Re-editado: 24/11/2018
Bárbaro
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(NORMAL POV'S)
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La recordaba.
¡En verdad lo hacía!
La última vez que estuvo tan feliz fue...Ni siquiera puede pensar. Está muy, muy, muy feliz.
Pero no hay tiempo que perder. Hay tanto que quiere decir y preguntar; y él luce tan apresurado como si estuviese siendo perseguido por algo que Sakura, intuye, debe seguir su ritmo con tal de poder caminar a su lado. Es necesario poner en tela todos sus pensamientos por más desordenados que estén. La sensación de recuentro sigue fresca y no quiere perder el tiempo solo mirándolo...pero es que es inevitable no hacerlo.
El niño que dejó de ver hace años era sumamente lindo y encantador.
Pero el hombre que tiene en frente...es demasiado atractivo.
El sonrojo es inmediato y espontáneo. Se siente, de pronto, tímida. ¿A dónde se ha ido la Sakura que nunca se calla? Él también se lo pregunta mientras continúan caminando.
La recuerda.
Por supuesto que lo hace.
Recuerda el color exótico de sus ojos y la manera tan chistosa con la que arruga el entrecejo cuando está nerviosa o indecisa. Además de eso también recuerda lo platicadora que es. Sin embargo parece que ahora no quiere ni emitir el más mínimo sonido.
Sasuke esperaba un interrogatorio infinito, no un silencio bastante incómodo..
—¿Y…? —la mira de reojo, nerviosa y con las mejillas acaloradas. Él rueda los ojos a la espera de una conversación que, sinceramente, no desea tener tan pronto—. ¿Qué tal has estado?
—¿Sabes? —se detiene un momento, aturdiendola—. Me gustaría ponerte al tanto de mi vida y todas esas cosas que a las chicas de tu edad les interesa pero no tengo tiempo ni ganas de tener esta conversación ahora—dice, burlón, fingiendo, muy malamente, sentir culpa—. Aunque podría reconsiderarlo si me das tu espada como pago —sugiere, irónico. Hurtar es algo rutinario en su día a día y está de más decir que es obvio la cantidad de tesoros invaluables que la hija del Rey posee y que están a la vista de cualquiera, comenzando por la espada que está en su cadera. Desde que la ha visto no le ha quitado el ojo de encima.
—No hablas enserio ¿verdad? —Sasuke levanta el rostro, curioso. Recuerda ese tono insolente. Para nada parecido a la dulzura con la que la recuerda de niña. Suelta una risita. Es muy gracioso verla intentar probar la intimidación con él—. No nos vemos desde hace años y ¿lo primero que piensas es en robarme?
—Ojala no fueras tú, enserio —contesta, burlón.
—Pero se trata de mí —reafirma ella, indignada.
—"Como si eso me importara a éstas alturas" —piensa él, ensombreciendo un poco su mirada con pensamientos que solo se guarda para él mismo—. Escucha, solo fueron un par de días agradables los que nos frecuentábamos de niños. Nada más. ¿Entiende, Princesa? —hace una pausa, bufando con fastidio. Todo ese sentimentalismo es bastante agotados y asfixiante—. Ahora, ¿Por qué no eres una buena chica y me das tu espada de forma voluntaria…? —sisea como un encantador de bestias pero parece que la ha subestimado bastante cuando la ve girar y, en un movimiento, desenvainar su arma para apuntarle—. Creo que no será de la forma amable.
—¿Te volviste loco o es que los años te convirtieron en un bruto bárbaro? —A Sasuke le salta una vena en la frente, molesto—. No te la llevarás. Esto es un obsequio de mi padre—el muchacho rueda los ojos, hastiado.
—¿Un obsequio? Por favor ¿Cómo sabes que no ha sido hurtado con anterioridad? —Sakura enmudece y se siente rígida de pronto. ¿Es enserio? ¿Enserio está sugiriendo tal cosa absurda?
—Mi padre no es un ladrón —aclara, furiosa—. Además tú mismo lo viste ¿no es así? La espada tiene el símbolo de mi familia —Sasuke se pasa una mano por el cabello, comenzando a perder la paciencia.
—Eso no prueba nada. Pudieron grabarle el símbolo luego de haberla robado.
De acuerdo, es suficiente. En verdad ha logrado que se enfade enserio diciendo tales tonterías.
—¿Qué es lo que te pasa? Actuaste de la misma manera la última vez que nos vimos ¿Lo olvidaste ya?— Sasuke se maldice internamente. No han pasado ni diez minutos y se ha dejado llevar estúpidamente por culpa de ella. Sakura, por otro lado, no entiende esa repentina enemistad e injurias hacia su familia saliendo de la boca de él. Y no es la primera vez que lo hace. Y siempre es una razón que, hasta hace poco, Sakura estaba pasando por alto—. ¿Qué tienes en contra de mi padre?
—¿Qué?
—No sé si me lo estoy imaginando pero siempre que lo menciono a él te pones así —Es un imbécil. Un imbécil que no tiene control de la fuerza de sus emociones pero de algo está seguro, no va a perder esa discusión con ella. No ahora que la tiene tan cerca y la necesita para sus propósitos. Y es que sabe cómo provocarla y jugar con la fragilidad de su corazón. Es una chica después de todo.
—¿Siempre? Solo hemos hablado dos insignificantes veces, Princesa. No se haga más atribuciones de la que le corresponden —Sakura ha quedado callada. Y el se siente vencedor. Aunque por una parte está bien demostrar que del niño que conoció hace años no queda nada ya. Y parece que logra lo que ha pretendido cuando la ve bajar la mirada un poco y ve sus ojos un poco vidriosos. Sasuke no siente remordimiento pues su mente, la mayor parte del tiempo, solo la ocupa un pensamiento—. Dices que solo me pongo así cuando lo mencionas a él...¿No te preguntas por qué? —la Princesa se sacude un poco la nariz enrojecida—. Una vez que tu padre caiga del trono mostrará su verdadero rostro. Y ahí lo sabrás.
¿Cómo se atreve?
¿Cómo se atreve a soltar tales calumnias sobre su padre delante de ella?
No está dispuesta a permitirlo.
Él no es el único que ha cambiado con el paso de los años, y si piensa que va a quedarse callada y no hacer nada, está equivocado.
—Empuña tu espada, bárbaro —cuando Sasuke la ve y la oye, enarca una ceja, soberbio—. ¡No te me quedes viendo y prepárate!
—Intentar hacerte la fuerte no te queda. Puede que puedas empuñar un arma pero dudo que puedas siquiera hacer algún movimiento decente y herir a alguien —confiado de que no va a atacarle y de que tiene toda la razón, no se percata de las presencias que se acercan. Cuando se da cuenta ya los tiene a ellos a unos metros de donde están él y Sakura.
—Me temo que sí puede, Sasuke —Sakura se coloca firme, aunque más nerviosa que antes, cuando ve a un grupo de hombres, seguramente de la edad de ella y de Sasuke, aparecerse a un lado.
La mitad de la manada que Sasuke lidera son algunos de ellos, aunque la mayoría siempre esté indispuesto a obedecer algo de que su infantil e irresponsable líder les ordene. Además de que es claramente visible lo de maravilla que se llevan, comenzando por uno de los miembros más fuerte, y el que más detesta Sasuke.
—Hn, no te ves muy bien que digamos, Neji —suelta, burlón, a quien fuera, para su maldita mala suerte, el segundo al mando. Más atrás está Kiba, quien sucediera a Neji en caso de que Sasuke y el segundo estuviesen imposibilitados a liderar. Cosa que parece que nunca sucederá considerando lo fuertes que son —. ¿vas a decirme que ella te hizo eso? —pregunta riendo déspota, refiriéndose a la herida que tiene en el brazo.
—Es cierto —pero no cuenta con que Sakura se lo asegure, viendo como guarda su espada de nuevo.
Lo recuerda.
Recuerda al lobo gris y la herida que le hizo antes de caer por el barranco. Entonces...¿era ese muchacho? ¿Un hombre lobo como Sasuke?
—Debes de estar bromeando —suelta antes de exponer su burla a modo de carcajadas. Sakura no lo reconoce. ¿Cómo ha sido capaz de cambiar tanto? Se siente asqueada por tan deshonorable actitud—. Déjame felicitarte, Neji, te has vuelto la burla del grupo —un par de miembros más le secundan las risas aunque con menor intensidad—. ¿O te gustaría ser la mascota?
—Ya basta —hasta ese entonces casi nadie se ha percatado de la presencia femenina. Cuando Sakura alza la voz es inevitable no voltear a mirarla, y mucho más viendo como pasa de Sasuke y prácticamente le empuja. El resto de los miembros de la manada suda frío. Nadie que conozcan ha tenido tal grado de insolencia o estúpido valor para callar u oponerse a Sasuke pues saben que el castigo sería caro. Pero ella lo ha hecho como si nada—. No necesitas expresarte de las personas así. ¡A-Además, si lo herí lo hice en defensa propia y…!
—No necesito la benevolencia de nadie —Neji la detiene en seco, mirándola duramente—. Y menos de la hija del Rey.
De nuevo.
De nuevo están ligandola a su padre como si fuera una clase de maldición.
Como si llevara una culpa heredada sobre sus hombros.
—¿Cómo sabes que soy la hija del Rey? —Es lo único que pregunta pues sabe que no hay forma de que obtenga una respuesta sensata sobre lo otro.
—Por sus ojos —es Kiba ésta vez quien toma la palabra. Sasuke, a su lado, se siente fastidiado más no hace nada al respecto—. Qu-quiero decir...Tiene los ojos de la Reina Kushina, su alteza. Es fácil reconocerla.
—¿Cómo que 'su alteza'? —cuestiona Sasuke, irritado con lo último. Y luego, nada. Silencio. Solo están ahí mirándose las caras como si esperaran a que algo sucediera. Está de más decir que Sasuke es todo menos paciente. No puede perder el tiempo simplemente con eso. Hay un plan que solo él conoce que debe poner en marcha, y por supuesto la necesita a ella. Pero no es tan fácil como solo pedirle que lo siga. De nuevo prepara una estrategia. Un modo de psicología inversa en la que sea ella la que haga todo y él solo sea el precursor; y cree que saber cómo—. Como sea, nosotros ya nos vamos.
—E-espera… —antes de que Sasuke de un paso, le toma del brazo. "Bingo", piensa él—. ¿Vas a dejarme aquí? ¿So-sola…?
—Fue tan temeraria para hacerse pasar por un hombre en esa tonta prueba y para herir a uno de mis camaradas, incluso para empuñar su adorable espada contra mí —suelta Sasuke con ironía—. La veo suficiente capaz como para regresar sola por el lugar donde vino.
—¡Pe-pero tú me trajiste hasta aquí y…!
—Corrección, tú me seguiste —Sakura se pone roja—. Fue lindo verte pero se acabó el paseo por el bosque. Que tenga suerte su majestad.
Qué arrogante.
Qué despreciable.
Qué...Dios.
No. No va a dejarlo ir tan fácil.
—Ni si quiera lo sueñes —como una niña pequeña haciendo un berrinche, Sakura le toma el brazo con fuerza, deteniéndolo y obligan dolo a que la mire para lo que tiene que decir—. Iré contigo.
—No haga bromas, Princesa.
—¿Te parece que bromeo? —contradice ella, bastante firme en su decisión.
—Ajá, supongamos que accedo —comienza diciendo, apartándola y mirándola con burla—. ¿Tiene, al menos, experiencia viajando con una manda de lobos?
—E-eh…No.
—¿Tiene armamento?
—A-ah, n-no mucho pero…
—¿Sabe navegar en las aguas de los turbulentos ríos? —El rostro de Sakura se ilumina. Quizá no sea una experta pero ha pasado casi toda su infancia acompañando a Naruto a nadar en el río y en más de una ocasión han tenido que sobrellevar un par de experiencias difíciles sobre eso. ¡Ya está! ¡Por supuesto que tiene experiencia en eso!
—¡Sí!
—Perfecto. La amarraré a un tronco y lo aventaré río abajo, así regresará a su adorable Reino —carcajadas y una cara malhumorada. Dios, es tan...¡Arg! Ella también puede jugar su juego si es lo que quiere.
—Te propongo un trato mejor —dice, y hay algo en su tono de voz risueño que hace que se le ericen los vellos a él—. No eres alguien complicado. Eres humano a fin de cuentas.
—Medio.
—No tendrás remordimientos si me dejas aquí sola —la ve insistir demasiado cerca de él para su estado mental. Aún así él cree que ella no se está esforzando lo suficiente para persuadirlo pero le da gracia que lo intente.
—No lo creo, Princesita.
—Qué mal. Porque yo no podría dormir sabiendo que dejé a su suerte a una pobre e indefensa doncella solo para morir de hambre o, aun peor, para ser devorada por bestias salvajes —Sasuke suelta una risita. Como si eso fuera suficiente para convencerlo—. Me queda claro que no puedo confiar en tu honor pero tengo otras formas de convencerte —el muchacho enarca una ceja, curioso.
—¿Ah, sí? ¿Cómo cuáles?
—Dándote lo que codicias.
Azul.
Pequeño, brillante y azul.
¿Cómo y de dónde ha sacado un pequeño diamante azul? Con esa cosa podría comprar porciones de carne y armamento por un año. Como puede se lo arrebata de las manos sin percatarse de la ligera sonrisa llena de victoria de Sakura.
—Te escucho —carraspea pero no preparado para la cantidad de pequeños diamantes azules que Sakura vierte en su mano luego de eso. De acuerdo...podría reconsiderarlo —. Bien, acepto tu soborno —Sakura lo oye y está apunto de pegar un brinco...—. Pero ¿te digo algo? No alcanza para un viaje de primera clase —y de la misma forma en la que Sakura no sale de su asombro, Sasuke la toma de las rodillas, colocando su cuerpo encima de su hombro como si fuera un saco de papas.
La Princesa deja de insistir en el octavo intento pues no hay manera de que pueda bajar ahora que está encima del lomo de Sasuke en su forma de bestia. Su pelaje es más suave de lo que es...¡Pero quiere arrancárselo todo justo ahora!
—¡Ya bájame! ¡Exijo que me bajes y me quites esta venda apestosa! —insiste una vez que siente, luego de una hora entera de viaje, como se detienen. No puede ver nada, además.
—Le dijimos que fuera a conseguir comida, y lo único que nos trae es a una mujer.
—Princesa o no, ahora está en nuestro territorio.
Sasuke pasa de todos esos comentarios y Sakura, por supuesto, se siente fuera de lugar. Oye demasiadas voces nuevas y solo intuye que han llegado a un lugar en específico. Todo eso es absurdo y su paciencia tiene un límite.
—¡Bájame! —para fortuna de ella, aquél es el último intento que da pues de inmediato el accede aunque no de la manera gentil que ella espera. Para cuando Sakura siente varios bultos detrás de su espalda es que entiende que ha sido casi lanzada al suelo. La venda de los ojos se afloja lo suficiente para quitársela y finalmente ver.
Una tienda.
Una tienda para dormir con un montón de sábanas.
—Como puede ver, Princesa, tiene un lujoso espacio para usted sola —Sakura está a punto de reclamar hasta que un olor fuerte llega a su nariz, tapándosela de inmediato—. Ah, cierto. Hay pescado, huevo, y más pescado —una oleada de náuseas se aglomera en el inicio del estómago pero deja de prestarle atención cuando un invitado no esperado se le avienta encima sin estar preparada—. Él es Nero, nuestro cachorro guardián. De hecho, estás en su espacio —. ¿En qué momento se le ha trepado y ha comenzado a babearle la cara? Sakura apenas puede con el peso del lobezno y con el desastre que está haciendo con su cabello ahora cubierto de mugre y saliva—. Por cierto, si se cuelga de ti es porque le gustas.
—¡O-Oye...!
Cuando Sasuke sale de la tienda, detrás de él solo se escuchan gritos y movimientos bruscos dentro de la tienda. Y aunque la escena está para matar a una persona de risa, su semblante luce satisfecho solamente. .
—Sasuke —llama Kiba—. ¿Enserio vas a dejar que se quede?
—Es parte de mi plan y ella cayó redondita.
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(Fin del capítulo)
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Se que fue demasiado corto pero les prometo que el que viene será mas largo xD jajaja
En el próximo capítulo: Cicatrices ¿Cual es el motivo del odio de Sasuke hacia Minato? ¿Que destino le ha suplantado Madara? La busqueda de Sakura sigue siendo ardua, solo sus palabras a través de una carta podrán tranquilizar a su familia. El beso romantico que soñaba se disperzará igual que aquel cuento de hadas.
No tengo mucho tiempo así que es todo por hoy. Mis examenes inician esta semana que viene asi que deseenme suerte!
Pasen a 'Everyday' :)
Nos vemos el próximo fin de semana :D
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JA NE!
