– ¿Cómo le robó un beso? No tiene sentido para mí, si ella es mucho más baja que usted.

Y Kyoko se atragantaba con los celos, con la rabia, con la envidia, mientras decía eso.

– Sólo me haló hacia ella mientras yo estaba desprevenido y me besó.

Y Ren se emocionó porque quería que esa reacción fueran las ganas de Kyoko de decirle que si ella no podía besarse con nadie (a menos que fuera por algo del trabajo en la que aplicaba "la regla del corazón") entonces él tampoco lo podría hacer.

Pero Kyoko volteó la cara mientras se mordía los labios y no dijo nada más. Entre los dos cayó un pesado silencio lleno de frustración y de sentimientos no expresados, pero ambos sabían que no tenían derecho, no aún, de reclamarse cualquier cosa.

Así que como si su conexión les permitiera leer la mente del otro, respiraron profundo, casi suspiraron para calmarse.

Ren pasó su mano por su castaño cabello y Kyoko se armó de valor y habló.

– Que lo tomen a uno con la guardia baja y lo besen lo entiendo. Shoutaro me hizo lo mismo, el día que pasó lo de mi madre, yo estaba...

He hizo un gesto muy de ella, como si quisiera ser invisible, para no molestar a Ren por lo que estaba contando.

– Bueno, muy mal, eso fue antes de encontrarme con usted. Así que me besó. Yo sólo le pedí que se fuera y luego usted y yo nos encontramos y me consoló. Así que entiendo que haya pasado algo así, porque cuando uno tiene la mente en otro lado, se expone.

Ren sólo movió levemente la cabeza. Jugó un poco con los dedos sobre la mesa… La miró con mucha ternura y ese contacto visual hizo que Kyoko se sobresaltara y que el rubor comenzara a cubrirla por completo.

– Yo sé lo del beso con Shoutaro.

– ¿Ehh?

– Que lo sé, vi una foto que les tomaron en ese momento. El presidente detuvo su distribución, así que nadie más la verá, pero me la mostró a mí. Y eso me tenía pensativo, creí que te había importado mucho porque no me dijiste nada.

– ¡No! Esa noche lo olvidé por completo. Fue insignificante, fue Shoutaro y su extraña manera de intentar consolarme. Además, luego de Guam yo sé lo que se siente un beso de verdad, con sentimiento.

Y Kyoko instintivamente humedeció sus labios.

– Ah Guam…

Y él recordó: su calor, su olor, su sorpresa y ternura.

Se acomodó para quedar más cerca de ella. Y la miró.

– ¿Entonces el segundo beso con Shoutaro no significó nada?

– Nada, ¿Y el beso de ella?

– Absolutamente nada. Lo de hoy pasó porque estaba muy afectado por la foto. Y tú mensaje llegó en el momento justo, gracias a eso estamos ahora hablando. Todo el tiempo en Guam pensé en lo mucho que quería estar contigo y por eso me esforcé para llegar antes.

Kyoko tembló de emoción mientras sus mini Kyokos se reunían para decidir qué hacer con lo que acababan de escuchar. Luego de votar, por primera vez los ángeles y demonios estaban de acuerdo en decirle a la ama que no se emocionara, que seguro lo dijo por ser cortés o tal vez, lo dijo por Setsu "Vamos ama, respóndele que Setsu también extraña a su Oni-chan", le decían.

Pero antes que ella pudiera emitir palabra Ren continuó hablando.

– Te extrañaba a ti, no a Setsu, él suspiró armándose de valor, tengo tanto que decirte, pero es tarde, estás cansada y has tenido un día largo. Mañana, luego de tu trabajo, ¿Cenamos? Así te puedo contar todo.

Antes que Kyoko pudiera procesar todo esto, Ren tomó su mano y posó un tierno beso en ella.

– Mi Princesa, descansa que mañana hablamos, porque tomaré tu silencio como un sí.

El gesto la conmovió tanto, que no soltó la mano de Ren, sólo la agarró con fuerza y lo miró, ella quería más, aunque no se atrevía a decirlo.

Y su sempai se arriesgó, besándola tiernamente, igual que Guam sin excederse o abrumarla.

– Piensa en esto, porque mañana lo hablaremos, por hoy descansa princesa.

Así se despidió hasta el día siguiente. Menos mal en el restaurante nadie interrumpió y Kyoko pudo flotar (sí ella sentía que flotaba) hasta su habitación, para intentar descansar.

– Vaya día, pero que final tan bello tuvo, pensó ella antes de rendirse ante Morfeo…

Y se durmió pensando en que el mañana estaría lleno de amor: mutuo, sincero y tierno.