Baatar se dirige hacia una de las naves pequeñas, sin decir ni preguntar nada a nadie. Los guardias no lo detienen ya que se trata del hijo de Suyin. Una vez adentro, procede a despegar; el recorrido no es tan largo, ya que, se encuentra en medio de Zaofu y Ciudad República.
Ya luego de haber volado un rato, el hijo de Su se acerca a la ventana más cercana de la cabina. Recuerda perfectamente el momento en que pasó por ahí con el coloso y todas sus ideas de unificación. En ese momento realmente estaba seguro de que podía conquistar Ciudad República, no veía ninguna consecuencia ni barrera que pudiera detenerlos. Se encontraba con la mujer que más amaba y eso era lo más importante para él, estaba completamente cegado. Ahora que se acuerda de todo eso, en verdad se da cuenta de lo absurdo que era.
Si no hubiera sido por Suyin y todos los contactos que movió, él también hubiera sido condenado, tendría que estar con Kuvira y el mismo tiempo de la sentencia. No habría sido capaz de soportarlo, se desmoronaría completamente estando al lado de la mujer que una vez fue su prometida y aun asi estuvo a punto de asesinarlo, incluso si la seguía amando de aquella manera.
Por suerte, en el juicio Kuvira, ella se echó toda la culpa, no permitió que se le acusara de nada a Baatar y confesaba que está arrepentida por todo; en ese momento sorprendió a muchos con tal acto, pero nadie cree que en verdad esté redimida de lo que hizo. En parte sí era justo que haya se haya echado la culpa, pero él también ayudó y estuvo involucrado en todo eso. Siempre estará agradecido por eso, pero no cambiaba el hecho de que lo haya traicionado.
Sin darse cuenta, ya se encuentra en el valle a un kilómetro de la carcel de maxima seguridad. Puede visualizar que no hay absolutamente nada alrededor, si alguien intentara escapar no tendría a donde ir sin algún medio de transporte, ya que, hay kilómetros de tierra alrededor del lugar sin ningún tipo de vida vegetal ni humana.
Se prepara para descender y aterrizar cerca de la entrada del gran lugar. Ya una vez en tierra, procede a bajarse inmediatamente para caminar hacia la puerta que tiene unos guardias custodiándola. Ambos reconocen al hombre que se presenta ahí, al parecer la unificación lo hizo famoso de una manera no tan buena al igual que Kuvira. Algunas personas creen fielmente en que Kuvira es la única culpable, que ella era la autora de todo aquel sufrimiento e ideas descabelladas; pero hay otras que no se comen el cuento de que hubo personas que la ayudaron y estuvieron directamente involucrados. Una de esas personas sin duda era Baatar. No lo reciben con buen semblante en aquel lugar lleno de los maleantes mas peligrosos del Reino Tierra, en cambio, todas las miradas de odio son plantadas en aquel hombre; tal cual como lo hacen todos los días con Kuvira.
Al llegar a la sección que le habían indicado que se encuentra la "Gran Unificadora", se acerca a Ronin, el cual es el guardia más cercano que visualiza.
—Buenas disculpe, ¿donde se encuentra Kuvira? —pregunta directamente. El guardia lo mira directamente obviando su pregunta.
—¿Usted es Baatar? —contesta reconociéndolo.
—Así es, ¿por qué? —Ronin cambia su rostro de carismático a uno completamente serio y lleno de resentimiento.
Un gran silencio se apodera del momento. Baatar está confundido, no sabe quién es y por qué reacciona así ante su presencia. Pero Ronin sabe perfectamente quién es, su expresión es esa no por haber ayudado a Kuvira en el proceso de unificación, sino por lo importante que es él en la vida de aquella mujer y que de seguro solo esta ahí para hacerle la vida mas miserable a ella que lo que es en estos momentos.
—Esta por acá. —responde secamente el guardia caminando hacia la puerta. Introduce la llave en la cerradura y abre. Ronin sonríe al ver que Kuvira se encuentra tranquila y ella le devuelve la sonrisa. Baatar, a un lado percibe aquel inusual intercambio entre una de las peores reclusas y un guardia que la custodia, no le agrada en lo absoluto y le parece algo sospechoso. El de ojos verdes entra a la celda y se cierra la puerta por detrás.
Hay un silencio, Kuvira no puede creer quién ha ido a visitarla, su expresión era de sorpresa con esperanza, creyó que nunca lo volvería a ver pero ahí estaba, parado frente a ella con un rostro inexpresivo esperando algún movimiento de la mujer. Lo que consiguió fue que caminara hacia él y darle un abrazo que traspasaba barreras. No pudo evitar darle ese gesto que expresaba amor, sinceridad, cuánto lo extrañaba y miles de cosas más. Ella necesitaba de aquel abrazo, lo extrañaba mucho, lamentaba todo lo que había pasado y quería decirle que esperaban un hijo, para criarlo juntos y disfrutar de su compañía. Pero no era el momento adecuado para dar la noticia. Baatar se sorprendió y se quedó inmóvil, siente algo diferente en ella pero no le da importancia. En verdad disfrutaba ese gesto, cerró los ojos y recordó todos los buenos momentos que pasaron juntos, recordó cuánto la ama, en verdad quería estar con ella, rodearla con sus brazos y devolverle ese afecto, reparar todo lo que se había roto y olvidarlo todo. Aquel hombre sabe que ella lo sigue amando e indudablemente él siente lo mismo, pero todavía no podía entender lo que pasó. Por qué lo había traicionado así, después de todo...
—Kuvira, no. No puedo permitir esto. —dice dolorosamente apartándola con cuidado.
—Baatar, por favor, no tuve tiempo de explicarte nada cuando nos veíamos en los juicios. Te ibas justo en el momento que terminaba. —dice intentando enmendar la situación.
—Eso pasaba porque no quería verte en lo absoluto, Kuvira. Me dolía hacerlo y aun me sigue doliendo, mas bien, me da vergüenza. Pero en verdad necesito una respuesta, tengo que seguir adelante con mi vida. No puedo perdonar lo que me hiciste. Podría haber pensado eso de cualquier otra persona, ¿pero de ti? Es una decepción que no me esperaba en lo absoluto. —todas esas palabras duelen mas que un daga en un costado para la mujer. Pero sabía que era completamente verdad.
—Lo sé, Baatar. Lo siento mucho, en verdad. No medí mis acciones, las llevé al extremo. Estaba sedienta de poder y no veía lo que hacía para conseguir lo que quería. Lo había visto en ese momento como la mejor opción para acabar con todos ellos. Pero al ver que todos salieron sin un rasguño, me había dado cuenta de lo que en verdad había hecho, traicionarte de la manera más inhumana, me di cuenta cuánto te amo y ahí supe que nunca me perdonarías por tal atrocidad. No hubiera podido vivir con el hecho de que estuvieras muerto. —se le hace un gran nudo en la garganta— Pero ahora me doy cuenta que es mucho peor que me odies y no me puedas perdonar, cargar con ese remordimiento de conciencia con la persona que mas me apoyo, que siempre estuvo ahí para mi, con la que pasé muchos momentos, la única que creyó en mí... No sabes cuánto lo lamento, Baatar. En verdad. —queda en silencio dando a entender que ya terminó lo que debía decir.
Ambos se están mirando fijamente, en el ambiente se denota una gran tensión. Baatar quedó sorprendido por todo lo que escuchó, no creía que significaba tanto para ella; pero no cree que basten unas palabras. Necesitaba oírlas, pero al parecer no lo ayudó sino hizo que se confundiera aún más.
—Tengo que olvidarte, no puedo hacer eso... No puedo hacerme esto. Te lo di todo y a ti solo te tomó un segundo arrebatarlo y tirarlo a la basura disparando esa arma. —se detiene analizando la situación— Mi mayor error fue haberme ido contigo, desperdicié mi vida al lado de alguien que no lo merece. Pero qué puedo decir, me enamoré ciegamente. —dice destrozando lo que queda de ella, él sabe que la sigue amando, pero no puede verse débil ante esta situación. Para ella ahora, ¿qué esperanza de que la perdone tiene? Absolutamente ninguna.
—Esto es por Nika, ¿verdad? —pregunta ella para salir de esa intriga.
—Esto no se trata de ella, se trata sobre ti. Sólo quiero volver a comenzar con alguien que valga la pena y así lo haré. Tenía que verte por última vez para cerrar este mal capítulo de mi vida y poder seguir. —él sabe que no sera asi de sencillo, pero por algo tiene que empezar.
—Si eso es lo que te hará feliz, entonces supongo que tengo que dejarte ir. —dice con todo su dolor.— Aunque me pese por toda la vida, espero que seas realmente feliz.
—Adiós, Kuvira. Hasta aquí llegó todo. —se despide para proceder a pedirle al guardia que abra la puerta e irse.
Una vez que se fue, la mujer cae al suelo de rodillas completamente desmoronada. Ronin se esperaba esto, sabía que su visita no traería nada bueno. Se acerca a ella y se sienta en el suelo brindándole todo su apoyo, esto lo demuestra colocando una mano en su hombro. Ella lo mira directamente con los ojos cristalizados y, con un solo gesto, agradece que él esté ahí cuando tiene a una nación completa que la odia y a las personas que más le importan en su contra. Intenta hacerse la fuerte, pero no lo consigue. Las lágrimas brotan inevitablemente de sus ojos y Ronin la abraza. En ese momento, siente que el mundo se detiene, que no hay nada más que valga.
~~~~~~~~Ciudad República~~~~~~~~~
Luego de la llegada de Varrick, el equipo avatar por fin se volvió a reunir. Cada uno sacó un tiempo de todas las actividades que hacen para que puedan salir como en los viejos tiempo. Necesitaban distraerse un poco de todo lo que está pasando en la Ciudad, y sabían perfectamente qué es lo que harían. Fueron primero al restaurante de fideos donde sabían que encontraron a Tahno, y retaron a los Lobo-murciélagos, sus antiguos grandes rivales, a una batalla como solían hacerlo. Ya que Korra les devolvió sus poderes, ellos aceptaron con gusto. Ahora se encuentran en la arena de Pro-control preparándose para el enfrentamiento.
En dos horas, se encargaron que toda la ciudad se enterara del gran regreso. Los Hurones de Fuego y los Lobo-murciélagos pelearían amistosamente en la arena de Pro-control. En ese corto lapso de tiempo, el lugar se llenó de fanáticos que querían presenciar aquel acontecimiento. Asami, estaba junto al árbitro para evitar ciertas "equivocaciones" e injusticias como la última vez. El avatar, Mako y Bolin se preparan para salir a la arena.
—No puedo creer que hagamos esto. —dice Korra emocionada.— Tal y como los viejos tiempos, no saben cuánto extrañaba este sentimiento de nervios.
—Bueno, ustedes no saben lo que es jugar con un equipo miserable, mientras estaban muy ocupados más de una vez me tocó... —comenta Bolin— Me alegra tanto que estemos de vuelta. —les da un gran abrazo sentimental.
—La verdad yo también lo extrañe, este lugar me trae muchos recuerdos. Nuestros comienzos, caídas, victorias... —en ese momento gira la cabeza mirando directamente a Korra— Cuando te conocí y vi lo increíble que eres.
—Ay chicos —empieza Bolin— No hagan que me ponga sentimental. —se le nota el nudo en la garganta.— Ahora, ¡salgamos y ganemos!
—Así será. Los quiero chicos. —confiesa la maestra agua.
Se colocan sus cascos y van hacia la plataforma que los llevará hasta la arena del combate. Son el primer equipo en salir, los gritos, aplausos y emoción del público son mayores de los que nunca antes habían tenido. Luego de haber vencido a Kuvira, toda la ciudad los amaba y respetaba aún más. Al salir el otro equipo, también son tormentosos los gritos y aplausos; pero no se pueden comparar en lo absoluto con los primeros.
Los 6 participantes se colocan en posición para darle comienzo al enfrentamiento. Los espectadores aseguran que los Lobo-murciélagos no tienen oportunidad ante el mejorado equipo de los Hurones de Fuego, ahora sus 3 integrantes tienen un mejorado manejo de los elementos gracias a las peleas con las que tuvieron que lidiar contra todas aquellas poderosas personas. A pesar de todo eso, el equipo rival estuvo practicando y tienen algo de esperanza.
Al sonar la tan esperada campana, ambos equipos se quedan mirando preparados para el ataque de los rivales. Hay un silencio que se puede percibir fácilmente, el primer ataque es realizado por el maestro tierra de los Lobo-murciélagos, un disco que va a toda velocidad hacia Mako y es esquivado fácilmente. Korra lanza una ráfaga de agua hasta el maestro fuego del equipo contrario, esta es incinerada con sus poderes en un abrir y cerrar de ojos. En este momento los 6 competidores están realizando ataques múltiples hacia sus contrincantes, esquivando, moviéndose de un lado a otro y desviando ataques de sus compañeros para un tiro más acertado. Es en verdad el mejor partido jamás visto en la historia.
Mako realiza un triple ataque con bolas de fuego hacia cada uno de sus contrincantes, mientras salta por encima de su compañera para que esta lance un segundo ataque momentáneo hacia la parte baja de los mismo. Bolin se encarga de concretar el increíble Knockout con un solo disco que golpea a los 3 hacia el agua. Los Hurones de Fuego celebran la victoria de este primer asalto y el público ha enloquecido ante tal increíble actuación.
Ya cuando los Lobo-murciélagos están nuevamente en la zona de combate, se ponen en posición y suena la campana para dar inicio al segundo asalto. Esta vez, los Hurones de Fuego son los primeros en atacar pero los mismos son neutralizados por el equipo contrario. Tahno golpea a Bolin con un puño de agua que en verdad no lo vio venir, por eso cae en la segunda zona. El maestro fuego rival lanza una ráfaga corta hasta el avatar, esta la esquiva pero antes de que pueda recuperar equilibrio es alcanzada por otra que la golpea hasta la tercera zona. Mako lanza pequeñas pero rápidas bolas de fuego que impacta en Tahno llevándolo hacia la segunda zona. Es un combate muy avanzado, los mejores se enfrentan para obtener la victoria. En un abrir y cerrar de ojos, el maestro tierra del otro equipo lanza un disco que se desvía y se dirige a Mako por un costado, llevándolo a la zona dos y permitiendo que sus rivales puedan avanzar una zona.
Korra salta de un lado a otro haciendo un gran ataque hacia el maestro tierra debilitando su equilibro, Mako concreta con otro golpe lanzando dos zonas atrás. Tahno detiene con agua un disco que le lanza Bolin y con tres ráfagas de agua desde diferentes posiciones logra que caiga al agua. Antes de que su equipo pueda hacer algo, suena la campana que le da la victoria del segundo asalto a los Lobo-murciélagos.
Este último enfrentamiento es decisivo, le dará la victoria definitiva al mejor equipo. Ambos bandos se colocan en posición, es notoria lo cansados que están, ya que, esta batalla ha sido la más intensa nunca antes presentada en esta arena. Suena nuevamente la campana dando inicio al tercer y último asalto. Comienza con un choque explosivo de los 3 elementos en el centro del lugar, hay abundante fuego desde los puños de Mako hacia Tahno, Korra intenta hacer que el mismo pierda el equilibro para que su compañero pueda lanzarlo al agua, pero los constantes ataques del maestro tierra hacia ella hacen que sea una tarea difícil.
El maestro fuego contrincante, lanza un ataque con ambos puños muy potente. Si Bolin no se hubiera tirado al suelo para evadirlo, lo hubiera lanzado por la parte trasera de la arena. Se pone de pie rápidamente y corre por detrás de sus dos compañeros hasta el otro lado para confundirlo, eleva dos discos y recuerda el movimiento que le enseñó el primer día a Korra. Es un clásico y, al efectuarlo, golpea certeramente en una pierna y pecho del maestro fuego. En unos segundo ya está nadando hacia la orilla para salir del agua.
Luego de unos minutos aún quedan dos Lobo-murciélagos y cuarenta segundos segundos de juego, si esto acaba así tendrán que ir a un enfrentamiento uno a uno y no quieren llegar a eso. La tensión aumenta en este período de tiempo, la multitud de fanáticos están emocionados por saber quién será el vencedor. Ambos bandos están exhaustos, pero no dejarán de lanzar ataques hasta que el otro equipo caiga o suene la campana. Un golpe rápido y preciso de Korra acierta en todo el rostro de Thano, hace que retroceda dos zonas quedando sólo el maestro tierra al frente. Los tres miembros de los Hurones de Fuego atacan con todo al muchacho, este no pudo resistir tanto en la zona marcada. Quedan 20 segundos y el equipo del avatar avanza una zona para realizar el tan esperado Knockout que les dará la victoria. Ya tienen el ataque múltiple preparado para las dos contrincantes que quedan de pie al borde de la arena. Quedan tan sólo 10 segundos, los fanáticos gritan desaforadamente por ver el gran final; los tres maestros levantan su elemento y en el momento que mueven los brazos en dirección a los Lobo-murciélagos, el tiempo se detiene al escuchar a alguien en las gradas.
—¡Todos saluden a la Gran Unificadora! —llama la atención de todos los presentes, los jugadores detienen el partido ya que, luego de pronunciar esas detestables palabras, lanza unas bombas que trae consigo hacia la arena.
