El gran titán forjado de cementó, hierro, alambre de púas y almas de los condenados, se erguía a 50 metros sobre él. Estaba a 20 metros de la puerta de entrada y podía ver los patios rodeados por cercas que en la parte más alta estaba cubierta de alambre de púas circular con cuchillas. Algunas reclusas jugaban al baloncesto, otras estaban formando pequeños grupos y otras simplemente estaban en una mesa de acero mirándolo o jugando ajedrez. En cada esquina ubicada en los 4 puntos cardinales de esas cercas se elevaba una torre de vigía, con reflectores apuntando hacia los reclusos y policías cargando rifles de asalto. Cada esquina de esta cárcel representaba un habitad diferente para cada recluso. Al norte, una zona ártica formado por un estanque con algunos casquetes de hielo flotando, al sur una zona selvática con pocos árboles en el patio, al este una planicie donde el pasto era bajo y finalmente al oeste una zona semejante a la sábana africana.
Empezó a dirigirse a la puerta de entrada. Miro el gran cartel que decía: "Cárcel de mujeres central de Zootopia", luego bajo la vista y vio a un pastor alemán que lo miraba seriamente con su fusil en los brazos.
-¿Visitas?
El lobo sonrió.
-Así es.
El oficial tubo un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, y luego hablo por un micrófono que estaba abrochado a su uniforme. Miro a sus compañeros y luego recibió la respuesta por el mismo micrófono.
-Puede pasar.
El lobo continúo su camino cuando las puertas de seguridad se abrieron. Miro a la gran mole, y sonrió.
Bellwheder fue llevada a esa cárcel hace ya 3 años, por cargos políticos. Estaba segregada de la población general de reclusas, y ubicada en aislamiento durante el primer año, a pedido del alcalde Leonzales. No podía salir al área de recreación, patios o comedor. Con el tiempo, fue adaptándose a la vida de prisión. En toda su estadía, recibió solamente 2 visitas: la de su expareja que le pidió el divorcio y el de su abogado. Más allá de estas visitas, como familiares y amigos, se olvidaron completamente de ella. Con el tiempo, pudo pasar a la población general, lo cual fue tanto una bendición como una maldición. Pudo volver a conocer el aire libre, el contacto con otros animales (en especial otras ovejas) y volver a comer algo de comida medianamente decente. Pero dentro de la población general de reclusas, como regla general de iniciación la violaron en las duchas, y le dieron una paliza que la dejo en el hospital durante una semana, también tuvo que permanecer sola durante un tiempo hasta que una hermandad pudo adoptarla. Actualmente, era una de las jefas de la "hermandad del rebaño blanco", la cual pudo conseguirlo gracias a su capacidad de mandato, organización y liderazgo.
La llevaron a la sala de visitas, donde estaba sentado un lobo gris, con un traje azul marino, una camisa blanca con corbata roja y un sombrero. Se sentó enfrente de él, y los guardias se ubicaron a una distancia segura para darles un poco de privacidad. Bellwheder, miro al zorro que vestía de manera tan elegante, y era más de lo que podía decir del suyo. Su aspecto era demacrado y sus ojos podían observarse cansados, fríos y con ojeras debajo de ellos. Tenía el atuendo naranja característico de la gran casa, con un número estampado a la derecha y debajo una remera blanca. Sus anteojos, estaban arreglados con una cinta, y tenía una venda en su pata izquierda. Las reclusas, debían mantener las manos sobre la mesa en todo momento al igual que las visitas, por lo que fue fácil ver su pata vendada.
-Buenos días señorita Bellwheder.
-Buenos días señor.
-Seguramente se preguntara ¿Quién soy yo?
-Imagino que usted debe ser el nuevo abogado o un maldito periodista. ¿Qué quiere de mí?
-Déjeme calmar sus dudas, y le diré que no soy ni lo uno, ni lo otro. Los motivos que me traen hasta usted son meramente personales. Pero desafortunadamente, necesito arreglar y conversar mis asuntos no con usted…
-Entonces ¿Para qué me llamo?
-Sino con alguien que está dentro suyo.
-No sé de qué hospital psiquiátrico lo trajeron a usted pero…
Antes de que pudiera terminar la frase, el lobo puso la pata izquierda sobre la pata derecha de ella. Un gesto de dolor cruzo por su rostro, que fue seguido por uno de alivio, y finalmente Bellwheder miro nuevamente al lobo, esta vez con una mirada diferente. El lobo miro seriamente a Bellwheder y dijo:
-Bienaventurados, aquellos que no verán jamás el día del juicio, porque su fortuna está unida a la herencia de esta tierra que depende de lo que sus manos han forjado.
Hubo unos segundos de silencio. Bellwheder sonrió y contesto finalmente.
-Y sean bendecidos los que a ellos los siguen, porque sus ojos nunca verán el reino que sus amos forjaron.
El lobo sonrío:
-Me alegro haberte podido encontrar Asmodeo.
Bellwheder también sonrío:
-Te has tardado Virgilio. ¿Qué es lo que te trae a este lugar abandonado por tus dioses y usurpado por los mortales?
-Vengo a ver cómo les ha ido en estos tiempos.
-Típico de ti, te vas unos cuantos siglos y luego vienes a ver cómo están las cosas.
-En eso te equivocas-el lobo entrecruzo sus dedos sobre la mesa- mi trabajo es ser un semi-dios neutral, y mantener el equilibrio en este mundo y debo estar pendiente de los acontecimientos tanto de un lado de la balanza como el del otro. Pero no he estado ausente en estos tiempos, los he seguido de cerca. Vi cómo has tratado de imponer un estado nacido del miedo y el racismo entre los depredadores y las presas, pero desafortunadamente te han frustrado tus planes gracias a un zorro y una coneja. Últimamente no he visto actividad de ustedes en grupo, lo cual me extraña, pero desde hace unos meses vi que Abbadoth había entrado en el juego, pero ahora está muerto y su energía aún es débil por lo que tardara un tiempo en renacer, debido a que uso mucho poder en la misma pareja que te ha traído hasta aquí. Debo informarlos nuevamente que su trabajo, es mantener el equilibrio de su lado, y no atormentar a pobres mortales cuyo fin común es la tumba como tú lo estás haciendo con esta pobre oveja. Aparte esa pareja no son parte del lado contrario de la balanza, ni de los deberes que a ustedes les compete en este mundo.
-Si, si, si, bla, bla, bla… -dijo Bellwheder en tono de broma, y en tono de desprecio-lo que paso, es que esa "paraje" ha estado investigando y metiendo sus narices en los asuntos de Abbadoth. Ellos son oficiales de policía, y el principal problema es que "la casualidad" quiso que se involucraran en nuestros asuntos. Nuestro grupo, por el momento decidió dividirse y actuar cada uno por su parte, pero últimamente las cosas en esta ciudad están muy inestables, asi que te deseo suerte en tratar de encontrar a alguno de nosotros. A empezado una guerra entre algunas familias de la mafia y las bandas de la propia ciudad, el incremento de corrupción de los policías también ha aumentado, y como me informas que Abbadoth tardara en renacer, tendremos que esperar un poco antes de que vuelva y volvamos a juntarnos.
El lobo puso una cara seria:
-Las cosas han estado muy mal en esta ciudad, por lo que me informas debo decirte que sus acciones han inclinado mucho la balanza a su lado, y esto requiere que las cosas deben parar y volver a estabilizarse. Insisto que deben desistir en sus acciones por un tiempo.
-De hecho, no creo que puedas hacer nada para impedirnos actuar, como dijiste "eres un neutral", y mucho de lo que dices simplemente no son órdenes para mí, simplemente son consejos. Te agradecería tus consejos Virgilio, pero no te los pedí.
-Recuerde que no está libre de las reglas del otro lado, y por lo que veo usted es un anarquista en lo referido al respeto de esas leyes.
-Solo hago lo que se me ha ordenado que hiciera.
-Al contrario, sabe muy bien que lo que se le ha pedido es que sea parte del progreso de esta tierra, y no veo progreso en los planes que usted quiere realizar. Solo veo caos descontrolado, sin armonía de contraste.
-¿Crees que eso me importa? ¿Crees que para el progreso es necesario que exista una continua armonía entre los eternos rivales? Hemos demostrado muchas veces que es necesario que una parte del mundo arda para que la historia continúe. Si piensas que no es así, entonces dime ¿Dónde está la otra hermandad? Si me dices que hemos inclinado mucho la balanza para nuestro lado, es porque del otro lado no está haciendo nada para impedirlo. No tengo porque escucharte Virgilio, ni tampoco porque obedecerte. Si piensas detenernos, entonces tendrás que dejar de ser más que un neutral y hacer algo, porque no veo que los de la hermandad hagan algo.
Virgilio quedo callado por un momento, aguantando su propia ira. Respiro profundamente y cerró los ojos.
-Señor Asmodeo. En este día le daré la razón-abrió los ojos-le pido humildemente que lo haya molestado -el lobo se levantó-y le agradezco su tiempo.
El lobo se arregló el traje.
-Me alegro que haya sido de ayuda Virgilio. Vuelve cuando quieras, me gusta recibir las visitas.
La vieja biblioteca central de Zootopia, era una inmensa mole que albergaba los conocimientos de numerosas ciencias, tanto conocidas como desconocidas, daba la bienvenida a una vieja cabra montesa. Dentro, un recibidor en la parte central con unas viejas osas recepcionistas y un alce que contrastaba con la inmensa galería de libreros que se extendía hasta donde llegaba la vista. La cabra miro hacia arriba, viendo los 3 pisos sostenidos de columnas que le seguían y que terminaba en una gran cúpula de cristal que dejaba ver el cielo del atardecer.
Se acercó a una de las recepcionistas.
-Buenas tardes señorita Lawson- le tendió la pata.
La señora Lawson lo saludo.
-Buenas tardes ¿Señora?
-Llámeme Virgilio.
-Virgilio-la osa miro más detenidamente a la cabra-me parece extrañamente familiar ¿Lo conozco de algún lugar?
-Quizás, pero creo que nunca nos hemos presentado de esta manera.
Se sueltan de las patas.
-¿En que lo puedo ayudar señora Virgilio?
La cabra se acomodó el traje, y busca un pequeño papel en sus bolsillos que tendió a la recepcionista.
-Solo estoy buscando un par de libros ¿Podría ayudarme?
La osa se acomodó un poco los anteojos y miro el papel.
-Codex Demonocrox, el libro rojo del rey Salem, manuscritos de Orox y el cuaderno del necromante mmm, debo confesar que sus gustos de lectura son algo… increíbles. Déjeme ver si tenemos alguno.
La osa tecleo en un viejo ordenador alguno de los nombres, mientras que los demás recepcionistas miraban sorprendidos los nombres de los libros de su extraña visitante.
-Déjeme decirle que si tenemos esos libros. Están ubicados en el área de ocultismo y demonología.
Los demás recepcionistas se miraron entre ellos sorprendidos.
-Muchas gracias señorita Lawson. ¿Podría indicarme donde se encuentra esa área?
-Seguro-la recepcionista imprimió un pequeño papel- Acompáñeme por favor.
Las amplias galerías de la biblioteca se extendían laberínticamente a medida que caminaban por ellos. Virgilio, pudo observar algunos sectores donde algunos animales se sentaban a leer algunos libros, mientras que otros estaban utilizando las computadoras del área de informática. Muchos de los animales eran jóvenes universitarios que se detenían cada cierto tiempo a mirar sobre sus libros a otros que seguían leyendo. Miro a través de las ventanas cuando pasaban cerca, viendo el patio de la biblioteca que tenía caminos empedrados con una estatua de un búho en el centro, vestido de traje y con un par de gruesos anteojos. También pudo ver a algunos animales fuera comiendo su almuerzo, o simplemente sentados contemplando el día.
Llegaron hasta una vieja habitación donde no había ningún solo animal, y donde parecía que la temperatura había disminuido un par de grados. La recepcionista busco en uno de los estantes, y saco un libro que tenía en la portada una mano de mono con 6 dedos extendidos mostrando la palma, donde se veía un ojo con una pupila rectangular, como el ojo de una cabra.
-El manual del necromante.
Saco otro libro que estaba un par de pasos más adelante-donde se podía ver un rostro de un animal difícil de identificar que tenía la boca abierta y el rostro contraído en una expresión de dolor agónico.
-Codex Demonocrox.
Luego en el estante contrario saco otro libro rojo que tenía varias figuras de animales amorfos en expresiones que no se pueden distinguir de si son de agonía o alegría, que tenía una correa que lo cerraba.
-El libro rojo del rey Salem. Eso son los únicos ejemplares con los que contamos señor.
-Muchas gracias señorita.
Cuando la osa le extendió los libros, Virgilio la tomo de una pata. Inmediatamente la señora Lawson hiso una mueca de dolor, seguida por una de calma.
-Bienaventurado los que protegen el tiempo que ha sido hecho para la vida de los mortales, y que a cada paso les da una existencia imborrable de dicha y llanto, de alegrías y de tristezas y de blancos días y negras noches para gozar del efímero tiempo de vivir que se les ha concedido.
La señora Lawson sonríe.
-Bendecidos sean aquellos que luchan por la redención de las almas mortales de los distintos tiempos y latitudes de esta tierra, porque su tiempo será hecho eterno en el reino de la luz. Y que nunca han de obtener el pase a las esferas más elevadas, para poder seguir guiando y rogando por las almas de las criaturas que en esta tierra y estos tiempos habitan.
Virgilio asiente.
-¿Cómo has estado Iris?
-He estado muy bien Virgilio. ¿Qué te trae por estas tierras mortales?
Virgilio tomo los libros, y camino hasta una mesa donde los depósito y se sentó en una silla cercana.
-Me han mandado de las altas esferas, para informar sobre la situación actual de las hermandades. Desafortunadamente, he visto que la hermandad del orden no ha hecho un contrapeso en la balanza, y es algo preocupante.
La señora Lawson se sentó enfrente.
-Entiendo cuál es el punto. Pero últimamente, desde que tengo esta forma no he tenido oportunidad de encontrarme ni contactarme con los demás miembros de la hermandad. Solo he recibido noticias de los mensajeros de Asaneth.
-¿Asaneth?
-Si. Desafortunadamente lo han asesinado, y no he vuelto a saber de sus acciones. Pienso que ha de estar otro lugar lejos de esta ciudad, o si no debe haber renacido en otra forma más elemental.
-Es triste escuchar eso. Pero también he venido a informarte que las cosas en esta ciudad están muy desequilibradas últimamente ¿Por qué no has actuado?
-Debido a que no he tenido contacto con los demás, y por el momento solo he tenido información de ellos a través del mensajero. No puedo hacer mucho en este cuerpo, además este cuerpo mortal tiene una familia, no puedo deshacerme de él tan fácilmente. Es algo que debes entender, no todos somos neutrales.
Virgilio miro un tiempo hacia abajo.
-Acabo de visitar a Asmodeo, está encerrado en la cárcel, y su cuerpo mortal no es más que el de una oveja. Según he visto, es la misma oveja que ha querido causar un desequilibrio social a base de un racismo entre especies predadoras y presas. También he visto las actividades de Abaddoth en estos últimos meses. Por lo que se, ha muerto y tardara en renacer, debido a que mucha de su energía está dispersa en el mundo astral, causando pesadillas menores.
-Sí, me he enterado de eso. Tengo entendido que lo asesino un mortal.
-De hecho, el mortal no lo asesino. Abaddoth se suicidó disparando al cristal del suelo. Lo mato la caída del edificio.
-Bien, eso sí me resulta extraño.
-De hecho, a mi también-Virgilio se paró y empezó a caminar por la habitación dubitativamente- he seguido de cerca la actividad de Asmodeo y Abaddoth. Lo que más me llamo la atención es el suicidio de Abaddoth. En su tiempo, él había creado una secta donde había acumulado mucha energía oscura. Con el tiempo, esa energía fue creciendo y en el momento de su muerte esa energía había desaparecido junto a él. No es lógico que la energía que él había acumulado se borrara de repente. Como sabes, este mundo está regido por la energía, que no se crea ni se destruye, solo se transforma.
-¿Qué crees que paso con la energía que acumulo Abaddoth?
-En principio creí que se la había pasado a Asmodeo, fue por eso que fui a visitarlo hoy a la mañana. Pero cuando estuve con él, no sentí una energía oscura tan fuerte. Luego pensé en el caos en el que se está hundiendo la ciudad. Pero no he visto una energía oscura en sus actividades. Solo es interés de poder, nada sobrenatural. Pero tampoco he podido saber si existen otros caballeros de la orden en otros cuerpos de esta ciudad.
-¿Cómo que no lo sabes?
Virgilio se detuvo y miro uno de los libros. Hojeo un par de páginas de uno de ellos, y le mostro a Iris una imagen de un circulo con un ojo en su centro, que estaba encerrado dentro de una estrella de 12 puntas, que tenía en cada ángulo un símbolo arcano encerrado en círculos, y alrededor una frase en latín.
-La estrella de Alamastuh. Es un hechizo que impide que un ser espiritual te persiga o rastree. Actualmente, es uno de los hechizos que ha utilizado los caballeros con más jerarquía de la orden de la oscuridad para burlar la vigilia de los neutrales o los caballeros de la luz. Pero también ha sido usada por los caballeros más altos de la orden de la luz. Supongo que lo hicieron para poder rastrear a los de la orden de la oscuridad, sin ser descubiertos. Debido a la estrella, no he podido rastrear tan fácilmente a los demás miembros de las respectivas órdenes. Por lo que tuve que concentrarme en uno solo para mantenerlo vigilado.
-No me digas, y elegiste a Abaddoth. Pero ¿Por qué?
Virgilio se detiene y da una vuelta sobre sus patas, mirando seriamente.
-Por qué él estaba involucrado en la creación de una secta. Antes de que Abaddoth realizara el hechizo, ya había acumulado una gran cantidad de energía. Tengo el presentimiento que esa energía no ha desaparecido de esta ciudad, y que ha sido utilizada para forjar un objeto maldito en esta tierra. ¡Un objeto maldito! Algo que no está en el reglamento.
Se hizo un silencio profundo, donde la señora Lawson miro con un rostro que expresaba una mezcla de terror y sorpresa a Virgilio.
-Virgilio, dime por favor que Abaddoth no ha creado un objeto maldito, dime que tú no lo dejaste. Virgilio solo desvió la mirada y la señora Lawson se levantó con gran furia y tomo a Virgilio levantándolo y sacudiéndolo en el aire-¿¡Acaso no sabes lo que eso significa!? ¿Sabes cuántas vidas están en juego si Abaddoth ha creado cualquier objeto maldito en esta tierra? Dime, ¡Exijo que me digas lo que sabes! ¡Vamos dímelo!
Virgilio miro hacia un costado desviando la mirada, y solo contesto.
-No lo sé.
La señora Lawson abrió los ojos y lo soltó y volvió a sentarse, puso sus patas en su rostro y los codos en la mesa. Miro un momento a Virgilio y vio los libros.
-¿Qué planeas hacer con los libros?
Virgilio los apilo y tomo uno ojeándolo y luego se sentó en la mesa mirando a la señora Lawson. Puso el libro abierto mostrando un circulo de doble línea entrecortada con símbolos arcanos, cuyo centro había un triángulo con un ojo en el centro, donde de sus ángulos se extendían líneas que cortaban al círculo en 3 partes, donde cada parte había dibujos de lo que parecían animales y símbolos arcanos en el centro de cada animal.
-Abaddoth no solo uso la estrella de Alasmastuh, sino también la trinidad de las sombras de Janerixshetet para invocar la niebla de guerra de Anecronexhsateht. Es por eso que no pudo saber si había creado un objeto maldito. La niebla aún sigue en uno de los barrios de esta ciudad. Más específicamente en el barrio de Winsteer. Por lo que no pude saber que ocurría en ese barrio hasta que Abaddoth saliera de ese barrio. Lo único que pude saber es que una pareja de policías había interferido los planes de Abaddoth, o por lo menos eso quiero creer-cerro el libro-Los libros no son para mí, sino para uno de los oficiales que estuvo involucrado con la secta de Abaddoth.
-¿Crees que un simple mortal pueda hacerle frente a la orden de las sombras? Lo mataran antes de que pueda siquiera acercarse.
-No sin ayuda. Pero la secta en la que participaron los seguidores de Abaddoth, son también mortales. Este mortal es un poco interesante, pues ha matado a algunos de los seguidores de la secta.
-Eso no servirá, incluso si pudiera matar a todos los seguidores de Abaddoth, aún quedaría el objeto maldito. El solo contacto con el, podría matarlo y en el mejor de los casos volverlo loco. Solo serviría para hacer tiempo al plan de Abaddoth y estarías poniendo en peligro a un mortal. Sin contar que tu destino estaría determinado por la suerte de ese mortal ¿Acaso quieres dejar de ser neutral y convertirte en alguno de las dos órdenes?
-No creo que este participando de la guerra eterna, solo estaría involucrando a oficiales mortales a cumplir con su deber terrenal. Lo cual me da pie para participar muy indirectamente en el conflicto.
Quedaron unos segundos en silencio.
-¿Quién es ese oficial?
Virgilio solo sonrió.
-El que estuvo frente a él cuando Abaddoth decidió suicidarse.
Un puma negro estaba en la habitación de un edificio abandonado y bastante alejado de otros edificios. Frente a él, unos libros abiertos que dejaban ver figuras geométricas y signos enigmáticos en todas sus hojas y una bolsa llena de diversos objetos. Quito algunos muebles antiguos y despedazados que aún quedaban en el viejo edificio, que recordaban los tiempos en que la vida corría por esas habitaciones, antes que el destino decidiera convertirlo en un templo de oscuridad y silencio. Dejo finalmente el suelo de tablas de madera limpias y de la bolsa saco una tiza blanca y comenzó a dibujar un circulo de doble línea entrecortada con símbolos arcanos, cuyo centro había un triángulo con un ojo en el centro, donde de sus ángulos se extendían líneas que cortaban al círculo en 3 partes, donde cada parte había dibujos de lo que parecían animales y símbolos arcanos en el centro de cada animal. El dibujo cubrió todo el suelo de la habitación. Luego saco un saco pequeño de tierra de cementerio y cubrió de tierra a uno de los animales dibujados. Luego contorneo la figura del animal con un trozo de carbón al igual que esa fracción de la figura del suelo. También saco velas de color rojo y las coloco en sentido de los 4 puntos cardinales en la habitación y una en el centro del ojo y las prendió una a una. Saco de uno de sus bolsillos un reloj de bolsillo y miro la hora:
-Casi media noche-dijo para sí.
Apago las demás velas de la habitación, y miro a la ventana viendo que la luna iluminaba el centro del círculo. Luego tomo el ultimo objeto de la bolsa, un cuchillo que relucía su hoja blanca a la luz de la luna y comenzó a pronunciar un plegaria.
-Tu que caminas entre las sombras de los dos mundos, que sirves a los que buscan la paz y la guerra en el nombre de las muertes que el poder y la gloria han significado por los siglos y eras tanto para los mortales como los dioses oscuros que sirves, serviste y servirás por ser considerado una herramienta que siembra el miedo y la locura en los campos de batalla, en las ciudades infernales azotadas por la muerte y el derramamiento de sangre en las calles y callejones más oscuros que te han visto habitar como tu hogar-de repente, el ambiente se hizo tan frio que el puma podía ver su propio aliento, mientras que la luz de la ventana comenzaba a oscurecerse- Porque tu condición de esclavo y dios te ha concedido el destino de servir al igual que te sirvieron cuando fuiste un señor infernal en tu gloria, por el cual sufres ahora un eterno castigo y tormento, por el capricho de los que te han quitado tu gran poder. Pero en esta noche te pido humildemente escuches mi plegaria, y te presentes por un pacto de sangre-con el cuchillo se hace un corte en uno de los dedos de su pata derecha, dejando desangrar un poco sobre la tierra de cementerio y el circulo-para que me sirvas en mis deseos y descanses de tu eterno tormento. En el nombre del que fue tu creador, te invoco sabueso de la estirpe de Karnecterion.
Las llamas de las velas comenzaron a temblar distorsionando las sombras de la habitación, y la sangre que estaba en el piso comenzó a moverse hacia una de las esquinas de la sala, y comenzó a subir por la esquina hasta la unión de las 2 paredes y del techo, y ese punto de la habitación se hizo mucho más oscuro. Luego la tierra de cementerio hizo exactamente lo mismo, pero esta entro en ese círculo oscuro que se había formado con la sangre en el ángulo de la habitación.
4 Manos violetas y con garras negras salieron de ese círculo, y se apoyaron sobre las paredes y el techo sacando lentamente los brazos, hasta que salió el cráneo de un caballo que tenía un pentagrama en el centro de su cráneo, donde en cada ángulo y en el centro del pentagrama tenía un ojo amarillo con una pupila rectangular similar al de una cabra. La mandíbula estaba partida a la mitad en una parte izquierda y derecha donde dejaba ver una lengua del color rojo similar a la sangre que se partía en 3 porciones terminales. Al final del cráneo tenía 3 pares de cuernos y le seguía una melena negra, similar al de un león. Lentamente la criatura salió, dejando ver lo larga que eran sus bazos. Le siguió un cuerpo similar al de un felino, pero donde se marcaban las esqueléticas costillas que se marcaban en su piel, y al final unas piernas y una cola negra como las de un canguro, conformaban el aspecto de esa criatura de pesadillas.
Las velas se apagaron, y la habitación quedo iluminada solo por la luz que venía de la ventana. La criatura se acercó a su invocador iluminado por la luz de la luna. Se sentó frente a él, con 2 brazos sobre sus rodillas y los otros dos apoyándose hacia adelante, al igual que un perro. Comenzó a sonar una voz profunda, desarticulada y lejana que parecía venir de distintas partes de la habitación se escuchó.
-Tu sangre…Tu sangre no es la de un mortal…es la de un neutral ¿Quién eres, neutral?
La pantera miro a la criatura con severidad.
-Es Virgilio el que te ha invocado, sabueso de la estirpe de Karnecterion.
Se escuchó una risa baja.
-¿En qué puedo servirte…neutral?
-Solo necesito usar 4 de tus 6 habilidades.
-Dime…y te será concedido.
-Primero: Búsqueda y rastreo de todos los miembros de ambas órdenes que hayan usado la estrella de Alamastuh en un radio de 200 Km-Los dos ojos inferiores del pentágono de la criatura se volvieron negros-Segundo: información de estos miembros, pero solo en el momento que yo te llame-el ojo superior del pentágono se volvió también negro-Tercero: Brinda protección de todo hechizo de rastreo que haya sufrido en estos últimos meses al mortal que responde por el nombre de Nickolas Piberius Wilde del barrio North Black, de esta ciudad-finalmente el ojo del centro del pentágono se volvió negro.
-Aun tienes las habilidades de asesinato y de mensajero que puedo darte.
-No usare estas dos últimas habilidades sabueso de la estirpe de Karnecterion. Mi trato queda hecho, y escuchare tu respuesta a mi pacto.
El ojo izquierdo y derecho de la criatura se volvieron opacos, como los ojos de un ciego.
-Entonces el trato queda pactado…neutral…Cumpliré con tus deseos en el plazo de 7 noches…mi amo temporal…¿Cerramos el trato?
La criatura se paró sobre sus patas traseras como un humano y tendió una de sus manos, y le dio un apretón de manos a Virgilio. Lentamente la criatura fue desapareciendo. En uno de los dedos de la mano que la había usado Virgilio, se podía ver una línea casi transparente de color violeta que brillaba a medida que sentía su pulso. Estaba atado al mismo dedo que se había cortado, y solo él podía verlo. Sabía muy bien que una vez que el sabueso terminara su trabajo, el hilo desaparecería. Pero hasta entonces, el sabueso se alimentaria de su alma por ese hilo, al igual que un parasito. Esto, claro está, podía cambiarse para que no consumiera parte de su alma, pero debía usar la habilidad de asesinato de la criatura que se alimentaria de la presa al que debía cazar, llevándolo lentamente a la locura hasta que finalmente la forma física de la criatura lo asesinara y consumiera su cuerpo y alma borrándolo de este mundo, como si nunca hubiera existido. Pero no podía usar esta habilidad, debido a que quería mantenerse neutral.
Virgilio, al ser un neutral, era capaz de invocar a poderosos seres tanto de la oscuridad como de la luz. Recordaba y conocía a cada ser de los libros y podía invocarlos a su antojo, pero para invocar a estos en esta tierra tuvo que utilizar los libros debido a que las figuras y formas de invocación cambiaban en cada era.
Los sabuesos de Karnicterion eran poderosas criaturas que usaban los caballeros de la orden de las sombras y los más grandes necromantes de esta tierra en épocas de guerra, debido a que simples mortales no podían invocarlo porque esta criatura consumía mucha de la energía de su invocador, además de que el propio aspecto del sabueso podía inducir a cualquier mortal a la locura y la muerte por el miedo que provocaba verlo. Virgilio tenía sus motivos para tener que usar esta criatura, pero a pesar de que lo había convocado con magia oscura, no significaba que se había puesto en el lado de los caballeros de la oscuridad, debido a que como ser neutral podía utilizar estos hechizos he invocaciones solo unas pocas veces por eras de la tierra, en el caso de que su actividad como neutral lo requiriera. En la mente y juicio de Virgilio, esto lo requería. Pero a pesar de tener que cumplir con su deber, sentía el disgusto de tener que depender de otro para cumplir su objetivo, más por su carácter orgulloso que por otros motivos. También había empezado a pensar las palabras que le había dicho Iris en la biblioteca de "que su suerte dependerá de un mortal", cosa que hizo enfurecer a Virgilio.
Con una mueca de disgusto, Virgilio empezó a limpiar la habitación. Aún tenía que hacer una visita a un zorro que conocía a media ciudad de Zootopia, y dejarle un par de libros para que los lea.
