AIKO

Abrí mis ojos muy lentamente, mis párpados me pesaban como nunca. Estaba en una habitación que no reconocía, estaba decorada con colores verdes apagados. Era grande, espaciosa. En una de las perchas estaba colgado en uniforme de la escuela. Entonces me di cuenta, oh no, Raito.

Me toqué el cuello, ardía muchísimo, esta herida tardaría muchísimo en cerrarse. Miré por la ventana, este sitio era enorme. Pero debía salir de aquí cuanto, antes, ahora sabía que esta era una casa de vampiros.

Corrí a la puerta. Pero al abrirla, Subaru pasaba por el pasillo. Le miré un segundo y empecé de nuevo a correr.

-¡OYE! ¿¡QUÉ HACES TÚ AQUÍ?! –Ignorándolo, corrí desesperada por buscar la salida

Pronto bajé a la sala principal y me encontré con una gran puerta que daba al jardín. Tiré, tiré, tiré y tiré pero no se abría de ninguna manera.

-Eres persistente Aiko-chan – Me giré al instante con una expresión de terror en mi rostro al reconocer ese timbre de voz - ¿Por qué te asustas gatita? – Intenté no mostrarme débil y fruncí el ceño

-¡DÉJAME SALIR! ¡NO ME PUEDES ENCERRAR!

-¿Hmm…? – Sonrió divertido – Sí que puedo

-¿Qué dices? ¡ABRE LA PUERTA!

-Ahora que sabes que somos vampiros no te puedes ir. Vas a vivir conmigo.

-¡DEJA DE BROMEAR! – No recibí respuesta, sólo una sonrisa llena de tranquilidad y con intenciones ocultas en ella - ¡ERES IMBÉCIL! ¡ABRE!

-No bromeo idiota – Cada una de sus palabras se clavaron en mí como un cuchillo ¿por qué me dolió que me hablara de esa manera tan fría? – Pero tranquila~ no dejaré que ninguno de mis hermanos te toque – Sonreí mínimamente de lado – Ninguno, excepto yo~ - Rio mostrándome de nuevo sus colmillos

Sin contestar subí a toda velocidad por las escaleras, buscando un lugar en el que esconderme. Llegué a una habitación con un ataúd en él, cerré y me senté en el suelo conteniendo mi respiración.

Para mi GRAN suerte, el ataúd se abrió, mostrando unos ojos rojizos que me devolvieron el temor que había logrado detener.

-¿Qué haces tú aquí? – Me quedé quieta mirándole - ¡RESPONDE!

-Y-yo estaba escapando de Raito…

-¿Y por qué en mi habitación?

-¡FUE LA PRIMERA QUE ENCONTRÉ!– Me miró con desconfianza mientras salía de aquel ataúd

-Tsk, ¿y qué haces en nuestra mansión?

-Raito me ha traído aquí – Frunció el ceño

-Lo que significa que te ha mordido – Asentí – Bueno, ya que estás en mi habitación y has interrumpido mi sueño, dame de tu sang-

Antes de que acabara la oración volví a correr. Me quedaban pocas fuerzas, pero no dejaría que me mordieran más. Corrí lo que más pude, pero acabé tropezando con algo. Al levantarme vi como Shu estaba dormido en un sillón cercano y había caído por su pierna. Abrió un ojo y al momento el otro, con una expresión de sorpresa

-¿Cómo estás aquí? ¿Tú eres la nueva novia de sacrificio?

-¿Eh? Raito me ha traído aquí. No puedo salir.

-Con que te ha mordido uno de los trillizos – Cerró los ojos de nuevo

-Sí… Shu-san, por favor, ayúdame

-¿Por qué debería ayudarte? Además, Si Raito te ha traído aquí, al que más perteneces es a él

-¡Pero no soy suya! ¡Preferiría estar contigo! – Abrió un ojo con una sonrisa en su rostro

-Eres algo tonta ¿sabías? Pero me diviertes – Se incorporó y abrió completamente sus azulados ojos - No vas a salir de aquí. Pero no eres de Raito hasta que no te haga suya literalmente – Me sonrojé por un momento

-¿Con eso te refieres a…? – Asintió pesadamente – No dejaré que me haga eso… - Me miró indiferente – Gracias por esta información Shu-san

-Ya me recompensarás… - Estaba a punto de irme cuando me giré - ¿Creías que esto te saldría gratis?... Por el momento tengo sueño – Seguidamente cerró sus ojos para dormir. Debía encontrar un teléfono y llamar a Satsuki

SATSUKI

No quería abrir mis ojos. Sabía que no estaba en la enfermería del instituto o en mi casa, pues la cama sobre la que estaba acostada era muuucho más grande y más cómoda que las camas de la enfermería… o la mía. Se sentía como dormir en una nube muy suavecita; así que decidí mejor no abrir los ojos, no importa si había sido secuestrada ¡Mientras este en esta cama, estoy bien!

Me envolví entre las sabanas mientras daba vueltas en la cama, había escuchado un rugido, era mi estomago. La única cosa que podía levantarme de esa cómoda cama era el hambre. Tenía hambre. Mucha. Lentamente abrí mis ojos y una vez se aclaró mi vista me senté en la cama. Me dedique a observar el lugar; todo estaba teñido de un horrible color rosa pálido, la cama era más enorme de lo que imaginaba; el cuarto era más grande que mi casa y tenía un pequeño balcón.

-¿Me secuestro un millonario? – Me pregunté a mi misma.

-Nadie te secuestro, tonta – Giré mi cabeza para encontrarme con un par de ojos violetas.

-Mmm... – Coloqué mi pulgar en mis labios – Kanato, ¿cierto? – Asintió.

-Puedo preguntar… ¿Qué hago aquí? – Dije.

-Eso quisiera saber. Cuando llegue Reiji te trajo hasta esta habitación, es todo lo que se – habló mientras jugaba con su oso.

Me sobresalte por recordarlo, toque mi cuello y…

-¡Ah! – Lo sabía. Dolía un montón - ¡Ese cuatro ojos me dejo un dolor horrible en el cuello!

-¿Te mordió? – Arqueo una ceja, yo asentí.

Kanato soltó una carcajada - ¿Quién lo diría? Suele decirnos que no debemos atacar a ningún ser humano en el instituto, ¿Y el lo hace ahora? ¡Que divertido! – siguió riendo, luego paro en seco para poner un semblante serio, casi inexpresivo – Entonces si Reiji hizo eso… significa que tu sangre es tan deliciosa, que ni siquiera el pudo contenerse, ¿cierto?

Se acerco lentamente a mi y antes de que el pudiera hacer/decir algo comencé a hablar

-Si nos ponemos a pensar… el cuatro ojos ese me mordió ósea, que el es algo así como un vampiro. Y si el es un vampiro y tu vives con el, eso quiere decir, ¡Que tu eres un vampiro! Y si a el le gusto tanto mi sangre entonces… ¡Podría vendérsela a su especie! Y así ¡Ganaría millones!

Me miro confundido mientras yo me perdía en mis pensamientos; ¿Y si era un buen negocio? En vez de ir a donarla al hospital ¡Podía vendérsela a los vampiros!

El chico frunció el ceño, dispuesto a darme una explicación del asunto – Exactamente, somos vampiros. Puede ser que tu sangre sea deliciosa, si es así, ¿crees que la negociaríamos contigo? Al contrario, la tomaríamos a la fuerza – repentinamente subió su tono de voz - ¡Así como lo are ahora!

Me tomo bruscamente de la muñeca, el iba a dar una gran mordida cuado la voz de Reiji lo detuvo.

-No puedes morderla – Le dijo.

-¡Pero tu ya lo hiciste!

-Admito que fue un error. Y gracias a que al parecer ella recuerda ese incidente, la tendremos en la mansión.

-¿Y qué harás con ella? – Preguntó confuso, el cuatro ojos soltó un suspiro

-Le preguntaré a ese hombre.

Kanato volvió a reír – Reiji esta en problemas, ¿no lo crees, Teddy?

Y mientras ellos hablaban de cosas raras yo me levante de la cama. Creí que me ignorarían pero una vez que puse un pie en el suelo voltearon a verme.

-Emm… si, que linda historia – Ni siquiera yo sabía lo que decía – Pero tengo hambre, así que… ¡Hablamos después! – Salí corriendo de la habitación, en busca de tres cosas:

Uno: la cocina; desde hace rato he dicho que tengo hambre.

Dos: un teléfono; quería llamar a Aiko. Tengo un mal presentimiento y quiero saber si esta bien.

Tres: la salida.

Y hasta aquí el nuevo cap. Es un poco corto, pero esperamos que os guste. Gracias :)

CONTESTANDO REVIEWS (KYARYKAGAMINE):

Para AZUSA KAWAII: Muchas gracias, me alegra que te gustara :) Por cierto, lo de la respuesta me hizo mucha gracia, llevas toda la razón. Lo de tu historia, en cuanto tenga un rato libre me pasaré. Muchos besos y nos vemos. Saludos igualmente

Para Skarllet Northman: Aquí tienes este nuevo cap. Espero que te gustara ^^

Para Chizuru Kobayashi: ¡Muchas gracias por comentar! Igualmente te agradecemos que digas eso. No es que seamos las mejores, pero comentarios de este tipo nos alegran mucho, así que nuevamente gracias (también por entendernos y decir esas cosas sobre nuestro FanFic). Cuídate tú también. Muchos besos! :)