Tal vez trato de apresurar un poco el final. Si por mi fuera, tardaría al menos 30 capitulos, pero creo que 8 estarán bien.
Pues, ya no sé ni lo que escribo, se supone que fuera un SasoDei meloso, pero acaba siendo de misterio (y ni tanto). Waa, esta cabeza mia que ya no da para más.
Y sí, no les he mentido. El SasoDei dominará pronto, sólo esperemos con fé a que el mundo abra los ojos.
Las lechugas son verdes DATTEBAYO!!
Recuerdos.- Capítulo 7
"Hace poco que lo conoces, asi que tal vez no sepas sobre una de sus habilidades especiales."
El tono en que dijo estas palabras, hizo estremecer mi cuerpo Una fría sensación recorrió mi espalda y a su vez, me puse recto y un poco de saliva pasó por mi garganta haciendo su habitual sonido, señal de mi nerviosismo. Se veía realmente preocupado, no importa por donde lo viera, este no era el Itachi-san que había venido a mi habitación hace poco, lucía verdaderamente preocupado. Puse una cara de interés por sus palabras, alentándolo a continuar, pero continuamos en silencio por un rato más. Cuando la tensión se sentía ya en el aire, rompió la estresante pausa y continuó.
"Deidara-san, ¿Cuanto recuerdas de tu pasado?"
"¿A qué te refieres?"
"Digo que, desde cuando tienes memoria."
Realmente no había pensado en eso, pero ahora que lo menciona, recuerdo muy poco de mi niñez. Tal vez, hasta mis catorce años, y aún asi, mis memorias se vuelven borrosas hasta que se esclarecen mas o menos el año pasado. "Pues, la verdad no lo sé."
"Me lo temía."
"A que te refieres"
"Sasori destaca de entre todos nosotros por su habilidad para controlar las mentes y recuerdos de las personas."
No logro comprenderlo, ¿Insinúa que mi falta de memoria es por su culpa?, a no ser que...
"Es exactamente como lo estas pensando, él ha manipulado tus recuerdos."
Me levanté de la cama repentinamente. Tratando de asimilar su teoría, le di la espalda y llevé mi mano derecha a mi barbilla en una posición deductiva. Miraba a la esquina que se formaba entre la pared y el techo, como si así fuera a obtener una respuesta. Itachi-san permaneció en silencio todo el tiempo. Comencé a recorrer la habitación en la misma posición, hasta que, supe que algo no encajaba, aquel cuaderno había estado cerrado todo este tiempo, lo recuerdo perfectamente, y en él, hay frases que escribí con mi puño y letra.
"¿Por qué dudas?, ¿Hay algo que te haga pensar lo contrario?" Me preguntó con una cara de completa indignación, tal vez por dudar de sus suposiciones. Para enmendarlo, me siento en la cama, más o menos a un metro de él, y comienzo a contarle la historia.
Mientras le comentaba todo lo que sabía hasta ahora, mostraba una expresión de completo interés. Le decía sobre su confesión en aquel oasis, y sobre el diario. Fue cuando mencioné lo de las frases, que se atrevió a responder.
"¿Entonces es eso lo que te hace incrédulo?"
"..."
"Dime, ¿Y si todo esto fue planeado?"
"¿Planeado?"
"Me refiero a, ¿Qué tal si todos estos recuerdos son falsos?, ¿Y si este cuaderno jamás fue tuyo?, ¿Y si jamás sucedió todo aquello?"
"No, no puede ser."
"Bien, creo que todo es demasiado perfecto, si estas suposiciones son correctas, entonces todo encajaría. Piénsalo."
Se levantó de su lugar, se acercó a mí y me dio un beso rápido en la frente. Se dirigió a la puerta y se detuvo por un segundo. Luego la abrió y se fue.
Lancé un suspiro que se escucho tal vez por todo el pasillo. Necesitaba reordenar mis ideas, y me di cuenta que ya era muy noche. Entonces, me fui a dormir, pero no pude ni siquiera cerrar los ojos en toda la noche. Cada vez que lo hacía, imágenes de Danna riéndose de mi aparecían, y me aterraban, pero, ¿Por qué?, ¿Acaso temía que todo aquello fuera verdad? Sacudí la cabeza varias veces, pero no puedo evitar pensar que tal vez, trato de engañarme creyendo que Danna es sincero. Tal vez, Itachi-san es más de fiar que Danna, pero, quisiera que fuera mentira, eso es lo que quiero.
Abrí lentamente los ojos y descubrí que me había quedado dormido. Aún con la mente confusa, salí de la habitación y fui al comedor. Ahí estaba la causa de mi dolor de cabeza, Danna. Me acerqué a él y no me atreví a decirle hola, no parecía importarle. Dijo con su fría voz:
"Pein-sama quiere que reanudemos la misión, ¡Vámonos!"
Como antes, comenzamos a caminar por el desierto. Esta vez no me interesaba socializar con él, sólo terminar la misión, aunque sería muy buena oportunidad para averiguar algo. Entonces, cuando habíamos recorrido ya unos kilómetros, me atreví a preguntar:
"Danna, ¿Son ciertos los rumores sobre sus jutsus de control mental?" Trate de que sonara como una conversación casual, al parecer notó lo tenso que estaba.
"¿Quién te lo dijo?"
"Ah, bueno, fue Itachi-san." No había por qué ocultarlo, no es que sean enemigos o algo asi.
"Ya veo." Su voz sonó demasiado desinteresada, como si responder no fuera necesario.
Duramos unos pocos metros más en silencio, parecía que estaba escogiendo bien las palabras a utilizar.
"Deidara, ¿Te puedo hacer una pregunta?"
"Ah, claro." Me gustaría que respondiera primero la mía, pero parece que esa es su actitud. No me importa mucho en realidad.
"¿Confías en mi?"
Esas tres palabras me marcaron por unos instantes. Traté de responder de inmediato, pero sentía mi lengua trabada. Me tomé mi tiempo para contestar, y le respondí con una amigable e inofensiva sonrisa. Parece que entendió el mensaje.
Llegamos a la aldea de la arena, esta vez sin contratiempos, creo que ya me había hecho a la idea de estar aquí aún por obligación. Danna hizo un extraño ruido desde la afueras de la ciudad, y en unos minutos un hombre salió corriendo de ahí, parecía un militar.
"Sasori-sama, aquí está el reporte." Dijo a la vez que le entregaba unos documentos.
"Buen trabajo. Sigue vigilando." Hizo una rápida sucesión de sellos con las manos, y el mismo sonido anterior se escucho. El hombre dio media vuelta, y caminó como un zombi. ¿Ese era su jutsu mental? Me aterró la idea de que aquel hombre hubiera perdido todos sus recuerdos y ahora creyera ser un soldado de esta aldea. Entonces comprendí, lo fácil que hubiera sido controlarme, así que una vez más, desconfié de él.
El camino vuelta a casa fue más rápido de lo normal. Ahora que revisaba la base por el exterior, no parecía muy detallada, tal vez porque solo es temporal. Según había oído, cambian su escondite cada que hay problemas. El desierto aún era visible y rodeaba completamente un enorme montón de rocas, era impresionante que dentro de él hubiera habitaciones y pasillos tan bien hechos.
Antes de entrar, se quedo un momento en silencio apreciando aquella construcción. Entonces me dijo:
"Deidara, aún desconfías de mí. Pero yo sé que siempre has sido inteligente, sé que encontrarás tus respuestas."
Agaché la mirada, y entramos en silencio a la base. Este día no fue muy bueno que digamos. Sólo quiero descansar, pero, con todas estas dudas, no sé si podré hacerlo.
Dieron las tres de la mañana en mi reloj. Mis ojos se notaban ya cansados, pero me era imposible conciliar el sueño. Me levanté y comencé a hojear aquel diario una vez más, intentando encontrar alguna pista. Fue entonces cuando comprendí una parte del mensaje.
