He vuelto a caer en la tentación. Soy carne de secta, lo sé y lo acepto ;-) Al menos he de decir en mi defensa que estoy cumpliendo mi planning de estudio así que el cargo de conciencia es menor. Seguramente a partir de la semana que viene actualizaré mucho menos pero intentaré al menos que sea un capítulo por semana. Muchas gracias a todas por vuestras fantásticas opiniones. Gracias a ellas tengo que escribir un poco cada día. Si suspendo será por vuestra culpa ;-)
7
Era la primera vez que se sentaba a comer en la mesa principal pero a pesar del delicioso olor que emanaba de los platos y de la agradable charla que inundaba el salón Maura se vio incapaz de disfrutar de la velada. A medida que pasaba el tiempo y se acercaba la hora de retirarse a su dormitorio el nudo que tenía en la garganta se estrechaba cada vez más. Se preguntaba en que estaba pensando cuando le pidió a Jane que pasara la noche con ella. Aquello había sido un error, un grandísimo error. Que hubiera disfrutado de aquel beso no quería decir que cuando Jane entrara en su cama aquella noche las cosas fueran a ir igual de bien. ¿Y si no podía complacerla?¿Y si Jane se cansaba de su torpeza? Apenas estaba empezando a conocerla pero había sido suficiente para darse cuenta que era una mujer divertida, inteligente y considerada. Levantó la vista del plato y se encontró con los ojos de Jane fijos en ella. Sintió un escalofrío recorriéndola por dentro. También tenía que reconocerle eso. Cuando la miraba de ese modo sabía que Jane la deseaba pero al contrario que en anteriores ocasiones donde se había sentido como un trofeo, como algo que poseer, Jane la hacía sentirse exquisita. La hacía sentir poderosa. Cuando por fin terminó la cena, Maura se despidió educadamente de lady Rizzoli y del resto de comensales y se retiró a su dormitorio.
Lo primero que hizo cuando entró en la habitación fue servirse un vaso de agua de la jarra que había en la mesa junto a la cama. Se lo bebió de un trago, la garganta seca a causa del nerviosismo. Con el vaso vacío todavía en la mano se puso a dar vueltas por la habitación, incapaz de permanecer quieta ni un momento. Cuando oyó la puerta abrirse se dio la vuelta rápidamente, cayéndosele el vaso de la mano. Jane frunció el ceño al ver la cara de preocupación de la otra mujer. Durante toda la cena había estado observándola y se había percatado que Maura no había probado apenas la comida y su conversación se había limitado a escuetos monosílabos cuando alguien se dirigía expresamente a ella. Podía afirmar sin lugar a dudas que la mujer estaba inquieta por lo que iba a ocurrir aquella noche. Jane cerró la puerta suavemente y se acercó a la chimenea encendida. Decidida a darle a Maura todo el tiempo que necesitara, extendió las manos hacia el fuego intentando calentarlas y aguardó pacientemente a que Maura se decidiera a hablar.
Maura estaba al borde del colapso. Atropelladamente intentó justificarse "Jane, se que fui yo la que te sugerí pasar la noche juntas pero en estos momentos no se si … creo que no …"
Jane se dio la vuelta, mirándola a los ojos "Maura, te lo dije cuando nos conocimos y te lo vuelvo a repetir: te deseo, creo que nunca en mi vida he deseado algo tanto pero puedo esperar. Hasta ayer pensabas que eras incapaz de disfrutar del sexo y por tu respuesta a un simple beso, quedó demostrado que estabas equivocada. No tengo prisa Maura, esta noche sólo quiero dormir contigo"
"¿sólo dormir?" preguntó dudosa Maura. Parte de ella se sintió aliviada al saber que Jane no tenía ninguna idea preconcebida de lo que iba a ocurrir aquella noche pero otra parte, la que había empezado a despertarse la noche anterior, estaba decepcionada. Aquel beso la había dejado con ganas de más, de continuar explorando lo que se había negado a sí misma tanto tiempo.
Jane se alegró que Maura fuera tan expresiva. Su rostro era demasiado transparente para ocultar lo que estaba pasando por su cabeza en esos momentos. Jane empezó a desvestirse, intentando provocarla un poco más. Había sido sincera con Maura al decirle que no tenía intención de acostarse con ella aquella noche pero eso no quería decir que no pudiera intentar provocarla un poco más. La eficacia de su plan consistía básicamente en eso. En incitarla, en provocarla cada día un poco más hasta que fuera imposible para ella resistirse a su propia pasión. Porque estaba segura que Maura era una mujer apasionada, lo único que necesitaba era sentir que tenía el control en el dormitorio y ella no tenía ningún problema en dárselo. Al menos de momento. Se quitó el chaleco y lo dejó con cuidado sobre la banqueta que había a los pies de la cama. Sin apartar los ojos de Maura, Jane se desabrochó lentamente la camisa y cuando hubo terminado se la sacó por la cabeza, quedando vestida únicamente con una camisola de seda de finos tirantes. Se sentó en la cama y se inclinó para quitarse las botas. Desde aquella posición la camisa se separaba lo suficiente de su piel para ofrecerle a Maura una provocativa visión de la mujer que tenía ante ella. Estaba segura que si Jane se inclinaba un poco más sería capaz de ver sus … Maura se dio la vuelta agitada. Sintió la piel de sus mejillas ardiendo.
Divertida y satisfecha por su reacción, Jane llamó su atención "¿Maura?"
Sin darse la vuelta, decidida a no mostrarle a Jane su perturbación, Maura sólo atinó a pronunciar un escueto ¿sí?
"¿Vas a dormir con ese vestido?"
"¿Qué?" en esos momentos el aporte sanguíneo a su cerebro era menor de lo habitual y no conseguía seguir el razonamiento de Jane
Jane se levantó y Maura se dio cuenta que mientras estaba de espaldas se había quitado los pantalones también y aquella ligera camisola le llegaba escasamente a la mitad de los muslos. El calor de sus mejillas se fue deslizando por su abdomen hasta fundirse entre sus piernas, creando una deliciosa sensación que nunca antes había experimentado "Tu vestido Maura. Te va a resultar muy incómodo dormir con él"
"Eh… sí… sí… claro… el vestido" Maura se desató el cordón que le ceñía el vestido a la cintura y a continuación se quitó el vestido mientras las manos le temblaban de los nervios. Mientras tanto, Jane aprovechó para lavarse la cara y las manos y masticar una hoja de menta para refrescarse. Maura aprovechó aquellos instantes para meterse en la cama y taparse con las mantas hasta el cuello. Después de apagar las velas que iluminaban la habitación, Jane se movió hacia el otro lado de la cama, divertida por la situación "Por Dios Maura, vas a ahogarte ahí debajo"
Orgullosa, Maura se destapó, bajando las mantas hasta colocarlas bajo sus brazos, dejando ver una camisola de seda color marfil. Jane asintió mientras se metía en la cama junto a ella "Mejor" Durante varios minutos, ambas mujeres se limitaron a mirar el techo de la habitación. Con una seguridad que no sabía que tenía en esos momentos, Maura se giró, apoyando la cabeza en su mano para poder mirarla a la cara "Jane…" Imitando los movimientos de Maura, Jane giró la cabeza. El fuego que ardía en la chimenea iluminaba la habitación. En esos momentos, Jane reconoció que nunca había conocido a ninguna mujer más hermosa que a su prometida "¿sí?
"Tengo ganas de volver a besarte"
