~ El sol naciente

Capítulo 7: Es hora de renacer

x.

x.

Conocer a mí esposa, es una aventura cada día. Por lo visto, haberle otorgado su propio olor fue una de las cosas más agradecidas por las que ella estaba. Mientras yo pensaba que compartir la cama, sería lo que ayudaría a partir el hielo entre lo que debemos saber del otro o por donde comenzar, había sido a causa de darle algo propio. Mimi me comento que yo tenía un olor por igual pero, que aún no había descubierto cual era. Así que, cada día le preguntaba alguna fragancia que activara su mente sobre lo que podría ser. Ella sencillamente negaba con la cabeza.

Siempre, en su paciencia Mimi me había mostrado todo lo que había en el basto reino, y seguíamos con nuestras pequeñas charlas de como era su tierra y como era la mía, claro en total discreción para que las personas no estuvieran al pendiente de mi ignorancia. Me sentía agradecido, puesto ella en su conocimiento sabia cuando debía hablar y cuando callar, cuando no sabía qué respuesta otorgar ella salía cual esposa del gobernante a guiar mis palabras a oídos de quienes buscaban la respuesta.

x.

x.

El trono real, con un aire de sencillez dentro de su elegancia. El oro y el blanco era lo más importante en este espacio. Pero, no se dejen engañar por mi vaga explicación, la belleza de este sitio solo era valorada cuando la luz tocaba entre las grandes ventanas a los costados del salón, las cuales reflejaban contra las finas columnas que eran bordeadas con plantas como si estuvieran siendo abrazadas. Al final en una pequeña mesa semi circular, se encontraban dos sillas: La de mi esposa y la mía. Muchos pensaran que un gobierno se maneja por un solo hombre, pero es unas acciones de muchas personas. Y la más importante es la que se sienta a mi mano derecha, pues su papel es el de aconsejar y apoyar. Es aquella mano que sabrá cuando moverse cuando toque su momento. Ese papel siempre estaba designado para la esposa.

Padre siempre escuchaba a madre por consejos, y Keisuke parecía oírlos de su difunta esposa, la cual también era la designada del poder de Gaia. El mismo presente se formaba para mi esposa: Mimi, ella además de ser gobernante era la elegida por Gaia para cargar con su poder, y yo entendí a discreción que su participación era mucho más relevante.

Ese día nos encontrábamos en este mismo trono, atendiendo nuestras obligaciones. El tiempo de esposo y esposa había terminado hace escasos días y debías volver o mejor dicho comenzar con nuestras obligaciones como gobernantes. Y la verdad, no era muy difícil; la mayoría de los habitantes estaban bien capacitados en su área, solo se acercaban para alegar sobre la productividad de ese mes. Incluyendo una por la cual yo estaba al desconcierto y era ignorante de ella: La vivienda.

Debido al creciente aumento de habitantes, se habilito un nuevo grupo que estuvo destinado para la construcción de las viviendas para mi gente, mi pueblo. Me sorprendí de saber esta situación pero, Mimi parecía estar consciente de lo que ocurría. Parpadeando volví a la realidad y mire con disimulo a mi esposa, que hablaba suave con un pequeño grupo.

"Entonces ¿Ya están listas todas las viviendas?" la escuche decir, y mi atención se balanceo en los aldeanos esperando su respuesta.

"Así es Milady, de no ser por lo que Gaia nos aportó no habríamos acabado a tiempo… Venimos a rendir su gratitud y bondad ante su actuación Mi dama" se inclinaron con gran respeto. Me sentía ignorado.

"¿Mi esposa les ayudo?" el que conservaba el habla se repuso en su posición y asintió con suavidad.

"Hai Milord, no crea que ayudo martillando ni cortando, no nos permitiríamos que nuestra dama se arriesgue ante esa situación… Lamentamos mucho si no estaba al tanto pero-"miro de reojo a la persona a mi derecha, y mi semblante se endureció ¿Acaso mi presencia no valía nada? "Milady lo deseaba como una sorpresa para usted, mi señor" levante mi ceja ante la respuesta.

"Su padre estaba al tanto de todo ello y permitió que ella usara de la voluntad de Gaia para otorgarnos la mejor madera para su gente… Nuestra gente" corrigió suavemente "Usted, y las personas de la tierra media son nuestra nueva familia Mi señor, no podíamos permitir que vivieran en menor condición a la que vivían en sus tierra" se inclinó y los demás lo hicieron nuevamente "Disculpe nuestra insolencia ante dejarlo a la ignorancia"

Los observe por un momento, cerré los ojos por un momento y agarrando una gran bocanada de aire, solté un suave suspiro.

"Wakata, wakata… Pueden irse, no hay nada que disculpar… Solo hicieron valer el mandato impuest-"

"No milord, esto no fue impuesto… Nosotros tomamos la decisión de hacerlo. Milady al enterarse, ofreció su ayuda" ¿Su propia decisión? Estas personas tomaban propias decisiones y Mimi me lo había comentado una vez: Somos un pueblo libre, una familia, aquí cada uno se respeta y sabe lo que hace y no falta… Mi padre podrá ser el gobernante pero, cada persona tiene su elección en lo que debe y desea hacer. Fueron sus palabras exactas.

Ladee una sonrisa y levante mi mano.

"Me gustaría… Ver cómo están esas viviendas, será para mí un honor ver lo que han construido" los aldeanos se enderezaron de una y se miraron con un aire que no sabía conocer, se volvieron a inclinar y salieron de la habitación. Tan solo volví a suspirar y escuche una risa a mi lado "¿Le divierte verme en la ignorancia, Milady?"

"Para nada Milord, solo estaba pensando en lo mucho que mi gente le admira" mi sonrisa pícara ante mi comentario anterior, se borró al escuchar su declaración "Pueda que no sepan mucho de usted pero, su gente le ha hecho saber a todos ellos quien es usted y es admirado en muchos aspectos"

"No le veo sentido, si me admiraran entonces ¿Por qué no fui tomado en cuenta a lo que se estaba llevando a cabo?" me acomode en mi asiento y la observe fijamente de medio lado.

"Ellos… Tenían vergüenza, milord"

"¿Vergüenza?" Me veían la cara de incrédulo o que.

"Hai, Etto… Vera, tras ellos saber cómo habían perdido sus tierras, y ver que ahora toda su gente dormía en cualquier sitio donde fueran ubicados… Les dio vergüenza, por el simple hecho de no tener ningún espacio para ellos… Así que, decidieron construir para que cada uno tuviera algo que llamar hogar. Aun si este, no es su verdadero hogar"

"¿Y tú?"

"Watashi… Al ver lo que intentaban hacer, hable con padre… Sé que el está muy enfermo y no podía usar su energía con tanta libertad pero, apenas le pregunte acepto… Dijo que te ve a ti como a otro hijo, alguien que asentara sus raíces y las hará crecer con mayor elegancia" bajo la mirada y sonrió tímidamente "Casi sentí celos" susurro casi para que no le escuchara pero, para mí fue imposible.

"¿Celos?"

"¿Eh? Ie, ie, nada de eso"

"Habla Mimi… No volveremos a la etapa de desconocidos tras todo lo que hemos pasado"

"No está en mi posición decir estas cosas"

"ie, si lo estas ¿Estas a mi lado no?" vi como ella se sonrojo y jugaba con los pliegues de su manga.

"Hai, es que… Uhm… De toda la vida, sé que papá siempre deseo un varón pero, para mi madre fue muy difícil concebir hijos… Fue solo cuando le pidió a Gaia un milagro, fue que logro quedar embarazada… Y fue de mi" su mirada se opacó un poco. Solté un gruñido y me puse de pie hasta quedar frente a ella.

"De pie"

"¿Eh?"

"Ponte de pie, Mimi" Solo cuando estábamos a solas yo la llamaba de esa manera, y solamente cuando debía enseñarle algo usaba esa palabra: Yo era su guía y su equilibrio, y esa nube que quizás la ha estado persiguiendo acerca de su sexo y su papel como heredera la haya estado siguiendo. Nuevamente, conocía otra de las nubes oscuras de ella: El no ser la persona correcta.

La vi ponerse de pie, con algo de duda, y evitaba mantener una mirada fija hacia mi persona pero apenas, la tuve frente a mí en mi misma posición la rodee con mis brazos y la traje nuevamente hacia mí. Como aquella vez en el jardín, agarre sus cabellos y los acaricie con gracia.

"Nunca pienses, que tu venida al mundo fue un error Mimi"

Obviamente ella no hablaría, así que esto sería un monologo de mí, para ella.

"La primera vez que conocí a tu padre, lo único de lo que no dejaba de hablar era de ti y todas las grandes cualidades que posees, de la gran persona que eres y de la gran mujer en la que te has convertido"

La apreté más a mí.

"Y yo lo pude comprobar al poco tiempo… Tu… Me haces sentir cosas que nunca pensé que existían… Me has enseñado cosas que nunca pensé que fueran posibles y me has demostrado que eres una mujer maravillosa"

"Quizás, tu padre al inicio habrá deseado un varón pero, y estoy seguro que no fue el inicio que él esperaba pero si el final que el anhelaba en su alma"

Me separe de ella y tome el rostro entre mis manos, sus ojos brillaban y se tornaban entre cristalinos y alegres.

"Y yo estoy viendo ese final lo que esa alma anhelaba… Una mujer" tome aire y sonreí "Una mujer de grandes dotes, una mujer honesta, una mujer capaz de defenderse a sí misma y al mundo que más ama… Una mujer que sorprende con solo su sonrisa… Eres una gran hija, una gran amiga y aun en el poco tiempo que tenemos, me atrevo a decir… Una gran esposa"

Ella solo me observaba y luego en un brinco se soltó de mi agarre y me rodeo con sus brazos, por primera vez era ella la que me abrazaba y por primera vez podía sentir una gran calidez sobresaliendo de mí. La rodee entre mis brazos y me deje llevar. Pensando que el silencio seria eterno, y me gustaba esa idea. Siempre y cuando ella estuviera así conmigo.

"Hablas de esposa, como si ya hubieras tenido otras" dijo por debajo para luego reír ante su propio comentario ¡Ahí estaba! La mujer que vi por primera vez, e irradiaba una luz tan inmensa que te atrapaba al instante. Le seguí el juego.

"Pues, no eres mi única esposa"

"¿Ah no?"

"No" se intentó apartar de mí y observe como su nariz se arrugaba ante mi respuesta, se dio la vuelta y antes que pudiera alejarse de mi la atraje por la muñeca para no soltarla de mi agarre, ella solo me miraba "Eres la única esposa, que deseo tener"

x.

x.

Grandes momentos, y tortuosos momentos hemos tenido por igual. Por las noches, hablamos de las cosas que acontecían nuestras vidas, desde sus sabores favoritos hasta las veces en las que yo jugaba con el águila de Takeru y terminaba picoteado. Conocía la primera vez que voló y su pánico al estar en el aire. Al preguntarle cómo se sentiría, prometió llevarme un día a volar. No es algo que me emocione, más bien me enloquece y me aterra un poco la idea pero no iba a darle el gusto de verme en ese estado.

Aun así, había algo que si me tenía aterrado. Desde un tiempo para acá, he estado teniendo terribles sueños. Que siempre comienzan y terminan igual.

Me encuentro en una gran explayada de tierra, a mis horizontes no se veía nada más que una nube roja cubriéndolos, luego escuchaba dos gritos uno a mi izquierda y otro a mi derecha cuando volteaba a ver a mi izquierda era una figura femenina que miraba algo con terror a mi otro lado, a mi derecha; cuando me giraba veía un hombre alto dándome la espalda pero lo que realmente me aterraba era sangre saliendo de su cuello a chorros y luego su cabeza cayendo a mis pies. Cuando intentaba moverme sentí como si algo me tragara y luego. Despertaba.

Mi cuerpo temblaba siempre tras ese sueño y sencillamente no podía conversarlo con nadie por más que lo deseaba las palabras nunca salían. Y eso me tenía de muy mal humor, tal les comentaba entre mi esposa y yo tenemos Grandes y Tortuosos. Y hay uno que aún me arrepiento de haberlo tenido, aun cuando nos hayamos contentado luego de ello para mi queda ese amargo sabor de haberle hecho llorar.

x.

x.

Ya, oficialmente tenemos 1 mes de compartir la cama, un mes desde que nuestros lazos se han unido y no hemos presentado inconvenientes de ningún estilo.

La gente del Sur ha estado algo tranquila, no han mostrado indicios de ningún y eso me inquietaba aún más, extrañaba mis tierras, quería al menos saber que todo estaba bien que había un sitio a donde mi gente pudiera regresar. Aun tras haber observado la felicidad proclamando a través de los rostros de mi gente al ver sus nuevos hogares.

Mi mente se encontraba en ese sitio y cada día mas, se encontraba más allá. Mimi parecía notar que algo pasaba y no quería hablar del tema, así que solo intentaba animarme de vez en cuando o así parecía. Sus esfuerzos por más grande que parecieran no tenían un efecto en mí, en vez me irritaban un poco más. Estos intentos solo hacían que añorara más y más mi tierra y que mi orgullo fuera recuperado una vez más.

Intentaba mantener mi paciencia y ser tolerante ante la situación, aun así parecía inevitable. Mimi y su gente intentaba mostrarme la belleza de este sitio, yo deseaba mostrarles la belleza del mío no deseaba rechazar su gente y esta tierra, pero la mía también tenía mucho valor, mucho que mostrar, tanto que enseñar y dar.

Ya no podía dormir en la noche, gracias a esa terrible pesadilla y mantenían mi noche en vigilia a eso añádanle toda la gran presión que estaban ejerciendo todos al parecer intentando convencerme que este es mi lugar y que me olvidara de aquello que era mi raíz. Me niego a eso, y eso hacía que estuviera cada vez más al borde de mí, además pareciera que todos estaban buscando ver ese lado en mí.

"Hermano, no entiendo porque estas tan molesto"

"Calla Tk, no quiero hablar de ello"

"Si ni siquiera has hablado algo al respecto, inclusive con cada tema que hablamos pareces aun estar más ido que de costumbre" el rubio menor se cruzó de brazos y me miro con gran molestia.

Suspire.

Cerré mis ojos. E intente mantener mi mente en blanco.

"No entiendo lo que te pasa es que ¿No estas feliz?"

Lo mire de reojo.

"Eres el nuevo gobernante del Sol naciente. Tienes una hermosa y amable esposa que se preocupa por ti. Me tienes a mí y a papa, a tu mejor amigo contigo y tienes esa gran tierra con grandes riquezas"

"Calla Tk, no lo volveré a repetir"

"¿Qué hay de malo? ¿No te gusta lo que tienes?"

"Ya por favor"

"Dime Hermano"

"Yamenasai"

"Dime"

"¿No es suficiente?"

"¡ie! No es suficiente" me puse de pie y lo mire de frente "Agradezco todo lo que tengo, de verdad que soy agradecido pero, quiero más Takeru"

"¿Motto? ¿Qué más puedes desear?"

"¿Es que acaso ya no recuerdas la tierra en que creciste? ¿Es que acaso, nuestro hogar es menos que esto? ¿Qué nuestra gente es menos que estas personas? ¡No! No deseo vivir a costillas de otras personas"

"¿Acaso?"

"Deseo recuperar la tierra Media, Takeru… Estoy realmente agradecido con la gente del Norte pero, deseo recuperar la tierra media"

"Todo a su tiempo hermano"

"¿Y cuándo será ese tiempo Tk? ¿Cuándo no quede nada de la tierra? ¿Cuándo los del sur decidan destruirla o convertirla en ellos y no quede rastro de lo que quede? No Tk, no puedo esperar mucho más"

"Pero hermano, que hay de-"

"¿De qué?"

"No tenemos a las personas necesarias para vencerles o retomar tierra"

"ie, lo tenemos Takeru"

"¿ah sí?"

"Hai, soy el nuevo gobernante del sol naciente y por ende de esta gente por igual. Si ordeno atacar, lo harán"

"¿Crees que sea sabio hermano? Digo, aquí tenemos todo…" en ningún momento decidí verlo, solo veía al techo o el suelo sabía que si lo veía, todo…

"Es sabio Takeru. Es hora de planear como recuperar la Tierra Media"

x.

x.

Y así como propuse lo que converse con Tk, lo estaba haciendo. Lord Keisuke parecía algo dudoso con la situación pero termino aceptando y dando una sugerencia, él tenía convenios con la gente del oeste. Casi no sabía de ellos pero Lord Keisuke me relataba que se trataba de guerreros que no tenían miedo ni al agua, eran conocidos por ser grandes navegantes y planeadores en batallas, tenían una gran defensa ya que al parecer en esa tierra, la cantidad de hombres era mayor que las mujeres. Y por ende había más hombres para un ejército que mujeres para procrear. Con saber que había mas gran cantidad de gente me sentí seguro.

El mensaje había sido enviado y en pocos días tuvimos respuestas, aceptaron. Ahora, tenía a Lord Keisuke reunido junto con mi padre, Taichi, Takeru y Mimi esperando la llegada del Lord del Oeste. Los dos más adultos se encontraban hablando de posibles estrategias, mientras que Taichi conjunto con Takeru que observaban con cautela. Mimi por su lado se encontraba sentada a mi lado callada, y mejor que se mantenga de esa manera. De a ratos sentía mirarme y cuando me giraba a verla miraba nuevamente al frente, esperando a quien era necesario esperar en ese momento.

¿Qué estará pensando? ¿Acaso no desea que recupere mi tierra? ¿La elegida de Gaia podía ser tan egoísta? Solté un bufido ante mi pensamiento, realmente mejor que se mantenga de esa manera. Si me llegaba a enterar que realmente lo que deseaba era que solo me quedara aquí a su lado, no ocurriría. Mi tierra es mi tierra y necesito saber que la misma está bien.

Quería seguir pensando en motivos por ella, sentí la puerta abrirse. Los hombres que antes hablaban se irguieron y yo subí mi mirada. De ella siendo acompañado por Sora y Hikari pude observar a un hombre alto y de tez pálida, cabello negro y largo agarrado por una cola baja, su rostro era duro, y se le podían observar pequeñas bolsas oscuras debajo de sus ojos. Lord Keisuke también informo que la gente del oeste le gustaba más beber que dormir y parecía que era verdad por cómo se veía. A su lado observe a su acompañante, una chica de cabellos oscuros, en un tono bastante extraño a decir verdad. No podía observar bien su rostro porque estaba a medias gacha.

"Milord, el señor del Oeste ha llegado" informo Sora, se inclinó y luego al subir su mirada me miro fríamente, para luego hacerle a un lado ¿Qué intentara con esa mirada? Dirigí mi mirada nuevamente al hombre frente a mí ignorando el semblante de Sora. Y me acomode en mi asiento.

Su nombre era Lord Yukio Oikawa, poco sabia de él más que era un gran conocedor de los mares del oeste y que sus riquezas iban más allá que el horizonte podía mostrar. Su castillo y hogar se encontraba a las orillas del mar y padre me comentaba que el mar era grande y basto y que su agua era salada. Quizás después de conquistar de vuelta mi tierra pueda ir y ver ese mar, en compañía de Mimi, apuesto que le gustara. Pero, ese ya será otro momento. Tome un respiro y observe al hombre.

"Espero que su viaje haya sido placentero, Milord" hablo Keisuke

"¡Ah! Hai Milord, fue tranquilo"

"Vamos tome asiento, quedarse de pie solo lo agotara" el hombre observo la mano que indicaba un sitio para sentarse y este tomo la mano de la chica y la ayudo a sentarse.

"Les presento a una de mis esposas, su nombre es Ako. Saluda querida" la chica levanto suavemente la cabeza y observe su color de ojos, me recordaba mucho al de Mimi. Mirándome por un breve momento se inclinó.

"Muchas gracias por su hospitalidad Milord" y tan suavemente como hablo suavemente se sentó.

"Yo por igual les presento a Lord Hiroaki, antiguo gobernante de la tierra media y a sus hijos. Yamato Ishida y Takeru Ishida. Yamato es el nuevo gobernante de la tierra norte y media"

"¡Ah! Entonces los rumores eran ciertos, que habías unido a tu hija en matrimonio" el hombre miro con disimulo a mi esposa y se terminó de sentar.

"Hai, mi alma se regocija ante esa unión. No pude haber deseado un mejor candidato para ella que Yamato… El chico es digno de admirar" hablo felizmente Keisuke, mientras le servía un trago al hombre.

"Wakata"

Hubo un rato de silencio, mientras el hombre bebía un sorbo.

"Milord" dije sin rodeos, ya yo había perdido mucho tiempo, el hombre me miro mientras aun bebía "creo y sabe la razón por la que está aquí ¿no es así?"

"Hai" bajo la bebida y miro el plano frente a él "El símbolo en la carta significa alianza, he de imaginar que desean recuperar algo ¿me equivoco?"

"Hai, mi tierra ha sido arrebatada por el Sur y deseo recuperarla cuanto antes" tome una pieza de estrategia en mis manos y la observe "Supongo, que entenderá lo que es perder algo valioso para usted" lo observe y vi como miro de reojo a la chica de nombre Ako a su lado y luego a Mimi. Se acomodó en el asiento de mejor manera.

"¿Y qué obtengo a cambio?" acalle por un momento y suspire.

"En mi tierra hay muchas riquezas, podrá llevarse parte-"

"-La mitad-"dijo rapidamente el hombre codicioso. Lo mire y fije mi mirada nuevamente en la pieza.

"La mitad del mismo, Milord"

Hubo un gran silencio, todos miraban de reojo a cada uno de los presentes.

Sentía mi pie temblar de emoción, ante la ansiedad.

"Muy bien pero, yo escogeré la riqueza que deseo Milord" bebió del gran tarro y sonrió luego de dejarlo.

"Wakata"

"A cambio de esa riqueza, obtendrá los mejores hombres de mi tierra-"

"Me gustaría que fuera cuanto antes, si no le molesta" el semblante del hombre era inelegible.

"Está bien, enviare un mensajero cuanto antes para preparar el ejército"

Con esto sentía. Que todo iba bien

x.

x.

Al entrar en la habitación más tarde ese mismo día, pude ver a mi esposa observar la corona que le daba el símbolo de realeza y mandato a ella. Ese mismo día apenas, había terminado la reunión se levantó y excusándose se retiró tan rápido como dijo las palabras. Desde ese momento no la había vuelto a ver, yo me destine a terminar de preparar parte de los detalles de la reunión.

Mientras que Hikari y Takeru hablaban con aquella chica. Al parecer era muy joven y tenía la misma edad que mi hermano y la chica Kamiya. Padre me comento mientras nos acercábamos al gran salón que Lord Yukio, era un hombre de muchas esposas y esto se debe a que no habían casi mujeres en su reino haciendo que entre más mujeres tuvieras más poderoso eras. Para mi infortunio parecía más bien que trataran a la mujer como un premio que como una persona. Además de cumplir con lo que siempre el hombre deseaba, darle la cantidad de hijos como sea necesario. La cual la mayoría casi siempre solía ser varón. Supongo que por eso la población en aquella zona era mayoritariamente masculina.

Me retire mi saco y saque mis botas y me acerque a ella, hasta sentarme a su lado. No giro a mirarme, seguía fija en el aro.

"¿Ocurre algo? Dime por favor, y habla sin titubeos" Fui sin rodeos, odiaba cuando ella se comportaba así, titubeante y dudosa.

Subió la mirada y por primera vez en toda la tarde me miro al mismo tiempo que yo la observaba.

"No me parece que lo que estés haciendo sea lo más sabio, Yamato"

"¿no?"

"Es solo, que hay algo extraño en ese hombre… Me sentí muy inquieta con su presencia"

"Sencillamente es un hombre codicioso Mimi, no hay nada por el cual sentir miedo"

"ie, no es eso Yamato… Hay algo en él… Algo… Onegai Yamato, para esto. Siento que es lo correcto por hacer" intento poner una mano en mi antebrazo y la aleje poniéndome de pie, molesto ante su respuesta.

"¿Por qué?"

"Solo. Lo siento aquí, en mí. No está bien" me miro con ojos de súplica "Siento que estamos en peligro Yamato, hay algo que no está claro. Gaia está agitada"

"No hay ningún peligro Mimi, son sencillamente tus emociones ante lo que ocurre"

"Escúchame, onegai"

"He escuchado suficiente y hecho mucho al respecto ¿Qué hay de lo que yo deseo que la gente escuche?" se puso de pie sin moverse de su posición.

"Todos te escuchan Yamato, yo lo hago también pero, esto no es lo mejor. Nuestra gente podría estar en peligro"

"¡Mi gente! Mi gente ya estaba en peligro antes de conocernos Mimi" me puse de frente a ella y la tome por los hombres, ella solo se encogió ante la respuesta de su esposo.

"ie, ellos ya están a salvo aquí Yamato. Están felices ¿Qué no puedes ver?" apretó sus manos.

"No, no lo están Mimi, si yo no lo estoy… Ellos tampoco lo deben estar" ella abrió los ojos ante mis palabras.

"No- ¿No eres feliz?"

"Estoy agradecido con todo lo que tu gente ha hecho Mimi, nos han hecho sentir como si fuera nuestro hogar pero, esto no es nuestro hogar. Yo deseo recuperar lo que antes era mío por excelencia"

"Y lo recuperaremos Yamato, juntos pero no esta manera"

"¿Cuándo Mimi? ¿Cuándo?" ella intento conseguir una respuesta pero sus ojos no hallaban una.

"No puedo llamarme el Señor de la tierra Media y no tener nada de la tierra Media"

"Demo…"

"Con los guerreros de la tierra oeste, seremos más que suficientes para ganar terreno… Son hasta más que tu gente y la mía junta Mimi"

"No se trata de cantidad Yamato"

"Pero, aquí los números si cuentan Mimi. Ellos nos están ganando poco a poco y puede que logren llegar hasta aquí y conquistar esta parte también"

"Yo no lo permitiría" arrugo su frente.

"Entonces con más razón entenderás que no puedo permitir que sigan habitando o marchitando la tierra media. Mi hogar"

"Lo entiendo Yamato pero, algo no está bien. Algo, no está bien" su respiración se agitaba, y yo empezaba a perder la paciencia.

"Ya la dedición ha sido tomada Mimi y no pienso cambiarla. Soy el gobernante del Sol naciente y mi voluntad es que esto ocurra" aleje mis brazos y la observe con firme rostro.

"Si, eres el nuevo gobernante… Pero, yo también" dijo mostrándome el aro que aun sostenía en sus manos "Y no estoy de acuerdo con esto Yamato. No pienso dejar a mi gente sufrir daño alguno" Era egoísta, ella también quería gobernar, y no le importaba lo que ocurría en mi tierra. Di un paso hacia atrás al ver como intentaba volver a agarrarme.

"Si, eres también gobernante de esta tierra Mimi y por ende, también te toca preocuparte por la tierra media"

"Y me preocupo por ella y su gente… Y por ti"

"¿Ah sí?" le mire de arriba hacia abajo y ella solo apoyo sus manos en su regazo "Porque tus palabras dicen otra cosa"

"Sabes que eso no es-"

"¿No es lo que quisiste decir? Lo lamento Mimi pero me has dejado claro que solo te interesa tu gente y no la mía. Solo te interesa proteger a tu gente y tu tierra, no te interesa proteger la parte de aquel que es tu esposo"

"no pongas palabras en mi boca"

"Yo no las puse, Mimi"

"Me interesa tu gente, tanto como tu Yamato. Pero, este no es el camino. No puedes obligar a mi gente a luchar sin haberlo pensado mejor"

"Lo he pensado muy bien Milady y tú también deberías pensar cuál es tu posición en todo esto" tome su mano bruscamente. Ya estaba cansado. Teníamos todas las de ganar y ella dudaba. Le quite el aro de su mano y lo puse frente a su rostro, ella cerro los ojos por reflejo "Este aro es tu símbolo de alianza conmigo. Este aro significa que debes apoyarme en todo momento. Eres mi esposa y esa es tu posición Mimi"

"No puedo apoyarte en algo que no es lo correcto Yamato"

"Lastima" solté el aro en el suelo tan rápido como ella dijo eso y me giro a salir de esa habitación, estaba cansado. Todos pensaban en que era lo mejor y lo correcto, no parecían tomarme en serio, no parecían importarles lo que tuviera que decir o las acciones que tuviera que hacer. Pero, eso ya se acabó "No es necesario tu presencia en los siguientes días Milady, si no estás de acuerdo con todo esto. Entonces no debes involucrarte"

"Yamato por favor, hablemos. Resolvamos esto" seguí caminando hasta la puerta.

"No hay nada que resolver porque yo, estoy proponiendo una solución y tú solo te encargas de llenarla con miedo y dudas"

"Demo, es lo cierto Yamato. No puedo dejar de sentir esto en cuanto vi a ese hombre"

"¿Acaso no confías en mi fuerza?"

"¿Eh?"

"¿Acaso no confías en mi palabra? ¿Acaso no confías en que puedo lograrlo?" me pare y le daba la espalda

"Confió en tus palabras Yamato-"

"-Entonces apóyame en esto Mimi-"

"Pero no puedo confiar en la forma en como estas planeando esto… Te estas dejando llevar por otras emociones, no es felicidad lo que deseas recuperar" deje de respirar para poder escuchar con atención total lo que ella quería decirme "Es orgullo lo que deseas de vuelta"

Me di la vuelta rapidamente.

"¿Orgullo?"

"No te das cuenta que tu gente, que tu padre y hermano están felices aquí. Que tú también eres feliz aquí y te cuesta admitirlo"

"Yo no puedo ser feliz aquí sabiendo que mi tierra, mis raíces están siendo destruidas"

"Tus raíces no están siendo destruidas Yamato"

"Si lo están. Vivimos a costa de sus raíces, no las nuestras-"

"-Yamato eso no es verdad-"

"Pero ya no, se acabó. En cuanto los soldados lleguen. Marcharemos. Es hora de que la tierra media renazca" la mire por última vez antes de volver a darle la espalda "Si quieres estar ahí para que veas como ocurre adelante queda de parte de ti, después de todo. Tú no tienes nada que poder"

"Tengo mucho que perder"

Abrí la puerta, ya no quería hablar. No más, ella no tenía nada que perder más que un esposo y ya. Si yo no recuperaba mi tierra, perdería todo por lo que me había preparado.

"Igual yo. Buenas noches" Salí de la habitación

x.

x.

Preview

"Todo esto será mío"

"Siempre has sido un viejo torpe"

"Prepárense para luchar"

"Hay algo que no está bien"