¡Hola! Sé que no tengo perdón ni de Dios, pero ya les traje un nuevo capítulo, desgraciadamente, ningún personaje me pertenece uvu Yo sólo juego un poquito con ellos, sin más, les dejo leer.
7. Ferias.
«Jueguen a la lotería, compitan en las canicas y en el tiro al blanco; súbanse a la rueda de la fortuna mientras comparten un algodón de azúcar o un rico buñuelo»
— ¿Estás seguro de que no viste mi cámara?— preguntó nuevamente el albino al otro lado de la línea— Estoy 100% que la dejé en la sala de estar, West.
—No—contestó algo cortante, pendiente de dónde se metía el italiano para no perderlo una vez más.
—Júramelo— insistió—; Ahí venían todas las fotos de la noche que Romano se quedó con nosotros. Incluso venían las de la vez que le llevamos serenata a Roderich y que nos lanzó uno de sus pianos por el balcón.
—No.
La cara del mayor estaba sufriendo, si no encontraba pronto aquella cámara, se las pagaría muy caro a España y Francia. Tantas noches de locura estaban grabadas en ese aparato moderno, y tan pronto se habían esfumado.
—Busca en tu cuarto nuevamente, bajo las toneladas de ropa interior que tienes ahí—Más que una opción, había sido una indirecta para que el albino al fin acomodase su cuarto.
Se oyó un inmenso quejido como respuesta de su hermano mayor, seguido de varias frases como «Ya volteé toda la casa» o «No sé qué voy a hacer». Y fue entonces cuando Alemania cayó en cuenta de algo muy, muy, muy extraño: En ningún momento de la conversación que habían estado manteniendo (mientras Italia comía y comía dulces) Prusia había exclamado que era el mejor o había hecho menciones de lo fabuloso que era. Sí que debía de preocuparle esa cámara. Pronto un sentimiento de culpabilidad le invadió al haber roto tan "valioso" objeto para su hermano, pero nuevamente en su mente aparecieron todas las maldades que le había hecho.
Ya no había nada que poder hacer.
—Luego te compraré otra—sentenció al no haber otra forma de calmar Gilbert.
—Pero es que no es la cámara la que me importa, son las fotos… Espera, ¿dijiste que me comprarías una nueva? ASÍ QUE LA HAS TOMADO TÚ, EH.
Pronto el celular fue arrancado de las manos del germánico y se encontró con el rostro vuelto un mohín de Italia, quién reclamaba atención en esos momentos, pues más adelante había un puesto de helados, y por no querer separarse, no se habían movido ni un solo centímetro de su lugar. Alemania se sobó las cienes y algo resignado, le extendió la mano al italiano para que fueran a donde los helados.
Tan fácil como eso, Italia pidió tres helados; dos para él y uno para el alemán quien se había negado a comerlo, y así es como Feliciano había acabado con el conocido "Cerebro congelado". Alemania había pensado esperanzado que con eso Italia quisiera regresar a su hogar; y como todo le pasaba, lo contrario sucedió. Le obligó a subir a todos y a cada uno de los juegos, y al final estaba la maravillosa montaña rusa.
Cabe destacar que nunca, en su vida, Ludwig se había subido en una, Feliciano casi le había escupido la soda que llevaba directo en la cara en el momento en que oyó aquello.
Ya en la fila, justo cuando estaban acomodándose en uno de los carritos, Alemania pensó en lo «Rusa» que tendría aquella montaña, nada viniendo de ese país era seguro. Estuvo a punto de pedir bajar del juego sólo para mantenerse entero, pero ya era muy tarde, cuando cuenta se dio, se encontraba en el punto más alto; cuando se asomó por un lado, todo le dio vueltas al ver lo lejos que se encontraba de la seguridad del suelo.
Volteó a ver a Italia con esa dulce sonrisa de emoción y miró al frente nuevamente.
Pronto los gritos que más se oyeron provenían del rubio, quien se aferraba con las uñas al barandal de seguridad.
Quién diría que Alemania, una gran y fuerte nación, se sintiera morir por una atracción de un parque de diversiones, esto necesitaba ser guardado para la posteridad.
Y así fue.
Prusia, España y Francia se agarraban la panza del dolor que les causaba la risa que tenían en ese momento. Al lado de ellos estaban sentados los dos países que habían salido a pasear, Italia tomado del brazo del blondo; éste último, más rojo que uno de los tomates de Toño.
[...]
—Esto compensa muy bien lo de la cámara, kessekessekesse—Prusia comentó sin despegar la mirada del televisor.
En la pantalla de la casa del alemán, se podía ver claramente cómo Ludwig gritaba mientras el carrito daba vueltas por toda la montaña, su cara era un poema escrito en el mejor de las sátiras, en el otro extremo se veía la cara de alegría italiana.
Bendito sea el tipo que decidió poner una cámara al principio del tren para grabar todas las reacciones. Bendito sea Italia por insistir en comprar el vídeo y reproducirlo justo cuando el afamado Bad Touch Trio andaba cerca.
Pobre Alemania
Bien, no sé cómo funcione realmente la página, sigo sin comprenderlo muy bien. Pero me dice que pasamos las 800 leídas y eso es maravilloso, creo que hasta quiero llorar; pero no haré dramas (?). Esto merece una celebración especial, quiero escribir algo como una especie de "spin-off" de "15 cosas infantiles", ustedes dirán qué es lo que les gustaría leer, al final de cuentas, por ustedes hemos llegado a tantas leídas, me comentaron por ahí un lemon en este capítulo, pero no quise meterlo directamente en esta viñeta xD No es de Dios (?). Así que, claro lo escribiré, pero ustedes dirán si lo quieren como un extra de este fanfic o como un one-shot aparte. Vamos, no tengan miedo de decirme qué es lo que quieren uvu.
Les dejo besos, y espero leernos pronto. (lo juro)
—Haku.
