¡Hola! Hoy voy a subir varios capítulos de un tirón. No te acostumbres :P

Espero disfrutes la historia.

Ranma 1/2 no me pertenece.


|||OLVIDAR A AKANE|||

Ranma comenzó a adentrarse en las montañas, con dirección oeste. Habían pasado unos días desde que comenzó su viaje. Ya era mediodía. – Este es un buen lugar para almorzar – prosiguió a quitarse la mochila y armar un pequeño fuego con algunas ramas que recogió durante el camino y algunas más en el lugar. Cuando se encontraba calentando el agua sintió un ruido proveniente de unos arbustos. Fijó su mirada atentamente hacia el lugar donde escuchó el ruido y su puso en guardia. De repente de los arbustos emergió una figura conocida al grito de – ¡¿Dónde estoy?!

- ¡Ryoga! – exclamó Ranma.

- ¿Ranma? ¿Qué estás haciendo en Tokio?

- ¡Baya yarou! (¡Boludo!) Esto no es Tokio. Estamos en la región de Kinki, al oeste. – recalcó Ranma.

- ¿Y qué estás haciendo lejos de Nerima? ¿Akane-san finalmente te echó, no?

- No digas estupideces. Yo decidí irme.

Ryoga lo tomó por la remera amenazándolo con el puño - ¡O sea que la abandonaste Ranma!

Ranma tomó el brazo de Ryoga para apartarlo ya perdiendo la paciencia. – ¡Eso no te incumbe cerdo! ¿No te parece que ya hiciste suficiente en la boda para molestarla?

Ryoga soltó a Ranma y cerrando el puño y los ojos con una expresión de dolor agregó – Justamente por eso Ranma. Yo… me di cuenta ese día en Jusenkyo de tus sentimientos para con Akane-san. Y que Akane-san te corresponde… Sos muy afortunado Ranma.

- Yo opino completamente diferente… si fuera tan afortunado no estaría acá – dijo Ranma con frustración recordando toda la situación cotidiana con sus prometidas y los líos en que solía meterse y muchos de los cuales eran por culpa de su padre. Pensar que ahora estaba haciendo este viaje para poder solucionar gran parte de estos problemas.

- ¿Entonces qué estás haciendo aquí?

- Tengo que resolver algunos asuntos. Entre ellos está mi maldición. Ne, (ey) Ryoga, ¿querés ir a Jusenkyo conmigo?

- La tercera es la vencida, ¿no? ¿Y Akane-san está de acuerdo con esto? – preguntó Ryoga sentándose cerca del fuego y tirando algunas ramas más.

- Ella no lo sabe.

- ¿¡No se lo dijiste!? ¿Entonces la abandonaste de verdad?

- ¡Que no la abandoné! Pero si ella sabe a dónde voy seguramente me seguirá y ya viste lo que pasó la última vez.

Ryoga recordó el dolor de ese día cuando Akane prácticamente murió salvando a Ranma. Ese fue el día más horrible de su vida, no solamente Akane casi pierde su vida, sino que también descubrió el amor que existía entre ellos. Ya no tenía posibilidades con ella. -¿Qué vas a hacer una vez que puedas quitarte la maldición? ¿Te… te casarás con Akane-san?

- No se si Akane querría casarse conmigo. Muy pocas veces nos llevamos bien y… no se – dijo Ranma con la mirada perdida.

- Guau. De verdad estás enamorado de ella – comentó Ryoga asombrado por la sinceridad repentina de Ranma.

Ranma al darse cuenta de que indirectamente reconoció sus sentimientos comenzó a excusarse – Ja, igualmente más allá de eso, yo no se si quiero casarme con ella. En realidad, una marimacho como ella no va conmigo. Además no es nada sexy ni interesante. Es pechos planos y… - aún no podía extresarlo abiertamente y su boca tenía casi una respuesta inmediata y automática.

- No importa si Akane-san no es tan femenina por momentos. El corazón que tiene es incomparable. Es una persona completamente honesta y de una amabilidad que yo nunca antes había conocido.

Ranma recordó la vez que conoció a Akane. Fue la única persona que lo hizo sentirse bienvenido, que le regaló una sonrisa desinteresada y que logró disipar gran parte de la tensión que sentía en ese momento. Recordó todas las veces que la salvó sin pensarlo, todas las veces que ella se arriesgó por él y finalmente el beso de la noche anterior a irse. Los ojos brillantes de ella. Bajó la mirada ante el comentario de Ryoga. Tenía que buscar la forma de que las cosas con Akane funcionaran. Después de todo, hicieron una promesa y ese beso y abrazo que compartieron estaba lleno de todo lo que ambos no podían expresar; a tal punto que dudo antes de marcharse. Pero tenía que hacerlo, sino todo volvería a ser como antes. – Ryoga…

- ¿Qué pasa?

- Tengo que pedirte que te olvides de Akane.

Hubo un silencio entre ellos, sin cruzar sus miradas.

- Acabás de decir que no sabés si te vas a casar con ella. Aún tengo oportunidad… o eso me gustaría pensar. Pero desde que la vi en Jusenkyo… lo que hizo por vos… - Ryoga se mordió los labios. - No te perdonaré nunca si la lastimás Ranma. Te moleré tanto a golpes que el solo recuerdo te hará estremecer de dolor – concluyó seriamente Ryoga.


POLII: ¡Feliz de seguir teniendo tus reviews! Aún falta para el reencuentro. Pero con todo los capítulos que voy a subir se va a acortar la espera.

Hasta la próxima.