Naruto y su personajes NO me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia si es completamente mia.
CAPÍTULO 7.
Sasuke Uchiha jamás se caracterizó por ser un hombre de perder la paciencia y mucho menos por ser agresivo, él, ante todo problema actuaba de manera racional hasta tal punto que parecía nunca molestarse.
Pero esta vez, definitivamente desconocía él mismo sus pensamientos, lo único que tenía en mente en ese preciso instante era que, en cuanto encontrara el paradero de Hotaru le gritaría hasta del mal de que se iba a morir. Quería olvidarse por unos segundos de el caballero que Mikoto hizo de él y hacerle ver a Hotaru, por las malas, que a Sasuke Uchiha no se le podía retar.
Personalmente, no se preocupó en buscarla porque en realidad ella a él no le interesaba, más si el bebé que llevaba en el vientre y fué por ello que puso a todo su equipo de seguridad que buscara hasta en el último rincón de la cuidad. Sin embargo, aún nadie sabía de ella, era como si se la hubiese tragado la tierra.
No sabía a donde pudo haber ido, ni con quién, pero lo que si era claro era que no estaría haciendo nada bueno, aunque más le valiera, por el bien de ella, que no se le ocurriera hacer ninguna locura.
Cuando ya empezó a caer la noche seguían sin noticias de ella, ni en su propio trabajo le dieron rienda suelta, su manager aseguró no tener ni idea de donde podría estar y su madre... Pues hizo una de sus patéticas actuaciones y fingió un ataque de nervios porque "Su princesita" no aparecía.
Después de la visita a la escandalosa mujer Sasuke se dió por vencido y regresó a casa. Intentó ponerse en contacto con Sakura pero ella no contestó, ni las llamadas al teléfono del apartamento ni las de su celular.
Estaba seguro de que ella estaría furiosa con él y que le debía una disculpa por dejarse llevar por la furia del momento. Pero justo ahora tenía un dolor de cabeza infernal y lo unico que quería era cerrar los ojos un descansar como mínimo una hora.
Sakura pasó todo el día en casa de sus padres y tenía pensado quedarse a pasar la noche allí, ya que no sabía cuando regresaba Sasuke, no tenía ningún interés de pasar la noche sola en el apartamento. Como era de esperarse, Mebuki la increpó con preguntas pero Sakura evadió todas y cada una de ellas.
Sinceramente no quería que su madre supiera que había tenido una discusión con su esposo porque sabía que ese mismo tema las llevaría a discutir.
Esa noche sus padres saldrían a cenar afuera como todos los fines de semana y esta vez, como las anteriores, Sakura se negó a acompañarlos, no porque se sintiera mal o por el mal genio que traía en todo el día; Sino porque de verdad no le gustaba hacer un mal tercio en la cena de sus padres.
A las ocho treinta de la noche sus padres se fueron y ella se encerró en su habitación a ver una película y no supo si era por cuestión del embarazo o porque estaba levantada desde muy temprano pero cuando la película apenas llegó al minuto quince ya Sakura estaba profundamente dormida.
Se despertó cuando creyó escuchar el timbre de la casa pero luego se dijo que no podían ser sus padres porque ellos tenían llaves, estaba casi segura de que estaba empezando a soñar y que el sonido del timbre fue cosa de su imaginación. Luego, escuchó de nuevo el timbre y esta vez si salió de la cama.
Bajó las escaleras con cuidado aún soñolienta, deteniéndose al pie de los escalones para soltar un bostezo antes de abrir pero parecían bastante impacientes.
Echó un vistazo por la mirilla pero no vio a nadie y no le quedó otra que abrir. Todo el sueño y cansancio que tenía sé esfumó cuando vió la figura que se alzaba frente a ella.
Era ella, la misma mujer que ocasionó tods sus problemas con Sasuke: Hotaru Akemi.
- Tengo que hablar contigo -La mujer quedó mirando su vientre abultado por unos segundos y luego volvió a poner su atención en el rostro de Sakura.
- Yo no tengo absolutamente nada que hablar contigo -Sakura iba a cerrar la puerta cuando ella la detuvo y entró a la casa sin su permiso- ¿¡Qué demonios te pasa!? ¡Largo de mi casa!
Hotaru se plantó dentro de la casa y se cruzó de brazos.
- Vine hasta aquí para hablar contigo y eso haré.
La furia empezó a crecer dentro de Sakura y la liberó un poco cuando cerró de un portazo que seguro se escucharía en todo el vecindario.
- Ya te dije que no tengo nada que hablar contigo...
- Tengo entendido que tu y Sasuke decidieron... Volver -La rubia tuvo la osadía de interrumpir a Sakura.
- Nada de lo que Sasuke y yo hagamos te incumbe ¿Aún no te das cuenta que aquí tú sobras? -Atacó la pelirosa.
Hotaru se mordió el labio, molesta porque veía que Sakura no caía en su juego.
- ¡Eres una estúpida! -Gritó colérica.
- ¡No te atrevas a insultarme! -Espetó Sakura dando un paso hacia adelante y obligando a Hotaru a retroceder uno- Tú no eres nadie para venír hasta aquí a gritarme e insultarme niña desubicada.
- Mira Sakura...
- ¡No me llames como si me conocieras! no permito que una mocosa como tú me trate como si yo estuviera a su nivel, tampoco dejaré que hables nada porque simplemente no tengo nada que tratar contigo... Lo único que si quiero que tengas claro es que ¿Acaso crees que Sasuke se fijaría en una niña como tú que ni siquiera debe saber ir al baño sola aún? -Sakura atacó de nuevo dejando a Hotaru muda reprimiendo su rabia- Deja de soñar niña. Sasuke es un hombre con una vida hecha, que no se fijaría jamás en una mujercita de la vida loca...
- ¡Pues lamento decir que si se fijó en ésta mujercita! - Hotaru volvió a interrumpir. La cara se le empezaba a poner roja por la rabia acumulada y sus ojos se llenaron de lágrimas- ¡Sasuke y yo mantuvimos una relación y ahora estoy esperando un hijo de él.
Esta vez fue Sakura quién quedó muda, no sabía si escuchó bien lo que acababa de decir esa mujer pero como si Hotaru pudiera leer su mente en ese momento repitió lo antes dicho.
- Estoy esperando un hijo de Sasuke -Se abrió el ancho abrigo que traía puesto y su vestido ceñido al cuerpo dejó ver su embarazo de poco tiempo.- Vine hasta aquí únicamente para decirte que no descansaré hasta que Sasuke se haga cargo de nuestro hijo como lo manda dios y la ley.
Sakura sintió un terrible dolor en el pecho y unas ganas inmensas de gritarle a esa mujer el inmenso desagrado que le tenía pero el simple hecho de pensar que todo el tiempo confió en Sasuke y él no había hecho más nada que decir un montón de mentiras ¡Ni siquiera podía creer lo estúpida que fue al perdonarlo con la primera excusa con que él vino!
La furia, tristeza y dolor no le permitían decir ni una palabra más, tan solo alcanzó a caminar hacia la puerta y abrir esta en una clara señal para que Hotaru saliera de allí, sin embargo, la chica no se movió ni un poco, dispuesta a continuar con la discusión porque notó que había tomado delantera.
- ¿Acaso no te bastó con ver aquellas fotos?
Sakura sintió la sangre hervir cuando recordó las fotos.
- Largarte de mi casa ¡Antes de que haga una maldita locura! -Gritó tan fuerte que Hotaru no lo pensó dos veces para salir de allí.
Sakura cerró la puerta tras si y se fué casi dando tumbos hasta su habitación, se lanzó a la cama y dejó salir todo... Lloró igual o peor que cuando vió las fotos de Sasuke en la revista. Se sentía de lo peor, eran tantas cosas que su mente en ese momento estaba bloqueada. Lo único que se repetía en su mente una y otra vez eran la palabras que le había dicho poco tiempo atrás.
«Quiero que sepas que... Aunque la gente diga lo contrario, nada de lo que siento va a cambiar...»
«No importa lo que pase, lo que digan o quién se quiera interponer... Nada de lo que siento cambiará... Nunca.»
Al principio no tuvo ni idea de lo que significó todo aquello... ¡Pero claro! Todo era parte de una manera sencilla de liberar su cargo de conciencia.
No podía, no podía asimilar que Sasuke le haya dicho un montón de mentiras y para colmo había embarazado a otra mujer. Era demasiado para un solo día, sentía que el alma se le destrozaba y la furia aún seguía dentro de ella, lo único que quería en ese momento era gritar hasta quedarse sin voz si era posible
Lloró, lloró y lloró hasta que sin darse cuenta se quedó dormida... No supo exactamente cuanto tiempo durmió pero cuando sus padres llegaron se despertó y sintió que tenía los ojos hinchados por el llanto, además, el rostro le ardía mucho y no quería que ellos la vieran así.
Sintió que uno de sus padres abrió la puerta para ver si ella estaría allí pero se hizo la dormida. Imaginó que ellos se quedaron despiertos un rato más en su habitación porque escuchaba la televisión encendida y la risa escandalosa de su madre de vez en cuando... A menos que estuvieran haciendo otras cosas pero Sakura prefirió ni imaginarselo.
No tenía planeado salir de la habitación, ya eran las once treinta y lo mejor para su cerebro era que se fuera a dormir, antes de eso se dio un baño con agua tibia y luego se metió a la cama. Estuvo como media hora buscando una posición cómoda pero en todas sentía un dolor de espalda fastidioso, luego, cuando creyó estar cómoda, su mente no hacía mas nada que formular preguntas como: "¿Cuanto tiempo tendría de embarazo Hotaru?" o "¿Estarían engañándome después de que perdoné a Sasuke?" una tras otra daban vuelta en su cabeza y eso le atormentaba. No pudo evitar volver a dejar salir las lágrimas recordando lo idiota que fué al perdonar a Sasuke y lo imbécil que era él por mentir de esa manera... Hasta se cuestionaba en ese momento si de verdad él quería darle la atención al hijo que esperaba porque en realidad lo quisiera y no por mera obligación.
Entre preguntas volvió a quedar dormida, definitivamente, ese día había tenido un descanso patético y para colmo sus sueños no le ayudaban. Cuando ya estaba completamente rendida empezó a soñar con el momento en que discutió con Hotaru y en el momento en que ella le confesó que también estaba embarazada, se sintió muy terrible en ese momento y en su sueño se sintió sofocada, con el cuerpo como si estuviera hirviendo y su rostro ardía demasiado. Se iba a desmayar ¡Era seguro que se desmayaria! Pero cuando creyó desfallecer...
Se despertó con la respiración agitada y se pasó una mano por la frente para quitar en sudor, no se había dado cuenta que estaba sudando a mares, tanto que empezaba a sentir la humedad hasta entre sus piernas.
Intentó moverse para encender la lámpara que estaba a su lado pero cuando lo hizo sintió una punzada de dolor en el vientre que la dejó privada. Se relajó y respiró profundo a esperar que el dolor pasara, luego sin necesidad de que se moviera la punzada volvió más fuerte que la hizo soltar un gemido de dolor.
Se llevó una mano al vientre mientras que con la otra logro encender la lampara. El dolor seguía presente he iba cada vez en aumento, no podía ni moverse, apenas logro levantar un poco la cabeza para mirar hacia abajo y entonces fué ahí que sintió su corazón acelerarse cuando sus ojos vieron la mancha de sangre formada entre sus piernas.
Sus respiración empezó a ser errática y el dolor le era tan insoportable que no pudo evitar dejar caer unas lágrimas inconscientemente. Estaba privada, intentaba llamar a sus padres pero le faltaba el aliento.
Sakura con la poca fuerza que sentía que tenía tomó aire y gritó fuerte.
- ¡Mamá! -Gritó lo más fuerte que pudo. Dejó caer la cabeza en la almohada con el rostro fruncido por el dolor pero volvió a gritar- ¡Mamáaaaa!
Las punzadas cada vez se asentaban más.
La puerta de su habitación se abrió y quién apareció por ella fué un nervioso Kizashi que cuando encendió la luz y vió a su hija sangrando y quejándose del dolor se puso pálido y corrió al lado de ella.
- ¡Sakura!
- Papá... Me... Duele -Chilló entre jadeos.
- ¡No te muevas, hija! Iré por tu madre.
Kizashi desapareció de la habitación tan rápido como dijo aquello y segundos después apareció con Mebuki. Asustada y con las manos temblorosas corrió también al lado de Sakura y apartó las sábanas manchadas de sangre y le puso ambas manos en el vientre a la pelirosa.
- Mamá... ayúdame... Por favor -Susurró casi sollozando- No quiero perder a mi bebé.
Mebuki miró a su esposo y le ordenó que llamara una ambulancia rápido, a lo que Kizashi salió casi volando. La madre de Sakura era médico y estaba acostumbrada a atender emergencias pero en este caso no podía hacer nada si se quedaban en casa, necesitaba los equipos necesarios para atender a su hija y los más correcto era llevarla de urgencia al hospital.
Sakura gritó fuerte cuando sintió otra punzada y empezó a respirar más errático.
- Sakura, Cierra las piernas y no hagas ningún movimiento -Ordenó Mebuki con las lágrimas a punto de salir- Te vamos a ayudar hija, todo estará bien.
La pelirrosa sollozaba fuerte más por el susto que por el dolor. Cada punzada la dejaba sin aliento pero el dolor que le provocaba la idea de que pudiera perder a su bebé era más fuerte que todo.
Minutos después, cuando apareció la ambulancia y los paramedicos subieron a Sakura a la camilla siguiendo las estrictas indicaciones de Mebuki y la llevaron con urgencia al hospital.
A las dos de la madrugada Sasuke estaba completamente rendido ante el sueño y no se levantó ni porque sonó el celular. Sabía que se trataba de Juugo para avisarle alguna novedad en cuanto a Hotaru, pero dejaría eso para mañana. Minutos después el celular volvió a sonar y no le prestó atención, sin embargo, estaban siendo demasiado insistentes. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis llamadas y ya estaba entrando la séptima.
Se desperezó y agarró el celular al mismo tiempo que lanzaba una maldición al aire, estaba medio adormilado aún pero se puso atento cuando vió en la pantalla «Ino». Él y la rubia no eran los mejores amigos pero aún así creía necesario que ambos se tuvieran agendados, lo que se le hacía extraño era que ella lo estuviera llamando y a esa hora.
- Diga -Respondió.
- Sasuke, ha pasado algo terrible.
Se puso más alerta aún cuando la escuchó y lo primero que le vino a la mente fue «Sakura». Apartó las sabanas de un solo manotazo y se levanto con el teléfono aún en la oreja.
- ¿Qué pasa Ino? habla de una vez.
Escuchó como la rubia titubeaba nerviosa y que alguien le hablaba a su espalda.
- Es Sakura... Me llamó una amiga de Osaka y dijo que vió una ambulancia en casa de los padres de Sakura y que la sacaron a ella en camilla.
- ¿¡Qué!? -El terror entro en su cuerpo de inmediato- ¿Está bien...? ¿¡Ino, Sabes si está bien!?
- No lo sé, no lo sé -Chilló- Ella llamó al hospital y al parecer le dijeron que...
- ¿Qué le dijeron, Ino? -Esto ultimo salió en un susurro.
- Ay Sasuke... Parece que Sakura perdió al bebé.
Durante unos segundos no dijo ni hizo nada, solamente dejó caer el celular al piso y se quedó con la mirada fija en algún punto entre la oscuridad de la habitación. Y no reaccionó hasta que escuchó a Ino continuar hablando sola.
No le prestó atención al celular en el suelo y a lo que estuviera diciendo Ino al aire, lo primero que vino a su mente fue «Tengo que volver». Tardó al menos diez minutos en vestirse y salió de la casa como alma que lleva el diablo, la única manera que tenía para trasladarse en ese momento era su auto, aunque se tardaría mucho más pero la desesperación que le causó saber que Sakura podía estar mal no le dejó pensar en organizar un vuelo; agregando a eso, a esas horas de la madrugada seria bastante complicado poner el avión privado de su familia a su disponibilidad y sinceramente en un momento como ese no cabía en su cabeza la palabra «Esperar».
No sabía cuanto tiempo estuvo conduciendo pero cada minuto que pasaba se le hacía eterno, ya el cielo se estaba aclarando cuando apenas iba llegando a la ciudad. Pensó en llamar a Ino para preguntarle si sabía donde tenían a Sakura pero recordó que había dejado el móvil en casa.
lanzó una maldición al aire pero de pronto recordó que seguramente estaría en el hospital donde trabajaba Mebuki Haruno. De eso no le cabía duda y aceleró el vehículo en dirección al lugar.
Cuando llegó no se fijo siquiera si había estacionado bien el auto, se bajó y entró rápido al hospital, con lo primero que se encontró fue con la amplia sala de espera donde varias personas y enfermeros iban de aquí para allá pero ninguna de esas caras le era conocida.
- Señorita... -Dijo cuando se acercó a la recepcionista- Necesito que me diga si Sakura Uchiha está internada en éste hospital.
La chica busco enseguida en la computadora a su lado y luego volvió al pelinegro.
- Si está, señor, pero tengo ordenes de solo darle información a sus familiares.
- Soy su esposo. -Dijo en tono amenazante.
La chica titubeó antes de hablar.
- Puede... ¿Puede decirme su nombre?
El pelinegro puso los ojos en blanco.
- Sasuke Uchiha.
La chica asintió nerviosa y volvió a revisar en el computador
- La señora Uchiha llegó en un estado delicado y le atendió el doctor...
- Sasuke...
Escuchó la voz de Mebuki Haruno a su espalda, se dió media vuelta y se encontró de frente con la mujer, vestida con su ropa habitual de doctora y acompañada de un semblante demasiado serio para el gusto del pelinegro.
Mebuki se acercó a él y aunque en sus vidas solo habían cruzado palabras una sola vez, Sasuke no esperó para preguntar por la pelirosa.
- ¿Como está Sakura? ¿Qué le pasó? ¿Donde está? -Cuestionó impaciente.
- Ella está bien...
- ¿Y el bebé? -la pregunta le salió casi sin aliento.
- Está bien, Sasuke... Ambos están bien.
Soltó el aire contenido al escuchar aquello.
- ¿Donde está? Tengo que verla.
Ella negó con la cabeza.
- No puedo dejarte verla.
Sasuke chasqueó la lengua y soltó un suspiro para calmarse, tenía muy claro que él no era del completo agrado de Mebuki Haruno pero creía realmente estúpido que la mujer se pusiera con todo ese tema justo ahora.
- Señora, debo ver a Sakura y le pido por favor que me permita hacerlo -Pidió lo más tranquilo que pudo.
- Aquí no se trata de lo que yo te deje hacer... Aunque no eres santo de mi devoción yo te dejaría verla sin objeciones... Pero es mi hija la que pide no verte.
Negó con la cabeza sin entender.
- ¿Por qué?
- Sasuke, mi hija tuvo una amenaza de aborto que puso en peligro la vida de su bebé... No sé que problema hayan tenido ustedes dos pero pienso que eso mismo fué lo que le afectó. Ahora mismo la noto muy preocupada aunque le he pedido que se mantenga calmada -Soltó un suspiro- Si ella misma pidió que no la vieras entonces yo creo que es lo más prudente si eso la mantiene tranquila.
Volvió a negar con la cabeza.
- Señora tengo que hablar con mi esposa y eso... -Justo en ese momento vio al padre de Sakura salir de una habitación.
Pasó de Mebuki y fué directo a donde salía Kizashi, él hombre también intentó no dejarlo entrar pero también logro pasar de él.
Una vez adentro cerró con bastante cuidado cuando vió a la pelirosa descansar en la cama con los ojos cerrados, por suerte los padres de Sakura no intentaron entrar para sacarlo de allí. Se acercó poco a poco a la cama y la vió abrir los ojos lentamente.
- ¿Qué haces aquí? -Susurró Sakura mirando otro punto que no fuera él.
- Sakura, me preocupé cuando me enteré que estabas aquí y vine lo más rápido que pude ¿Estás bien?.
Ella frunció el ceño y volvió a mirarlo.
- ¿Que si estoy bien? -Preguntó incrédula- ¿Acaso no me ves? Estuve a punto de perder a mi bebe... ¿y tu aún preguntas si estoy bien?
Se quedó de pie a un metro lejos de ella.
- Lo siento...
- ¡No! ¡No lo sientes! -Interrumpió- ¡No sientes el horrible susto que pasé cuando pensé que perdería a mi bebé!
Se limpió de un manotazo unas lágrimas.
Sasuke se quedó en silencio, notaba lo furiosa, dolida y molesta que ella estaba.
- ¡Tu no sientes lo horrible que es que una mujer llegue de imprevisto a tu casa y te diga que está esperando también un hijo de tu esposo! -Espetó con resentimiento y continuó afirmando lo que había dicho al ver la sorpresa en el rostro de sasuke- ¡Si! Esa mujer infernal fué hasta casa de mis padres y me lo dijo todo.
Sasuke tomó una bocanada de aire, retrocedió un paso y se pasó una mano lentamente por el cabello. Esa mujer, esa mujer era la culpable de todo otra vez. Una vez más Hotaru se había metido a su vida y estuvo a centímetros de ocasionar una daño irreparable.
- Sakura ¿Qué te hizo esa mujer? -Se acercó de nuevo a ella.
Ella lo miró con el ceño fruncido.
- No hagas como si realmente te importara.
- ¡Sakura! ¿Esa mujer te hizo algo, te agredió? -Su tono de voz empezó a sonar severo.
- Solamente me hizo saber lo mentiroso que has sido todo este tiempo.
- Nada de lo que ella dice es verdad, hay una explicación para todo este enredo.
- ¡La única explicación que hay es que me engañaste, embazaste a otra mujer y luego viniste a volver con tus mentiras! -Espetó enojada y empezando a respirar errático. Sabía que no podía alterarse así que le pondría fin a la discusión- Largate de aquí ahora mismo.
El pelinegro trató de insistir en quedarse un momento más pero recordó que ella no podia alterarse, de momento lo mejor sería irse y luego hablar con más calma... En cuanto a la causante de todo ese problema, ya le pondría claro el error que cometió al retarlo y poner en peligro la vida de Sakura.
En silencio, se dió media vuelta y salió de la habitación. Una vez afuera se encontró con las duras miradas de Kizashi y Mebuki Haruno y más adelante con sus guardaespaldas, se acercó a uno de ellos; a Juugo, y le exigió información.
- Disculpe señor, creíamos que la habíamos encontrado pero cuando llegamos al lugar, ella no estaba.
Sasuke asintió lentamente con el ceño fruncido.
- Ese fue el plan de Hotaru, desaparecer durante la noche porque sabía que yo iría a por ella y así separarme de Sakura -Hizo una corta pausa y lo siguiente que dijo fué más para él que para Juugo- Lo que sí me pregunto es cómo llegó hasta Sakura tan fácilmente.
Los dos guardaespaldas se quedaron en silencio.
- Suigetsu... -Llamó al chico- Necesito que me prestes tú celular.
Suigetsu obedeció sin rechistar y le entregó el móvil al pelinegro.
- ¿Qué es lo que planea hacer, señor? -Cuestionó Juugo.
- Quiero que la busquen y me avisen apenas la encuentren -Se dió media vuelta- Mientras tanto yo haré un par de llamada.
Apenas dió unos cinco pasos y se detuvo.
- Y más les vale que la encuentren... Si quieren conservar su trabajo -Dicho esto desapareció de la vista de ellos.
Y una vez que estuvo en su auto marcó el número de alguien que sabía que podía ayudarlo de muchas maneras posibles, fué una llamada breve, sin saludo ni despedida, tan solo Sasuke le dijo lo que necesitaba y la persona a la linea le dió una respuesta afirmativa. Al final, ambos quedaron en reunirse esa noche.
Luego se puso en contacto con el hospital donde estaba internada Sakura, pidió, o mejor dicho, ordenó que le informaran de inmediato sobre cualquier cosa que pasara con su esposa y aprovechó también para ordenar que pusieran seguridad a la habitación donde se encontraba ella.
Para finalizar, se puso en contacto con la compañía donde trabajaba Hotaru y con estos solo les dejó claro que tenía algo importante que hablar con ellos.
Después de llamar puso en marcha el auto y se fué directo al apartamento, necesitaba dormir aunque sea una hora más o terminaría siendo un desastre al final del día. Apenas entró observó las cosas que Sakura había comprado para el bebé. Agarró una de las prendas y sintió una presión en el pecho al recordar el peligro que ella pasó.
Dejó la prenda en su lugar y se encerró en la habitación y de allí no salió hasta dos horas después que recibió la llamada de Juugo con la grata y a la vez desagradable respuesta de que ya sabía donde estaba Hotaru.
Salió de inmediato para el lugar que le había dicho Juugo, y con él llevaba la misma furia de antes. Minutos después detuvo el auto frente a un hotel de lujo y no dudó en bajar y entregar las llaves al valet parking, al entrar miró varias caras conocidas pero no le prestó atención a ninguno. Fué directo a los ascensores del hotel donde lo esperaba su jefe de seguridad.
- No ha salido de aquí -Aseguró Juugo.
- Excelente, llevame hasta el piso donde se hospeda.
Juugo asintió y pidió el ascensor, en cuanto las puerta se abrieron entraron y en cada piso a medida que la máquina se detenía también se iba llenando de gente. Cuando llegaron al piso diez descendieron del ascensor y se encontraron con el amplio pasillo.
- Es la suite número setenta. -Avisó Juugo, a lo que Sasuke asintió.
Se detuvieron frente a la puerta de la suite y Sasuke llamó con tres golpecitos. Desde adentro se escuchó la voz de ella decir "Un momento" y segundos después abrió para encontrarse con el pelinegro.
Al principio ambos solo se miraban, él con odio y ella con sorpresa y luego ella se lanzó a abrazarlo emocionada. Solo que esa emoción pasó al terror en un segundo cuando Sasuke la alejó de él con un empujón y luego la tomó del cuello.
- ¡Sasu...! -Intentó decir.
- ¡Como te atreves a acercarte a mi esposa, maldita estúpida! -Le exclamó con ira.
Ella cerró los ojos fuerte e intentaba quitarse las manos de él.
- Señor, calmese -Le susurró Juugo a su lado.
Soltó a la mujer al escucharlo y retrocedió un paso, ella calló de rodillas, tociendo y agarrando bocanadas de aire desesperada. Agradeció mentalmente de que no estuviera solo porque habría perdido la compostura y se olvidaría por un momento el respeto hacia las mujeres.
- Te dije que no me retaras ¡Te lo advertí! -Le gritó.
- De... ¿De qué... Hablas?
- ¡No te hagas la desentendida! -Le agarró del brazo e hizo que se levantara- Tenías planeado esto desde un principio ¿Verdad?
Ella negó desesperadamente con la cabeza.
- Te juro que no hice nada -Empezó a llorar.
- ¿Nada? ¿Te parece nada ir hasta casa de los padres de Sakura y decirle quien sabe cuantas de tus estupideces?
- Solo le dije que estoy esperando un hijo tuyo ¡Eso no es ninguna estupidez!
- ¡A ti no te correspondía decir eso! -Esta vez la sostuvo de ambos hombros- Es claro que no lo hiciste con una buena intención. Solo querías seguir causando más problemas.
- Lo único que yo quiero es que ella también tenga claro que no descansaré hasta que te cases conmigo y te hagas cargo del hijo que espero.
Esta vez Sasuke la soltó con más cuidado y ella quedó de pie. Aunque seguía llorando no inspiraba ni un poco de lástima o cariño en el pelinegro.
- Se acabó mi paciencia, Hotaru. Te dije que no siguieras metiéndote entre Sakura y yo o verías las consecuencias... Y tu peor error ha sido enfrentarte a Sakura.
Dicho esto le dió la espalda y se retiró sin mirar atrás.
Al salir del hotel sintió como si se hubiera quitado un gran peso de encima, pero sabía que aquello no había terminado aún.
Horas más tarde estaba en su apartamento en compañía de un hombre al cual le tenía mucha confianza. Su nombre era Hatake Kakashi, un investigador privado que a pesar de tener cuarenta años se veía bastante joven.
- Y dime, Sasuke. ¿Qué es exactamente lo que quieres saber?
- Todo... Desde sus padres, los colegios donde estudió, si tiene o no antecedentes penales, si estudia en la actualidad y desde cuando inició su carrera como modelo.
- Entendido. ¿Algo más?
- Si. Quiero saber sobre las parejas que haya tenido y lo más importante... Qué relación tiene con el personal de la clínica central de Tokyo.
- Perfecto, te traeré esa información detallada lo más rápido que pueda.
- Gracias, Kakashi.
- Y ya que estoy aquí... ¿Qué tal si vamos a beber unas copas?
El pelinegro negó lentamente.
- No puedo, pasaré ésta noche en el hospital.
Kakashi lo miró sorprendido.
- ¿Hospital? ¿le pasó algo a alguien de tu familia?
- Si... Es Sakura, ella está embarazada y ayer tuvo un percance pero por suerte todo está bien.
Kakashi sonrió y le dió unas palmaditas a Sasuke en el hombro.
- ¡Vaya! No sabía que Sakura estaba en la dulce espera, te lo tenías bien guardado... Y que bueno que no haya pasado nada, deben tener mucho cuidado.
- Si, lo mejor era tenerlo guardado, al menos hasta que nazca.
- Te entiendo, a veces cuando las personas se enteran de estas cosas no mandan sus mejores deseos... Bien, me retiro, espero volver a verte pronto y cuida bien de Sakura.
Se despidió de Kakashi y, antes de salir para el hospital, se dió una ducha y se cambió de ropa por algo más cómodo: Unos vaqueros, una camiseta de algodón y una chaqueta.
No creía que los padres de Sakura y ella misma quisiera que él estuviera allí, pero no le haría caso a eso, iría de todos modos para estar disponible a todo lo que se le ofreciera.
Antes de salir ordenó que cerraran la seguridad del apartamento, y también de la casa de los padres de Sakura. Definitivamente no podía confiarse de nada y no estaba dispuesto a arriesgarse. Esa misma tarde se juró a si mismo a poner fin a todo el desastre que Hotaru armó y así lo cumpliría, sin embargo, no la podía subestimar, él sospechaba que algo andaba mal con esa chica y necesitaba saber con urgencia qué era eso que andaba mal y el hecho de que mandara a investigar hasta el ultimo detalle de su vida era una clara prueba de que ese era el comienzo del fin que le pondría Hotaru.
Continuará...
Wow! Pasé por aquí antes de lo que ustedes se esperaban Jaja. Bueno, aunque me aparecí con un capítulo un poco corto... Espero como siempre que lo hayan disfrutado y si se sintieron mal (así como yo al escribir este cap) no se preocupen :D aquí cada quién tendrá lo que se merece.
Aprovecho aquí rapidito para agradecer a todas por sus reviews: Cinlayj2 / XXxSmartCookiexXx / Araceli Uchiha / Karina Gallardo / Ryomaysakuno9 / Vbalor / Guest / Cristylin / Aura117
*Y todas las demás que me han enviado reviews en los capítulos anteriores al 6*
También aprovecho decirles (no sé si recuerdan que lo dije antes) que estoy escribiendo otra historia. Me he tomado un poco de tiempo para escribir poco a poco y hasta ahora he completado 3 capítulos, como dije anteriormente, no quiero hacerla publica aún porque quiero avanzar mas con mi FanFic actual antes de publicar otro... ¡Pero lo bueno de esto! Es su cuando lo publique no me tardaré tanto como con: "Para Volver A Amarte". Quizá para el siguiente cap les de un adelantito para que sean ustedes las que decidan cuando publicarlo ;)
En fin, me despido, nos leemos en el próximo capítulo. ¡Besos a todas!
