Capitulo 6: Ese mayordomo: Asigna una tarea.
Fueron dos días más los que tuvieron que transcurrir para que la clase del profesor Sebastián Michaelis se reanudara y pese a que la mente de Nathan había estado ocupada con la muerte de Aline también había una parte de él que había esperado ansiosamente por reencontrarse con el profesor de ojos color vino.
Un profesor que exigiera más allá de los estándares convencionales… en el momento en que tendría que estar concentrado en hacer pagar a los que lastimaron a Aline un profesor exigente era lo último que necesitaba, pero aún así había ansiado por su presencia.
El día anterior había sido todo un caos con todos los profesores pidiéndoles que no pensaran en lo que había pasado a Aline y distribuyendo el tiempo de clases entre visitas a los psicólogos y terapias de reflexión grupal. Como si esas cosas sirvieran de algo.
En fin. Tal vez la muerte de Aline – su suicidio, para ser más exactos – había movido su perspectiva de maneras que no se podrían explicar fácilmente, pero mientras que Jason simple y sencillamente no habría podido dejar su cama para ir a la escuela, él – como un digno Black – se sentía obligado a responder a la situación demostrando ser competente aún en momentos de estrés. Eso no quiere decir que la situación era agradable, y mientras que su mente libraba una batalla con su corazón acerca de si debía o no estar parado en el lugar que estaba, los murmullos generales que se escuchaban a su alrededor no ayudaban en nada, pues el contenido de todos y cada uno de ellos se enfocaba en la apariencia que el cuerpo de Aline había tenido cuando lo descubrieron estrellado contra el piso de la escuela después de haber saltado de un octavo piso.
No fue una sorpresa que al entrar Sebastián al salón los murmullos acallaran y gracias a ese aparente silencio las energías de Nathan pudieron enfocarse en el montón de exámenes que el profesor Michaelis había colocado sobre su escritorio.
-Buenos días – saludó con voz amable al acuerpo estudiantil mientras se acomodaba sobre el puente de la nariz un par de lentes que le daban a su aspecto un aire más acentuado de intelectualidad – como se habrán dado cuenta tengo aquí los resultados de sus exámenes diagnósticos y dados los resultados obtenidos nuestro trabajo duro debe de comenzar a partir de hoy.
Con entusiasmo – apropiadamente – moderado Sebastián repartió a cada estudiante su examen escuchando como la mayoría se quejaba ante sus bajas puntuaciones, mientras que Nathan Black apenas y reaccionó al recibir un examen calificado con la máxima puntuación posible.
-Muy bien jóvenes, dado los resultados obtenidos la primer tarea para ustedes será buscar las respuestas correctas al examen y corregir los errores que tuvieron. Ahora, a partir de este momento entraremos a un proyecto de investigación acerca de la historia de nuestro país durante la época victoriana. Lo investigaremos todo: economía, cultura, moda, etcétera; y después de eso continuaremos haciéndola misma investigación rigurosa sobre otros periodos de la historia de nuestro país. – Diferentes murmullos de incertidumbre se escucharon en el aula – Por otro lado, para dar realce y utilidad a todo el proyecto realizaremos una visita a varios sitios que jugaron un papel importante durante la Inglaterra Victoriana, una visita cuya duración será de tres días así que enviaré desde ahora la autorización para que la firmen sus padres.
-Varias manos se levantaron en el aire.
-¿Sí? – cuestionó Sebastián concediendo la palabra a una muchacha llamada Natalie.
-Profesor Michaelis ¿qué clase de sitios vamos a visitar?
-El antiguo hospital real, algunos sitios de interés en Londres, ciertas boutiques de tradición… y varios otros sitios entre los que destacan una finca que en su tiempo perteneció a una familia realmente especial. Ahora, antes de continuar me gustaría explicar algunos otros detalles. Por cierto ¿joven Black? – sus ojos se posaron en Nathan haciendo que un muy bien disimulado estremecimiento pasara por la columna vertebral del chico.
-¿Sí, profesor Michaelis?
-Bueno, de cada grupo se ha escogido a la persona con mejor puntuación de examen para que ayude a coordinar los temas de investigación de su grupo, pero la tuya fue la mejor puntuación de toda la escuela, así que lo nombraré el coordinador general de todo el proyecto para que trabaje directamente conmigo, en tanto – su vista se dirigió a la misma chica que había hablado antes – la señorita Wallace será la coordinadora de investigación de este grupo, por lo que todos deberán reportarle a ella sus avances y a su vez ella reportará al joven Black para que él me informe a mí.
Más murmullos – esta vez de genuino interés y expectación – se extendieron por el aula generando en el estómago de Nathan una sensación incómoda.
-Ahora – continuó Sebastián – pongan atención porque comenzaré a explicar los detalles del proyecto.
…CIEL…
No puedo negar que el proyecto era verdaderamente genial y de haber sido planteado en otro momento hasta me habría sentido emocionado de participar en él… es más, en otro momento haber obtenido una puntuación perfecta en el examen de ese profesor y, como consecuencia, quedar como cabeza de mis compañeros, me habría llenado de satisfacción, pero justo ahora no me sentía con ánimos de celebrar nada.
¿Qué más puedo decir? Sebastián Michaelis concluyó su explicación y después me pidió que después de clases pasara a su oficina para que ultimáramos los detalles de mi función.
He ahí el porqué en lugar de ir a casa estoy aquí, tocando a la puerta de una oficina en la que nunca había estado antes y en la que sinceramente nunca había esperado estar.
Sin darme tiempo de pensar en más cosas la puerta de la oficina se abrió y un sonriente Sebastián Michaelis apareció.
-¿Terminaron ya sus clases, joven Black? – preguntó acomodándose las mismas gafas que llevaba durante la clase.
-Terminaron todas, profesor Michaelis – respondí tan irritado como me irritaba siempre que alguien preguntaba lo que era evidente.
-Perfecto, entonces pasa – dijo haciéndose a un lado para dejarme entrar en la oficina - ¿le ofrezco algo? ¿Algo de café? ¿Una taza de té tal vez?
-El té estaría perfecto, por favor.
Sebastián me indicó con una mano que me sentara en una de las sillas que estaba frente a su escritorio y mientras vertía el agua en una mesa que estaba en un rincón de la oficina comenzó a hablar.
-¿Qué es lo que le ha parecido la idea del proyecto de investigación, señorito?
-Reconozco que es un proyecto muy bien planteado; es sin duda ambicioso, pero el incentivo de la visita será más que suficiente motivación para obligarnos a trabajar en serio – respondí sintiéndome inquieto por ser llamado "señorito". No molesto, sólo extraño.
-No pienso que esa clase de incentivos sea necesario para usted – lo dijo como un comentario casual, pero había una especie de inflexión en su voz que me hacía pensar en que sus palabras encerraban más de un significado.
-¿Qué es lo que quiere decir con eso?
-Bueno, por supuesto todo profesor responsable debe conocer bien a sus alumnos antes de confiarles cualquier tipo de responsabilidad – explicó al tiempo que colocaba en mis manos una taza humeante de té que tenía un aroma lo suficientemente delicioso como para hacerme olvidar el mal humor – y usted tiene una reputación muy fácil de rastrear en este colegio, Nathan Black – hizo una breve pausa –. Según los testimonios de mis compañeros profesores el haber obtenido los mejores promedios en casi todas sus clases desde la guardería ha hecho que su ego se infle de una manera poco saludable, aunque ya que no suele meterse con nadie tampoco hay muchos que traten de meterse con usted… por lo menos no desde que provocó la expulsión del joven Rotterdam el año pasado.
Ante esa declaración mis ojos se abrieron de sorpresa.
-No sé de lo que me está hablando.
-¿Ah no? En ese caso tal vez sea una buena refrescar tu memoria: Hace catorce meses Dannae Kirk ingresó a este colegio como alumna de nuevo ingreso y sólo siete días después ya pasaba una gran cantidad de tiempo contigo y con Jason Collins, sin embargo su belleza llamó la atención del alumno Frederick Rotterdam quien acababa de cumplir los quince años. Ellos comenzaron a salir juntos y dos meses después cuando ella se sintió inconforme con la relación él la amenazó.
-Sigo sin comprender lo que todo esto tiene que ver conmigo – intenté argumentar.
-Dannae Kirk desestimó la amenaza y terminó la relación romántica entre ambos; dos días después fotografías manipuladas fueron publicadas en diferentes partes de la institución; en estas fotografías el rostro de Dannae sustituyó al de varias actrices pornográficas en situaciones y posiciones comprometedoras. El escándalo que se armó fue tal que la señorita Kirk se vio obligada a cambiarse de escuela.
-Sí, lo hizo y no niego que me molesté por eso, pero nada de eso tuvo que ver conmigo.
-No he terminado. Después de que la señorita Kirk terminó el trámite de su baja alguien robó las respuestas de los exámenes de trigonometría del profesor Bean y casi de inmediato se rumoró que había un estudiante comercializando con dichas respuestas… una investigación simple y poco rigurosa condujo a Frederick Rotterdam y como era de esperarse él fue justamente expulsado de esta honorable institución.
-Como usted mismo dijo Frederick Rotterdam fue expulsado por comercializar con las respuestas del examen de trigonometría, así que la acusación con la que inicia esta conversación no tienen ningún fundamento.
Bebí un sorbo de mi té y fingí que no sucedía nada importante, pero la verdad es que dentro de mi pecho mi corazón martilleaba con fuerza, y no sólo porque él sabía tan detalladamente mi historia con Rotterdam sino también debido a que ese delicioso té tenía el mismo sabor que los tés que degustaba en mis sueños. Por la sonrisa divertida que Sebastián me dedicaba tuve el presentimiento de que él sabía la inquietud que me despertaba.
-La versión oficial sostiene que el joven Rotterdam robó las respuestas de los exámenes para comercializar con ellas, pero de acuerdo a la cronología que deduje las respuestas de los exámenes se empezaron a comercializar aún desde antes de que se descubriera el robo de las mismas. Si usted está tan interesado puedo darle un informe detallado de mi investigación más tarde, pero por ahora sólo presentaré las conclusiones, y las conclusiones dicen, Nathan Black, que Frederick Rotterdam consiguió una copia de las respuestas del examen del profesor Bean y usted al enterarse que las estaba comercializando consiguió robar las originales y destruirlas… lo que pasaría después de eso era total y completamente previsible, pero por supuesto todos – profesores y alumnos por igual – tragaron el anzuelo y creyeron que la torpeza y corrupción de Frederick Rotterdam fue lo que provocó su expulsión, sin sospechar siquiera que en realidad fue usted el que planeó paso a paso su destrucción.
Mis ojos se abrieron fijos en él. ¿Cómo era posible esto? ¿Cómo podía saber él lo que le hice a Rotterdam con tanto detalle cuando no había nadie más – hasta donde yo sabía – que hubiese mirado hacia mí con ojos sospechosos?
-¿Qué es lo que te pasa, Nathan Black? ¿Te comió la lengua el gato?
No, no me comió la lengua el gato… más bien, me siento acorralado por un demonio.
