Capítulo 7: Veneno interno
Su respiración calmada, sus párpados cerrados bajo la brillante luz de un candelabro, la calidez que las llamas de la cocína le ofracía, su cuerpo algo cansado manteniendo fuerzas para no dejarse caer, su cabeza sobre la pared que ya emanaba un pequeño y reconfortable calor de llevar un tiempo allí. Comenzaba a cabezear del cansancio físico y espiritual. Fue en ese momento en que su cara se ha distorcionado a una asustada y confundida para en instantes sentir un leve golpe en su mejilla tirándolo al suelo. Totalmente aturdido quedó en el suelo retorciéndose para voltearse y mirar a quien lo ha atrapado durmiendo. Se trataba de Mephiles, sus ojos verdes mostraban un rostro furioso y lleno de de odio, sus manos hechas puños y su detadura haciendosé mostrar frente al pequeño erizo que se encontraba en el frío suelo.
-que hacías durmiendo, niño idiota?- su voz se oía con coraje y maldad
Shadow solo se quedó tirado en el suelo sin decir palabra alguna, solo mirando al erizo negro y azúl a los ojos. Sus ojos verdes y sus pupilas como líneas delgadas que estaban fijas en los ojos rubíes y ahora nublados de Shadow. Él solo miró al suelo, tamándosé de la mejilla lastimada con una mano, lagrimeando del miedo y dolor.
-ya, levantate- El erizo azul y negro tomó fuertemente el brazo de Shadow y lo puso de pie-te crees ser mejor que otros para dormirte de esa manera cuando te ordeno servirme!- La cara de Mephiles estaba a sentímetros del oido de Shadow, cada grito que pegaba hacía al erizo de ojos rubí temblar más. Finalmente llevó a Shadow al salón donde todos se encontraban y finalmente lanzarlo en el medio del salón frente a todos los presentes, incluyendo a Sonic y Scourge.
Mephiles se alejó y en el momento volvió con aquel látigo que ya había dado con Shadow días atras-este es el tipo de esclavos que se merecen un escarmiento!- Luego de mostrar a todos el látigo comenzó a chocar las puntas de aquellas flechas contra la espalda de Shadow,haciendo ese sonido de la carne desangrandosé brutalmente. El erizo pequeño solo se erguía lagrimeando, aquellas puntas lo cortaban por completo, el ardor insoportable, su voz apenas gemidos acongojados.
Sonic y Scourge miraban con impreción, ellos sabían que Mephiles casi nunca era de esa manera, pero parece que ha llegado hasta los extremos. El erizo azulado bajó la cabeza cerrando sus ojos, solo podía oir aquel sonido que los látigos daban contra la carne y los gemídos de Shadow. Su corazón palpitaba herráticamente. Los demás miraban aquel despreciable acto a la vida con cara de desinterés, nunca antes una vida humilde ha sido tan castigada.
A estos pasos Shadow se encontraba demaciado mareado, un hilo de salíva mezclada con sangre escurría pos sus labios, sus transparentes lágrimas mojaban sus rojas mejillas. Cuando finalmente cesaron aquellos latigazos suspiró y cayó cansado al frío suelo, respirando tanto como podía. Sus ojos cansados y apagados se cerraron, esperando halibiarse pero volvió a abrirlos más grande cuuando olló la voz de Mephiles.
-hay que voltearlo-
Mephiles y Blaze tomaron a Shadow y lo voltearon boca arriba, abriendo sus piernas y quitándole la ropa rota y manchada en sangre. Al estar su cuerpo al desnudo cerró sus ojos y llevó su rostro aún lado. Finalmente Mephiles se alejó un poco y comenzó otra vez los latigazos que ahora chocaban contra sus piernas y estómago, Shadow apretaba fuertemente los dientes y mantenía sus ojos cerrados, sus gemidos ahora eran pequeños gritos tratando de ser acallados.
Sonic se aferró al brazo de Scourge queriendo ocultar su rostro, tamblaba del miedo. Scourge miró al erizo junto a él, se veía asustado, siempre lo ha visto actuar de la misma manera cuando un esclavo era castigado frente a sus ojos, lo que para Scourge ya era algo normal. Volvió a levantar la cabeza a ver como su padre continuaba lastimando al erizo que se encontraba en el suelo.
Unos minutos después Mephiles concluyó el trabajo, estaba completamente agotado y su respiración acelerada, se volteó y fue hasta Blaze -trae la sal, ese erizo va a ser marcado y verás que despues obedeserá como se debe- La gata violeta asintió y se fue a la cocina en busca de sal. Mephiles volteó y regresó a Shadow, quien se encontraba tendido en el suelo respirando herráticamente, su vista nublada y su cuerpo inmovil, todo le dolía, parecía sentirse ya muerto.
Mephiles al ver a Blaze acercándose con la sal, tomó a Shadow fuertemente de su cabeza -ahora el final...y verán como un esclavo revelde pasa de ser así a uno obediente- Mephiles tomó un gran puñado de sal con su mano y de a montones empezó a cubrir de blanco sus eridas. Un lve grito se olló por todo el salón. Los invitados vieron eso con algo de impreción, era a penas un niño, era una escena terriblemente fea para los ojos de cualquiera que tuviera corazón pero al parecer Mephiles y Blaze no lo tenían.
Los gritos de Shadow fueron más fuertes cuando la sal tocó su espalda, gritaba, lloraba y se retorcía. Sonic no podía dejar de lagrimear al oír esos gritos y llantos, sintió subir un calor de su estómago hacia la garganta y tubo que salir corriendo afuera y vomitar entre el pasto. Aún así desde afuera podía oir como Shadow continuaba chillando de sufrimiento.
Shadow, completamente exhausto cerró sus ojos, aún acongojado y haciendo suaves y pequeños quejidos. Mephiles le colocó una pesada cadena de acero en su cuello, tomó del otro extremo y llevó al erizo a rastras de el salón, desparramando restos de su sangre derramada.
Al llegar a las escaleras del zótano, Mephiles bajó y detras suyo Shadow caía con su cansado cuerpo escalón por escalón hasta caer en el barro y ensuciar su cuerpo, que con ningun trapo se había cubierto. Shadow ya estaba sumergido en sus sueños, su cuerpo no lo sentía, estaba totalmente agotado que apena podía respirar, sus eridas sentían aquel frío penetrante y duro.
Mephiles al llegar a una de las seldas vacías ató la cadena a una argolla que se encontraba en la pared, dejando al erizo negro descansar en el barro húmedo. Finalmente cerró las rejas y se volvió al salón principal, pero antes se cambió de zapatos para no ensuciar el suelo. Al llegar encontró a tres asclavas limpiando aquella sangre desparramada, a nadie pareció importarle lo suficiente ya que todos se encontraban conversando sobre sus trabajos o negocios que llevarían a fines de mes. Arregló su corbata y continuó caminando hasta que vio como su hijo se acercaba.
-Scourge, que sucede?- preguntó Mephiles llevando su mano al hombro del erizo verde
-dime padre, por que le haz echo eso a aquel esclavo?- Scourge miró a Mephiles algo preocupado
-hmp... debí hacerlo, ese erizo se cree muy mimado como para hacer lo que se le plazca en horas de trabajo- contestó friamente -no has visto a tu primo?-
-si, ha salido corriendo de aquí...sabes que Sonic no puede tolerar estas cosas...y menos cuando hay tantos mirando un acto de desbocado omicidio sin que alguien se oponga- respondió friamente mirando a su padre a los ojos.
-me basta saber donde está- Mephiles continuó caminando y finalmente salir de la manción.
Fuera, todo se encontraba oscuro, frío y calmado. Mephiles pudo divisar a sonic sentado un una roca a unos pocos metros de la puerta, su cara tapadas por sus manos y corbado. El erizo negro y azul se acercó a Sonic y le acarició la cabeza.
-ya pasó Sonic, he terminado con ese esclavo, puedes volver adentro, aquí hace frío- le habló tranquilamente con su furia ya descansada luego de haber puesto su furia en los látigos.
Sonic, finalmente se incorporó y se limpió la cara, sin hablar fue caminado hacia la puerta sin mirar a Mephiles.
Shadow se encontraba durmiendo acurrucado, evitando un mínimo roze de su cuerpo contra algo. Sus ojos finalmente se abrieron, con pereza empezó a mirar donde se encontraba, su vista estaba nublada de tanto agotamiento y dolor. No sentía su cuerpo, pero sí sentía aquel ardor en su espalda, piernas y pacho. La sal que le hacía sentirce en las llamas del infierno no paraba de lastimar lo que quedaba de aquella carne. De seguro que si no se medicaba pronto, traería una infección o los bichos aparecerían cuando se pudra.
Una gata grisacea miraba a Shadow desde una celda que estaba a su lado, se veía imprecionada, nunca antes había visto a un ser en tan degradable estado. Vió su cuerpo al desnudo, sin ropa que lo cubriera, pensó que seguramente el frío terminaría de acabar con su vida. Tomó una manta que se encontraba en su celda y se lo acercó al erizo negro.
-oye, niño...estas despierto?
Shadow volteó su cabeza ligeramente para ver de donde provenía aquella voz que apenas podía oir. La gata le acercó aquella manta -toma, hací no te congelarás-
Shadow cerró sus ojos y lentamente negó con su cabeza, sabría que si se cubría terminaría empeorando el dolor que ya llevaba -eso me lastimará- su voz apenas era un susurro, su cuerpo ya comenzaba a temblequear del frío. De un cálido lugar a un sufrimiento mortal, pasando el dolor de la humillación y el dolor.
-si esas heridas no se tratan te hagarrarás una infección- habló la esclava algo preocupada mirando a la moribunda figura que se encontraba frente a ella.
-eso ya lo se! te crees que soy un chiquillo que no sabe lo que sucede!- su grito parecído a un rugido, con sus pocas fuerzas levantó su cabeza y miró a la gata furioso -te crees que no se que me pasará despues de esto! creo que eres muy tonta para que pienses que soy una víctima que no sabe!-
La gata finalmente serró su boca, estaba paralizada, nunca antes vio a alguien con la fuerza y valentía para continuar luchando después de un terrible castigo dado.
-me han humillado! me despojaron de toda mi ropa frente a todos! y lo peor de todo...tuvieron el placer de ver mis lágrimas, malditos sean!- sus manos se hicieron puños, hagarrando gran cantidad de barro. Su espalda se recentía cada vez que gritaba, haciendo que el dolor fuera cada ves más incontenible. Un leve y horrible grito se oyó por todo el zótano, descargando dolor y furia.
Sonic se encontraba posado en una de las paredes, viendo como se agitaba el vino al mover su copa, No quería alzar la mirada, se ha quedado pensando en aquel despreciable acto de la que, al parecer, nadie pueden vivir sin ella. Suspiró alzando su mirada al techo, tratando de olvidar todo, su vista se nubló, el saber que nadie sercano podría entenderle le hacía sentirse solo. Recordaba a su madre, ella si podía entenderlo pero ya no estaba, recordaba que después del accidente, deseaba que haya sido su padre y no su madre, la que más valía la pena.
Sonic, finalmente decidido se acercó al padre y le llamó la atención -padre...estoy cansado, quiero volver a casa- le hablaba algo desganado. No se sentía muy bien despues de lo sucedido. Se veía pálido, sus ojos decaídos y su respiración agotada.
-hijo, que no ves que estoy hablando. Por que no vas con Blaze a que te de un jarabe o algo?- El padre al terminar de hablarle se volvió a voltear para continuar hablando con los otros empresarios y negociantes.
El erizo azulado suspiró algo triste, volteó a un lado y fijó su mirada en Blaze, odiaba a esa gata violeta más que a los guardias agrecivos que siempre ve pasar por las calles. Infló su pecho de valor y se acercó hasta ella -Blaze, no tienes un jarabe? creo que voy a entrar en fiebre- respondió el erizo llevando su mano a la frente.
La gata violeta sonrió y se acercó un poco a Sonic -a ver, dejame medirte le temperatura-
En ese momento Sonic iso unos pasos para atras evitando que la gata lo tocase-en realidad preferiría que me des un jarabe ahora, la temperatura no importa ahora.
Blaze hechó una risita -bien Sonic, vamos a la cocina que allí tengo algo para la fiebre- La gata comenzó a caminar a pasos felinos y seductivos. Sonic ignoró aquel detalle en Blaze y la siguió hasta la cocina. Finalmente Blaze tomó una cuchara y de una de las alacenas sacó un pequeño pote del que metió la cuchara sacando un líquido de color jelatinoso -vamos Sonic, bebelo- La gata le ofreció la cuchara.
Sonic abrió un poco su boca esperando hasta que la cuchara llegó dentro de ella, con dificultad se lo tragó. Frunció el seño por un momento, siempre detestó el sabor del jarabe -vaya, que asco- sacó su boca y su rostro se hiso más disgustado.
La gata hechó otra ricita y se le acercó a Sonic para acariciarme el pecho -si que eres divertido Sonikku, me agradas- Blaze le propuso una sonrisa juguetona pero seductiva al erizo azulado. Este la miró serio, tomó la mano de Blaze para evitar que lo siguiera tocando.
-gracias Blaze- el erizo azulado volteó y se fue directo al salón
Shadow se encontraba ya dormido, su cuerpo aún le resentía mucho y por el frío temblaba haciendo que sus músculos se dañaran más. Lanzaba pequeños gemidos de dolor pero evitaba moverse o se lartimaría más. Su cabeza le dolía mucho y eso le costaba el profundo sueño. La gata que estaba al lado de su celda lo vió muy triste, ese cuerpo sucio y destrozado no podía encontrarse más dañado de lo que ya estaba.
-a...ayudame- El erizo negro musitó a lo bajo entre sueños.
Continuará? D:
