Todos aprobaron los exámenes finales en aquel segundo trimestre. Fue una alegría, en especial para aquellos que los suspendieron en el primero. Kaminari y Mina casi ni se lo creían, pero fueron los primeros en gritar emocionados cuando dieron los resultados. Toda la clase se reunió en la sala común y cenaron pizzas para celebrarlo. Incluso Aizawa-sensei se unió. Aunque no lo mostrara a primera vista, Kyouka estaba segura de que el hombre estaba orgulloso.
Y todo continuó normal hasta el día 23. Esa noche iban a darse por fin los regalos, dado que al día siguiente cada uno se iría a su casa para pasar las Navidades con su familia. Todos tenían ganas de volver a casa por unos días, pero también estaban tristes de tener que separarse del resto.
Si Kyouka hubiera sabido lo que iba a pasar aquel día, no hubiera esperado con tantas ganas las navidades.
-¡AOYAMA-SAN! ¡Esas luces ahí no!
-¡Pero mademoiselle…! ¿No crees que quedarían mejor aquí?
-¡NO!
-No sabes lo que es el estilo…-refunfuñó el rubio tras su tercer intento de poner las luces donde él creía que estaban mejor.
Kyouka observaba tranquilamente desde el sofá cómo Momo se volvía loca con las decoraciones de Navidad (que solo iban a utilizar dos días, literalmente) que ella misma había creado. Aoyama e Iida se habían ofrecido voluntarios para ayudarle a poner todo.
Kyouka solo se divertía viendo cómo su pobre mejor amiga se estresaba y deseaba tener unas palomitas para ver todo el espectáculo.
-¡Aoyama-kun, ten más cuidado con las luces!- exclamó entonces Iida, que estaba ocupado con el árbol de Navidad.
-Oui, oui…
-¡Chicos! ¿Necesitáis algo más de ayuda?
Kyouka se giró en su asiento y vio que Midoriya, Uraraka y Todoroki acababan de llegar a la sala común. Midoriya hizo la pregunta con un tono alegre, siempre dispuesto a ayudar.
-En realidad, nos vendría muy bien. Aquí hay gente que se divierte solo mirando.- Momo respondió, enviándole una ceja levantada a Kyouka.
-No sé por qué me miras así, Yaomomo. Estoy ayudando en espíritu.
Momo suspiró y se volvió a girar hacia los tres recién llegados.
-Que alguien ayude a Iida-san con el árbol y los otros dos se pongan con Aoyama-san a colgar luces, por favor. Y donde yo he dicho.- lanzó una mirada de muerte a Aoyama, que tembló de miedo. Cuando Momo se enfadaba nadie podía pararla.
-¡A la orden!- exclamó Uraraka emocionada y riéndose ligeramente.
-¡Sí!-dijo por su parte Midoriya, determinado.
Todoroki solo asintió con cara de póker.
Kyouka se dijo a sí misma que era el momento de irse.
-Nos vemos esta noche, chicos.
Se oyó una serie de "¡Adiós!" y "¡Hasta esta noche!" mientras Kyouka se dirigía hacia su cuarto. Tenía que terminar de hacer las maletas para el día siguiente y después tenía pensado hacer el vago hasta que fuera la hora de cenar.
Bakugou se había ofrecido, sorprendentemente, a hacer la cena para todos. Según él, lo hacía porque "ningunos de vosotros, extras, puede cocinar algo mínimamente comestible" y solo dejó que Satou le ayudara. Kyouka no podía esperar tampoco a comerse la cena que iban a preparar, juntar la cocina de Bakugou con la de Satou era el cielo, prácticamente. Ella, por su parte, no podría cocinar algo bueno ni aunque la vida le fuera en ello. No se podía ser bueno en todo (aunque el puto Bakugou parecía serlo).
El día parecía uno normal y corriente.
¿Qué podría ir mal en un día así?
Pero entonces, una hora después de haber terminado de hacer su maleta, la puerta de su habitación se abrió de un portazo. Kyouka se levantó de golpe, mareándose un poco en el proceso, y se encontró a una Mina temblorosa y frenética en su puerta.
-¿Mina?
-¡LO SIENTO MUCHO! ¡NO ERA MI INTENCIÓN, NO HA SIDO QUERIENDO!
Kyouka estaba muy confundida.
¿De qué narices está hablando?
Entonces, Tooru entró también en su habitación corriendo y se puso a agitar los brazos al lado de Mina, gritándole también.
-¡KYOUKA-CHAN! ¡LO SENTIMOS MUCHO!-Tooru también parecía nerviosa.
-¡¿Pero qué pasa?!
-¡OH, KYOUKA!- siguió gritando Mina.
-¡Tranquilizaos y decidme qué ha pasado!
Kyouka sentía una presión en el estómago, pero no sabía por qué.
Era como un mal presentimiento.
Y entonces, Tooru soltó la bomba.
-¡Kaminari-kun sabe que te gusta!
Y Kyouka se quedó en blanco.
Todo su cuerpo se sentía entumecido, como si algo enorme la hubiera aplastado. Eso tenía que ser una broma. Se empezó a formar un nudo en su estómago y en su garganta. Era como si la habitación se hubiera quedado en completo silencio y solo pudiera sentir las ganas de vomitar que aumentaban por momentos.
Mina y Tooru siguieron gritando, pero Kyouka no escuchaba nada. Estaba entumecida de la cabeza a los pies. Si aquello era una broma, no tenía ninguna gracia; pero Mina y Tooru parecían estar a punto de llorar, no había manera de que eso fuera fingido.
El cerebro de Kyouka tardó dos minutos en procesar aquella frase. Cuando terminó, la sensación de malestar en su estómago se intensificó y empezó a notar un sudor frío.
¿Qué?
-E-estáis de broma, ¿verdad?- fue lo único que pudo salir de su boca, soltando de paso una risa que más bien sonó como un gato estrangulado.
Mina se puso a llorar.
-¡No ha sido queriendo! ¡Ha sido Mineta!
¿Mineta?
¿Kaminari lo sabía?
¿En ese momento?
¡¿Qué voy a decirle luego?!
¡¿Cómo voy a mirarle a la cara?!
Kyouka se llevó las manos a la cabeza y luego se sentó en su cama, mirando al suelo con los ojos muy abiertos.
-¡¿Cómo que Mineta?! ¡¿Cómo cojones lo sabe él?!-estalló Kyouka antes de poder evitarlo.
Tooru y Mina se quedaron paralizadas de pie, en medio de la habitación.
-L-lo cuento yo.- sollozó Mina, acercándose a Kyouka y se sentándose en el suelo delante de ella, cogiéndole las manos.- Deberíamos haber sido más cuidadosas y más sabiendo cómo es Mineta…
-Tranquilízate y explícamelo desde el principio.- Kyouka intentó tranquilizarse a sí misma también.
-Estábamos en la lavandería, ya sabes, lavando la ropa.-Mina intentó reírse, pero solo salió un sollozo.- Y empezamos a cotillear, como siempre. Empezamos a hablar de clase, la gente y a shippear gente… ¡nos aburríamos y nos pareció divertido! Y entonces, yo he dicho: "Pues a ver cuándo Kyouka-chan se le declara por fin a Kaminari, el muy tonto no se entera de nada." Y Tooru-chan ha respondido "¡Sí, la pobre Kyouka-chan lleva ya dos meses sufriendo por él." Y yo me he burlado diciéndole a Tooru-chan "Pues igual que tú, cariño." ¡Pero con ella no he dicho ningún nombre!
Mina volvió a llorar fuertemente.
-Y ¿dónde entra Mineta?
Su voz salió terroríficamente tranquila y anto Mina como Tooru se estremecieron; la primera siguió hablando.
-De repente, hemos oído un jadeo. No hemos alarmado y hemos corrido a la puerta, pero solo hemos podido ver de lejos a Mineta corriendo. ¡El muy imbécil debía estar espiándonos o algo así!
Kyouka sintió que volvían las ganas de vomitar.
Y las ganas de matar a Mineta la estaban empezando a poseer.
-No sabemos seguro si se lo ha dicho a Kaminari-kun, Kyouka chan, ¡no te pongas nerviosa!-intentó animarla Tooru y fallando miserablemente.
Si tenía que confiar en Mineta lo llevaba claro.
-¿Podéis iros?
-¿Q-qué? Kyouka-chan, por favor, queremos ayudarte...
-Solo quiero estar sola, ¿vale?
-Va-vamos, Mina-chan.- Tooru cogió a una Mina que estaba sollozando incontrolablemente del brazo y la levantó.- Kyouka-chan, si necesitas algo estaré al lado.
Kyouka no respondió, seguía mirando intensamente el suelo. Las dos chicas salieron de la habitación y dejaron a la tercera sumida en sus pensamientos y con ganas de llorar, gritar y vomitar.
¿Qué cojones le voy a decir ahora a Kaminari?
¿Hago como que no sé nada?
¿Lo ignoro?
Pero no sé si lo sabe.
A quién estoy engañando, Mineta habrá corrido a la habitación de Kaminari como si no hubiera un mañana. Y seguramente para burlarse de mí.
Ahora tendré que afrontar el rechazo.
¿O no?
…
¿Dónde puedo conseguir una pistola para matar a Mineta?
-Joder, joder, ¡JODER!
Enterró la cara en la almohada y sintió que las lágrimas empezaban a acumularse en sus ojos. No quería llorar, pero la presión en su estómago y ahora pecho era cada vez más insoportable. Tenía muchas ganas de tirarse la ventana, pero eso no solucionaría nada. Estuvo un rato en esa posición sin mirar la hora.
Pero puede que Kaminari se lo haya tomado a broma...
Y su móvil sonó.
El mensaje era de "Jamming Whey"
Pues claro que no. La vida no me lo iba a poner tan fácil…
Después de diez minutos peléandose consigo misma entre dos opciones, tirar el móvil por la ventana o abrir el mensaje, se decidió por la segunda.
Jamming Whey: Jirou, ¿estás en tu habitación? Tengo que hablar contigo.
No había ningún emoticono o cara.
Va a venir a decirme que no le gusto.
No podía hacerlo.
Decidió ignorar su mensaje.
Durante el resto de la tarde, Kyouka se dedicó a ignorar el resto de mensajes de Kaminari, de Mina, de Tooru y de Momo, a la que ya habían puesto al corriente de todo. No estaba de humor para hablar con nadie.
Ahora se lo habrán dicho al resto de la clase y no voy a poder mirar a nadie a la cara esta noche.
Por mucho que ella quisiera que el tiempo parase, acabó llegando la hora de la cena. No era una cena formal y todos quedaron en ir como iban siempre, así que se puso sus mallas negras con la camiseta a rayas y su chaqueta negra larga. Esa chaqueta la hacía sentirse muy cómoda y protegida, en cierta forma, así que era como su chaleco salvavidas para esa noche. Realmente no quería bajar, pero no iba a dejar sin regalo al pobre Kirishima. Y, además, si no bajara y resultaba que Mineta y Kaminari no habían dicho nada, el resto iba a preocuparse. Estuvo dos minutos enteros delante de su puerta intentando reunir el valor para salir por la puerta con el regalo de Kirishima en sus brazos. Después de tomar una gran bocanada de aire, salió al pasillo.
Casi vuelve a su habitación no más salir.
Kaminari estaba sentado en el suelo del pasillo jugando con su teléfono.
Se le resbalaron las pesas, que cayeron al suelo en un ruido sordo. La mente de Kyouka empezó a trabajar a toda velocidad: podía hacer como que no lo había visto y pasar de largo, pero la iba a llamar seguro; podía volver a su habitación y esperar a que se fuera, pero no sabía cuánto rato había estado ya allí.
No se dió cuenta de que Kaminari ya la había visto y se levantó mientras ella seguía paralizada, observándolo.
-¿Por qué has ignorado mis mensajes, Jirou?
-Estaba ocupada.- mintió rápidamente.
-Quiero preguntarte algo.
-¡No hay tiempo!- exclamó ella casi sin dejarle acabar.
¡Bingo! A lo mejor no sabe que Mina y Tooru me han contado lo que ha pasado y yo me puedo hacer la tonta.
Sin mirarle, se agachó a recoger el regalo de Kirishima. Antes de que pudiese levantarlo, las manos de Kaminari se posaron sobre las suyas, sin dejarle hacerlo.
-La cena puede esperar.
Kyouka gruñó y entonces lo miró a los ojos.
Error.
Kaminari se había agachado a su nivel y ahora sus caras estaban demasiado cerca para la débil Kyouka.
-¡Muy bien! ¿Qué quieres?-exclamó ella, poniéndose de pie y cruzándose de brazos. No podía soportar el tenerlo tan cerca.
Kaminari suspiró y se levantó también, elevándose sobre ella al ser más alto. Nunca había visto tan serio a Kaminari, ni cuando hablaron en su habitación, y eso solo la puso más nerviosa.
No estoy preparada para esto…
-¿Es verdad lo que me ha dicho Mineta?
-¿El qué?- se hizo la tonta, todo lo que fuera por intentar evitar lo inevitable.
-Sé que Ashido y Hagakure han venido después a verte, me las he cruzado antes y me han esquivado como si fuera la peste en persona.- Kaminari no apartaba la vista de ella.
Kyouka no podía hacer aquello en ese preciso momento.
-No sé de qué estás hablando, se te ha debido de fundir el cerebro de una vez por todas, Jamming Whey.-se burló ella sin mirarlo.
Kaminari soltó un gruñido, claramente de frustración. Kyouka lo miró de reojo y vio que el chico se estaba revolviendo el pelo, como nervioso. Entonces, el rubio cogió aire y habló:
-¿Te gusto?
Kyouka no pudo evitar soltar un sonido de sorpresa y volvió su vista hacia él. Kaminari la estaba mirando con los ojos muy abiertos y los puños apretados en los costados, algo sonrojado. Kyouka ya sentía cómo su cara empezaba a quemar y sus ojos se llenaban de lágrimas por la vergüenza.
Toda la confianza que había reunido para burlarse de él e intentar distraerlo se fue a la mierda en cuanto la enfrentó directamente con esa pregunta. Pero debería haber sabido que a Kaminari no le daría vergüenza preguntar algo así.
-Yo… mira, ha sido un malentendido… yo…
Kaminari la agarró por los hombros, parecía estar entre nervioso y desesperado.
-¿Sí o no, Jirou? Quiero escucharlo de ti, no de Mineta. ¿De verdad te gusto y yo no me he enterado? Que sepas que si esto es una broma, no tiene ninguna gracia… ¡Yo no te haría..!
-¡SÍ, JODER!-Kyouka se zafó de él de un empentón y Kaminari dio un paso atrás ante su arrebato. Ahora tenía una mueca de sorpresa y, como no, seguía sin dejar de mirarla. Kyouka había cerrado los ojos muy fuerte para decir aquello. Entonces, que ya no había marcha atrás, Kyouka abrió los ojos y lo miró directamente a los ojos con la furia vibrando desde todo su ser. Sus auriculares se movieron hacia arriba, tiesos.- Sí que me gustas. Me gustas desde el Festival Cultural. Pero no tenías que enterarte así. Bueno, no tenías que enterarte y punto. Ahora Mineta se lo habrá contado a todo el mundo para burlarse de mí, porque no soy guapa y le parecerá muy gracioso. Y ahora, adelante, ¡búrlate tú también!
Kyouka paró a tomar aire y los dos se quedaron en silencio durante lo que pareció una eternidad, mirándose. Kaminari parecía que se había quedado sin palabras.
-¡¿Pero no te gustaba Bakugou?!-exclamó él con una mueca de confusión total.
-¡ESO SON PELÍCULAS QUE TE HAS MONTADO TÚ SOLO!-estalló ella completamente fuera de sí y a punto de llorar.
-Ji-Jirou…
Ah, ahí viene el rechazo.
…
No quiero escucharlo.
-Ahora, si me disculpas, tengo que llevar el regalo de Kirishima al árbol. No quiero que Iida se enfade conmigo por llegar tarde. Adiós.
Cogió el regalo como si de repente no pesara nada y salió corriendo hacia las escaleras. No tenía el suficiente valor como para esperar el ascensor y tener que enfrentarse a Kaminari mientras lo hacía. Mientras bajaba las escaleras se permitió soltar algunas lágrimas que llevaba sosteniendo desde la mitad de su conversación con Kaminari. Cuando llegó al piso de abajo, se limpió las lágrimas con la manga, corrió al árbol, dejó el regalo y luego se fue corriendo otra vez al baño del piso de abajo, ignorando a todo el mundo en el camino. Aunque nada parecía fuera de lo normal y Mineta no parecía estar por ninguna parte.
Cuando finalmente se calmó un poco y se lavó la cara varias veces, salió a la sala común. Corrió a sentarse al lado de Uraraka sin fijarse en el resto. Fue allí porque el grupo de Midoriya estaba ocupando todos los sofás y era imposible que alguien se uniera. Y por alguien se refería a Mineta y a Kaminari. Habló un rato con Uraraka, Aoyama y Midoriya, hasta que Momo anunció que era la hora de la cena.
Cuando se levantó y se giró hacia la mesa, vio que Kaminari y Mineta estaban en una esquina. Kaminari parecía… ¿enfadado? Y Mineta parecía asustado. No entendía nada, pero nadie la había mirado raro, así que por el momento parecía que no le habían dicho nada a nadie más. Kyouka apretó los puños y fue hacia la mesa con pasos rápidos.
Se sentó en la primera silla que pilló y esperó a que el resto se sentara. No tuvo en cuenta que el resto también iba a sentarse donde quisiese.
Y Kaminari decidió que era una buenísima idea sentarse a su lado. Además, supo que lo hizo completamente a propósito porque prácticamente corrió a sentarse a su lado, arrastrando a un Sero que se quejaba detrás suyo. Por suerte, Momo eligió el otro sitio que estaba a su lado. Problema: Momo se había ofrecido voluntaria para repartir los platos, lo que la dejaba momentáneamente sola con Kaminari. Y bueno, enfrente suyo se habían sentado Shoji, Tokoyami y Kouda, pero no la iban a salvar del rubio.
-¿Se… se puede saber qué haces sentándote a mi lado, Kaminari?
Ni siquiera lo miró al hacer la pregunta.
-No voy a dejar que me ignores. Tenemos que hablar, Jirou.
-No quiero.
-¡¿Cómo que no?!
Media mesa se los quedó mirando.
-Cállate de una vez.-susurró ella, dándole un golpe por debajo de la mesa.
-Lo hablaremos luego.-murmuró él tranquilamente y sin inmutarse por el golpe. Luego bajó aún más la voz, de manera que solo ella pudiera escucharlo por todo el bullicio que se volvió a formar.- No le he dicho nada a nadie y me he encargado de que Mineta tampoco lo haga, si eso es lo que te preocupaba.
Kyouka soltó un suspiro tembloroso, las ganas de llorar volvían como una estampida hacia ella. Las retuvo en sus ojos mirando hacia la mesa y apretando los puños sobre su regazo.
-Gracias.-fue todo lo que pudo decir.
Notó la mirada de Kaminari sobre ella durante un rato, hasta que finalmente se giró hacia un Sero que parecía realmente confundido. También Shoji, Tokoyami y Kouda se la quedaron mirando un rato, pero cuando levantó la vista los tres volvieron rápidamente a su conversación anterior. Aunque Kouda la siguió mirando de vez en cuando durante la cena y Kyouka se preguntó si de alguna manera se había enterado también, pero no era probable.
-¿Jirou-san, estás bien?-le preguntó, genuinamente preocupado, cuando ella apenas probó bocado del primer plato
Ignoró cómo Kaminari paró de comer para mirarla, atento a la respuesta. Momo también parecía estar esperando a ver qué decía.
-Sí, perfectamente. No te preocupes, Kouda.- y se obligó a comer el plato entero, solo para no preocupar a sus amigos.
Estuvo el resto de la cena hablando tranquilamente con Momo, Kouda, Tokoyami y Shoji, y disfrutando de la más que deliciosa comida que Satou y Bakugou habían preparado. Que su estómago no se encontrase muy bien en esos momentos era la única razón por la que no repitió platos.
Algo bueno tenía que tener esa noche.
Cuando todos terminaron, limpiaron todo y lavaron los platos juntos. Cuando la zona de la mesa y la cocina quedaron limpias, Iida anunció que era la hora de darse los regalos del amigo invisible. La mayoría gritó de emoción y muchos corrieron a los sofás para poder sentarse cómodamente durante el reparto. Kyouka simplemente cogió una silla junto a Momo y las dos se sentaron juntas cerca de los sofás.
Admiró el árbol lleno de regalos de diferentes tamaños, desde muy pequeños a muy grandes; cuando había bajado, no tuvo tiempo de admirarlo ni ganas, demasiado atacada por los nervios como para hacerlo, pero cuando lo miró por fin, le entró una sensación de calor por el cuerpo… la clase A era realmente como una familia. Y el árbol les había quedado realmente precioso. Entonces, apagaron las luces principales y la sala común quedó alumbrada solamente por las luces navideñas. Era realmente acogedor y mágico.
-Al final todo os ha quedado precioso.-le dijo Kyouka a Momo mientras el resto terminaba de ponerse cómodo.
-Gracias, Kyouka-san.-Momo se puso en modo cute, sonriendo y juntando las manos, realmente orgullosa de su trabajo y de que a la gente le gustara. Kyouka le devolvió la sonrisa.
-¡ATENCIÓN!-todos se callaron ante el delegado de la clase. Bakugou se burló un poco por lo bajo, pero Kirishima le dio un codazo y se calló también.- Vamos a ir de uno en uno abriendo los regalos. La persona que a le toque abrir su regalo tendrá que adivinar quién se lo ha hecho, ¿de acuerdo? Vamos a ir según nuestro número en clase.
Kyouka se puso cómoda junto a Momo: ella estaba a mitad de la lista y Momo la última. Iban a tardar un rato.
Kyouka no prestó mucha atención a los regalos de la gente hasta que fue el turno de Kirishima. Todos los anteriores habían dicho varios nombres hasta acertar de quién era el regalo (y muchos acertaron porque la persona del regalo les dio una pista, señalándose o cosas así), así que quería ver cuánto tardaba Kirishima en adivinar que era suyo.
Bakugou la miraba con una ceja levantada desde el otro lado de la habitación.
-¡Mi turno, por fin!-exclamó Kirishima tan feliz y lleno de energía como siempre. Iida le señaló su regalo y el pelirrojo corrió hacia él, girando la bolsa para dejar caer el regalo, que cayó contra el suelo. Sus ojos brillaron al ver el contenido y Kyouka sonrió para sí misma.- ¡¿Pesas de Crimson Riot?! ¡Y un póster! Te quiero, persona que me ha regalado esto.
Bakugou resopló y Kyouka le sacó la lengua a la distancia.
-¿De quién crees que es el regalo, Kirishima-kun?-preguntó Iida moviendo los brazos de forma extraña y con voz muy seria. Se estaban dando regalos, pero Iida actuaba como si fuera una actividad de clase en la que les iban a poner nota. Típico de Iida.
Kirishima interpretó su intercambio con Bakugou de manera distinta.
-¡¿Bakugou, has sido tú?!- a Kirishima le divertía mucho todo aquello y miró a Bakugou con ojos brillantes.
-Ya te gustaría, yo te habría hecho un regalo mucho mejor.-bufó Bakugou con una mueca burlona dirigida hacia ella.
Kyouka rodó los ojos.
-¡¿JIROU?! ¡¿Eres mi amiga invisible?!-Kyouka simplemente asintió y el resto de la clase empezó a aplaudir y a silbar, como hacían cada vez que alguien acertaba. Antes de que pudiera reaccionar, Kirishima la aplastó en un abrazo, levantándola de la silla. Kyouka no pudo evitar reírse, Kirishima era siempre muy efusivo.- ¡Muchísimas gracias por el regalo, Jirou! ¡Mañana mismo las estreno, además necesitaba unas nuevas! Y… ¡espera! ¿Cómo es que Bakugou lo sabía?
-¡Por nada! Y antes de que lo pienses, no me ha ayudado.- respondió rápidamente. Luego, resopló.- Bueno, le pedí ayuda… pero Bakugou antes moriría que ayudar a alguien.
-¡ESO NO ME LO DICES A LA CARA, CHICA-AUDÍFONO!
-Lo acabo de hacer, gilipollas.
La clase se rió ligeramente, Bakugou le envió una mirada de muerte y luego siguieron llamando a más gente.
Hasta que fue su turno.
-¡Jirou-kun, es tu turno!-Momo le dio una palmadita en la espalda y Kyouka se levantó lentamente de la silla. Se dirigió hacia el árbol e Iida señaló su regalo.- Este es el tuyo, Jirou-kun.
Kyouka se sorprendió: el suyo era uno de los más grandes. No esperaba que el suyo fuera uno de esos, ella esperaba que le regalaran un CD de música o algo así, no sabía qué podía ser. Estaba envuelto, así que solo podía ver la forma de rectángulo que tenía su regalo. Iida acercó el regalo a ella y se agachó para quitar el papel de envolver. Apenas rasgó la parte de arriba, se congeló.
Deep Dope.
Ahogó un jadeo, quitó el resto del envoltorio nerviosamente y entonces se quedó paralizada: era el pack del nuevo disco de Deep Dope que vio en el centro comercial.
Y eso significaba…
Solo había una persona que podría haber sabido que ella quería ese regalo.
Apenas oyó a Iida preguntarle quién creía que era la persona que se lo había comprado. Para ella, la habitación se había quedado en silencio. Ese regalo era caro, bastante más de lo que se había gastado ella misma en el regalo de Kirishima. Todavía en shock, se giró hasta encontrar a Kaminari, que la miraba sonriendo como con inocencia.
-Kaminari.
Iida se giró hacia el rubio, esperando una confirmación. Ni él ni ella apartaron la mirada el uno del otro cuando el chico asintió tranquilamente. Siguieron mirándose, ignorando todo el bullicio que se montó tras la confirmación de Kaminari, muchos sorprendidos que que Kyouka lo hubiera adivinado tan fácilmente. Creyó oír a Mineta burlándose, pero lo ignoró totalmente.
Los ojos de tono amarillo no dejaban de mirarla y empezaba a ponerse nerviosa, aunque ella tampoco podía dejar de mirarlo. Debía de parecer estúpida, estaba casi segura de que tenía la boca algo abierta, al igual que sus ojos. Pero Kaminari no se rió, ahora la volvía a mirar igual de serio que cuando la había parado en el pasillo. Kyouka tragó saliva.
Me… me ha comprado el disco de Deep Dope.
A regañadientes casi, volvió su mirada otra vez al regalo, todavía sin poder creérselo. Iida siguió con la siguiente persona mientras Kyouka se apartó un poco para admirar su regalo. Se tapó la boca con la mano mientras abría la caja y admiraba todo su contenido.
¿Cómo voy a darle las gracias?
Esto… esto es demasiado. Era muy caro…
¡¿Lo ha hecho aposta para que me enamore más de él?!
Espera… ¡¿enamorarse?!
Y él no sabía nada entonces...
Kyouka luchaba en su mente mientras seguía admirando todos sus regalos. Porque aquello no era solo uno, eran casi diez regalos en uno.
Tenía que ir a darle las gracias. Por mucho que no quisiera hablar con él en esos momentos.
Esperó a que el resto terminaran de darse los regalos. Todos fueron a dejar su regalo en su respectiva habitación para después bajar y Kyouka paró a Kaminari sujetándolo débilmente de la manga de su camiseta para que se quedara un momento. Él parecía realmente sorprendido de que lo parara, mientras ella ya podía sentir que sus mejillas se volvían de color carmesí.
-Muchísimas, muchísimas gracias por el regalo, Kaminari.-Kyouka intentó mirarle a los ojos, pero no podía evitar apartar la mirada de vez en cuando.- No tenías que hacerlo, pero no sabes cuánto lo agradezco. Aún así, es demasiado caro y si quieres puedo darte la mitad del dinero o algo, lo que …
-Quería hacerlo.-la interrumpió con voz firme y parecía seriamente ofendido de que siquiera le dijera algo así.- Es un regalo, no tienes que darme nada a cambio.
-Pero…-Kyouka se había quedado sin palabras.
Kaminari suspiró y la miró con frustración.
-Pero nada.-Kyouka fue a protestar, pero él la interrumpió otra vez.- No tienes que darme nada a cambio, pero ya que insistes… quiero hablar.
-No.-replicó Kyouka de inmediato.-Ahora no.
-Bien. Pues entonces quiero otra cosa.-Kaminari apartó la mirada y Kyouka se sorprendió, parecía nervioso.- Quiero un abrazo.
-¡¿Qué?!
Salió más alto de lo que esperaba. Kaminari se sonrojó por su exclamación.
-Un abrazo. Y considera que me has pagado la mitad del regalo.
-Un abrazo es gratis, Kaminari. No tiene nada que ver. Mira…
-Jirou. Solo es un abrazo. Y lo mío es solo un regalo. Deja de darle tantas vueltas a todo.
Kyouka apretó los puños en sus costados y observó a Kaminari, que parecía esperanzado.
Bueno, a la mierda. Puede ser la última vez que lo abraze antes de que me rechaze y las cosas se pongan aún más incómodas.
En un segundo, se echó hacia delante y envolvió sus brazos alrededor de Kaminari, enterrando su cara en el pecho del chico. Kaminari le envolvió también en seguida y apoyó la cabeza sobre la suya.
-De verdad que… muchísimas gracias por el regalo.-murmuró Kyouka contra él.- En realidad, gracias por todo.
-No tienes que darlas, Jirou.
Y sabía que el chico lo decía en serio.
Le dolió hacerlo, pero ignoró a Kaminari durante la mañana del siguiente día. De todas formas, no quería hablarlo de forma rápida: ella se iba a su casa antes de comer y tampoco habría dado mucho tiempo.
Con esto, conseguía dejar el tema para después de las vacaciones. Con suerte, Kaminari se olvidaría o pensaría que es un sueño. Era imposible que pudieran verse en persona durante las vacaciones: ella se iba a Shizuoka y Kaminari a Saitama, sus ciudades de origen. Estaban aproximadamente separados por dos-dos horas y media en tren y era imposible que a ella o a él los dejaran viajar para eso. Bueno, podían hacerlo, pero ella no creía que Kaminari fuera a ir a verla.
Hasta que se dio cuenta de su error: no debía subestimar más a Kaminari Denki.
Era día 28. Kyouka había pasado unos días tranquila con su familia y había quedado con algunas amigas de la escuela media para ponerse al día. Todo era normal y había ignorado todos los mensajes de Kaminari sobre el tema. Se sentía mal dejándolo en leído, pero su poca autoestima no podía manejar un rechazo. Cuanto más lo retrasara, mejor.
De repente, aquel día, le llegó un mensaje de Momo.
Yaomomo: Kyouka-san, voy a pasar unos días en Shizuoka. Llego a la estación en dos horas, ¿vienes y damos un paseo esta tarde? A mis padres no les importa que me vaya contigo.
Kyouka no sabía qué hacía Momo en Shizuoka, pero tampoco iba a pensarlo mucho; sus padres tendrían negocios o algo así. Tenía muchas ganas de ver a Momo, apenas habían pasado cuatro días y ya la echaba de menos.
Yo: Claro, Yaomomo. Nos vemos en la estación.
Dos horas después, allí estaba. Al principio se dedicó a esperar jugando con su móvil, pero cuando empezaron a llegar trenes y ninguno era el de Momo, empezó a tener un mal presentimiento. Entonces, vio algo raro: no había ningún tren de Aichi, la ciudad natal de Momo, que llegase a la hora que le había dicho. Y, además, ¿qué hacía Momo yendo en tren con sus padres? ¿No deberían ir en coche o limusina o algo así? Le mandó un mensaje a Momo, pero no contestaba. Kyouka empezó a ponerse nerviosa, no entendiendo nada.
Hasta que vio una figura a lo lejos que reconocería en cualquier parte.
La saludó con una gran sonrisa y gritando, dándole igual que el resto de la gente se los quedase mirando.
-¡Hey, Jirou! ¡Feliz Navidad con retraso!
Era Kaminari.
Y, entonces, supo que su mejor amiga se la había jugado junto con el estúpido de su enamoramiento.
¡Muchísimas gracias como siempre por leer, comentar y dar favorito! ^^
Si parece algo apresurado lo siento, pero creo que Jirou jamás se atrevería a decirle algo (o tardaría muchísimo) y Kaminari es tan lento que necesitaba que se lo gritaran a la cara xD Mineta ha sido perfecto para hacer de la persona que soltase el secreto.
Y las ciudades donde viven son completamente canon, las he buscado en la wikia :D
