UN DEMONIO ENAMORADO.
CAPITULO 6: ACERCAMIENTO OBLIGATORIO.
Todos en el salón vieron salir corriendo a la chica, parecía ofuscada, y era de esperarse, tanta información en una sola noche, ante la presencia de desconocidos, era intensa, sesshomaru y kohaku, se pusieron de pie, el albino con la intención de detener kohaku, no tenía derecho de ir tras de ella, pensó sesshomaru, pero no podía negarse el también sentía el impulso de ir a buscarla, esa sensación en su ser, al sentir el olor salado de sus lágrimas, no era nada agradable y se odiaba por eso, puesto que empezaba a descubrir, que verla vulnerable o en peligro, ese instinto en el de querer protegerla se hacía presente, era extraño para él, y le molesta. Vio como kohaku, empezaba a caminar en busca de rin, acción que estaba dispuesto a detener, si no hubiese sido por su padre quien ordeno al chico detenerse.
-"espera"- grito inutaisho deteniendo el andar del chico.
Kohaku por primera vez en su vida, quiso desobedecer el mandato del mayor de los albinos, en ese momento solo le importaba buscar a rin y consolarla, la chica que había robado toda su atención. Giro sus pies para poder ver a su jefe.
-señor, permítame buscar a rin, para poder ver como se encuentra- dijo el chico, ganándose la mirada de ojos ámbar de sesshomaru quien lo miraba enojado ante tal permiso que solicitaba a su padre.
-eso, no te corresponde a ti kohaku – exclamo el jefe del clan, quien puso las manos sobre los hombros de kagome, que aun procesaba la información - ¿kagome? Ve a buscar a rin – la joven poso sus ojos café sobre el imponente hombre – seguramente necesite palabras tuyas, y he de suponer que tú de ella –
Kagome se puso de pie, no sin antes ver a todos los presentes del salón, y se dispuso a salir, tal vez y también necesitaba despejarse.
Todos veían hacia la puerta donde las dos chicas habían salido.
-bueno, otras víctimas más de los kumo- comento resignado miroku.
-si, al parecer no somos los únicos que hemos perdido a seres queridos gracias a ellos – sango recordaba como toda su familia fue masacrada, y como su hermano kohaku, fue manipulado para hacerlo.
-malditos, solo sirven para hacer daño- dijo molesto inuyasha – oye animal – dijo a su hermano - ¿Por qué te pusiste de pie cuando rin salió corriendo? ¿Acaso pretendías seguirla? – sesshomaru simplemente cerro los ojos para ignorar las preguntas de su hermano.
-he, perro, también me di cuenta de eso, supongo que ella es la damisela que salvaste, pues,, -dijo pensativo el joven lobo – déjame decirte que está muy bonita –
-bastardo, te estamos hablando,- los dos jóvenes se habían puesto de pie para encarar al amargado iceberg, que parecía no importarle nada de lo que hablaban.
-sesshomaru, no seas mal educado, y respóndenos al sarnoso este y a mí-
-a quien llamas sarnoso, lobo pulgoso- inuyasha lo miro desafiante.
-a ti y a quien más bestia, apestosa- se desafiaron estaban listo para un pelea, mientras sesshomaru, aun permanecía con los ojos cerrados pensando en quien sabe qué.
-INUYASHA, KOGA, les di una orden para que se comportaran,- inutaisho hablo molesto, - en estos momentos no estamos, para esas niñerías, ¿entendido?, bien, tomemos asiento, le diré que pasara con las higurashi, que supongo que todos tienen esa curiosidad – se sesshomaru quien en ese momento decidió abrir sus ojos con el interés de prestar atención a su padre, al igual que el resto, que se habían estado preguntando lo que tenía en mente el comandante con respecto a esas dos chicas.
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Rin había caminado hasta llegar, a un pequeño estanque, el cual pertenecía a la mansión de los taisho, no podía negarlo ese lugar era inmensamente grande. La luna, que esa noche era la más bonita que había visto llamo su atención, le encantaba la luna llena , la veía a través del reflejo de las aguas cristalinas del estanque, era una panorama hermoso para la pequeña rin, quien estaba sentada al pie de una pequeño árbol a la orilla de las aguas, pensaba en lo dicho por inutaisho, no podía creer que tuvo una familia, una familia que no la abandono, porque no la quería, si más bien una familia que trato de protegerla para que no fuera víctima de esa miserable masacre. Que injusta era la vida, ahora que sabía que contaba con una familia, un apellido propio, se enteraba también que estaban muertos, tal vez estaba escrito en su destino el permanecer sola. Hundió su cabeza, entre sus rodillas, lloraba en silencio y en la soledad, como siempre lo había hecho, sabía que ese llanto que emanaba de ella no era amargo, ni de dolor, más bien, era de enojo de rabia hacia la vida, hacia su destino, y quizás muy en el fondo de odio, un odio que se estaba formando en su corazón hacia esa familia, que le arrebato el derecho de tener la de ella, de vivir, normalmente, como todas las personas que conocía que estaban rodeados de sus seres queridos.
No supo cuánto tiempo paso de esa manera, hasta que, sintió unas pequeñas manos en su espalda, levanto la cabeza para poder ver quien eran, y se topó con la presencia de ella, la chica que ahora se suponía era su prima, las dos se miraron por un buen tiempo, queriendo comprender la realidad, realidad que ahora las unía, de ese modo kagome tomo asiento junto a ella, perdiéndose de la misma manera en la imagen de la luna reflejada en el estanque.
-rin, - kagome tomo la palabra, - tal vez se cómo te sientes, al final, es la misma familia a la que perdimos – agachó su mirada, el solo recordar su perdida la entristecía.
-puede que sea la misma familia, la misma perdida, pero el sentimiento de dolor, es diferente – dijo rin con la mirada puesta aun en las aguas.
Kagome la miro, ahí, sentada, con la mirada perdida, una mirada que no reflejaba nada, en verdad rin en ocasiones era difícil de entender, a veces, era alegre, a veces, amable, pero en raras ocasiones su mirada se tornaba de esa manera, vacía, y esa rin en realidad no le gustaba.
-a que te refieres, rin- pregunto kagome regresando a la realidad.
-a ti, te duele porque vistes morir a tu madre, hermano y los demás, porque llegaste a conocerlos, y verlos morir fue difícil para ti, tu. Lloras de culpa, de impotencia, al no haber podido hacer nada. – rin miro la medalla, que tenía en sus manos, al abrirla vio al hombre desconocido para ella, que según kagome e inutaisho era su padre y esa mujer que era su abuela; apretó con fuerza la medalla entre sus manos, y unas lágrimas salieron de nuevo de sus ojos – en cambio yo- volvió a hablarle a su prima – a mí, me duele, no tener recuerdos, no haberlos conocidos, saber que tuve una familia, que seguramente me quisieron, y que no conocí porque están muertos – dijo limpiando sus lágrimas – quiero pensar de esa manera; quiero pensar que me quisieron.-
Kagome, quien no aparto su mirada de ella, estaba asombrada por las palabras, de su prima, quizás tenía razón y el sentimiento de dolor era distinto; tomo la mano de rin en donde sostenía la medalla.
-rin, debes saber que ellos te amaron, todos, nos queríamos, y mi tío; tu padre, para el eras su adoración – soltó su mano de manera triste – rin, perdóname – rin la miro desconcertada porque le pedía perdón, vio como las lágrimas salían de los ojos de su prima.
-¿Por qué? – Pero no obtuvo respuesta de la joven - ¿kagome?
-perdóname, si yo no me hubiese soltado de mi tío, el no habría regresado por mí, y no hubiese muerto, y tú, habrías crecido con el –
Rin la abrazo de inmediato, acto que no esperaba kagome, quien respondió tal afecto.
-si mi padre, no hubiese regresado por ti, tu no estarías hoy aquí con migo – dijo al oído de la chica quien aún estaban abrazadas, rompieron el abrazo para verse – a pesar de todo, me alegro de haber encontrado a un familiar con vida – rin le regalo una sonrisa, esas mismas que solo salían de ella.
-yo, también estoy contenta, de saber que eres mi pequeña prima – dijo dándole palmaditas en su cabeza.
-¡oye!, me estás diciendo enana, o ¿algo por el estilo?- rin hiso un puchero tras el comentario de kagome – claro considerando tu edad, obvio eres una anciana – dijo burlándose.
-no exageres, apenas y nos llevamos tres años, - kagome se cruzó de brazos molesta, ganándose así la risa suave y contagiosa de rin.
En realidad rin era especial, esa chica apagada que vio al llegar a buscarla, a esta rin que veía sonriendo ahora, había una gran diferencia. Rin era fuerte, y admiraba eso de ella.
-creo que hice un show al salir corriendo como loca – dijo rin - pensaran, que soy estúpida.
-no, de hecho kohaku, quería venir a buscarte – rin se sorprendió ante lo dicho por su prima – pero, el señor inutaisho lo detuvo y me pidió que viniera por ti-
-umm.. Bueno, entonces vamos, no hay que hacerlos esperar – se puso de pie al igual que kagome – quiero que todo esto termine, para poder regresar a mi vida normal, de vuelta-
-rin, - la chica volvió a verla – puedo quedarme en tu casa, cuando salgamos de aquí –
-¡claro!, no es una gran cosa, pero cabemos las dos – rin siempre trataba de animar a kagome aunque ella se sintiera mal.
-¡gracias rin!, ¡ahora vamos!, que nos deben de estar esperando –
-¡ash!, que flojera, pero ni modo terminemos con esto –
Las dos chicas, caminaron de vuelta a la mansión, sin saber que les esperaba.
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-!QUEEEEEEEEEEE!- el grito de inuyasha, sonó por todo el salón, todos estaban sorprendidos, y no precisamente, por el grito del joven, sino más bien, por las palabras de inutaisho.
-te has vuelto loco viejo, los años te están pegando duro en la cabeza-
-no seas tan escandaloso inuyasha- reprendió el comandante perro.
-no veo cual sea la necesidad de transferirles al cuerpo la sustancia del viejo myoga, padre-
-señor inutaisho, concuerdo con inuyasha- comento miroku.
-comandante, ¿en que nos beneficia, esa idea? – pregunto koga.
Sesshomaru, quien se había mantenido en silencio, decidió hablar, ante la absurda idea de su padre.
-padre – todos dirigieron su mirada, a él, cosa que le molesto – a que viene esa estúpida idea, no le veo lo necesario, ¿acaso, quieres hacerlas parte de este clan?- inutaisho lo miro.
-te molesta, se las hago parte del clan- sonrió - ¿te molesta porque son humanas? O, es que, no quieres ver a alguien en 'especial' ¿en peligro?- sesshomaru endureció la mirada ante las palabras de su padre.
-no digas estupideces, "padre" – siseo la última palabra –no pienso permitir que incluyas elementos débiles, en el clan, solo estorbarían-
-precisamente querido hijo – sesshomaru, frunció el ceño, por el comentario de su padre, odiaba que lo llamara de esa manera – por lo que veo todos aquí o son sordos, o son estúpidos, si no recuerdan, les mencione que eran nietas de seres espirituales, y por lo tanto ellas poseen tales poderes.-
Ahora sí que nadie entendía nada, es que acaso, habla acertijos u otra lengua, que no les entraba en la cabeza, nada de lo que él decía. Kaede, al ver las caras confundidas, intervino desesperada por la idiotez de los presentes.
-lo que inutaisho, quiere dar a entender, es que , piensa inyectar la sustancia de myoga en ellas, para hacerla más resistentes fuertes como ustedes, miroku, sango, kohaku, y en especial despertar el poder espiritual que no ha despertado en ellas-.
-y como están seguros que ese poder esta en ellas – comento la pelirroja ayame.
-ayame, tiene razón- dijo sango – que tal si, el químico sea contraproducente, y les cause, algún daño-
-por eso no hay problema,- inutaisho se puso de pie –tanto kaede, y yo, sabemos que ella, tienen ese poder espiritual-
-pero como carajos están seguros para de viejos necios – dijo inuyasha exasperado, e inquieto, por alguna extraña razón no deseaba que a kagome, o la otra mocosa, según él, le pasara algo.
-simple, inuyasha- dijo kaede – porque las chicas poseen la marca, misma marca que solo los seres espirituales, poseen-
Tanto sesshomaru, como inuyasha, se preguntaron, como su padre, y la anciana, sabían de esa marca, ni siquiera ellos, que habían estado, más cerca de ellas se habían percatado de tal marca.
-por lo tanto solo ellas son capaces, de combatir el poder maligno que los kumo han transmitido a la perla- añadió inutaisho.
-y solo ellas, son capaces de sentir, la presencia del poder de la perla – dijo kaede, ganándose la mirada de todos – por esa sencilla razón, son necesarias, en el clan-.
Se formó un silencio, en el gran salón, de la mansión, todos ya habían, entendido el plan de inutaisho, pero para sesshomaru, seguía siendo, innecesario, o más bien, peligroso para ella, pues con eso estaría expuesta a los ataques de los kumo, y en el fondo, aunque le costara admitirlo, no quería tal peligro, para ella.
-aun así, son estorbo padre- exclamo de nuevo el frio demonio – pretendes que cada uno de nosotros, les sirva de guardaespaldas, para encontrar tu estúpida perla – comento con signo de ironía en sus palabras.
-sesshomaru, para eso también ya tengo, pensado algo- una sonrisa se formó en los labios del albino mayor, como si se burlara de él, como si tramara algo, para irritarlo, pero las intenciones del albino, de querer explicar su plan, fue interrumpido por la llegada de las señoritas en cuestión.
-emm.. lo siento, la puerta estaba abierta –dijo una apenada kagome, al interrumpir la reunión.
-no te preocupes, de hecho ya iba a mandar a buscarlas- el comandante, camino hacia ellas, - se estaban tardando, demasiado,- tomo una mano de cada una de ellas – lamento haberles dicho la verdad de esta manera- ambas chicas lo miraron, y solo kagome sonrió.
-no se preocupe, en ocasiones saber la verdad es lo mejor- inutaisho las dirigió para que tomaran asiento, miro a rin, quien tenía la mirada agachada, - puedo saber ¿Cómo te sientes?, espero me disculpes, por hacértelo saber, de esta manera pequeña rin – la chica de ojos marrones, no dijo nada, simplemente levanto los hombros, en señal, que no le importaba –bien, tomen asiento, hay algo que tengo que decirles.
Las dos chicas, se sentaron ante la vista de todos, sesshomaru desde que entro se fijó en ella, no aparto la mirada de sus ojos, la vio ahí desganada, como si su alma, no estuviera en ella, pudo notar claramente sus ojos hinchados, rojos, por haber llorado, tanto; el imbécil de naraku le había destruido parte de su vida, cosa que le molestaba, de igual forma al verla ahí frágil, vulnerable, le hacía odiar la idea de su padre el exponerla ante naraku, su enemigo mayor, no era grato, si, lo aceptaba, odiaba verla así, de esa manera, en el que solo había derramado lagrimas gracias a los kumo, no quería imaginarse, si esos nefastos seres llegaran a tocarle un solo cabello, para el ella era delicada, no quería hacerse a la idea, de ver su perfecta piel nívea, rasguñada, por esos malditos. La miro por un momento, hasta que sus miradas se cruzaron; rin pudo sentir, como alguien de potente mirada, la observaba, y tal como lo sintió era el, quien la veía, los dos permanecieron asi, como si no existiese nadie en el salón; rin sintió como todos los animales del arca de Noé, pasearan en su estómago, el que el la viera con su mirada fría, pero que a la vez tratara de decirle algo, era inexplicable, y para él, la sensación, de calidez en su columna, que causaba ella en él era agobiante, y confuso.
Rin retiro la mirada, de sesshomaru, recordaba las últimas palabras que él le dijo. Mientras sesshormau, no podía pensar de esa manera, al final, ella no era de su nivel.
Inutaisho, comenzó a hablar, y todos los presentes, prestaron atención, en especial las dos chicas, que tales nombres relucían, en la enigmática vos del comandante.
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Mientras los taisho planeaban, el futuro de las primas higurashi, en otra parte de la ciudad de Tokio, en una lujosa residencia, que emanaba, un apariencia ostentosa, estaban reunidos lo kumo, esa noche al parecer, no solo los taisho quisieron hacer reunión familiar, esa precisa noche de luna llena, ellos también, decidieron reunirse para tratar asuntos del clan, y uno de ellos era seguir ganándoles territorio, a los demonio perros.
En la sala de la residencia que contaba con un mini bar, se encontraba onigumo el líder del clan kumo, y sus hijos, naraku su primogénito, kagura, byakuya, y los gemelos albinos hakudoshi y kanna.
-kagura, dime, ¿qué dijeron los takeru, con respecto a una alianza? – pregunto un hombre, fuerte ojos color verde, y de cabellera, oscura y larga, y con una sonrisa sínica, al igual, que su mirada que solo podía reflejar maldad, no en vano era el líder el clan kumo.
-aceptaron con gusto, querido padre – una sonrisa de victoria se formó en el bello rostro de la mujer de ojos rojos, - con solo ver esos brillantes fragmentos de tu perla, aceptaron encantados, papa.-
-nadie es inmune, al poder de esos fragmentos – ambos sonrieron, - y ¿que pasara con la alianza que tenía con los taisho? -.
-al parecer, continuaran, pero solo será, para disimular, tu sabes, ellos no perdonarían, tal traición, y por el momento, no quieren enfrentamiento alguno – se puso de pie, caminado sensualmente hacia el mini bar del lugar y servirse un trago, - además, eso no nos conviene ni a ellos, ni a nosotros papa -.
-ahora solo falta fijar alianza, con el clan ouji, querida familia – un joven de coleta, con tés pálida, y con su mirada, que solo los kumo poseían comento.
-byakuya, no te adelantes, todo con calma – dijo su padre.
-no confió en eso de ''calmarnos'' padre querido -.
-pienso lo mismo que byakuya – onigumo, dirigió la mirada, hacia su hijo mayor el más parecido a él, no podría decir que era su favorito, pero si su orgullo, había logrado herir, de diferente maneras a los taisho en ciertas ocasiones. – Los perros, no son unos tontos, por lo tanto, pueden enterarse de lo que estamos haciendo, si no es que ya lo saben. -
Una atmosfera, de silencio se formó en el lugar, no habían pensado en esa posibilidad, habían pasado por alto la astucia y perspicacia de esos demonios. Era una sala, amplia, con apariencia gótica, causaba cierto escalofrió estar ahí. Esa residencia, podría decirse que está diseñada, en la personalidad, y alma de esos demonios arácnidos.
-tal vez, ustedes tengan cierta razón – se puso de pie para dirigirse rumbo a su hija mayor, que aún estaba en el mini bar, al igual que ella se sirvió un trago, a la vista de sus hijos. – no está de más prevenir, supongo, que el clan ouji, ya debe de haber escuchado rumores, sobre los fragmentos. –
-¡claro!, padre, me he encargado, de propagar, tal rumor. – dijo byakuya acostándose, en el confortable sillón, poniendo sus pies en las piernas de cierto chico albino.
-quita, tus horrendos pies, no soy cojín. – el chico empujo, con fuerza, los pies de su hermano. – mucho menos, tu mueble personal. –
-hakudoshi, cariño, últimamente estas de mal humor. – kagura camino hacia él, y tomo asiento, a su lado. – toma bebe un trago, y relájate querido. –
-creo que ni un trago, calmara, el volcán en erupción, que lleva dentro nuestro hermano, querida. – kagura quiso reír, por el comentario de su hermano. – además es lógico, que este así, después de la muerte de su fiel sirviente no hay quien lo calme. –
-hentei, no solo era mi sirviente, él era más hermano, que ustedes. – hakudoshi se puso de pie, con la intención de abandonar, el lugar, pero fue detenido, por su padre.
-donde crees que vas, hakudoshi. – el joven de ojos violetas paro sus pasos. – aún no he dado la orden para retirarse. –
-y ahora, que más vas a decir, sabes, me importa un carajo, tu estúpida perla, papa. – esta vez, fue naraku, quien propino, un fuerte golpe, al chico.
-cuida tus palabras, mocoso, sabes muy bien, que las ordenes, de nuestro padre, se respetan. – hablo autoritariamente, el primogénito.
Hakudoshi quien estaba, en el piso, fue ayudado, por su hermana gemela, kanna, que casi nunca llamaba la atención, por su personalidad vacía, de igual forma, casi nunca le gustaba hacerse notar, la joven chica, ayudo a ponerse de pie a su hermano, quien aún se sobaba la mejilla.
-claro, y tenía que salir el hijo favorito en su defensa. – recrimino el albino.
-naraku, creo que con un 'cállate' bastaba, no era necesario, golpearlo. – dijo kagura viendo de manera acusadora a su mayor.
-¡ouch!, ¡ese golpe dolió!, y lo sé por experiencia. – exclamo byakuya. – kanna, siempre lo diré, tu eres una especie de fantasma, no había notado tu presencia. – la chica albina, lo miro con su típica mirada vacía al igual que toda ella, sin ninguna sonrisa, ella simplemente, no transmitía nada. – umm.. No me mires así me das miedo. –
-no exageres, byakuya, deja de molestar a kanna, sabes muy bien como es ella. – onigumo, observo, como kagura limpiaba el golpe de su hijo.
-bien, con respecto al tema, del clan ouji; hakudoshi y kanna trabajaran en ello. – ordeno onigumo ante la mirada de sus hijos gemelos, y antes de pronunciar lo demás uno de ellos replico su orden.
-me reusó padre, por el momento, tengo otras, prioridades, que ir a formar alianza con ese estúpido clan. – hakudoshi vio a su padre de manera retadora, al igual que onigumo.
-ya hable hakudoshi, dudo que tus 'prioridades' sean más importantes que la orden que te estoy dando. – camino hasta el joven, para verlo de frente.
-por supuesto, tengo planes, y entre ellos no está viajar a Nagasaki, y verle la cara a moryomaru. – dijo sin quitarle la vista a su padre quien formo una sonrisa burlesca en su rostro.
-¿acaso? En tus planes esta, buscar a sesshomaru y vengarte por lo que le hiso a entei. – todos escucharon como onigumo reía mientras se alejaba e su hijo. – por favor hakudoshi, terminaras muerto, o ¿no recuerdas, que naraku te salvo ante una muerte segura por el perro ese?. –
Los demás hermanos, vieron como los puños de hakudoshi se cerraban con fuerza.
-hakudoshi, cálmate es mejor que hagas lo que te dice, además, de cierto modo es algo para perjudicar a los taisho. – dijo kagura para calmar la situación.
El chico suspiro resignado, tomando asiento de mala gana.
-bien, si ya terminaste tu rabieta, niño, pasado mañana te iras junto con kanna a Nagasaki. – dijo naraku. – y quiero buenos resultados. –
-como ordene jefe. – contesto irónicamente su hermano menor.
Naraku por su parte no le presto atención a la rebeldía de su joven hermano, pensó que pelear con un mocoso para él no tenía beneficio alguno.
-hay, una cuestión en mi hermoso cabeza. –
-byakuya, en tu cabeza siempre hay demasiadas incógnitas querido. –
-kagura, eso es porque, mi mente es brillante. – kagura solo poto por reír, mientras los demás lo miraban asteado. – no me miren así, sé que la envidia es fuerte. –
-cállate, si no vas a hablar nada relevante. – exclamo naraku, el cual tomaba asiento, mientras su padre fumaba un cigarrillo.
-cómo eres naraku. – dijo indignado. – bien, mi pregunta es, ¿Qué paso con kagome?, ¿acaso, no piensan reclamarla?. –
-al fin preguntas algo coherente. – dijo hakudoshi quien estaba arre costado en el sillón.
Onigumo, escucho muy bien lo dicho por su hijo, puso el cigarrillo en el cenicero de plata del mini bar, para verlo.
-por el momento no, la verdad no me interesa reclamar a esa estúpida mujer. – byakuya miro a su padre asombrado.
-pero padre, las reglas así lo exigen, y si no tienes que reclamar dinero a cambio. –
-byakuya, tiene razón. – dijo naraku. – en verdad ya no la necesitas padre. –
-en todos estos años, no mostro signo de amenaza, y todos comprobamos, que no posee poder espiritual alguno. – kagura tomo la palabra.
-pero si no recuerdan no fue solo kagome quien escapo, también rin escapo gracias a los taisho. –
-¿Qué interés tendría el perro de sesshomaru en ayudar a una humana?. – pregunto el chico de coleta.
-de inuyasha sabemos que aun llora por la estúpida de kikyo, y tal vez, tal parecido con kagome lo haya motivado a ayudarla. – expreso hakudoshi. – pero sesshomaru, ¿Qué interés tendría en rin?. –
-kagura, tú eras su compañera, ¿sabes algo?. – cuestiono naraku, el cual le había despertado cierto interés, en ese pequeño dato.
-no, hermano, según se ella vive sola, no tiene a nadie, de igual manera, me desconcierta el interés de sesshomaru de salvarla. –
-o más bien estas celosa, cariño. –
-cállate byakuya, nunca dices nada bueno. – ciertamente, kagura siempre había tenido interés en sesshomaru, pero tales sentimientos, jamás fueron correspondidos por ser del clan enemigo.
-byakuya, investiga más de esa chica llamada rin. – ordeno naraku. – debe existir algo. – sonrió. – tal vez ella sea un punto débil de ese imbécil. –
-como digas, hermano jefe, y que hay de kagome. – dijo el chico ganándose la mirada macabra de su hermano albino.
-de ella, me encargo yo. – sonrió el albino quien siempre había tenido interés, ante la chica, higurashi. – si vamos a destruir a los taisho debemos hacerlo hasta el fondo. –
Todos los kumo, desde el mayor hasta el menor rieron ante su deseo de acabar con sus mayores enemigos, mas sin embargo, no sabían que inutaisho ya había dado un paso adelante sobre las jóvenes.
Naraku, quien en cierta ocasión vio a rin, le pareció atractiva, pero más atractiva era el solo pensar, si sesshomaru tenía interés en ella, y si así era disfrutaría golpearlo desde ese punto, sonreía el solo pensar la cara que pondría el atacarlo desde ahí.
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Rin y kagome, parecía estar en una especie de shock, por lo que inutaisho, le había informado, primero se enteraba que tenía una familia, pero ahora, están muertos, luego que kagome es su prima, y ahora esto, que ellos son demonios, que no son humanos, que los kumo igual son demonios, malignos, y que ella y kagome poseen poderes espirituales, y que resulta que tal poder la hace parte vital del clan taisho. Qué clase de broma es esta, no podía estar pasándole esta no es la vida que solía tener, todo esto debe ser una pesadilla.
Estaba tan metida en lo que pensaba, que no se había percatado que todos le hablaban a ella y a kagome.
-creo que se paralizaron, con la noticia señor inutaisho. – dijo shippo, mientras les hacía señas a las chicas para que reaccionaran.
-creo que les va a costar trabajo procesar la información. – comento miroku.
-es lógico que este así, hasta, hace poco su vida era normal, bueno sobre todo para rin. – dijo su joven esposa.
-rin, kagome. – llamo inutaisho pero ellas aún seguían absortas a sus pensamientos.
Kagome, no miraba tan mal esa posible idea, el ver morir a su familia por los kumo, quienes la tuvieron como esclava por muchos años, le hacía pensar que serviría para vengarse de ellos, no perdía nada con aceptarlo y estaba segura que contaría con la ayuda de rin.
Volvió a la realidad y vio como todos la veían atenta a ella y a rin y de una vez decidió dar su respuesta no tenía nada más que pensar.
-yo. – agacho su mirada viendo su manos, mientras inuyasha la observaba, podía oler su miedo y no le gustaba para nada verla así. –yo, bueno, yo acepto. – levanto la mirada. – acepto, a ayudarle y que inyecte en mi lo que dijo. – aun temblaba por lo que acababa de decidir en su vida.
Inutaisho, sonrió triunfal, ante la respuesta de la chica, pero una no contaba con la respuesta de la pequeña rin que tenía la mirada perdida.
-buena decisión kagome, ahora será parte de esta familia. – miro a la joven a su lado. – y que hay de ti rin. –
Sesshomaru veía atento a la chica, quería saber que pensaba.
En ese momento solo quería tomarla y sacarla de ahí, llevársela lejos para que no corriera peligro alguno, pero tenía que frenar tales impulsos, sobre todo porque tenía puesta la mirada de koga, quien lo veía como si supiera sus deseos, cosa que le molestaba del estúpido lobo.
-¿rin?. – llamo kagome al ver que su prima no contestaba, rin ya había tomado una decisión y no precisamente era la misma de su prima.
-yo, lo siento kagome. – dijo viendo a la chica para luego dirigir su vista a inutaisho. – yo, lo siento pero no puedo ser parte de este absurdo juego. – dijo molesta.
Se sorprendieron por la decisión de la pequeña, inutaisho sonrió empresa a conocer el carácter de la chica. - ¿Por qué?. – pregunto seriamente.
-porque hasta hace unos días, mi vida era normal, y no estar metida en este embrollo, de mafia y todo la cosa. – comento rin ofuscada.
-sabes, que ellos, te buscaran, y solo tendrás dos opciones. – dijo inutaisho. – uno te llevaran con ellos al mismo negocio, y dos te mataran. –
-pues, que me maten. – dijo levantando la voz. – además, no tengo nada que perder, yo solo quería un estúpido trabajo, mi intención no era meterme a todo esto. – varias lagrimas salían de sus ojos marrones.
-prefieres morir a ¿ayudarnos?. – dijo el kitsune con un tono de pena por la chica.
-a mí, nunca nadie, me ha ayudado, no tuve una familia, he luchado sola por mi propia cuenta, para salir adelante, ¿para qué?, para que todos ustedes quieran manejar mi vida, no, lo siento no pienso ser parte de un clan asesino. –
-ni si quiera para vengarte de la muerte de nuestra familia. – exclamo una enojada kagome.
-era tu familia kagome, yo no la recuerdo. – al terminar de decir eso, sintió la mano de su prima al darle una bofetada.
-eres estúpida rin, pensé que contaba con tigo, pero ya vi que eres una cobarde. – rin que aún estaba sorprendida, por la actitud de kagome, y las palabra que le había dicho. La veía enojada.
-no soy cobarde, solo quiero de regreso mi vida. –
-y la tendrás. – dijo inutaisho. – si te vas ellos te mataran, y no digas que no tienes a nadie porque tienes a tu prima tu única familia. –
-acepta de una buena vez, y ahorranos, el ser tus protectores, porque aunque no aceptes estoy seguro, que mi padre te vigilara para que no te pase nada. – todos escucharon con asombro las palabras de sesshomaru, quien minutos atrás, estaba en desacuerdo con tal idea, que vicho le había picado a ese hombre.
Rin por su parte pensó que ya no la quería cerca de él, acaso lo hacía porque le fastidiaba ayudarla. Tal vez tenía razón ya se había molestado demasiado en ayudarla, miro a su prima, y pensó y de inmediato, se arrepintió por lo que le dijo, pensó bien las cosas, y quizás inutaisho tenía razón, ellos la buscarían para matarla, y de esa forma kagome se quedaría sin nadie. Ahora ella era su única familia, la única que le quedaba, de toda la familia que perdió sin conocer gracias a los kumo.
-está bien, acepto. – vio a los ojos al comandante. – acepto, a , ayudarle, señor. –
-bien dicho rin, siempre tendrás tu vida, no serás una esclava como lo fue kagome para ellos. Apreciaba demasiado a sus abuelos como para hacer tal cosa, y no te preocupes con la universidad. – rin abrió los ojos asombrada por lo que le acabada de decir. – sé que ya casi la terminas, y no voy a interferir en ello, podrás terminar tu carrera. – rin lo miro contenta con una gran sonrisa, pero así como llego esa alegría así mismo se fue.
Al recordar que no tenía ni un mísero centavo para pagar.
-te dije que yo me encargo de tu universidad. – dijo inutaisho al darse cuenta de la reacción de rin.
-no pienso dejar que usted corra con los gastos de mis estudios. – dijo de manera seria.
-pero que mocosa tan orgullosa y molesta eres. – dijo con fastidio inuyasha anta la negatividad de la joven.
-a ti que te importa saco de pulgas. – contesto con molesta la chica.
De inmediato la risa de koga, miroku y shippo sonaron por todo el salón.
-mira mocosa no me llames así, menos en frente de estos idiotas.-
-entonces, no me llames orgullosa. – se percató en las singulares orejitas de perro que poseía el joven albino. – por cierto tus orejas de perro dan mucha ternura. – pareces peluche para niñas. – exclamo con ternura, mientras los tres sujetos incluida kagome reían.
-me caes muy bien niña. – dijo entre risas el joven lobo.
Inuyasha tomo asiento de nuevo no tenía caso pelear con esa mocosa.
-sabia, que tu orgullo no dejaría que hiciera eso, así que pensé mejor las cosas, sobre todo por lo que, me dijo sango un día de estos. – dijo inutaisho. – que sé que nos conviene a todos, y es que ustedes dos, trabajen en la empresa. –
Rin se emocionó, al saber, la posibilidad de un trabajo, y sango en seguida supo lo que inutaisho diría para alivio de ella.
-rin y kagome, trabajaran como asistentes, de sesshomaru e inuyasha, tanto en la empresa como en los asuntos del clan. – hablo autoritariamente el comandante.
Había escuchado bien, ella asistente de quien la veía despectivamente, no, las ganas de trabajarse le fueron, de inmediato.
-me reusó, padre, esa locura no la acepto. – dijo sesshomaru con vos imponente desde su asiento, como era posible que ella estaría con el demasiado tiempo.
-sesshomaru, sango no puede con el trabajo de los tres, ten consideración si es que existe un corazón en ti. –
-si piensas, poner asistentes para cada uno, deja a sango con migo, ella sabe llevar muy bien mis asuntos. – dijo con mirada fría en sus ojos, rin por un momento se sintió mal, tanto le desagradaba como para ponerse así por saber que ella sería su asistente. No lo entendía, primero pedía que aceptara, y ahora la rechazaba de nuevo, ese hombre era en verdad complicado.
-sango, siempre fue asistente, de miroku, así que de una vez les digo que rin será asistes de sesshomaru, y kagome de inuyasha. – hablo autoritariamente. – sango, les dará la indicación, de todo lo que tendrán que hacer en la empresa, es mi decisión no acepto más reproches. – se puso de pie. – ya casi es de madrugada debemos descansar, kohaku, llévalas a la habitación donde se quedaran. – dijo refiriéndose a la jóvenes.
-en seguida, señor. – camino donde las primas y en su atrevimiento, tomo a rin del brazo de manera delicada, sesshomaru frunció el ceño por tal atrevimiento del chico, hacia ella, pero más le enfureció el ver que ella no replico en nada, koga se dio cuenta al instante de la reacción del albino y no dudo en comentar.
-umm.. Así que ella es la damisela a la que salvaste. – sonrió y tomo del hombro al albino. – está muy linda, pero parece, que te la quieren quitar perro. – sesshomaru gruño porque quisiera o no el lobo tenía razón en lo que decía, el joven lobo se acercó al odio del albino y exclamo con cierta picardía. – pero no te preocupes ahora que será tu asistente '''será solo para ti'. – haciendo cierto énfasis en la última frase.
-sendeces. – sesshomaru, aparto de manera brusca, la mano de koga, y se dispuso a salir, del lugar molesto, rin lo vio salir con cierto enfado en él, quiera seguirlo, y preguntarle, si le molestaba la decisión de su padre, pero el recordar nuevamente sus ideas erradas hacia ella, la frenaban a hacerlo, decidió caminar junto con kagome, y kohaku, al ver que los demás salían del salón, muy seguramente a descansar, ya que faltaba poco para que la madrugara llegara. Estaba segura que a partir de ese momento las cosas ya no serían igual en su vida.
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El domingo había pasado rápido, en la mansión de los taisho, las higurashi recibieron indicaciones, por parte del mayor, y una de ellas era que el departamento donde se habían estado quedando seria su nuevo hogar, así como también, sobre su nuevo trabajo, del mismo modo, les ordeno preparar su cuerpo, para soportar la infusión que se les transmitirían a ellas.
Y cuando decía preparar se refería a entrenar, comer bien, cosa que no sería difícil para rin.
-porque tenemos que entrenar, no es justo. – se quejó kagome quien estaba preparando su ropa de trabajo junto con rin y sango en el departamento de las chicas.
-pues porque, así tu cuerpo resistirá más, además, en este medio el saber pelear es primordial. – contesto sango.
-entonces, tendremos que pelear en alguna ocasión. – kagome se asustó un poco ante tal posibilidad.
-miren, es lógico, que el pertenecer al clan, nos rodeamos, de enemigos, que en su momento nos atacan y por lógica, tendremos que defendernos. – las dos jóvenes, miraban atenta a sango. – pero la infusión es precisamente para eso, para incrementar su fuerza, el poder espiritual en ustedes, y las habilidades de pelea, es precisamente por eso que hay que entrenar. –
-todo suena interesante. – hablo rin quien, había permanecido en silencio. – solo está el pequeño detalle del mal humos de sesshomaru. – dijo con cierto desgano, el saber que tendría que verlo, y saber lo que él pensaba de ella era agotador.
-por cierto rin, hay algo que me he preguntado. ¿De dónde conoces a sesshomaru?, el que te haya sacado de ahí así de la nada no lo creo de él. – rin se sorprendió por la pregunta de sango y la verdad, ella era de su agrado podía confiar en ella.
-pues, bien, es algo largo y confuso a la vez. – contesto rin.
-te escucho. – las tres se acomodaron, y rin se dispuso a hablar, despejando la duda de su nueva amiga, claro reservando lo que sentía por él y el beso que se dieron aquella noche.
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Un albino, se dirigía en su auto deportivo, jaguar xf, hacia la empresa, no sin antes, pensar que este sería el primer día con ella, había tratado de alejarla, pero la estúpida idea de su padre la había puesto de nuevo ahí junto a él, nunca se imaginó, que aquella chica, que lo ayudo y pensó que no volvería a ver, ahora sería su asistente la misma que provocaba esa cálida sensación en su cuerpo.
-eres un imbécil padre. – pego al volante sacando la rabia que sentía.
Llego a la empresa y se estaciono para luego subir al elevador para dirigirse al piso donde estaba su oficina.
Rin por su parte quien vestía un pantalón, sastre, color negro entallado a sus piernas bien formadas que llegaba debajo de su tobillo, dejando ver los zapatos de tacón que hacía ver sus pies divinos, y con piernas más torneadas, llevaba puesta una camisa con un pequeño cuello, de color amarillo, y por supuesto su cabello recogido en una cola alta, con su flequillo de frente, recibía las ultimas indicaciones, de sango, estaba nerviosa no por el trabajo, era capaz de todo eso, lo que temía era verlo, estar cerca de él y olvidar que existía la dignidad.
Se abrieron las puertas del elevador dejando ver la imponente figura, del demonio, que para maldición de rin se veía guapo, con su elegante traje bien entallado a su fuerte cuerpo y con la melena plateada que caía en el.
-maldición, esto será más difícil de lo que pensé. – dijo rin pensando en voz alta.
-¿perdón?. – pregunto sango quien extendía unas carpetas.
-nada, emm,, solo son nervios del primer día. – contesto tomando las carpetas que le daba sango.
-bueno para quitar esos nervios, llévale esto al ogro, que son los estado de cuenta de los socios. –
-ok, en seguida. – camino hacia las puerta de la oficina de la bestia feroz con las piernas casi quebrándose del miedo, toco un par de veces, hasta escuchar un 'adelante'.
Al entrar podo notar una oficina demasiada limpia y ordenada, todo implacable, y detrás del escritorio, estaba sentado el ogro quien la miraba de pies a cabeza.
-que quieres. – dijo cortante el albino.
-vengo a dejarle los estados de cuenta de los socios. –
-déjalos ahí, luego los reviso, ahora lárgate. – no dijo nada más, no sabía qué hacer, y eso le molestaba, necesitaba el empleo, y estaba dispuesta a ayudar al clan, pero con la actitud de ese hombre le era difícil. –te vas a quedar parada ahí sembrada como un árbol. – dijo tajante el albino al ver que ella no se movía.
Esa actitud y palabras solo lograron molestar más a la chica.
-bien, sé muy bien que me odia, por sus estúpidas ideas erradas hacia mí. – se acercó al escrito para verlo de frente. – pero esto es un trabajo, deje a un lado su tonto orgullo y rencor hacia mí, en cuestiones de trabajo. – dijo rin seria, ganándose la fría mirada del demonio.
-tú no eres nadie para darme ordenes, a mí. – se puso de pie para poder verla con imponencia desde arriba. – sé muy bien que tú eres una empleada más, y en cuanto a mis ideas sobre ti 'no te conciernen'.- siseo lo último que dijo
Rin lo encaro, teniendo en cuenta que él era un demonio, y que podía acabar con ella en un instante.
-me conciernen, porque es mi persona, mi dignidad, mi nombre que sale a relucir en sus estúpidas malas ideas que tiene de mí. – reto con la mirada.
Una sonrisa malvada, diabólica, en verdad no sabía cómo llamarla se formó en el rosto del apuesto albino.
-si según tú, el que este equivocado en pensar que eres coqueta con los hombres. – la sonrisa que se había formado se esfumo de inmediato, dando paso a su frio semblante. – porque andas, muy alegre, y con mucha confianza con el imbécil de kohaku. – a rin la tomó por sorpresa semejante idiotez del albino. Guardo silencio por un momento.
Y ahora, que tenía, que ver kohaku aquí, ella nunca había tenido novio, y menos coquetear con alguien así por así, y el que el piense de esa manera le molestaba, por primera vez se había fijado en alguien y que la tratara así, le dolía, pero si él pensaba eso está bien, ya no trataría de hacerlo entender que estaba equivocado.
-tu silencio lo dice todo. – escucho decir al albino con su típica ronca voz. – no puedes replicarme porque sabes que es verdad, que tengo la razón. – sonrió triunfal el imponente demonio.
Rin dio un largo suspiro, antes de contestar.
-sí, sesshomaru, usted tiene razón, soy una coqueta. – sonrió descaradamente la chica. – una coqueta con los hombres guapos, y por su puesto uno de ellos es kohaku, que aparte de guapo, es atento, caballeroso, y me hace sentir 'muy bien'. – enfatizo lo último, haciendo hervir la sangre de sesshomaru.
-no se preocupe, no seré 'coqueta' con usted, cuando mi mayor interés la tiene kohaku. – sonrió por última vez y dio media vuelta para salir de ese lugar, pero no pudo llegar a la puerta porque rápidamente fue atrapada por los fuertes brazos del albino, quien la sujeto con fuerza.
-te atreves a decir que ese miserable humano es mejor que yo. – dijo gruñendo y de manera terrorífica según rin, que pudo notar claramente como sus ojos se pintaban e rojos en los bordes.
-que le pasa, me lastima. – dijo al tratar de soltarse de él.
-acaso se atrevió a besarte, para decir que él es mejor que yo. –
-no, pero me gustaría sentir los labios de un caballero. – no podía negar que se sentía bien estar en sus brazos.
-sendeces. – miro la tentadora boca de rin, y no resistió mas, unió sus labios con los de ella, para probar su dulce sabor, rin se paralizo, al sentir de nuevo los labios del albino, en los de ella, sesshomaru se separó un momento de ella, solo para dejarle claro un detalle. – recuerda, tus labios solo me pertenecen a mí. – gruño como todo demonio hace reclamando su propiedad, y la beso de nuevo con la sorpresa de que rin correspondía su beso, de nuevo ahí los dos, besándose disfrutando estar juntos, uniendo sus labios, disfrutando el placer de estar así, pero odiándose a la vez, por caer, en la tentación banal, de un beso, beso que lo los hacia olvidar su orgullo, y la otra su dignidad y la promesa mutua de alejarse, quedo tirada ante el acercamiento obligatorio por orden de su padre.
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Hola hola, aquí por fin actualizando antes que nada disculpa por no subir la actualización el viernes pasado como lo habia prometido pero tuve unos percances, pero en fin aquí esta espero sea de su agrado y les guste,,,, como va avanzando la historia.. ya vinos las ideas que tiene inutaisho para con las chicas,, que opinan esta bien que ellas sepan defenderse.. o es que es mejor que sean siempre protegidas por los albinos?
Digamen digame.. xD y ese beso que se dieron.. no se poque no aceptan que se aman.. xD
Agradecimientos especiales a:
Maryamaya1976: hola gracias por esta clava a mi historia y que te guste que tengas un feliz finde..
Guest: gracias porque te encante y siiiii seguireeeee xD
Jezabel: que bueno que te gusto lo del señor nevera xD, me decir si te gusto el beso o que okz.
Dani pasos: prometo solemnemente no abandonar y gracias por leerla.
Tomoe-chan gracias porque te guste sii también me gusta una rin reservada pero dejala que la conoscas es una fiera…
Tonari-chan hago lo que puedo con la narrativa y me agrada que te paresca bien gracias..
Gracias chicas por su apollo espero les guste el cap y nos vemos el próximo viernes lo promero vv adiosito
Recuerden leer es vital para la salud,,,,,,,
