¡Hola lectores míos!
Hoy es viernes y hoy quiero compartir mi escrito y anunciar que esta es la mitad de la saga (Casi).
Nos leemos después.
Este sería el segundo verano sin su familia; abandonada por las circunstancias misteriosas y lo único que tenía eran reportes de juzgados, testificaciones de algunos vecinos y al ex agente DiscLancie cuidándola. ¿Por qué él?
Capítulo 7: El campamento (parte 1): Negación.
Luna seguía recibiendo una mesada y los pagos de los servicios de la casa, por lo que Disclancie prácticamente no pagaba ni un solo centavo por estar en la casa; sin embargo era cierto que él si cuidaba de ella, muy a su manera: le llevaba y traía de la granja de los Smith, a la ciudad, a comprar los víveres de la semana y podaba el jardín; más los vecinos se hallaban curiosos e intrigados desde la llegada de DiscLancie a la casa de los Faust; pues era un hombre que a pesar de ser educado y arreglaba cada sábado a La vieja May; el alarmante número de botellas de whisky en el bote de basura les hacía creer que llevaría por mal camino a la señorita Luna.
Por lo que ella, para disuadir la opinión pública, decidió inscribirse al campamento de la escuela y así librarse un par de semanas de DiscLancie. Candy accedió hacer lo mismo y a la semana del comienzo del verano, ellas tomarían el bus hacia el Campamento Cloudsdale. Todo parecía por un instante ir bien, se alejaría de la presión de la desaparición de su familia, la ciudad; "poder relajarme" era todo lo que ella pensaba.
Más al llegar al campamento y bajar del bus, sus expectativas se vieron arruinadas al escuchar su voz proveniente del otro lado -¡Vaya! Pero si es la Princesa Luna- su tono tranquilo pero con ánimo de molestarla, era obvio que él no se sorprendía en verla ahí
-Roy…- Luna se giró para verlo; cruzaron sus miradas y desafiantes el uno al otro comenzó un ambiente denso entre los participantes; pues su pelea no era indiferente para los demás –Y yo que pensaba que solo eras un niño de ciudad mimado-
-Bueno, pensaba que iba a aburrirme en este lugar; pero ahora las cosas se ponen interesantes ¿No lo crees mi lady?- él pelinegro siempre tenía ese porte sofisticado y lo intentaba relucir frente a todos; pero más cuando se encontraba con Luna. Pues su rivalidad no era solo en lo académico, sino en popularidad y otros aspectos.
-Di lo que quieras, solo no te metas conmigo- ella mostró un gesto fastidiado, luego tomó su maleta y caminó en dirección a su cabaña, la cual compartiría con Candy y tres chicas más.
La primera noche del campamento, solo fue para formar equipos y desempacar las cosas en las cabañas. Después la mañana con su radiante luz anunciaba que habría competencias y actividades de chicos contra chicas. Roy y Luna eran los líderes de sus cabañas a las chicas como era de esperar; los profesores veían con cierto animo entusiasta a los chicos, trabajando en equipo esa primer mañana que les recompensaron dejándoles la tarde libre en el lago para el atardecer.
En el lago, las competencias entre chicos y chicas se hicieron presentes, el lago tenía una isla en el medio y todos competían por cuanto tiempo les tomaba el ir i regresar a dicho punto. Roy parecía no estar interesado siquiera en entrar al lago, pero las chicas le hacían rueda solo para admirarlo.
Al caer la segunda noche; fogatas y canciones, bombones e historias de terror, una escena perfecta donde Luna y Candy parecían divertirse con las demás chicas; mientras que del otro lado, aunque se escuchaban también risas, Luna tenía esa capacidad de solo detectar la risa de Roy: -¡Oh vamos Lu-lu! Que él no te afecte, seguro está hablando de tonterías de hombres- Candy intentaba desviar la atención de Luna para que se relajara –Además él es un tonto-
-¡Oh pero es un sueño!- exclamó una de las compañeras en la fogata –Es listo, maduro, toca la guitarra en una banda, viene de buena familia y…- las chicas se emocionaban al hablar de él
-Es un presumido- Luna interrumpió –es mimado…-
-¡Claro que no!- dijo otra chica- él es un caballero- y las chicas seguían cuchicheando* sobre lo maravilloso que era Roy Somber. Luna aunque no se tomaba nada en serio lo que decían de él, un comentario aleatorio salió de la nada de una de las chicas –Yo creo que tu harías una pareja genial con él- y entonces todas se habían quedado en silencio y miraron a Luna, lo que la hizo sonrojarse molesta: ¡¿QUE?! –Luna se levantó súbitamente -¿Yo y ese… arremedo de Drácula?-
-Pues…- otra chica al otro lado de la fogata comenzó a hablar, y todas le miraban –Amos son chicos muy inteligentes, atléticos, bien parecidos-
-Sí- hablo otra chica- Además si algo nos han enseñado las novelas es "que del odio al amor solo hay un paso"- las chicas suspiraron
-Perdón por lo que diré pero ¿¡Ustedes son tontas?!- Luna se veía más molesta, a lo que sus compañeras comenzaron a reírse, pues se trataba de una broma; y le tomó unos segundos a Luna calmarse y darse cuenta que solo estaban bromeando, comenzó a reírse y los relatos de terror prosiguieron.
La siguiente mañana parecía algo muy normal; pues era una excursión hacia el pico de la montaña, lo cual muchos decidieron ir en parejas de chico y chica. Y por obra del destino, aunque muchas chicas deseaban ir con Roy y de modo contrario, los chicos con Luna; a la hora de sacar los papeles del frasco, Luna había tomado el que decía el nombre de Roy.
-¿Cox Bramley?- por otro lado, Candy había sacado el nombre del chico más alto y callado del salón. El chico al mirarla mostraba un semblante triste pero con una sonrisa muy noble; Candy le sonrió de manera dulce y aunque muchos le temían a él, ella se le acercó y le tomó de la mano.
-¿Estas segura?- Luna se acercó a Candy y le miraba seria, a lo que la rubia sonrió y asintió
-La verdad, creo que me preocupa como terminen tú y Drácula- dijo risueña y caminó con Cox
Luna miró de reojo y ahí estaba: Roy cruzado de brazos esperándola para subir la montaña.
Continuara.
