Marshall miraba perdido a la nieve sobre la cual se había quedado dormido la noche anterior. Tan blanca, tosca y a la vez suave, la misma nieve que alguna vez al verla caer del cielo lo había hecho saltar de alegría junto a sus amigos, la misma que anuncia al invierno, su estacion favorita del año, ahora era la misma nieve que le trajo pesadillas. El resto de su viaje él maldeciría a esta nieve, a las ventiscas, a la tormenta y a todo lo que pudiese estar siquiera remotamente relacionada con esta pesadilla viviente que alejó a Everest de él. Y lo seguiría haciendo si volvía sin ella.

Ya estirado y fuera de la cueva, divisava el pequeño dálmata en traje rojo de primeros auxilios, una atmósfera muy diferente a la que vió antes de dormir. Dificilmente pudo decir que se trataba del mismo lugar, aún caía nieve, no tanta sin embargo. Echando una mirada rápida a su alrededor vió el páramo cubierto de una capa semigruesa de nieve, lo suficiente para sentir como sus patas se hundían en esta. Se veían piedras oscuras distribuídas a lo largo del camino, dando cierto contraste que el dálmata no pudo evitar admirar por un momento. Sacudió su cabeza y se deshizo de estos pensamientos. No podía perder más tiempo.

Treinta minutos, una hora, dos horas pasaron desde que Marshall dejó su refugio temporal y prosiguió con su camino. Lentamente mientras la brisa del norte chocaba con su pelaje empezó a notar el cambio en el paisaje. Un pequeño bosque de pinos cubiertos en la copa por nieve recién caída se alzaba en la extensión, mientras que el camino se adornaba con arbustos verdes. Una cadena de majestuosas montañas se podían divisar a lo lejos, se escuchaban en el eco algunas aves migratorias cantando también. Algo que llamó su atención fue la falta de vientos fuertes como los de la anterior noche. Casi no había evidencia de que una terrible tormenta había azotado este lugar.

"La tormenta se calmó hoy despues de todo..." dijo para si mismo en tono bajo. Este ambiente calmado lo hizo pensar. ¿Hubiese sido en algo diferente si hubiera esperado hasta este día para empezar a buscar a Everest, como Ryder había ordenado? Incluso si el puente que colapsó anoche hubiera sido destruído también, juntos hubieran descubierto una forma de cruzar a salvo, de la manera en que los PAW Patrol siempre lo hacen. Tendrían sus vehículos con ellos y, para este momento, probablemente ya huberian encontrado a Everest.

Pero no. Ya que, si ese fuera el caso, para este momento deberían haberlo encontrado a él también, y no había señal de nadie además de él en este bosque desolado. Nadie excepto los pequeños conejos que acababan de aparecer detras de los arbustos y las aves que se posaban en las ramas de los pinos. No, él había tomado su decisión, la decisión que incluso ahora le parecía la correcta. Además, hasta donde se sabía, Marshall estaba más cerca de encontrar a Everest que lo que lo estaba el resto del equipo.

El cachorro siguió su camino a través del bosque por otro par de horas sin descansar, un grave error considerando que ha estado así por un largo periodo de tiempo, y ahora el sol se estaba escondiendo de nuevo en el horizonte. Otra cosa, no había comido desde el desayuno en el cuartel el día anterior. No quiso comer nada durante el almuerzo en la cabaña de Jake, y ahora lo estaba lamentando. Él sabía que se estaba quedando sin energías muy rápido y que era mejor preservarla, pero con cada paso que daba sentía que estaba cada vez más cerca, tanto que no se atrevió a parar ni por un segundo. Sin embargo, también sabía que solo podría salvar a Everest en la medida en que pudiera serle util. Si estaba muy debil para el momento en que la encontrara la única diferencia que haría su presencia ahí sería que ambos morirían juntos. Romántico, pero no.

Con esto en mente, decidió solo continuar hasta pasar las montañas. Ya estaba oscuro para ese entonces, la luz de la luna no ayudaba mucho, pero loe sirvió para encontrar un lugar donde descansar. Esta vez no pudo encontrar algo tan bueno como la cueva anterior ni nada parecido. Lo mejor que pudo encontrar fue un árbol pequeño, cuyas hojas y ramas superiores servirían como techo improvisado. Cavando la nieve que había debajo logró crear un refugio decente, al menos para esa noche.

Esa noche logró dormir un poco más tranquilo, incluso con un sonido extraño que no dejó de sonar en toda la noche. Casi inmediatamente despues de salir del refugio de ramas sintió curiosidad por saber de dónde venía ese sonido. Descubrió que provenía de algún lugar detrás de una roca enorme. Rodeándo el monolito, descubrió que tal sonido era el del agua haciéndose paso por las rocas de un arroyo.

"Este debe ser el río del que Jake habló!" exclamó feliz despues de tanto tiempo, pero no duró mucho. "Pero ahora queda buscar esa cueva. Podría estar en cualquier lugar cerca al río." Miró desesperado alrededor de él, buscando algo tan grande como una cueva o algo parecido.

A menos que...

Entonces algo atravesó su mente, y lo hizo voltear y mirar a la gran roca que había ignorado. Ni siquiera parecía asemejarse a la descripción que el montañista les dió. "Pero la tormenta estuvo muy fuerte hace dos días. ¿Que tal si...?"

De inemdiato corrió hacia una pila de nieve que estaba contra la roca. Ni bien puso una pata en el borde la nieve se soltó, dejando ver una pequeña abertura desde donde pudo ver lo que parecía el interior de una cueva. Su teoría fue confirmada, esta roca enorme era en realidad una cuva, solo que casi enterrada en nieve y con la entrada bloqueada por una pila de esta.

"Pero si ese es el caso, entoces aquí esta-"

"¡Everest!" gritó entusiasmado el cachorro, pero en un descuido tropezó y rodo cayendo en el suelo, del cual se levanto rápidamente y empezó a correr de nuevo.

"¡Everest!"