Hacia un día hermoso, los árboles de cerezo teñían de un rosa cálido a la bella ciudad de la hoja, y una chica de cabellos rojos se dirigía a su colegio.
Falda azul con pliegues hasta la mitad del muslo, calcetines holgados a mitad de la pantorrilla, en conjunto con unos bonitos mocasines cafés, también contaba con una camisa escolar de manga larga y un lazo rojo atado alrededor del cuello de la camisa.
La chica caminaba con su maletín café en mano, mientras que con la otra se acomodaba los lentes—el ya mencionado tic que adquirió—y esta vez ella tenía su larga cabellera suelta.
Se adentró en la escuela mientras algunos chicos la miraban detenidamente, entre los murmuros podían escucharse la chica fénix, la joven en llamas, la mujer de fuego, cascada ardiente, entre otros más apasionados. A ella no le importaba, lo único que ahora le importaba era que su salvador, su caballero de armadura no oxidada, su ángel negro, recordara todo lo que habían pasado—o mejor dicho, lo que pasaron—una vez que pasó el gran patio que tenía que recorrer para llegar al edificio entró a este y depositó sus mocasines en un casillero, y del mismo sacó sus tenis especiales para el piso del edificio.
— ¡Hey, Uzumaki! – gritó una chica – has llegado antes.
— Oh, Yamanaka – dijo Karin – si, sucede que tengo unas actividades, y quiero adelantarlas.
— Eres muy aplicada—replicó la rubia de ojos azules—deberías tomarlo con calma.
— Es que quiero que me trasladen.
— ¡¿Cómo?! – gritó sorprendida la chica de cabello rubio.
— Quiero irme de intercambio a México, siempre lo he querido hacer.
— Dios, que drástico – concluyó Ino – bueno, supongo que ya has tomado definitivamente esa desición.
— Así es – respondió la pelirroja – además…
— ¡Oye, Ino! – gritó una chica pelirrosa – Idiota, me has dejado plantada.
— Lo siento, se me olvidó pasar por ti Sakura-chan – dijo rápidamente La Yamanaka – ¡Ah! Por cierto, ¿sabías que Karin se irá a México?
— Ah, no me cambies de… —dijo haciendo una pausa para después procesar lo que le había dicho la rubia—¿Qué dices que dijiste?*
— ¡Que se va, y acaba de llegar! ¿Qué pasada, no?—dijo en tono de broma.
— Ya, será mejor irme, tengo reunión con Kakashi-sensei – interrumpió la Uzumaki.
— Vale, nos vemos –dijeron en unisono las dos chicas.
Después de haber oído aquella noticia, las dos chicas continuaron sus deberes, pero un chico que se encontraba del otro lado de los casilleros, quedó atonito ante la noticia, justo cuando la había recordado, se volvería a ir de su lado.
Flashback.
El chico caminaba por aquella calle desconocida, y por un momento se preguntó por que la había acompañado hasta su hogar, por un momento quiso que nada de eso hubiese sucedido, pero si sucedió.
Odiaba sentir algo por alguien, y mucho mas por alguien que no conocía, muchas dudas lo acompañaron en su trayecto de vuelta al cine.
Olvidé preguntar su nombre—pensó—olvidé decirle el mío
Aunque el no era del tipo educado, pero tampoco del tipo malcriado sintió que debió haberlo hecho, y muy en el fondo comenzó a lamentarse, ya que quizá no la volvería a ver, quiso saber su nombre desesperadamente, pero cuando había tomado la decisión este ya había llegado al cine, sería imposible regresar y solo preguntarle ¿Cuál es tu nombre? Se escucharía y vería como un completo idiota.
Tan solo quizá, si la pudiese encontrar de nuevo, a aquella hermosa chica que jamás debió ser tratada de tal forma
Continuará
