Por primera vez en su vida, Harry tenía la oportunidad de elegir.

Siempre lo movían de un lado para otro como una pieza de ajedrez. La gente decidía por él, guardaban secretos, murmuraban chismes cuando les daba la espalda, buscaban de su fama, creaban rumores sobre él, lo ignoraban y luego lo exaltaban como un rey.

¿Qué cosas no? Deseas por poder, y cuando lo tienes, no sabes qué hacer con el.

Esa era la realidad de Harry Potter en este momento, parado frente a las gigantes puertas del gran comedor, su mano extendida apenas unos metros de la manija.

¿Por qué dudaba ahora? ¿Qué lo hacía titubear de esa manera? Después de todo, la gente lo estaba esperando con brazos abiertas para celebrar la derrota de Voldemort. Todos estaban ahí, del otro lado de la puerta. Bebiendo cervezas de mantequilla, bailando al ritmo de la música, contando historias, recordando a los caídos y felicitando a los héroes de guerra.

La historia podía transpirar de dos maneras.

El abriría las puertas del gran comedor, daría unos pasos y aceptaría el aplauso de todos. Muchos se iban a parar, algunos probablemente intentarían darle un apretón de manos, probablemente alzarían sus copas y brindarían por su increíble victoria, el caminaría entre la gran multitud mientras todos gritaban su nombre, y entonces, cuando el llegase al final de su recorrido, todo estaría en silencio. Ginny Weasley lo estaría esperando con las manos en la cintura, enfadada de que él se hubiese tardado tanto en aparecer, para luego llorar en sus brazos y proclamaría lo mucho que lo quería. Ron pondría una mano en su hombro, lo felicitaría y Hermione lo miraría con una expresión de satisfacción diciendo 'Lo logramos'.

Esa era una opción, una opción que había sido absoluta de no ser solo por unos minutos atrás. Porque mientras caminaba entre los pasillos de Hogwarts a paso lento, él se había encontrado con una persona que nunca había tomado en cuenta. Luna Lovegood caminaba en dirección opuesta, más bien daba saltitos en vez de caminar. Se habían topado en una esquina, ambos ocupados con sus propios pensamientos. Ella había estado tan animada como siempre, con esa sonrisa que nadie le podía borrar del rostro. Harry le había preguntado a donde iba a esas horas de la noche, después de todo, la mayor parte del castillo estaba celebrando en el gran comedor. Luna respondió que tenía planes para buscar unos extraños insectos en el bosque prohibido, que según ella, solo aparecían en luna llena. La chica lo había invitado a buscar los insectos junto con ella, pero Harry declino de forma casi instantánea, casi reflexiva. Ella se encogió de hombros, dijo adiós, y siguió con su camino destino al lúgubre bosque.

Y claro, ese era el dilema de Harry. Por alguna razón, segundos antes de abrir la puerta, la invitación de Luna se había apoderado de su mente.

¿Por qué? ¿Por qué tenía que cruzar de aquella puerta? ¿Acaso era su voluntad propia o había algo más? Nadia podía culpar a Harry de vacilar en una situación así. Él sabía muy bien porque tenía que abrir la puerta.

Ábrela, ábrela, ábrela.

Era lo correcto. Lo que todos esperaban. El personal de la escuela, sus amigos, los compañeros en batalla.

Ábrela, ábrela, ábrela.

Era lo que el mundo esperaba de él. La prensa, el ministerio, estaba escrito en las estrellas que él debía de estar ahí, junto a todos los demás.

Ábrela, ábrela, ábrela.

Pero… ¿quería él hacerlo? ¿Se atrevía a dar un paso adelante? Harry no lo sabía por certeza. El había sido privado de opinar durante toda su vida. Siempre uno que seguía de la corriente, que aceptaba el fluir del destino y no cuestionaba nada. Ese era Harry Potter hasta ahora.

Ábrela, ábrela, ábrela.

Pero… Por primera en su vida, él tenía la opción de elegir. De decidir sí o no. De caminar con la multitud o ir contra ella. No había nadie que lo pudiese retener, nadie tenía poder sobre él. El mundo ya no necesitaba de un héroe, Harry había hecho su parte. Ya no necesitaba la aprobación de nadie, la opinión de los demás era irrelevante.

Y la molestosa voz en su cabeza se detuvo.

Así es. Harry no quería estar junto a los demás en este momento. Nadie lo podía obligar a caminar por aquella puerta.

Dando un paso atrás, el Gryffindor se dirigió en dirección al bosque para estar con a la única persona que no esperaba nada de él.


Luna bailaba bajo el cielo estrellado con sus ojos cerrados. No había ningún sonido en el bosque además de los insectos y uno que otro búho que cazaba en los árboles. Era un ambiente perfecto, con la temperatura baja (por suerte la rubia sabia un hechizo para calentar el cuerpo muy efectivo) y la luz de luna llena que iluminaba todo el bosque de una forma etérea.

La chica escucho el sonido del pasto a lo lejos, y en un movimiento fluido, giro para ver de qué se trataba.

-¿Harry?- pregunto ella con evidente confusión.

-¿Luna? ¡Ahí estas! No te encontraba por ningún lado- dijo el chico de la cicatriz mientras corría en dirección a la Ravenclaw.

-Pensé que estarías con los demás.-

A Harry se le formo un nudo en la garganta. Era la primera vez que Luna se veía tan sorprendida. Él no sabía si era una buena o mala señal. Revelar el verdadero motivo del porque la estaba buscando era demasiado vergonzoso, así que Harry decidió decir una pequeña mentira.

-No me dijiste como se llamaban los insectos que estabas buscando. ¡Me estaba volviendo loco no saberlo!-

Y fue entonces cuando la escucha. Una risa angelical que solo ella podía producir, era adictiva como un elixir.

Luna se calmó después de varios segundos, -¿Aun quieres saberlo?-

Harry se acercó a la chica y en medio de la noche, comprendió que esto era lo que deseaba. Estar alejado del mundo aunque fuese por unos segundos, -Por supuesto.-

Luna dejo escapar una risilla, -Se llaman escarabajos de azufre, y son muuuuuy difíciles de encontrar. La única pista es su olor. Papá dice que…-

Ambos continuaron conversando por un tiempo indeterminado. Solo la posición de la luna en el cielo estrellado daba indicio del flujo del tiempo. Para Harry había sido una experiencia relajante, casi terapéutica. Escuchar a Luna hablar sobre sus criaturas extrañas sin la constante carga de pensar sobre Voldemort había sido maravilloso, era como si él pudiese flotar el cielo con la hermosa voz de la chica.

Apoyándose contra el tronco de un árbol y cerrando los ojos, Harry suspiro satisfecho.

-¿Luna?-

-¿Si, Harry?-

-¿Tienes pensado ir de excursión con tu padre cuando termines el año, verdad?-

-Así es.-

Harry inclino su cabeza para mirar a la Ravenclaw a los ojos.

-¿Crees que pueda acompañarte?-

-¿Por qué?-

-Este último tiempo… he estado muy confundido. Aun no sé qué quiero para mi futuro. Día y noche, luchar contra Voldemort había sido lo único en que pensaba. Lo único quiero en este momento es recuperar todo el tiempo perdido y explorar el mundo.-

Luna se acercó a Harry y puso sus manos en la cara del chico, -¿Por qué yo?-

-Para ser sincero, no lo sé. No es lo correcto, debería estar con Ginny ahora, debería estar con todos en el gran comedor, celebrando. Pero por algún motivo estoy aquí, contigo- respondió el casi con desesperación.

-¿Te sientes cómodo estando aquí? ¿Conmigo?-

-Sí- respondió el con voz seca. Sus ojos se posaron en los labios de la chica que por alguna razón se veían deliciosos, -No me gustaría estar en otro lugar.-

Luna acerco su cara despacio a la del Gryffindor, -¿Harry?- dijo ella con voz tenue.

-¿Si, Luna?- respondió el intoxicado con la voz de la rubia.

-¿A dónde quieres ir?- pregunto ella casi rosando sus labios con los de Harry.

-A donde sea. A cualquier parte del mundo. En lo profundo del mar, en lo más alto del cielo. Solo llévame lejos de aquí. Hazme desaparecer.-

Y no hubo más palabras esa noche. Porque no las necesitaban.


Nº de palabras: 1353.

Mil disculpas a todos los que siguen mis historias, porque no tengo excusas por lo mucho que me he demorado en publicar. Para compensar, estoy escribiendo una historia para "Rojo & Azul" que tendrá entre las 3000 y 7000 palabras aproximado. Un one-shot de gran magnitud comparado con las otras historias, la única advertencia es que será un Universo Alternativo, aunque igual estará situado en Hogwarts. No pretendo quitarle la magia a ninguna de mis historias.

Próximos títulos "Primeras Impresiones: Entra el Sr. Lovegood", y la historia de Universo Alternativo que tengo planeada, "Fruto Prohibido".

Good Bye!