Puertas abiertas al, Dios mío, qué digo… ¿amor?
Disclaimer: Luego de una decepción amorosa, Bella decide continuar su vida tratando de sobrellevar las cosas lo mejor posible. Sin saber que un misterioso chico se preocupaba por ella, sin saber que éste hacía lo que podía para acercársele, pero… ¿podrá ella ver que, después de todo, lo que sentían era… amor? ExB. TODOS HUMANOS.
Summary: Ninguno de los personajes me pertenece, todos los derechos sobre Stephenie Meyer, a mí sólo me pertenece la historia que sigue, cualquier similitud con la realidad, es pura coincidencia.
Capítulo 7: Cita
Bella POV
Se suponía que no debía estar nerviosa, después de todo, iba a salir a cenar con un amigo de toda mi vida, pero, vaya pequeño detalle, me había dado cuenta de que estaba enamorada de él, en consecuencia, estaba al borde del desmayo y/o paro cardíaco.
— ¡Bella! ¿Qué pasó allá? —Emmet había llegado y me gritaba desde la cocina — ¿Te das cuenta de que me hiciste perder 50 dólares por tu pequeña equivocación entre el freno y el acelerador? ¿Es que no sabes manejar?
Sentí a alguien subir la escalera, y luego cómo mi puerta se abría.
—Emmet, sí se manejar, apuesto a que si corro contra ti, te gano —y ahora me daba cuenta de que lo había dejado sin medio de transporte a 10 kilómetros de casa —a propósito, ¿en qué viniste?
—Rose me trajo —sonrió —pero no me cambies de tema… a parte, ¡tendrás que salir con ese Cullen!
—Se llama Edward —por qué tenía que ser cierto que enamorarse implicaba sentir cosas en el estómago, estúpido enamoramiento —. Y es mi amigo, va a ser como salir con un amigo a cenar, nada más.
— ¿No viste cómo te mira? —inquirió mi hermano.
—Eh… ¿cómo un amigo? —le contesté, sarcástica.
—No te hagas la tonta, Bells… Cuando te ve, sus ojos se iluminan, y te mira como si fueras su centro… es realmente asqueroso verlo cuando está contigo.
—Me hace acordar a la sonrisa estúpida que pones cuando hablas de Rosalie.
—Qué mentirosa eres —y dicho esto, se fue.
Me terminé de preparar para mi cita con Edward, me pregunté cómo se vería, pero si por mí fuese, hasta un trapo sucio le quedaría bien, pero, obviamente, Alice no lo dejaría.
Luego de media hora, escuché una bocina en la puerta de mi casa. Comencé a híper ventilar y mis manos sudaban, ¿tenía que ser todo tan asqueroso? Bajé las escaleras tratando de no caerme, igualmente, ya había pasado esa etapa, era sólo un reflejo controlar que mis pies fuesen por el camino correcto, mi torpeza era lo único que no extrañaba de antes.
Una vez abajo, me miré por última vez en el espejo, me gustaba como me quedaba aquel conjunto, Alice me lo había elegido, como toda mi ropa, ella amaba ir de compras y yo lo odiaba, por eso cada vez que necesitaba actualizar mi ropero le daba dinero a ella para que haga las compras y ella lo hacía feliz ya que, según ella, si fuera yo la que comprara mis cosas, me vería horrible.
Inspiré y exhalé una vez más antes de salir.
Edward POV
Cuando salió me quedé perplejo, estaba hermosa, llevaba un conjunto de camisa y falda azules con sandalias y cartera plateada, el pelo lo tenía suelto pero arreglado, y se había maquillado un poco, perfecto para ella.
—Parece que hoy es tu día de lentitud —le dije, pues desde que había dado señal de que había llegado habían pasado un poco menos de diez minutos.
—A los chicos hay que hacerlos esperar —me contestó, y yo reí.
—Estás muy hermosa, aunque ese no sea el adjetivo adecuado, porque no hay palabras que alcancen para expresarlo con exactitud —se ruborizó. Justo cuando iba a decir algo, salió Emmet, lo que me temía que pasaría.
—Más te vale no sobrepasarte —amenazó —porque no dudaré en pegarte una buena paliza.
—Déjalo ya, Emmet —Bella me defendió —vámonos, antes de que se le ocurra hacer algo —se subió del lado del copiloto. ¡Dios! Qué poco caballero, no le abrí la puerta del auto.
—En serio, pórtate bien, Cullen —Jasper tendría que decir lo mismo de él.
—No hay problema, no haré nada malo.
—Más te vale.
Arranqué el motor y salimos. Bella iba muy callada, estaba muy pensativa, eso me mataba, quería saber qué pasaba por su mente en ese momento. Decidí romper el hielo antes de que se friera mi cerebro.
— ¿Qué te pasó hoy, en la pista? Ibas tan bien… —pareció pensar su respuesta unos segundos, esta chica quería matarme de ansiedad.
—Me pareció ver un animalito en el camino, y no lo quería pisar, y una vez que frené, ya me habías pasado, no tenía caso intentar siquiera llegar a la meta —razonable respuesta.
— ¿Cuándo te unes a Greenpeace? —ella sonrió.
—Aunque no lo creas ya estoy afiliada —buscó algo en su billetera —mira —me mostró un carnet con el logo de Greenpeace y su foto pegada en la tarjeta, había salido tan linda… —la foto es horrible.
—Yo creo que saliste muy bien —volvió a sonrojarse, le quedaba tan bien ese rubor en su rostro, me daba una sensación de frescura, inocencia…
—Deja de mentir, ese día tenía fiebre y estaba pálida, parecía un vampiro —reí ante su comentario.
—Bueno, ya sabes lo que dicen de los vampiros… que son bellos —lo había leído en algún libro por ahí.
—Pues yo sería el único vampiro feo en el mundo
—Lo dudo mucho —en ese momento llegamos, aparqué y bajé rápidamente para abrirle la puerta del copiloto, no se me iba a escapar esta vez.
Pasamos la cena hablando de las cosas de siempre, hasta que la hice llegar a un tipo de charla incómoda, pero por alguna extraña razón, ella pareció aliviada de hablar de ese tema.
— ¿Sabes por qué quise que este fuese el precio para que pague por perder la carrera? —noté en sus ojos la sorpresa. Pareció dudar unos segundos.
—No —aunque yo dudaba que fuera cierto.
—Bueno, como ya sabes… me gustas y yo… quería pasar un tiempo a solas contigo —piensa rápido Edward, dile las cosas con calma, y caballerosidad, y si ella no te corresponde, no te pongas mal, después de todo, es muy probable que te rechace, pensé —para que hablemos… hace mucho que no hablábamos de otra cosa que no fuera nuestra apuesta, y me alegra que hayas perdido. Me gustaría saber si tú sientes algo por mí, quiero decir, algo más que una amistad —paré de hablar para evaluar su expresión, parecía estar librándose una batalla en su mente, seguramente estaba pensando qué palabras usar para no herir mis sentimientos —si no sientes lo mismo que yo… lo voy a entender, de todas maneras, era obvio que me ibas a rechazar y… —pude sentir como unos dulces labios se posabas sobre los míos, me quedé petrificado en mi lugar, ¡dale Edward! Correspóndele, pensaba en mi fuero interno, y me hice caso. El beso no fue largo, pero para mí fue suficiente para saber que Bella sí sentía algo por mí — ¡Wow! —fue lo único que pude decir.
Indudablemente, ése había sido el mejor día de mi vida.
¿Y? ¿Qué les pareció? Finalmente el beso tan esperado por todos…
Bueno, no tengo palabras, a parte de que estoy apurada por ir a gimnasia, así que me voy…
¡Besos y gracias por los reviews!
Nos estamos leyendo…
Yami Uma
