Hola, bebés~

Aquí les traigo otro capítulo de este fic! Yupi! La historia se me está alargando más de lo que pensé, pero no importa. Mejor para ustedes y para mí e.e

Sigamos n.n

DISCLAIMER: Los personajes de POM no me pertenecen.

ADVERTENCIA: La idea no es mía, me la inspiré por una novela que vi meses atrás. Pero claro, tendrá su magia POM.


Capítulo 6.


—¿Mamá?

Lola alzó una ceja y miró a su hijo con los ojos entrecerrados.

—¿Qué pasa, James?

—¿Podemos volver a ver a la señora que vi el otro día?

La mujer frunció el ceño. ¿De qué estaba hablando?

—¿De qué señora me hablas?

—De la señora que me presentó el capitán —Lola supo enseguida que se refería a Skipper—, apareció en mi cumpleaños, ¿recuerdas?

Los ojos de la mujer se agrandaron al darse cuenta de quién estaba hablando. Skipper se había atrevido a hacer cosas a sus espaldas una vez más y había llevado su hijo a conocer a Marlene.

—¿Mamá?

No.

James no podía saber la verdad.

Pero lo podría descubrir por sí mismo cuando creciera. Era muy perceptivo como Skipper, era solo cuestión de años. Pero aun así…

Ahora que veía bien a James, se parecía mucho a Marlene. Los gestos inocentes, la forma en que inclinaba su cabeza, su gusto por las pinturas…

Pero por sobre todas las cosas…

Los enormes ojos dorados de James, se parecían tanto a los fieros de Marlene. Solo era cuestión de tiempo que esos inocentes ojos lo miraran con odio como esa mujer lo hacía ahora.

—¡Mamá! ¡Te estoy hablando!

Lola parpadeó.

—¡Cállate! —El menor pegó un brinco—. ¡No me hables así! No volverás a ver a esa señora. ¡Esa mujer es mala! ¡Mala! Y por haberla conocido, has hecho muy mal. ¡Estás castigado! ¡A tu habitación!

—P-Pero…

—¡Fuera!

El menor presionó sus labios mientras contenía el llanto. Miró el suelo y salió corriendo de la habitación.

La mujer se dejó caer sentada en su cama, enterrando su rostro en sus manos.

Debía actuar con la cabeza fría.

La última vez le funcionó.

Tal vez, esta vez no sería la excepción.


Marlene.

Disculpa, pero estoy ocupada.

Marlene, espera. Es una orden.

Private alzó una ceja. Desde la misión de las alcantarillas, Marlene había estado evitando a Skipper casi todos los días. Tomaba las misiones en solitario y escapaba de la mirada del líder. Skipper parecía saber el por qué, pero él tampoco se vio animado a hablar con ella.

Hasta ahora.

Ustedes fuera. Esto es confidencial, muchachos.

Kowalski, Rico y Private se miraron entre ellos, realmente confundidos. Nunca había un tema clasificado para ellos (excepto lo de Dinamarca). Se levantaron y abandonaron la oficina del grupo de cinco integrantes. Private notó que la castaña se había tensado aún más.

—… ¿Qué ocurre?

Marlene, sabes muy bien cuál es el tema de nuestra conversación.

Skipper —Se giró a verlo rápidamente—. Lo siento. Yo sé que abusé de tu confianza, de verdad lo lamento. Presentaré mi renuncia lo antes posible, si no lo hice antes, fue por…

Marlene —La calló cuando tomó su mano. La castaña lo miró sorprendida.

Él le regaló una seductora sonrisa.

Marlene, fui yo quien técnicamente abusó de tu confianza —La castaña se sonrojó furiosamente—. Fui yo quien te besó, ¿lo olvidas?

Pero fue un momento de debilidad…

Te equivocas, preciosa —La acercó más a él sin dejar de sonreír—. Marlene, llevas casi dos años en esta agencia, y debo admitir que tu potencial fue más allá de mis propias expectativas. Eres un arma de doble filo, muy especial; una mujer que sabe sonreírle al peligro.

Woah, espera. No tienes que apresurarte —Negó frenéticamente con la cabeza—. Tal vez estás confundido o…

Marlene —La miró con el ceño fruncido—. ¿De verdad crees que estoy confundido? Llevo muchísimo tiempo tratando de deshacerme de Lola.

Eso es cruel.

La vida a veces es cruel —rodó de ojos—. Mi punto es, cara de muñeca… que me interesas. Me gustas, y por cómo te veo, siento que esto es recíproco —Marlene hizo una mueca y el tono rojizo de sus mejillas aumentó. Miró hacia un lado, se le veía realmente preocupada—. ¿Cuál es el problema de querer empezar algo?

—… Pues…

¿Jake?

Ambos se giraron. Marlene se soltó automáticamente de las manos del líder. Lola contemplaba a la pareja con espanto y furia en sus ojos oscuros.

¿Qué están haciendo ustedes dos?

Skipper frunció el ceño.

¡¿Qué haces en la oficina solo con esa mujer?! —La señaló con el dedo. Miró a Marlene, quien se encogió—. ¡Te dije que te alejaras de él!

El capitán contempló la escena con sorpresa.

¿Qué?

Así es, yo se lo dije. Porque estamos casados, ¡eres mi esposo, Skipper! —Protestó la mujer—. ¡Esta mujer está arruinando por completo mi vida! Pensé que tendría un poco de conciencia por meterse en medio de un matrimonio, pero veo que no eres más que una cualquiera —Dijo entre dientes a la castaña—. ¡¿Quién te crees que eres?! —Bajo el silencio Marlene, Lola soltó un grito frustrado y volvió a apuntarle con el dedo—. ¡No la quiero aquí! ¡No la quiero en la agencia! ¡Quiero que se vaya ahora!

¡Lola! —Le regañó el líder, pero su mujer le ignoró.

Al notar que Marlene seguía ahí parada, aún procesando las palabras de Lola, esta última explotó.

¡¿Qué estás mirando?! ¡Ya te dije que no te quiero en la agencia! ¡FUERA! ¡VETE!

La castaña apretó fuertemente los puños. Había cruzado la línea.

Escuche, señora. Estoy harta de ser pisoteada por usted, exijo que me respete.

¿Cómo puedo respetar a una arribista como tú? Veo en tus ojos que quieres quitarme a mi esposo.

¡Estoy harta de su actitud conmigo!

Alzaste la voz, quién lo diría —Le miró con una tétrica sonrisa—. ¿Skipper te dio permiso?

No necesito de su permiso para hablarle como se merece—Siseó con desprecio—. ¡Y deje de usarme de excusa para sus problemas! Yo no tengo la culpa de su mal matrimonio.

Los ojos de Lola se abrieron y cerró los puños peligrosamente.

¿Qué has dicho?

¿No se ha mirado al espejo? ¡Usted es la razón de esta basura de matrimonio que tiene!

En un arranque de ira, Lola sacó su arma, dispuesta a cerrarle la boca a Marlene. Sin embargo, la castaña reaccionó rápido. Gracias a su entrenamiento, ella podía contra ella. Bloqueó el arma y dobló su muñeca, causando que la mujer soltara un grito de dolor. La castaña la soltó con violencia y retrocedió unos pasos.

No volverá a humillarme de nuevo, señora Desmond.

¡No quiero volver a verte en este edificio! —Le contestó con otro grito.

Marlene agarró su mochila y entrecerró los ojos, decidida.

No se preocupe. No volverá a verme.

Dicho esto, la joven salió lo más rápido posible de allí, mientras que la discusión que se había formado entre Skipper y Lola hacía eco en su cabeza.


Private detuvo la historia y miró a Eggy, quien seguía mirándole interesado.

—Lola nunca trató bien a Marlene. Supongo que el día que renunció fue porque estuvo harta de su trato.

—La señora Desmond es más aterradora de lo que creí —Comentó el rubio, algo pasmado por lo último relatado.

Private analizó la oración en silencio.

Aterradora.

Entrecerró los ojos.

Celos.

Miró el suelo.

Odio.

—… Odio…—Repitió para sí mismo—… Venganza.

—¿Private?

El joven alzó la vista y miró la preocupada expresión de Eggy.

—… Estoy bien —Sonrió—. Es algo tarde, ¿no crees? Podría seguir contándote la historia otro día. Tengo que irme —Se incorporó.

—Está bien. Bueno, al menos sé que la señorita Marlene no es mala —Private lo miró con interés—. Estoy seguro que quizás se siente herida ahora, pero… Estoy seguro que ella decidirá volver con ustedes.

—Gracias, Eggy.

Dicho esto, el joven agente se retiró rápidamente. Necesitaba irse al cuarto subterráneo del edificio principal de la agencia. Allí, guardaban las pertenencias de los agentes caídos.

Entre ellos, los de Manfredi y Johnson, los investigadores de la supuesta muerte de Marlene.


—Estoy bien —Marlene caminaba por el balcón de su habitación, contemplando el cielo nocturno mientras hablaba por teléfono—. También me enteré de lo que hizo. Pero… ¿Han encontrado algo?

Nada, Marlene. Las pruebas que necesitamos no están en ningún lado. Tú podrás deshacerte de Hans y Blowhole cuando tengas la oportunidad de tener acceso a sus documentos, pero lo demás no es tan sencillo.

—No te preocupes, entiendo eso. Después de todo, intentó matarme, ¿recuerdas? —Sonrió con amargura— Y hasta el día de hoy, nadie lo sabe.

Tú podrías decírselo a Skipper. Después de todo, dejó que vieras a tu hijo.

—Eso no cambia lo que hizo —Miró con tristeza el suelo—… Sé que no debo quejarme. Él me dio por muerta y siguió con su vida, como una persona normal… Pero no hizo nada por la muerte de Cupid, ¡ni siquiera lo hizo por Private! —Frunció el ceño—. Parece como si hubiese querido deshacerse de cada cosa que le recordara a mí.

No podrías culparlo. Sufrió mucho con tu ausencia. Perdió a sus hermanos, ¿recuerdas?

—Lo sé, y lo lamento por él… Pero eso tampoco es mi culpa —O al menos eso trataba de autoconvencerse—. Si no fuera porque crió a James, diría que de verdad no quería recordarme. ¡Y para colmo de males pone a Lola en el equipo que formábamos los cinco!

¿Estás celosa?

—No me provoques —Gruñó—. Escucha, me aseguraré que nuestro objetivo no se vea alterado. Apenas acabe, volveré a ser Marlene Desmond, recuperaré a mi hijo y volveré con ustedes.

Me alegra oír eso. Porque… Yo te extraño, Marlene. Y los demás, claro.

Marlene suavizó su mirada. Su compañero le había hecho una propuesta meses antes de volver a Estados Unidos y honestamente aún no estaba segura de aceptar. El volver a ver a Skipper le había afectado terriblemente. Sentimientos que juró muertos gracias al dolor y al rencor habían renacido desde lo más profundo de su corazón.

Ahora no estaba segura si deseaba volver a formar una familia con él.


Marlene parece tener más contactos de lo que parece. ¿Con quién estuvo hablando? Parecen muuuuy cercanos. Y ahora sabemos lo mucho que se odian Marlene y Lola. Private tiene algo en mente. ¿Qué es? Ni idea e.e

Dejen reviewwwws~