Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a JK Rowling y asociados.
7. Lecciones de vida
La mañana siguiente Hermione, se levantó temprano para así estar lista antes del desayuno. Tenía la esperanza de poder ponerse en contacto con Harry. Draco llego interrumpiendo sus pensamientos.
"¡Ya estas lista!" Exclamó al verla sentado en su sala privada.
"Por supuesto, Narciss...Madre dijo que el desayuno se sirve a las siete en punto así que me levante temprano" Dijo con una sonrisa.
"¡Mejor!. Así me evito el tener que despertarte... ¡Utilizando cualquier método para lograrlo!" Hermione solo le saco la lengua y lo tomo de la mano, dirigiéndose a la salida. Hubo un momento en el que pensó que jamás se llevaría bien con él, pero se había equivocado.
Una vez sentados en el gran comedor, conversan tranquilamente disfrutando de la comida y la ligera conversación, cuando se apareció un elfo domestico con una copia del profeta. Hermione como siempre extendió la mano tomando el periódico del elfo. Al abrirlo en primera plana, el encabezado que sobresalía como noticia de última hora.
¡La futura señora Malfoy!, ¿Draco Malfoy contraerá matrimonio?
Hola de nuevo mis queridos lectores, hoy les traigo una noticia de última hora, ayer nuestro fotógrafo querido, tomo varia fotos de la encantadora familia Malfoy, mostrando un nuevo integrante.
Se trata de una mujer. Parece que el guapo e imponente heredero ha conseguido una futura esposa a un no se sabe quién es ella, pero esta reportera lo investigará para ustedes.
Muchos de ustedes recordaran la participación, de esta familia en la guerra. Donde aparentemente estaban bajo la Maldición Imperius para más información (pasar a la página 12).
Abajo se muestran diferentes fotos de la interacción de los tres Malfoy, con la chica en un restaurant en el Callejón Diagon. Le preguntamos al mesero responsable de tomar su orden, si tenía algo que declarar, esta fue su respuesta.
Camarero: Llegaron normalmente como cualquier cliente, por supuesto fueron muy educados no muy conversadores, pero muy generosos con sus propinas. La dama que los acompañaba pidió lo mismo que el joven Malfoy.
A mí no me queda duda, aquí huele a boda.
Reporto para el Profeta Rita Skeeter.
"¡Como se atreve ese maldito escarabajo de pacotilla!" Despotrico Hermione.
"Que dice el periódico Hidra" Preguntó Narcissa.
"¡La vieja loca de Skeeter, dice en su articuló que soy la prometida de Draco, es simplemente absurdo!" Respondió con un deje de molestia.
"Haber hija, déjame ver" Dijo Lucius tomando el periódico de Hidra. Después de haberlo leído se lo paso a su esposa, ambos compartieron una mirada.
"Creo que tendremos que presentarla a nuestros amigos y la prensa. ¡Lo mejor sería un baile!" Comento Narcissa alegremente.
Hermione gimió no le gustaba la idea. No creía que fuera la mejor idea, sabía que todos los amigos de los Malfoy o la mayoría fueron Mortifagos y ella había sido parte del trio de oro que destruyó al señor oscuro. Sentía seguridad con su nueva familia, pero eso no evitaba que sintiera cierto escalofrió.
Continuo desayunando sintiéndose miserable, no tenía ni la menor idea de cómo comportarse ante esas brujas y magos. Por supuesto que sus padres Muggles le habían enseñado buenos modales, pero no quería cometer un error que podría resultar contraproducente para su familia. Captando su mirada baja, Narcissa colocó una de sus manos en su espalda acariciándola suavemente la consoló.
"No te preocupes te enseñare todo lo que hay que saber. Jamás te enviaría como cordero al matadero, sé que la sociedad puede ser cruel" Comentó dándole una suave sonrisa.
"Además aún que cometas errores, dudo que alguien sea lo suficiente valiente para hacerlos ver. Eres una Malfoy y eso significa poder" Señalo Lucius tan aristocráticamente como de costumbre.
Regalándoles una sonrisa, regreso de vuelta a prestar atención a su olvidado desayuno. De repente empezó a reírse estéricamente, imaginando la cara que pondrá Rita y todos los que una vez la llamaron 'Sangre Sucia' al conocer su verdadera y poderosa familia. 'Tal vez ser la hija de los Malfoy, no sea tan malo como creía' Pensó. Al ver los rostros desconcertados siguió riendo pensando lo mucho que se divertiría haciendo enojar a Pansy. La odiaba, siempre le ponía apodos, se reía de ella y la insultaba, la venganza seria dulce como la miel.
La mayoría de aquellos pensamientos la asustaban un poco. Parecían ser de otra persona y no de ella, tal vez eran los pensamientos de Hidra y no de Hermione. No quería perder su esencia lo que la hacía ser ella, tenía miedo de cambiar por completo y no solo de imagen. El resto de sus amigos podrían dejar de hablarle, como lo hicieron los Weasley, pero Harry seguía tratándola igual. Tal vez había esperanza que los demás pensaran igual que él, al final ella siempre les había ayudado hacer sus deberes escolares.
Aún que el futuro baile no la tenía muy emocionada, pensaba que esa sería su oportunidad para poder estar donde realmente pertenece. Pero solo con escuchar a Narcissa hablando de sus planificaciones, la ponían de nervios. Fiel a su palabra después de haber se la desayunado se la llevó a un salón de gran tamaño muy espacioso y luminoso, tenía una gran lámpara de telaraña que hacía que lograba verse magnifica. Tenía algunos instrumentos en los que resaltaba un piano de cola, un arpa y un violín.
"Este es el salón de baile de la Mansión. Aquí se llevara a cabo tu baile, entraras por las escaleras, todos los invitados te verán y te admiraran" Dijo haciendo señas con las manos.
"Pero antes de que estés lista, tendré que instruirte y cuando termine serás toda una dama de la alta sociedad" Terminó con una sonrisa.
Hermione solo asistió con la cabeza en señal de aprobación, aunque pensaba que sus quejas caerían en oídos sordos. Había tenido que cambiarse de nuevo pero esta vez tenía que ponerse un vestido largo de gala de los que había escogido su madre, con una de las zapatillas de tacón medio, tuvo que resignarse porque le había dicho que pasaría todo el día con ellos puestos, lo peor en su opinión eran las zapatillas a las que no estaba acostumbrada, su pie se falseaba para un lado no sentía seguridad al caminar y eso la hacía ponerse un poco nerviosa por temor a caerse. Narcissa parecía muy intimidante en su papel de institutriz, le había puesto dos libros en la cabeza para que caminara con ellos, para mejorar su postura. Al ver que no mejoraba mucho la puso a caminar sin los libros, hasta que se acostumbrara a sus zapatillas y al vestido largo con el cual ya se había caído.
Sentía que las horas eran eternas y no avanzaban ya quería dejar esas 'lecciones' pero Narcissa no cedía. Después de haber sufrido varias caídas y reprendidas por parte de su 'madre' un elfo doméstico se apareció anunciando que la comida estaba servida fue entonces cuando era libre de salir de las 'clases' pero no se su ropa y zapatos.
"...Pero me cambió a mi otra ropa y cuando me toquen otra vez las lecciones me la vuelvo a poner..." Intento negociar con su mejor voz, haciendo de lado el fastidio que sentía.
"No hay peros que valgan utilizaras la ropa que elija para ti hasta que aprendas andar en ella sin caer o tropezarse que no es digno de una dama..." Haciendo una pausa continuó. "Además será mejor pasar al comedor no debemos hacerlos esperar"
Sin más no le quedo de otra que seguirla, de vez en cuando se tropezaba con los holanes del vestido, algo que no le hacía gracia a pesar de ser muy lista intelectualmente era un poco torpe intentado ser una dama. Empezaba a odiar aquellos que la alejaron de su familia, nada de esto sería necesario si hubiera crecido con ellos pero que podía hacer lo echo, echo estaba.
Al entra sintió de inmediato las miradas de los dos hombres Malfoy en ella, la hacían sentirse incomoda e inspeccionada ya que tuvo que caminar hasta su lugar y temía hacer el ridículo enfrente de ellos, no quería decepcionarlos. Poniendo todo lo aprendido, empezó a caminar lentamente con paso seguro, sin querer sintió como su pie derecho se resbalaba, cerró los ojos esperando la caída pero nunca llego, en su lugar sintió un par de brazos rodeándola, sintiendo sus mejillas ardiendo abrió los ojos para ver al mago que no esperaba ver pero que la tenía en brazos, al reconocerlo sentía fuego en el rostro casi se había caído enfrente del maestro más odiado de todo Hogwarts. El bastardo solo sonrió.
Siempre tanto como ella y sus compañeros de casa, pensaban que una sonrisa de Severus Snape marcaría el fin del mundo, el inicio del apocalipsis.
(...)
Severus estaba en su casa cuando llego una carta de Lucius invitándolo a comer no podía dejar de asistir deseaba ver a su ahijada, solo que ella no sabía que él era su padrino 'bueno hoy se enterara' Pensó.
Emoción pero de que clase. Cuál fue su sorpresa al descubrir que la insoportable sabelotodo era la hermana gemela de Draco y su ahijada, ni en sus más locas pesadillas lo hubiera imaginado, pensaba que estaba muerta, pero sospechaba de la participación de Lupin aquella fadica noche. Nuca dijo nada no quería darles falsas esperanzas, pero todo cambio aquel día en el que Lucius le conto la firma mágica que había registrado en la Mansión.
Sintió una especie de alegría al recibir aquella carta de Lucius donde le informaba la aparición de su ahijada, les había advertido de la reacción que avecinada de los demás amiguitos de Hidra, no quería verla sufrir a pesar de haber hecho sus días miserables, una parte de él se arrepentía pero en su defensa, él no tenía conocimientos de sus relaciones familiares con los Malfoy y con él mismo.
Pero ahora tendrían que preocuparse por el resto de miembros de la Orden que la creían muerta, los tontos habían pensado que con ese acto tan deplorable, lograrían debilitar al Señor Oscuro, cuan gracioso le parecía. Ahora puede reírse de sus actos tan cobardes pero en aquel momento solo sentía ira e impotencia, había momentos en lo que realmente deseaba que el Señor Oscuro hubiera ganado merecían morir por el crimen que habían cometido.
Molly Weasley había reaccionado como la rata rastrera y barbera que era, de eso no había duda siempre queriendo quedar bien con los que considera mejores. Sus dos hijos menores al parecer seguirán sus pasos 'Son tan predecibles e hipócritas 'Pensaba.
Al parecer Potter no era tan idiota como lo creía eso era bueno para ella, aún que no sabía con qué intenciones el mocoso Potter se acercaba a Hidra, imaginar que fuera en cualquier plan romántico era impensable, Lucius jamás permitiría tal horror, además seria chico muerto o castrado. Con una sonrisa pensaba todas las maneras diferentes de torturarlo.
Era extraño sentir esa sensación protectora hacia su recién descubierta ahijada, no era igual con Draco, él podría cuidarse solo pero con ella al ser una mujercita necesitaba ser cuidada y atendida. Sabía que ella era una chica muy independiente pero ahora viviría con una familia muy tradicional y estricta respecto a las tradiciones de la familia.
Ahora podría tenerla como una de sus estudiantes preferidos junto con Draco, siempre mostro favoritismo hacia su ahijado, nunca le importo lo que los demás profesores pensaran sobre todo Minerva, ella siempre defendió a sus cachorros y lo criticaba por darle la preferencia a sus Slytherin y en especial por ridiculizar Harry y Ron dos de sus cachorros preferidos. Harry le desagrada por el enorme parecido con su padre y Ron solo por ser tan tonto e inútil.
Severus es un mago que jamás ha sido tomado con la guardia baja, una de sus cualidades por las que es odiado, nunca pierde los nervios o las palabras y por supuesto nadie puede intimidarlo fácilmente el único que ha estado cerca es el Señor Oscuro pero él ya está muerto. Así que sus colegas de trabajo no suelen tener, el suficiente valor para retarlo respecto a sus injusticias hacia otros alumnos, solo McGonagall pero al no hacerle caso la hace irritar al máximo, a ella jamás le gusto ser ignorada.
Severus Snape desprecia tener que enseñarle a esas cabezas huecas que tiene por alumnos, pero tiene sus ventajas por sus dos ahijados, pero a veces piensa en renunciar después de cada acercamiento de Sybill Trelawney, repugnante bruja loca que al parecer se había enamorado de él. Sentía asco solo de imaginar tenerla cerca en plan romántico, pero ahora que él era director de Hogwarts podría despedirla. Sonrió.
Pero volviendo a la realidad, había llegado temprano a la Mansión para ponerse al día con Lucius y Draco, tomaron un poco de Whisky con pesar se enteró de lo ocurrido y planes de venganza empezaron a surgir en su mente, compartiéndolos con los otros dos caballeros. Al llegar la hora de la comida Narcissa entro muy regia como siempre, detrás de ella entro una joven un poco torpe con la mirada en el suelo intentando no caerse, Narcissa meneaba la cabeza en desaprobación parecía que tenía las manos llenas con la reciente aparición de su hija. Todo paso lentamente su pequeña niña se maneo con su vestido y antes de que callera salió de las sombras y la capturo en sus brazos, la sintió tensarse poco después subió la mirada y al encontrarse con sus ojos, se tensó aún más y una mirada de terror apareció en sus facciones, sonrió ante su reacción.
"Pero que es esto, tengo una pequeña dama en mis brazos... debe ser mi día de suerte, no lo crees Granger o es Malfoy ahora..." Dijo lentamente sin dejar de mirarla.
"Yo...este...amm...puede llamarme... como guste prof...Profesor Snape" Tartamudeo un poco.
"Ah, en ese caso. Pero no cree señorita Malfoy, que tengo derecho de llamar a mi propia ahijada por su nombre" Dijo. Hermione lo miro un poco confundida, pero de inmediato comprendió y se sonrojo un poco más.
"Por...supuesto profesor" Contesto muy nerviosa viendo a su alrededor en busca de ayuda pero al parecer su conversación divertía a su familia.
"Puedes decirme padrino si lo deseas Hidra, eh esperado mucho tiempo para volverte a verte. La última vez que te abrase eras solo una niña, y ahora tengo a una pequeña mujercita en brazos" Dijo suavemente con un poco de sentimiento, lo que sorprendió a Hermione. Se había quedado sin palabras no sabía que decir. Poniéndola sobre sus pies la toma de un brazo y la condujo a su lugar.
"No soy la bestia si emociones que tus compañeros piensan Hidra" Dijo tomando su lugar y dándole una sonrisa antes de volver su atención a Narcissa.
"Severus que alegría que te nos unas, casi nunca vienes. ¿A caso tienes novia y por ella nos abandonas?" Pregunto Narcissa sonriendo.
"Que tonterías dices Narcissa, prefiero que darme soltero que casarme con una loca como Sybill" Dio irónicamente.
"¿Sybill?" Le pregunto Hidra a su hermano.
"Sybill Trelawney la profesora de adivinación, te gusta para madrina mi pequeña sabelotodo" Contestó a su pregunta antes que Draco, de manera muy irónica e airada.
"¡Oh! No...¡Seria horrible ella y sus lecturas de té!" Dijo exaltada al saber que la vieja bruja podría ser parte de la familia.
"Pienso igual. Prefiero tomar veneno o volverme del club de fans de Potter que casarme con la bruja loca" Los presentes se rieron sabían que él jamás aludiría a Harry y mucho menos llevarle flores a la profesora de adivinación. Eran cosas que simplemente nunca sucederían, pero era divertido burlarse a su costa.
Los cinco comieron en un tranquilo silencio, hablando de cosas sin importancia. Pasaron a la sala a tomar té con panecillos, esa tarde no hubo ninguna discusión Hermione los veía conversar tranquilamente, debes en cuando le hacían una que otra pregunta y ella la contestaba, puso en práctica todo lo que sabía y ella sirvió el té con delicadeza y ofreció los panecillos a los presentes caballeros.
Narcissa y Lucius veían a sus dos hijos interactuar con su padrino y se alegraron de la facilidad de Hidra hacia Severus, todo se estaba acomodando como debió estar en un principio. Aquella tarde la pasaron como una verdadera familia y eso emociono a Severus, los Malfoy siempre fueron su familia desde que conoció a Abraxas y a su esposa lo habían recogido como a un hijo más. Hasta querían casarlo con la hija de uno de sus socios, una bruja sangre pura que no le llamaba la atención, porque en aquel entonces él estaba enamorado de Lily pero ella jamás le perdono aquel insulto, tenía muchas cualidades pero el perdón no estaba en ellas. Abraxas no era el más feliz al enterarse que su hijo adoptivo estaba enamorado de una sangre sucia, intento persuadirlo pero no funciono, hasta la muerte de la bruja fue cuando se dio cuenta que realmente la amaba, lo vio decaer año tras año hasta que esa terrible enfermedad lo mato, pero tuvo la dicha de verlo feliz, cuando se enteró del embarazo Narcissa y cuando nacieron sus nietos tubo la dicha de verlo como cuando era un joven lleno de alegría. Después del secuestro de su nieta lo vio decaído pero no mucho ya que tenían a Draco para alegrarlos un poco, además le toco verlo crecer y eso contó mucho para quitarle un poco su amargura.
Se arrepintió de no haber conseguido aquella bruja para su hijo y Lucius intentaba animarlo llevándoselo de fiestas, llegando hasta el amanecer todos borrachos, eso fue hasta que sus dos hijos nacieron y nombraron a Severus padrino de los dos. Para él ser padrino y tío fue lo que poco a poco lo fue salvando hasta que se llevaron a su ahijada y nuevamente se volvió amargado.
Hasta ahora.
(...)
Sirius Black estaba sentado en el comedor de la casa, intentando escribir una carta con Harry y Remus ayudándole, quería enviarla ese día no había por que retrasar lo inevitable. Tendría que ser sutil y muy astuto para no ofenderlos por error.
Una vez escrita la revisaron varias veces antes de dársela a Hedwig, para que la pudiera entregar a Narcissa.
"Está todo listo cachorro. Ahora solo nos falta esperar a ver qué pasa" Dijo Sirius con la mirada puesta en la lechuza blanca, que se alejaba volando en lo alto.
"Todo saldrá bien Harry, parte de este problema es mi culpa..." Haciendo una ligera pausa continuó. "Aceptare mi error, debí haberles contado a los Malfoy acerca de Hermione, pero calle por temor a las represarías de ambos lados" Dijo con la cabeza agachado un poco avergonzado. Sirius puso una mano en el hombro de su amigo dándole un poco de ánimo.
"No es tu culpa amigo, hiciste mucho por ellos deberían darte las gracias por el resto de sus vidas. Tienen una deuda de vida contigo, además cuando se enteren de todos los detalles por el honor que tienen están obligados a pagarte con una forma similar" Dijo Sirius seriamente.
De pronto escucharon un llanto, que era la señal que el pequeño bebe residente se había despertado. Ese ruido distrajo a los magos de sus problemas y preocupaciones, haciéndolos olvidar de sus pesares por el resto de ese día.
"Voy a traer a Tedi, ha de tener hambre y uno de ustedes tendrá que prepararle su biberón" Dijo Harry al momento de pararse y subir las escaleras que lo conduciría a la habitación que compartían Remus y Tedi.
Al llegar Harry empezó a calmar al pequeño niño con dulces palabras, aún estaba muy encantado con su pequeño ahijado. Nunca había pensado que alguien lo elegiría como padrino de una criatura tan linda y tierna, sobre todo inocente.
"Aquí está mi pequeño Tedi. ¡Vamos campeón es hora de tu comida!" Dijo alegremente. Él bebe solo gorgoteaba muy feliz de haber sido abrazado. Al ser el único bebe en la casa era muy mimado por los magos que vivían con él.
En la cocina Sirius ya tenían preparado un biberón con su fórmula, mientras Remus preparaba la cena ya que él era el único que sabía cocinar y al prohibirle la entrada a Molly, ya no tenía comida segura. Tampoco es que la necesitaran tenían dignidad y aún que no eran los grandes cocineros podían cocinar para vivir, además Remus tenía un poco de experiencia en ese tema y por lo tanto sobrevivirían. Sirius tomo al niño para darle de comer, le gustaba hacer eso jamás tuvo la oportunidad de hacerlo con Harry, pero Tedi no se le escaparía.
"Yo le prepare su biberón. ¡A mí no me toca cambiarle el pañal, la próxima vez le toca a Harry...Lo siento cachorro!" Dijo Sirius muy alterado pasándole el bebe a Harry. Remus solo sonreía había olido que su pequeño cachorro había dejado un regalo en su pañal para su padrino.
"¡Que!... ¡Pero!… Está bien" Resinado volvió a la habitación para cambiarlo, entre contento y molesto empezó a quitarle la ropa y cuando le quito el pañal hizo una mueca.
"¡Eww!… ¡Tedi!… Como una cosita tan linda como tú puede hacer algo tan apestoso... Sirius, Remus ocupo ayuda y rápido" Logro escuchar la risa de ambos magos en la planta de abajo, sabía que no vendrían y él tendría que encargarse de aquella misión. Sin más empezó a limpiarlo con la cara de asco, al terminar lo volvió a cambiar y nuevamente se contentó con aquel bebe, nunca podría estar enojado con él.
Los tres magos comieron entre bromas, risas y debes en cuando gorgoteos de Tedi, eran felices solo les hacía falta Hermione y estarían completos. Eran una familia, no por sangre pero si por amor, sus corazones se habían elegido y ellos lo aceptaban.
