El puño de Steve impactó contra algunos hombres, su escudo se encontraba en el suelo un poco más allá de donde estaba la pelea. Él giró sobre el suelo y tomó su escudo lanzándolo a los dos hombres que se le acercaban.

- ¡Necesito ayuda, Tony!- Dijo al transmisor que se mantenía en su oreja mientras forcejeaba en el suelo con un hombre tan alto y grande que parecía un tanque.

De pronto sintió que el hombre se desplomaba a un lado de él. Miró hacia arriba encontrándose con Tony en su armadura el cual estiraba un brazo para ayudarlo a pararse.

Steve tomó la mano que le ofrecía Tony y se impulsó hasta quedar al frente de él.

- Gracias – Steve le sonrió a Tony con cariño.

- No es nada, mi capitán

De pronto sintió una fuerte explosión justo detrás de donde estaba Tony haciendo que ambos fueran tirados por el aire.

Cuando se despertó lo primero que supo fue que estaba el hospital ya que se escuchaba el persistente sonido de la máquina que transmitía el latido de su corazón, sus manos tiraron la mascarilla que se encontraba puesta en su cara mientras se sentaba.

Lo primero que estuvo en su cabeza fue el nombre de su esposo, debía verlo sin importar que. Tenía que saber cómo se encontraba

- ¡Hey!, Steve no lo hagas - Escuchó la voz de Natasha desde la puerta y siguió sin prestarle atención.

- Basta, Steve- Natasha tomo sus manos para que parara.

- Tony... ¿Donde está? – Preguntó mirándola a los ojos.

Natasha miró hacia la ventana que se encontraba tras de él y al instante supo que algo andaba mal.

- Steve, lo siento.

A Steve se le llenaron los ojos de lágrimas mientras se aferraba a la ropa de Natasha como un niño pequeño

- ¡¡NO, NO PUDE SER, DIME QUE ES MENTIRA!! – Steve gritó mientras se paraba rápidamente desconectando una aguja que estaba conectada en su brazo-

- Lo siento tanto Steve, ya no se puede hacer nada – Dijo Natasha con lágrimas en los ojos.

Steve corrió sin importa si hubiera despertado recién. Corrió como si su vida dependiera de aquello mientras lagrimas recorrían sus mejillas.

Su mente se nubló con las lágrimas mientras su respiración se hacía cada vez más errática. Todos lo miraban como un loco pero el solo se limitó a correr hasta salir del hospital.

Cuando no pudo más se derrumbó en el suelo mientras agarraba sus cabellos y se preguntaba el por qué no fue el que había muerto.

Su corazón dolía tanto. Se apretujaba cada vez que pensaba en la hermosa cara de su esposo. Quería sentir sus brazos alrededor de él, quería su calor. Lo quería todo.

Su puño se impactó contra el suelo cuando todo su mundo se vino encima, mientras algo se iba muriendo dentro de él.