, había echo un plan y debía apegarse a él, todo lo demás no importaba.

Y aun así, no pudo detenerse de tomar el paquete en sus manos y observar lo que le habían otorgado. ¡La situación era tan irónica! Ahora era él quien le estaba llevando comida e intentando "curar" sus heridas ya sanas, aunque claro el no tenia por que enterarse sobre las semillas. La tela estaba resguardando algo de fruta, unas cuantas semillas y carne asada… simplemente no pudo evitarlo, la apenas pequeña mueca dudosa que adornaba su rostro se convirtió en una sonrisa cada vez más amplia hasta que solo quedo una expresión ligeramente extraña en su rostro, mezcla de gracia y conmoción.

¿De verdad se había tomado la molestia de recolectar aquellos frutos y asar esa carne para dársela? Bueno, dudo que Raditz le haga de comer… el pensar en esto la hizo deprimirse un poco pero fuera de todo aquello era agradablemente inusual y casi le saco una risita, recordó como le envió el paquete dos veces y la obligo a quedárselo, ¿Qué demonios rondaba por su cabeza? ¿Y por que la hacía sentir tan insegura? Negó con la cabeza dejando eso a un lado y observo después una botella extraña que contenía un líquido azul transparente dentro.

Dudosa abrió el corcho para encontrar un olor familiar, a sal, alcohol y liquido antiséptico. ¿No olía ella así cuando despertó de la inconsciencia en una ocasión, curada por él? También me curo en ese entonces, debe estar de verdad desesperado para cuidar tanto el bienestar de una fuente de información. Pensó ella con una mirada triste posada sobre la roca brillante que había estado usando como linterna en su regreso hacia la puerta de la cueva.

Había pensado en volver, descansar un poco e irse a explorarlas cavidades de la montaña al día siguiente pero ahora que había tenido esta visita no se sentía cómoda en la cueva, tenía que escapar cuanto antes, no obstante aun estaba algo falta de energías por el ultimo Kame Hame Ha que hizo, así que el plan era… Dormir, guardar energías y hacer un Kame Hame más fuerte que nunca mañana en la mañana para salir pitando de aquí antes de que el regrese.

"Intento protegerte de la mejor manera que conozco…"

Chichi suspiro reprimiendo los latidos esperanzados de su corazón, no debía quedarse con ideas erróneas, le había dado a Kakaroto varias oportunidades en el pasado y el Saiyajin se había encargado de abandonarla o herirla en todas ellas, así que era mejor estar con la guardia alta, por ahora. Decidió entonces comer lo que el había traído para guardar aun más energía y dormirse temprano, esa noche húmeda y fría dentro de la cueva oscura, Chichi tiritaba llena de recuerdos…

Al día siguiente, el sol lograba filtrarse entre los pequeños hoyos que había en la pared de piedra. La lluvia dejo de caer hace mucho y Chichi comenzó a despertar solo cuando un rayo de luz de dio de golpe en la cara dificultándole el mantener los ojos cerrados y despertándola de su letargo. Había pasado una muy mala noche, con frio e incomodidad pero bien a fin de cuentas. Seguía de una pieza y debía irse cuanto antes, no era seguro estar ahí y detestaba no poder ver nada más allá de sus manos.

La segunda que vez que hizo el Kame Hame fue impresionantemente más sencillo que la primera, aun cuando necesito el dejar fluir sus sentimientos, su abandono y fuerza mediante las emocione. El flujo de energía fue menos forzado en esa ocasión, como si una vez que logro hacer el primero su Ki se hubiese acoplado a la técnica, aunque por supuesto en esta ocasión utilizo absolutamente toda su energía pues su objetivo era desintegrar la pared de piedra y obviamente salir de la cueva para no ser aplastada, todo esto a una velocidad muy rápida.

Al principio creyó no lograrlo, pero sorpresivamente y para su alivio pudo desintegrar la pared completamente, aunque al momento de salir tuvo que aventarse fuera de manera torpe y su tobillo se lastimo. No le importaba. El ser libre luego de dos días encerrada en una cegadora oscuridad valían la pena el sacrificio. Llevo sus manos hacia donde estaban sus ojos intentando evitar que la luz del sol la lastimara, pues ya estando afuera resplandecía de tal forma que lograba aturdirla.

Quizás fue esa la razón por la cual al momento de intentar pararse trasbillo cayendo de sentón al piso (muy aparte de su tobillo irritado) o la razón por la cual no noto, que había un extraño árbol frente a ella, justo en la salida de la cueva situada en una de las montañas más altas y alejadas de cualquier punto que ella jamás hubiese conocido. Conforme parpadeaba las siluetas, nubes, arboles a la lejanía, y montañas alrededor comenzaban a hacerse más claras, se rasco los ojos intentando acelerar el proceso y entonces escucho algo que la asusto profundamente.

-¿Co…Como pudiste salir de ahí?- Chichi abrió los ojos completamente con el labio inferior temblándole de nerviosismo al tiempo en que parpadeaba más rápido, la silueta borrosa de enfrente parecía tomar la forma de un hombre, entonces se definió completamente y vio a Kakaroto.

Oh bueno, a lo que ella recordaba de él, ya que en esta ocasión se le veía lleno de sangre, no solo en las manos si no en el pecho, aunque no parecía ser de él, más bien era como si. Me cago en... Aterrada e incrédula Chichi puso una mano sobre su boca para no soltar un grito y retrocedió un paso, el joven guerrero pareció notarlo por qué miro sus propios ropajes y viro la vista hacia un lado sin sostenerle la mirada.

-Tuve que hacerlo, de lo contrario te habría encontrado y nos habría matado a ambos.

Chichi supuso que se refería a su hermano, aun así la idea de verlo así, bañado en sangre humana solo para no meterse en problemas con otro Saiyajin era enfermiza. Espera, ¿Acaso dijo "tuve que hacerlo"? Sonaba como si no lo hubiese querido, aunque una parte de ella pensaba que aun cuando "tuvo que hacerlo" lo hizo de una manera bastante sádica y energética, al punto de mancharse de ese modo, y además, ¿Qué tenía que ver eso con ella y que Raditz la encontrara? Ella siempre mantenía su Ki a cero. Kakaroto pareció notar esto por que hablo nuevamente acercándose otro paso.

-Tu olor…tuve que cubrirlo, de lo contrario mi hermano te habría encontrado.- Explico nuevamente, Chichi pensó que en un modo muy bizarro tenía sentido, aun así…

-Pe...Pero ¡Eran vidas humanas! – Exclamo ella a la desesperada pensando que esas personas tuvieron familiares, amigos, parejas y una vida por delante, para su horror él se limito a mirarla sin una pizca de arrepentimiento mientras sonreía.

-¿Y?- Chichi lo miro llena de aterrorizada incredulidad- No se si no lo ha notado pero, la raza humana es la que más odio.- Chichi pensó, que ese era uno de esos momentos donde solo se mostraba a Kakaroto- Bien, necesito saber dónde está la Dragon Ball de cuatro estrellas, si no todo se volverá más complicado y lo más seguro es que mueras.- O quizás no… Qué manía la de usarla para obtener un dato que claramente jamás le revelaría. Aun así su petición sonaba como…una petición.

No era más una exigencia, al parecer Kakaroto había comprendido que jamás lograría sacarle algo a la fuerza, y ahora intentaba de un modo más amable, aunque igual no funcionaria. Chichi negó ante lo cual el frunció un poco el ceño, exudaba seriedad por todos los poros y se acerco otro paso ignorando lo incomodo que se sentía al portarse de esa manera tan…extraña.

-Se que la tienes, no sé cómo, no sé cuando la conseguiste, no sé por qué. Pero si no me la das, las cosas se pondrán peores para tu planeta.

-¿Qué?- Pregunto ella tímida y temerosa. Kakaroto suspiro resignado logrando confundirla más, ¿Por qué estaba contestándole tan cooperativamente?

-Escucha he buscando las esferas durante años, desde que era joven junto a mi hermano…la paciencia de Vegeta se agota y si no las encontramos en un año o dos destruiremos el planeta y buscaremos otra alternativa.

La boca de Chichi se seco al escuchar eso mientras bajaba la mirada, ella no pensaba tardarse tanto en conseguir sus esferas, pero si llegaba a tardar igual todo estaría perdido. Sintió como le picaban los ojos, con ganas de llorar pero aguanto. Esto cambiaba radicalmente sus planes haciendo aun más improbable que ella pudiera encontrar nada. Trago saliva, no sabía que decir y por el silencio que había en el ambiente sabia que debía decir algo, o más bien confesar algo, sin embargo no lo haría, no al menos que tuviese una mínima oportunidad encontrar las esferas. Aun sabiendo esto, flotando en la superficie de todo, había algo que Chichi se preguntaba.

-Para… ¿Para qué quieres las Dragon Balls?- Al principio él se mostro confundido e incluso sorprendido por la pregunta, Chichi le miraba fijamente con una ceja enarcada y una expresión seria en el rostro.

-Las necesitamos para desear de vuelta nuestro Planeta.- Mintió en parte Kakaroto- Un malvado Tirano llamado Freezer nos esclavizo y obligo a servirle, y cuando menos lo esperamos nuestro planeta fue destruido, solo quedamos nosotros y lo único queremos es traerlo de vuelta.

Chichi pensó que su historia era de alguna manera extraña y confusa…honesta, es decir, sabía que no podían querer seriamente solo pedir eso, pero de alguna forma tampoco podía decir que lo de su planeta fuese mentira. Aun cuando parecía haber algo detrás, la forma en la cual hablaba de ese tal Freezer demostraba el repudio y odio que le guardaba por lo que hizo, y pensó también que entonces él y su hermano habían tenido la peor de las suertes al encontrar su planeta destruido, no obstante no había obtenido precisamente lo que quería saber.

-Esa no fue la pregunta.- Se limito a decirle, Kakaroto la miro ligeramente irritado y confundido sin saber a lo que se refería, al comprenderlo por su puesto pensó que otra vez intentaba saber cosas de él que no eran necesarias, pero debía apegarse a su nueva estrategia si quería obtener la esfera, por lo cual se obligo a contestar.

-Mis razones personales son esas, quiero mi planeta de vuelta. Ahora dime donde está la esfera.- Chichi noto que su tono se había vuelto ligeramente más demandante, trago saliva y retrocedió.

-No, no puedo, no se ...- Exclamo ella pesando que si se acercaba mas podría estrangularla, así que retrocedió otro paso, y otro más hasta que sintió el borde de la montaña con su talón, Kakaroto se detuvo tensado para evitar que la idiota se cayera al precipicio.

-¡Dímelo o te terminaras en problemas! ¡No eres una humana común, mi hermano podría rastrearte y matarte! Pero perderá ese interés si me das la Dragon Ball, así que dime donde está.

-No, no, no…

Pequeñas lagrimas habían empezado a salir de sus ojos en una súplica desesperada por qué no se acercara mas a ella, estaba tan cerca que podía oler la sangre de todas esas personas que asesino con sus propias manos, no hace mucho. Algo hizo clic dentro de ella, ya no podía seguir más tiempo con él, cada segundo junto a el aumentaba sus posibilidades de ser encontrada por Raditz y eso le aterraba.

Tenía que alejarse mucho, desaparecer su Ki y pensar en otra estrategia, caer no era una opción. Debía ser valiente y tragarse su miedo, aun si eso significaba acercarse e intentar moverse a otro lado, trago saliva y se acerco dos pasos logrando que el guerrero se destensara considerablemente.

Sintiendo dos finas líneas de lagrimas descender de sus ojos bajo la cabeza esperando que no se le notara lo jodidamente nerviosa que se sentía por su estrategia de escape, Kakaroto por otro lado logro suspirar aliviado. A decir verdad pensó que ella jamás cedería pero las mentiras que le dijo parecieron funcionar lo suficientemente bien como para hacerla recapacitar y entender su posición, incluso sonrió un poco pensando que al fin seria libre y que este había sido el progreso mas grande que tuvo en todos esos años de búsqueda.

Aun cuando no era una felicidad como la que hubiese imaginado hace meses, cuando ella estaba fuera del panorama. Aun estaba jodidamente confundido y molesto por que lo que le sucedía, no entendía por qué las lagrimas de un ser humano que antes habrían causado un efecto nulo en el, ahora lo hacía sentir incomodo, viniendo de ella…pues las dos mujeres humanas que había matado antes de llegar ahí habían llorado tanto como ella, y no lograron causarle el mas mínimo remordimiento, sin embargo ahora… Aggh, ¡No pienses en eso!

Intento dejar de lado todo aquello que le confundía y se acerco hasta estar a un solo paso de distancia de ella, luego puso una de sus manos ensangrentadas sobre su hombro, a él nunca le había importado como se sintiesen los humanos pero tomando en cuenta que estaba cediendo y que lo llevaría hasta la esfera, lo menos que podía hacer era ayudar a que ella dejara de llorar. Le dio unas cuantas palmaditas en el hombro torpemente, solo lo habían consolado una vez, y Raditz no le dio un buen ejemplo de cómo hacerlo, además no lo hizo sentir mejor.

-Estás haciendo lo correcto.- Fue lo único que se le ocurrió decir guiándola con él hacia el lado contrario de la montaña sin quitar su mano de su hombro- Ahora, dime hacia qué dirección…

"¡Kakaroto imbécil, dije que rondaras los alrededores no que le dieses la vuelta entera a este asqueroso planeta!"

La reacción de ambos al escuchar aquello fue inmediata, Kakaroto se tenso, gruño un "genial" y ella se sobresalto con miedo mientras se alejaba un paso de él, se había olvidado del rastreador completamente, al parecer Raditz le había conseguido uno nuevo y eso era bastante decepcionante, por que a Chichi le había costado mucho destruir el pasado.

"No molestes, estoy en camino."

Contesto Kakaroto y luego cuando su hermano no podía escucharlo se volteo hacia ella.

-Ven conmigo.

-No…tengo que irme.- No bien había dicho esto dispuesta a cambiar su plan radicalmente y aventarse al vacío en un intento de escapar cuando el agarre de Kakaroto la detuvo, su voz sonó alarmada.

-¡No!- Chichi forcejeo sorprendida ante la falta de frialdad que el Saiyajin estaba mostrando, no entendía su afán pero ella tenía una buena razón para irse y esa era sobrevivir.

"¿Al menos encontraste algo? Con lo estúpido que eres… quizás debería ir para allá…"

"No, quédate donde estas, yo llegare al punto de encuentro pronto."

Contesto el Saiyajin gruñendo entre forcejeos, debía admitir que la chica era fuerte y no se rendía pero no podía dejar que se fuera, no podía. Tenía que quedarse en un lugar seguro, sin embargo ya había probado poder escapar de esa cueva aun cuando él lo creyó imposible con su fuerza actual, lo que demostraba que no era tan débil como aparentaba y necesitaba un mejor escondite.

"¿Qué es ese ruido?"

"¡Nada, solo espera y llegare en unos minutos!"

Dicho esto Kakaroto apago el nuevo rastreador y tomo a la joven por los hombros deteniéndola a la altura de su rostro, la chica ya estaba ensangrentada debido a que él le había embarrado con las manos, lucia asustada y estaba llorando pero aun cuando lo que hacía era una locura no podía irse, no. No iba a irse a un lugar que el desconociera.

-Escucha con atención, será mejor que dejes de poner resistencia y no intentes escapar otra vez. No puedes irte hasta que…

-Por favor, déjame ir…por favor.- Le suplico ella honestamente asustada, no quería tener nada que ver con su hermano ni seguir en esa horrible situación de estar encerrada todo el tiempo. Entreabrió los ojos para verlo con la suplica en la mirada y le pareció ver por una fracción de segundo que él se mostraba arrepentido.

-¡N-No puedo! Tienes que quedarte en un lugar donde sepa que voy a encontrarte si te necesito.- Exclamo el claramente irritado e incomodo, incluso nervioso. Chichi volvió intentar con más fuerza apretándole un poco el brazo y acercándose lo suficiente para conectar con su mirada.

-¿Para qué me necesitas? Yo no sé la ubicación de la Dragon Ball, déjame ir…por favor.- Pidió nuevamente, Kakaroto sintió un retorcijón en el estomago indeciso, aun estaba agarrándola firmemente por el brazo.

-Si lo sabes, solo quieres engañarme.- Chichi negó sollozando casi en su hombro con la cabeza baja.

-P-Por favor…no quiero seguir encerrada, por favor déjame ir…-Y entonces, justo cuando había pensado que nuevamente había sido engañada y humillada por Kakaroto, el fuerte agarre sobre su brazo de una manera lenta y dudosa comenzó a deshacerse hasta que finalmente el guerrero Saiyajin bajo su mano completamente.

El alivio y sorpresa ante tal acción fue tal que Chichi no pensó lo que había echo hasta que lo hizo. En un acto de agradecimiento y alivio puro lo abrazo fuertemente enterrando su rostro en el pecho de Kakaroto durante varios segundos sin importarle que él no hizo nada por devolver el gesto, de hecho la sorprendió aun mas que no la empujara. Se separo por varios centímetros y susurro un honesto "Gracias" antes de llamar a su nube e irse de ahí al lugar más lejano que pudiese imaginar. Esa tarde, aunque fuese solo algo fugaz e incluso ilusorio, Chichi creyó haber visto por un momento la mirada y facciones loables de Son Goku…

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¿Qué demonios había sido eso?

Por un momento Kakaroto fue incapaz de moverse, o decir algo o reaccionar. Se quedo estático atrapado por la sensación de aquel impulsivo contacto de aquella humana le profeso hacia solo unos minutos.

Su pulso se agito, su cuerpo se quedo rígido y comenzó a sentirse acalorado, de un momento a otro realizo que se había quedado viendo el vacio sin razón aparente, concentrándose únicamente en lo que estaba sintiendo y realizando que fuese lo que fuese que estaba pasándole no era completamente desagradable, a veces incomodo e irritante, pero eso era por que el mismo no lograba comprenderse. Bajo la cabeza frustrado, si hubiese podido la habría matado en ese mismo instante, pero el pequeño contacto que sucedió hacia unos minutos y el simple hecho de que la dejo ir, planto en él una decepcionante verdad.

No era capaz de hacerle daño.

Al menos no físicamente, simplemente se congelaba. Como si una parte de sí mismo no lo permitiera, y al final terminaba cediendo en peticiones que no tenían sentido. Como ahora… El fácilmente pudo haberla sometido y encerrado en un lugar seguro, donde el tuviese acceso cuando desease pero no, simplemente la dejo ir, ¿Y todo por qué? ¿Un par de suplicas y lagrimas lastimeras? ¡Que pasa conmigo! Kakaroto apretó los puños fuertemente, pues, no conforme con eso tenía el deseo de seguirla y asegurarse de que sobreviviera.

¡No! Está bien. Eso era, debía dejar las estúpidas distracciones y confusiones de lado. Además ella ya había enfrentado situaciones peligrosas antes y siempre logro salir ilesa de ellas, tenía una extraña y muy peculiar capacidad para la supervivencia que Kakaroto no había visto en ningún humano, y una determinación increíble, aun cuando no supiera por que luchaba o cuáles eran sus objetivos ocultos, ella sabía que lo hacía incluso si eso significaba arriesgar su vida en el intento, cualidades presumibles en el, al menos de manera más notoria en el pasado…

¡Espabila! Negó con la cabeza de un lado a momento más inmóvil y Kakaroto empezaba pensar cosas extrañas de nuevo, por un momento estuvo a punto de decirse "Como cuando era joven", en la época en la cual el viejo vivía y el ignoraba su descendencia pero todo eso había sido falso. Así es, solo una mentira de ellos… Se convenció volando lentamente hacia el punto de encuentro con su hermano, su cara no lucia hostil ni molesta, solo… tranquila, con frecuentes gestos de desanimo y fastidio.

Bajo la vista pensando que no podía incluirla con los humanos, aun cuando ella lo era. Quizás por que era más fuerte que cualquiera de esas basuras, o más honesta y valiente de algún modo inconsciente se había ganado un poco de su respeto. Suspiro negando con la cabeza mientras descendía hacia el suelo, quería caminar un poco y el punto de encuentro no estaba tan cerca. Pensó que si había algo de lo que se arrepentía en su vida en esos momentos, era no haberla matado cuando aun podía hacerlo, dado que ahora debía encontrarse luchando con esos estúpidos pensamientos inusuales que lograban desquiciarlo.

La llegada al punto de encuentro no fue nada agradable. Era solo que… venir de un encuentro tan tranquilo, débil e incluso patético para llegar a la hostilidad de Raditz era molesto. Y por su puesto tan pronto puso un pie en el camino lo primero que hizo su hermano fue gritarle.

No le importaba. Estaba acostumbrado a su hostilidad, por lo cual sus gritos sonaban como parloteos distantes, sobre todo ahora que tenia la mente tan ocupada preguntándose donde estaba la ultima esfera y por consecuente su posible propietaria, sin embargo de entre todos esos gritos y reclamos sin sentido, uno logro hacerlo congelarse en su lugar y sentir miedo por una fracción de segundo, para luego maldecir que su hermano lo hubiese notado.

-¿!Do-Donde esta tu cola¡?


Bueno eso fue todo amigos, espero les haya gustado :)