A través de los años, muchos héroes han venido e ido. Muchos valientes hombres, mujeres, e incluso niños han sacrificado sus vidas por el bien de las personas. A través del coraje esos héroes nacían. Héroes que hacían continuar su leyenda, sabiendo que los que peleaban contra el mal antes que ellos han triunfado. Y ahora habían muchos. Muchos héroes. Pero nadie podía sobrepasar al hombre que peleó contra la maldad muchas veces, tantas que le empezó a aburrir. Saitama. El One Punch Man.

Un héroe es un individual corriente que encuentra la fuerza para soportar obstáculos difíciles. Saitama tenía fuerza. Tenía una fuerza que le permitía derrotar a cualquier malo, sea grande o pequeño, él lo derrotaría. Antes era una persona normal... pero es más fuerte. Se convirtió en el héroe que soñó ser. Él pelea justo, no usa ninguna cosa de armas avanzadas o poderes psíquicos. No, es solamente su propia fuerza.

Un gran héroe una vez dijo: 'Cuando tu tiempo llegue a morir, no seas como los que el corazón están llenos de terror a la muerte, para así cuando el tiempo venga recen para vivir un poco más de diferente manera. Canta tu canción de muerte, y muere como un héroe yendo a casa.' Y es verdad. Porque sin los héroes, ¿quién protegería a las personas? Se necesita coraje para poner su vida en línea para los otros. Y no cualquiera puede obtener esa gran cantidad de coraje. Cuando tienes coraje, tienes fuerza. Y cuando tienes fuerza, tienes una oportunidad de triunfar sobre todo.

Le tomó a Saitama tres años para llegar a éste punto. Su coraje, su determinación, todo le guió hasta éste punto. El héroe sobrepasa a todos. Un héroe que la humanidad necesita. Un héroe que el mal temía. Normalmente los héroes pelean contra monstruos, los que ves en libros de cómics. Pero, ¿Titanes? No, ningún héroe habría pensado en pelear eso. Pero aquí está él. Saitama, el hombre que no tiene límite a su poder, peleando contar una nueva maldad.

Un héroe es alguien que no piensa por símismo, es alguien que es generoso de espíritu, que intenta a ayudar a la mayor cantidad de personas. Un héroe para mí, es alguien que salva a gente y que de verdad le importa. Pero a él le importaba? Su trabajo era salvar a gente, eso es lo que hace un héroe. Pero muchos humanos ya murieron por monstruos, y no los pudo salvar. Él es fuerte, es determinado, tiene coraje, y no parará hasta que éste mundo esté libre. No parará hasta que haya hecho su deber completamente. Un deber que se le otorgó a él desde el día que salvó al niño con mentón rarísimo del monstruo humano-cangrejo. Un héroe.


Saitama estaba felizmente caminando por el cuartel general. Sus manos en su bolsillo, el héroe inhaló el aire dulce que entraba por su nariz. Era un día pacífico. El héroe no podía creer que ha estado ahí dos semanas. Se preguntaba cómo iba todo en la Ciudad-Z. Se preguntaba si Genos lo estaba buscando. Saitama se sintió decepcionado. Prometió a Genos que le enseñaría, que sería su discípulo. Pero ahora está atrapado en éste mundo extraño. Y por encima, ¡no tienen Udon! Dejando salir un suspiro, continuó su caminata, para ser parado por alguien llamándole.

"¡Saitama, señor!"

Girando para ver a quién le pertenecía la voz, Saitama saludó con un leve movimiento de su mano al chico de pelo color rubio. "Oh, Hola Armin." Saludó al chico.

"Buenas tardes, señor," Armin dijo, saludando.

"No hagas eso," Saitama dijo, frotándose las sienes. "No soy un soldado."

"Pero es parte del escuadra Operaciones Especiales," Armin remarcó. Limpiando su garganta, continuó. "Escuche, ésto puede ser muy extraño pero... ¿me podría ayudar en algo?"

"Claro," Saitama respondió, asintiendo con su cabeza. "¿Qué es?"

"Necesito que vaya y hable con mi amiga; Mikasa. Está demasiado preocupada sobre Eren, y no ha hablado tanto como lo ha hecho antes. Usualmente ella no habla, pero ahora está más callada que antes," Armin dijo, una mano en su mentón en pensamiento."Pienso que es sobre usted. O sus poderes, para ser preciso."

"Y, ¿Por qué es eso?" Saitama preguntó, levantando una ceja. "¿Está celosa, o algo?"

"No creo que sea eso," Armin respondió, negando con su cabeza. "Escuche, estoy seguro que el Comandante ya le dijo lo que pasó cinco años atrás, verdad?"

Saitama puso su mano en su mentón en pensamiento. "No creo que pueda recordar tener esa conversación."

Dejando salir un suspiro, Armin se giró. "Sígueme, te guiaré hacia ella y te diré algo sobre Eren y Mikasa. Pero prométeme que lo guardarás en secreto," él dijo, mirando a él antes de que caminara fuera de él.

Asintiendo con su cabeza, Saitama le siguió. Llegando hacia él en solo segundos mientras ahora caminaba junto con el pequeño soldado.

"Hace cinco años atrás, La Muralla María fue rota," Armin empezó, recordando. "Yo, Eren y Mikasa todos vivíamos en el distrito de Shinganshina... el distrito en el que el Titán Colosal apareció y rompió la Muralla. Estuvimos presente durante el desastre. Miré como el Titán Colosal pateó a través de la muralla como si fuera un juego para niños. Las rocas de la muralla aplastó a muchos ciudadanos inocentes. Y después Eren y Mikasa solo... ellos... Ellos corrieron, mientras que yo me quedé paralizado en miedo. No tenía el coraje para hacer nada. Después de unos minutos corrí y corrí hasta que me encontré con Hannes," Armin no podía hacer nada más que sonreír al mencionar su nombre. "Le dije que Eren y Mikasa se fueron a su casa, para que la madre de Eren también evacuara. Él me dijo que los salvaría, y lo miré irse. Después mi abuelo vino y evacuamos."

Saitama asintió con su cabeza, procesando la información.

"P-pero después y-yo," Armin tartamudeó, no pudiendo formar las palabras. "Estaba en el bote, que se dirigía a la Muralla Rose. Ahí es cuando ví a Eren y Mikasa. Eren estaba como si hubiera visto un fantasma. Sus ojos estaban pálidos. Nos encontramos en el bote y ahí es cuando Mikasa me dijo," él dijo, no pudiendo casi continuar. "Mientras se dirigían a casa, Eren y Mikasa se encontraron con una gran roca la cual había aterrizado en su casa. La mamá de Eren todavía estaba viva, pero atrapada debajo de la roca. Sus piernas estaban aplastados, pero seguía viva. La intentaron sacar, lo intentaron pero... pero había llegado un Titán, y después Hannes llegó y él...él...Él los llevó a zona segura."

"Oh, así que salvo a la mamá de Eren?" Saitama preguntó.

"No," Armin respondió con total seriedad, mirando al suelo mientras continuaban su caminata hacia la locación de Mikasa. "Su madre no fue salvada. En cambio, fue comida... y Eren tuvo que mirar como era devorada en frente de sus ojos."

Un silencio cayó entre los dos mientras continuaban su camino. ¿Qué había que decir? Nada. Ver a tu propia madre, la que te ayudó a crecer, la que te amó, ser comida es algo que nadie tiene que ver. Pero él lo hizo. Eren lo hizo, y le asustaría para siempre.

"Así que eso es lo que pasó," Saitama comentó. "Eso... es algo fuerte. Ese niño pasó por un mal rato procesándolo, eh?"

"Lo pasó," Armin respondió, suspirando. "Pero es lo que encendió la llama dentro de él. Prometió matar a cada uno para vengar a su madre. Y no parará hasta que lo haya hecho."

"Eso es irónico," Saitama dijo, obteniendo la mirada de confusión de Armin. "El niño se convierte en algo que prometió matar. En un Titán," él dijo. mirando a Armin. "Irónico, verdad?"

De repente, una soldada mujer vino caminando hacia Saitama, mirándolo. La soldada caminó más rápido, crujiendo sus dientes en rabia mientras sus manos se convertían en puños.

"¡¿M-Mikasa?!" Armin alcanzó a decir, mirando rápidamente a ella y Saitama. "¿Qué pas-?"

"Apártate, Armin," Mikasa ordenó, ahora parada directamente en frente de Saitama. "Tú y yo tenemos que hablar," ella dijo, mirándolo con rabia.

"Ok," Saitama respondió, una expresión neutral plantada en su cara mientras miraba a Mikasa. "De qué quieres hablar?"

"¿Estás con Eren, verdad? ¿Estás en la escuadra Operaciones Especiales, verdad?" Mikasa preguntó, obteniendo la confirmación; Saitama asintiendo con su cabeza. "Eso significa que eres el que será responsable de su vida. Le prometí a alguien que me haría cargo de él, y pienso mantener esa promesa. Si me doy cuenta que algo le pasó a él, entonces yo personalmente me haré cargo de que nunca camines de nuevo," ella dijo, su mirada intensificándose. "Tú piensas que eres 'lo mejor', ¿cierto? siendo capaz de golpear a dos Titanes fuera de la Muralla con poco esfuerzo. Bueno, no estoy impresionada. Eres fuerte, pero dudo que trates a los demás como tus iguales. Estás asignado al escuadra de Levi, muchos de los soldados o están asustados o curiosos de tí, y el tan llamado 'el más fuerte de la humanidad' tiene un poco de respeto hacia tí."

La expresión de Saitama se convirtió a una de aburrimiento. Dejó salir un ruidoso bostezo, frotando sus ojos mientras juntaba sus labios secos. "¿Eso es todo?" preguntó.

"Eres-¡eres un bastardo!" Mikasa le gritó. Levantando su brazo, Mikasa lanzó un puño al Calvo con Capa. Sus ojos se agrandaron en shock cuando sintió que su puño fue bloqueado por la mano enguantada-color rojo de Saitama. De repente sintió una enorme presión en su mano, y cayó al suelo, su puño aún en la agarrada de hierro de Saitama. Podía sentir sus dedos apunto de partirse. Con frustración miró arriba a Saitama, que miró abajo a ella con una expresión neutral. "¡Suelta mi mano!" Ella demandó, golpeando su mano con la mano que ella tiene libre. Sus ojos se agrandaron una vez más cuando su otra mano fue atrapada por la mano de Saitama. Él apretó su mano, haciéndola reaccionar al dolor mientras que no podía hacer nada. "S-suéltame, ¡idiota! ¡Yo soy el que lo tiene proteger, no tú! ¡Le prometí a ella! ¡Le prometí!"

"¿A quién le prometiste?" Saitama preguntó, su tono de voz y expresión convirtiéndose en seria.

Mikasa gruñó mientras intentaba sacar su mano de la agarrada de Saitama. "¡Como si algún día te lo dijera!" ella gritó. "¡No sabes como es ésto, nunca lo harás! ¡Tienes fuerza, tienes coraje, pero algunos no tenemos! ¡Nunca entenderás como es ser siempre débil!"

"Armin," Saitama dijo, girando su cabeza para mirar a él. "Llévala a que se relaje," él dijo, soltando las manos de Mikasa. "No hablaré con alguien que no quiere escuchar."

"Púdrete, sobrante!" Mikasa gritó, mirando a sus manos mientras casi no podía mover sus dedos. "¡Peléame aquí! ¡Peléame aquí mismo, ahora mismo!" ella demandó, parándose mientras se puso en una posición de combate. "¡No me iré hasta que me golpees de vuelta!" ella gritó, mirándolo a él con un sentimiento de enojo que no sintió hace mucho tiempo.

"No pelearé," Saitama dijo, sin importarle. "No es nada personal, igualmente."

"Bastardo!" corriendo hacia Saitama mientras le lanzó un golpe una vez más. 'No me importa que él me rompa las manos, tengo que demostrarle. Le tengo que demostrar que puedo proteger a Eren.'

Mikasa se sorprendió cuando vio a Saitama no moverse ni un centímetro. Sus ojos se agrandaron en shock cuando su puño colisionó con la cara de él. Sus ojos se agrandaron en shock y caminó levemente hacia atrás, mirando a su mano en paralización pura. "N-no sé... pensé que..." ella dijo, mirando a Saitama. Ella lo miró con miedo intenso cayendo hacia ella. Pero él la miraba con una expresión neutral, aunque aburrida plantada en su cara.

"¿Feliz?" Saitama preguntó, poniendo sus manos en los bolsillos. "Me golpeaste. 'Bieen' por tí, ¿no?"

Mikasa le siguió mirando, shock aún presente en su cara.

"¿O sea, por qué tan enojada?" Saitama preguntó, lentamente caminando hacia ella.

"P-porque," Mikasa tartamudeó, intentando sacar las palabras.

"¿Porque qué?" Saitama preguntó.

"¡Por tí!" Mikasa dijo. "Eres fuerte. Eres más fuerte que nadie pudo habérselo imaginado, ¡y aún así actúas como que no te importa tu poder! ¡Es como que no te importa nada! Con poderes como esos, ¡podrías haber acabado con cada uno de los Titanes en el mundo entero! Y aún así aquí estás, ¡uniéndote a una expedición en la que seguramente resultará en las muertes de muchos soldados! Y dices que eres un héroe. Bueno, héroes se suponen que tienen que dar sus vidas por otros, ¿no? ¿No es eso como, 'el código moral' que todos los héroes viven?" Ella preguntó, respirando antes de continuar. "¿Dónde estuviste cinco años atrás? ¿Dónde estuviste cuando los Titanes atacaron la Muralla María? ¿Dónde estuviste cuando... cuando toda la esperanza se había perdido? ¿Dónde, eh? ¡Contéstame, bastardo!"

"Mikasa, por favor," Armin empezó, solo para ser parado por Saitama.

"Ya veo," Saitama dijo, mirándola a ella con una expresión seria. "Es ese día del mes, ¿no?" él susurró en su oreja, su tono de repente normal y como obvio. "Aprecio que quieras hablarme de eso, pero probablemente deberías hablar con alguien que sepa más del tema."

"Id-Idiota, bastardo, ¡pervertido!" Mikasa gritó, sonrojada furiosamente. "¡¿Piensas que es un chiste?!"

"No, las mujeres no toman esas cosas realmente en serio," Saitama respondió, cruzando sus brazos. "Aconsejo conseguir tampones, y quizás comer helado."

"Por qué, ¡tú!" Mikasa gritó, preparada para pegarle de nuevo.

"¡¿Qué diablos estás haciendo?!"

Todos giraron su cabeza para ver a un familiar chico que es capaz de transformarse en Titán corriendo hacia ellos.

"Eren," Mikasa dijo, su postura de repente degradándose a una de vergüenza. "¿Qué pas-"

"¡¿Qué demonios piensas que estás haciendo?!" Eren gritó a su hermana adoptiva, agarrándola por su collar. "Estás atacando al salvador de la humanidad. ¡¿Cuál es tú problema, idiota?!"

"Eren, yo-."

"¡Cállate de una buena vez, idiota!" Eren la interrumpió, empujándola, accidentalmente hacia Saitama. "Mejor que te disculpes, ¡ahora mismo!"

Girándose para mirar a Saitama, se sorprendió cuando lo vio negar con su cabeza. "No," él susurró. "Todos ustedes," él dijo, serio, obteniendo su atención. "Regresen a sus cuarteles! Armin, estás a cargo," él dijo, girándose y caminando fuera de ellos.

"¡¿Y-yo?!" Armin dijo en shock, mirando rápidamente a sus amigos.

La noche habría llegado. Las noches usualmente eran pacíficas y calladas, y ésta noche no era diferente. Mikasa estaba en su cama, bajo el calor de su sábanas mientras miraba fijamente al techo de su habitación. ¿Por qué? ¿Por qué actuó así con Saitama? Eren estaba en lo cierto, era el salvador de la humanidad... pero igual, el pensamiento de dejar a un extraño cuidar la vida de Eren le aterraba. Le prometió a Carla, le prometió a la madre de Eren que lo protegería. Ahora un extraño total aparece de la nada y le roba su deber.

'Pero cuando bloqueó mi ataque,' Mikasa se pensó a símisma, jugando con las sábanas. 'Era como que no estaba haciéndolo con esfuerzo. Se sentía como si me estaba aplastando mis manos, pero la expresión me dijo que no lo estaba ni intentando. Para él se sentiría como si solo estuviera agarrando mis manos, o algo.' Mikasa se sonrojó al pensamiento. 'El pervertido, de verdad teniendo las agallas para decirle a una mujer eso.'

Dejando salir un suspiro, Mikasa giró para estar acostada en el lado. Quizás sobrereaccionó un poco... Pero igual era un bastardo, y un pervertido, no nos olvidemos de eso.


Saitama miró al cielo hermosamente iluminado por las estrellas. No podía dormir así que decidió estar en el techo de los cuarteles generales para mirar a las estrellas. Se sentó en una pared pequeña, sus ojos un poco abiertos mientras dejaba salir un suspiro. Girando su cabeza, Saitama se dio cuenta de algo. Habían tres nombres escribidos en una piedra, una piedra que estaba sentado recientemente. Concentrado para tener una vista un poco mejor, Saitama leyó los nombres.

Levi.

Farlan.

Isabel.

Sabía quién era Levi, ¿pero quién eran los otros dos? Hm, quizás debería preguntarle.


Perdón por las demoras, gracias por sus reviews, favs y follows que me inspiran a seguir!

Si hay algo mal, me dicen por DM o en una review, y lo intentaré corregir si es que puedo.

Una vez más, ¡gracias!

Intentaré publicar más seguido.

También, si quieren que traduzca las notas de autor de la historia original; me dicen, y lo haré!