¡Se acabaron los exámenes! ¡Aleluya! ¡Por fin podré tener tiempo para mi! Bueno, hablemos del capi. Os aviso: Va a ser bastante intenso. De hecho, es el más oscuro hasta ahora. No va a tener mucho humor (aunque pondré alguna pincelada para que no sea un dramón insufrible). Un beso a todos los que leéis.


EL DESASTRE

GRAN COMEDOR/ MAZMORRAS

Rose jamás se había sentido tan feliz. Estaba bailando con Scorpius y sentía que toda su vida era perfecta. No importaba que su padre ya no le escribiese cartas, no importaba que los ÉXTASIS estubiesen a tan solo seis meses, no importaba que tubiese que entrenar a diario para ganar a Hufflepuff y tener la oportunidad de ganar la Copa de Quidditch. Nada importaba si estaba con él.

Mientras danzaba por toda la pista agarrada a Scorpius al ritmo de un precioso vals, no pudo evitar recordar como habían llegado a ésto. Era increible como había pasado de detestarlo a amarlo, pero daba gracias a Merlín por ello.

Rose dió otra rápida vuelta en la que el bajo de su vestido ondeó con fuerza y sonrió. Daría lo que fuera para que el tiempo se detuviera. Cada baile era mejor que el anterior y Scorpius jamás había sido tan atento con ella antes. Todo el ambiente estaba cargado de intimidad y complicidad. Era mágico.

Cuando la cancón acabó, Scorpius se separó de Rose y la miró a los ojos. Se dieron un largo y húmedo beso antes de que él hablase.

-Pareces cansada. ¿Quieres que te acompañe a tu Sala Común? -Dijo el rubio con el ceño fruncido por la preocupación.

-Es solo que ayer me quedé estudiando hasta muy tarde, pero si me traes un vaso con ponche seguro que se me pasa -Dijo la pelirroja sonriendo dulcemente.

-No te muevas, enseguida vuelvo -Se despidió el chico.

Rose lo vió alejarse y suspiró. Esa noche estaba siendo la mejor de su vida.

Pero lo que ella no sabía es que pronto dejaría de serlo.

Y no solo para ella.

La morena vió como Scorpius abandonaba a Rose y se felicitó mentalmente por su buena suerte. Era ahora o nunca.

Se acercó a paso decidido y le dió unos suaves golpecitos en el hombro a la pelirroja para que ésta se girase a mirarla. Rose la miró sorprendida.

-Hola, ¿Querías algo? -Dijo la pelirroja con educación.

-Lo cierto es que sí -Dijo la morena muy serena y sin perder la calma en ningún momento- Vengo a decirte que te alejes de mi prometido. No es que me caigas mal o tenga algo en contra tuya, pero una cosa es que te acuestes con él y otra que seáis una pareja formal. Por ahí no paso.

Rose abrió la boca de par en par.

-¿Cómo? Escuchame bien, -Dijo pasando de la confusión al enfado- si esto es una broma, no tiene gracia, así que ya te puedes ir largando de aquí.

-No es ninguna broma -Dijo la morena algo ofendida- ¿Es que no sabes quien soy?

Rose negó la cabeza y la chica suspiró.

-Esta bien -Dijo ella fingiendo estar exasperada- Vamos a hacer algo. Voy a ir a hablar con Scorpius y me lo llevaré al pasillo que da a las mazmorras. Ven dentro de cinco minutos para que no noten que nos sigues y escucha la conversación. Estoy segura de que entonces me creerás.

Rose dudó. ¿Y si era una trampa?

-¿Y si todo esto es una artimaña para desacreditarme delante de Scorpius? -Le espetó.

La morena rió.

-No está mal para ser Ravenclaw, pero teniendo una mente tan retorcida deberías estar en Slytherin. No, no quiero quitártelo. Él ya es mío, queramos o no. Ven, te aseguro que no tienes nada que perder.

-Puedo perderlo a él -Dijo ella levantando una ceja.

-No te perderás gran cosa, te lo aseguro -Dijo ella sombría- Además, te aseguro que después de los que vas a escuchar, no querrás volver a saber nada de él.

Rose asintió. No sabía porque, pero se fiaba de ella. Parecía sincera, aunque también calculadora y metódica.

-Está bien, ve y llévate a Scorpius de aquí. Os seguiré dentro de un momento -Dijo la pelirroja con voz firme.

La chica asintió y se encaminó hacia Scorpius. "Primera fase completada" pensó.

La morena llegó hasta él justo cuando el chico se daba la vuelta con dos bebidas.

-Vaya, gracias -Dijo ella cogiendo un vaso y bebiéndoselo de un trago.

-Que modales -Ironizó él rodando los ojos y soltando su vaso en una mesa. Ella también soltó el vaso.

-Ya sabes como soy, futuro esposo -Dijo ella sonriendo con sorna.

Scorpius la fulminó con la mirada.

-Ya te he dicho que no me llames así -Siseó.

-Pues si no quieres que lo grite a los cuatro vientos, sígueme -Dijo ella dejando de fingir inocencia.

-¿Desde cuando me das órdenes? -Dijo Scorpius cruzándose de brazos.

-Desde que nuestros futuros están unidos -Soltó ella implacable.

Scorpius bufó pero la siguió. No volvieron a hablar hasta que llegaron al pasillo que llevaba a las mazmorras. Ella apoyó con cuidado su desnuda espalda en la fría pidra de la pared y tuvo cuidado de no mancharse el vestido con la humedad de las mazmorras.

-¿Y bien? ¿Que demonios quieres? -Dijo Scorpius molesto.

La chica se dispuso a hablar cuando vió un destello rojo ocultándose tras una armadura que estaba detrás de Scorpius. "Perfecto, empieza el show" -pensó la chica maléficamente.

-Lo que quiero, es que me expliques porqué demonios tienes una relación estable con otra chica cuando sabes que estamos prometidos.

Scorpius hizo un gesto de desdén.

-Yo no tengo que darte explicaciones acerca de mi vida privada, Parkinson.

-¡Por supuesto que tienes que dármelas! ¡Soy tu prometida! -Gritó ella mientras fingía perder el control. Sabía que eso lo desquiciaba y necesitaba que él perdiese el control para que no sospechase nada. Si no se alteraba, notaría que había algo raro en todo aquello y lo descubriría todo. Y eso no le convenía en absoluto.

Scorpius apretó los puños mientras sentía como sus sienes empezban a latir a causa de la irritante y chillona voz de la chica. Odiaba cuando gritaba, de hecho la odiaba y punto.

-No me montes una escena porque no tienes ningún derecho. ¡No eres nadie para mí! ¿Me oyes? ¡No significas nada!

"Te arrepentirás de esto" -Pensó Ágatha.

-¿Y ella si significa algo? ¿Incluso desde el principio? Si no me falla la memoria, te acercaste a Rose Weasley porque tu abuelo Lucius te lo pidió. Te pidió que tuvieras un romance con ella para desacreditar a su familia y ya lo has hecho. ¡Empezaste a involucrarte con ella por eso!

-¡Al principio si empecé a estar con ella por eso, pero...

Ágatha no lo dejó acabar. No quería que proclamase su amor por ella, solo quería que admitiese delante de ella lo que había hecho.

-Dime, ¿Ya te la has tirado? ¿Ya la has añadido a tu lista? Pobre chica, se ha convertido en un objeto desechable de tu vasta colección. Porque eso es lo que significaron para tí tus otras conquistas. Nada, cero.

-¡No tienes ni idea de nada! ¡Yo la amo! -Gritó Scorpius perdiendo el control -¡Deja ya de lado este patético numerito y recupera algo de tu dignidad! ¡Das lástima!

Ágatha estalló en carcajadas mientras maldecía su suerte. O le daba la vuelta a la situación o no conseguiría nada.

-¿Que tu la amas? Por favor, tu solo te amas a ti mismo y a tu fortuna. Aún recuerdo el espanto que se reflejó en tu cara cuando tu abuelo te dijo que si no la seducías te desheredaba. ¡No intentes fingir ser quien no eres: Ambos sabemos que eres mentiroso, egoísta, cínico, avaricioso, ambicioso y aprovechado!

Ágatha vió como Rose se alejaba corriendo sin hacer ruido. Perfecto, había cumplido el plan a la perfección.

-Por suerte, ella también lo sabe -Dijo la chica con voz venenosa.

-¿A que te refieres? -Dijo Scorpius confundido pero temiéndose lo peor. Cuando Ágatha usaba esa voz era mejor que rezaras una plegaria.

-Me refiero a que lo ha escuchado todo querido. Rose Weasley ha estado aquí, escondida en un estatua detrás de ti y lo ha escuchado todo.

Scorpius empalideció notablemente.

-No te pongas así, cariño -Dijo ella impostando una voz dulce y empalagosa- Te he ahorrado el mal trago de romper con ella. ¿No soy un cielo de chica? Tienes suerte de tenerme a mí como tu prometida.

Scorpius tembló de rabia y se acercó a ella en dos pasos. La acorraló contra la pared y, con una mano, empezó a apretar el cuello de la chica. Ella mutó su expresión triunfal por una horrorizada.

-Escúchame bien, arpía -Dijo Scorpius con voz gélida- Voy a hacer todo lo posible por destruirte, ¿Me oyes? Voy a estar pegado a tu espalda día y noche, y cuando te despistes... te daré el golpe de gracia y acabaré con tu existencia. Haré que desees no haber nacido nunca, escoria. De hecho, no voy a esperar.

Scorpius empezó a apretar aún más el cuello de la chica y ésta empezó a jadear en busca de aire.

-Por favor Scorpius -Dijo ella en un susurro mientras empezaba a llorar de impotencia y rabia ante la perspectiva de tener que suplicarle para salvar su vida- No me mates. Hazlo al menos por la amistad que tuvimos de niños. Por favor.

Scorpius, tras dudar un instante, la soltó y ella empezó a toser en busca de oxígeno. Scorpius la levantó del suelo y la obligó a mirarlo.

-Eres la persona más baja y ruín que he conocido en mi vida. Te odio.

Ágatha endureció su expresión para evitar lanzarse a llorar como una de esas protagonistas de novelas muggles que solo lloran, gritan o se golpean entre ellas. Ella no era tan patética.

-Yo solo quería reclamar lo que es mío. Tú me perteneces, te guste o no y yo soy posesiva con lo que es mío. Asúmelo, el contrato que firmaron nuestros abuelos no se puede romper -Dijo ella en voz baja y limpiándose las lágrimas de las mejillas.

-Te equivocas -Sentenció Scorpius- Yo solo soy de Rose, y si eso te corroe las entrañas no es mi problema.

Dicho ésto, el chico entró en la Sala Común dejando a Ágatha apoyada en la pared mientra intentaba controlar la tos y se dirigió a su cuarto, mientras intentaba aceptar que Rose ya no querría saber nada más de el y que la había perdido. Para siempre.

Fué la primera noche en la que lloró hasta quedarse dormido.

Pero no sería la última.


GRAN COMEDOR/PASILLO DEL PRIMER PISO

Albus daba vueltas por toda la sala mientras bailaba con su novia. Le estaba costando verdaderos esfuerzos el concentrarse para no mirar a otra areja que bailaba con maestría a solo unos metros de ellos.

Albus frunció el ceño. ¿Por qué Megara siempre acababa estando con sus primos? Primero Louis, ahora Hugo,... menuda ironía.

-Cielo, quiero hablar contigo -Dijo Lia en voz baja.

Albus salió de su ensoñación y la miró a los ojos. Jamás había visto unos ojos tan tristes.

-¿Te ocurre algo? -Dijo mientras reducía el ritmo del baile.

Lia asintió suavemente.

-Se que ayer tuvimos nuestra primera vez, pero... te noté distante, distraído. Sigues estando así y... creo saber el porque de tu actitud.

Albus la miró con expectación.

-¿Es ella verdad? -Dijo señalando disimuladamente a Megara- La amas. Creíste que me amabas a mí pero te has dado cuenta de lo contrario.

Albus la miró sorprendido. No esperaba que ella hubiese sabido interpretarlo tan bien.

-Te diste cuanta ayer porque hace dos días estabas como siempre. Lo que quiero saber es porque sigues conmigo. Porque me propusiste que nos acostáramos a esar de que sabías que no me querías.

-Yo... no quiero dejarte. La ví con otro y quise estar contigo para que aliviaras mi dolor -Susurró el chico desviando la mirada mientras hablaba.

Vale, era parte de la verdad, pero la otra parte era tan retorcida que ella no tenía porque saberla.

Lia negó con la cabeza.

-No te creo -Susurró con dolor mientras luchaba por no llorar- Lo hiciste porque te sentías despechado y herido y querías devolverle el golpe, y me usaste a mí porque crees que tengo la culpa de haberte separado de ella al haberte "obnubilado" o "cazado".

A Albus se le cortó la respiración pero no pudo mentirle, no se lo merecía.

-Lo siento Lia -Dijo acariciándole la mejilla- De verdad. Ahora sé que no quiero hacerte daño. No tienes la culpa de que sea un imbécil.

Lia suspiró llevándose una mano al pecho para regularizar su respiración.

-Espero que entiendas que te deje -Dijo Lia entre lágrimas.

Albus asintió y la abrazó.

-Lo siento mucho. Espero que algún día puedas perdonarme -Dijo el moreno arrepentido.

Lia se separó de él y lo miró a los ojos. Albus se quedó impresionado ante la profundidad que veía reflejada en ellos. No tenían nada que ver con la banalidad que solía haber en la vida de Lia.

-No lo sé. El tiempo lo dirá -Sentenció ella.

Lia le dió un beso en la mejilla y se acercó a su oído para hablarle.

-Hace unos minutos que ví a Ágatha salir con Scorpius y tu prima Rose los seguió al poco rato. No sé que trama Ágatha pero como mejor amiga suya que soy, te aconsejo que encuentres a Rose antes de que lo haga ella. Si habló con Scorpius la siguiente será Rose y solo Merlín sabe lo que puede decirle.

Albus la miró con confusión.

-¿Parkinson quiere hacerle daño a Rose?

-No lo sé -Admitió ella- Pero te aseguro que tu prima no está últimamente entre sus personas favoritas. Y la entiendo, créeme. Tu prima Rose es... especial. Especialmente molesta, diría yo.

Albus rodo los ojos.

-Mucho había durado tu bondad.

-Pues la tuya ha desaparecido por completo -Dijo ella endureciendo la mirada.

Albus la miró arrepentido y ella bufó.

-Me voy a mi Sala Común antes de que se me corra el maquillaje con tanto drama.

Lia se marchó del Gran Comedor a grandes zancadas

Albus decidió seguir a rajatabla el consejo de Lia.

Buscó a su prima en las mazmorras, en la lechucería, en la biblioteca, en los jardines, y estaba a punto de rendirse cuando la vió en un pasillo, tirada en el suelo y llorando como si le hubiesen arrancado el corazón y se lo hubiesen pisoteado.

Albus corrió hacia ella y se arrodilló a su lado mientras le sujetaba el rostro. Tenía la cara tan enrojecida que sus pecas no se distinguían y sus ojos estaban empañados por las lágrimas.

-¡Todo... era mentira! ¡Todo! -Gritó Rose entrecortadamente- ¡Me ha... usado... Albus! ¡Y yo... lo creí! ¡Se lo... creí... todo! ¿¡Cómo... he... podido... ser tan... estúpida!?

Albus se asustó al ver que a su prima le entraba un ataque de pánico. Ya no podía hablar, se estaba concentrando en respirar frenéticamente a intervalos cortos para no asfixiarse.

-Rose, mírame -Pidió Albus sujetándole el rostro- Vamos, respira conmigo.

Le indicó a Rose como debía respirar y ella intentó seguirle el ritmo, pero por alguna razón, no conseguía estabilizarse. La pelirroja sentía el pecho oprimido y tenía la sensación de que la estaban estrangulando lenta y dolorosamente. La sensación era aterradora.

-No lo... voy a... conseguir... Albus -Susurró ella asustada.

-¡Claro que lo vas a conseguir! -Dijo Albus entrando en pánico- ¡Venga, respira!

Rose se aterrorizó al ver a su primo tan asustado. "Realmente puedo morir. Estoy en peligro de muerte" pensó Rose aterrorizada.

Rose se horrorizó aún más y dejó de respirar. La garganta se le cerró y Rose empezó a boquear en busca de aire.

-¡Rose respira! -Chilló Albus sacudiéndola por los hombros.

Rose lo sintió todo lejano. De pronto sintió mucho sueño y quiso alejarse de todo y descansar.

Cerró los ojos para dormir.

La bofetada que Albus le dió la hizo abrir los ojos e inspirar aire por acto reflejo. Una pizca entró en su pecho aliviándola de una parte de presión.

-¡Vamos Rose! ¡Respira! ¡Puedes hacerlo! ¡Imítame! -La animó Albus.

Poco a poco, Rose se concentró en seguirle el ritmo a Albus y consiguió estabilizarse y regular su respiración. Cuando el susto pasó, la pelirroja se lanzó a llorar presa del miedo y la desolación.

Albus la acunó con suavidad y recostó la espalda en la pared mientras suspiraba aliviado. Rose se sentó encima de sus piernas y ocultó la cara en el pecho de su primo.

-Me ha traicionado Albus, me ha engañado como a una idiota -Susurró Rose- Y lo peor es que lo sigo queriendo. Sigo amando a un mentiroso que solo se ha acercado a mi por interés. Papá tenía razón: No te puedes fiar de los Malfoy.

-Vamos Rose, no generalices. Yo conozco a la madre de Scorp, Astoria, y te aseguro que es una mujer fantástica.

-Ella no es una Malfoy -Dijo ella alzando una ceja inconscientemente- Técnicamente, es una Greengrass.

-Touché -Dijo Albus sonriendo un poco.

-¿Y tú por qué no estás con Miss Lagartona? -Preguntó Rose de mal humor.

-Miss Lagartona me ha dejado porque he sido un imbécil con ella -Dijo Albus imitándola.

Rose consideró seriamente el decirle "Enhorabuena" o "Lo siento" pero optó por no decir nada. Si decía "Enhorabuena" quedaría como una zorra sin corazón a la que no le importaba una mierda el mínimo sufrimiento de su primo (porque parecía apenado pero no desolado) pero si decía "Lo siento" quedaría como una falsa y una hipócrita porque ambos sabían que ella estaba esperando esa ruptura desde que la relación empezó.

-Pues vaya mierda de fiesta -Dijo Rose intentando aligerar el ambiente.

Albus y ella se miraron y empezaron a reirse a carcajadas durante un rato. Cuando el momento pasó y ambos se serenaron Albus volvió a la carga.

-¿Que ha pasado entre tú y Scorpius? -Preguntó Albus directamente.

Rose se tensó y suspiró intentando no volver a llorar.

-Simplemente me han abierto los ojos sobre él.

Albus rodó los ojos y Rose suspiró sabiendo que su primo no se iba a dar por satisfecho con esa escueta respuesta.

Se equivocó por completo.

-Mira Rose, no tienes porque decirme nada. Lo entiendo. No puedo exigirte que me lo digas cuando yo no te he dicho la razón por la que Lia me ha dejado. Solo quiero saber si Scorpius ha sido lo suficientemente imbécil como para merecerse una patada en el trasero.

Rose sonrió con tristeza.

-Se merece toda una paliza, créeme. Pero con alejarme de él me basta.

-¿Vais a quedar como amigos? -Tanteó Albus preocupado. Bastante tenía con no hablarse con Megara como para que su prima y su mejor amigo quedasen en malos términos.

La mirada de Rose se ensombreció.

-No. Todo volverá a ser como antes. Un Weasley y un Malfoy solo pueden tener una relación de rivalidad.

Albus miró con seriedad a su prima e intentó ser racional por ella.

-Entiendo que estés dolida pero no caigas en toda la propaganda anti-Malfoys del tío Ron. Podrías llevar una relación cordial con Scorpius.

-No -Dijo Rose inmediatamente- No quiero tener ninguna relación con él que no sea de rivalidad. Es a lo que he estado acostumbrada siempre ¿Recuerdas? Solo quiero que todo vuelva a ser como antes. Es lo único que necesito para pasar página.

-Como quieras -Concedió Albus.

En el fondo entendía y apoyaba su decisión. Él había hecho lo mismo con Megara.

Amobos se levantaron del suelo y se miraron a los ojos.

-Vamos -Dijo Albus extendiéndole el brazo tal como Scorpius lo había hecho hace unas horas en la entrada al baile- Te acompañaré a tu Sala Común.

Rose forzó una sonrisa, se colgó de su brazo y ambos empezaron a alejarse del pasillo que los había visto derrumbarse.


GRAN COMEDOR

Megara no paraba de bailar con Hugo. Tenía que reconocerle al chico el mérito de bailar bien. Pero se aburría ahora que los fantasmas se habían ido. Era divertido verlos danzar en el aire mientras que combinaban el vals con alguna pirueta. Pero aunque su cuerpo estuviese bailando, la mente de la morena se encontraba lejos de allí.

No paraba de pensar en lo que había ocurrido. Ágatha se había ido con Scorpius, Rose los había seguido, Albus y Lia habían discutido, con la consecuencia de que ésta se había ido del baile medio llorando y Albus desapareció en cuanto ella se fue.

Todo era rarísimo.

Por no hablar de la borrachera que se estaba pillando Lorcan. Por lo que había visto, él y Lily habían discutido sobre una idiotez y ella se había puesto a bailar con McMillan. Resultado: Un Lorcan furioso ahogando su rabia en alcohol.

-¡Ya basta! -Gritó Lorcan a Lily de pronto sobresaltando a todos los alumnos- ¡Apártate de él!

Por lo visto, el gemelo slytherin se había cansado de mantenerse pasivo e iba a tomar cartas en el asunto.

-Que bien, ya empezaba a aburrirme -Dijo Hugo. Megara lo miró asombrada- No me malinterpretes, bailas muy bien, pero todo el mundo sabe que una fiesta no es una fiesta si nadie se pelea en ella.

Megara ladeó la cabeza pensativamente.

-Creo que tienes razón -Dijo sonriendo imperceptiblemente. En el fondo, por muy aristocrática que fuese, le encantaba una buena bronca. Sobre todo si había puñetazos de por medio. Y con la pequeña Potter nunca se sabe.

De pronto, todos ahogaron un grito. Lorcan había zarandeado a Lily y ésta le pegó un bofetón para que lo dejara en paz, sin embargo, Lorcan perdió el control y le vomitó encima todo el alcohol que había ingerido, que no era poco.

Lorcan Scamander.

Le vomitó encima.

A Lily Potter.

La pequeña de los Potter lo miró boquiabierta y acto seguido hizo algo que le dolió a todos los chicos con solo verlo: Le pegó una patada a Lorcan en sus nobles partes.

-No me lo puedo creer -Murmuró Megara incrédula.

-¡Es la mejor patada que he visto en mi vida! -Susurró Hugo eufórico y emocionado.

Lorcan se dobló sobre si mismo y cayó al suelo de costado. Lily irguió la cabeza muy dignamente y se fué a paso firme.

-Dominique y yo iremos a hablar con ella -Dijo Roxanne preocupada.

-Yo me llevaré a mi hermano de aquí -Dijo Lyssander.

-Te acompaño -Se ofreció Hugo después de preguntarle a Megara y obtener su aprobación- No podrás con él tu solo.

Lyssander asintió y todos se fueron lentamente del baile.

Louis se acercó a Megara con una sonrisa en el rostro.

-¿Me concederías un baile? No hay caras conocidas aquí -Preguntó el rubio cortésmente.

-Están Lucy y Alex -Observó ella.

-Bah, están demasiado ocupados en su burbuja romántica como para percatarse de lo que ocurre a su alrededor -Dijo el rubio desdeñosamente.

Megara rió y no pudo evitar darle la razón.

-De acuerdo, pero solo un baile. Me duelen los pies con estos tacones.

-Te aseguro que serás tú quien acabe suplicándome que no pare de bailar -Dijo Louis petulantemente mientras la agarraba de la cintura y la pegaba a él.

Megara chasqueó la lengua.

-Egocéntrico.

-Lo admito, pero en el fondo te encanta que lo sea -Le susurró el rubio en la oreja a la morena.

Ella se estremeció y se dejó manejar como una muñeca sin vida. Sentía como si su voluntad la hubiese abandonado. Era tan diferente a lo que había sentido con otros chicos... Era tan excitante como aterrador.

"Peligrosa combinación" Pensó ella.

Empezaron a bailar con seguridad y elegancia pero cada nuevo paso que daban los acercaba más y más y la voluntad y firmeza de ambos decaía visiblemente. Cuando la canción acabó, cerraron los ojos y se centraron en regular la respiración.

No funcionó.

Una nueva canción sonó y volvieron a bailar. Cada roce los estremecía y cada vuelta los mareaba. Era una tortura, pero que Merlín bajase a hechizarlos si alguno de los dos quería que ésta acabase.

Cuando la canción terminó de sonar ambos se miraron a los ojos. ¿Iban a hacerlo? ¿Iban a besarse en un lugar público?

"Si" -Pensaron ambos al unísono mientras sentían como una necesidad imperiosa de tocarse los dominaba por completo. Era una sensación tan visceral que olvidaron todo lo demás.

Ambos cerraron los ojos cuando sus narices se rozaron y pronto sintieron como sus labios se tocaban. Justo cuando iban a entreabrir los labios y besarse, una inesperada declaración hizo que se separasen de golpe y abriesen los ojos como platos.

-Lucy Weasley -Dijo Alexander lanzándose un hechizo amplificador en la garganta- ¿Me harías el honor de convertirte en mi esposa?

Todo los alumnos dejaron de bailar y miraron a la pareja con atención. Él se había arrodillado y su mano estaba cerrada en torno a una cajita que contenía un anillo que de solo verlo te daban ganas de robarlo y ella tenía una mano en el pecho y otra en la boca. La hufflepuff lo miraba tremendamente asombrada.

Lucy se puso roja y los ojos se le abrieron como platos. Durante un segundo su corazón dejó de latir para, inmediatamente, empezar a latir desbocadamente.

-Yo... ¿Por qué no puedes hacer estas cosas en privado? -Dijo azorada.

Él se encogió de hombros.

-Porque entonces no sería tan emocionante -Dijo él con una descarada sonrisa.

Lucy suspiró.

-Mi padre me va a matar y el tío Ron va a darme la bronca del siglo pero... si. Si, si, si, si. ¡Si! ¡SI! ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

Después de gritar su aprobación a los cuatro vientos, Lucy se abalanzó sobre él y le dió un beso que haría ruborizar al mismísimo Marqués de Sade.

-¡Un momento! -Chilló Megara.

Todos la miraron.

-Yo seré la madrina ¿no? -Preguntó la morena de manera que daba a entender que no aceptaba otra cosa que no fuese un "Por supuesto".

Alex sonrió.

-Tendrás que discutirlo con Rose -Dijo el castaño mientras le colocaba el gigantesco anillo de diamantes a su prometida.

-Oh -Dijo Megara fingiendo asustarse- Se avecinan tiempos oscuros para ambas.

Louis estalló en carcajadas.

-¿Y el padrino quien será? -Preguntó Lucy.

Alex y Megara empalidecieron.

-Se avecinan tiempos oscuros para Albus y Scorp -Dijo la morena impostando un tono de voz fúnebre.

Todos estallaron en carcajadas y Lucy, sin soportar más la emoción del momento, se desmayó dejando a todos boquiabiertos.

YAIZA ROSE MALFOY